.::.: CAZARRECOMPENSAS :.::.
Capitulo 2: - Hogar -
Pv. Rosalie
Me desperté con la respiración agitada, un ligero sudor se perlaba en mi frente y lagrimas brotando de mis ojos.
Nuevamente había tenido ese sueño, lo detestaba, aunque no era un sueño sino más bien un recuerdo del que no me gustaba pensar.
Mire mi reloj de pulsera que ya estaba actualizado con la hora de aquí. Eran las doce de la tarde justo a tiempo para encontrar algo abierto en donde comer.
Me duche rápidamente y salí para encender la televisión y ver que pasaba.
Noticias internacionales, el mafioso Riley Biers era atrapado después de meses extenuantes de seguirle la pista. Me reí de eso y cambie de canal, realmente nada bueno que ver.
Salí de la habitación con todas mis cosas, ya que no volvería. No por lo sucedido la noche anterior sino que ya era una costumbre mía, no dormir mas de una noche en el mismo hotel, estar en constante movimiento hasta que conociera la zona.
Salí en busca de un buen restaurante. Mire un McDonalls pero me reí y agite la cabeza. Eso seria algo obvio, una norteamericana entrando a un establecimiento de esos era típico. En cambio entre en uno al lado la comida era realmente deliciosa. Algo que si me gustaría de aquí.
Terminando mi desayuno fui a comprar un mapa de la ciudad para después buscar algunos bienes raíces y poder comprar un departamento.
—Hola buenas tardes soy Meredith, ¿Esta buscando algo en especifico? —pregunto cuando me senté.
Comenzamos a platicar sobre lo que necesitaba y al final solo hubo tres candidatos perfectos para lo que yo necesitaba así que comenzamos por ir a verlos. Salimos en el coche de ella y tras unos minutos logramos llegar.
—Este es mi favorito y no se a podido vender pero créame si pudiera comprarlo lo haría… una vista impresionante… la iluminación también es buena… lo único malo es el precio —se acerco a mi y me enseño la carpeta.
Le asentí con la cabeza y fui a recorrer el lugar. Las paredes eran blancas en su totalidad, tenían unos ventanales de toda la pared, el baño amplio al igual que el closet de la recamara principal.
—Lo quiero —dije al terminar de recorrerlo.
—¿Enserio? —pregunto la chica sorprendida.
—Si, ¿quieres el dinero en efectivo o una transacción? —pregunte amablemente.
—Como usted lo prefiera.
—Bien, vamos al banco… —espere que saliera del departamento para darle la ultima mirada antes de que comenzaran a llegar las cosas.
Hubo tiempo de sobra para alcanzar los bancos. Así que escogí uno en el que tenia mas dinero.
Saque el dinero exacto que me pedía y nos fuimos a la agencia. Hizo el contrato y lo leí frente a su abogado. Cosa que no entendía se lo preguntaba, así después de tres horas el departamento fue completamente mío.
Era un miércoles a las cuatro de la tarde. Todavía había tiempo para ir a comenzar a comprar los muebles.
Había visto una sala hermosa de camino al banco, así que tuve que ir caminando hasta ahí. No sabía manejar del lado contrario y no tenia ni idea de cómo se movía el transporte público.
En dos horas más ya tenía sala, mesa, sillas, lavadora, secadora, una cocina integral, refrigerador y mi cama. Aunque todo lo mandarían hasta el día siguiente. Eran las seis de la tarde y ya me había dado hambre.
Camine de regreso ya que me había alejado mucho de mi departamento. Iba caminando buscando un lugar donde comer cuando mire una lámpara que quedaría perfecta para mi cuarto. Así que entre a la tienda y la compre.
Iba saliendo con la lámpara envuelta para que no se dañara cuando choque con alguien.
—Ay perdón, lo siento —dijo el tipo ayudándome a levantar.
—Descuide nada… —iba a decir que nada se había roto cuando vi mi lámpara en el piso, la levante y se escucho el ruido de muchos cristales— ay no… mi lámpara… —me había gustado tanto que era una pena que se haya roto.
—En verdad lo lamento caminaba distraído y… permítame comprarle otra… —se apresuro a decir.
—Era la única que había —no lo voltee a ver y camine hasta el basurero mas cercano que encontré.
—Podríamos buscar una igual… —sugirió el tipo, yo pensé que ya se había ido.
Fue cuando voltee a verlo detenidamente y vi lo guapo que realmente era. Tenia el cabello rizado y oscuro, sus ojos eran café claro y su sonrisa era perfecta enmarcada con unos sexys hoyuelos, sin mencionar su musculoso cuerpo.
—Disculpa… soy Henry, Henry Egan —me extendió la mano.
—Lilian Hale… —dije un poco desconfiada.
—Ok… Lilian… ¿Podemos entrar y pedir otra igual? —sugirió.
Le asentí con la cabeza y entre primero pero tenia mis sentidos agudos por si algo pasaba.
Hablamos con la encargada y le pedimos una igual, Henry se ofreció a pagármela y después de discutir un rato termine accediendo. La nueva llegaría en tres días.
—¿Y si te llevas otra por ahora? —pregunto el paseándose por el lugar.
—Pero la pago yo… —le advertí, el soltó una carcajada la cual no me esperaba pero resultaba sorprendente lo fácil que era hacerlo reír, tenia tiempo sin reírme así como el lo hacia.
Había visto una lámpara blanca que me llamo mucho la atención la ultima vez, pero no recordaba en que parte de la tienda la había visto. Sentía su presencia detrás de mí y comenzaba a perturbarme. Cada ves que volteaba me sonreía si me estaba viendo, sino me veía estaba riéndose de las lámparas alocadas que había.
—Esta —dije aliviada cuando la encontré, la tome con cuidado y fui a pagarla.
—Bueno pues… gracias —le dije a Henry saliendo de la tienda.
—Este… la verdad es que iba a comer algo cuando choque contigo… ¿quieres acompañarme? —pregunto un poco nervioso.
—De hecho también iba a ir a comer cuando vi la lámpara… —le medio sonreí.
—¿Entonces si? —pregunto ensanchando su sonrisa.
Le asentí con la cabeza nuevamente.
—No eres muy platicadora eh… déjame ayudarte con tus bolsas… —me arrebato las que eran de las compras que había hecho.
Camine un poco atrás de el por la afluencia de personas que iban de un lado a otro, cosa que estuvo bien porque no quería tenerlo detrás de mi.
—Aquí —dijo tomándome del brazo para que no me perdiera.
Pasamos y nos sentamos en la mesa mas alejada de las personas que ya habían llegado.
—¿Me dejas del lado de la pared? —pregunte cuando me saco la silla que estaba en el pasillo.
—Oh bueno… —no le pareció raro y fue a sacarme la silla del lado de la pared, arrempujándola un poco para no quedar tan lejos cuando me sentara.
La mesera llego y pedimos algo de beber mientras veíamos el menú.
—Te recomiendo filet mignon… no solo porque sea un platillo famoso sino que realmente esta delicioso… —dijo haciendo que se me hiciera agua la boca.
—¿Están listos para ordenar? —regreso la mesera después de unos minutos.
Me sorprendió todo lo que pidió Henry de comer, yo solamente fueron un par de platillos.
Pase una comida muy agradable, si bien había dicho que tenia tiempo sin reírme así como lo había hecho el en la tienda, también logro hacer muchas cosas que no había hecho en tanto tiempo, había logrado hacer que me riera mucho, me había sonrojado, me había sentido delicada y protegida cuando una multitud de hooligans había pasado por la avenida corriendo, pero sobre todo me había hecho sentir viva después de mucho tiempo.
Terminando de comer el pago la cuenta y me acompaño hasta el edificio donde estaba mi departamento.
—Bueno… gracias por la velada… me la pase bien —dije un poco incomoda por la situación.
—¿Bien? —pregunto sonriendo— yo me la pase excelente pero si dices bien, esta bien… —eso me hizo sonrojarme.
—Buenas noches Henry… —me di la vuelta y entre rápidamente antes de que el dijera algo mas.
Cuando entre a mi departamento me sentí una idiota. Seguramente eso último lo había sacado de onda y ya no volvería a buscarme.
Después de resignarme me fui a la habitación y saque las cosas que había comprado. Una pequeña colchoneta a la cual le puse una sabana y después las almohadas y finalmente el edredón. Me metí al baño con otra bolsa más y coloque mis utensilios de limpieza personal por todas partes.
Una rápida ducha y salí a secarme el cabello a lo que seria mi sala. Contemple la vista que tenia desde ahí. Y pude ver que realmente no estaba muy lejos el restaurante de mi departamento, contrario a lo que había sentido.
oOo
Me levante sintiendo el sol dándome en la cara de golpe. Lo que me hizo recordar que no había comprado cortinas.
Me duche nuevamente y me arregle con la ultima muda de ropa limpia que tenia, recogí mis cosas y mas metí al closet a tiempo para abrir a los repartidores de las tiendas.
Poco a poco fueron llegando mis cosas, les iba diciendo donde poner los aparatos. Después de medio día ya estaba todo acomodado. Faltaban algunos muebles y las cortinas, además de que necesitaba urgentemente un coche.
Después de comer algo fui cubriendo esas necesidades poco a poco. Dejando las compras después de comer.
Entre a una impresionante boutique en la que había tanta ropa hermosa… quería comprarme todo pero no podía… mi closet no era tan grande.
—¿Qué? —escuche a alguien gritar—¿Cómo es eso posible? —pregunto la misma chica— bien… tendremos que solucionar eso.
Había estando viendo varios conjuntos que los llevaba en las manos.
—¿Te puedo ayudar? —pregunto la misma voz.
Voltee a ver y era la chica de cabello negro que había visto aquel día en el hotel.
—Eh si… ¿Tu probador? —pregunte confundida.
—Por aquí… —me quito las prendas de la mano y aproveche para topar otras más de camino.
Cuando llegamos coloco las prendas dentro y salió para dejarme pasar.
—¿Si necesitas otra cosa me avisas si? —pregunto amable mientras se daba la vuelta.
Comencé a probarme todo y huso solo un par de cosas que no me gustaron como se me veía. Esas las volví a poner en su lugar. Regrese con todas las prendas y las deje en un sillón y seguí con los bolsos que estaban en el siguiente piso.
—Hola buenas tardes… ¿Te ayudo en algo? —pregunto una chica castaña pero no era la misma del hotel.
—Eh si… necesito muchos zapatos… —dije como si fuera una emergencia.
—Ok, ven… ¿Cómo que necesitas? —pregunto amablemente.
No le conteste pero le fui señalando los zapatos que quería y la talla, ella fue anotando en su pequeña libreta y regreso después de unos minutos con algunos.
—Comienza con estos… —dijo dándose la vuelta para traer mas.
Poco a poco fui probándomelos. Me quedé con la mayoría de los que había escogido, además de dos pares de tenis y algunos más cómodos.
—En el siguiente piso hay bolsos… —dijo mientras bajaba las cajas a la planta baja.
—Gracias… —subí otra mas y otra chica me recibió.
Ahí solo escogí unas nueve bolsas de distintos tamaños y colores.
—Lo bueno que acaba de comenzar la temporada —dijo la chica de cabello negro.
—¿Ah si? —pregunte un poco desubicada.
—¿Te gusta vestirte a la moda y no sabes cuando comienzan las temporadas? —pregunto horrorizada.
—La verdad solo compro lo que me gusta —le dije como si nada.
—Ok… llámame Alice —dijo sonriendo mientras comenzaba a pasar los códigos de las prendas— ¿eres nueva aquí? —pregunto para hacer platica.
Asentí con la cabeza.
—Y no pláticas mucho… —sonrió.
—Alice ya llame al periódico y a la agencia… seguramente mañana tendremos muchas candidatas para el nuevo puesto —la chica de los zapatos la estaba ayudando a meter las prendas en bolsas.
—¿Puesto? ¿Necesitan a alguien que trabaje aquí? —pregunte sorprendida.
—Si, resulta que acaba de renunciar una de mis chicas… —Alice puso los ojos en blanco— tengo otro par de chicas de vacaciones… por eso nadie te pudo acompañar… —en su mirada había arrepentimiento.
—¿Podría hacer una prueba para ver si puedo quedarme? —pregunte esperanzada.
—¿Estas segura? —pregunto Alice sonriendo. Asentí con la cabeza— Ok… solo dime que tipo de ropa le quedaría a ella.
Mire a la chica de las bolsas que también estaba ayudando, me sonrió y se dio la vuelta para que la contemplara bien.
Comencé a decirle lo que pensaba y la chica se puso un poco apenada con lo que le decía. Alice termino impresionada.
—Sorprendente… yo también le eh dicho eso de su corte pero no me quiere hacer caso… —Alice hizo un pequeño puchero— además con tu estilo encajaras perfectamente.
—¿Entonces? —pregunte confundida.
—Que te espero mañana a las diez para seguir con tu prueba… —sonrió ampliamente— son ochocientos treinta y seis mil ochocientos treinta y nueve euros… —dijo sonriente.
Busque en mi cartera y fui pensando en cual me quedaba mas dinero— esta —le di una de las cuatro que tenia.
—Toma —me entrego el Boucher y firme.
Tome unas bolsas, ella me ayudo con otras y la chica que ahora sabía que se llamaba Jane.
—¿Este es tu coche? —pregunto Alice sorprendida al ver mi nuevo BMW.
—Si… lo amo… —sonreí mientras ponía mis bolsas y les quitaba a ellas las suyas para subirlas.
—Creo que necesitaras ayuda… ¿Quieres que te acompañe? —pregunto Alice amablemente.
—¿Enserio? —pregunte confundida.
—Si, digo después de todo ahora que vamos a ser amigas tengo que…
—¿Amigas? —pregunte conmovida.
—¿Si? ¿O no quieres? —pregunto ofendida.
—No, si… pero es que apenas me conoces y…
—Y vas a trabajar para mi… ellas también son mis amigas no solo mis empleadas… —volteo a ver a adentro.
—Ok… —dije derrotada.
—Genial… espera… —volvió a entrar y salió unos segundos después con su bolso.
Subimos al coche y comencé a conducir concentrándome.
—Lo siento es que apenas me estoy acostumbrando… —sonreí tímidamente cuando entramos al estacionamiento de mi edificio.
Bajamos las bolsas del coche y las dejamos en el suelo para cerrarlo bien antes de subir.
—¿Qué tanto compraste? —pregunto al ver las bolsas que llenaban el maletero.
—Estoy estableciéndome en esta cuidad… —me encogí de hombros mientras tomaba la mayoría de las bolsas.
—Mantendré el elevador abierto mientras metemos todo —dijo cuando se abrieron las puertas del elevador.
Rápidamente metimos todo y subimos los cuatro pisos hasta mi departamento. Al llegar hicimos la misma maniobra y sacamos todo junto a tiempo. Arrastramos las bolsas hasta la entrada y me ayudo a meter todo.
—Oh por dios… ¿Aquí vives? —grito al entrar.
—Si, lo compre ayer… —me sentí orgullosa.
—Es perfecto… y tienes un muy buen gusto también en los muebles aunque te faltan algunos… ¿No tendrás televisión? —pregunto alarmada.
—Si, la traen mañana… —me quede callada.
—No te preocupes… te daré un par de horas libres para que vengas a recibir tus muebles… ¿Dónde es tu cuarto?
La guie y se sorprendió mas. Pero no tanto como cuando abrió la puerta del armario.
—Es enorme… —chillo fascinada— ¿Quieres vendérmelo? —me pidió todavía asombrada.
—No, lo siento… —negué riéndome.
—Si, claro lo sabia… solo lo pregunte por si acaso… —ambas comenzamos a reírnos.
—Creo que necesitaremos mas ayuda… —saco su celular y marco un número.
—¿Bella, ah que hora sales? Ok… te espero en… —comenzó a decirle la dirección que incluso ni yo sabía.
—Bien… sigamos… —fue por mas bolsas a la sala.
En ese momento tocaron el timbre. Fui a ver y eran algunos paquetes de cosas que había comprado para la cocina.
—Bien… creo que nos vamos a demorar mucho aquí… —volvió a sacar su celular— hola amor… no, estoy en… —volvió a repetir la dirección— con una amiga… ¿podrían traer algo para comer? Pues seremos cinco… si Bella esta por llegar… ok… te amo… —colgó con una enorme sonrisa.
—Tendremos que ir acomodando estos para cuando lleguen los chicos… —jalo una caja a la cocina. Y la seguí con otras dos menos pesadas.
—¿Enserio te establecerás aquí? —siguió haciendo platica.
—Si, ya es tiempo de ir echando raíces… —sonreí de lado mientras sacaba algunos manteles y carpetas para la mesa.
—Es fantástico… ¿Y supongo que no tienes novio verdad? —pregunto siguiéndome con los platos y cubiertos ahora limpios.
—No… —en ese momento recordé a Henry. Su mirada y su sonrisa.
—¿No? ¿Y porque esa sonrisa? —pregunto dándome un ligero codazo.
—Ah… es que conocí a un chico ayer… —me encogí de hombros para restarle importancia.
—¿Cómo se llama? ¿Cómo es? ¿Dónde lo conociste? —pregunto impaciente.
Pero en ese momento sonó el timbre de nuevo. Fui a abrir y me encontré con la castaña de ese día del hotel.
—¿Esta Alice? —pregunto tímidamente.
—Bella —grito la pequeña corriendo a recibirla— entra… ella es Lily… Lily ella es Bella mi mejor amiga… —la salude estrechando su mano.
—Bien… ahora sigamos con tu cuarto ahora que ya esta la mesa puesta… —nos tomo a ambas de las manos y fuimos a mi cuarto.
Alice puso a Bella al corriente de todo lo que sabía mientras seguíamos acomodando la ropa. Cuando finalmente había llegado a la parte en la que me quede, fui interrumpida nuevamente.
—Son lo chicos… —dijo Alice saltando de mi cama y corrió a abrirles.
—Amor… —escuche que grito después de saludar a un tal Edward. Bella y yo salimos a los pocos segundos detrás de Alice.
—Lily… el es Edward y el Jasper… chicos ella es Lily… —ambos me saludaron y cuando salude a Edward reconocí su voz.
—Hey ustedes chocaron en la puerta de mi habitación hace dos noches en el hotel… —los acuse.
—¿Eras tu? —preguntaron Edward y Bella confundidos.
—Si, acababa de bajar de un vuelo y estaba cansada… —los regañe.
—Si, no cabe duda de que te llevaras muy bien con Alice —dijo Jasper.
Fuimos a la mesa donde cenamos todos animadamente, nuevamente termine con mi estomago adolorido de tanto que me reí.
A Alice le habían hablado de la boutique y les había dicho que cerraran ellas.
Así que se quedaron a ayudarme hasta altas horas de la noche.
—Les ofrecería que se quedaran aquí pero no hay muchas camas… —dije apenada.
—No te preocupes linda… creo que vendremos el sábado a terminarte de ayudar… estos chicos son buenos con eso de las herramientas…
oOo
—Alice amor… se que no estamos en condiciones de negarnos a ayudar a Lily pero… ¿Por que la ayudas? —pregunto Jasper dentro del elevador con la otra pareja de amigos detrás de ellos.
—No lo se Jazz… es solo que se veía muy sola y triste… no se si lo notaron ustedes pero no me gusto eso… —se apretó mas al cuerpo de su novio.
—Si, también la vi así… —concordó Edward— pero no sabemos casi nada de ella…
—Es buena chica… —asintió Bella.
—En la boutique mientras ella estaba escogiendo la ropa veía a cada rato a la puerta… hace rato en la comida ven que no se quiso sentar sino era en el lado izquierdo de la mesa y como miraba constantemente o de reojo a la puerta… siento como si estuviera huyendo de algo o esperando que algo pase… —Alice se estremeció en los brazos de Jasper— no es algo lindo con lo que vivas a diario… y si tiene compañía siento que se sentirá mas segura…
oOo
Ya tenia cortinas en mi cuarto pero había decidido dejarlas abiertas para que el sol me despertara. Recordaría hoy comprarme un celular.
En la boutique fue un día mas ajetreado ya que el sábado era día festivo en la localidad y había muchas fiestas.
—Lily ya puedes ir a recibir tus muebles… pero regresa en dos horas eh… —me advirtió Alice cuando todo estuvo mas tranquilo.
—Gracias Alice —salí después de tomar mis cosas.
Cuando llegue ya me esperaban. Por suerte no duraron mucho. Acomode un poco lo que pude y después de hora y media salí de nuevo al trabajo.
