Disclaimer: Pertenece a JK Rowling todo lo que puedan reconocer.
Advertencia: Contiene spoilers y escenas del libro Harry Potter y el Cáliz de Fuego.
Gracias a todos por sus reviews, que tanto me animan a seguir con esta historia! Son lo mejor.
—Bueno, será mejor que bajemos para tu fiesta sorpresa, Harry. A estas alturas, Fred y George ya habrán robado suficiente comida de las cocinas del castillo.—Dijo Ron, después de que Pigwidgeon desapareciera con la carta de Harry para Sirius,
Los tres amigos caminaban felizmente después de que Harry saliera bien en su primera prueba. Hermione se sentía tan bien con sus tres amigos de nuevo juntos y sin problemas, y sintió que todo marchaba bien desde que el nombre de Harry salió del Cáliz de Fuego.
Efectivamente Ron tenía razón, Fred y George parecía haber robado toda la comida de las cocinas y Hermione se preguntaba como podían ir sin que nadie se diese cuenta... Pero no tuvo oportunidad de preguntárselos a los gemelos porque en ese momento un grito horrible, parecido al de una banshee, cortó la calma de la torre de Gryffindor.
—¿Quieres un trozo de tarta de mermelada, Hermione? —le ofreció Fred.
Hermione miró con desconfianza la fuente que él le ofrecía. Seguramente se trataba de algunas de sus típicas bromas. Fred sonrió.
—No te preocupes, no le he hecho nada —le aseguró—. Con las que hay que tener cuidado es con las galletas de crema.
Neville, que precisamente acababa de probar una de esas galletas, se atragantó y la escupió. Fred se rió.
—Sólo es una broma inocente, Neville...
Hermione se sirvió un trozo de tarta de mermelada y, viendo que tenía la oportunidad en sus manos, preguntó:
—¿Has cogido todo esto de las cocinas, Fred?
—Ajá —contestó Fred muy sonriente. Adoptó un tono muy agudo para imitar la voz de un elfo—: «¡Cualquier cosa que podamos darle, señor, absolutamente cualquier cosa!» Son la mar de atentos... Si les digo que tengo un poquito de hambre son capaces de ofrecerme un buey asado.
—¿Cómo te las arreglas para entrar? —preguntó Hermione, intentando adoptar un tono indiferente para que Fred no sospechara nada. Y éste cayó en la trampa rápidamente.
—Es bastante fácil —dijo Fred—. Hay una puerta oculta detrás de un cuadro con un frutero. Cuando uno le hace cosquillas a la pera, se ríe y... —Se detuvo y la miró con recelo—. ¿Por qué lo preguntas?
—Por nada —contestó rápidamente Hermione, intentando mantenerse neutral y normal a pesar de la caras de Fred y George.
—¿Vas a intentar ahora llevar a los elfos a la huelga? —inquirió George—. ¿Vas a dejar todo eso de la propaganda y sembrar el germen de la revolución?
Algunos se rieron alegremente, pero Hermione no contestó. Sabía que dijese lo que dijese, ellos no la tomarían seriamente.
—¡No vayas a enfadarlos diciéndoles que tienen que liberarse y cobrar salarios! —le advirtió Fred—. ¡Los distraerás de su trabajo en la cocina!
Pero el que los distrajo fue Neville, que se transformó en un canario y así desvió la conversación hacia las galletas de canario de los gemelos. Hermione seguía pensando en como llegar a las cocinas. Tenía un plan e iba a ponerlo a prueba mañana.
—Tengo que darles una noticia—anunció Karkaroff, aquella mañana del jueves.— Se celebrará un Baile de Navidad...
Se oyeron varios murmullos y Draco arqueó las cejas impresionado por la noticia. Sabía que habría algún baile (ya que su madre le dio una túnica de gala) pero jamás pensó que tan pronto. Se imaginaba que fuera al terminar el Torneo o alguna clase por el estilo, pero nunca tan pronto. Se preguntó a quien llevaría y la cara de Pansy le llegó a la mente. Sonrió arrogante al pensar en que tendría muchas más oportunidad de tener a alguien como pareja que alguno de Hogwarts. El ser extranjero le daba cierto status y su atractivo, por supuesto.
—¿A quién invitarás?—le preguntó Antonovich, al estar bajando del barco y dirigirse al castillo para cenar.
Draco echó una ojeada a las chicas de Hogwarts que lo miraban desde la mesa opuesta.
—A Pansy, eso creo. De todas formas no están tan mal las de Hogwarts.
Antonovich sonrió y comenzó a comer.
—¿A quién invitarás, Krum?—le preguntó Antonovich, al estar sentado frente a él e intentar entablar conversación con él.— Supongo que a alguien de Beauxbatons...
—No, no...—Viktor volteó a mirar a una chica que entraba al Gran Comedor, resaltaba bastante por su esponjado cabello castaño, y volvió a mirar al chico que estaba frente a él—, es ella.
Draco, que estaba absorto en la plática, dejó escapar un bufido de desdén.
—¿A ella?—Dejó de lado su cuenco de avena y añadió en tono desdeñoso—: Es una sangre sucia, Krum.
Viktor arrugó su ceño e iba a replicar cuando Pansy Parkinson se acercó a la mesa, sentándose al lado de Draco.
—¡Draco! ¿No has escuchado las noticias...?—Pansy parecía al borde de un colapso nervioso.— ¡Va a ver un Baile! Y...¿adivina quien va a ir conmigo?
Draco la miró sorprendido de que ya tuviera pareja para el Baile, pero alzó los hombros demostrando que lo desconocía.
—¡Con Theodore !—Al oírlo Draco arrugó el ceño y se preguntó con quien podría ir ahora.
Antonovich le pegó en el hombro amistosamente.
—Te quedarás sin pareja...
—Ya verás quién terminará diciendo eso—Y más que una amenaza sonó como una promesa.
Hermione suspiró intentando concentrarse en el libro que tenía enfrente y no en los estúpido murmullos que había a su alrededor. Todo por culpa de ese estúpido baile... Sacudió la cabeza al pensar en que ni Harry ni a Ron se le ocurriría invitarla al dichoso baile.
Sintiéndose repentinamente furiosa con la idea, a pesar de que había tenido una mañana excelente (Había ido a las cocinas junto a Ron y Harry a hablar con los elfos) se dispuso a marcharse de la biblioteca. Al levantar su vista estrujo su ceño al ver como Viktor Krum estaba sentado pocos metros a su derecha y por ello él fuese el causante de los murmullos.
Tomó el libro que tenía, lo guardó en su mochila y colgándosela la salió de la Biblioteca intentando apartar de su mente el estúpido Baile de Navidad. Pero al llegar a la Sala Común todos seguían alborotados por la noticia.
Los días pasaban y ni Harry ni Ron tenían pareja. Hermione echaba chispas al oír como sus amigos se referían a las demás chicas como si fueran carnada. Y una vez más se sintió indignada al ver que nadie la invitaba al Baile de Navidad.
¿Es qué nadie se percataba de que era una chica?, se preguntaba una y otra vez al ver como los chicos de Hogwarts se angustiaban al no tener acompañante. En varias ocasiones estuvo tentada a pedírselo a Harry, Ron o a... Neville pero esa idea era aún más deprimente.
Esa tarde del miércoles, harta de escuchar a sus dos amigos planes acerca de como acercarse a su pareja ideal, se dirigió a la Biblioteca dispuesta a relajarse con un buen libro. Al llegar notó que no estaba Viktor Krum y eso significaba que no habría cuchicheos y risitas tontas.
Se sentó en una mesa en donde casi no había gente y comenzó a leer Historia de Hogwarts. A pesar de que en ese libro no venía absolutamente nada acerca de los elfos domésticos, lo cual era indignante, le gustaba leerlo. Le hacía pensar en lo especial que era por estar en un lugar como Hogwarts.
Se fue directo hasta la página en donde hablaban de como fundaron Hogwarts y su historia. Esa era su parte favorita. Le hubiera gustado hablar con esa mujer, Bathilda Bagshot, seguramente sería fascinante oírla hablar sobre sus conocimientos en la historia de la magia.
—Perrrdona.
Una voz grave y masculina sacó a Hermione de sus cavilaciones. Levantó su vista del libro y estuvo a punto de dejarlo caer al ver que tenía frente a ella al mismísimo Viktor Krum, el buscador más joven de Quidditch.
—Eh... ¿sí?—balbuceó Hermione un tanto nerviosa y tensa.
Viktor sonrió y se inclinó.
—Me gustarrría pedirrrte si quisierrras irr al baile conmigo.
Esto no puede estar pasándome, pensó Hermione al oír aquello. Miró la nerviosa cara de Viktor y se dio cuenta de que era real.
—Eh... —Hermione miró la cubierta del libro que estaba leyendo un instante y volvió a mirar a Viktor. —¿Estás hablando en serio?
El chico parecía confundido. Pensó que estaba rechazándolo y la miró sin saber qué decir.
—¿Qué quierrres decirrr?
Hermione pensó que estaba haciendo el ridículo de su vida con aquello.
—Lo siento, es sólo que me toma de sorpresa...—Hermione suspiró y sonrió nerviosa—, me encantaría ir contigo.
Viktor se inclinó y tomando su mano la besó delicadamente. Hermione se puso como un tomate y cuando Krum dejó su mano, lo miró sin saber que decir.
—Serrrá un placer irrr contigo. Me llamo Viktor Krum.—El chico se sintió algo tonto al decir aquello, ya que seguramente sabía quien era, sin embargo, quería saber como se llamaba.
—Oh...—le tendió una mano y Krum la tomó rápidamente—. Yo soy Hermione Granger.
—Ez-miope—Dijo Viktor y Hermione rió al oír como la llamaba.—Yo... sentirrrlo, no sé hablarrr inglés bien.
—No te preocupes, puedo enseñarte como se dice mi nombre después. ¿Dónde quieres que nos veamos?
Viktor dudó.
—¿En la entrrrada está bien?
—Sí... vale, te veo allí a las ocho, Viktor.
El aludido volvió a inclinarse y tomó la mano de Hermione para besársela. La chica bajó la mirada un tanto avergonzada y roja por aquello.
—Adiós, Ez-miope—Viktor se marchó de la biblioteca dejando a Hermione con un mar de sentimientos encontrados.
Se marchó al Gran Comedor para cenar intentando aparentar normalidad, pero para su sorpresa, Harry y Ron no hablaban sobre el Baile de Navidad. Cuchicheaban acerca del paquete que Ron había recibido y con ello, la burla de todos los de la mesa de Gryffindor.
Simplemente la túnica de Ronald no era la más indicada para el Baile ni para nada. Era sencillamente aterradora y sin una pizca de modernidad o buen gusto en ella. Al terminar la cena, los tres amigos se fueron a la Sala Común, en donde Hermione anunció que iría a dormirse temprano.
Ginny la siguió tiempo después al ver que por primera vez en tanto tiempo no mencionaba ni pío de los elfos domésticos. La vió sentada en su cama ojeando un libro distraídamente... ¿Distraídamente? Algo realmente grueso debería estar pasándole a Hermione.
—¿Qué sucede, Hermione?—La aludida dejó el libro que tenía en su regazo y miró a Ginny.
—Viktor Krum me invitó al Baile de Navidad—Realmente daba gracias a Merlín que Lavander, Pavarti y Fay Dunbar no estuviesen en ese momento en la habitación. Se sentía un poco frívola hablar de quien la había invitado, pero necesitaba decirle a alguien que Viktor Krum la llevaría de la mano en el baile. Necesitaba saber la opinión de alguien ajeno en esta situación.
—¿Qué?—exclamó Ginny, casi gritando—: Lo siento, es decir... Viktor Krum, ¿el buscador más joven de Quidditch? ¿Krum?
—Sí, él me lo pidió...
—¡Por Merlín, Hermione!—Ginny se dirigió a la cama de la aludida y se sentó—: ¡Es increíble! ¿Cómo sucedió...?
—No lo sé, es tan extraño—Hermione miró a Ginny, dudando—. ¿Y si sólo quiere dejarme en ridículo frente a todos?
Ginny rió, moviendo su cabello pelirrojo.
—¡Oh, vamos! Estoy segura que a él le gustas, de lo contrario no te hubiese pedido que fueras con él.
—Es sólo que es tan inverosímil, Hermione Granger con Viktor Krum...
En ese momento entró Lavander con Pavarti, ambas riendo fuertemente.
—...es sólo que fue tan tonto, Seamus.—decía Lavander, con las mejillas sonrosadas y al ver a Hermione y Ginny, añadió—: ¡Tengo pareja para el Baile, Hermione!
Hermione sonrió torcidamente.
—¿Con quién vas, Lavander?—preguntó Ginny.
—Con Seamus Finnigan.—Lavander las miró críticamente—: ¿Ya consiguieron pareja?
Hermione miró a Ginny significativamente para que no dijese nada.
—Todavía no—Hermione vio la mueca de Pavarti y Lavander.
Éstas un tanto decepcionadas se fueron hacia el otro extremo de la habitación, charlando ruidosamente entre ellas.
—¿Se lo dirás a Harry y Ron?—susurró Ginny, viéndola fijamente. Hermione negó con la cabeza a sabiendas de que ellos se burlarían de ella si supieran con quien iría
—¿Por qué no fueron a cenar? —preguntó Hermione acercándose a Harry y Ron.
—Porque... ,dejen de reírse, porque les han dado calabazas a los dos —explicó Ginny.
Eso les paralizó la risa. Hermione sonrió internamente y sintió una especie de regodeo interior.
—Muchas gracias, Ginny —murmuró Ron con amargura.
—¿Están pilladas todas las guapas, Ron? —le dijo Hermione con altivez—. ¿Qué, empieza a parecerte bonita Eloise Midgen? Bueno, no se preocupen.—Intentó dejar de sonar maliciosa y fue a sentarse al lado de ellos—: Estoy segura de que en algún lugar encontrarán a alguien que quiera ir con ustedes.
Pero Ron estaba observando a Hermione como si de repente la viera bajo una luz nueva.
—Hermione, Neville tiene razón: tú eres una chica...
Eso dolió, pensó Hermione indignada. Arrugó el ceño e intento no mostrarse afectada con lo que Ronald acababa de decir.
—¡Qué observador! —dijo ella ácidamente.
—¡Bueno, entonces puedes ir con uno de nosotros!
—No, lo siento —espetó Hermione.
—¡Oh, vamos! —insistió Ron—. Necesitamos una pareja: vamos a hacer el
ridículo si no llevamos a nadie. Todo el mundo tiene ya pareja...
El rostro de Viktor Krum apreció en su mente e intento sacarlo de ella. No serviría sacarlo a colación.
—No puedo ir con ustedes—repuso Hermione, ruborizándose. Sacudió su cabeza intentando sacar al búlgaro de ella—, porque ya tengo pareja.
—¡Vamos, no te quedes con nosotros! —dijo Ron—. ¡Le dijiste eso a Neville para
librarte de él!
—¿Ah, sí? —replicó Hermione, y en sus ojos brilló una mirada peligrosa. ¿Cómo se atrevían a decirle aquello? ¿Es que acaso no tenían delicadeza?—. ¡Que tú hayas tardado tres años en notarlo, Ron, no quiere decir que nadie se haya dado cuenta de que soy una chica!
Ron la miró como si ella estuviera bromeando. Luego volvió a sonreír.
—Vale, vale, ya sabemos que eres una chica. ¿Y ahora quieres venir?
—¡Ya se los he dicho! —exclamó Hermione muy enfadada—. ¡Tengo pareja!
Se levanto de la butaca con aspecto sumamente indignado y dándoles una mirada de odio, se dirigió a su dormitorio. Al llegar se metió en su cama inmediatamente intentando alejar el mal sabor de boca que tenía.
Mierda, mierda... Draco comenzó a entrar en pánico. No tenía pareja y estaba a unas horas del baile. Era simplemente que todas las chicas guapas ya tenían pareja y por ningún motivo, ninguno, iría con una mestiza o sangre sucia.
Tal ve con una mestiza sí, pero con una sangre sucia jamás. Jamás. Golpeó su catre frustrado y, después de varios minutos en silencio, salió del barco. No conseguiría nada allí encerrado. Debía entrar en acción.
Comenzó a pasear entre los jardines de Hogwarts, inspeccionando a las chicas a su alrededor. Las miró con coquetería, a pesar de que no fueran tan guapas, pero ella no le hicieron caso. ¡Por supuesto, eran de Beauxbatons! Se creían lo máximo únicamente por ser francesas.
Intentando mostrarse indiferente, entró a la biblioteca y miró a su alrededor. Sonrió al ver que estaba lleno de chicas y se sentó en una mesa que estaba colocada en un rincón. Giró su silla intentando ver a quien invitar, cuando una voz femenina lo interrumpió:
—¿Disculpa? —Draco volteó y estuvo a punto de caerse cuando vio que se trataba de esa chica de cabello castaño y esponjado. La chica a la que invitaría Krum. Sonrió malicioso.— Estás sentado en mi mesa.
—¿Qué?—replico huraña mente.—Aquí no hay nada que diga que es tu propiedad.
Hermione señaló unos libros que se encontraban allí, además de una pequeña bolsa.
—Allí esta mi mochila aparte de mis libros. —Hermione se cruzó de brazos y lo miró retadoramente—: ¿Es qué estás ciego?
Hermione no entendía a aquél chico rubio que la miraba desafiante. Su perfecto acento inglés le hacía sospechar que no era extranjero.
—No, pero no puedes impedirme que me siente aquí—Draco se quedó sentada en la silla, mirándola con desdén.
Hermione frunció el ceño.
—No sé que te hecho para que me trates de ese modo. Ni siquiera te conozco.
Draco sonrió torcidamente.
—Es que el simple hecho de que seas una sangre sucia me disgusta. Es repugnante.
Sangre sucia. Nadie le había dicho eso anteriormente, ni siquiera Theodore Nott que hacía lo imposible por superarla en todas las materias y mirarla con superioridad. Hermione sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas, miró a ese tipo de Durmstrang, tomó su mochila y salió corriendo de la biblioteca. Todos se le quedaron mirando con sorpresa y miraron a Malfoy con curiosidad.
Este fingió leer sin preocuparse de tener todas las miradas encima, y en lo más profundo de su ser se sentía mal. No comprendía en lo absoluto ese sentimiento. Era como si estuviera ... ¿arrepentido? No, no... Draco Malfoy no debía sentir nada por aquella sangre sucia, ni siquiera si le hacía daño o no. Minutos después, salió de la biblioteca con aire digno. Debía encontrar a alguien para el Baile.
Hermione lloraba sin parar. Se sentía patética y tonta. Después de que aquél chico le dijese eso se sentía como una escoria, lo más bajo de lo bajo. Aquél día sería el Baile de Navidad y la chica no se sentía con ánimos de nada. Sus ojos quedaron rojos cuando terminó de llorar y no bajó a comer. Hermione harta de llorar, se dispuso a ponerse la poción alisadora, a pesar de que el faltaban como cinco horas para el Baile. Pero un ruido en la puerta la hizo detenerse.
—¿Hermione?—Ginny se asomó a la habitación, vacilante.
Hermione intentó sonreír pero le quedó una mueca en el rostro.
—¿Si?
Ginny se acercó hasta donde se encontraba.
—¿Te encuentras bien?
—Eso creo.
—¿Quieres ir con Ron y Harry a las cocinas?
Hermione la miró, alarmada.
—No debemos hacer trabajar a los elfos domésticos en tiempos libres, Ginny. Además de que...
—... Ron y Harry me matarían si no te saco de aquí. —Ginny la miró, preocupada—: No fuiste a comer y tus ojos me dicen que estuviste llorando.
—No es nada—Se apresuró a decir—, sólo fue un mal día.
Ginny espero pacientemente que Hermione lo soltara. Pero después de varios minutos, ella negó con la cabeza.
—No vas a soltarlo. Sólo quiero decirte que cuentas con nosotros, ¿vale?
—Sí—Hermione asintió y volvió su cara a la pared, evitando mirar a Ginny—, gracias Gin, pero necesito estar sola.
—Bien—Ginny sonrió y dándole un abrazo rápido, salió de la habitación.
Ron y Harry se encontraban jugando ajedrez mágico al tiempo que esperaban a que Hermione saliera junto a Ginny.
—¿Y bien?—inquirió Ron, al ver que Ginny bajaba las escaleras sola.
—No bajará—aseguró ella, sentándose al lado de la chimenea.
—¿Te dijo con quien iría al Baile?
Ginny lo miró con exasperamiento.
—¡Ron, por amor de Dios!
—¿No es demasiado, Fay?—Hermione se miraba al espejo con terror. Su compañera Fay le estaba maquillando a pesar de que esta se había negado rotunadamente.
—Oh, vamos... ¡Es el Baile de Navidad!—La chica dio una vuelta como si bailara con alguien y añadió—: Aparte estás muy guapa. En serio, Hermione.
Su vestido azul con volantes y espalda descubierta la hacían ser otra persona. Se sentía por primera vez hermosa y digna de estar con alguien como Krum. Se ajustó su moño y nerviosamente, alisó el vestido.
—¿Con quién irás tú?
Fay la miró sonriente.
—Con un chico de Durmstrang. Draco Melefoy, o algo así.—Fay sonrió y se puso rubor, al tiempo que añadía—: Es muy guapo.
Hermione río nerviosamente y viendo su el reloj de manecillas que tenía en su mesita, añadió:
—¡Tengo que irme!—La chica se miró por última vez en el espejo y suspiró—. Hace diez minutos que debía estar allí.
Sin esperar respuesta, Hermione bajó a la sala común, en donde gracias a Merlín no había nadie, y se dirigió a la entrada. Antes de bajar la enorme escalinata que daba al vestíbulo, se asomó. Vio como de inmediata Viktor se quedaba mirándola y sonriendo, bajó los escalones lentamente, intentando no caerse. Se ruborizó al ver como todos los que se hallaban allí y la conocían, la miraban fijamente.
Al llegar al vestíbulo, Viktor se inclinó y le besó la mano con galantería, cosa que generó un suspiro de parte de Pavarti Patil, y ella bajó la mirada un tanto avergonzada. Se sentía como en un sueño de hadas, en esos donde nadie la llamaría fea o dientes largos. Todo era perfecto.
—Te ves herrrmosa.—Le susurró Viktor al tomar su brazo—, Ez-miope.
—Gracias, tu también te ves muy apuesto.—Y era verdad. Viktor se veían estupendo enfundado en el traje de gala de Durmstrang y Hermione sonrió, tímidamente.
Cuando los cuatro campeones pasaron al Gran Comedor nadie podía creer que Hermione Granger, esa chica de cabello como un nido de pájaros, tuviese su cabello lacio y liso, y además, del brazo del famosísimo Viktor Krum. Era demasiado. Todos las miradas masculinas se fijaban en ella como si no pudiesen creerlo. Y en ese momento, Hermione sintió como en cierta forma, sí que era una chica. ¡Por Merlín que sí!
¡He vuelto! Además también a mi semestre, es agobiante, pero felizmente sólo tendré exámenes hasta después de mi cumpleaños (el veintiséis). Ya vimos como Draco insultó a Hermione al verla allí y sin razón, aparente. Un dato: según la Wiki de Harry Potter, Fay Dunbar compartió habitación junto a Hermione, Lavander, Pavarti y otra chica (la cuál pondré que es Ginny). Fay es sangre limpia, un dato que a Malfoy no le pasó desapercibido, y por ello la invitó.
Sí, han notado que ni siquiera Nott insultó a Hermione diciéndole sangre sucia, pues verán... Siempre he pensado que él no recurriría a medios tan bajos como esa palabra, aparte de que pienso que él no fue precisamente de los que apoyaron a Voldemort totalmente. A pesar de que Draco y Theo (JK lo dice en un fragmento) fueron muy amigos en su infancia, no lo son en Hogwarts porque pasaron muchos años sin verse además del hecho que Draco tiene unas ideas un tanto maniáticas...
En fin, me agrada mucho sus reviews y en serio me gustaría que me contaran que pasa con su vida... ¿Comieron algún insecto, sobrevivieron al apocalipsis, tienen novio, les gusta la historia, la odian...? Todo es recibido con una enorme sonrisa. Es mi paga con esta historia, ¡vamos no sean tímidos!
Un beso, y hasta la próxima actualización (será pronta, lo prometo)
Mariana Masen
