Dentro de la habitación en la que ahora compartirían se encontraba una enorme cama, una mesa de centro con sillas a los lados y diferentes muebles para cualquier necesidad de las herederas reales. El ambiente era bastante romántico y a Shizuru las decoraciones le recordaban a las de su lugar de nacimiento probablemente habría sido idea de su padre.

Desde atrás de ella Natsuki había observado intensamente a su nueva esposa desde que entraron, en realidad la idea de adornar la habitación con motivos de la aldea de los domadores había sido su idea.

-Entonces – Natsuki estaba un poco nerviosa, de todos los escenarios en los que se preparaba mentalmente para esta noche en ni uno sólo se había imaginado con una mujer. Eso era algo acerca de lo que tendría que estudiar.

-Necesito. Necesito cambiar mis ropas – Shizuru ahora estaba frente a su esposa que la miraba sin pestañear, había algo en sus ojos que definitivamente no era lujuria, pero aun no podía ponerle nombre, no ahora que estaba tan nerviosa.

Natsuki comenzaba a desabrocharse el cincho de donde pendía la espada heredara por su padre, comenzaba a quitarse su túnica real azul marina de mangas largas la cual que poseía bordado en hilo de oro el símbolo del grifo, Shizuru estaba muy nerviosa sobre todo por el hecho que no le había quitado la mirada de encima mientras hacía esto. Natsuki se libero de su túnica manga larga quedando en una sin mangas de algodón, sus pantalones igualmente azul marino y sus botas negras. No estaba de más comentar que sus brazos estaban bien definidos.

-Supongo que quieres usar el cuarto de baño – Comentaba mientras se sentaba en el piso y se desabrochaba las botas.

-Sí sería lo más adecuado. – cuando se levantaba de la cama tres toques se escucharon a la puerta, Natsuki se levantaba de inmediato.

-¿Quién se atreve a interrumpirnos? – con rapidez llegaba a la puerta y antes de abrirla le indicaba a Shizuru que usara el baño, Shizuru se metía para poder cambiarse.

Natsuki miraba impaciente al intruso en realidad intrusa, no era nadie que conociera pero sus sentidos le indicaban que debía estar alerta.

-Me siento tan apenada de interrumpir su noche – Le decía la recién llegada con sonrisa cínica.

-No te preocupes apenas vamos a comenzar… la noche será muy larga – Decía acomodándose en el marco de la puerta con los brazos cruzados disfrutando la mirada llena de rabia de la intrusa.

-¿Y quién eres además? ¿Cómo atreves a aparecer frente a la cámara nupcial en nuestra noche de bodas? – Preguntaba asombrosamente calmada Natsuki.

-Claro… Me llamo Tomoe Marguerite – Soy amiga de la familia Fujino.

-Una domadora –

-Algo así – Reía y le mostraba sus blancos dientes. –

-Mi esposa está ocupada poniéndose algo más cómodo, será mejor que regreses después no sé, tal vez dentro de un año – Decía y se daba la media vuelta para regresar a su habitación.

-Ten cuidado – Le decía la voz incisiva de Tomoe que le hacía detenerse – No sé cómo el Rey Hiro acepto esta aberrante unión, ella merece algo mucho mejor de lo que ustedes salvajes pueden sólo soñar en ofrecerle.

-Hmph~ tengo cosas más interesantes que atender – Y cerraba la puerta si darle una segunda mirada. – No valía la pena molestarse, pero no podía evitar sentir que la sangre comenzara a levantarse, por qué hablaba con tanta propiedad sobre su esposa ¿Era posible que Shizuru tuviese algún tipo de relación con ella antes de contraer matrimonio? – Absurdo – Para nada encajaba en esa imagen y aunque eso fuese verdad, las cosas ahora eran distintas y se lo haría saber esta noche.

Shizuru trataba de evitar que su nerviosismo fuera notorio, era verdad que la forma humana del heredero… emmm… heredera de Kenji era arrebatadora, pero su mirada seguía siendo atemorizante.

Sentada en la cama con su bata de seda esperaba a su nueva ¿Esposa? Que ahora hacia su aparición con una sonrisa que para nada le gustaba. Se acercaba lentamente para sentarse a su lado y de la nada comenzó a olfatear su cuello, Shizuru sentía un escalofrío.

-Mmmm hueles delicioso – Cantaba Natsuki mientras tomaba toscamente una de sus manos. Comenzaba a olfatearla y se giraba dándole la espalda pero sin soltar su mano, lo cual le pareció muy extraño, de pronto comenzó a sentir como besaba su mano y acariciaba sus dedos y de pronto mordisqueaba uno de ellos no sensualmente, era como si… era casi como…

-Auch~ - Exclamaba con dolor Shizuru, le acababan de morder el dedo ¡morderlo como si se lo quisiera comer!

-Ah lo siento – Se volteaba Natsuki, sus colmillos estaban crecidos y el rostro un poco sonrojado – Es como… como si tu aroma… es como si quisiera comerte.

-¡No sabía que fuesen caníbales! – Exclamaba asustada mientras retraía su mano y se levantaba de la cama con un poco de miedo.

-No, no lo somos – Se levantaba también de la cama – Es raro, pero en realidad quiero comerte… literal – Le decía mientras se reía viendo la cara de susto que tenía su esposa – Después de todo no es tan mala idea. – Se detenía a meditar – Sería un matrimonio fugaz temo – Caminaba como un depredador lo hace para acorralar a su presa.

-Tal vez… tal vez debería calmarse Natsuki Kuga – Decía esperando que regresara a sus sentidos, esa mirada hambrienta le decía que no solo era un juego.

-Tal vez sí – Natsuki se paraba en seco muy para el asombro de Shizuru mientras se alejaba de ella. "¿Es posible?" pensaba Shizuru.

-Tal vez, tal vez deberías sentarte Natsuki – Decía recuperando poco a poco su seguridad. – Te ves fatigada.

-Sí, es verdad – Se sentaba en un sillón de la habitación– Me siento fatigada – Le sonreía a Shizuru y de pronto todo lo temeroso en su mirada había desaparecido.

-Natsuki debería de transformarse en un cachorro – Le decía Shizuru mientras se mojaba los labios "¿Acaso es posible?"

-¿Oh? Si ¿Qué raza de cach… - Natsuki dejo de hablar mientras miraba incrédula a su esposa – No puede ser ¡No en mil maldecidos años!

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Sí, Shizuru Fujino era la domadora de Natsuki Kuga.

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-Pero… pero – Natsuki se levantaba abruptamente de su lugar y caminaba hacia delante y atrás dentro de la habitación, de pronto se giro y le apunto con el dedo.

-Sus habilidades no funcionan con nosotros, solo animales ¡No bestias, animales!-

-Pero yo no soy cualquier domadora

-Y yo no soy cualquier bestia. – Natsuki estaba enfurecida, si sus enemigos se enteraban podían utilizar a Shizuru, Shizuru misma podía utilizarlo en su contra y manejar a su antojo su tribu.

-Bueno, creo que eso equilibra la balanza – Suspiraba Shizuru aliviada mientras se volvía a sentar en la cama.

-¿Qué es lo que harás? – Con tono colmado de veneno le preguntaba Natsuki, estaba 100% segura que la manipularía para hacer y deshacer en su reino.

Shizuru la miraba con interrogación en sus ojos "oh ya veo"

-Creo que empezamos mal, Natsuki. Me han dicho que eres el grifo-

-Así es –

-Verás yo… yo lo único que deseo es no ser devorada… en ninguno de los sentidos, - Decía y sacudía la cabeza para alejar esos pensamientos - estaremos juntas para poder gobernar concienzudamente nuestros territorios espero que nos llevemos bien.

Natsuki no sabía qué hacer… primero ignoraba completamente hasta donde llegaba el dominio de su esposa sobre de ella, sin quitarle la mirada paseaba de un lado a otro de la habitación.

-Esto no es lo que pensaba – Natsuki comentaba

-Apuesto a que no – Shizuru sabía que estaba siendo mala al responderle con el tono más maléfico que tenía, pero si hubiese sido un poco más amable no estaría pasando por esto.

-Te comeré – Dijo en un susurro pero de igual forma su esposa la escucho y tuvo que pasar saliva fuerte. Natsuki sonrió

-Si intentas algo gracioso, te comeré. Lo juro me volveré caníbal y diré que escapaste para no respetar el acuerdo. – Natsuki en su nerviosismo perdió su poco control y apuntaba su dedo índice a su esposa de manera amenazadora – si no me creen diré que tenías un amante y tuve que vengar mi honor, esa de pelo raro servirá. – Se volteaba planeando los sucesos.

Shizuru se sentía confundida y enojada ¿Ella un amante? ¿Pelo raro? Hasta donde sería capaz de llegar Kuga Natsuki por salirse con la suya.

Natsuki la observaba de nueva cuenta.

-Ahora desvístete – Le ordenaba tratando de recuperar su papel principal. Se acercaba a la cama y apoyaba su rodilla derecha sobre el colchón comenzando a desamarrar los cordones que cerraban su pantalón. Como Shizuru no hizo movimiento para desvestirse, Natsuki le tomo bruscamente del brazo y la acostaba sobre la cama subiéndose a horcajadas sobre ella.

-Entonces lo haré yo – Le decía mientras comenzaba a rasgar su bata.

"Esto no puede estar pasando" Pensaba Shizuru que con poco éxito trataba de detener las manos de su esposa.

-Será rápido, pero no prometo que no dolerá – Le decía con una sonrisa cínica que daban ganas de golpearle fuerte la cabeza.

Y así lo hizo…

Con todo el coraje y la impotencia que venía acumulando desde el anuncio de su matrimonio zafó su mano derecha y le dio una cachetada más fuerte de lo que cualquiera de las dos habría imaginado. Natsuki se sorprendió mucho por la reacción (No era algo que esperara EN ABSOLUTO) y se llevaba su mano a su cachete que estaba rojo junto con una porción de su cuello. Haciendo puchero y con una medio lagrima en el rabillo del ojo se bajo de su esposa y se sentó en una silla frente a la cama observándola intensamente.

-Yo no te lastimé – Le reprochaba casi como un niño lo hace a su compañero de juego cuando ya no quiere jugar.

-¿Qué? – Incrédula Shizuru respondía

-¡YA! Te rasgue la ropa y te insinué que dolería, pero no te pegué. – Con la misma actitud Natsuki se seguía tallando la mejilla. Shizuru se observo… Sí bueno no la había lastimado pero por qué esperar.

- Estabas encima de mi – Shizuru que también parecía haber regresado a los 10 años se defendía. – Y no me has tratado bien durante todo el día ¿Por qué sería diferente al tener relaciones?

Natsuki se sonrojó

-No lo ibas a sentir, pensaba golpearte en la cabeza y dejarte inconsciente. – Se levantaba de su sillón y observaba la reacción de su esposa.

-¿Tú? ¿Qué? ¿Me ibas a golpear hasta dejarme inconsciente?

-No, no, no así. Bueno tu lo haces sonar ~ taaan mal~ Pero si me hubieses dejado mañana no recordarías nada y podrías hacer como que nunca paso.

Ambas se quedaron calladas pero Natsuki no podía sostener la mirada que le estaba tirando su esposa… tal vez era que su poder de domar tenia efecto en ella, pero esos ojos la hacían sentir como un cachorrito, le tenía como que miedo y esa no era una actitud que tuviese desde… desde que era pequeña y su madre la regañaba. Irremediablemente sentía la necesidad de explicarse.

-Es que eres mujer ¡Mujer! Yo no sé. Si puedo, pero no sé.

Shizuru no entendía totalmente que era lo que trataba de decirle, así que se quedo callada.

-Entonces dormida tú – La señalaba – Yo podía ya sabes, hacerlo sin tanto nervio y si me equivocaba no importaría ¡Porque estarías dormida! – Terminaba exasperada pasándose una mano entre su cabello.

-Oh… sí bueno, sólo es… entrar y salir – Shizuru toda colorada no podía creer que estuvieran teniendo está conversación y qué fue lo que dijo ¿Entrar y salir? ¡Por dios!

Natsuki se sonrojo más si eso era posible.

-Espera cómo… mmm cómo lo hubieses hecho, eres mujer igual que yo. – Natsuki se acerco a la cama para poder sentarse

-Puedo adaptarme a mi pareja – Por qué hacia tanto calor.

-¿Adaptarte? – "Entiende todo hasta lo que no se dice en palabras y resulta que no comprendió esto"

-¡Cambiar! Puedo hacer que me aparezca un pene. – Alzo la voz

-Ya, no tienes que gritarlo – Shizuru se tumbo con un brazo cubriéndole los ojos. Tal vez si era mejor el plan que tenía Natsuki. Sólo quería dormir, despertarse y encontrar que todo era un sueño, una broma. Hacer como que nunca paso.

"Natsuki Kuga está esperando una respuesta" Pero no podía abrir los ojos. No quería enfrentar su realidad.

Una sábana la cubrió… (Su bata estaba rasgada)

¿Y qué había de Kuga san? ¿Qué sentía ella? ¿Estaba sufriendo igual? Podría ser que peor.

Una mano tomo la suya…

No era tan mala persona después de todo, podía tomarla cuando quisiera, es verdad que la podía dominar pero hacerlo le costaba mucha energía, y eso no quitaba que TENIAN QUE CONSUMAR su matrimonio.

Natsuki beso su mano…

Y si cerraba los ojos y la dejaba hacerlo todo a ella. Sería casi como si estuviese durmiendo.

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-~Ouch~ ¡Me mordiste! ¡Otra vez! Mala Natsuki mala.

Le quitaba la mano y Natsuki estaba toda apenada con orejas de cachorro agachadas.

-Es tu olor, es, es raro. Es como si fueses una comida deliciosa y nueva – Se le quedaba mirando, casi con hambre. – Nunca me había pasado pero me gusta tu olor, tanto que no me puedo contener ¡Tengo que morderte! – Trataba de alcanzar la mano otra vez…

-Sentada – Le ordenaba emanando energía mágica. Natsuki tuvo que sentarse en la cama con las piernas subidas. Gruñendo porque estaba usando su truco de domadora.

-No me vas a morder – Le decía y se le acercaba mientras acariciaba su rostro. Al menos era bella… muy bella de hecho. Se acercó lentamente y junto sus labios.

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-~ Cof cof~ ¡Oh bueno eso fue…! Interesante Kuga Natsuki. –

-Tú no estuviste perfecta que digamos – Ladeaba el rostro, su beso había sido torpe por decir lo mínimo.

-Esto va a ser extraño – Shizuru se comenzaba a quitar la ropa ligeramente temblando

-No – Natsuki la detenía – Realmente no es como que TENEMOS que hacerlo.

-¿Estas de broma? Qué pasará cuando se enteren que no hemos consumado.

- Y quién les dirá – Shizuru observaba a Natsuki quien no le podía sostener la mirada. – Por qué en lo que a mí me concierne sí lo consumamos.

-Es, es verdad. Gracias –

-¡Hey! Vaya la noche de bodas me tenia realmente tensa. Menos mal nos podemos saltar eso. – Se comenzaba a estirar.

- Yo Creí que ustedes… ya sabes no podían vivir sin hacerlo.

-Bueno acabamos de comprobar que no todo es lo que parece o lo que se dice.

Después de llegar a su arreglo ambas estaban aún más incomodas mirándose sin saber qué hacer ahora.

-Ah en la mañana debemos… mmm… - Se revolvía incomoda Natsuki parecía que tenía que decir algo sumamente embarazoso – Debemos dejar… mmm… tu sabes – Se sentaba al otro lado de la cama lo más lejos posible de su esposa quien estaba extrañada por la repentina timidez de la que era espectadora – El rastro, la prueba.

-¡Oh! Sí es verdad, te refieres a la prueba de que… mmm – Ella también se sentía un poco incómoda. – De que consumamos nuestro matrimonio – Suspiraba al poder encontrar palabras que no se refirieran exactamente a la sangre como prueba de pérdida de la virginidad.

-Eso – Otra vez quedaban en silencio, Natsuki se dedicaba a observarla como objeto extraño.

-Podrías dejar de hacerlo – Decía Shizuru mientras se acomodaba su bata o lo que quedaba de ello.

-¿Qué?

-Dejar de mirarme así – Natsuki se daba cuenta que había estado mirando a su esposa largo rato ya – Lo siento. – Desviaba la mirada y de perfil se podía ver un poco de rosa en sus mejillas. – Tomare unas almohadas y una sabana. Descansa bien –

Natsuki se levantaba de la cama hacia el ropero de los blancos, tomaba dos almohadas y una colcha.

-¿Dormirás en el piso? – Preguntaba con un poco de preocupación Shizuru.

-Sí, creo que es lo más apropiado – Sin mirarla tiraba la colcha para comenzar a extenderla en el piso.

-Creo que no es necesario, la cama tiene suficiente espacio para que ambas estemos cómodas, además de que es un poco riesgoso. – Decía Shizuru pensando lo que podría ocurrir si algún lacayo entraba a la habitación para ordenarla y encontraba a su gobernante durmiendo en el piso.

-¿Estarás bien? – Le preguntaba Natsuki, Shizuru se llevaba una sorpresa tras otra y el asombro no podía esconderse en su rostro.

-¡Hey! No es como si… no debería de ser tan asombroso sabes – Decía defendiéndose e irritada a la vez ¿Qué esperaba? Que la golpeara con un mazo en la cabeza "Pfff~ domadores" – No somos tan barbaros a como piensas – Llevaba de nueva cuenta las cosas a su lugar y se liberaba de sus pantalones, sus piernas eran blancas casi como la nieve. – Hace poco iniciamos un nuevo canal – Decía aun molesta Natsuki. – No es uno tan espectacular como los de ustedes, pero es el primero de muchos – Y con eso dicho se metía en la cama.

-Ara, discúlpame Natsuki – Le sonreía amablemente.

-¿Y qué con esa sonrisa rara? ¡Me da escalofríos! – Natsuki tomaba parte de la colcha y se cubría dándole la espalda a su nueva esposa en señal de berrinche.

Shizuru sí que estaba sorprendida… después de todo parece que su vida de casada no sería ni la mitad de lo que se imagino.

-Llena de simbolismos – Dijo para sí, antes de acomodarse en su lado de la cama.