Capítulo 3
Dormí poco y mal, por lo que a una hora mucho más temprana de lo que era costumbre en mí, me vestí y bajé a la Sala Común. Para mi sorpresa Snape ya estaba allí.
- Buenos días - saludó al verme.
- Buenos días - respondí acercándome a él, estaba sentado en el sillón frente a la chimenea apagada leyendo un libro.
- Que madrugadora - dijo en lo que supuse un intento de entablar conversación al tiempo que marcaba la página por donde iba y cerraba el libro.
- Eso es porque anoche dormí mal, de lo contrario se me habría hecho tarde - sonreí, eso me recordaba que debía hacerme con un despertador. Él me miró unos segundos fijamente sin decir nada, estaba a punto de preguntarle si pasaba algo cuando dijo:
- Deberías sonreír más a menudo. Te queda bien - yo lo miré un instante sorprendida, ¿estaba coqueteando conmigo?
- Lo tendré en cuenta, claro que tú deberías seguir tu propio consejo - dije sonriendo nuevamente. Él sonrió levemente en respuesta, jamás me habría imaginado el verlo sonreír... O que él supiera lo que era eso.
- ¿Y tú que hacías en la Sala Común? - pregunté tras unos instantes, ya de camino al comedor.
- Esperándote - respondió sin más, yo lo miré extrañada por lo que continuó -. Lily te puso a mi cargo y pienso cumplir con ese deber.
- Así que estás conmigo por obligación, eso es definitivamente algo que nunca le deberías decir a una chica - dije con intención de picarlo.
- Yo... ¡no! quiero decir... No es sólo por eso, también me gusta tu compañía - añadió rápidamente. ¿Se estaba poniendo colorado?
- Tranquilo, Severus, lo sé. A mí también me gusta tu compañía - sonreí quitándole importancia -. ¿Qué clase tenemos ahora? - pregunté cambiando de tema dándole un respiro.
- Primero tenemos adivinación - dijo retomando su color habitual -, una pérdida de tiempo.
- Vamos, seguro que no está tan mal - le reñí, en su cara leí un claro "no tienes ni idea de lo que dices".
- Después tenemos una de mis favoritas - dijo esbozando una pequeña sonrisa de nuevo. "Pociones o defensa" pienso -. Pociones - dijo él. "Lo sabía".
- Me gusta esa asignatura - admití -. Pero no se me da especialmente bien.
- No te preocupes, te ayudaré - afirmó con la misma seriedad que hubiera tenido si me acabara de prometer que entraría en batalla conmigo.
- Gracias - dije una vez más entrando ya al comedor, tras un sustancioso desayuno pues al apenas haber comido el día anterior estaba muerta de hambre, nos dirigimos a nuestra primera clase. Veía su cara, estaba mortalmente aburrido mientras la profesora de adivinación nos enseñaba a leer las hojas de té, yo sin embargo estaba encantada. Siempre me había sentido atraída por esos temas.
Una vez terminó su tortura particular nos dirigimos a la siguiente clase, su cara cambió radicalmente entre los tubos y los calderos. Bajo sus indicaciones hice mi primera poción, me había salido bien a la primera. Lo miré sonriente, él cabeceó, su forma de felicitarme, supuse.
- Muy bien, señorita Diggori - dijo el profesor a nuestro lado -. Acaba de ganar cinco puntos para Slytherin - yo amplié mi sonrisa aún más si cabe.
- ¿Qué tenemos ahora? - pregunté al terminar la clase.
- No sé, eso depende de la optativa que eligieras - respondió.
- ¿Es que hay optativas? - pregunté sorprendida, pero antes de darle tiempo a contestarme yo misma me respondí -. Pues claro que hay, esto es una escuela. Pues no tengo optativas, el profesor Dumbledore no me dijo nada.
- Puedes venir a la mía entonces - ofreció él.
- ¿Tú que elegiste?
- Cuidado de Criaturas Mágicas - respondió.
- Tiene buena pinta - sonreí -. Además, al menos así no me perderé.
La clase de Criaturas Mágicas también me gustó, en realidad, hasta el momento me habían gustado todas las clases, al terminar salimos juntos.
- ¿Ahora es el descanso? - pregunté.
- Sí, pero yo tengo ahora una clase especial avanzada de pociones, si quieres nos podemos ver en la siguiente clase. Cuando terminen podemos empezar con la primera clase de hechizos - yo me detuve en seco en ese momento.
- Por desgracia, eso no va a ser posible - me lamenté -. Estuve buscando mi varita esta mañana pero no la encontré, creo que la he perdido - Severus me miró apenado.
- Eso es realmente un grave problema, necesitarás hacerte con otra lo más rápido posible.
- Lo sé, bueno, mientras tú estás en tu clase avanzada creo que yo iré a la biblioteca - dije encogiéndome de hombros.
- ¿A buscar algo en especial? - preguntó con curiosidad.
- En realidad, sí - admití.
- ¿El qué?
- Si te lo dijera pensarías que soy una coqueta - reí, él se unió a mi risa suavemente y nos despedimos hasta la siguiente clase. Como era esperable, me perdí por el camino, finalmente, gracias a la ayuda de algún que otro fantasma conseguí llegar hasta la biblioteca. Busqué entre todos los libros de hechizos hasta que encontré el que estaba buscando "Hechizos especiales para chicas". Si le hubiera dicho a Snape que mi intención era buscar algún hechizo para mantener mi pelo liso se habría reído. En cuanto lo tomé entre mis manos me dirigí a una aislada mesa y me dispuse a leerlo, ya llevaba cerca de la mitad cuando alguien puso una varita bajo mis ojos. Me hice hacia atrás para poder verla mejor.
- Creo que esto es tuyo - dijo entonces una voz. Me giré hacia la persona que me había hablado y me di cuenta de que era el chico con el que me había tropezado la noche anterior.
- Gracias - dije tomándola de su mano y guardándola en lugar seguro bajo la capa. Nos miramos unos segundos en silencio sin decir nada, hasta que él retomó la palabra.
- Siento lo de anoche -, se disculpó entonces para mi sorpresa -. Tenías razón, tú no tienes culpa de ser una Slytherin.
- Acepto tus disculpas - dije sonriendo levemente al añadir -. Es bueno saber que los cabezotas de Gryffindor son capaces de reconocer cuando se han equivocado -. Él sonrió también al ver que habíamos llegado una tregua.
- Es bueno saber que los arrogantes de Slytherin son capaces de aceptar un disculpa - respondió entonces siguiéndome el juego, yo reí -. Sirius Black - se presentó entonces tendiéndome la mano.
- Ja.. Shayleen Diggory - me corregí rápidamente tomando su mano. De pronto me di cuenta de lo que había dicho -. Espera, ¿has dicho Black? ¿Sirius Black? - repetí dándome cuenta de que estaba frente al padrino de Harry Potter.
- Sí, mi apellido te sonará familiar por mi hemano Regulus. Pertenece a tu casa - explicó al ver la sorpresa en mi rostro que él obviamente malentendió.
- Será por eso - corroboré entonces soltando su mano.
- Bueno, tengo que irme ya, mis amigos se preguntarán dónde estoy. Nos vemos en clase - dijo a modo de despedida y se fue. Cuando sonaron las campanas indicando el final del recreo salí en busca de Snape, encontrándomelo a medio camino, justo a tiempo para no perderme de nuevo.
- Después de todo sí que podremos empezar a practicar después de comer - le informé con una sonrisa.
- Creía que habías perdido tu varita - dijo perplejo.
- Y lo hice - afirmé -, pero un amigo la encontró y me la devolvió - sonreí, sí a partir de ese momento creía que podía considerar a Sirius mi amigo.
- Creía que no tenías amigos en Slytherin - exclamó sorprendido
- Y no los tengo, aparte de ti claro - añadí para su beneficio. "Después de todo él es un Gryffindor", pensé. Severus me miró extrañado aunque no dijo nada más.
Esa misma tarde comenzamos a practicar en una vieja clase en desuso a la que Severus me había llevado, cuando le había preguntado como la había descubierto, me había dicho que la había encontrado el primer año y que era su escondite cuando quería estar tranquilo, aprecié profundamente ese gesto. Había desvelado su escondite para mí, debía de confíar mucho en mí para hacerlo. El primer hechizo que me enseñó fue Expelliarmus, había sido decisión mía. Pensaba que era uno de los hechizos más útiles. Resultó que se me daba bien la magia, pronto dominaba un par de hechizos.
- Gracias - dije en poco mas de un susurro saliendo de la clase.
- De nada, aprendes rápido. Eres una buena alumna.
- Gracias, profesor Snape - agradecí esbozando una sonrisa.
- Profesor Snape... Me gusta como suena - dijo él yo reí. Volvimos a clase, al hacerlo nos encontramos con Lily.
- Hola - nos saludó -. No los vi en la comida - dijo.
- No, estuvimos practicando, él me esta enseñando - sonreí en dirección a Severus.
- Me alegro de que hagáis tan buenas migas - sonrió ella.
- Yo también - afirmé ganándome una sonrisa de Severus, al parecer, Lily ya no era la única en conseguir una sonrisa por su parte. Me sentí orgullosa de ello, Severus era una buena persona. Aunque tenía que admitir que el tímido y flacucho chico que se había convertido de un día para otro en mi mejor amigo era totalmente diferente al severo profesor de Pociones que se retrataba en Harry Potter, me preguntaba que había pasado para que se hubiera operado un cambio tan radical en él.
Bueno, y eso es todo por el momento, antes de subir más capítulos querría saber si os gusta o no. Más que nada para saber si merece la pena seguir subiéndolo
