Los personajes de Shingeki no Kyojin le pertenecen a la malvada llama asesina, digo a Hajime Isayama. A mi sólo me gusta jugar con ellos xD.
La imagen de la portada pertenece a shira-aot(punto)tumblr(puntocom), visiten su página, tiene excelentes fan-arts.
Las palabras usadas fueron elegidas en la dinámica express del grupo de facebook "La hermandad Rivamika". Si les gusta la pareja, es invitó a unirse, a cada rato hacemos eventos temáticos.
La palabra de esta semana es Catarsis, espero que les guste.
Rivamika. Rated; K
Fic situado después del capítulo 90 del manga.
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Catarsis:
En la existencia del mundo, la paz no fue más, que una efímera fantasía.
El descubrimiento del mar; fue la prueba física de que todo aquello era cierto, siendo un balde de agua fría para las personas dentro de los muros.
Los cien años de paz había terminado, desatando el caos.
Tras el ascenso de Historia al trono, el gobierno fue cambio paulatinamente, incentivando los progresos tecnológicos que fueron frustrados por años por la Policía Militar, además del lanza relámpagos empleado durante la batalla de Shiganshina, más descubrimientos siguieron.
Debido a la insistencia del nuevo Comandante de la Legión de Reconocimiento, Hange Zoe que repetía incansablemente sobre la importancia de establecer nuevos cuarteles fuera de las murallas.
La presión fue suficiente para que se aceptara construir al menos un cuartel improvisado en las cercanías de la Cuarta Muralla. Sus enemigos conocía sus estrategias, sospechaban de sus planes, sin embargo todo eran especulaciones; por experiencia, el Comandante Zoe prefería tener al menos un poco de ventaja. Y ese improvisado cuartel fue la primera defensa que se dictaminó; exigiendo la presencia de uno de los veteranos capaz de combatir titanes y humanos por igual sin remordimiento.
Al darse luz verde, Hange pidió explícitamente que Levi eligiera y amaestrara a un equipo capaz de resistir. El primer nombre que salió de los labios del hombre más fuerte de la humanidad fue el de Mikasa Ackerman, con quién extrañamente había desarrollado una peculiar dinámica desde que se enfrentaron al Escuadrón Anti-humanos tiempo atrás, la petición fue denegada, pues se necesitaba de ella dentro de las murallas.
El plan consistía en poner puntos de control entre la cuarta y tercera muralla para avisar sobre cualquier incidente usando bengalas.
Cuando el primer barco arremetió con furia contra la playa todos entendieron que aun siendo excéntrico, Hange seguía siendo demasiado perspicaz. A penas logrando salir victoriosos de aquella batalla; todo gracias a la oportuna y acertada intervención de Levi.
—La necesito a ella —espetó el Sargento cuando Hange apareció para encontrar solo vestigios de la batalla—. Los soldados que me diste siguen asustándose al enfrentar personas, le falta preparación.
—Veré que puedo hacer —cedió—. ¿Hubo sobrevivientes? —La negativa de Levi le supo a decepción al Comandante, esperaba tener una persona que fuera capaz de contarle sobre la actualidad fuera de la isla.
El rumor de la batalla en la playa no tardó en expandirse por todo el reino, obligando a la Reina a apresurar los planes para la creación de cuarteles.
Y la petición de tener en la primera defensa a los soldados más fuertes fue aceptada. Mikasa llegó días después acompañada de provisiones.
Apenas una pequeña parte del cuartel en construcción resistió el segundo ataque en la playa. Mikasa veía el pánico y horror en los ojos de soldados que no estaban acostumbrados al derramamiento de sangre.
—¡Sargento! —La voz de Mikasa resonó a través del barco de abordó. Apenas lograba evadir los disparos hacía su persona. Detrás de los marineros apareció Levi, dándole un asentimiento a Mikasa para que salieran lo más rápido de aquel navío antes de que…
La explosión los alcanzó en medio del aire, provocando que se impactaran de lleno contra cuarta muralla. Con el último resquicio de conciencia que tuvo el Sargento, se arrastró hasta el cuerpo de Mikasa, comprobando su respiración.
—Te dije que saltara antes —murmuró sacando de su sacó una pistola de bengala que disparó para darle la señal a sus subordinados de que el barco ardía en llamas—. Debiste de hacerme caso —renegó intentado revisar el cuerpo inconsciente de Mikasa, su visión no tardó en volverse borrosa cuando las voces de su equipo se acercaron. Segundos después cayó sobre el cuerpo de su compañera.
El primer reporte que llegó a las manos de Hange sobre el segundo ataque indicaba que Levi y Mikasa terminaron heridos al escapar de la nave enemiga, dándole prioridad a la vida de sus compañeros para que pudieran huir.
—Son tal para cual. —El Comandante dio órdenes de que mantuviera a ambos soldados bajo cuidado. Los necesitaban sanos—. No. —Se detuvo a mitad de oración, negando—. Iré yo mismo hasta allá. Pongan al tanto al Capitán Kistein y Arlet.
Uno de los sueños recurrentes de Mikasa después de enterarse de la inminente perdida de sus mejores amigos, era el catastrófico hecho de quedarse sola, abandonada.
Esa ocasión después del ataque soñó con la separación de sus amigos, cada uno tomando su propio camino alejado de ella; sin importar que tanto lo intentara, no podía alcanzarlos. Ese día se despertó bañada en sudor y emitiendo un desgarrador grito.
—Tch. —El peculiar sonido cercano a ella llamó su atención, encontrándose con su Sargento con el torso envuelto en vendas—. Qué forma de despertar, Ackerman —musitó regresando la vista a los informes que leí. Mikasa intentó sentarse, dándose cuenta que también tenía vendajes en su cuerpo. Demasiados, para su gusto.
—¿Qué sucedió? —cuestionó luego de calmarse. Debido al tiempo que compartía en batalla, ya no era tan necesario mostrarse tan estoica frente a su superior.
—Volviste a ser irresponsable y desobedeciste mis órdenes —recalcó dejando los papeles de lado.
—Iban tras de usted; era asegurarme de cubrirlo para evitar su muerte o pensar que otra persona podría sustituirlo.
El duelo de miradas y quejas no dichas terminó cuando un efusivo hombre entró a la improvisada enfermería.
—Veo que despertaron —comentó Hange, arrebatándole los informes de Levi, pese a la mirada acusado que le dio—. Espero su informe sobre el ataque en dos días. Mikasa —se dirigió a la muchacha que apenas lograba sentarse sin lastimarse— el informe es detallado. Les pondría ahorrar el trabajo si ambos me entregan uno, obviamente con las observaciones individuales y reportes generales. Sería interesante leer algo redactado por ambos.
Levi se reprimió el típico insulto que solía usar con Hange, sin embargo, respetaba su nueva posición en el ejército.
—No es necesario, Zoe —habló con voz neutra.
—¡Claro que lo es, Levi! —Exclamó dejando traslucir cierta camarería—. Han alistado sus habitaciones, pronto serán trasferidos. Según el médico sus heridas no son tan graves, aunque sí bastante llamativas. Es una orden directa que en los siguientes dos días estarán en absoluto reposo. Y antes de que protesten, hay ciertas personas que han venido. Pueden pasar.
Los ojos de Mikasa se abrieron sorprendidos al ver la cabellera rubia de su mejor amigo. Levi se ahorró el pensamiento de que era interesante ver ese particular brillo en los ojos de la soldado de vez en cuando.
Tras una larga charla con Armin, quien ahora era líder de un equipo de investigación, Mikasa se sentía extrañamente tranquila.
—¿Sabes? —comentó Hange en voz baja, solo para que Levi escuchara—. Los primeros informes de tu equipo aseguran y repiten que encontraron tu cuerpo protegiendo el de Mikasa después de lanzar la bengala.
—¿Y qué?
—Aunque piensas en la protección de las personas a tu cargo, es infrecuentes que protejas con tal ímpetu a otro.
Levi frunció el ceño ante la jocosa expresión de su superior. No es que ella fuera especial, dudaba congeniar con otro soldado que tuviera la pericia y habilidad de Mikasa.
La promesa de transferencia murió luego de que Hange fuera informada que las habitaciones estaban en peor estado del esperado y que el lugar más adecuado para mantener a los soldados más fuertes.
—Sargento —cuestionó Mikasa desde su cama cuando la noche cayó.
—Levi —respondió el aludido—. Tenemos rangos consecuentes. Mientras estemos solos o en presencia de allegados puedes olvidarte de títulos, mocosa.
—Mikasa —repitió—. No mocosa, solo Mikasa. —Levi resopló—. ¿Quiere té?
—Quisiera —aceptó el Sargento—. Al estar estancados en medio de la nada es un tanto imposible. —Mikasa dibujo una imperceptible sonrisa que Levi supo descifrar. Con esfuerzo, logró ponerse de pie para buscar un par de tazas—. Oi, Mikasa, apenas puedes moverte, regresa a la cama.
Ante las órdenes de Levi, ella decidió continuar con su tarea. Limpió con agua las tazas que encontró y las llenó de líquido. Sacó de una cajita dos sobre que Levi veía con curiosidad.
—No hay donde calentar el agua. —Aquello sonó como una disculpa—. Son un regalo de Armin, dijo que procuraría traerme continuamente, aunque no entendí muy bien por qué.
Pasar tanto tiempo con Hange está afectando a Arlet. Dedujo Levi, aceptando la taza que le ofrecí. Habría preferido que la bebida fuera caliente, sin embargo no rechazaría la oportunidad de compartir una taza de té. Mikasa tomó asiento en la cama de Levi.
—Cuando. —Pensó en sus palabras nuevamente e inició otra vez—; durante la disputa con la Policía Central, Armin tenía un fuerte sentimiento de culpa por haber asesinado a aquella mujer policía. —Levi asintió ante el recuerdo. Había tenido que explicarle a Arlet que gracias a ello era que Kirtein seguía con vida.
—¿Qué con ello? —cuestionó tras un prolongado silencio, Mikasa parecía perdida en sus recuerdos.
—Los soldados… su nuevo escuadrón parece temeroso a matar a otros humanos —mencionó llevándose la taza a los labios, dándole un breve sorbo—. ¿Nosotros somos capaces de despojar de su vida a otros porque fuimos despojados de nuestra humanidad por otros humanos? —Levi respiró profundamente sopesando su siguiente respuesta.
—Kenny. —El reconocimiento brillo en los ojos de Mikasa. Fue el mismo hombre que le hizo saber que compartían apellido—; él mencionó una palabra catarsis.
—¿Catarsis?
—Es la liberación de los recuerdos o emociones que te alteran. Para mí era basura —confesó—; con el tiempo comprendí que somos personas diferentes, además de la fuerza desmedida —los inicios de una sonrisa fueron ocultos tras la taza de Mikasa, quien escuchaba atenta cada palabra de su superior—. Tal vez sea porque hemos sido despojados de nuestra humanidad por otros humanos que nos cuesta menos quitar sus vidas.
—La culpa —murmuró Mikasa intentando comprender las palabras de Levi.
—La culpa existirá mientras dudes de tus decisiones; esa es nuestra catarsis. Desconocemos los resultados de nuestras elecciones, por ello debemos de aceptar las consecuencias y asimilar que es lo más adecuado, porque no podemos cambiar lo que hemos hecho.
—No asesinamos porque lo deseamos —aclaró Mikasa, teniendo algo parecido a una iluminación.
—Aprendimos que la muerte es parte de la vida. A diferencia de otros soldados, nos han arrebatado todo de alguna u otra forma que nadie es capaz de comprender.
—Gracias, Sar —la mirada acusadora de Levi sobre la taza provocó que las comisuras de los labios de Mikasa se elevaran sutilmente—. Gracias, Levi.
Y tras esa breve noche; los vestigios de una relación empezaron. Y no necesariamente una romántica; porque solo una persona que ha visto el infierno, puede amar a quién lo causa y vive cada día.
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Tenía la idea de este fic desde el mes pasado y todavía me sigo preguntando porque nunca lo pase a la computadora para subirlo. En fin, aquí quise plantear algo más sutil sobre el inicio de la relación de Mikasa y Levi de forma canónica.
Ojala les guste, y ¡nos leemos en la próxima!
