Espejito, Espejito ojala pudieras hablar.- Kath Gothick.

El sueño me venció; a decir verdad pensar en mi pasado me daba mucha pereza, eran cosas que ya habían sucedido y no había vuelta atrás.

Había amanecido ya, el sol entraba fastidiosamente por mi ventana y yo que no quería despertarme; no en medio de tanta confusión. Hubo un momento en el que decidí dejar de pelear con la naturaleza y me pare, tome mi bata y me la coloque sobre mi ligera pijama para luego dirigirme a la cocina, un café no estaría mal para empezar el día. Mientras el agua hervía; en mi mente repasaba eventos pasados que no incluían a Eddy, sin embargo tampoco me arrepentía.

Fue cuando la pregunta del millón apareció en mi mente…. Acaso se puede amar a dos hombres… ¿Al mismo tiempo?, esta pregunta me daba tantas vueltas en la cabeza que incluso comenzaba a marearme.

Un extraño silbido parecía sacarme de aquella atmosfera, reaccione y era la tetera, anunciándome que el agua ya estaba más que lista, termine de preparar el café; salí al porche por el periódico… El sol aun me lastimaba, quizás debí abrir más seguido las persianas de mi casa, sonreí para mis adentros. Tomé el periódico en primera plana había una noticia acerca de Minutemen al parecer todo había ido de maravilla, pero al final del articulo había una interrogante.

"¿Por qué "The Comedian" y "Silk Spectre" nunca aparecieron? ".

Suspire pesadamente, no quería saber nada mas de esa nota, entre de nuevo a la casa y deje el periódico en uno de los sofás de la sala. Esta pequeña curiosidad y atracción me estaba costando muy caro, pensé para mí misma.

Para medio día me encontraba bajo la ducha, había quedado de ver a alguien para el almuerzo. Esperaba que por medio de este encuentro terminara de poner en orden todo lo que me atormentaba. Al salir de la ducha mi ropa esperaba ya sobre mi cama, un sencillo pero entallado vestido de color blanco con un escote algo revelador, sin embargo el ver a esta persona después de mucho tiempo me ponía a pensar que me pusiera lo que me pusiera siempre seria esa chica del bar Burlesque. Una vez vestida me pare frente al espejo, estaba por tomar aquel clásico labial rojo, pero mis manos se posaron sobre el vestido, pasándolas un par de veces, cerciorándome que no hubiera arrugas en el mismo. Una vez lista sonreí ante aquel espejo que tanto me hacía sentir bien.

Afuera de mi casa esperaba un taxi que me llevaría a mi destino; el viaje me parecía eterno al parecer era el cargo de la poca conciencia que me quedaba, sabía que todo lo que hacía no era nada bueno.