LCN - El príncipe y la dama
Capitulo 3 - La dama
Lady de Arker se despertó en medio de la noche. Había soñado que el rey Miraz había tenido un heredero varón y que ordenaba la muerte del príncipe Caspian. Para la mayoría de personas, eso era una pesadilla. Para ella no. Para ella, eso era una premonición. Porque lady de Arker, al contrario de lo que todos pensaban, no era una humana normal, una preciosa damita educada, destinada a convertirse en la esposa-florero de un noble.
La madre de lady de Arker había muerto poco después del nacimiento de la niña. De su padre nadie sabía nada, salvo que era un noble originario de Narnia, de una familia muy antigua, cuyos orígenes se remontaban a la época de la tetrarquía, conocida como la Edad de Oro. La niña había sido entregada a una pariente suya, esposa de un lord telamario, y fue criada junto a las hijas de éste. A la criatura la acompañaba una inmensa fortuna, debidamente custodiada, a la que nadie tendría acceso hasta que la pequeña cumpliera la mayoría de edad, de la que se extraían mensualmente una cantidad más que suficiente para mantener a una dama cortesana.
En realidad, ella tenía un origen que nadie conocía: su tierra natal era la vecina tierra de Narnia. Por esa razón, lady de Arker era una hechicera. Pero eso era un secreto que nadie sabía, y que ella guardaba con mucho cuidado.
Tres días. Lady de Arker tenía tres días para que su sueño se cumpliera.
Ella sabía que debía marcharse. El problema era que una cortesana no puede coger e irse a recorrer mundo por las buenas. Pero lady de Arker era inteligente y tenía un plan. Un plan que llevaba mucho tiempo trazado. Porque lady Arker, hechicera de Narnia, ya sabía que aquello iba a ocurrir. Y estaba preparada.
Aún echada en la cama, dirigió una mirada hacia una cesta que había bajo su ventana. En ella descansaba su fiel mascota, un animal que había recogido siendo un cachorro un par de años atrás. Nadie en la corte se acercaba a ese ser, lo encontraban salvaje y no entendían como alguien como lady de Arker, con una apariencia de muñeca de porcelana, podía querer tanto a un animal como ese.
Silenciosamente, se levantó de la cama. Antes de haberse levantado, su fiel amigo ya se encontraba a su lado. Ambos se deslizaron hasta el vestidor de la joven dama, en el que se ocultaba una puerta que daba a un antiguo pasadizo que nadie, salvo lady de Arken.
Caminando por el pasadizo, iluminándose con un candil que había cogido de su habitación, lady de Arken no pudo evitar un escalofrío. Por un lado, el camisón y sus pies descalzos apenas la protegían del frio y la humedad del lugar en el que se encontraba. Por otro, la joven sabía que se avecinaban problemas.
El pasadizo se ensanchó, dando lugar a una especie de pequeña sala, en la que había oculto un baúl con aspecto antiguo. Lady de Arken apartó las telarañas que lo cubrían y, sacando una llave que llevaba colgada al cuello, lo abrió. De él sacó unas ropas mucho más cómodas y propias para un viaje que su camisón. Se cambió de ropa y guardó lo que llevaba en el baúl. Cogió también una bolsa de viaje y cambió el collar de oro y piedras preciosas de su compañero por uno más sencillo de cuero trenzado. De un hueco de la pared sacó una vara, que, a diferencia del baúl, parecía completamente nueva, aunque lady de Arken sabía que llevaba varios siglos esperándola.
Tras cambiarse, y al abrigo de aquella tranquila noche, lady de Arken y su fiel compañero se escabulleron sigilosamente del reino de Miraz, rumbo al lugar al que realmente pertenecían: las tierras de Narnia.
Cuando amaneció, la familia de lord Sopespian descubrió la huída de la joven. Ni al lord ni a su mujer les hizo gracia la noticia. No en vano, la chica, a su pesar, era la joven más hermosa del reino y tenían grandes planes para ella: casándola con alguien de importancia, sus otras hijas se verían beneficiadas. Pero su marcha truncaba por completo sus planes, aparte de ser un suceso que nadie se explicaba. ¿Por qué la joven, hermosa y amable lady de Arker abandonaría su hogar tan sigilosamente? Durante días se la buscó por todas partes, se interrogó a muchas personas, pero nadie sabía nada. Se especuló con el secuestro y con una fuga por amor, pero esas teorías también fueron descartadas. La joven, simplemente, se había esfumado.
Tres días más tarde, o mejor dicho, tres noches después de que lady de Arker se marchara, el príncipe Caspian huía de Telmar para salvar su vida.
Durante los días siguientes, lady de Arker atravesó el bosque que la llevaría hasta el rio que separaba las tierras en las que se encontraba de las tierras de Narnia.
Varias veces se encontró con patrullas que la buscaban, pero tanto la dama como el animal supieron ocultarse bien y seguir su camino sin detenerse más que lo necesario.
Lady de Arker estaba acostumbrada a las camas cómodas y las comidas exquisitas y se le hizo un poco difícil su tarea, en especial al principio. Pero tenía una misión y estaba dispuesta a cumplirla a costa de lo que fuera.
De cualquier forma, llegar a las ruinas que eran su destino le supuso un tremendo alivio.
La joven estaba acostumbrada a pasar noches en vela estudiando o entrenando, por lo que no necesitó descansar mucho durante el viaje y pudo llegar un par de días antes de lo previsto.
Tan pronto como se halló en las ruinas, buscó un lugar que le sirviera como refugio y se dispuso a descansar todo lo que no había descansado durante el viaje. Y estaba mucho más cansada de lo que jamás admitiría.
Después de pasar un día completo descansando, pasando casi todo el rato durmiendo, decidió que sería una buena idea examinar el lugar en el que se encontraba. Después de todo, aquellas eran las ruinas del gran palacio en el que había habitado la tetrarquía, y desde siempre había soñado con poder visitar ese sitio. Podía imaginar las columnas, los suelos, las escaleras, las alfombras, los tapices, los jardines...
Pasó todo el día examinando cada piedra e imaginando a la gente que había habitado el lugar; y parte de la noche pensando en los cuatro reyes y soñando con ellos.
Al día siguiente, siguió examinando las ruinas. Un pequeño objeto dorado llamó su atención y se agachó para recogerlo. Era una pieza de ajedrez. A Lady de Arker le gustaba el ajedrez y era muy buena jugando. Se preguntó cuál de los cuatro reyes sería el dueño de aquella pieza. Recostada en una de las rocas, pensando en estas cosas, escuchó el gruñido de su acompañante. Y supo, de alguna manera, que eran ellos. No podía ser nadie más. Sonrió para sí misma. Su fiel amigo la protegería de quien fuera, en todo momento.
- ¡Axel! - lo llamó - ¡Axel, aquí, chico! ¡Ven! ¿Dónde estás?
N/A: Gracias por leer el tercer capítulo!! n.n Este se me ha quedado un poco cortito, pero bueno, al menos está escrito. Por cierto, por si alguien se lia... este tercer capítulo empieza antes de que Caspian este a punto
de convertirse en una brocheta, es lo que se llama un salto en el tiempo o algo así :P y transcurre más o menos mientras que el principito está por ahí corriendo (nota: Caspian... no es que me caiga mal, es que no me acaba a mi de... bueno, que a lo mejor me sale algún comentario en su contra, lo siento si molesto a alguien, no es mi intención :P) hasta el momento... bueno, supongo que todos habréis deducido hasta donde llega, no?? XD Venga, sed sinceros, en qué punto supisteis quién era Lady de Arker?? (ahora todo el mundo diciendo: desde el principio, desde el principio!! como si lo viera -.-) Pues nada, espero vuestros comentarios y tal... Os voy a contar un secreto de los escritores: los reviews nos gustan. Mucho. Tanto que nos ayudan a seguir con los fics. Así que ya sabéis. Por cierto, acepto todo tipo de críticas, mientras sean educadas y argumentadas. Y me reservo el hacer caso o pasar de ellas y el contestarlas o no. Pero las leo todas. Me llegan al mail.
