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III. 攻撃 (Kougeki)
Kougeki: Una acción agresiva y violenta contra una persona
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— Mayumi-chan, ¿vas a la fiesta de Tachibana?
— ¡Por supuesto! Escuché que Uchiha-san también irá. Tenemos que ponernos lindas para que nos invite a bailar...
«Ilusas», no pudo evitar pensar Sakura mientras se colocaba las zapatillas para educación física. Cerró la puerta de su casillero y salió a la cancha de básquet. Sintió una mirada en su espalda y al mirar de reojo, se topó con una familiar sonrisa. Le dio mucha rabia, pero lo ignoró. No podía perder el tiempo pensando en estupideces. Caminó hacia el círculo del centro, en donde el resto de sus compañeros se habían empezado a reunir. Megumi se le acercó.
— Haruno-san. — la saludó cordialmente. — Buenos días.
— Buenos días, Tachibana. — contestó escuetamente.
— ¿Quiere ser mi pareja para el trabajo de hoy?
— Lo siento, pero yo había quedado antes con ella.
Sakura giró sobre sus pies y se encontró con la última persona con la que esperaba trabajar en aquella clase. Levantó la ceja y antes de poder responder, Megumi inmediatamente se disculpó.
— A-ah, Yamanaka-san... Perdón, no sabía que ya habías quedado con Haruno-san. Será para otra ocasión, entonces.
— Me temo que no podrá ser así, pues ya quedamos en ser compañeras hasta fin de año. — le respondió Ino con una falsa sonrisa.
— Oh, bueno. Nos vemos luego... Yamanaka-san, Haruno-san.
El silbato de la profesora Anko interrumpió todas las conversaciones que se estaban llevando a cabo en la cancha. Se agruparon inmediatamente en cuatro filas y las parejas empezaron a calentar. Sakura tomó ambas manos de Ino a regañadientes y la ayudó a estirar. La rubia, en cambio, la miraba divertida y obedeció sin chistar las indicaciones de Anko. Al pasar un par de minutos de calentamiento, Sakura se animó a hablarle a Ino, exigiéndole una explicación.
— Todas saben que Megumi babea el piso por donde Sasuke camina. ¿No se supone que deberías de asumir el rol de novia celosa y malograr esa fiesta a toda costa?
— Ni tú ni Sasuke ni nadie me importan. — respondió ella fríamente, haciendo presión sobre la espalda de la rubia para que su cabeza tocara el piso.
— Bueno, tú sí me importas. Y aunque no lo parezca, también le importas a Sasuke.
Sakura se quedó en silencio por unos momentos, meditando su respuesta. Ino sentía la mirada perforadora de Sasuke en su espalda, pero simplemente le restó importancia. Le hizo una seña a Sakura para cambiar de posición, y esta vez fue ella quien la ayudó con el ejercicio. Sakura no se quejó y dejó que su frente se recueste contra el piso.
— Él te sigue queriendo-
— Creí ser lo suficientemente clara cuando dije que él ni tú me importan. — le interrumpió. — Y creo que tú conoces muy bien la historia como para que te cuente todo el rollo.
El pitido de Anko indicó que era hora de dar unas cuantas vueltas a la cancha, y antes de que Ino le pueda responder, Sakura tomó la delantera de la corrida. Ino se quedó último, pues odiaba correr. Miró sorprendida como ella lo hacía con naturalidad y juró ver una ligera sonrisa adornar su rostro. Miró a su costado, encontrándose con la mirada enojada de Hinata y Naruto.
— ¿Qué?
— Pensé que odiabas hablar con gente hipócrita. — murmuró Naruto.
— Lo hago. — contestó Ino con una pequeña sonrisa.
— Entonces por qué... ¿Por qué estabas hablando con Sakura? — preguntó Hinata, un poco dudosa.
Ino se detuvo para tomar una bocanada de aire, jadeando mientras se agarraba las rodillas. Naruto y Hinata se detuvieron junto a ella, pero aún sin entender sus acciones.
— Conseguí su diario.
— No sé qué tan interesante puede ser volver a leer cómo alguien a quien consideraba mi amiga escribía mierda sobre mí.
La rubia tomó una respiración profunda y reanudó la carrera.
«No sé qué estarás planeando hacer Sakura, pero te juro que no dejaré que nadie te vuelva a hacer daño. No mientras que yo esté aquí.»
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Sakura terminó de acomodarse el short negro en su cintura, sin dejar de mirarse al espejo. Sonrió coquetamente y caminó hacia su cómoda para maquillarse ligeramente. Se movía de un lado a otro lado, suavemente al ritmo del mix de música que había puesto en su celular. Dejó su maquillaje ordenado en su lugar correspondiente y se sentó sobre su cama para ponerse sus zapatos con plataforma.
— ¿Ya estás lista, Sakura? — escuchó a su papá preguntar.
— Sí. — respondió ella, corriendo hacia la cocina mientras que se colocaba sus aretes favoritos. No pudo evitar sonreír levemente cuando vio a su papá en mandil, preparando la cena. — Celular y llaves. — dijo mostrándole los artículos, antes de que él preguntara si los estaba llevando.
— Cuídate, ¿sí?
Le dio un pequeño beso en la mejilla y salió por la puerta principal del departamento.
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La música ya resonaba en sus oídos una cuadra antes de llegar al local. Ignoró a la pareja que se estaba besando apasionadamente en la entrada mientras mostraba la invitación al guardia y simplemente se desplomó sobre uno de los sillones al llegar a la zona un poco más privada del pub, la cual la dueña del cumpleaños había reservado. Sacó su celular del bolsillo y se quedó abriendo y cerrando aplicaciones aburridamente, hasta que sintió unas palmaditas en el hombro. Volteó rápidamente para toparse con un Naruto en proceso de emborrachamiento, con una tonta sonrisa adornando su rostro y con una botella de cerveza en su mano.
— ¡Sasuke! Penshé que no llegaríash nunca, hermano... ¿Has visto a Shakura-chaan? Está preshiosa... Pero no le digas a Hinata-shaaan. Es un s-secretoo. — logró balbucear, colocando un dedo sobre sus labios, haciendo un ademan para que no dijera nada.
— ¿Dónde está Hinata? — preguntó Sasuke, un tanto preocupado por el estado de su mejor amigo.
— Eshtá por allí bailando. Creo. — Naruto soltó una carcajada y se tumbó en el sofá. — She ve tan sexy...
Sasuke ignoró su comentario y recorrió el lugar con la mirada. Inconscientemente se quedó observando a una chica, la que hacía que su corazón aún siguiera latiendo a mil. Sin darse cuenta, sus pies lo llevaron hacia donde estaba ella. Rodeó su pequeña cintura con sus brazos por detrás, mientras que sus caderas se empezaban a mover con las de ella al ritmo de la música. El resto de personas que se encontraban en la pista de baile, lentamente dejó de bailar para mirar a la pareja que se desenvolvía sensualmente en medio del lugar.
— No estaba enterada de que a Sasuke Uchiha le gustaba bailar... — murmuró ella en su oído, al girar con gracia sobre sus pies para tenerlo frente suyo. Sus brazos estaban alrededor de su cuello descubierto y las de él permanecían en su cadera.
— No estaba enterado de que Sakura Haruno conocía la definición de "fiesta". —respondió él, con el mismo tono burlón.
Un grupo de chicas observaban a la pareja desde una esquina, y lo único que querían era que ella se fuera. Miraban como Sasuke recorría su espalda traviesamente con sus manos y ella le jalaba divertidamente el cabello azabache.
— Sabía que no era buena idea que la invitaras, Tachibana. ¿Te imaginas todo el escándalo que se hará el lunes cuando todos se enteren de esto?
— En clases se veía muy solitaria y bastante sencilla. No como Ami, más bien todo lo contrario. — trató de defenderse Megumi.
— Las apariencias engañan, Megumi-chan. — dijo alguien en su oído, tomándola por sorpresa.
— ¡A-Ami!
La mencionada desvió su mirada hacia la pista de baile y miró despectivamente a Sakura. Quería que ella desapareciera de su vista. Al parecer esos años de maltrato no habían sido suficientes como para que ella no vuelva a poner ni un mísero pie en su territorio. Nadie tocaba lo que era suyo y, menos, a alguien tan preciado como lo era Sasuke Uchiha.
— Voy por unos shots. — murmuró enojada, perdiéndose entre el gentío.
— Alguien no está de buen humor hoy. — comentó Ino, con una sonrisa divertida, mientras que saludaba con la mano al resto de chicas.
— Yamanaka-san, ¿estás segura de que ella es Sakura Haruno?
— Créeme que sigue siendo la misma frentona de antes...
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— Has cambiado. — no lo preguntó, ni lo dudó. Lo afirmó.
— La gente cambia, Sasuke... — contestó un poco nostálgica. Dejó un húmedo beso muy cerca de sus labios, y se separó de él. — La Sakura Haruno que alguna vez conociste, ya no existe.
— Sakura. — le advirtió, tomándola firmemente de la mano.
— ¿Te acuerdas cuando te pedí que me acompañaras a dar una vuelta por el parque, días antes de que me vaya a Tokio?
¿Cómo no recordar ese día? Como cualquier otro viernes, Sakura le había preguntado si la quería acompañar a dar una vuelta. Aquellas últimas semanas había empezado a desear ser algo más que un amigo para Sakura, y habían cogido la costumbre de dar una vuelta por el parque después de clases. Pero él estaba furioso. Estaba dolido y decepcionado. Ese día no solo la rechazó escuetamente, sino que le dijo que la odiaba y no quería verla jamás. Pero ese deje de tristeza que notó en sus ojos al darle la respuesta, fue algo que jamás había visto en su mirada. No era un dolor superficial, era como una decepción. A la semana siguiente, se les dio la noticia de que Sakura se había ido de la ciudad por el nuevo trabajo de su padre.
Antes de que él pudiese decir algo, ella interrumpió sus pensamientos.
— No iba a ser una de esas estúpidas salidas en donde coqueteábamos y yo esperaba ilusamente el que te atrevas a que me invites a salir en serio. Mi mamá... — Sasuke la miró fijamente a los ojos, mientras que ella meditaba su respuesta. — Estaba muy delicada y yo solo quería que alguien cercano me acompañara a visitarla al hospital. Ino se había enojado conmigo por una razón que desconocía completamente, al igual que Hinata y Naruto. Tú eras el único que me quedaba. ¿Sabes? Lo peor no fue que me rechazaste de la forma más cruel que alguna vez pude imaginar. Lo peor fue que mi mamá falleció al día siguiente. Y más me dolió el hecho de que ninguno de mis amigos hubiesen estado ahí para apoyarme, que el hecho de que mi mamá se haya ido a un lugar mejor.
Sasuke se quedó con las palabras en la boca. Dejó que sus dedos pálidos se deslizaran entre los suyos y la dejó ir.
Y se arrepintió tremendamente el haberlo hecho, pues cuando levantó la mirada, Sakura estaba besando apasionadamente a Naruto.
— Tsk.
«Maldita sea.»
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— ¿Q-Qué sucede Ino-chan?
Hacía ya un buen rato, la rubia se había quedado con la mirada perdida. Y dudaba mucho que fuera por un chico guapo, porque desde que había empezado a salir con Shikamaru ya no hacía comentarios de otros chicos. Estaba segura de que era algo más serio. Como si lo estuviera evadiendo. Y era extraño, porque Ino era una de las personas más seguras de sí mismas y directa que conocía.
— N-Nada, Hinata. — le respondió ella, con una falsa sonrisa impregnada en sus labios rojos.
Sabía que algo andaba mal. Algo andaba muy mal. Sentía el aire tenso pegarse en su piel pálida.
— Es Naruto-kun, ¿verdad?
La falta de respuesta por parte de Ino, le dijo todo lo que necesitaba saber.
Giró levemente la cabeza para que su corazón se rompiera en mil pedacitos, al ver como su novio besaba despreocupadamente a Sakura. Pequeñas lágrimas cayeron por sus mejillas de porcelana, mientras que su amiga la atraía a sus brazos para reconfortarla. Pero el daño, ya estaba hecho.
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— Naruto, déjame. — exigió Sakura, una vez más. Se arrepintió un poco de haber besado al rubio, pues no la soltaba de la mano; pero tras ver la mirada de rabia de Sasuke y el rostro lleno de lágrimas de Hinata, sonrió satisfecha. Al parecer, un Naruto borracho era lo único que necesitaba. Lo empujó contra un sofá, y se alejó rápidamente.
Necesitaba ubicar a su siguiente presa ya. Estaba con suerte, pues a los pocos segundos sus ojos se dirigieron hacia la pista de baile. Ami estaba bailando atrevidamente con un chico; y no le sorprendería que su fin fuese despertar celos en Sasuke. «Lamentablemente, ya me encargué de eso...», pensó Sakura divertidamente mientras se acercaba a la pista de baile. Tenía que admitir que el chico con el que estaba bailando era guapo, y que esto le favorecería bastante. Le guiñó el ojo cuando él desvió la mirada hacia ella por un segundo, relamiéndose los labios seductoramente.
Lo había conocido en el club de caligrafía. Daisuke Hazuki era un chico bastante simpático y tenía que admitir que tenía lo suyo. Había compartido opiniones con él acerca de unos haikus la primera clase, y se llevaban bien.
— ¿Qué sucede Daisuke-kun? — le preguntó Ami un poco molesta, al notar que su pareja de baile no la estaba mirando a ella.
— Siento demorarme mucho, cariño. El chico de la barra se me estaba insinuando y me costó rechazarlo porque estaba realmente sexy. — contestó Sakura en su lugar, besando su mejilla ligeramente. — Y tú bonito, anda consíguete una perra. No me gusta compartir.
— Me hubieras dicho desde un comienzo que te gustaban las chicas, Ami. — el chico se dirigió hacia Sakura, besando su mejilla en agradecimiento, y se perdió entre el gentío.
Algunas parejas y grupos de chicas que estaban bailando alrededor de ellos, se quedaron atónitos ante la escena. Ami soltó un chillido de enojo, ante una divertida Sakura. Ella jugueteó con su cabello morado, dejando un pequeño beso cercano a la comisura de sus labios. — Nos vemos el lunes, Ami-chan.
— ¿Crees que te puedes ir, así nomás? — gritó.
— Sí. Y me olvidaba de algo. — cogió el primer vaso lleno que encontró en la barra y se lo derramó sobre la blusa de Ami, revelando un inocente sostén de color blanco con flores. — Lindo sostén, Ami-chan. Pero oye, como que ya estamos grandecitas para estar usando esos sostenes de niñitas... ¿No crees? — se burló Sakura.
Era la única que aún no se había cambiado el uniforme. No lo encontraba en ningún lado. Estaba segurísima de que lo había dejado en su casillero, bajo llave. ¿En dónde estás? No puedo llegar tarde a la clase de Álgebra. Ya tengo dos advertencias, no puedo quedarme a detención. Necesito ver a mamá, pensó Sakura desesperada.
— ¿Buscabas esto, Sakura-chan?
Ami apareció en la puerta del camerino, con su uniforme en la mano. — Ami, no es gracioso. No quiero quedarme a detención. Devuélveme mi uniforme.
— ¿Sabes? Siempre me pregunté qué talla de sostén tenías Sakura. ¿O acaso sigues siendo plana como lo éramos todas en primaria? — empezó a decir, con sorna.
— No es de tu incumbencia. Ami, dame mi uniforme.
Ami rodó sus ojos y dejó caer el uniforme al suelo. Antes de que ella pueda decir algo, el timbre sonó, indicando que el siguiente grupo entraría a cambiarse. Ami alzó una ceja divertida, y sacó el sostén justo en el momento que las chicas empezaron a entrar al camerino. — Lindo sostén, Sakura-chan. Pero oye, como que ya estamos grandecitas para estar usando estos sostenes de niñitas... ¿No crees?
Ami se quedó con la boca ligeramente abierta, sin poder articular ninguna palabra. Sakura soltó una pequeña risa, pero Ami simplemente se alejó de allí avergonzada. Todas las personas que habían estado observando la escena de reojo, le restaron importancia y siguieron bailando como si nada hubiese ocurrido.
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— Naruto estaba muy borracho Hina... Te apuesto que ni se acuerda de lo que pasó y te sigue queriendo como siempre lo ha hecho. — le aseguró Ino.
Ya era lunes. Los rumores acerca de la fiesta de Tachibana habían llegado a los oídos de todos, y era motivo de conversación en toda la preparatoria. Si un grupo de amigas no estaban comentando acerca del atuendo de Ino Yamanaka, lo más probable era que estaban criticando al dj. Al parecer muy pocos habían sido testigos del beso de Naruto con Sakura, pues nadie miró a Hinata aquel día con pena o lástima.
Pero Hinata sentía un remolino de emociones por dentro. Era cierto que ella y Naruto no eran nada. Aún, se aseguró a sí misma. Estaba enamoradísima de aquel rubio y el solo verlo besar a Sakura tan despreocupadamente, como si no significase nada para él, la hizo sentir muy aturdida. Por un lado, quería seguir llorando; sentía su corazón roto y todo por una estupidez que Naruto había cometido. Pero por otro lado, sentía mucha rabia. ¿Cuál había sido el objetivo de Sakura tras besarlo? ¿No había tenido suficiente hablando mal de ella y de sus amigos a sus espaldas?
— ¿Estás segura Ino-chan? — preguntó la Hyuga, insegura.
— Completamente. — le sonrió la rubia y Hinata asintió ligeramente. — Pero cambiemos de tema…
— ¿Qué era lo que me querías mostrar?
— Por favor Hina. Léelo. — Ino le suplicó con una mirada a la que Hinata no pudo decir que no.
Ella suspiró en derrota y tomó el pequeño cuaderno rosa entre sus manos. Diario de Sakura, leyó ella en la portada. Rozó con su dedo pulgar el corazón escarchado en donde estaba el nombre de la chica y finalmente se atrevió a abrirlo. Una pequeña foto cayó en sus piernas y un sentimiento de tristeza invadió su corazón. Esa foto la había tomado como extraviada. Al principio, había buscado como una loca por todas partes; pero después de lo que sucedió, se olvidó por completo de la existencia de aquella foto. Una brillante sonrisa adornaba los rostros de los niños de la foto. Incluso al amargado de Sasuke se le notaba una ligera curva en sus labios.
— Ino, no creo que sea una buena idea…
La rubia le arrebató delicadamente el pequeño cuaderno de las manos y hojeó el cuaderno hasta llegar a la página que quería. Le hizo un ademán con la cabeza a su amiga para que leyera y Hinata cerró sus ojos por un momento. Cuando los volvió a abrir, el pequeño cuaderno estaba entre sus piernas de nuevo, junto a la foto. Una pequeña lágrima descendió por su mejilla derecha al recordar el día en el que Ino le mandó el mensaje con lo que había encontrado en el diario de Sakura. Pero tenía que ser fuerte y leerlo. Sabía que Ino no le haría leerlo de no ser realmente importante.
Hinata es muy torpe. Siempre camina cruzando los pies y no es novedad que se esté chocando con chicos de grados mayores al girar por una esquina. Es muy tímida.
Ella aún recordaba la frialdad con la que Sakura había escrito esas palabras con su puño y letra. Era como un puñete en el estómago.
Aunque tenía ya los ojos llenos de lágrimas, se percató que el texto seguía. Recordaba perfectamente cada palabra que Sakura había escrito, pero se suponía que solo eran esas. Con el dorso de la mano, eliminó todo rastro de humedad en su rostro. Tomo una respiración profunda y se dispuso a leer todo lo que decía en la página.
Hinata es muy torpe. Siempre camina cruzando los pies y no es novedad que se esté chocando con chicos de grados mayores al girar por una esquina. Es muy tímida.
Aún así, es una de mis mejores amigas; aunque a veces me cuesta creerlo. ¡A ella también le gusta leer y comer helado viendo películas por la noche! Y es muy lista, aunque no tanto como Sasuke-kun. Como sea… Espero nunca separarme de ella. Creo que es una de las personas más lindas que conozco y aún así no consigue ningún novio. Los chicos deben de estar muy ciegos.
— Sakura-chan…
Unos familiares brazos la envolvieron y ella simplemente descansó su cabeza sobre su hombro al reconocer el perfume de vainilla. Pequeñas lágrimas empezaron a descender una vez más por sus mejillas. Pero esta vez ya no eran lágrimas de rabia. Eran lágrimas de tristeza.
— I-Ino-chan, tenemos que hacer algo. L-le hicimos mucho daño a S-Sakura-chan y… Y nunca se lo mereció. Ella creía en mí. Ella me quería como una hermana. ¡Y yo simplemente la miré como si fuera un pedazo de escoria, cuando nunca lo fue!
— Espero que no sea tarde para actuar, Hina. Y que nadie más salga herido. Shikamaru ya lo sabe.
— T-Tenemos que hablar con Sasuke-kun y con Naruto-kun antes de que sea muy tarde. — dijo con la respiración aún entrecortada.
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12 de abril del 2015
Hola! Les dejo el tercer capi de Irrompible.
Me gustaría aclarar unas cosas de la historia:
- Las letras en cursiva son recuerdos (flashbacks)
- Será SasuSaku 200%. No habrá multi-saku. Habrá NaruHina y ShikaIno
- Tanto Sasuke como Sakura sufrirán pero de manera diferente.
- La historia ya la tengo avanzada. Aún así, las actualizaciones seguirán siendo cada dos domingos.
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ESTADISTICAS (numeritos que hacen feliz a Hats)
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