Capítulo 3
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Wile PoV
Mallas de compresión de una coloración tierra con ligeros toques anaranjado oscuro, que fácilmente se revolvía entre el tono café. Shorts azul cielo,más o menos a la mitad de sus muslos, una playera del mismo azul con mangas azul marino que se ajustaban a la forma de sus brazos y llegaban hasta sus muñecas, y unos tenis a la medida puestos sobre aquellos pies que no dejaban de moverse con tal velocidad que apenas y se podía creer que pisaran el suelo.
Los colores en si eran intensos y lastimaban su vista por el reflejo del sol en ellos, mas esto le daba lo mismo, pues si cerraba los ojos aunque fuera un momento lo perderíade vista en solo segundos.
Poniéndose en posición ante su aproximación, estaba listo por emprender la carrera.
Tal vez Bugs no se equivocaba… tal vez si se había vuelto una obsesión, pero ¿Qué podía decir en su defensa? Era un científico y como tal no podía simplemente dejar de lado un proyecto, no hasta que su teoría se comprobara y consiguiera los resultados deseados. Todo era cuestión de tiempo, esfuerzo y mucha dedicación que llevaba de la mano perseverancia.
Paso frente a él, levantando una nube de humo tras sus pies, debido a la arcilla que pintaba el camino apto para correr.
Fue entonces cuando se echó a correr tras de él, sonriendo como un maniaco por la firme confianza le que tenía a su nuevo experimento a probar. Las pastillas que reciénconsumió eran producto de una nueva creación en el laboratorio Acme, lo único que faltaba antes de sacarlas al mercado era probarlas y que mejor "conejillo de indias", que el mismo.
Si sus cálculos no le fallaban, las píldorastenían que estar haciendo efecto en menos de un segundo.
Un fuerte estremecimiento pasó desde la punta de su pie hasta sus hombros, sacudiendo su cuerpo con un ligero temblor. La sensación de energía le abarcó en décimas de segundo, colocándose en sus piernas con tal intensidad que por un segundo le pareció que sus vasos sanguíneos no resistirían aquella fuerza con la que su sangre comenzaba a circular.
Apretando los dientes y manteniendo esa sonrisa macabra, miro hacia su objetivo que en esos pocos segundos, había puesto ya una brecha de por lo menos cien metros entre ellos. El desgraciado iba másrápidode lo nomral este día, mas sin embargo eso no importaba, lo alcanzaría en un segundo.
Acelerando el movimiento de sus piernas, estas se sentían ligeras como si su peso no les afectara en absoluto. Un poco más de velocidad y otro tanto más, le sirvió para comprobar la eficiencia antes de llevar el producto al límite sin apartar los ojos del joven.
En cuestión de dos segundos ya se encontraba corriendo a tal velocidad que si miraba a sus piernas estas apenas se distinguían. Y fiel a su predicción el nuevo ritmo le llevo a cortar la distancia entre ellos hasta dejarlo detrás del corredor.
Podía pasarlo, solo necesitaba másenergía, pasar al nivel extra que todo producto estaba diseñado a dar.
Incrementando la velocidad una vez más, consiguió hacerlo, pasando junto al chico. Sonriendo victorioso miro a su costado para observar la cara de ese molesto retador, viendo la cabeza de este alzarse alejado la gorra, azul intenso, de su visión para permitirle ver su rostro. Pero contrario a lo esperado, una amplia sonrisa entre infantil y juguetona le fue dada, en lugar de aquella expresión de completo enojo y frustración que deseaba encontrar.
Labios se partieron y una lengua rojiza salió de entre ellos formando un gesto aniñado de burla.
Sin poderlo evitar su ceño se frunció, saliendo de ese estado de estupefacción en que la sonrisa de su objetivo lo había puesto.
Y se hubiera puesto manos a la obra, le habría tomado del brazo o hablado para decirle que sus experimentos no eran una basura como probablemente pensaba y que ahora que lo tenía "atrapado" podría obligarlo a decirle cual era ese estúpido secreto o mecanismo que tenía su cuerpo que lo hacía correr como si fuera un caballo de carreras, pues era algo inhumano que debía de tener una razónlógica.
Mas sin embargo para su desgracia… como siempre ocurría, como cada detestable vez que estaba por atraparlo acontecía… algo salió mal. El plan malévolo del destino que le prohibía ganar, hizo su jugada, impidiéndole volver su mirada al frente en el tiempo correcto para ver la curva que se aproximaba.
Su pie dio contra el borde que delimitaba el camino, borde que no vio por tener sus ojos puestos en los azul celeste del corredor. Tropezándose intento recuperar su balance, solo para darse cuenta que ya no estaba en la pista provista para correr, sino que fuera de esta, donde una empinada bajada llena de árboles, rocas y arbustos espinosos, lo llevo a tropezar nuevamente hasta hacerlo caer.
Giro sin control, tanto por la pronunciada bajada, como por la velocidad que llevaba y como si aquello no hubiese bastado, acabo por caer en una considerable cantidad de agua encharcada que agrego el toque final a su desgracia.
Se quedó ahí por nos segundos, resintiendo el dolor en su cuerpo por la baja de adrenalina y el desconsuelo de otro intento fallido. Lo único que lo reconfortaba era que a esas horas del dia no solía haber mucha gente que fuera testigo de su fracaso.
Tras un par de minutos llevo sus manos al suelo, harto de estar en ese húmedo y maloliente charco, y brazos acostumbrados a salir al rescate cada vez que tenía que levantarse después de un fallo como aquel, le permitieron erguirse primero, antes de ponerse de pie.
Los efectos de las pastillas parecieron haberse extinguido ya, pues ahora sus piernas se sentían como gelatina, incapaces de tan siquiera llevar su propio peso correctamente y mucho menos de caminar.
Soltando un suspiro dio un vistazo a su cuerpo.
Al menos nada estaba roto esta vez, solo tenía raspones, cortaduras y golpes que rápidamente tomaban la coloración propia de un hematoma.
Pasando una mano por sobre su rostro, sintiendo el ardor de una herida abierta en su mejilla, poso su mirada sobre el camino de arcilla metros arriba, confirmando lo esperado. Su objetivo no estaba ahí.
Apretando los dientes se dispuso a caminar, decidido a dejar sus intentos de "atrapar" al corredor por lo que restaba del día.
Consiguiendo regresar al camino marcado, se preguntó a sí mismo la razón por la que seguía con esto. ¿Por qué tomarse tantas molestias en preparar un plan y esperar horas bajo el sol esperando por su presencia?
Deteniéndose por un segundo, sacudió la ropa con sus manos, deseando quitar la tierra de esta.
Entonces lo sintió, una punzada en su costado, como si alguien le hubiese picado con un dedo.
Volvió su mirada hacia el lado del que parecía haber provenido, pero no había nadie.
-'Beep Beep'- Escucho del lado contrario, viniendo en forma de un murmullo que pegaba contra su cuello en un aire cálido.
Sus ojos se abrieron por completo, y sintió el vello de sus brazos y todo su cuerpo en general, encresparse.
Esa absurda broma interna que con el tiempo han desarrollado, bastaba para recordarle la razón por la cual seguía haciendo aquello.
Se giró sobre sus talones lo másrápido que su adolorido cuerpo le permitió, pero tan pronto lo hizo el joven de gorra azul ya estaba corriendo nuevamente, alejándose con largas zancadas y una risilla propia de un niño.
Sintió el calor colarse a sus mejillas, mientras llevaba su mano al lugar en su cuello donde sintió aquellas palabras quemarle. Mirando al chico correr a lo lejos, decidió que debería de volver a casa y alistarse para ir a trabajar. No teníamás tiempo de sobra para perseguirlo por segunda vez ese día, pero por lo menos se podría tomar un minuto para admirarlo en secreto….
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RoadrunnerPoV
No lo podía evitar, no mientras lo estuviera viendo. Salía natural en él, yendo contra su voluntad de simplemente ignorarlo.
Corriendo como si sus energías fueran renovadas por la presencia de ese extraño personaje, se sentía correr en las nubes, deseando demostrar de lo que era capaz con tal de que esos ojos cafés no se apartaran de él.
Comprendía que no estaba bien, y no resultaba común en el hacer algo como eso, pero tratándose de aquella persona… las cosas cambiaban.
No necesitaba alardear, pues el mismo era consciente de lacapacidad que su cuerpo tenia, podía correr por horas y horas, y sencillamente no se cansaba, hasta al contrario, parecía que sus fuerzas regresaban con cada kilómetro que recorría. Pero la necesidad de demostrárselo a "él" también, daba contra su mente y cuerpo, forzándolo a pavonearse frente aaquella figura.
Todo empezó como una simple coincidencia que dos extraños dejarían pasar sin tomarla en cuenta. Más sin embargo entre ellos fue distinto.
Se encontraron en el parque que usaba para entrenar a diario. Iba ahí temprano en la mañana, en tiempo a medio día y tarde en la noche, y cuando lo vio mirándolo con esa expresión de impresión y sumo interés, en vez de alejarse como otros hubieran hecho, comenzó a acercarse, atraído por la apariencia desordenada y hasta sediosa de su perseguidor.
Esa primera vez que se vieron corrió durante tanto tiempo que le pareció haber roto su propia marca y cada hora que invirtió en ello, su "admirador" se quedó sentado, viéndolo pasar, mientras escribía de vez en cuando algo en una pequeña libreta.
Pasaron las semanas y cada día estaba "él" ahí, sentado en el mismo lugar viéndolo pasar y escribiendo algo que el ignoraba por completo.
Entonces un día ocurrió. Su "admirador" comenzó a seguirlo, primero corriendo deprisa como si deseara alcanzarlo para algo en especial, acelerando tanto que por unos segundos consiguió estar a la par suya antes de chocar con otro corredor. La segunda vez que le vio intentar sobrepasarlo, por poco y lo hizo, solo que con una notable trampa en la que usaba un tipo de propulsor para acelerar su correr… trampa que termino por salirse control y hacerlo correr fuera de la pista, acabando por chocar contra una roca gigante que adornaban el paisaje.
Hubo un tercer intento, un cuarto y un quinto… y para el décimo comenzó a perder la cuenta, pues esto se estaba convirtiendoen una competencia, una carrera diaria en la que su antiguo admirador y ahora perseguidor, buscaba desesperadamente atraparlo.
Por supuesto que investigo sobre el en esas primeras semanas en las que lo estuvo observando correr, después de todo no era como si el tener a alguien viéndote a diario fuera muy normal, y lo que descubrió hizo de ese personaje desalineado, alguien más interesante aun.
El dueños de los cabellos café, tenía un nombre poco común Wile E. Coyote, era considerado un genio dentro del ámbito científico, un inventor de primera y la cabeza del centro de investigación y desarrollo tecnológico y científico de la compañía ACME.
No lo hubiera creído si la fuente donde obtuvo dicha información no fuera suficientemente confiable, pues a simple vista el genio no daba la apariencia de ser alguien importante. Parecía un vago, alguien más del montón, con esos ojos café que con el sol daban hasta una coloración ámbar, un rostro notablemente varonil, propio de alguien de su edad, acompañado de una corta barba poco crecida por solo algunos días sin rasurar, cabello dejado crecer probablemente debido a falta de interés, sonrisa desconcertante que era capaz de ahuyentar a cualquiera que se le pusiera enfrente y la usual expresión entre cansada e irritada que siempre llevaba lo hacía ver como alguien de carácter difícil de manejar.
Sin duda hacia honor a su apellido.
¿Qué era lo que quería ese genio con él? Parecía claro después de haberle visto observarlo durante tanto tiempo, y debía de asegurarle que no era el primero que se acercaba con la intensión de preguntar sobre su capacidad "inhumana" de correr tan rápido durante tanto tiempo.
¿Por qué le dejaba hacerlo? ¿Por qué no solo negarse a contestar cualquier pregunta? No era como si tuviera algún secreto o le importara un comino el que su cuerpo tuviera algo diferente y especial. Le gustaba correr y era bueno en ello, eso era todo lo que le interesaba.
Lo único que le impedía decirle esto a aquella persona que ahora se alejaba adolorida por la caída recién sufrida, era el hecho de que resultaba interesante el ver su tenacidad tan aferrada a querer alcanzarlo aun cuando fallara una y otra vez.
Bajando la velocidad de su correr se dispuso a mirarlo marchar, viéndole subir a un carro sencillo que tampoco daba a notar que fuera un genio andando, para después escuchar la maquina rugir y partir.
Sonrió juguetonamente, despidiéndose en silencio del "coyote" que se iba.
Los meses han pasado, nunca se han hablado ni una sola vez, solo el "Beep Beep" burlón que usaba para asemejar al claxon de un carro y darle a notar el indiscutible fracaso, era lo más que ha llegado a comunicarse con él, y más sin embargo sentía conocerlo a la perfección.
Puede que solo fuera el tiempo que llevaban enredados en aquel juego de persecución, pero no negaría que resultaba ser el mejor momento del día el verlo poner en marcha su plan una vez más como siempre solía hacerlo.
Le agradaba aquel científico con cara y apellido de coyote, y más allá de agradarle… le gustaba el tenerlo cerca, aun cuando resultaba desconsolador el que solo se vieran en aquel lugar.
Sin darle mas importancia, siguio corriendo. Solo lo haria por una hora mas, antes de irse.
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Daffy pov
Toco varias veces la bocina antes de ver las dos figuras salir de la casa, mientras la vocecita chillona e infantil llegaba a sus oídos, proveniente del niño que indagaba con preguntas y halagos a su padre mientras caminaban a su auto.
Se estiro un poco hacia atrás, hasta abrir la puerta trasera para facilitarle el acceso al pequeño. Que al ínstate con ayuda de su padre subió al asiento, antes de saltar hacia él y abrazarlo por el cuello en un abrazo efusivo.
-¡Hola tío Daffy!¡Mi papito lindo, me dijo que hoy me ibas a llevar al parques de diversiones!...¿Sabes? Yo adoro el parque de diversiones, con todas las palomitas, algodones de azúcar, todo esos juegos y…-Él poso un dedo sobre esos labios para que se callara de una vez. En ocasiones la manera tan hiperactiva de hablar del pequeño lo sorprendía y alteraba a la vez, era como tener un Porky que hablaba a cien kilómetros por hora, sin tartamudear, haciéndote difícil mantener el hilo de conversación que tenía en la conversación.
Pero a pesar de eso, aceptaba que el pequeño Sylvester tenía una inteligencia digna para un niño de más edad, sin duda pasar tanto tiempo con Granny le había adherido a su mente inocente una sabiduría propia de un mocoso de más edad.
-Enano, te llevare al parque de diversiones si cierras la boca y disfrutas del paisaje. En silencio- resalto la última palabra, logrando que esos ojos tan iguales a los de su padre, lo observaran con entendimiento.
-Abróchate el cinturón, hijo- Cuidadosamente, el de mirada felina lo sentó nuevamente sobre el asiento, colocándole perfectamente la seguridad necesaria.
En silencio, Daffy lo observaba por el espejo retrovisor, haciendo que una ligera sonrisa saliera de sus labios al ver como pacientemente su amigo contestaba a las preguntas que su pequeño clon le articulaba. Era en cierta parte gracioso, la manera en la que Sly tenía la paciencia suficiente como para escuchar atentamente a su hijo, pero no para soportar dos minutos sin intentar matar a Piolin.
Sin duda, si a él le dieran a elegir entre alguna persona más en el mundo, ya sea su pareja o alguien más, y ese mocoso que no paraba de hablar en el asiento trasero, elegiría sin dudar a su pequeña copia. Lo conocía lo suficiente como para reconocer que no vacilaría ni un momento si de su hijo le hablaban.
El de ojos verdes, casi idénticos a los suyos, era un padre fantástico aunque muchos lo vieran de otro modo. Hacia lo imposible para salir temprano e ir a ver a su pequeño, o rechazaba a todos con tal de cumplirle algún capricho infantil. Ni siquiera quería recordar el rostro de su amigo, esas semanas en donde habían acordado el divorcio con su ex esposa, y había la posibilidad de que el niño fuera alejado de él y Granny.
Estaba destrozado, se notaba en la cara aunque no lo demostrara, Daffy podía notar las ojeras o aquellos pómulos pronunciados que se le notaban en el rostro. NI siquiera quería recordar el olor a café y cigarros que lo rodeaban todos los días.
-Bien, señoritas, continuemos, se nos hará tarde. Y creo que el enano, quiere que el gran Daffy Duck, se suba con él a los autos chocadores…¿No?- lo vio removerse en su lugar emocionado, oprimiendo con grito eufórico. Las reacciones del niño, le hacían sonreír aunque no quisiera.-¿Qué me dices, enano?
-¡Si tío Daffy!- lo vio alzar sus pequeños bracitos al aire emocionado. Su mueca divertida se amplio, haciendo que arrancara su vehículo, no sin antes sacar aquel chocolate que tenia guardando en la guantera. Siempre tenía golosinas consigo, y ese día no era la excepción, sin embargo, por más que quisiera teniendo a ese niño ahí, no podría esconder el dulce egoístamente hasta estar en soledad y comerlo con gula. No con ese mocoso de cabello oscuro y ojos vedes, con el tiempo le había adoptado un cariño característico, lo cual era un milagro debido a que él los niños lo irritaban con facilidad la mayor parte del tiempo. E inclusive recordaba haber peleado duramente con algunos, por sacarle alguna paleta o helado.
-Ten, mocoso- Lo lanzo hacia atrás sin cuidado alguno, pero al juzgar en como lo escucho romper el envoltorio, dedujo que lo había atrapado. Ladeando su rostro hacia un lado, pudo notar como su amigo lo observaba con una ceja en alto con una burlona mirada en su semblante- ¿Qué?. Solo es para que se calle en el camino- mintió hábilmente comenzando a conducir.
Al llegar al lugar el aroma a palomitas y algodón de azúcar llego a sus narices al ingresar a ese lugar. Basto únicamente un minuto para que, junto al pequeño, arrastraran a Sly para ir de juego en juego, dispuestos a probarlos. Aunque claramente, había un límite de edad para el pequeño, buscaron aquellos en donde fuera seguro que el niño se subiera.
Cuando lo vieron subir a uno completamente infantil, en donde el encargado del mismo lo regaño por querer subir su enorme figura de adulto a esos pequeños caballos que subían y bajaban al compa de la música. Tanto él como Sylvester, observaban desde unas vallas que separaban el juego de ellos, como el pequeño Sly jr. Los saludaba con su pequeña manita mientras daba vueltas en ese juego.
-A crecido mucho- comento sin poderlo evitar, al verlo desde su lugar. El niño cada día se parecía más físicamente a Sylvester, haciéndolo obligadamente buscar rasgos de la madre en él. Pero nada.
Si no supiera cómo funcionaban las cosas, sin duda pensaría que su amigo, era su madre y su padre. Ni siquiera ese carácter calmado ni paciente había heredado de ella, y si no fuera por el hecho de que la había conocido una vez cuando fue a visitar a Sylvester, estaría seguro que el idiota de Wile, lo había ayudado a clonarse a sí mismo. ¡Vamos! El maldito castaño, era un jodido genio loco. Solo Dios sabía lo que era capaz de hacer.
-¿Te sucedió algo últimamente?- aquella pregunta lo hicieron alzar una ceja, para girar lentamente su rostro hacia él mientras sus codos se apoyaban sobre el frio metal color amarrillo chillón.
-¿Por qué?- Sly, no solía preguntar esas cosas simplemente porque si. Estaba seguro que el de ojos verdes, había podido captar cierto cambio en su estado de ánimo y no le sorprendió.
-Te vez muy pensativo- Lo escucho decir, haciéndolo sonreír. Era su momento para alardear un poco de su dama misteriosa. Total, al fin y al cabo dudaba en encontrarla nuevamente.
-Hace dos días fui a una discoteca con Porky y Petunia, el lugar estaba presentable, lo suficiente comopara alguien como yo- se señaló a si mismo posando una mano sobre su pecho pomposamente- pueda pisarlo.- Lo observo rodar los ojos ante ese comentario, ignorándolo olímpicamente- Bueno, resulta ser que anduve de casería esa noche. ¿A que no sabes, la rubia que cayó rendida a mis pies?- No esperaba una respuesta y no la obtuvo.- Era una modelo. Cintura estrecha, pecho pronunciado y una mirada que asesinaba-hablo ciertamente pensativo.
-¿Te gusto?- Escupió un poco al hablar.
-Algo… No sé si gustarme. Pero sin duda era sexy- soltó sin dudar. Gustar, era decir poco lo que esa rubia de ojos zafiros causo en él. Pero eso no tenia porque decírselo a Sly no estaba dispuesto a decir tanto.
-¿Quisieras volverla a ver?- Aquella pregunta lo dejo pensativo por un momento. Claro que deseaba verla, el tema era que no sabía cómo. Ni su nombre sabia, como para encontrarla de esa manera.
-Me gustaría, si. Pero no sé como...Además, el gran Daffy Duck, no está dispuesto a desperdiciar su tiempo en una mujer. Ni siquiera aunque este buena- Sylvester reconoció su egocentrismo y alardeo, lo reconoció en esa mirada incrédula que le regalo. Pero lo ignoro, para centrar su atención en un puesto cercano de hot dogs-¡Hey, gatito! ¡Cómprame uno!-Lo arrastro hacia el puesto.
-¡Ya te he comprado suficiente!¡Deja de comer, te pondrás más gordo de lo que estas!-Eso pareció tocar un punto sensible en el actor que al instante se giro tétricamente hacia atrás, completamente ofendido.
-¿Yo, gordo?¡¿Cómo se te ocurre decir eso del actor súper reconocido Daffy Duc-Fue rápidamente atrapado con rudeza por la mano de su amigo, que le tapo la boca rudamente observándolo con el ceño fruncido.
Si revelaban su identidad, estarían fritos. Ambos estaban siendo ocultos tras esas gorras y lentes que traían en esos momentos, si los fans lo reconocían estarían en menos de dos segundos rodeados de gente loca que deseaba sus autógrafos o simplemente tocarlos.
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Slypov
Tecleo un mensaje a su pareja, mientras Daffy conducía hasta su casa, para dejarlo a él y a su hijo. Observo de reojo como el de piel apiñonada cantaba a toda garganta el tema de moda, sonando como un pato siendo asfixiado o con un muy serio problema en sus cuerdas vocales.
No podría llamarlo, sin que su hijo se despierte o Granny lo escuche, ambos tenían un sueño muy ligero, cualquier mínimo ruido los despertaba exaltados. Por lo que simplemente tecleo rápidamente lo pedido, mientras observaba de reojo hacia el asiento trasero donde su hijo descansaba acostado en todo su esplendor con un simpático gorro con orejas de algún felino, mientras rasgos de golosinas aun se podían notar en esas mejillas sucias con azúcar.
Después de eso le prohibiría comer golosinas por dos meses, con el atracón que se había dado él como el hombre a su lado, ya se había ganado más de diez caries seguramente. Y él no quería salir corriendo a la farmacia más cercana, porque él estuviera llorando por el dolor de muela.
Despidiéndose de Daffy lo vio partir rápidamente, con su hijo en brazos que susurraba incoherencias.
Jamás había visto de esa manera a Daffy, si, se había comportado egocéntrico y casi orgulloso de la conquista hecha. Pero había algo raro en él que no supo identificar, al momento en que le comentaba camino a casa, sobre esa chica. No usaba los adjetivos propios que usaba con la mayoría de las mujeres con las cuales "jugaba" siempre, con esta había usado palabras que nunca espero salir de la boca de su amigo, hacia una mujer. Sonaba como si en verdad le importaba.
Sacudió sus pensamientos de su cabeza, mientras recostaba a su hijo en su cama, abrigándolo con las cobijas azules. Pasaría a darle un beso de buenas noches a Granny, por más que esta se encuentre dormida, siempre lo hacía, era algo así como una costumbre. Para luego acostarse en su recamara.
Mañana a primera hora, llamaría a su pareja, ahora el cansancio lo estaba matando.
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Bugs' PoV
Su traje gris de fina tela suave, ha sido cambiado por un vestido. Vestido que le llegaba hasta por debajo de las rodillas, de color no aperlado sino blanco, un blanco puro que reafirmaba su color pálido de piel, mas eso no importaba pues el rojo intenso de sus labios y el sutil maquillaje de su rostro aviva su aspecto.
Tacones plata hacían una perfecta combinación con su atuendo, no exageradamente altos, sino con la altura propia para no hacerlo parecer una mujer gigante… después de todo no quería ahuyentarlo, no cuando la diversión no comenzaba aun.
Cabello peinado de la misma manera que lo traía la noche de su primer encuentro y la tela de aquel atuendo casual caía libre de su cintura hacia abajo, moviéndose coquetamente con el mínimo toque del aire, dejando ver la cantidad necesaria de sus piernas largas y bien proporcionadas.
De esta forma caminaba por los pasillos, robando miradas de las personas a su alrededor, haciendo que más de un hombre detuviera su caminar para dedicarse a mirarle como si se tratara de la mismísima afrodita.
Escucho cosas caer al suelo y pudo ver a su costado a un chico recogiéndolas con desesperación, mientras echaba cortos vistazos a sus piernas e intentaba conseguir el ángulo correcto para ver un poco más allá.
Riendo de forma coqueta, pasó una mano por la tela, pegándola a su cuerpo de tal manera que el joven no consiguiera el espectáculo que buscaba. La mirada de este se alzó y por su parte no hizo más que guiñarle el ojo y sonreírle con aquella sonrisa entre tímida y coqueta que le llegaba a mostrar a pobres ilusos como aquel.
Una mano correctamente colocada sobre su espalda, le forzó a retomar el paso constante de su caminar.
-'Mademoiselle Violett, le pido que se comporte.'- La voz francesa de su amigo llego a sus oídos, haciéndole reír.
No se esperaba ser descubierto tan fácilmente, ni tan rápido. Pero aun así agradecía la presencia del francés, quien apenas lo vio por coincidencia caminando por uno de los pasillos, salió a su "rescate" insistiendo en acompañarlo a su destino. No que fuera incapaz de cuidarse solo bajo ese atuendo, sino que era mejor que le vieran en compañía de un hombre para evitar posibles incidentes. Aunque no sería la primera vez que le rompiera la nariz a algún idiota por querer pasarse de listo, ofreciéndole dinero con tal de que pasara una noche con "ella", o metiendo manos en lugares que no debían de ser tocados sin permiso.
-'Sigo insistiendo que es demasiado pronto para que se vean otra vez, Mademoiselle.'- otra vez el tono precavido de su amigo se hizo presente, buscándolo entrar en razón.
Era demasiado tarde ya, estaba completamente vestido para la ocasión y lo cierto era que podía sentir su corazón latir con fuerza por lo que se aproximaba.
¿Qué esperaba Pepe que hiciera? ¿Qué esperara meses antes de ofrecer otro encuentro? No era algo que estuviera dispuesto a hacer, no después de saber precisamente lo que se esperaba. Daffy deseaba volver a verle y si el "Petit Chaton" del afrancesado no malinterpretaba, la forma en que el apiñonado hablo de él… o mejor dicho de ella, decía más que las mismas palabras que pronuncio.
No solo era interés, "Es algo diferente… como si en verdad le importara ella". Eso fue lo que Sylvester describió, y Bugs no podía evitar sentir la euforia revolverse en la boca de su estómago y abarcar su pecho, despertando aquellas ganas de reírse a carcajadas por la dulce sensación de triunfo… triunfo y algo más oculto detrás, un cosquilleo cálido que alteraba su calma, pero que estaba decidido a ignorar.
Deteniéndose a unos metros de ese camerino que en otras circunstancias ni se molestaría en mirar, Pepe le dedico una última mirada represiva.
-'Me portare bien, Doc.'- murmuro, acariciando la mejilla del porcelana, solo para que este terminara por apartar su mano con delicadeza.
-'Espero que sepa lo que hace, Mademoiselle….'- le vio soltar un suspiro y negar ligeramente con su cabeza. –'Se ve preciosa'- menciono en voz baja, colocando un beso sobre el reverso de la mano de Bugs, antes de despedirse.
Viendo a su amigo marchar, se quedó de pie frente a aquella puerta, sin dejar de sentir miradas sobre su cuerpo, recorriéndole de arriba abajo.
Paseo sus dedos por la perilla de la entrada, mordiéndose ligeramente el labio, aun cuestionando un poco sus actos. Mas sin embargo no tenía nada que asimilar o razonar, estaba ahí con sus intenciones bien claras.
Giró la perilla con un movimiento suave y bendijo la mala costumbre de Daffy de dejar la puerta sin seguro todo el tiempo.
Se adentró como si se tratara de su propio camerino, echando un vistazo a alrededor en caso de que el apiñonado estuviera por ahí, pero sabía bien que esto era imposible pues según sabía, este se encontraba aun en el set de grabación y no terminaría sino hasta dentro de unos cortos cinco minutos.
Camino un poco, sintiendo esa extraña sensación de paralelismo de haber estado ahí muchas veces, pero siempre en diferentes circunstancias. Algunas para escuchar aburridos reclamos referentes a pequeñas bromas hechas al apiñonado, otras para firmar contratos en los que se aseguraba que se daría igual crédito a ambos durante la filmación en la que estuvieran trabajando juntos y algunas más solo para molestar al de cabello azabache con su presencia.
Miro hacia su propio reflejo por un segundo, notando una vez más como el escote en "v" y el detalle en la cintura, favorecían aún más su figura, y entonces observo por el espejo esa pintura en la que se mostraba el reconocido actor "Daffy Duck" en una pose más narcisista que heroica.
Si, ese era Daffy Duck para todos, el típico narcisista y egocentrista actor que forzaba a los entrevistadores a besar sus pies a cambio de dedicarles unos cuantos minutos de su tiempo, el mismo actor que hacia enfurecer a los directores con exigencias absurdas pero que estos terminaban por cumplir dándose por vencidos… y era precisamente el mismo Daffy que ha aborrecido profundamente desde hace años y que ahora estaba por seducir una vez más….
Borrando un poco la sonrisa de su rostro, se recordó que no se trataba de el quien iba a seducir al famoso actor, sino de "Violett", la mujer que conoció hace una semana en la disco, la que le robo un beso y le escucho hablar con atención. Puede que Violett no lo aborrezca… puede que ella en verdad solo quiera…
El sonido de la puerta abriéndose de golpe, le hizo cortar sus pensamientos en seco. Pues por esta entraba el apiñonado, murmurando maldiciones antes de cerrar la puerta por completo, dejando atrás el ruido constante de personas hablando fuera del camerino.
Viéndole alzar la cabeza, ojos verdes lo miraron como si se tratara de un fantasma y la mandíbula tensa de Daffy, se había abierto hasta dejar que sus bastos labios se partieran. Parecía más asustando que impresionado, como si fuera más el espíritu de aquella mujer que conoció tiempo atrás, que ella en realidad.
-'Pase a buscar al señor Bugs Bunny, pero me dijeron que ya se había ido. Así que… esperaba que encontrarlo por aquí, Sr. Duck. Según he escuchado ustedes son bueno "amigos"'- dijo con la voz sensual que su atuendo le forzaba a usar y tan pronto las palabras salieron de su boca, el ceño de Daffy se frunció y el puente de su nariz se arrugo un poco, en una expresión de notable disgusto y desagrado.
-'¡¿Viniste a buscar a Bugs Bunny?! ¿Qué es lo que quieres de ese cara de roedor?!'- mencionó el apiñonado con un tono brusco y hasta ofendido.
Ampliando la sonrisa en su rostro, decidió pasar por alto el insulto dicho por su acompañante, para regocijarse por unos segundos en la notable reacción celosa que le mostraba el actor.
-'Solo quería hablar con él, pedirle su autógrafo o quizá invitarlo a comer. Como le mencione la primera vez que nos vimos…'- se atrevió a acercarse, caminando con el andar propio de una mujer independiente y de presencia imponente. Vio al apiñonado enderezarse de inmediato y la expresión en su rostro se suavizo un poco. –'Para mí el señor Bunny es un excelente artista.'- bajo su volumen de voz hasta dejarlo como un susurro sensual.
El ceño fruncido se esfumo del rostro de Daffy, dejando solo una mirada embobada que no duro más que unos segundos antes de pasar a una indiferente, que para desgracia de "Violett" le hizo vacilar ligeramente.
-'No lo he olvidado, Linda. Eres una víctima más del teatro de ese artista de cuarta.'- le vio sonreír con burla y alzar levemente los hombros, para después apartarse y depositar un libreto sobre la pequeña mesa bajo el espejo. –'Si viniste a ver al grandioso Daffy Duck, aquí me tienes. Ahora puedes irte.'-
Un movimiento menospreciante con la mano por parte del de cabello azabache y estuvo cerca de mandarlo al demonio. Pero opto por mantener su calma, pues sin duda era solo una rabiata, un acto de indiferencia para cubrir los celos que sus palabras despertaron.
Conocía a Daffy, el apiñonado tenia ego corriéndole por las venas en lugar de sangre y un orgullo demasiado grande como para ser el reemplazo de cualquiera, el que lo vieran como segunda opción no resultaba algo que pasara por alto fácilmente , ni siquiera a alguien como "ella".
Si no cambiaba un poco el juego, terminaría por ser ignorado por completo y eso era justamente lo contrario a su objetivo.
-'No tiene por qué molestarse, Sr. Duck. Necesitaba una excusa para venir a verlo, pero eso no significa que no crea fielmente en el talento artístico de su amigo…'- Resalto la última palabra, viendo con diversión el disgusto pintarse por el rostro del apiñonado.
-'Ese dientón no es mi amigo. '- corrigió de inmediato, aun mirándole con desdén. –'¿Una excusa para venir a verme? Así que has estado buscándome, preciosa'- el brillo de interés volvió a aflorar en el rostro del apiñonado.
En dos movimientos Daffy se acercó otra vez, mostrando la misma sonrisa coqueta de la primera noche que se vieron.
-'Violett'- miro a aquellos ojos verdes sonriendo ladeadamente, dispuesto a no mostrarse cohibido por la cercanía.
El apiñonado ladeo un poco la cabeza algo confundido.
-'Mi nombre es Violett'- Repitió, pasándose la mano por el cabello.
-'Ah, todo un gusto verte de nuevo, Violett'- Amplio su sonrisa, y una mano bronceada tomo la pálida suya, sosteniéndola con suavidad en un saludo cordial que le provoco un escalofrió por todo el cuerpo.
Pasando saliva con discreción se dijo a si mismo que esto era lo que buscaba.
El lado Del "grandioso" Daffy Duck que jamás había visto antes más que esa noche y en ese instante, ese lado que mostraba sus inicios tras esa sonrisa sincera y actitud galante. Era el Daffy que no tenía odio al verlo a los ojos, que invadía sutilmente su espacio personal en vez de evitar el tan siquiera acercarse, el que lo miraba desprendiendo no solo un aire coqueto sino que uno atractivo y seductor.
Sintiendo la urgencia abarcar su cuerpo otra vez, temió por lo peor.
Tal vez solo un pequeño movimiento, un pequeño toque y podía culpar a su buena actuación por ello después.
Apretó con firmeza la mano de Daffy y se acercó lo suficiente para colocar un beso junto a sus labios, sintiendo como estos se curvaban de inmediato hacia arriba en una notable sonrisa.
Apartandose despacio, el apiñonado le dedico una mirada que acabo por robarle el aliento. Esto no estaba bien, tenía que concentrarse y dejar de sentir el cosquilleo en sus labios y piel con tal solo tocarle un poco.
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Gracias a todas aquellas personas que se han dedicado a leer y dejar reviews en este fic! Muchas Gracias de parte de ambas XD
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