Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece, es obra de Akira Amano, yo simplemente he conocido lo que es tener fiebre y cometer desvaríos
Dedicado a :Anubisfullbuster
Cap. 3 Fiebre al Whisky en las rocas
El calor, todo el maldito día, no dejaba de provocarle molestia, Gokudera Hayato llevaba ya su bufido número 54, según contaba Yamamoto, aparentemente fresco y optimista lo que ponía de mal humor al italiano, seguramente los estúpidos no sentían las inclemencias del tiempo, en medio de ambos la jarra con té que había bebido como si fuera agua sagrada escurría las últimas gotas frías por el hielo, Kyoko se encontraba con Haru, desde que llegaron al recinto no se separaba de ella, por lo que ambos varones yacían en la sala con el aire acondicionado que parecía no servir de mucho
-Mierda con el maldito sol-Soltó el albino de pronto abanicándose con una pequeña agenda de cuero negra en cuya tapa perfectamente dibujado en dorado se encontraba el escudo de la familia Vongola, era, una pequeña libreta en la que anotaba algunas cosas que reportar a su jefe
-Ya, ya, el sol no tiene la culpa de tu mal humor-Dijo el pelinegro sonriendo mientras apuraba el último trago de té rojo
-Los imbéciles son " aclimáticos" – Contestó Gokudera con fastidio, era cierto que no estaba de buen humor, de hecho no sabía si era culpa del calor o cierta irritación de no estar al pendiente de su encargo, no de eso nada, se sentía mal por la mujer de su jefe, ella cargaba con los cuidados de la loca esa…que seguramente debía estar recibiendo una ducha… meditó unos segundos… ducha, rememoró sin querer los acontecimientos del día anterior, el cuerpo femenino, el agua tibia, los labios de la castaña, cerró los ojos con fuerza, pensar en ello era tan estúpido como todo lo que había sucedido desde el fatídico día del gas
-Gokudera-san-Llamó Kyoko Sasagawa desde la puerta, Yamamoto la saludó con la mano y ella hizo una pequeña reverencia
-¿Sí?- Bufó y escuchó la risa de Yamamoto mientras decía "cincuenta y cinco" dedicándole una mirada inquisitoria por tal burla, miró después a la hermana del cabeza de césped, si bien no era del todo amable con la gente hacía ciertas excepciones como con la chica que era ni más ni menos que en sus palabras "la mujer" de su jefe aunque no estaban casados
-Lamento interrumpir tu descanso… Haru-chan-Murmuró dubitativa, como si no quisiera realmente decirle lo que iba a decir, finalmente suspiró, sin completar aún la oración se percató de que el Smoking Bomb ya estaba fuera de la sala camino a las escaleras que lo llevarían hacía su destino de todos los días, ya que lo quisieran o no, Haru Miura simplemente no podía vivir sin él, literalmente, si su presencia era nula, la mujer sufría de fiebres incontrolables, inquieta todo el tiempo, preguntando entre dientes por su "Hayato", se negaba a tomar lo que fuera, por más simple que fuera, agua incluida si no llegaba a verlo, lo habían experimentado durante los primeros días y la pobre chica sufrió demasiado, al grado de que el guardián por iniciativa propia entró a la habitación gritando un "maldita sea, cierra la boca ya estoy aquí" y desde ese momento no había podido escapar, pesadamente caminó hasta la puerta y la abrió sin mucho rito
-Hayato-Suspiró la convaleciente que se encontraba sentada en un sillón mediano frente al balcón, el platinado observó la indumentaria de ese día, vestido corto color rojo sin tirantes arriba de las rodillas, cada día parecía que le ponían menos ropa a la japonesa o su ropa encogía misteriosamente, llegó hasta ella abrumado por el cambio de temperatura, la casa era una bóveda de calor, la habitación de la chica a diferencia de la sala de estar contaba con un diminuto aparato de aire acondicionado por lo que se encontraba tibia, aún con las ventanas abiertas
-Deja de llamarme así estúpida mujer-Gruñó ofendido por tanta familiaridad que repentinamente desde unos días atrás había surgido entre ambos y se sentó en la silla frente a ella
-Haru no es… estúpida-Jadeo a mitad de la oración fijando la vista directamente en los ojos verdes del Vongola
-Tan estúpida que parece que no sabes hablar-Siguió fastidiándola el chico, fue entonces que ella lo miró con anhelo, ahí estaba la señal, extendió la mano mientras se acomodaba del otro lado del pequeño sofá, sin más que decir el otro accedió, la castaña se recargó en su hombro, la temperatura comenzó a subir en el cuerpo del hombre a su lado ante el contacto con el otro cuerpo, lo que le faltaba con ese calor sentir otro más, en eso divagaba cuándo ella de cierta forma rara comenzó a mirarlo, sus ojos se posaban momentáneamente en el rostro del medio japonés y luego al frente, lo que empezó a poner nervioso al observado
-¿Ahora que mierda quieres?-Preguntó sin tacto alguno
-Haru no quiere nada-Contestó la chica pero sin dejar de verlo, volvía a hacer lo mismo una y otra vez, aquello comenzó a colmar la paciencia del guardián de la tormenta, cuando se disponía a decir algo para impedir que dicho extraño proceso visual continuara Haru colocó la palma fina y caliente en la mejilla derecha del platinado quien se tensó ya sin el sonrojo, solo por unos segundos se encontró sorprendido, pero esas muestras de cariño a medias eran ya casi tan normales que se había acostumbrado a recibirlas y no le parecían tan molestas
-Los ojos de Hayato son hermosos-Alabó Miura y eso sí que provocó que las mejillas del muchacho se colorearan de rojo
-¿Qué estupideces dices?-Preguntó a punto de salir corriendo, pero recordó que tenía casi 19 años y era un hombre no un niño
-Que los ojos de Hayato son…-Fue interrumpida por que la mano del peliplata le tapó los labios mientras molesto negaba
-Lo escuché mujer… no lo repitas-Pidió ya rendido, siempre lo ponía en jaque, la soltó lentamente y regresó a la posición original, la japonesa aprovechó y colocó la cabeza en el pecho no en el hombro del italiano que simplemente miró aquel acto con los ojos vibrando, fue como si se abriera un cerrojo en su interior, pasó la mano que tenía libre por su cabellera y sintió ganas de fumar, por lo que con la misma mano rebuscó en su pantalón y sacó la cajetilla, la inclinó y el cigarro llego hasta sus labios atraído por la fuerza de gravedad, con el hermoso y apreciado encendedor que le regaló el Décimo el día que cumplió los 18 años prendió el tabaco, la japonesa miró curiosa aquello y lejos de reclamar como siempre lo hacía río bajito y se apretó contra él rodeándolo con ambos brazos como si se tratara de un enorme oso
-Hayato-Murmuró y el aludido no respondió, simplemente la observó- Haru quiere-Demandó luego mirándolo y él extrañado esperó que la mujer completara la ridícula petición, pero ello no sucedió lo que lo lleno de dudas
-¿Qué?-Preguntó serio
-Fumar…-Pidió y el ojiverde cambió la expresión, ¿la que siempre se quejaba del humo de tabaco quería fumar? ¿La que siempre que se encontraba tranquilamente disfrutando de un delicioso cigarrillo llegaba se lo quitaba y lo apagaba pisándolo en el suelo?, definitivamente había perdido la razón
-Perdiste el juicio ahora sí-Respondió inhalando el humo, la castaña pronto relamió los labios viendo aquél acto, el ojiverde vio eso pero decidió que lo mejor era no darle lo que pedía por dos razones, una ella seguramente era una novata que se ahogaría, dos no era sano dado que estaba así por llevar a sus pulmones un jodido gas, procedió a darle una última fumada a su cigarro para apagarlo pero cuando estaba por llevar el humo a sus pulmones después de en un rápido movimiento la castaña se sentó sobre sus piernas y en un profundísimo beso tomó el humo el italiano casi se ahoga como primerizo ante aquello y como era de esperarse la propia impertinente tosió separándose de él
-Eres idiota-Dijo el ojiverde casi con ternura por la tos seca de la mujer sonrió, bueno, algo de diversión tenía que sacar de todo ello- Lento, si lo haces así siempre te ahogaras-Comentó tomando una bocanada de humo para después tomar el mentón de la chica y depositar el humo lentamente, la chica fue aspirando paulatinamente, la fiebre comenzaba a bajar y se encontró algo lucida pero mareada, tanto así que se dejó caer acomodando la cabeza en el hueco del hombro y el cuello de quien la sostenía, comenzaba a ser la Haru de siempre en esos momentos y saboreó el tabaco mentolado en su boca, curiosamente no sabía mal, se mordió el labio inferior, su yo de fiebres era realmente boba, viendo la posición en la que estaba y el latido de su corazón tan intenso no podía pensar otra cosa, en silencio soltó poco a poco el cuello del italiano, ¿Qué clase de veneno colocaba en sus labios que estaba deseosa por probar nuevamente los del vicioso ese?
-Haru se siente mareada-Murmuró sin verlo, luego escucharon un ruido lo que provocó que Gokudera alarmado aventara a la chica al otro lado del sofá y se incorporara, se trataba de Yamamoto y Kyoko que entraban sin aviso
-¿Haru-chan te sientes mejor?-Preguntó su amiga sin fijarse en la extraña manera que tuvo la mano derecha de su novio de mirarla, casi con enfado
-Sí, Haru se siente mejor-Dijo y suspiró resignada, mientras decía eso un escalofrío comenzaba a recorrerla, síntoma de la próxima elevada temperatura, Yamamoto se tensó un segundo, era su imaginación o el aliento de Haru olía a tabaco… y no cualquier tabaco, reconoció ese olor del que fumaba el guardián de la tormenta que miraba al balcón como si nada, entonces vio la cajetilla afuera, seguramente había fumado y la chica aspiró algo de ese toxico humo, con alivio sonrió
-Iremos a comprar algunas cosas para la cena-Murmuró Kyoko, Miura simplemente se sentó asintiendo mientras balanceaba los pies
-Yo la acompañaré-Dijo el pelinegro animado-¿Estarás bien si te quedas un rato con él?-Preguntó señalando al platinado, por alguna razón Haru sintió ganas de mandar a volar al muchacho por la forma en que dijo "él"
-Haru estará bien siempre y cuando Hayato esté con ella-Respondió sintiendo cierto sopor de calor- Haru no necesita a nadie más-Finalizó mirando al italiano que por alguna razón sin expresión alguna se sentó a su lado, no lo diría pero por dentro reía a carcajadas de la cara que puso el maniático del béisbol
-Bien, estaremos de vuelta en unas horas-Dijo Kyoko algo preocupada, saliendo ambos de la habitación en total silencio, Kyoko estaba segura, Gokudera no miraba igual a la castaña desde el día anterior, no era que estuviera en contra, si su amiga estuviera sana y en su juicio los apoyaría en todo, los defendería a capa y espada el punto era, que su amiga en algún momento podría curarse, si el muchacho se enamoraba de ella ¿no implicaría eso otro corazón roto?, suficiente había tenido con el de Haru, no era tonta, no quería estar con ella, no hablaba con Tsuna…
-Creo que debemos comprar ingredientes para alguna comida fresca-Cambió la conversación mental, quizás, había una posibilidad… pero de no ser así ¿Cómo lo arreglarían?
En la habitación el platinado no decía nada, no tenía nada que decir, la castaña tampoco, la fiebre regresaba poco a poco, el calor no bajaba pese a que la noche se hizo presente, sediento el platinado se percató de que la chica estaba profundamente dormida, necesitaba un trago, uno fuerte… su cabeza daba vueltas desde aquellas palabras, tenía que recordarlo, era el gas, un efecto secundario, la estúpida mujer estaba loca, no había otra razón que justificara sus acciones, bufó, estaba olvidando esos límites entre la realidad y la fiebre de la castaña por unos instantes
-Mierda… deberían tener el maldito antídoto para ese estúpido gas-Gruñó bajando las escaleras del primer piso y mirando la puerta de madera que llevaba al sótano, decidió que era hora de visitar la planta baja, aquella bodega donde guardaban parte de lo que algunos llamaban "la décima selección" el nombre en parte por su jefe -aunque era ridículo y así lo hizo saber al responsable de tal apodo, ese era ni más ni menos que Lambo adulto en uno de sus viajes por la bazuca de 10 años, pero al respectivo jefe le hizo algo de gracia y así lo dejaron- consistente en varios licores de una calidad suprema regalados al jefe Vongola en muchas ocasiones y dispuestos la mayoría en la casa principal y otros tantos en las casas de veraniego, invierno y hasta en las de emergencia -esto a sugerencia del imbécil cabeza de césped que encontró un gusto particular por beber algunos licores caros- particularmente su jefe no estaba interesado ni tenía la resistencia al alcohol necesaria para degustar una botella de esas, pero él sí que la tenía, bajó las escaleras de madera que rechinaron ante su peso, como suponía la bodega estaba más que fresca, fría, para mantener en buenas condiciones el licor, dio un paso más y llego hasta las botellas, vino, vodka, brandy, sake, incluso bebidas más exóticas de otras tierras
-Pero bueno… trayendo tanto alcohol al Décimo… ¿Pretenden que beba todo o será un intento de asesinato provocándole una congestión alcohólica?-Murmuró a la nada con sarcasmo, en realidad, nadie se percataba de que Tsunayoshi Sawada no gustaba de regalos como alcohol, armas, puros, tabaco, él como su mano derecha lo sabía, su jefe agradecía más una caja de galletas que cualquier cosa que lo volviera totalmente un mafioso, en la recamara del segundo piso Haru abría los ojos, sentía una sed terrible que le quemaba la garganta, cansada, con algo de dolor de cabeza y sin la odiosa fiebre, cuándo necesitaba de alguien todos desparecían, hasta el italiano que según ella debería estar ahí
-Besa y corre-Murmuró después con algo de fastidio, tenía que aprovechar que podía moverse sola por lo que decidió salir, bajo las escaleras y vio la puerta que daba al sótano abierta, asomándose con cautela vio al muchacho, sus ojos verdes se detuvieron en un contenedor, en especial disfrutaba de un tipo de alcohol, lo bebía solo, cosa que el idiota del béisbol y el tarado al extremo no entendían, decían que ellos simplemente preferían algo preparado con el licor, pero no entendían del exquisito paladar que poseía el italiano como para degustarlo solo, a decir que el Décimo, cuando estaba estresado bebía lo mismo y solía decir "Es lo único que disfruto de estas cosas", claro, eso hizo que su mano derecha se sintiera orgulloso, su jefe reconocía la calidad igual que él, detuvo los dedos en uno especial Glenfiddich 15 años Solera*, deslizó los dedos acariciando las letras y sonrió, era necesario el calor y situación lo ameritaba, luego si mirada se posó en otro, no lo había visto antes igualmente lo tomó y salió del lugar, Haru se escondió entonces a un lado del librero, lo vio pasar aparentemente contento y relajado aunque con la cara de siempre, vio llegar la espalda del chico a la puerta de la sala de estar, sigilosa fue a la cocina, bebió lo que necesitaba aun así no parecía satisfecha, sin más pasó de nuevo y escuchó música, suave y de cierto modo muy al estilo del chico, asomándose lo vio sentado en el sofá con un vaso pequeño y hielo en el que yacía un líquido que parecía miel oscura, la camisa color lila, desabrochada, la camiseta blanca que enmarcaba su cuerpo, el pantalón negro de mezclilla con las características cadenas, apuró un trago
-Si te quedas ahí parada te lanzaré una dinamita-Dijo el platinado que solo dirigió sus ojos verdes a la puerta, la muchacha con cierto bochorno por ser descubierta así de fácil entró, sin zapatos, el cabello desacomodado y aún con sed- ¿Qué demonios haces espiando así estúpida mujer?-Cuestionó después, la aludida tenía ganas de golpearlo, pero ver su cara después de lo que pasó…no era buena idea, la sangre que bombeaba su corazón se volvió notoria en sus mejillas
-Haru tenía sed-Dijo evitando la mirada del hombre y procedió a sentarse en el sofá a una distancia prudente del otro que, si sus sospechas eran correctas, notó que la japonesa no tenía fiebre-Pero nadie estaba…-Murmuró siendo interrumpida por el ojiverde
-Tu problema-Dijo sin más bebiendo un sorbo terminando con lo que tenía en el vaso y luego sirvió de la otra botella, solo por probar llenó el vaso, dio un trago y seguidamente… lo escupió- ¿Qué mierda es esto?- Preguntó más para él que para su acompañante inesperada, ese líquido era dulce, mucho para su gusto, Haru, tomó la botella, leyó la etiqueta y el pesar en la garganta se acentuó picándole ella sí sabía que era
-Bulleit Bourbon** -Dijo en voz alta sin problemas- Compadezco a Tsuna por decir que tenías buen gusto Gokudera-san- Agregó tomando un vaso y colocando un par de hielos mientras el platinado la observaba, la vio vaciar de la otra botella y acercársela mientras que con la otra mano pedía el vaso que él tenía
-No puedes beber eso estúpida mujer-Dijo serio negándose a entregar el vaso
-¿Baka-dera-san acaso es mi padre? Haru tiene la misma edad que él-Señaló la castaña, el platinado levantó los hombros y aceptó el intercambio, la mujer enfrente de él bebió un sorbo y sonrió delicadamente, sus facciones infantiles casi habían desparecido, pronto los ojos de la chica fueron adquiriendo el brillo que el ya conocía, ¿de nuevo?, pero ella no parecía enterada o no era eso, sin pedir permiso Haru cambió de música colocando otro CD, lo que le faltaba, esa mujer no solo irrumpía en su deber con el Décimo, sino que hasta en sus ratos de diversión,
-Tus gustos son un asco-Rezongó el italiano al escuchar la música y sin saber cómo podía beber algo tan empalagoso la loca y estúpida mujer, Miura lo ignoró, no desea discutir con él precisamente por las molestias que ya había pasado, aunque le hubiera gustado replicar "aparentemente Haru tiene malos gustos, cuerda o con fiebre" pero sería delatar su secreto, era mejor si nadie sabía que podía recordar todo, bebió otro poco y de nuevo… ese horrible sopor subió desde los pies hasta su cabeza lentamente, la fiebre llegaba amenazante, como siempre
-Haru se va-Declaró en un intento de salir lúcida, con dignidad, orgullo y muchas otras cosas antes de perder la cabeza y pasar a situaciones como las que rememoraba, lo del incidente con el gas prototipo, situación de la que ya era consciente, las de semanas atrás, la del auto no la alteraban en absoluto, empero la de la ducha, la del sofá… eran otras historias, huiría con el rabo entre las piernas antes que entregarse en bandeja de plata, pero al dar el primer paso… se percató de lo tarde que era, terminó sentada nuevamente
-Sí esa es tu manera de retirarte… es tan estúpida como tú-Se burló el ojiverde, Miura bufó, no tenía tiempo que perder discutiendo por tonterías como esas, tenía que salir a como diera lugar ya que no le quedaba mucho tiempo, intentó nuevamente, sin resultado, desesperada solo tuvo una opción…beber el resto de su copa de un trago segura de que todo lo peor podía pasar en unos minutos, el italiano enarcó una ceja al ver tal acto, pero no le dio importancia, siguió en lo suyo, fue entonces que sintió la mirada de la muchacha sobre él… y si no se equivocaba era esa mirada, Haru por su parte permanecía semi despierta, aunque no lo suficiente como para evitar cambiar de lugar
-No me jodas-Soltó al percatarse de porque la mujer no pudo salir de ahí cuando dijo que lo haría, era esa estúpida fiebre que atacaba en forma femenina tomando su mano, él no sabía que lo que sucedería en esas horas marcaría su vida, la de ella, la de los otros dos que no regresaban aun tomándose el tiempo mirando otros artefactos o comida, Haru estaba despierta dentro del estado de inconsciencia, era como si pudiera ver una película, no se lo podía creer ¿Era a acaso una reacción por el alcohol? ¿Tendría algún efecto el gas con los componentes de lo que bebió?
-Haru no jode a Hayato…aún-Susurró delicada y sensualmente la japonesa, por lo que el muchacho estuvo a poco de salir corriendo, tenía casi 19, recordó, por ende debía mantener la compostura
Call me angel and take my hand,
Wishing you could be my man
But I can tell if it's truth or lies
When you've got bourbon in your eyes
Tell me something that I don't know
Then I dare you to prove it so
I'd ask you to try this on for size,
But you've got bourbon in your eyes
You're so Mmm
-Compórtate o te arrastraré a tu habitación mujer-Tosió, disimulando su sonrojo
-Eso no sería necesario… Haru podría ir a su habitación o a donde Hayato quiera ir por su propia voluntad- Por fuera la japonesa parecía muy segura, por dentro sentía que moría de vergüenza, gritaba internamente que eso no era propio de una señorita, que por dios, su cuerpo obedeciera y se fuera antes de perder su pureza y castidad de la forma más absurda, el italiano cerró un segundo los ojos, respiró profundamente masajeando el puente de su nariz, contó hasta mil en una fracción de segundo, no dijo nada, tomó un gran trago de alcohol pasándolo sin degustarlo, casi 19, casi 19, se repetía mentalmente, pero entonces su autocontrol se comprometió cuando la causante de su insalubridad mental se recostó usándolo de colchón… con una mierda, ¿Acaso no había escuchado antes las palabras "espacio personal"? Tieso decidió que lo mejor era llevar a la mujer a su correspondiente habitación, así que se puso de pie, el movimiento brusco tumbó a la japonesa sobre el suelo, lo miró anhelante estirando la mano, otro seguro botó de su interior, y Miura Haru vio, sintió todo lo que siguió a tal acto de una forma que el mafioso jamás podría entender, el platinado la levantó en un solo movimiento tomándola de la cintura y no la soltó, se encontraba atrapada dentro de su propio cuerpo y éste dentro de los brazos del Vongola
I find myself showing up at your front door
Although I can't come in I keep coming back for more,
And when you call me baby it feels just like a line,
And every time you smile when you look into my eyes,
You don't have the guts to love me like you wish you could
I'm gonna find someone to make me feel the way I should.
En silencio, el italiano se percató de que la supuesta distancia que iba a marcar con la japonesa había desaparecido en ese abrazo, decidió que lo mejor era soltarla, cuando se disponía a alejar su cuerpo del de ella, la que tomó la iniciativa fue la chica que lo tumbó, por segunda vez una mujer era quien lo hacía terminar recostado, quedando ambos en el sofá rojo
-¿Qué mierda…qué demonios quieres?-Preguntó sin sentirse mal ya que él había iniciado todo aquello, pedía, si es que alguien sentía compasión de él, que llegaran los que se habían ido antes, mientras la castaña sobre él sonreía de una forma diferente, muy diferente a las que él conocía con o sin fiebre, podía ver el reflejo ambarino del dichoso Bourbon en las pupilas chocolate de la mujer, figurándose por unos instantes una mirada animalesca
-Hayato sabe… lo que quiero- Respondió mientras su yo pensante entraba en pánico, esa que estaba encima del ojiverde no era ella, lo confirmaba, de hecho era más que obvio, sintió una oleada de calor nueva y abrazante cuando se inclinó sobre él y sus labios rozaron el labio inferior del muchacho que inmóvil parecía en shock o aterrado, eso en la mente de la japonesa, lo que sucedía es que, el muchacho no era del todo de piedra, si bien sentía que su deber era apoyar a su jefe hasta las últimas consecuencias no era ciego, simplemente carecía de verdaderas ganas para conocer a alguien, alguna vez acepto por ver, como una experimentación, salir con una que otra chica con resultados nefastos, todas eran tontas, superficiales y fastidiosas, su trato con otras mujeres como la novia del Décimo, la guardiana de la niebla, la novia del cabeza de césped, Shitt-P, era normal, saludos, conversaciones breves, etc., pero con quien definitivamente no podía conciliar su genio era con la que ahora se apropiaba de sus labios sin permiso, primero por ser acosadora de su jefe, después por ser tan fastidiosa, extravagante, rara, despistada y otras cosas más
-Hayato-Llamó la chica despegándose apenas milímetros de su rostro, mientras su otra yo, se quedaba pensando, realmente no era tan malo, es decir, si se detenía unos instantes, en algún momento se planteó seguir con su vida sin Tsuna, Gokudera Hayato no era nada despreciable, dejando de lado la personalidad tan odiosa que tenía, el cuerpo estaba proporcionado, el rostro era indudablemente el de un adonis, fino pero sin llegar a ser femenino, en su interior, como alguna vez había sonreído, con resignación opto por dejar que lo que fuera a suceder simplemente sucediera
Run your fingers through my hair,
I want you to touch me there,
But I will not open up my thighs
Cause you've got bourbon in your eyes,
You're the one that makes me smile,
And I know you'd make it worth my while,
But she's waiting for you and I think she cries,
When you've got bourbon in your eyes.
Volvió a tomar otro beso, Gokudera respondió esta vez jugando con sus dedos con el cabello de Miura, era curioso, en su viaje al futuro la muchacha tenía el cabello corto, en el presente eso aún no ocurría, se maldijo, parecía que el hombre ahí era ella tomándolo como si fuera mujer, eso no podía ser, por lo que en un acto de salvaguardar su orgullo cambió de papeles, quizás también había inhalado el humo, o tanto besarse le había pasado factura, sus neuronas aparentemente habían colapsado para terminar así, besándola sin pudor, tomando el rostro de la mujer estúpida en sus manos sin dejarle escapatoria o respiración posible, saboreó la esencia del licor notas intensas a maíz, azúcar morena y nougat, en los suspiros percibía el aroma a sándalo, vainilla y clavo acentuado con el propio de la muchacha, que por su parte podía percibir claramente el sabor de la bebida del otro, notas de miel, vainilla, canela, mazapán y jengibre, el aroma, seco, fuerte, algo frutal, que por obligación de espacio tenía que respirar la embriagaba más, su yo de fiebres, su yo de siempre estaban en el cielo, ambas concordaban que aquello era más placentero que comer el delicioso pastel de Belém* que en algún momento probó en una reunión de la familia
-Hayato… ¿Amarás a Haru para siempre?-Preguntó deteniendo aquel idílico momento, el italiano se quedó en la nada ¿Amar? ¿Para siempre?, meditó, si lo que conocían como amor consistía en sentir que con una mirada, un roce tu auto control se fuera a la mierda, que por alguna palabra o beso se sintiera que el pecho crece de manera descomunal, que da rabia pensar en esa situación con otro… quizás podría ser… atolondradamente respondió con lo que él sabía, ya lo había puesto en práctica… la besó nuevamente y de forma voraz, eso ya era mucho para él, por ese instante, único en su vida se percató, él miraba a Haru Miura diferente, por ello mantenía la distancia con su actitud, se escondía bajo una hostilidad increíble aquello que no reconocía, atracción.
You're so sweet talking
You're so fire walking,
I know I shouldn't but I want some
Little boy you're lost
I see you looking around
But I think that you know more than you let on.
La vorágine ahí llevada estaba llegando a puntos realmente pocos decorosos, eso pensaban ambos, pero no se detenían, Haru empezó a sentir que la fiebre bajaba, aun así no hizo esfuerzo alguno por detener aquello, menos con las manos del hombre acariciando su piel como si se fuera a quebrar o como si durmiera y temiera despertarla, los límites entre la realidad y la fantasía de su fiebre ya eran confusos, sabía que estaba bajando la temperatura pero sentía inmensas sensaciones ardientes en todo su cuerpo, sus pensamientos se debatían entre lo que era correcto y lo que le gustaba, en realidad, se planteó un asunto serio, hasta antes de lo absurdo de inhalar un gas ella había evaluado con atención a los chicos que componían a la familia, todos eran atractivos en muchos sentidos, el optimismo de Yamamoto, la fuerza del hermano de Kyoko, la lejanía de Hibari Kyouya, el misterio de Mukuro, todo, pero lo sobresaliente de Hayato Gokudera era la violencia con la que se manejaba por la vida, la mirada en ocasiones melancólica, su fidelidad entrega y compromiso, su extraña dulzura con seres como los animales… muchas cosas que resaltar de él y cierto misterio ¿Por qué cada vez que le mencionaban cosas de padres e hijos su mirada parecía misteriosamente dolida? ¿Por qué tocaba el piano de vez en vez a solas y si alguien se atrevía a entrar se mostraba mucho más grosero de lo normal?
-Suficiente-Jadeó el centro de sus pensamientos en ese momento, era dificultoso respirar, mantenerse en calma, era como ser arrastrados por un tifón, nada de tormenta, tifón era mejor, pero tenía sus límites, ella estaba inconsciente de todo, sentía que se aprovechaba de ella y fuera del desgraciado sin alma que muchas veces se pensaba que era, tenía modales
I must leave you because I know your kind
You'd wake me up just to say goodbye
And I know that's not a tear in your eye
Cause boys don't cry and neither do I,
I love your laugh but I'll never stay
So I guess I'll be on my way
At least I gave it a try but you had bourbon in your eyes
-No…-Suspiró ella, sin saber realmente la razón de negarse a terminar, sus manos se aferraron a la espalda amplia del italiano atrayéndolo a ella mientras sus manos se cerraban sobre la camisa lila aferrándose con fuerza, ciertamente, ya se volvía adicta a todo de él, ya extrañaba su presencia cuando se iba dejando a Kyoko a su cargo, no quería distancia, quería más y más de esa mirada verde que era solo para ella, esa mirada le pertenecía, esa parte de Gokudera Hayato era suya, no había mujer o persona que la viera, tan suya, solo para ella, nadie ni Yamamoto Takeshi la miraba así, de cierta forma su ternura la enfermaba, era como si sintiera lástima de ella, mientras que el trato prepotente y déspota del otro la hacía sentir normal, el sentimiento de posesión se elevaba como si colocaran una tableta efervescente en agua, deslizó una de sus manos en dirección de la nuca del platinado, esa mirada era suya, la hacía sentir tan especial y única que desde ese momento se proponía mantenerla así –Gokudera-san-Llamó mirándolo seriamente, el aludido sobresaltado por el cambio trago en seco, sabía que solo lo llamaba así en sus ratos de cordura –Si huyes no serás hombre- Amenazó apretando la camisa que sostenía con su otra mano, la fiebre llegaba, nuevamente en respuesta de todo lo que hacían, el ojiverde sonrió de lado, ya no sabía si estaba despierta o delirante, pero si estaba despierta…
- Bon appetit… estúpida-Murmuró buscando seguir con lo que estaban, detenido por la mano de la chica a medio camino, la japonesa sonrió entre sensual y alegre
-Para ti también… imbécil-Terminó dejándolo seguir, tendrían varias cosas que aclarar después de ese día
Mientras ambos se perdían en esa situación, reflexionando cada quien lo que sucedería desde ese momento en adelante, Yamamoto y Kyoko entraban en la casa
-Será mejor que deje esto en el refrigerador- Dijo el pelinegro sonriendo mientras señalaba varios botes de helado de sabores distintos
-Perdona las molestias, veré si Haru-chan se encuentra mejor, apuesto que le alegrará-Señaló los botes y se fue corriendo en busca de la castaña, en el trayecto se percató que la puerta que daba a la bodega estaba semi abierta, la cerró y escuchó música en la sala, probablemente Gokudera que leía o algo parecido, llegó a la sala de estar y se quedó petrificada en la puerta, el chico no leía, no estaba sentado sin hacer nada, yacía encima de su amiga y ambos realizaban una actividad poco común… se devoraban mientras las manos de ambos estaban perdidas en el cuerpo del otro, sonrojada miró a otro lado, sus sospechas se habían cumplido
-¿Se encuentra mejor?-Preguntó Yamamoto llamando su atención, rápidamente tomó al guardián del brazo y se dirigió a la cocina
- Sí, Yamamoto-san, por favor ayúdame con algunas cosas-Pidió alejándose de ahí, pero el de la lluvia se percató de la música
-¿Gokudera está en la sala? Será mejor que avisemos que llegamos, si escucha ruido podría usar su dinamita…-Murmuró sonriente deteniéndose, la pelirroja entró en pánico al verlo caminar hasta la sala de estar, corrió hasta él y fue tarde, el otro con un suave empujón abrió la puerta encontrando esa situación, sí, el italiano estaba sentado en el sofá con la castaña a lado abrazándolo como siempre, en la mesita de centro un par de botellas abiertas y un par de vasos, uno a medio terminar y el otro sin nada, afortunadamente y por los sentidos desarrollados del guardián se percató de la presencia de los otros y terminó con aquello de forma sutil, incorporándose levemente terminando con el último de los besos, a sabiendas del resultado si eran vistos de esa manera
-Pero hay que ver… Gokudera, no deberías beber eso si estás cuidando de alguien-Regañó con tono de broma, ¿le diría que informalmente sin llegar a ser nada había comenzado a tener algunas citas con ella? Aunque la japonesa parecía no entender realmente el significado de las salidas a solas
-Me importa una mierda-Fue la respuesta del Italiano que simplemente miraba al frente, la castaña que lo abrazaba abrió los ojos lentamente… ya no había manera de recomponer lo que sucedía desde ese día y sin saberlo aún, para siempre, formaba parte del territorio del guardián de la tormenta.
Mientras, en la cocina, Kyoko se había decidido, hablaría personalmente con Gokudera, no para pedirle que parara, sino para saber el significado de sus acciones, como amiga y por deuda, tendría que cuidar a su amiga de todo, ello incluía las pretensiones insanas, si resultaba que era algo tan natural y puro lo dejaría ser, no era nadie para impedir que sucediera, quizás de esa forma se repararía el daño ya provocado, sin quererlo, para con Haru, quizás su amiga llegaría a ser feliz y pondría todo de su parte para que la chica se percatara de los sentimientos de Gokudera, si por el contrario lo que sucedía era obra de la simple lujuria, le pediría a Tsuna internar a Haru en el hospital privado de la familia por su bien.
Ese día, se dieron importantes resoluciones
Haru Miura quería que Hayato Gokudera la mirara solo a ella, lejano del egoísmo o de que fuera su consuelo, quería intentar no solo amar los besos del chico, sino todo lo demás
Gokudera Hayato deseaba aclarar que sucedía entre él y la castaña, por salud mental, aun podía retirarse a tiempo antes de perder la batalla
Yamamoto Takeshi se decidía a no dejar a solas nunca más a esos dos y si era necesario usar la fuerza, la usaría
Kyoko Sasagawa se convertiría en celestina de esos dos, de ser los sentimientos del chico reales, de otra manera se convertiría en enemiga declarada del muchacho.
Por su parte Tsuna veía todo el panorama negro, frente a él, los Varia y sus guardianes serios y con calma al fin observaban los restos de una máquina extraña, parecida a un Mosca pero de color rojo, con franjas negras y varios escudos grabados, lo preocupante era ver el símbolo Vongola tachado, era una maquina destinada a terminar con la familia
-Es lo que recuperamos de la base que fue atacada-Señaló Ryohei leyendo una pequeña libreta
-Debemos movilizarnos Tsuna-Inquirió Reborn
-Sí, lo mejor será preparar un plan para emergencias-Resolvió al fin como jefe que era, lo lamentaba pero tenía que tener a su familia junta, lo mejor sería llamar de regreso a los demás, ya vería como evitar situaciones que culminaran en pelea, en cuanto a Haru lo correcto sería mantenerla bajo los cuidados de los médicos Vongola, sería lo mejor para ella, por lo pronto dejaría que descansara una semana más al aire libre y él mismo haría una visita a la casa campestre en cuanto tuviera el tiempo, seguro que todos estaban en completa paz, ignoraba lo que sucedería en tan solo un par de días…
Capítulo laaaaaargo, se me ocurrió ya que no tuve clases, sobre el glosario
Glenfiddich 15 años Solera: El primer whisky de 15 años que entró al top 10 de las maltas más vendidas del mundo. Es el favorito entre los apasionados de la marca, incluyendo a su Global Brand Ambassador, Ian Millar -quien compuso una estrofa musical en su honor.
Bulleit Bourbon: Es uno de los bourbons con más tradición. Combina un alto contenido de maíz y centeno con una parte de cebada malteada.
Pastel de Belém: Los pasteles de Belém (en portugués pastéis de Belém) son una de las especialidades más características de la cocina portuguesa. Genéricamente reciben el nombre de pastéis de nata (pasteles de nata). Son tortitas de crema, de unos 8 centímetros de diámetro, elaboradas según una receta secreta que no ha sido desvelada en casi doscientos años y que, supuestamente, sólo tres personas conocen en el planeta
Nougat: El nougat es un dulce francés a base de clara de huevo, miel y almendra de aspecto y gusto parecidos al turrón español o el torrone italiano
El nombre de la canción y quien la canta se los puedo proporcionar por inbox
He aquí una respuesta a un review que llamó mi atención
AnubisFullbuster: Jajajajaja mil disculpas, pensé que eras mujer, siempre lo pensé de hecho, apenas me percaté que eras hombre, es raro encontrarlos déjame decirte que no es toda mi culpa, como disculpa, el presente capítulo es en tu honor, y sí habrá una pelea, no a muerte, casi pero no, no puedo matar a ninguno porque ambos son mis preferidos, por cierto leyendo tu profile mi mamá (que sabe dios de dónde salió que estaba leyendo lo que yo leía) dijo : "Si fueras la niñera (Fran Finne) yo como madre te diría que le falta ser judío y ya te puedes casar" jajajajajaja eso porque vio que estudias medicina, y como que no le agrada que yo siendo literata quede con un literato, solo lo comento porque me dio risa eso y va en la cuestión de que tu género es masculino, una disculpa sincera por la confusión, gracias por seguirme en FF y leer mis historias (:
He aquí otra respuesta
mcr77: Jajaja me dio risa lo de Milhouse, esa frase la pondré en mi face ya que me queda como anillo al dedo, pero, debo destacar que las intenciones de Kyoko no son malas, Yamamoto por otro lado, si lees este capi sabrás que lo que siente son celos, saludos y gracias por tu comentario (:
Por favor, si es que alguien lee esto y le gusta, un review se agradece, cuídense y los quiero.
