Capitulo 3
Se despertó y observo a Blaine dormir, acarició su rostro sonriendo, habían pasado unos días en esa casa, se oía el sonido del mar todo el día y durante la noche, había hablado con Grecia y Chad estaba mejor, aun que con problemas con la justicia, al igual que Aki. Pero ellos estaban bien, Grecia le pidió que disfrutara del mar, no sabía cuánto tiempo debían estar allí pero sería un par de meses, así que se dedicaría a conocer ese lugar y disfrutar de la tranquilidad.
Blaine quería comprar un aire acondicionado, no era verano pero no soportaban el calor, también quería un tv, ya que no había cine, ni ferias, solo la plaza y los negocios, tuvieron que aprender a usar el lavarropas ya que no habían lavanderías en el pueblo, comieron lo que pudieron cocinar y Grecia tuvo que indicarles como cocinar, porque realmente no sabían hacer nada.
Le gustaba el lugar, era tranquilo, sereno, no había peligros de ningún tipo, y eso le gustaba, tenía la sospecha que Blaine quería quedarse allí permanente, pero no habían hablado nada sobre el bebé, él nacería en unos meses, en pleno verano, y por lo que hablo con Grecia no podían volver, Chad iba a atestiguar en contra del empresario, diría que él lo vio en la casa cuando salía de una fiesta, era el arreglo que llego con Jian y el juez, y eso llevaría mucho tiempo, una investigación a cargo de Jian se llevaría a cabo, donde se probaría que los hermanos Arbum fueron pagados para asesinar a Chad por el empresario, para callarlo, y él se defendió de la amenaza, Aki tenía un arma pero no la uso, y como de William, de Adam y de ellos no se sabía nada, probablemente Aki estaría fuera de la investigación.
Él se sentía tranquilo junto a Blaine, aunque estaban totalmente solos y extrañaba mucho a Grecia y a Chad, estar con Blaine era muy especial, él lo cuidaba mucho, estaba siempre pendiente de él, lo trataba de esa manera tan linda y única, jamás nadie lo trato así, tampoco había sentido lo que siente por Blaine.
Beso sus labios, un beso y luego otro, Blaine estaba dormido, él acaricio su nariz y sus labios, volvió a besarlo, depositando pequeños besos en su rostro hasta que Blaine lo presiono contra él y sonrió con los ojos cerrados.
-Conejito.- dijo Blaine mirándolo aun con sueño.
-Buen día.- susurro Kurt y volvió besar sus labios.
-Me encanta despertar así.- Blaine lo presiono más contra él.
Kurt sonrió y acarició con un dedo el rostro de su novio.
-Tenemos que ir a comprar el aire acondicionado.-
-No creo que vendan aquí, seguro deberemos ir al otro pueblo.- dijo Blaine.
-A quien le preguntamos?.- pregunto Kurt , abrazado a su novio.
-Al de la ferretería...no es tan chismoso.- respondió Blaine y sonrió. -te diste cuenta que sus apellidos parecen salidos de una película inglesa, de esas de época, creo que aquí vivía gente de la época colonial.-
Kurt hizo un mohín, no tenía idea de que hablaba Blaine.
-Sabes?...nunca te preguntaste porque no te pregunte tu apellido?.- preguntó Blaine.
-A nadie le importa mi apellido, solo me llaman por mi nombre.- respondió Kurt.
-A mi me importa, pero ya lo sé, lo leí en uno de los libros que tenias en la pensión, ese que trajiste contigo, dice Hunnel.-
Kurt sonrió mirándolo a los ojos, él creía que a nadie le importaba saber su apellido, pero Blaine ya lo sabía.
-Hummel, así se dice, y si, está escrito en ese libro pero no por mí, es el libro de mi mamá, es lo único que tengo de ella.- explico Kurt.
Blaine lo miraba atento, él no sabía eso, no sabía que tenía un libro de su madre, que era lo único que tenia de ella.
-Mmmh!...no sabía eso.-
-Está bien.- dijo Kurt acariciando su rostro.
Blaine noto que Kurt estaba acostumbrado a que nadie lo notara, que nadie se interesara en él, ni siquiera que la gente lo llamara con su apellido, era totalmente invisible para el resto, dolorosamente invisible.
-Me gusta tu apellido, el mío es muy común, pero el tuyo es particular, es único, como tú.- dijo Blaine mirando a los ojos a su novio.
Kurt no dijo nada, para él no era así, pero le gustaba que Blaine pensara así de él.
Blaine suspiro intentando pasar los pensamientos tristes que venían a su mente.
-Vamos conejito, hay que comprar un tv también, éste pueblo está muerto, no hay un maldito cine, no sé cómo se entretienen, deben comer Lemon Pie todos juntos en la plaza.- comento Blaine.
Kurt sonrió y se pusieron de pie para alistarse y salir a buscar lo que necesitaban.
Blaine le pregunto al hombre de la ferretería y efectivamente debían ir al pueblo vecino para comprar lo que necesitaban. Fueron en el auto y eligieron un tv, y un aire acondicionado, de regalo les obsequiaron un dvd. De vuelta a su casa Blaine se sentía muy animado, aunque no sabía cómo instalar un aire acondicionado, estaba seguro que pasaría el verano más fresco de su vida.
-No se para que nos regalaron el dvd.- comentó Kurt mientras ayudaba a instalar el tv a su novio.
-Por qué?.- pregunto curioso Blaine.
-Porque no hay donde alquilar películas en el pueblo.- respondió Kurt.
Blaine lo quedo mirando, Kurt tenía mucha razón. Negó con la cabeza, definitivamente el dvd quedaría en la caja.
-Llamaras al hombre de la ferretería para que instale el aire acondicionado?.- preguntó Kurt.
-Si, al parecer es el único que sabe hacerlo.- respondió Blaine. -Porque no hacemos una cosa, vamos al pueblo, hablamos con él y de paso compramos comida.-
-Si.- respondió Kurt sonriendo.
Blaine le sonrió, le encantaba verlo así.
-Sabes que esta es tu casa, para los dos, como un nido de amor, suena cursi, pero me agrada la idea de un lugar para nosotros, un hogar.- dijo Blaine mirándolo a los ojos y con una media sonrisa.
Kurt sonrió de lado.
-Como un hogar con una familia, porque cuando nazca el bebé deberá quedarse con nosotros aquí, al menos hasta que volvamos a Chicago.-
Blaine se ensombreció por un instante, ni el bebé ni volver a Chicago estaban en sus planes.
-Si también.- dijo intentado disimular.
Kurt sonrió aun más, y Blaine también, esperaba que cambiara de idea sobre volver a Chicago, él no quería hacerlo, no quería regresar a esa vida, pero si Kurt estaba decidido a volver, él lo seguiría.
Fueron al pueblo nuevamente, a Blaine no le caía bien nadie, pero el de la ferretería parecía una buena persona, él hombre le había comentado que instalaba aires acondicionados, a si que no debían buscar un técnico en el otro pueblo.
Ingresaron a la ferretería y el hombre los recibió con una sonrisa.
-Buenas tardes.-
-Buenas tardes.- saludo Blaine, Kurt solo sonrió de lado mirándolo.
-Pudieron encontrar lo que buscaban?.- preguntó amablemente el hombre.
-Sí, pero en necesito a alguien que lo instale, y recordé que usted hace eso.- explico Blaine.
-Oh, sí claro, soy técnico en refrigeración, aires acondicionados, también soy plomero y gasista.- como el hombre con una sonrisa.
Tanto Blaine como Kurt lo miraron sorprendidos.
-Vaya, debe tener mucho trabajo.- comento Blaine.
-Algo así, cuando quieres que vaya a tu casa?.- pregunto el hombre.
-Mañana estaría bien.- respondió Blaine.
-Perfecto, que les parece a las dos de la tarde?.-
-Si está bien...una pregunta, sabe dónde puedo comprar mantas y esas cosas?.- pregunto Blaine, no tenían nada de eso en la casa, seguían cubriéndose con las sabanas de los muebles.
-Emmm...la única que vende esas cosas y ropa es Thelma, es esa que está en frente, al lado de la huerta de Carol.-
-Una huerta?.- pregunto Kurt.
Blaine lo miro.
-Si, es un negocio, pero le decimos la huerta porque ella antes, cuando éramos más jóvenes, tenía una huerta y regalaba lo que cultivaba, así que aquí todos la conocemos como Carol, la de la huerta.- explico el hombre.
Kurt miro hacia el exterior, donde estaba la huerta, Blaine lo observo unos instantes, sabía que a su novio le gustaba la idea de tener un jardín o una huerta.
Miro al hombre con una media sonrisa.
-Gracias, lo espero mañana.-
-Si claro, oh...una pregunta, supongo que como son nuevos aquí no saben sobre las tormentas, y son intensas aquí, el viento es implacable, y se corta la luz por varias horas, y a veces hasta días, y pues, esta noche habrá una, deberían estas precavidos, tienen linternas?, es lo más importante.- preguntó el hombre.
-No...no tenemos...- dijo Blaine mirando a su novio, quien lo observaba atento. -mejor deme un par, lo último que quiero es que se corte la luz, y faroles, tiene?.-
-Si, este es de led.- dijo el hombre mostrándole una caja con un pequeño farol.
-Bien, y linternas también...emmmm...una pregunta son seguidas esas tormentas?.- preguntó preocupado Blaine.
-En esta época si, luego están las tormentas tropicales, esas son feas.- comento el hombre.
-Por eso era barata la casa.- susurro Blaine.
El hombre lo miró pero no dijo nada. Kurt estaba observando el local de enfrente a través del ventanal.
Terminaron de comprar allí y Blaine decidió visitar el local de ropa, Kurt miraba el otro local con flores y masetas hasta la vereda.
Compraron mantas, sabanas y algo de ropa para esos días de calor, para Blaine era agobiante, Kurt no lo sentía así y para la gente del pueblo definitivamente aun hacía frío.
Dejaron las cosas en el auto y noto a Kurt mirando las plantas con curiosidad.
-Quieres ver?.- preguntó Blaine.
Kurt sonrió y asintió con entusiasmo.
Entraron al local y parecía una selva, había plantas de todas las clases existentes, y de gran abundancia, Kurt parecía haber entrado al paraíso, miraba todo con una sonrisa enorme.
-Buenas tardes, en que puedo ayudarles?.- pregunto una señora mirándolos con una sonrisa.
-Emmmm...pues...queríamos ver algunas plantas que se puedan plantar en un jardín.- dijo Blaine.
Kurt lo miro sin entender.
-Podemos comprar un par de plantas para que hagas un jardín o algo, a ti te gustan.- le dijo Blaine a su novio.
-De verdad?.- pregunto Kurt.
-Si, es tu casa, si quieres un jardín, hacemos uno.- respondió Blaine.
Kurt sonrió y se mordió el labio con emoción, Blaine solo quería ver feliz a su novio.
La señora los miraba en silencio con una sonrisa, esperando que ellos decidieran que querían, Blaine la observo sonriendo al igual que Kurt.
-Bien, que nos recomienda.- dijo Blaine.
...
Volvieron a la casa llenos de paquetes, también habían pasado a comprar comida y Blaine compro un libro de cocina natural que había en un stand de libros en el mercado, parecían comidas fáciles así que se pondrían a practicar junto a su novio.
Kurt por otro lado acomodaba las masetas con plantas que habían comprado, eran alrededor de quince y estaba muy feliz, la tarde había caído y Blaine encendió la luz que daba al patio trasero, salió y ayudo a su novio a acomodar las plantas pero temía que se quemaran con el sol.
-Conejito, se van a secar con el sol.- dijo Blaine mirando la fila de masetas debajo de la ventana de la cocina.-
-Y que hacemos?.- pregunto Kurt preocupado.
-Pues, podemos dejarlas adentro y mañana compro una lona o algo que las cubra, están muy expuestas.- respondió Blaine mirando el patio vacío y a la intemperie.
-Bien.- dijo Kurt asintiendo con la cabeza. -podríamos hacer como los escalones que tenia la señora del local?.-
Blaine le sonrió y lo tomo del rostro besando sus labios.
-Podemos hacer lo que quieras, esto es para ti, así que lo haremos como más te guste.-
-De verdad tendré un jardín?.- pregunto Kurt mirándolo atento.
-Si, es tu casa, tu patio, tu jardín. Tú decides que hacer.- respondió Blaine.
Kurt le dio un beso en los labios muy feliz, Blaine sonrió y le ayudo a entrar las masetas a la cocina, luego se dedicaron a hacer la comida y programar el tv, para la noche tenían la cena en el sillón y ambos comían mirando un programa local.
Esa era la vida que Blaine quería para ambos, era lo que más deseaba. Formar una familia con Kurt. Su hogar propio con el amor de su vida.
