N/T: ¡Hola! Gracias por los reviews, estoy segura que Rachel os ama ahora. En fin, el fic. Este capitulo me gusta. Espero que les guste también. Les digo, lectores, que la parte buena se viene acercando a pasos agigantados. En un par de capítulos más, los veré rogando. Mwuaha. Bromeo, aunque sería cómico. Yo le rogaba a la autora, asi que no sería cosa del otro mundo. El titulo original de este capítulo es Curieuse, en francés, que significa "Curioso/a" en español. Disfruten la lectura y no olviden dejar un review. El favoritear la historia y no postear no vale, ¿eh? Nota de la autora al final :)
Summary: AH/OoC. – Algo iba horriblemente mal con Edward Masen. Algo que no tenía nada que ver con drogas, chismes o su familia. Y yo no sabía qué hacer. Edward/Bella.
Disclaimer: Twilight no me pertenece. La traducción está hecha por Penélope BallyCastle.
Cascada & Cianuro
Curiosa
Bella, 4 de Septiembre
— ¿Bella? —Gruñí y me revolqué en el sofá, ignorando la interrupción y tratando de volverme a dormir—. Bella, ¿estás despierta?
Abrí un ojo y divisé a Charlie, de pie, frente a mí. Él se rascó la cabeza y me sonrió ligeramente cuando estiré mis brazos. Me sentía tan descansada y mucho mejor que hace unas horas. Un rápido vistazo al reloj me mostró que eran casi las siete, y me dejó en shock. Había dormido por tres horas.
— ¿Qué tal la escuela?
Mi humor decayó nuevamente cuando recordé mi día, pero forcé un sonrisa.
— Estuvo bien.
El olor a comida china llegó a mi nariz e inhalé profundamente, dedicándole una mirada confundida a mi padre.
— Uh, sí —aclaró su garganta nerviosamente—, ordené algo de comida para la cena. No estaba seguro de lo que te gustaba, por lo que te ordené unos fideos.
Caminos a la cocina y mi boca se hizo agua ante la vista de las cajitas llenas. Cogí el contenedor de pollo lo mein(1) y me senté, echándolo a un plato limpio. La cocina de Charlie no tenía casi nada de comida. Las ollas y sartenes estaban cubiertas por una fina capa de polvo, y algunos de los suministros de cocina seguían sellas en sus cajas originales. Ayer planeaba prepararle la cena, pero sólo encontré una caja de spaghetti y de pasas. El frigorífico estaba medio vacío, y sólo contenía cerveza, leche casi-expirada, y algunos cuantos condimentos básicos. Me ponía triste pensar que Charlie estaba tan solo aquí que no le veía el punto a ir de comprar. Probablemente ordenaba comida todas las noches. Me prometí a mi misma que lo rectificaría cuando tuviera oportunidad.
Comimos en silencio por unos minutos. Éramos dos personas que no sentían la necesidad de llenar lagunas en conversación. Disfrutaba la comida china, asfixiando el lo míen(1) en soy sauce(2), tratando de atrapar los fideos y el pollo con los palitos. Más de una vez había dejado caer la comida, antes de que llegara a mi boca. Charlie rió ante mis tropes esfuerzos, y me alcanzó un tenedor. Me reí con él.
— Entones, ¿cómo se compara la secundaria de Forks con tu escuela en Phoenix? —preguntó Charlie aprensivamente, mordisqueando su huevo hervido.
No quería disgustarlo. Él estaba tratando de hacerme feliz con todas sus fuerzas. Hasta me había comprado una camioneta roja a uno de sus amigos de la reserva de La Push, por lo que tenía cómo movilizarme.
— Definitivamente es más pequeña que mi antigua escuela —di un mordisco a mi comida—, pero tiene su encanto, supongo. Aunque me pregunto cómo es que todo el alumnado sabía mi nombre desde antes que llegara aquí.
Le lancé una mirada acusadora, mientras que él se alzaba de hombros, sonrojándose ligeramente. Puede que me pareciera mucho más a Reneé, pero veía mucho de mí en mi padre.
— Le mencioné a unas cuantas personas de por aquí que te mudabas, y ya sabes cómo son los pueblos pequeños. Las noticias se esparcen como si fueran fuego salvaje.
Seguimos comiendo por unos minutos, hasta que Charlie habló nuevamente.
— ¿Conociste algún chico simpático?
— Sí, algunos.
Charlie conocía mis tendencias tímidas, y estoy segura que temía que no hiciera ningún amigo.
— Había una chica, Alice Brandon —asintió al reconocer el nombre—, que fue muy amistosa. Me gustó mucho. También estaba Mike Newton, quien me ayudó bastante.
Seguía infeliz por la manera en que Mike había hablado de Edward en Biología, pero recordé que no conocía la historia completa del asunto. Dudaba que Mike tuviera tal desdén hacia Edward sin razón alguna.
— El niño Newton es un buen chico, muy educado —dijo aprobatoriamente—. Su padre tiene una tienda de deportes, aquí, en el pueblo. Mike trabaja ahí, a veces.
Asentí y volteé mi cabeza hacia mi comida, insegura de lo que debería decir en respuesta.
— Él fue muy… ehm… —traté de pensar en una bonita forma de expresarlo— dispuesto a echarme una mano cuando lo necesitara. Los amigos de Mike eran muy sociales y parranderos, al parecer. Tal vez me destruyan, ¿eh? —lancé sarcásticamente, y Charlie sonrió—. La mayoría de personas que conocí hoy parecen ser geniales.
Mi voz decayó un poco al final, al recordar la excepción.
Charlie lo notó, mucho más atento y observante del lo que yo le había acreditado. — ¿La mayoría?
Me sonrojé, deseando haber dejado mi boca cerrada. — Bueno, sí, sólo hubo una persona que no era exactamente sociable, pero está bien. No puedes satisfacer a todo el mundo.
Por favor, papá, deja el tema, déjalo.
— ¿Quién era, Bells? —Él sonaba como el Jefe de Policía Swan y no como Papá Charlie, por lo que sabía que él esperaba nombres específicos.
— Um, ¿Edward Masen?
La cabeza de Charlie saltó. Cualquier rastro de bondad desapareció de su rostro.
— ¿Te tocó o te hizo dañó?
Estaba más furioso que nunca. Claramente, el nombre le era familiar.
— No, papá, por supuesto que no. —Me alarmó el hecho de que hasta Charlie había escuchado cosas sobre Edward. Los pensamientos que giraban entorno a que todo se trataba de la estúpida maldición de Mike, desaparecieron.
— Entonces, ¿qué fue lo que te dijo?
— Nada —cedí—, absolutamente nada. Traté de hablar con él y… como que me mandó a volar. Como dije, está bien.
Él continuó con las cejas fruncidas y con una expresión agria.
— ¿Por qué trataste de hablar con él?
Me estaba aburriendo de su interrogación. — Él es mi compañero de laboratorio en biología, ¿por qué no le saludaría?
Charlie escuchó mi tono filoso, y tomó un profundo respiro. — Lo siento, Bellas. No pretendía saltar de esa manera. Es sólo que Edward Masen es… problemático. Y lo mejor sería que te alejaras de él.
Estaba cansada de vagas advertencias. — Todos dicen eso. Mike me dijo que lo evitara porque era sicótico, y Alice me dijo que era muy extraño y rara vez sociable. ¿Qué demonios ha hecho él para que se gane esa descripción? Por lo que he visto, es increíblemente callado.
Charlie sacudió la cabeza.
— Ese chico es malas noticias(3). Lo he recogido por muchas ofensas, más veces de las que puedo contar. Él vive con el Dr. y la Sra. Cullen. Lo adoptaron cuando tenía cinco. No estoy seguro de exactamente qué le pasó a sus padres de verdad, pero creo que algo desagradable.
Absorbí todo lo que dijo, insegura de porqué me interesaba tanto. Tan sólo odiaba ver a alguien infeliz, y si supiera qué le hacía infeliz a Edward Masen, tal vez podría entender.
— Como sea, Carlisle y Esme Cullen son personas maravillosas, y sé que han tratado de ser los mejores padres de ese chico. Tal vez él ya estaba demasiado crecido cuando lo acogieron, no lo sé.
— Bueno, ¿qué tipo de crímenes ha cometido?
Charlie suspiró. — Sabes que no debería decirte nada sobre eso, Bella.
— ¿Por favor? —supliqué—. Si voy a ignorar a Edward, lo menos que merezco es saber la razón legítima.
Mi voz sonaba desesperaba mientras le suplicada a mi padre. Yo tenía razón. Yo sabía que tenía razón. No iba a ignorar a alguien y mucho menos grosera sin una explicación. Charlie me lanzó una mirada seria, y luego, su cabeza cayó en derrota.
— No son necesariamente las ofensas, son las circunstancias tras ellas. Por ejemplo, el año pasado le di un ticket por estacionamiento ilegal. No fue gran cosa; sólo cuarenta dólares. Pero cuando traté de alcanzarle el ticket, él se quedó sentado sobre el parachoques de su auto, observando el pavimento y rehusándose a hablar, no hasta que llamara a una grúa. Lo he arrestado dos veces por traspasarse del límite. La primera vez fue hace dos años; recibí una llamada de la familia Weber. El muchacho estaba en su columpio, cantando canciones de los Rolling Stones(4) en la mitad de la noche. Tuvo mucha suerte, ya que los Webers no establecieron cargos mayores contra él. La segunda vez, el año pasado, fue mucho más severa. Fue encontrado vagando en propiedad privada, en a playa La Push.
Tenía una botella de alcohol. Respeto a los Cullens demasiado como para avergonzarlos, por lo que manejé hasta su casa y les advertí. Sin embargo, no podía ignorar la delincuencia del muchacho hace unos meses. Estaba patrullando cuando lo vi fumando marihuana en la esquina de su casa. Pobre Esme, estaba realmente destrozada.
Charlie suspiró pesadamente y comió el último pedazo de huevo. — Edward nunca mostró remordimiento, y si continúa así, no sólo tendrá que hacer servicio comunitario o ayudas. Se irá a prisión, en cuanto cumpla dieciocho —mi padre me observó; con ojos serios y preocupados—. No quiero que te metas en problemas, Bella. Y Edward es un chico bastante problemático.
Asentí sin decir palabra alguna, tratando de procesar lo que Charlie me había dicho. Y estaba decepcionada al admitir que aún no entendía de verdad. Muchos adolescentes bebían y fumaban marihuana. Él sólo había tenido la mala suerte de haber sido atrapado. Y sí, lo de invasión de propiedad privada era raro, así como el ticket, pero no había nada excepcional sobre ellos. Y ninguna de esas cosas podían describirse como "sicóticos". Saqué toda mi frustración mientras devoraba el resto de mi comida, apuñalando con fuerza cada pedazo de pollo. Terminamos de cenar en silencio y yo recogí los platos y utensilios, llevándolos al fregadero. Charlie me dio una palmada en el hombro, tomó una cerveza, y se dirigió a la sala de estar para ver el partido de los Mariners(5).
Necesitaba tener algo en mente para distraerme, por lo que decidí llevar bien la promesa que me hice a mí misma. Terminé de lavar los platos, me metí en las zapatillos y abrigo, y hablé con Charlie
— Voy a dar una vuelta, papá. Volveré en una hora o por ahí.
Ladeó la cabeza por un segundo, asintió y luego volvió a concentrar su atención en el juego. Troté por las escaleras de porche, casi tropezando hacia el suave parche de acerca. El equilibrio volvió a mí en cuanto me sostuve del poste. Salté a mi camioneta, y logré encenderla – finalmente – tras unos cuantos intentos. Sonreí ante el ruidoso motor mientras conducía, sorprendida de lo mucho que amaba al auto. Era viejo y no estaba en la mejor forma. No podía manejar sobre las cincuenta millas por hora, pero tampoco era un fanática de la velocidad. El Chevy rojo estaba gastado, pero era único y perfecto para mí.
Durante el viaje, me maravillé – una vez más – de lo pequeño que era Forks. Me tomó menos de diez minutos manejar a través del pueblo para llegar al supermercado. Había un solo banco y dos pequeños restaurantes decentes, incluyendo el de Ray, el que Mike mencionó. Algunos otros restaurantes estaban salpicados a lo largo de la carretera principal: Pizza Pacific, el restaurante Goleen Gate, y el café Forks. Hasta pasé por la tienda Newton. Me preguntaba cuanta clientela tenía la tienda, y si era la única fuente de ingresos de los Newton. No imaginaba que fuera muy beneficiosa. Muchas carreteras pequeñas se ramificaban de la principal; urbanizaciones y casas antiguas a la vista. Tenía que admitir que había algo atractivo en la intimidad de un pueblo pequeño. Amaba Phoenix, y seguía prefiriendo la idea de vivir en una ciudad grande. Pero podía ver cómo Charlie disfrutaba viviendo aquí.
Entré al estacionamiento de Forks Outfitters, el único supermercado del pueblo. Sólo cinco carros estaban estacionados a lo largo del espacio de cemento. La tienda era tan antigua que ni siquiera tenía puertas automáticas. Cogí un carrito y comencé mi viaje: recorriendo de arriba abajo los pasillos; echando comida básica, necesaria para cualquier cocina, al carrito. Aceite vegetal, salsa marinara, cebollas y ajo, más leche, mantequilla, vegetales frescos y fruta, pollo congelado que podía ser calentado para comidas rápidas, especias, pan, y algunas otras cosas más. Mientras decidía entre tos marcas de cereal, en el pasillo de desayuno, una voz chillona llamó mi nombre. Me di la vuelta y vi a Alice Brandon, cogiendo un paquete de muffins ingleses.
Observó mi carrito lleno y se rió. — ¿Alimentando a un ejército pequeño, Bella?
Sonreí. — Aparentemente mi papá no ha ido de compras desde Reneé… lo siento, mi madre se mudó. Así que creí que sería buena idea ponerme las pilas. Tal vez haga la cena mañana.
— Eso es muy lindo de tu parte, Bella.
Normalmente, me hubiera sonrojado ante el innecesario cumplido, pero Alice me hizo sentir muy cómoda. Ella metió unos muffins en la canasta y se la echó al brazo.
— Entonces, ¿cómo estuvo tu primer día como estudiante de la secundaria de Forks?
— Estuvo bien. Mike me ralló los nervios para el final de día.
Alice rió, asintiendo con su cabeza en señal de concordancia.
— Sí, yo tampoco soy una gran fan de Mike. Me crecieron los pechos en el verano de entre octavo y noveno grado, y Mike no dejó de perseguirme como un perro por dos semanas. Al final, tuve que decirle, sin rodeo alguno, que no estaba interesada —sonrió—. Ahora me mira con el ceño fruncido siempre que nos encontramos en el pasillo.
Me reí, pero consideré su plan de acción. Tal vez podría esperar hasta tener algunos buenos amigos y después lo echaría. Pero el fastidio que era Mike era insignificante cuando recordaba el resto del día. Me pasé una mano por el cabello.
— Oh, y conocí, o por lo menos le hablé a Edward Masen; tenías razón. No habla con nadie.
Supongo que ella notó mi tensión, porque sonrió tristemente.
— No te lo tomes personal, Bella. No eres tú.
— Lo sé. Pero resto de personas que conocí parecen ser simpáticas. Y, ya sabes, sólo nos quedan dos años. Puedo sobrevivir hasta la graduación.
Alice asintió.
— Tienes toda la razón —observó su reloj y sonrió, disculpándose—. Tengo que irme, mi madre me está esperando en el auto.
Se volteó para irse, pero se detuvo y se volvió hacia a mí. — ¿Tienes celular?
— Um, ¿sí? — Tomé el teléfono negro que Charlie me había dado en cuanto me mudé. Ella lo tomó rápidamente y golpeó los números antes de devolvérmelo.
— Llámame si quieres salir el fin de semana o algo por el estilo. ¡Podríamos tomar un viaje a Port Angeles e ir de compras! —sus ojos se iluminaron, y yo estaba ligeramente interesada en su entusiasmo. Ir de compras no era precisamente mi actividad favorita. Alice sonrió y se despidió con la mano, para luego dirigirse a la caja.
Sacudí la cabeza y sonreí. Decidí a por la caja de Frosted Mini Wheats(6). Era bueno tener por lo menos un amigo en Forks.
Más o menos.
Fin del Capítulo.
(1)
Lo mein: plato
chino basado en la técnica stir-fried de fideos de harina.
(2)
Soy sauce: salsa
china de soya fermentada, hecha de frijoles de soya.
(3)
Malas noticias:
Expresión acomodada.
(4)
Rolling Stones: Mejor
banda británica de rock, junto con los Beatles.
(5) Mariners: Marinos
de Seattle. Equipo de béisbol de MLB con sede en Seattle,
Washington.
(6)
Frosted Mini Wheats:
Cereal de desayuno creado por Kellogg's, que consiste en tiras de
cereal y pedazos de trigo congelado.
N/T: Sí, me apresuré. Pero eso no quiere decir que actualizaré tan rápido, ¿eh? Haré lo que pueda, en serio. SI tengo suerte, estaré comenzando una nueva traducción esta semana, si tengo suerte: necesito contactarme con la autora y puede que me mande a volar. Espero ver reviews, montones de reviews, ¡eh! Hagan feliz a la autora y a la traductora. Gracias por sus palabras :) Nos vemos el domingo, si hay suerte.
N/A: Bella me estuvo hablando todo el día, por lo que tenía que escribir el capítulo. EN fin, estoy segura que no les importa. Ustedes, chicos, son geniales por todo su apoyo, así que espero que este capítulo les gustara. Tienen un poco más de información sobre Edgard, pero no tanto. Me gusta el siguiente capítulo.
Déjenme un review y háganme saber qué piensan :)
Spoiler:
Mike tenía una postura agresiva, y su mano agarraba firmemente los bíceps de Edward Masen. Mike me estaba dando la espalda, por lo que podía ver el rostro de Edward, pero él aún no se daba cuenta de mi presencia.
