Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen, son creación de Naoko Takeuchi, yo solo los utilizo en esta historia sin fines de lucro y para entretener solamente.

¡Hola!

Antes de que comiencen a leer, una pequeña advertencia, el capítulo me tomo 24 hojas para decidir que estaba listo para su publicación, espero lo encuentren entretenido y no se aburran.

Espero no haya quejas por la tardanza, las que me conocen sabrán los motivos de esto, no es una excusa, es la simple verdad y vuelvo a repetirlo, las personas que me conocen saben que no miento.

Sin más ¡A LEER!

Capítulo 3: Fragmentos del pasado.

2a. parte.

La nostalgia de Serena.

Tokio.

Cierto pelinegro llegaba a su casa ya entrada la madrugada, agradeciendo a los cielos que todos estuvieran dormidos y no se percataran de su evidente estado de ebriedad, con mucha dificultad subió las escaleras hasta su alcoba, su andar era torpe y es que tenía que reconocer que había bebido mucho más de lo que se había esperado.

- "Una vez al año no hace daño"- pensó – "además no todos los días se cumplen 20 años"-murmuro para si mismo, camino con pasos torpes hasta llegar a la entrada de su alcoba, giro su rostro y observo la puerta contigua, era la habitación de ella, sin saber lo que hacía ingreso a la tentadora habitación que se encontraba en penumbras, solo iluminada por los rayos de la luna que se colaban por la ventana.

- Tan linda-murmuro observando a la rubia que dormía plácidamente en la cama, se acerco un poco más hasta llegar al lecho de la jovencita y se sentó en un pequeño espacio desocupado, tomo un mechón suelto de su cabello y lo llevo detrás de su oreja para observar mejor su rostro –eres un ángel-le dijo, aunque ella estaba dormida y no lo escuchaba, con su dedo índice delineo el contorno de su rostro, sus mejillas hasta llevarlo a la comisura de sus labios, bajo su rostro y acerco los suyos hasta los de ella, en sus cinco sentidos nunca se hubiese atrevido, pero ahora con los estragos del alcohol en su sangre se sentía valiente y osado, presiono sus labios suavemente con los de ella sintiéndose poderoso, con las miles de descargas que recorrían su cuerpo con tan solo ese beso.

Darién abrió los ojos de golpe, sudoroso y agitado, se llevo las manos a la cabeza diciéndose a sí mismo que todo eso había sido solo un sueño, se levanto del incómodo sofá del despacho de su casa, dándose cuenta de que ya era muy noche y como cada vez que la recordaba a ella, estaba ebrio, los sucesos de su sueño lo tenían en un estado de idiotez –parecía tan real- dijo en voz alta –como me hubiera gustado que hubiera pasado realmente- murmuró con tristeza- antes de volver a recostarse en el sofá y fijar su vista en el techo maldiciéndose por seguir amando a esa mujer que sin saberlo le había roto el corazón.

EUA.

- ¿Preocupada?- cuestiono una guapa pelinegra dejando de leer el libro que hasta ahora mantenía su mente ocupada.

- No puedo engañarte ¿Verdad?- afirmó su compañera en la habitación.

La pelinegra negó –estarán bien- aseguró.

- Ella tiene dudas Ray, creo que se esta precipitando-.

- Tienen seis años de conocerse y cuatro de estar casados- alegó la joven.

- Para todos- agregó la mujer.

- Su matrimonio no es muy tradicional- concedió la morena –pero si vieras bien a Sere notarías como lo mira, yo pienso que ella lo ama, solo que no se ha dado cuenta-.

- Y eso es, porque aún piensa en Darién Chiba- completó su interlocutora.

- Despreocúpate Noriko, él ya esta fuera de su vida-.

- Pero no de su corazón- apuntó con seriedad.

- Me desespera que pienses así, se optimista- apremió.

- Soy realista-.

- En vez de hablar así, deberías de estar feliz porque quizás esta familia sea normal- acotó Ray haciendo comillas con sus manos.

- En algunos días hasta tú dudarías de lo que dices-.

- Muy bien, estoy harta de acertijos- gritó la chica -¿Qué hiciste?- cuestionó con molestia.

- Los niños están creciendo Ray, necesitan todo de ella, en caso de que las cosas con Seiya no fueran lo que Serena cree que desea, esta a tiempo de remediarlo, los niños son pequeños pueden manejar una separación- expresó con altivez.

- ¿De que rayos hablas? ¿Te volviste loca? Dices puras estupideces- le gritó airadamente.

- Quiero la felicidad completa de Seiya y mis nietos, no medias tintas, ya no- declaró con rotundidad.

Aterrada la pelinegra volvió a cuestionarla -¿Qué hiciste Noriko?-.

La peliazul la vió directamente a los ojos antes de contestar – le traje su pasado para que lo enfrente- y el miedo que se reflejo en las pupilas de Ray hizo que la mujer dudará de sus actos, aunque sabía que era inútil algún atisbo de arrepentimiento, el tiempo estaba corriendo, el plazo estaba por cumplirse.

En una playa privada a kilómetros de ahí.

El matrimonio Kou tal y como habían acordado, se encontraban disfrutando de unos días para descansar y relajarse, como pareja.

- ¿Te gusta el lugar?- preguntó cierto pelinegro al llegar de nadar totalmente empapado y con una gran sonrisa, se tumbo en la arena deleitándose con la hermosa figura de su rubia esposa, la cual yacía recostada en un camastro disfrutando del sol.

- Es hermoso y pacífico- alabó la mujer.

- Paz… ¿Hace cuánto que no disfrutamos de ella?- bromeó él.

- Exageras- reprendió ella –así es la vida, llena de cosas por hacer-.

- Siempre tienes razón- .

- No siempre- suspiro.

Y él supo que esa respuesta nada tenía que ver con el paisaje ó con ellos, dos, a decir verdad era consciente de que la mente de su esposa estaba en otro lado, en otro continente, en otra persona y eso le dolía, pero lo entendía, a veces para soportar la vida que llevaban, el mismo recurría a su pasado, a las memorias con su primer esposa, con su amada Ami.

- Voy a nadar un rato más ¿Vienes?- preguntó interrumpiendo el silencio que se había instalado entre ellos.

- No, prefiero leer-.

- Aprovecha entonces- ánimo él, le dio un beso a la frente de ella antes de salir corriendo de nuevo al mar.

En vez de leer, la rubia puso a trabajar a su mente recordando a su madre, a decir verdad, desde la llegada al hotel la imagen de Ikuko Tsukino plagaba sus pensamientos.

- A ti te encantaba el mar mamá- murmuró para sí misma con un dejo de tristeza.

FLASH BACK.

- Me encanta venir a la playa- gritaba una pequeñita de 6 años de edad, mientras corría descalza por la arena y sonreía extasiada ante la belleza del lugar.

- Serenity espérame- le gritaba una mujer peliazul que corría detrás de la niña.

Después de un rato, recostadas en una pequeña manta y mientras veían caer el atardecer, la mujer habló con nostalgia.

- Es mi lugar favorito murmuró acariciando los dorados cabellos de su hija.

- Pero te pone triste- alegó la pequeña.

- Al contrario Sere, me pone feliz- dijo con rotundidad sonriendo.

- Pero lloras, ahora mismo, tienes una lágrima ahí- señalo con su dedito.

- Son lágrimas de felicidad- respondió con dulzura.

- ¿También se llora por eso?-.

La mujer asintió.

- Te amo mami-.

- Y yo te amo pequeña, nunca lo olvides- expresó con ternura al abrazar a su hija.

FIN DEL FLASH BACK.

- "Solo me quedan recuerdos tuyos mamá, imágenes y momentos, las fotos se quedaron en Tokio y aquel dije que me diste el día del accidente se perdió, lo único que me hacía sentir que estabas conmigo ya no lo tengo"- pensó la joven.

FLASH BACK.

- ¿Y esto mami? Esta lindooo- dijo con emoción una pequeña rubia.

- Es un regalo que te hizo una persona muy especial-.

- ¿De quién?- cuestiono con impaciencia la niña.

- No te desesperes, pronto lo conocerás-.

- Ahhhhh-.

La pequeña Serena veía maravillada un pequeño dije con forma de media luna, era un diamante sencillo que a ella le había encantado y más porque era suyo, su madre veía con ternura los ojos brillantes por la emoción de la niña.

FIN DEL FLASH BACK.

- Bombón- la llamó suavemente Seiya.

- Sí- respondió saliendo de su letargo.

- Tengo hambre- dijo señalando su marcado abdomen y con una risa traviesa.

- Yo también- la sonrisa que acompaño su respuesta estaba opacada por la tristeza, lo cual no paso desapercibido por el pelinegro.

Unas horas más tarde Serena se encontraba en la orilla de su cama alimentando a su pequeña hija, su mirada cálida y amorosa totalmente entregada al bienestar de sus seres queridos desarmaba a su guapo esposo que se encontraba revisando el correo electrónico en su laptop a unos metros de su esposa e hija.

- La niñera que nos recomendó Molly esta encantada con ella-.

- ¿Y quién no?- alegó la orgullosa madre –solo de ver a esta hermosa bebita todos sienten la necesidad de amarla-.

- Al igual que a su madre- las miradas de ambos se cruzaron y ella sonrió sonrojándose al instante, el rió por la actitud de la rubia y prosiguió con su labor.

Ya entrada la noche, mientras veía a la pequeña Hotaru dormir en su cuna, Serena sintió la imperiosa necesidad de dar más, de ser completamente de su familia, aunque también sabía cuál era el motivo que le impedía cumplir con esos deseos, tenía miedo, miedo de lastimar a esas buenas personas que le habían dado la oportunidad de una nueva vida, llena de amor, pero era consciente de que su pasado tenía personas que habían salido dañadas por su cobardía y su escape de Tokio, ó mejor dicho, su escape de él.

Agradecía al cielo que Seiya hubiera aceptado la invitación de algunos conocidos que casualmente estaban hospedados en el hotel para jugar cartas y es que en esos momentos en que sus decisiones le pesaban demasiado le gustaba estar sola, sobre todo porque la mayoría de las veces en sus momentos de soledad se permitía recordar su pasado.

Al siguiente día.

Serenity Kou nadaba como poseída en la alberca ubicada en la gran terraza de su suite, necesitaba relajarse y pensar en las palabras adecuadas para dar la cara a su esposo y es que la noche anterior había sido un desastre, contrastando monumentalmente con los apacibles días que habían tenido durante su estancia en el lugar.

FLASH BACK.

El matrimonio Kou finalmente se había dejado llevar por la pasión, la botella de vino que habían consumido en la cena mucho tenía que ver, pensaba la rubia, aunque recostada baja el seductor cuerpo masculino de su esposo, la joven solo podía pensar en lo bien que se sentía ser besada, tocada, acariciada, pero sobre todo amada.

Al sentir como el pelinegro se abrió paso entre sus muslos con su mano, la tensión se hizo presente y con un movimiento rápido y brusco lo alejó de ella.

- ¡NOO!- gritó empujándolo.

El desconcierto en el hombre se hizo evidente y tras unos segundos sin reaccionar tomo su camiseta que yacía en alguna parte de la gran cama y salió furioso de la habitación tras dar un gran portazo.

FIN DEL FLASH BACK.

El agua fresca golpeando su rostro la hacía sentirse menos abrumada y más tonta al mismo tiempo. ¿Por qué no dejarse llevar? ¿Por qué no abrir su corazón una vez más? ¿Por qué no entregarse a él por completo? ¿Por qué?...La respuesta la hacía sentirse miserable y furiosa…Era por él, por Darién Chiba, por ese hombre que aún y con el tiempo seguía viviendo en su corazón, a pesar de todo.

Al mismo tiempo que sus pensamientos la atormentaban, la rubia se había dado cuenta de que Seiya se encontraba de pie a la orilla de la piscina, sin el valor para hacerle frente opto por ignorarlo y continuó lavando sus miedos con el agua.

Él por su parte veía con preocupación como la mujer que amaba se martirizaba por no corresponder a sus sentimientos. Conociéndola como él la conocía sabía que trataba de evitar lo más posible la conversación sobre la noche anterior. Suspirando pesadamente se adentro en la suite dándole su espacio a la rubia, después de todo él también tenía ideas por hilar antes de abordar el tema de su compleja relación.

- Ann, alista a Hotaru- indicó a una castaña jovencita que jugueteaba con su pequeña hija.

- ¿Van a salir señor?- cuestionó la chica.

- Solo ella y yo- respondió con una tenue sonrisa perdiéndose en la vista de la mañana.

- ¿Y la señora?-.

- Ella demorará un rato más, cuando salga de la piscina, dígale que no se preocupe, que Hotaru y yo la esperamos a comer en el restaurante del hotel- informó, la jovencita asintió dándole un pequeño bolso con las cosas de la niña y entregándole a la pequeñita que vestía un ligero trajecito blanco y un sombrerito a juego para protegerse del sol.

Tokio.

- Michiru, eres…Grandiosa- jadeaba un guapo peliplateado mientras embestía a la susodicha una y otra vez provocando que los sonidos, gritos, gemidos y sudor de las carnes desnudas de ambos chocaran y se dejaran escuchar debido a la intensa actividad sexual que estaban teniendo.

- ¡CALLATE! Dame más fuerte- le respondió ella frenética.

El chico no se hizo del rogar y aumento la velocidad provocando que el orgasmo los alcanzara a ambos al mismo tiempo de manera salvaje.

- Oh, eso fue genial- declaró la mujer al desplomarse sobre la cama.

- El sexo en sí lo es- respondió arrogante su guapo amante.

- Tienes razón- concedió ella haciendo círculos con los dedos en las piernas del joven.

- ¿Sabes que es más genial?- cuestiono con picardía.

- No-.

- Que durante nuestro vuelo a Los Ángeles vamos a follar por lo menos tres veces en el avión- amenazó.

- ¡Yaten!- gritó Michiru fingiendo escandalizarse.

- Te encanta que te hable así, no lo niegues, eres toda una zorra-.

- Lo soy- aceptó cínica.

- Abre las piernas- ordenó él.

Tras una sonrisa lasciva por parte de ella, acató la orden dejando expuesta su húmeda intimidad, él no espero y sin preámbulo empezó a lamerla, deleitándose con los jugos que salían de Michiru la cual jadeaba ruidosamente.

Ya repuestos de la intensa actividad sexual y vestidos –aún no creo que no tengamos que separarnos- comentó él abrochándose el cinturón.

- Será divertido seguir con nuestra aventura- comentó ella con cierta indiferencia, después de todo solo era sexo, buen sexo.

- Claro preciosa, lo único es que deberemos ser más cuidadosos- aclaró él viéndola fijamente.

- Supongo-.

- ¿Y como hiciste para convencer a tu "esposito" de irte después?- cuestiono con burla.

- La verdad no fue muy difícil, tu hermano quería adelantarse por lo de la boda y como Darién es padrino- expresó con fastidio.

- Ya veo- dijo pensativo el peliplateado – ¿Cómo que no te agrada mucho, mi hermano?-.

- Lo odio, tiene algo que es mío- declaró posesiva.

- La atención de tu marido- se burló él.

- Ni te imaginas- susurró ella poniéndose de pie antes de plantarle un apasionado beso en los labios.

Y es que Michiru Chiba, mimada, caprichosa y egoísta como era, había dejado muy claro su odio hacia Taiki Kou pese a tener tiempo de conocerlo, ya que lo consideraba un poderoso rival por el amor de Haruka, pese a que esta última no daba señales de querer volver con ella.

La dueña de los pensamientos de Michiru se encontraba empacando para su viaje, sus pensamientos iban de su vida a las personas que la rodeaban, y es que, a pesar de que hacía tiempo su vida era otra, sentía que el embarcarse en ese viaje a un nuevo continente, a un nuevo país, traería cosas diferentes, necesarias e incluso trascendentales en su vida.

- Otra vez pensando y arrepintiéndote por cosas que a mí no me importan- dijo a su espalda su esposo, quien recién acababa de entrar a la alcoba que compartían.

- No es eso- se defendió ella girándose para encararlo.

- ¿Qué es esta vez?- preguntó con preocupación ante la mirada ausente de la mujer que lo volvía loco de amor.

- Tengo miedo- confesó la rubia evitando mirarlo.

- ¿A la felicidad?- cuestionó el con duda.

- A perderla, a perderte a ti- declaró angustiada.

- Eso nunca va a pasar Haru…¿Sabes por qué?- ella negó –porque eres todo lo que yo necesitaba, lo que busque en una mujer durante años- una leve sonrisa asomo los labios de la mujer –si me tomo tanto tiempo encontrarte, dejarte ir no es una opción- indico el castaño con ternura.

- Lo dices a pesar de que- dudó continuar evitando la intensa mirada de su prometido.

Él la interrumpió -¿Esto es mío?- preguntó señalando el corazón de la rubia, ella asintió –entonces lo demás no importa- dijo antes de fundirse en un apasionado beso.

Se separaron debido a la falta de aire y tras un breve intercambio de mimos, se tumbaron en la cama para disfrutar de la compañía que se brindaban.

- ¿No crees que será incómodo celebrar la boda tan lejos de nuestro lugar de origen?-.

- Mientras no te arrepientas, el lugar es lo que menos me importa, además estarán mis hermanos, la familia Chiba, a menos de que haya alguien a quien desees invitar, si es así, podemos arreglar el viaje- comentó él.

- Solo te tengo a ti- comentó ella – eres lo único importante en mi vida- le dijo perdida en el amor tan diferente que ese hombre le inspiraba.

- Me alegra que así sea- sonrío él -¿Qué te preocupa entonces?-.

- Tu hermano, me parece peculiar que tengan años sin hablarse y ahora vayan a fusionar su empresa, agranden el corporativo y sobre todo pretendan ser una familia…No lo entiendo- expresó confusa.

Tiki suspiro pesadamente –te contaré acerca de mi peculiar familia- informó poniéndose de pie –mi padre no era muy paternalista- comenzó a relatar -su primer esposa, mi madre y de Yaten era muy despegada de las cosas de sociedad propias de la condición económica de Zack Kou, las diferencias llevaron al divorcio, mi madre se mudo a Italia, en donde vivimos mucho tiempo, ahí conoció a un buen tipo, se caso y al poco tiempo murieron en un accidente-expresó con voz apagada, como recordando ese suceso.

- Lo siento-.

- Esta bien, paso hace mucho tiempo, mi hermano y yo quedamos a cargo de mi padre, debido a su estilo de vida de soltero nos mando a un prestigiado internado y ahí vivimos bastante bien, tranquilos, Seiya es producto de un segundo matrimonio, Hotaru se llamaba la madre de mi hermano, era una gran mujer y a ella le debo lo poco o mucho que conviví con él y con mi padre, al crecer Yaten y yo decidimos instalarnos en Tokio, la tierra natal de mi madre, después de la muerte de Hotaru las cosas se enfriaron en la familia, por lo poco que nos veíamos y eso es todo- finalizó él, algo tenso.

- Siento que hay más- dijo ella con suspicacia.

- Rompí relaciones por orgullo, me enamore de alguien que ya había entregado su corazón y para no sufrir al verla con otro, me aleje- completó sin inmutarse ya que hablar de ese detalle ya no le dolía y si ella le había confesado toda su vida pasada lo justo es que él hiciera lo mismo.

- La esposa de Seiya- dedujo la rubia.

- La primera esposa- aclaró - Ami- expresó con tono apagado –ahora sé que si bien la ame, no era el amor de mi vida- suspiro.

- Lo de la fusión fue idea de tu hermano- preguntó cambiando de tema, no por celos a una mujer que tenía muerta varios años, si no porque no le gustaba ver tristeza en los ojos del hombre que amaba.

- Es un sueño de mi padre, antes de morir prometimos cumplir con su petición, solo que hasta ahora se dio la oportunidad- explicó.

- Entiendo-.

- No te preocupes Haruka, mi hermano es bueno y a pesar de todo verás como las cosas saldrán bien, muere por conocerte, al igual que mi prima, y yo muero por verlos y conocer a su familia, tiene tres hijos- comentó emocionado.

- ¿Tú quieres tener hijos?- preguntó insegura.

- Muchos-aceptó él, ella sonrío y asintió.

Y mientras el futuro de algunos se veía más claro, para otros su presente era todo menos bueno. En la mansión Chiba una interesante discusión rompía con la tranquilidad del día.

- ¡NO PUEDO CREERLO!- gritaba histérica Diana Chiba.

- Mamá- la reprendió su hijo.

- ¿Mamoru?- lo llamó su esposa.

- A mí no me metan- se quejó el susodicho evitando las miradas de furia de su mujer.

- Valiente esposo que tengo- masculló la señora Chiba entre dientes –no es justo lo que pretendes Darién- reclamó furiosa.

- Ni siquiera se van a sentar juntas, sólo irán en el mismo vuelo- recalcó fastidiado.

- Me da igual-.

- Yaten Kou las va acompañar- informó.

- ¿Y eso que? ¿Proporcionándole diversión además de comodidad?- ironizó.

- ¡DIANA!- amonestó Mamoru.

- Si vivimos con ella, una pequeñez como esa, no debería importante- el bufido de desesperación de su madre, indicaba que estaba cediendo –Taiki me necesita-.

- Y por eso me castigas con la tarea de soportar a tu esposa- apuntó ella con molestia.

- Vivimos con ella- le recordó él con burla.

- Diana- la llamó su esposo al percatarse de que pretendía seguir discutiendo el asunto –recuerda que en un matrimonio los padres y los suegros sobramos- comentó con seriedad.

- En un matrimonio normal- apuntó ella, su hijo rodó los ojos.

- Michiru no es un monstruo-.

- Es peor- las miradas de los hombres de su vida la aplacaron un poco –bien- concedió con soberbia –cargaremos con el bulto que nos dejas hijo, después de todo, no sé, de pronto tus días en los Ángeles sin Michiru son más placenteros- comentó con algo de picardía.

- Lo dudo mamá-.

- ¿Por qué dices eso mujer?- le cuestiono su esposo.

- Por nada querido, yo sola me entiendo-.

Y sin más la mujer siguió con la tarea que estaba realizando antes de que ese par la interrumpiera.

- Tu la entiendes- murmuró el pelinegro al oído de su padre.

- La verdad no- suspiro derrotado.

Siendo sinceros Mamoru Chiba, no era tonto, él sabía que la actitud de su esposa la cual era sospechosamente alegre a pesar de estar tan cerca el cumpleaños de Serena quien con su desaparición le había roto el corazón, obedecía a una llamada telefónica recibida días atrás.

Y mientras la familia Chiba se ocupaba de los últimos detalles del viaje, sus empleadas de confianza discutían airadamente.

- ¿Cómo puedes decir eso Lita?- recriminó la morena.

- Por favor tía, él no se la merece, no merece saber nada-.

- No somos quienes para juzgar- comentó con dureza la aludida.

- Lo dirás de broma, recuerda todo lo que dijo de ella apenas desapareció, como destruyo la habitación de Sere, su escandalosa forma de vivir en ese tiempo, irresponsable y altanero y lo mejor- ironizó- ¡SU BODA CON LA SEÑORITA KAIO!- finalizó casi a gritos.

- Todos cometemos errores- apuntó con calma.

- Y pagamos por ellos- completó la castaña.

- Supongo que tienes razón- concedió Luna en un suspiro.

- Siento haber gritado, no fue correcto- se disculpo la castaña –es solo que, no entiendo ¿Para que reunirlos? Me confunde todo esto- confesó derrotada.

- No lo haz entendido aún- repitió su tía con una amarga sonrisa –te diré-.

Los ojos de Lita brillaron ante la respuesta a sus dudas –para proteger a su familia, Noriko no me lo dijo, pero es fácil de intuir, sabe y entiende que los señores Chiba merecen conocer a Helios, además de que cree que Sere no es feliz por cargar con el dolor de su pasado-.

- Lo cual es así- comento apesadumbrada la joven, su tía asintió.

- Esperemos que las cosas no se salgan de control-.

- Es obvio que va pasar eso, Darién se va comportar de nuevo como el idiota que es- acotó con desprecio Lita.

- No digas eso, aunque no lo creas, detrás de esa frialdad hacía Serena hay mucho más en Darién- defendió la morena con semblante triste, nostálgico.

- Lo dudo- concluyó la joven antes de salir de la cocina molesta. Luna se perdió en sus pensamientos recordando aquellas miradas que el pelinegro dirigía a la rubia, así como todas la veces que lo había escuchado y visto llorar por la ausencia de la chica, confesando aquello que él nunca había aceptado: Su amor por ella.

EUA.

La noche había caído y con ella un hermoso cielo despejado, alumbrado con la luz de la luna y las estrellas.

Una tranquila bebé dormía plácidamente ante la amorosa mirada de su madre, cerca de ahí, su esposo veía con detenimiento la foto de la mujer que había amado desde su tierna adolescencia.

- Recordando- murmuró la dulce voz de su esposa a sus espaldas.

- A sí es- suspiro.

- Te dejo entonces-.

- ¡NO!- suplico elevando la voz –en realidad, recuerdo la promesa que le hice- Serena clavo sus ojos en la triste mirada del pelinegro.

- Seiya- murmuró.

- Le prometí que sería muy feliz contigo, que te amaría y que no permitiría que nadie te hiciera daño- repitió con un dejo de nostalgia.

- Haz cumplido-.

- No es verdad hermosa, si fuera cierto, no tendrías esa mirada tan triste- acotó él acariciando el rostro de la rubia.

- No es por ti- aclaró ella evitando mirarlo.

- Lo sé- suspiró él.

El llanto de la pequeña provocó que Serena se alejara rápidamente dejando a Seiya solo, con sus recuerdos.

- Voy a tomar al bar una copa y regreso- informó él mientras veía como la rubia arrullaba a la pequeña niña.

- No tardes- pidió ella con timidez.

Una sonrisa se plasmo en el rostro del pelinegro –no lo haré-.

Perdiéndose en la frescura de la noche y mirando sin parpadear la foto de: SU FAMILIA, Serena recordó como tenerla le fue posible.

" Al dejar la casa de los Chiba y después de que Luna le hubiera comentado a Noriko la difícil situación de la rubia, la señora Mizuno ni tarda ni perezosa contacto a Serena convenciéndola de hablar con la familia que le había dado amor y un hogar por tantos años, algo que nunca ocurrió ya que al enterarse del matrimonio de Darién con Michiru, la rubia dolida, decepcionada y temerosa de las explicaciones que tendría que dar por su estado, tomo la segunda opción que la madre de una de sus mejores amigas le había propuesto, acepto ser su asistente e irse con ella a E.U.A en donde además de un nuevo comienzo, se encontraban sus grandes amigas, las únicas, Ami Mizuno y Ray Hino".

Un suspiro escapo de sus labios, cargado de tristeza e ilusiones rotas, y es que si recordaba los duros momentos que había vivido, los cuales se habían compensado con la llegada de su hijo, también involuntariamente tenía que recordar al padre, a Darién, sobre todo esa noche, la noche en que se permitió soñar que él realmente la amaba, una noche que la marcaría toda la vida, dejándole el más dulce recuerdo de un amor no correspondido: Su hijo, Helios.

FLASH BACK.

Serena se encontraba dormida, hacía apenas unos minutos que había podido conciliar el sueño y es que Darién, el hijo de sus padrinos y el chico del cual estaba enamorada platónicamente, cumplía 20 años y para festejar se había ida a divertirse con unos amigos y amigas, entre ellos ella: La hermosa Michiru Kaio, su mejor amiga y la mujer que provocaba suspiros en él. Cansada de esperar su llegada, la rubia se acostó en su cama, rezando porque el pelinegro llegará con bien a casa.

Se despertó al sentir la presión de una calidez sobre sus labios, cuan enamorada estaba de él, su imposible, al principio se impresiono, pero luego se dejo llevar por el beso que el pelinegro le propinaba, llevo sus manos a sus cabellos negros y él se acomodo en la cama para seguir prendado a ella, el beso que empezó tierno era cada vez más demandante, sus movimientos fijos y fuertes luchaban por hacer coordinar los torpes de ella, era claro, nunca nadie la había besado, él era el primero.

Llevo una mano a su níveo cuello profundizando más el beso en una clara acción de que él llevaba el control de las cosas, sin entender Serena lo siguió, lo amaba desde hace mucho y ese amor no la hacía pensar con claridad o no quería hacerlo, los besos eran ligeros, suaves y cálidos, poso sus labios debajo del mentón de la chica y dio una pequeña mordida, y para sorpresa de ambos un gemido escapo de sus labios, Serena sentía sensaciones nunca antes descritas ni sentidas, sin saberlo se estaba dejando arrastrar por una pasión desconocida, sintió las manos del pelinegro subiendo por sus muslos hasta levantar la bata con la que ella dormía, su cuerpo arremetía contra él involuntariamente, bajo sus labios hasta besar el cuello de la rubia, para después seguir con la tarea de asaltar sus labios posesivamente, la falta de aire provoco que él separase sus labios de los de ella para ese entonces estaba sobre la rubia, apoyándose en sus fuertes brazos.

- Hermosa- dijo con voz ronca.

Y ella sintió como cada vello de su cuerpo se erizo ante esa palabra, enviando descargas eléctricas a su espina dorsal, él siguió levantando su pijama delicadamente hasta sacársela de su cuerpo. Inmediatamente ella llevo la mano a sus pechos, se sentía incómoda y un tanto avergonzada.

- No- le dijo suavemente –eres hermosa –le repitió- no te haré daño- murmuró mientras acariciaba su mejilla, ella lo beso creyendo que estaba en un maravilloso sueño.

- Me gustas- susurró ella mientras él colmaba de besos sus pechos.

- Desvísteme- ordenó el joven y ella con manos temblorosas llevo las manso a su camiseta negra, empezó a halarla para sacársela hasta conseguirlo, él se apoyo un pie con otro para sacarse los zapatos mientras sentía como sus suaves manos abrían el cinturón de su pantalón.

Emprendió un nuevo camino de besos mientras sus ojos estaban encerrados en los de ella y los de ella en los de él, con mucha suavidad beso los labios de la jovencita , mientras con sus manos acariciaba su estomago y el borde de sus pechos, se separo de su boca para lamerlos y succionarlos como tantas veces lo había soñado, Serena solo arqueaba la espalda al sentir el placer que le daban esas caricias, sentía como cada caricia que Darién le daba era una corriente eléctrica, algo nuevo para ella, el volvió a su boca, no deseaba dejar de besarla.

Su erecto miembro golpeaba la parte baja de su vientre y aunque estaba tensa dejaba llevarse por los besos y las caricias que el pelinegro le ofrecía.

El contacto de su piel hacia que la deseara cada vez más Darién volvió a bajar por su cuerpo, solo faltaba una tanga para contemplarla completamente, cuando la tanga ya estuvo en el suelo introdujo su dedo en el interior de Serena ella se suspendió al sentirlo y solo pudo gemir, Darién vio que le gustaba y eso lo excito aun más, saco su dedo y volvió a su rostro para besarla, pero quería bajar a besar su intimidad, poco a poco fue bajando, abrió un poco sus piernas y probo el liquido que salía del interior de ella, su niña, su Serena, ella se sentía diferente, tenía sensaciones encontradas, no sabia que decir o que hacer, trataba de no pensar, solo sentir y hacer lo que su corazón le dictara, pero ante cada movimiento de él, las dudas la asaltaban, solo que al sentir una nueva caricia de él, toda razón se esfumaba, Darién sintió que estaba lista así que poco a poco se deshizo de su bóxer, volvió a su rostro buscando distraerla de alguna manera, estaba ebrio pero no era tonto, sabía que muy probablemente esta seria su primera vez y quería que no fuera traumática para ella, ella lo beso lentamente sabiendo lo que seguiría, él empezó a entrar en ella hasta que sintió algo que le impedía seguir, la miro a los ojos, no quería hacerle daño, un movimiento fuerte hizo que Serena emitiera un grito que él ahogo con un beso, una lágrima se corrió por su mejilla, se aparto de su boca y empezó a darle pequeños besos, en la nariz, la frente, las mejillas para nuevamente posarse en sus labios.

Cuando estuvo completamente dentro de ella, espero unos segundos a que su cuerpo se acostumbrara a su visitante. Luego lentamente empezó a empujar suavemente dentro de ella. Mientras gemía muy bajito cada vez que sus caderas se encontraban con las de la rubia, poco a poco el dolor que había sentido fue desapareciendo dejando en ella una nueva sensación nunca antes sentida, trato de sincronizar los movimientos con Darién hasta logarlo, él la besaba mientras salía y entraba, ella acariciaba su espalda, su cabello, cambiaron de posición ahora ella era la que estaba arriba él, se inclino para volver a besar sus pechos mientras ella hacía un movimiento con la cadera placentero para ambos, el placer era cada vez más fuerte, mientras sentía como los espirales en su vientre amenazaban con reventar un gruñido escapo de los labios de ambos acompañados por un gemido, habían llegado al orgasmo juntos, su primer orgasmo, Serena se recostó en el pecho de él acariciándolo, él le dio un beso en el cabello y cambiaron de lugar, el pelinegro salió de ella con delicadeza y la abrazo fuertemente, como si no la quisiera dejar ir. Siguió trazando dibujos imaginarios en su espalda hasta comprobar que ella estaba dormida, sus parpados se hicieron pesados y poco a poco sus ojos se fueron cerrando.

FIN DEL FLASH BACK.

Las lágrimas se agolparon en los ojos de la rubia, ese recuerdo de su primera vez, casi siempre terminaba remplazado por aquella segunda que estuvieron juntos, en donde lo único que hubo fue dolor, rabia y un cuerpo poseyendo a otro de la forma más humillante posible.

- No olvides Serena que solo se burlo de ti, se cobró lo que él consideró de debías a la familia- expresó con rabia- no lo olvides, fuiste un juguetito que le proporciono diversión, solo eso- murmuró con profundo tristeza limpiándose bruscamente las lágrimas que inundaban sus ojos.

- También hay cosas buenas- se dijo a sí misma fijando su vista en la pequeña cuna de su hija –llegué a la familia Kou-Mizuno-.

FLASH BACK.

- ¡NORIKO!- gritaba una y otra vez una fuerte voz en la sala de espero del aeropuerto.

- ¿Lista?- preguntó la aludida con una gran sonrisa a cierta rubia.

- Lista- respondió no muy segura.

Al llegar con el pequeño grupo que esperaba a la reconocida ex doctora, la sorpresa fue evidente.

- ¡NO LO PUEDO CREER!- exclamó Rey.

- ¿Sere?- se dejo oír a una tímida peliazul del brazo de un apuesto pelinegro.

- Hola- saludó con timidez.

- ¡SORPRESA!- exclamó Noriko.

FIN DEL FLASH BACK.

Fue un día memorable, pensaba la rubia, las tres jóvenes habían recordado viejos tiempos, ella les contó a sus amigas acerca de su historia, el apoyo no hizo esperar y así le abrieron las puertas de una nueva vida. Pero así como había momentos alegres, hubo algunos dolorosos, empezando con el nacimiento de Helios, el mismo día que había nacido el segundo hijo de Ami y Seiya.

FIN DEL FLASH BACK.

- ¿Cómo esta Ami?-cuestiono cierta rubia con semblante cansado pero con un brillo de felicidad en su mirada.

- Débil- suspiro una joven morena –pero se recuperará, en lo que cabe- informó con tristeza.

-¿Y el bebé?-.

- Nació muerto- murmuró con voz apagada mientras acariciaba el rostro del recién nacido que descansaba en los brazos de su amiga.

- Lo sabe ella-.

- Si-.

FIN DEL FLASH BACK.

- Lo que parecía una idea exagerada o descabellada fue mi tabla de salvación, hasta después de tu muerte entendí el porque de muchas de tus ideas-.

FLASH BACK.

- No quiero mortificarte Serena, pero los Chiba siguen buscándote- comentó Noriko.

- No quiero que me encuentren- murmuró –no quiero que él me haga más daño, no ahora, no con Helios en mi vida- sentenció.

- ¡NO LO PERMITIREMOS!- exclamó Seiya sorprendiendo a ciertas persona con su actitud.

- Hay una forma- se dejo escuchar, todos se giraron a ver a Ami quien a pesar de lo fatigada y enferma que estaba se hizo notar de forma potente y clara –en caso de que ellos te encuentren, que solo seas tú- declaró.

- No me voy a deshacer de mi hijo- sentenció –lo amo-.

- No estoy diciendo eso- todos se veían unos a otros confusos- solo digo que podemos camuflajear a Helios para despistar al enemigo-.

FIN DEL FLASH BACK.

- Todo paso muy rápido, a pesar de mis negativas ante lo que habías planteado, el miedo me llevo a actuar aceptando tu propuesta, mi único deseo, que él no dañara a su hijo, así que la adopción se llevo acabo poco tiempo después, unos días antes de que tú nos dejarás- recordó con tristeza acariciando la foto que Seiya previamente había tenido en sus manos.

FLASH BACK.

- Seiya- lo llamó la rubia cautelosamente.

- Aún no puedo creer que nos haya dejado- murmuró él sin inmutarse por el llanto de dolor que escapaba de sus ojos.

- Yo tampoco lo acepto aún, apenas nos reencontramos y vuelvo a perderla, solo que ahora para siempre- reflexiono ella tratando de mantener serenidad.

- Va ser duro vivir sin ella- declaró el pelinegro.

- Pero debes hacerlo- replico la rubia con firmeza –por Zafiro, tu hijo te necesita entero, es muy pequeño y su madre le hará falta, así que vive por él-.

- Lo haré, gracias-.

- Es hora del entierro, debemos irnos- informó ella con un hilo de voz, sacando a un hombre dolido por la muerte de esposa de sus pensamientos.

- Vamos-.

FIN DEL FLASH BACK.

Serena Kou no era la única que había elegido esa noche para recordar los sucesos que la llevaron a encontrar una nueva esperanza de vida, su esposo, hacía lo propio mientras caminaba por la playa.

FLASH BACK.

- ¿Un viaje? Debes estar de broma Noriko, no puedo permitirme un viaje- expresó elevando la voz, sin llegar de ser grosero, la aludida lo entendía y no se molestaba por la actitud del pelinegro, después de todo estaba reciente la muerte de Ami y el trabajo en el corporativo era demasiado.

- Es necesario- respondió con calma.

- ¿Porqué?-.

Un suspiro se dejo escuchar –por ti, por Zafiro, por Sere, por Helios y por mí-.

- No entiendo-.

- Somos una familia, siempre lo hemos sido, aún desde antes de que confesaras tu amor por mi hija- ambos sonrieron con nostalgia –pero ahora no esta ella y seguimos siendo una familia, con nuevos integrantes-.

- Lo sé- reconoció él –pero sigo sin entender-.

- Ami adopto a Helios no solo para protegerlos, ella pretendía algo más- informó –unirlos- declaró.

- Ella quería…Que Serena y yo…- Noriko asintió y Seiya se dejo caer en su elegante sillón visiblemente confundido.

FIN DEL FLASH BACK.

- "Y así inició nuestra amistad, Ray se quedo a cargo de la empresa durante los casi dos años que vivimos en Italia y tal como ideaste- sonriendo al cielo- la convivencia nos llevo a Sere y a mí a contraer nupcias, lo cual nos guío a lo siguiente, se convirtió en la madre oficial de nuestro hijo y tomo el lugar que ante la sociedad verdaderamente le pertenecía como la madre del suyo- suspiro- han pasado tantas cosas desde entonces, nuestra familia a pesar de los miedos y las sombras del pasado que viven acechando nuestro presente, ha crecido tanto en número como en amor"- concluyó.

De regreso en la habitación, Serena ahora recostada en la cama suspiraba melancólicamente – quiero hacerlo feliz- declaró –ayúdame- suplico- él lo merece-.

El cansancio fue venciendo a la rubia provocando que se quedara dormida.

Casa de los Kou.

Ya había pasado casi una semana de la fuerte discusión que Ray había tenido con Noriko debido a lo que su idea de salvación familiar iba a provocar en esos días, por no contar con que su familia sería la más perjudicada, debido a esto ambas se evitaban, claro que también sabían que debían arreglar sus problemas antes de que ellos regresaran de su viaje, suerte que el trabajo así como el cuidado de los niños las distraía que si no, una tercera guerra mundial se habría desatado ya entre esas dos.

- En serio no se que pensar de ti Noriko- comentó con una fingida cortesía la pelinegra, mientras bebía una taza de té en la sala después de haber acostado a sus sobrinos y cerciorarse de que estuvieran bien dormidos.

- Lucho por mi familia- contesto secamente entornando los ojos.

- No es la forma- alegó la joven encogiéndose de hombros.

- Tú que sabes- espetó la aludida duramente.

- Se que ella aun siente cosas por Chiba ¿Qué crees que pase cuando se vean?- cuestiono con cierta ironía.

- Lo que tenga que pasar-.

- Eso es una idiotez- le reclamó airadamente poniéndose de pie.

- ¿Cómo crees que estén?- cuestiono la peliazul evadiendo el tema.

- Según Seiya bien-.

- ¿Por qué lo dudas?-.

- Presentimientos-.

- Me juzgas duramente- le recriminó.

- Te lo mereces-.

- ¿Quieres saber porque hago todo esto?-.

- Sí-.

- Escucha con atención-.

Al día siguiente, en su oficina Ray Hino totalmente ajena a los papeles que tenía que preparar para las firmas de la fusión que se llevarían acabo en dos días, seguía dándole vueltas a la confesión de Noriko. Se sentía dolida, confundida e impotente, alguien tan noble no merecía ese destino y aunque seguía sin apoyar los métodos de la ex doctora tenía que reconocer que a su modo había presionado a su rubia a amiga a descifrar sus confundidos sentimientos por su primo.

Tenía que calmarse y centrarse, había recibido una llamada de Serena esa día, regresaban mañana le había informado y ella aún tenía una reunión por organizar, papales que preparar, lo demás, se lo dejaba al destino.

De regreso con el matrimonio Kou Tsukino.

- ¿A que hora llegaste anoche?- cuestiono una somnolienta rubia saliendo del baño al ver a su esposo recostado con las manos cruzadas tras la cabeza en pose pensativa.

- No muy tarde, pero tú ya estabas dormida-.

- Lo siento- murmuró apenada, el rió- estuve pensando en nosotros- confesó.

- Yo también- dijo él.

- Perdóname- pidió ella en un lamento.

- Sere- susurró él confuso- tú no- ella lo interrumpió.

- Déjame continuar por favor- pidió suavemente –perdóname tú a mí por no ser lo que esperabas, por no hacerte feliz, por ser solo algo que te impide que vivas como el hombre pleno que deberías ser- comentó bajando la mirada.

- No digas eso-debatió él.

- Es la verdad-.

- Eres más de lo que esperaba- expresó amorosamente abrazándola, con la ola de emociones que acentuaban el momento la rubia ni siquiera noto cuando él había salido de la cama a confortarla.

- Seiya- susurró.

Él la tomo del mentón obligando a que lo viera a los ojos –tenerte en mi vida me hace muy feliz- ella sonrío.

- Eres maravilloso- pronunció ella con agradecimiento.

- Mi familia, mi vida y todo lo que me rodea me convierten en un hombre pleno- declaró.

- Te amo- confesó Serena sorprendiendo a su esposo –tengo miedo, pero se que ese sentimiento se ha instalado en mí hacía ti-explicó sonrojada.

Seiya no sabía si estaba soñando, pero tan grande era su anhelo de escuchar esas palabras que evito pedir más explicaciones, lentamente acercó su rostro al de ella y sin preámbulos la beso tiernamente, a lo cual la rubia correspondió con más intensidad, con deseo, con pasión.

- No preciosa- dijo él separándose de ella –puedo esperar-.

- Yo no quiero que esperes- comentó ella decidida, dejando la timidez aún lado.

Porque en ese momento las palabras sobraban al igual que los miedos, solo importaba el ahora, quizás el viaje si había ayudado a la rubia a aclarar sus ideas, él se merecía ser feliz, ella lo sabía y como Dios como testigo, iba a dedicar sus días y sus noches por lo que le quedara de vida a luchar por eso, la felicidad de Seiya, de su familia y de ella.

- ¡¿QUÉ USTEDES QUÉ?- gritó escandalosamente una temperamental pelinegra.

- Shhh, que despiertas a los niños- reprendió una rubia sonrojada.

- Es que no puedo creerlo- murmuró incrédula dejándose caer en la cama de la alcoba de su amiga.

- Fue hermoso- apuntó la jovencita soñadoramente –muy lindo y tierno- agregó.

- Si diste ese paso es porque ¿Sientas algo más que cariño por él cierto?- cuestionó preocupada.

- Lo amo Rey-.

- Lo dudo-.

- Lo hago en verdad, he vivido en base a mi pasado, pasando por alto lo maravilloso de mi presente, de todo lo que tengo- alegó - tal vez no sea el amor ilusionado, soñador e idealizado que sentía por Darién, pero es amor, si no estuviera plenamente convencida no hubiera dado ese paso tan importante- comentó.

- Lo sé, te conozco, es solo que no quiero que salgan dañados, ninguno de los dos-.

- No pasará, te lo prometo- una sonrisa sello esa declaración, más Rey aún seguía no muy convencida del asunto.

- ¿Qué harías si Darién volviera a tu vida?- preguntó con seriedad.

- No lo sé-.

- Quiero una respuesta- demandó.

- Alejarme de él-.

- ¿Por qué?-.

- Por Seiya- contestó la rubia.

Y esa respuesta le dio a Rey motivos suficientes para saber que todo lo construido en esos días se iría a la basura con la llegada de los Chiba a la vida de los Kou.

En otro lugar, cerca de ahí.

- Entonces el viaje fue todo un éxito- comentó con picardía un guapo rubio ante la mirada de desaprobación de su jefe y gran amigo Seiya Kou.

- Así es mi querido Alan, pero no exageres-le reprendió- somos adultos, no adolescentes, deja esa cara de pervertido por favor- le amenazó divertido.

- Que amargado- refunfuño el primero.

- Eres un baboso y excedido en tus comentarios- explicó el pelinegro.

- Pero así me quieres- bromeó Alan.

- Como sea- alegó Seiya –necesito un breve informe de lo que ha pasado en la empresa en mi ausencia, Noriko me quiere en la casa ayudando a Sere con los últimos detalles de la fiesta- comentó dramatizando.

- Si lo se, por el cumpleaños de Sere- añadió el rubio, su amigo asintió –pues ha sido un caos, tu prima y tu suegra se la pasan peleando y no han dejado que nadie se encargue de lo de las firmas de mañana- el pelinegro enarco una ceja confuso.

- Tampoco me dejaron ir al aeropuerto a recibirlos-.

- Si, están raras- coincidió el primero.

- Igual no importa, Taiki y el nuevo socio asistirán a la cena, para darles una bienvenida menos formal, después de todo trabajaremos juntos un buen tiempo, hay que llevarnos bien ¿No crees?-.

- Hablando de llevarnos bien, habla con tu prima, desde nuestra ruptura me ve con instintos homicidas- alegó el joven.

- Aprecio mucho mi vida como para meterme en ese campo minado- se burló Kou.

- Mal amigo- refunfuño el primero antes de seguir informando a su amigo los acontecimientos de los últimos días.

Más tarde, dos figuras femeninas, de pie y con miradas serias intercambiaban impresiones.

- Entonces, todo ¿Perfecto?- comentó con duda una feliz peliazul.

- Aparentemente- replico con frialdad una guapa pelinegra que vestida con un traje sastre blanco y con el cabello suelto veía con impaciencia su reloj –ya deberían haber llegado- expresó molesta.

- Ya llegaron- murmuró su interlocutora adelantándose.

La joven fijó su vista a la dirección recorrida por la primera, sonrío al ver la elegante figura de su primo mayor: Taiki Kou, tan guapo y serio como siempre, un torbellino de emociones se desataron dentro de ella, finalmente vería uno de los sueños de su tío Zack cumplirse, sus hijos juntos, en la empresa, trabajando por el honor de la familia, por otro lado algunas ilusiones se desboronarían, eso era seguro. Con paso firme, se dispuso a seguir a Noriko, la cual había decidido recibir a los visitantes.

Noriko mientras tanto saludaba efusivamente a Taiki – tan guapo como siempre –halagó.

- Debo decir lo mismo Noriko, los años no pasan por ti- ella sonrío ante el cumplido antes de darle un afectuoso abrazo.

- ¿Ray?- preguntó el joven- vaya- suspiro- estás hecha toda una guapa ejecutiva- sonrío.

- Se hace lo que se puede- se excusó la aludida en tono bromista.

Los nervios se apoderaron de ella, finalmente el peso de sus actos se hacían presentes en sus emociones, Noriko Mizuno empezaba a dudar de aquello que tenía dos años orquestando, pero ¿De que servía temer? Ya no podía cambiar las cosas, las cartas estaba en la mesa, solo quedaba que los jugadores apostaran a ganar y ella esperaba que los vencedores fueran ese par que tanto trabajo le había costado reunir.

- ¿Y la afortunada?- cuestiono Ray haciendo alusión a la prometida de su primo a la vez que sacaba de sus pensamientos a la señora Mizuno.

- Peleando por su maletas- respondió el castaño en broma –ohh- exclamó –aquí esta- la recién llegada se giro a saludar topándose con una mirada seria de la peliazul y con una sorprendida de la morena.

- ¿Haruka Tenou?- menciono la pelinegra.

- ¿Se conocen?-.

- Algo así- comentó la rubia –un gusto volver a vernos Hino- saludó extendiendo su mano, la joven contesto el saludo por pura cortesía.

- Nos da un gusto que hayan llegado- intervino Noriko tratando de aplacar la tensión a sabiendas de lo que pasaba entre esas dos.

- Disculpen, me perdí al ir a la cafetería- los interrumpió la voz grave de un guapo pelinegro, Ray no necesito girarse para saber de quien se trataba, ella misma había hecho las reservaciones del hotel en donde los recién llegados se hospedarían.

- Mi nombre es Noriko Mizuno, una de sus próximas socias- se presento la peliazul, el joven sonrío.

- Darién Chiba- respondió él- y es un placer conocerla- expresó educadamente.

- No creo que pase de algunas horas cuando te retractes de esas palabras- expresó con algo de ironía la joven pelinegra interviniendo en la conversación.

Todos los presentes fijaron su vista en la actitud desafiante de Ray, Darién trato varios segundos en reconocer a la chica, cuando lo hizo, su mirada cambió y Noriko no pudo identificar esa señal, si lo hubiera hecho la culpable de este reencuentro, hubiera desistido de seguir adelante, porque los ojos azul del hombre que tanto había dañado a la única mujer que había amado en su vida estaban cargaos de anhelo, de esperanza, de tener una mínima oportunidad de volver a verla a ella. Lo que él no sabía es que lo que parecía algo ridículo y descabellado era lo que en unas horas estaba a punto de ocurrir.

Continuará…

¡Hola a todas mis fieles y pacientes lectoras!

Finalmente este capítulo vió la luz y es que el pobre estaba atrapado en mi libreta de apuntes en espera de que su malvada creadora, ósea yo, lo tecleara, jejeje…En fin, lo importante es que ya llegó, esta terminado y a un paso de llegar a la parte interesante, muajajaja…

Algo sobre el rumbo de la historia: Habrán notado que Michiru se quedo en casita ¿No?...Pues la voy a dejar descansar en el próximo cap, me enfocaré en Sere y Darién, el reencuentro, veremos sus reacciones al verse, recuerden que la familia Chiba adora a la rubia y su hijo obviamente les dirá que la encontró, por así decirlo. Y ella, pues decidió darle un rumbo a su vida, pero el destino es caprichoso y como lo he establecido desde el principio del fic, las intrigas causantes de tanto dolor deben caer y al saberse ¿Qué creen que pase? ¿Seguirá con Seiya? Por cierto notaron que ellos ya…Ya…Pues ya ustedes saben que…fue difícil nenas, pero muy necesario, ya ustedes sabrán porque…

En fin, espero me lean en el próximo…

Las quiero, les agradezco a todas sus reviews, sus intentos de sonsacarme información en el msn y sobre todo su apoyo con esta loca historia, a la cual amo…

Sin más por el momento me despido de ustedes no sin antes informarles que la actualización de mi próximo fic no pasará de esta semana, promesa de sailor lady.

Éxito, besos y un afectuoso abrazo para todas.

P. D. Tanita love: Mi queridísima amiga, como verás aquí esta el cap, espero tu opinión y te diré, yo no me tarde años en actualizar, aunque así lo parezca, te había dicho que mis fics terminan en septiembre y en septiembre se acaban, jejeje, espero te guste, cuídate, te quiero mucho.

Las veo en una semana, si quieren que eso pase REALMENTE, PUES DEJEN REVIEWS…