Esa visita había abierto todas las viejas heridas de Bruce, sentía como si estuviera desangrándose emocionalmente. El dolor estaba latiendo en su cuerpo de manera insoportable. Su puño fue a estrellarse contra el espejo que estaba junto a él mientras un grito desgarraba su garganta, era tanto el sufrimiento que sentía que los vidrios desgarrando su piel, en comparación, eran unas simples caricias.

Veía como la sangre caía lenta y continuamente por su mano y lo único que le hacía era querer que no se detuviera, así en algún momento terminaría de desangrase y podría terminar con este sufrimiento. Pero eso no iba a pasar, porque, aunque hubieran llegado a un acuerdo pacífico y amistoso con su amigo verde, había un límite que el otro tipo nunca dejaría que él excediera.

Apretó sus manos con frustración, si no podía terminar con su vida, aunque sea intentaría dejar de sentir tanto dolor. Un golpe tras otro fue destrozando lo que quedaba del espejo a su lado, luego uno a uno fueron cayendo los demás cuadros de la habitación. Ninguno logro escapar de la mezcla de furia y dolor del doctor, aun cuando los cortes se iban multiplicando en sus manos. No sabía si esto funcionaria y el dolor disminuiría, pero por lo menos ahora podía sentir algo más que lo emocional, el ardor n su piel le avisaba que su momento de furia no lo había dejado ileso.

Apoyo su espalda contra la pared y se dejó caer hasta el suelo, escondió su rostro entre sus piernas mientras abrazaba sus rodillas con la mayor fuerza que tenía. Las lágrimas caían sin control por sus mejillas, ahora es cuando sentía que el mundo era un lugar vacío sin ella. Levantó un poco la mirada para encontrarse con una foto donde se veía a una chica pelirroja sonriéndole coquetamente a un hombre algo canoso que estaba completamente rojo por algo que había dicho ella.

Recordaba ese momento, lo tenía grabado en su mente. Esa foto se las había tomado Tony la noche de su fiesta, un poco antes de que todo se fuera al carajo, y desde ese momento hasta ahora el no entendía por qué alguien como Natasha había decidido fijarse en alguien como él.

Las semanas comenzaron a pasar con demasiada lentitud a partir de esa tarde, los días parecían haber multiplicado la cantidad de horas que tenían y eran eternos. Bruce en ese punto ya había encontrado una manera muy poco practica de sobrellevar todo su dolor, en cada día que pasaba sus brazos tenían más y más cicatrices, pero estas no eran por haber estado en alguna pelea.

Sus compañeros no regresaron hasta luego de que hubiese pasado más de un mes desde la visita de Steve, y a pesar de que intentaron hacerlo salir de allí y dejar un poco su aura de depresión, no tuvieron un mejor resultado que la primera vez. No es fácil ayudar a alguien que está determinado a morir para saldar sus deudas.

No fue hasta casi un año después de la batalla final contra Thanos que algo pareció volver a tener sentido para Bruce, generando un poco de esperanzas en su vida. Una fría mañana de otoño alguien tocó a su puerta, esta vez el sorprendido fue el dueño de casa cuando vio a Nick Fury parado frente a él. De todas las personas posibles que podrían haber ido nunca se imaginó que justo él estaría allí.

— Debería comer más, doc. ¿Recuerdas lo que es la comida al menos? —el tono inquisitivo del agente generaba una incomodidad en el hombre enojado.

— ¿A qué viniste aquí, Fury? —Banner era un experto esquivando los temas de los que no deseaba hablar cuando quería.

— Vine por dos motivos bastante importantes, Doc —escuchar ese apodo le traía dolorosos recuerdos, cada vez que su amigo lo decía apareció en su mente una imagen de cierta pelirroja sonriéndole. Ella había comenzado a llamarlo así, y solo ella tenía… había tenido ese derecho— Será mejor que entremos, Doctor Banner. Estoy seguro de que necesitaras estar sentado cuando te diga lo que vine a decir.

Ambos pasaron al pequeño apartamento que estaba a las afueras de la ciudad cerrando la puerta detrás de ellos, se acomodaron en los cómodos sillones de la sala quedando enfrentados. Sus miradas estaban fijas en el otro analizando su apariencia, Fury no tardo más de unos segundos en darse cuenta del estado del otro hombre, Bruce había adelgazado aún más si era posible desde la visita del capitán Rogers, su cabello había crecido descontroladamente, y no comencemos a hablar de la barba que parecía no haber sido afeitada en más de una semana. En cambio, Fury no había cambiado nada desde la última vez que lo vio.

— Me habían dicho que no estabas muy bien, pero necesitaba comprobarlo por mí mismo para estar seguro, aunque ahora que te veo creo que los otros se quedaron cortos. Banner no puedes estar dejándote morir de esta manera —el agente levanto una mano en cuando su interlocutor intento pronunciar una palabra— Lo entiendo, duele quedar aquí cuando los otros se van, pero no puedes solo morir porque ellos se fueron y piensas que la vida es injusta.

Un suspiro de resignación escapo de la boca de Nick, sabía que con palabras no iba a cambiar a su amigo. Cuando una persona toca fondo es muy difícil lograr que salga de allí solo diciéndole lo que debería hacer, ellos necesitan una motivación mucho mayor para poder seguir adelante, y eso es lo que venía a traerle al buen doctor.

— Verte a ti es solo el primer motivo de mi visita —continuó hablando el agente— Aún falta el segundo y más importante, asique necesito que me escuches con atención. Hace unos días recibimos unos informes de algunos de nuestros espías de Europa, al parecer estos hombres hicieron contacto con un objetivo nuestro de gran valor.

La mirada de Fury estaba fija en el hombre en frente de él, necesitaba estar atento a sus reacciones porque no había forma de predecirlas en alguien en el estado de Bruce.

— La primera impresión de la identidad de este objetivo era imposible, tuvimos que corroborar la información más de una vez porque al parecer estaban viendo fantasmas. Ayer llego a la central la verificación de todo esto, no nos habíamos equivocado. Todo dio identificación positiva para Natalia Alianovna Romanova, o mejor conocida como Natasha Romanoff. La vieron en España yendo al puerto hace unos días, el último contacto que tuvimos fue cuando estaba intentando comprar un boleto para un barco que se dirigía hacia aquí, a partir de allí perdimos el rastro de ella.

Fury continuó hablando y explicándole sobre toda la información que habían logrado recaudar, pero Bruce ya no estaba escuchándolo, su mente había dejado de procesar todo luego de escuchar su nombre.

Entonces, Nat, su Nat, ¿estaba viva?