Capítulo III

Ya era hora, estaba listo, tenía puesto el traje y escuché atento a lo que me dijo el representante de Japón, solo tenía que tener cuidado con mi yo del pasado, si nos viéramos, se crearía algo que acabaría con ambos, tanto lo que era yo, como lo que soy. Aunque, verdaderamente no me importaría… Pero ya, ese no era el plan, debía estar preparado para cualquier cosa.

El viaje empezó con un comando que el pelinegro ingreso, fue extraño… No me había enviado a donde le pedí, él me envió a… ¡No puede ser! Debía destrozar la carta, debía encontrarla primero que Gilbert, era su oportunidad, debía arreglar las cosas, no podía permitirme perder al único que me animaba cuando decaía, no me lo permitiría.

Corrí en dirección de la carta, cuando la visualicé, la rompí y fue cuando Gilbert entró algo extrañado.—¿West? ¿Qué haces?—me preguntó, sin tiempo de casi nada, le tome del mentón y le besé, este me correspondió. Sabía que debía pasar la página, sabía que era tiempo de hacerlo, me separé y le pedí que me esperara ahí, tenía que detenerme… ¿Extraño no?

—¡Detente, Ludwig!—exclamé, el volteo a verme… ¡Rayos! Era lo que debía evitar… Ambos nos acercamos, sabía que esto terminaría, con tan solo un toque. Sabía que ya no podía dar marcha atrás, mi yo del pasado me había reconocido, trague saliva, todo terminaría, todo acabaría. Cuando hubo contacto físico, yo empecé a sentirme extraño en la manera esa que no es agradable, no la manera que si lo era, no sé… Simplemente esperaba lo peor, pero lo que paso fue extraño, mi yo del pasado y yo nos combinamos, nos hicimos uno solo… ¡Kiku me había dicho que pasaría otra cosa! Esto… No podía ser.

—¿Él va a morir?—dije como si viera aquellas memorias viajeras, aquellas que simplemente se colaban en mi mente, negué con la cabeza, no… Rápido me moví de lugar, fui directamente a la habitación de mi hermano… ¡Él no estaba ahí! ¡¿Dónde podría estar?! Corrí hacía el baño, nada, la sala, nada, recorrí casi toda la casa, mis esperanzas habían reducido bastante, hasta que entre a mi habitación, ahí lo mire, rápidamente lo abracé, era como si era lo único que quisiera en ese momento, y nunca soltarlo.—Bruder, te correspondo, ya tengo que dejar a Feliciano fuera de esto, lo pase bien con él mientras duro, pero… Tú eres el presente.—le dije, no podía creer que lo romántico y cursi de esa oración había venido de mi boca, era algo extraño… ¡Pero no importaba! Lo conseguí, el seguía ahí, junto a mi… ¿Pero que eran esas memorias tan confusas del funeral, de la máquina del tiempo? Eso no paso… ¿Pasaría? ¿Qué podría hacer con esas premoniciones?

—Abuelo, creo que te has emocionado con la historia.—dijo una joven mientras se abrazaba de su peluche de felpa, solo solté una risita, si, ella tenía razón, me había emocionado un poco contando aquello, le di un beso en la frente.—Si, ciertamente, Anneth, pido una disculpa.—dije mientras me paraba de la cama de la contraria, esta solo me miro un poco curiosa, sabía cuál sería la duda de mi nieta, así que solo le guiñe el ojo y le toque la punta de la nariz con mi dedo índice.—A veces una historia puede ser cierta, pero, piensa lo que quieras creer.—conteste, esta sonrió y asintió, me dio un beso en la mejilla y cerró los ojos, la observé por un momento, está ya estaba cayendo ante los encantos de Morfeo, si no es que ya sucumbió desde que cerró los ojos, me dirigí a la puerta y la abrí, cuando salí, revise en mi bolsillo, sacando una fotografía, cerré la puerta detrás de mi suspiré, una lágrima recorrió mi mejilla, volví a guardarla y fui a mi habitación, tenía que descansar, mañana sería un largo día.

Solo un minuto más.

N/A: Espero que le haya gustado, sé que lo hice un poco OC, pero, trate lo mejor posible y si, la fotografía que tenía Ludwig era de él y su hermano, después de un tiempo juntos. Eso es todo, gracias, fue divertido escribir este fanfic, feliz navidad~