Capitulo tres
Era una linda mañana soleada. Perfecta para hacer ejercicio o caminar al lado de una linda chica. Qué bueno que era miércoles y tenía clases. Esa mañana se levantaba de su cama muy contenta una chica de cabellos rosados. Se dirigió al baño, se aseó y se dispuso a colocarse su uniforme escolar. Tomó la mejor camisa, se anudó lo mejor que pudo su corbata verde que indicaba que era de tercer año, se colocó su falda azul a cuadros de pliegos, medias hasta las rodillas, zapatos, se maquillo un poco y estuvo lista para comenzar su día.
Tomó con calma su desayuno, se despidió de sus padres y fue caminando hasta la entrada de la casa de una linda chica de coletas peliaqua. Y es que ella aún no podía creer que la chica que llevaba observando desde que entró a aquella escuela se había dirigido a ella para entregarle una carta confesándole su interés. Aunque no comprendía por qué lo negaba. – Quizás es porque las dos somos chicas. – Se decía en voz alta mientras caminaba los pocos metros que las separaban.
Llegó al lugar y se recostó sobre la reja exterior esperando con una gran sonrisa mientras recordaba todos los hechos que la llevaron a conocer a Hatsune Miku.
– ¿Cómo que nos vamos a mudar otra vez? – Preguntaba exasperada Luka a su padre. Ella ya no quería cambiar más de escuela. – Apenas llevo dos meses en esa escuela, ¿y ya voy a ser transferida a otra?
– Lo siento Lu-chan, pero no quiero dejarte sola en esta ciudad. Además esta vez será más estable, te aseguro que en la siguiente escuela podrás terminar el año escolar, luego podrás inscribirte en la universidad que quieras y no tendrás que mudarte con nosotros más.
– De acuerdo. – Terminó aceptando de mala gana ella. – Pero, ¡prométeme que es la última escuela!
Su padre le sonrió. – Te lo prometo.
Luego de aquella conversación ella se vio otra vez cambiando de ciudad con sus padres, a veces deseaba la suerte de su hermano mayor, que como iba a la universidad no tenía que estar cambiándose cada seis meses de ciudad.
Sus padres la inscribieron en la escuela más cercana a la casa donde vivirían, la cual quedaba a solo diez minutos caminando. Su primer día de clases fue normal, ella ya estaba un poco acostumbrada a esto de presentarse y no se esforzaba mucho en conocer a sus compañeros. Sin embargo, terminó haciendo muy buenas "migas" con las chicas que estaban al lado de su asiento, una chica rubia de ojos azules llamada Lily y la mejor amiga de ella, una joven de cabellos cortos café llamada Meiko.
Por otro lado, no pasado más de un día en su nueva escuela muchos chicos trataron de hablar con ella e invitaban a salir, además con el pasar de los días su casillero se fue convirtiendo en un buzón de correspondencia. Luka siempre se había preguntado que tenía que hacer para que los hombres no se fijaran en ella.
Todo en su vida parecía ser muy normal, hasta que un día Lily, no llegó a almorzar con ella y Meiko. Muy extrañada Luka le preguntó por la ausencia de Lily a Meiko. La morena en lugar de responderle la llevó a otro lado de la escuela mostrándole donde se encontraba la rubia.
– Ella por lo menos una vez a la semana almuerza con sus hermanos. – En efecto Lily se encontraba sentada en la misma mesa con dos chicos que se parecían mucho. – Sí. – Dijo Meiko, por lo que Luka la miró extrañada. – Por si te lo preguntas, sí son gemelos, la chica se llama Rin y el muchacho Len, ellos van en primer año.
Pero Luka no estaba viendo a los hermanos, sus ojos estaban fijos en la única chica que no era rubia en la mesa. Una joven de cabellos azul marino atados en dos coletas. – ¿Y quién es la otra chica? La de cabello aguamarina. – Preguntó disimulando lo que más pudo su interés.
– ¿Hatsune-san? Ella es amiga de Rin y Len, creo que desde siempre, o al menos siempre he visto a los tres juntos desde el kínder. Aunque en realidad son cuatro, pero no veo a Gumi.
– Ya veo. – Fue lo único que dijo Luka. Aquella niña le había parecido lindísima y quería conocerla. Decir que le había gustado era poco. Pero, ¿Cómo acercarse a ella?
A veces Luka quería decirle a Lily que la acompañaría a almorzar con sus hermanos, pero ella sabía muy bien que Meiko se negaría. Por lo que simplemente observaba de lejos a Hatsune Miku, como le dijo Lily que se llamaba. Pronto notó que vivían muy cerca, que Miku era una chica muy alegre y amigable, siempre estaba acompañada de sus amigos, los gemelos y una peliverde llamada Gumi. Además de que era muy responsable, siempre llegaba temprano y al parecer tenía muy buenas notas.
Sin embargo, un día luego de terminar su práctica en el club de natación, el cual fue el único club que la acogió dos meses luego de iniciar clases, Miku misma se había acercado a ella y Luka no salía de su asombro. La peliaqua insistía en que solo era una "mensajera", y aunque esto podría ser cierto, la verdad es que Luka prefería pensar que la pequeña simplemente le apenaba admitir que era ella la remitente.
En cualquier caso a Luka no le importó quien enviaba la carta, Miku estaba frente a ella, sabía de su existencia y no desaprovecharía la oportunidad de acercarse más a la chica que la desvelaba.
Los pensamientos de Luka fueron interrumpidos cuando una sonrojada, pero muy bien arreglada Miku salió de su casa.
– Buenos días Miku-san. – Saludó muy alegre.
– Buenos días Megurine-san. – Al parecer todos sus intentos por escuchar su nombre de los labios de la peliaqua han sido un fracaso, pero ya lo lograría, o al menos eso pensaba ella, el que puedan caminar todos los días ya era un gran avance.
– ¿Ya pensaste en una respuesta? – Preguntó con un dejo de ilusión Luka, ella lamentaba que solo había conseguido un "déjame pensarlo" de parte de Miku el día anterior, en su propósito de conseguir una cita con ella.
– Ah esto… – Miku se veía algo incomoda. Luka no comprendía por qué, por un lado parecía estar también interesada en ella, pero por otro, parecía sentirse mal por ello.
– No te preocupes, no tienes que responderme ahora. Mejor vámonos a la escuela sino queremos llegar tarde. – Le dijo con una sonrisa. Ella esperaría el tiempo que fuera necesario, al menos ya había logrado conocerla más.
Caminaron en silencio un momento, Luka a veces lamentaba que su escuela estuviese tan cerca, era difícil comenzar una conversación con ella y cuando ya lograba avanzar algo llegaban a la escuela o a su casa. Hasta ahora lo único que ella sabía de Miku era que hace parte del club de canto, tiene dieciséis años, siempre ha vivido en aquella ciudad, le gustaban las matemáticas, odiaba el inglés, su color favorito es el aguamarina, le fascinan los puerros y no tiene novio o algún interés amoroso en alguien (Luka esperaba que ella no hiciera parte de ese grupo de "alguien").
– ¿Y qué tal va todo? – Preguntó Luka con el propósito de acabar ese horrible silencio.
– Normal, supongo.
– Claro. – Hablaba algo incomoda Luka… ¿por qué le era tan difícil hablar con ella? Luka nunca se había considerado tímida y hablar con los demás se le hacía fácil.
– ¿Y tú? – Luka miró confundida y asombrada, ¿Miku le había devuelto la pregunta? – ¿Cómo va todo? – Específico Miku creyendo que la confusión de Luka se debía a que no había hecho claramente su pregunta.
– M-me va bien… mejor de lo que pensaría. – Dijo sonriendo. Al parecer si estaba avanzando, lentamente, pero no estaba en un barco encallado.
Llegaron a la escuela y se separaron, los salones de primer año estaban en el lado opuesto de los de tercero, quedando los de segundo en la mitad. Luka ingresó a su salón con una gran sonrisa en su rostro, se dirigió a su asiento con rapidez, ignorando a todos a su alrededor, sobre todo un pelimorado que siempre parecía querer acercarse pero nunca lo hacía, Ka… algo se llamaba, Luka no lograba recordar su nombre.
– Buenos días chicas. – Saludó algo efusiva Luka a Meiko y Lily.
Ellas se miraron cómplice y Lily tomó la palabra. – La que parece que tuvo muy buen comienzo de día fue otra.
– Sí. – Completó Meiko. – Cuéntanos, ¿Qué te tiene tan contenta?
– ¿Al fin tú madre te dio atún de almuerzo?
– ¿Al fin tú casillero no estuvo más lleno que un autobús en hora pico?
– ¿Al fin el amor de tu vida te entregó una carta?
Luka observó a sus amigas con el ceño fruncido. Que ideas más locas tenían, aunque la última no estaba lejos de la realidad. – Nada. No ha pasado nada. ¿No puedo estar feliz sin razón aparente?
Sus amigas seguían observándola extrañamente. – Claro lo que tú digas. – La conversación hubiese continuado pero el docente ingresó al salón, por lo que ellas se acomodaron en sus asientos y dejaron la conversación para más tarde.
La hora del almuerzo llegó y cómo era costumbre en Lily ese día almorzaría con sus hermanos. Sin saber de dónde sacó el valor, Luka le dijo. – Ah esto L-Lily… si quieres hoy te acompaño…
Lily y Meiko quedaron sumamente asombradas. Luka hasta ahora no había mostrado mayor interés en las personas de su escuela y más aún en los hermanos de Lily. Pero la idea sonaba bien, a la rubia le agradaba la idea de que sus amigas se llevaran bien con sus pequeños hermanos. – Ok… ¿y tú Meiko? ¿Vienes o te quedas en esta zona de la escuela?
Meiko pareció pensárselo. – Mejor voy con ustedes, no pierdo nada saludando a los chicos y no quiero almorzar sola.
– Entonces vamos. – Dijo emocionada Lily. Meiko normalmente se quedaba por ahí cuando iba donde sus hermanos. Se alegraba que Luka se hubiese integrado, así no dejaba sola a su amiga.
Caminaron juntas hasta donde siempre estaban los gemelos con sus amigas. Luka estaba nerviosa. ¿Qué pensaría Miku al verla allí? Bueno estaba acompañando a su amiga, así que, ¿no sería tan raro verdad?
– Hola pequeños demonios. – Saludó Lily. – Hola Miku-chan, hola Gumi-san. – Todos voltearon hacia la voz de la rubia, pero se quedaron congelados al ver que no había llegado sola. Especialmente cierta peliaqua. – No pongan esas cara, es de mala educación observar así a las personas. – Dijo divertida la rubia. – Mejor saluden a mis amigas que hoy quisieron venir.
– Hola Megurine-san y Meiko-san. – Dijeron al unísono Rin y Len.
– Hola Lily-san, Sakine-san, Megurine-san. – Les siguió Gumi.
Pero faltó un saludo, Miku se había quedado congelada al ver allí a la pelirosa. – ¡Hola Miku-san! – Dijo muy alegre Luka, dirigiéndose primero a Miku que a los demás, a lo que todos quedaron sorprendidos.
– ¿Se conocen? – Len se aventuró a inquirir lo que todos se preguntaban.
– Ah esto… – Dijo algo roja Miku, ella no sabía que decir. ¿Cómo explicar que le había hablado a Luka por qué Gakupo le pidió que le entregara una carta de amor, sin que Gumi estallara en risas? ¿Qué Luka no se había pensado que ella era la remitente y mostraba cierto interés en ella misma, sin decir que pensaba que Luka al igual que ella gustaba de las mujeres? ¿Y que llevaban días yendo y viniendo juntas a la escuela, sin que sus amigos le reclamaran no haberles dicho algo cómo eso?
– Sí. Nos conocimos hace unos días. – Dijo cómo si nada Luka en lo que se sentaba en una silla.
Los demás presentes de la mesa quedaron un poco extrañados, pero decidieron ignorar el asunto y sobre todo el profundo rubor en la cara de Miku. Rin y Len comenzaron a hablar con Meiko, colocándose al corriente, Gumi con Lily hablaron sobre las travesuras de los gemelos y Miku comía silenciosamente al lado de Luka.
Todo era normal hasta que Len notó algo extraño. – ¿Nee Miku? – La aludida le dirigió la mirada en muestra de que le daba toda su atención. – Ese obento no es como el de costumbre. Se ve demasiado completo para haber sido hecho por ti.
Todos los demás colocaron su atención en la peliaqua. – Si Miku, desde ayer has traído uno muy diferente al de siempre. – Comentaba Rin.
– Ahora que recuerdo, ayer y esta mañana nii-san hizo un obento extra, y el tuyo se parece mucho a ese obento extra… – Señalaba con su tenedor al obento de Miku. Luego pareció recordar algo. – Además, él desde hace unos días ha estado comprando puerros…
Miku quedó con sus palillos a medio camino de su boca… rayos ahora sus amigos pensarían quien sabe qué. Ella no sabía que decir… ¿cómo explicar que ese era su pago por darle una carta a Luka? – Ah esto…
– ¡¿Kamui-san te dio ese obento?! – Preguntó sumamente sorprendida Lily, mientras que Meiko se veía algo enojada. – ¡¿Cómo se atreve esa berenjena?!
Todos en la mesa miraban a Miku expectantes de su respuesta, excepto Luka quien se veía devastada. Además trataba de recordar de donde le sonaba el nombre Kamui, que por alguna razón se le hacía muy conocido.
– ¡Ooooh! – Rin pareció comprender algo. – ¿Por eso es que te has estado arreglando mucho últimamente?
– ¿Por eso almorzaste con él hace unos días? – Remató Len.
La mente de Luka comenzó a trabajar cuando escuchó lo último dicho por los gemelos. Ella ya comprendía por qué Miku no quería salir con ella en una cita el sábado. Lo más probable es que ya tuviera planes con ese tal Kamui, estuviese enamorada de él y solo la veía a ella como una amiga. La pelirosa solo observaba en silencio todo mientras sentía que su corazón se rompía en muchos pedacitos y luego esos pedacitos eran rotos en otros nuevos.
Mientras que Miku solo buscaba una explicación del porque su vida se tornaba cada vez más complicada.
xD ya sé ódienme muhahahaha
Oh wow en serio me tiene sorprendida el hecho de ver que les ha gustado ^^ Gracias xD Y no crean que tengo mucho tiempo, pero esta historia se escribe solita y es muy sencilla xD
jako . s . mendoza: Vaya me alegro haberte sacado de tu aburrimiento xD espero haberlo hecho con este cap también, además de hacerte reír un poco.
cami-rin-chan: Miku tímida se te hace rara? Vaya! Ah si ella debería aceptar... quizás en el siguiente cap xD Me alegro que te haya gustado y espero este también xD
Kihara CJ: Oh pobre Gakupo, lo trato de lo más mal... quién lo manda enamorarse de MI pelirosa... ah esto digo la pelirosa de Miku xD Si oye, yo me metí en más de un lío por andar de cupido jajaja
RM: Sabes me ahorraré el comentario con el "mas, mas dame mas!"... Me alegro que te guste la historia y pues Miku anda con su remordimiento de conciencia... pobre.
DemashiadoZuajBITCH: Ahhhhhhhh mis ojos, quema, quema, cómo puedes escribir LukaxGakupo? jajaja! Ya en serio, te me cambiaste el nombre :o En fin, entonces este capítulo vino muuuucho más rápido aún? jajaja Nooooooo, no dejes que Gakupo haga eso, Luego Luka-chan morirá de tristeza.
Ohhhhh Lemon-sensei que bueno tenerlo de nuevo por una de mis historias xD y yo que iba a preguntar si querían lemon, pero viéndolo entre los lectores ni para que pregunto cierto? xD See la tenía en la mira hace rato jajajaja... Si, yo también la envidio, pero bueno... ya ves que la muy tonta no le acepta...
nagisa-chan: Oh gracias que linda ^^ No sé cuáles has leído pero gracias. Ah si Miku a veces es medio densa pero bueno ya tendrá su cita con la sexy Megurine... Oh por cierto no te preocupes ya continuaré "Quisiera odiarte" Pero ese fic es más complicada la idea por lo que no he tenido el tiempo de escribirla como quiero, pero de que la continuo lo hago.
Ya veo que a todos les causó gracia lo de Gakupo con letra de mujer, para ser sinceras a él no lo veo muy varonil la verdad jajajaja... pobre, que no se me note el odio lol
Saludos!
