CAPÍTULO 2

Menos mal que llegué a tiempo de ver al alcalde en el Ayuntamiento porque le pillé dando vueltas en su despacho, preocupado. Cuando me vio, puso su cara alegre y exclamó con una amplia sonrisa:

-¡Jack, por fin has venido, ya me tenías preocupado!

-Deberías pedir algo de tila a las brujas. Tienes que controlar esos nervios, alcalde.- respondí mientras me cruzaba de brazos.

-¡No puedo evitarlo! ¡Cuando Halloween está a la vuelta de la esquina soy el nerviosismo en persona!- el acalde me miró, extrañado, antes de añadir- ¿Qué te ha pasado en la cara?

-¿Qué? ¡Oh, no es nada! Solo una broma de Lock, Shock y Barrel que casualmente no me la dedicaron a mí. No le des mucha importancia, estoy bien. ¿Qué era eso tan importante por lo que casi te mueres de la desesperación?

Tuvimos una larga conversación sobre los últimos detalles de la fiesta de Halloween del día siguiente. Le comenté la idea que me dijo Sally y, a decir verdad, al acalde le encantó. A pesar de que nos tratamos muy respetuosamente en público, el alcalde y yo somos grandes amigos desde niños. De hecho, a él le nombraron alcalde casi a la misma vez que yo heredé el puesto de Rey de Halloween. Aunque lo que dice el alcalde de que yo tengo un talento innato para las ideas terroríficas es cierto, esta fiesta no sería posible sin su inteligencia y su capacidad de organización dignas de un estratega.

Cuando lo teníamos todo listo y bien ideado, el alcalde exclamó, lleno de gozo:

-¡Este va a ser el mejor Halloween de todos los tiempos! ¡Esta vez te has superado, Jack! Creo que ni siquiera tu padre habría logrado algo como esto.

Mi padre fue el Rey de Halloween justo antes que yo. Era uno de los mejores. De hecho, fue él quien introdujo los vampiros y los zombies en el repertorio. Cuando yo era un niño, mi mayor sueño era ser como él. Digamos que con todo el esfuerzo y empeño que puse, lo he conseguido.

-Seguro que, esté donde esté, se estará diciendo: "No sé si sentirme orgulloso de mi hijo, o tenerle envidia"- dije entre risas- Pero, si te soy sincero, esto no sería posible sin el trabajo en equipo. Esto no sería nada si no me ayudases cada año, aunque creas que es al revés.

-Muchas gracias, Jack. Me siento privilegiado.

-¡Bueno, solo nos queda disfrutar de esto! ¿Qué nos puede salir mal?

Ahora me arrepiento de haber dicho aquella última frase porque todo empezó a temblar, algo que me extrañó mucho porque en Halloween Town jamás hubo ningún terremoto.

-¿Qué pasa?- preguntó el alcalde, preocupado.

-No tengo ni idea.- respondí antes de mirar por la ventana del edificio del Ayuntamiento, muy serio.

Entonces vi un haz de luz dorada que provenía de la guarida de Oogie Boogie y que se dirigía hacia arriba hasta perderse en el cielo oscuro. Aquello me extrañó mucho, ya que nadie pisaba aquel lugar desde que, hacía año y medio había vencido a aquel saco de bichos. Y si alguien estaba allí, ¿quién era y de dónde venía ese resplandor?

El alcalde y yo salimos del edificio del ayuntamiento para averiguar qué pasaba. De repente empezó a levantarse viento y vi a lo lejos una especie de onda expansiva del mismo color dorado de la luz y que aumentaba rápidamente. El viento era más fuerte a medida que la onda se acercaba, llegando hasta un punto en el que casi no me podía mantener firme. Entonces la onda dorada me alcanzó, y sentí como si me hubieran golpeado con un martillo gigante. Luego noté un fuerte mareo y no pude evitar caer al suelo, semiinconsciente.

Lo último que vi antes de que todo se volviese negro fue al alcalde, quien me llamaba, desesperado.