¡Hola de nuevo! Aquí me tienen una vez más, trayendo para ustedes dos nuevos capítulos con todas las incoherencias que mi mente idea XD

Con estos capítulos doy por terminado el preámbulo de esta historia, así que paciencia, señores, ¡que la verdadera acción apenas está por comenzar! ¡Wuajaja! Ejem, pero de todas formas, de verdad espero que estas actualizaciones resulten de su agrado, pues su contenido era necesario para el contenido de la trama que está por venir n_n

Sol angel dpl, Kisame Hoshigaki, Leonis-Alterf, Sunrise Spirit, -Hika Sei-, MarsNeptune, UchihaDiana: ¡Gracias y mil gracias por los ánimos que me infunden con sus reviews! De verdad que lectores como ustedes saben cómo estimular a mis Musas, y miren que son quisquillosas las condenadas n.n

Minelava: ¡Qué gusto encontrar lectores nuevos por aquí! ¡Y mil gracias por atreverte a adentrarte en las tortuosas ideaciones de mi mente delirante! XD Tenme un poquito de paciencia, ya verás que MUCHA acción está por venir, pero necesitaba aclarar algunos puntos antes de entrar en ella. ¡Ah! Y ya pronto subiré una nueva actualización de "Terapia Familiar", sólo le estoy dando unos últimos retoques n.n

En fin, pues espero disfruten estos capítulos n_n

3. ODIN DICE…

Como recordarán, Saori decidió poner en práctica un plan para convencer a Odín de regresar a los Dioses Guerreros a la vida, así que sus santos se encontraban trabajando arduamente para lograr los propósitos de su odiosa, digo, Diosa, junto con los generales marinos de Poseidón, y todos siendo coordinados por Hermes, el mensajero de los Dioses.

Durante más de 24 horas, todos trabajaron con ahínco, unos levantando una estatua en Asgard y otros preparando una reunión en Atenas, mientras que Hermes se encargaba de buscar al Dios supremo del norte y todos confiaban poder convencer sin problemas a Odín, pero ya saben que las cosas no siempre salen como planeamos…

Santuario de Athena

El templo principal de la Diosa de la "Sabiduría" estaba resplandeciente: cada milímetro parecía haber sido pulido y hasta la enorme estatua de Athena estaba impecable. Al pie de la estatua, una gran mesa estaba preparada como para recibir a la realeza misma. Jugosos manjares se encontraban dispuestos en charolas de plata y la más fina cristalería resplandecía al mínimo rayo de luz.

Algunos meseros habían sido contratados y la mayoría de los santos dorados, así como Seiya y los otros fantásticos de bronce, ya se encontraban por allí portando sus resplandecientes armaduras para dejar una buena impresión.

Shion también se encontraba bastante engalanado con sus ropajes de Patriarca y Saori y Hilda lucían ya sus mejores vestidos mientras supervisaban los últimos detalles para aquella singular reunión que estaba por celebrarse, pero la sacerdotisa de Odín se veía bastante nerviosa.

-¿Y si Hermes no pudo encontrar a Odín?-preguntó la princesa de Asgard estrujándose las manos nerviosa.

-Hilda, por centésima vez, todo saldrá bien-le aseguró la reencarnación de Athena.

-Es que no estoy segura de todo esto-insistió Hilda inquieta- Aún cuando Hermes logre convencer a Odín de que venga, no sé si él se dignará por fin a escuchar mis pedidos-

-Cálmate, mujer, ya verás que no habrá ningún problema- intentó tranquilizarla- Estoy segura de que Hermes llegará con Odín en cualquier momento-

Justo en ese momento, 7 personas aparecieron por allí, todos con algo de escarcha sobre sus ropas y 3 de ellos tiritando como si acabaran de salir de un congelador, a pesar de que llevaban encima cuanto abrigo pudieron colgarse.

-¡¡Al fin estamos en Grecia de nuevo!!- exclamó más que emocionado Shura, quien llevaba puesta una gruesa chamarra negra, guantes y un gorrito color beige- ¡¡Gracias, Dioses!! Otro poco y me muero de hipotermia-

-¿No fue por culpa de los Dioses que tuvimos que ir a Asgard a levantar la estatua de Odín?-le preguntó Aldebarán, quien usaba una enorme chamarra café y gorrito y guantes amarillos.

-Oh, sólo era una expresión Alde- se explicó el santo de la cabra sacudiéndose la escarcha.

-Aunque en realidad hay que agradecer que no nos hayamos congelado-comentó Mu, que iba con una chamarra blanca forrada de borrega, guantes lilas y un gorrito blanco con un borreguito estampado.

-No sé de qué se quejan- intervino Camus, quien iba mucho más ligero que sus compañeros pero se veía tan tranquilo como siempre-Si por mí hubiera sido, me hubiera quedado a disfrutar de ese espléndido clima- aseguró logrando que los otros 3 santos lo vieran cada uno con una enorme gota sobre sus cabeza.

-Qué bueno que regresaron- los recibió Shion- ¿Cómo salió todo en Asgard?-

-Muy bien, maestro- aseguró Mu- Fue un logro levantar la bendita estatua, pero al final todo quedó perfecto-

-¿De veras?-inquirió Hilda viéndolos escéptica.

-Es cierto, hermana-corroboró Flear- Y tendrías que haber visto la estatua que consiguió Hermes, estaba hecha de oro y piedras preciosas, nunca había visto algo tan bello como eso antes-

-Por cierto, ¿y el Emperador Poseidón?-preguntó Isaac volteando en todas direcciones.

Antes de que alguien pudiera responder, otro grupo de personas apareció por allí subiendo las escaleras y no se trataba de otros que de Julián y Ann, que iban muy bien arregladitos, y su comité de Generales Marinos, todos portando sus escamas correspondientes.

-Bien, pues ya sólo falta que Hermes llegue con Odín- suspiró Saori y luego volteó a ver a Flear y los santos recién llegados- Será mejor que se vayan a alistar. Todo debe estar perfecto el día de hoy-

-Yo siempre estoy perfecto- dijo el santo de Piscis acomodando su cabello.

Todos sin excepción simplemente se le quedaron viendo en el más absoluto mutismo, incluso se escucharon algunos grillos en los alrededores (NA: Interpreten el silencio XD)

-Ejem, bueno ya, moviéndose todos que aún quedan detalles que afinar- habló por fin Shion rompiendo el silencio.

Así que los recién llegados de Asgard se fueron a arreglar, mientras que los Dioses presentes y Hilda seguían ultimando detalles con Shion. Los santos y los generales se quedaron conversando en un rincón (NA: Ya saben que mucho ayuda el que no estorba); sólo Kanon se encontraba sentado en la escalinata algo alejado de los demás, pero alguien se le acercó a sacarlo de sus pensamientos.

-Kanon, ¿por qué tan solo?- le preguntó Julián deteniéndose a su lado.

El gemelo menor observó seriamente a la reencarnación del Dios de los Mares y luego les dirigió una sutil mirada a los santos y a los generales, que conversaban despreocupadamente luciendo sus vestimentas sagradas.

-Mmm… me imagino que no es agradable ser el único guerrero presente sin una armadura, ¿verdad?- le preguntó la reencarnación de Poseidón al notar su mirada.

-¿Vienes con afán de fastidiarme, Poseidón?-le espetó el menor de los gemelos dirigiéndole una mirada no muy agradable a la deidad.

-Ay, qué genio, yo sólo me imagino que no debes sentirte muy bien sin tener una armadura propia, porque aún cuando la de Géminis también sea tuya es tu hermano quien la porta, ¿no?- se explicó el Dios encogiéndose de hombros- Y mira como son las cosas, yo tengo una escama desocupada-agregó como no queriendo la cosa.

-… ¿Estás insinuando lo que creo que estás insinuando?- le preguntó Kanon viéndolo confundido y con algunos signos de interrogación sobre su cabeza.

-Yo sólo digo que, al menos para esta reunión, no hay razón por la que no puedas usar la escama de Dragón Marino- se explicó Julián sin inmutarse, con lo que Kanon se le quedó viendo algo incrédulo y con ojos muy abiertos- Oh, no me mires así. No te estoy pidiendo que vuelvas a ser uno de mis generales, sólo digo que…-

-¡Momento!- lo interrumpió el otrora general marino- Tú no me ofrecerías que usara la escama de Dragón Marino sólo porque sí. Algo quieres, ¿verdad?-le preguntó viéndolo perspicazmente.

-¡Ja! No hay nada que tú pudieras darme- aseguró el señor de los Mares cruzándose de brazos- Sólo quise ser amable, pero si no te interesa mi propuesta, perfecto, sé el único sin una armadura-

Kanon observó analíticamente al Dios, quien empezó a ponerse algo nervioso y varias gotitas comenzaron a aparecer en su nuca.

-¡Vamos, Kanon! Sólo quiero que uses por una vez más la escama de Dragón Marino- insistió Julián haciendo berrinche como niño chiquito- Anda, di que sí, nada te cuesta-

-¿Te das cuenta de que le estas ofreciendo usar una de tus escamas a quien trato de burlarse de ti?-le recordó el segundo chico de Géminis viéndolo con una gotota en su nuca.

-Sí, pero es que no hay nadie más que pueda usarla-reconoció el Dios peliazul jugando nerviosamente con sus dedos y evitando la mirada del gemelo.

-¿Y por qué tanto interés en que alguien la porte?-inquirió Kanon.

-Pues porque Odín se burlará de Poseidón si se entera que uno de sus generales lo abandonó y se cambió al bando de Athena-explicó Ann, apareciendo atrás de su prometido.

-¡¡Ann, no te metas en asuntos ajenos!!- le espetó Julián molesto.

-¡Aaaah! Con que eso era- comprendió Kanon- ¡Jajaja!, pues lo siento mucho, Poseidón, pero lo mejor será que rechace tu oferta-

-Pero… yo, tú…- el peliazul gesticuló varias veces sin poder articular ninguna palabra- ¡Ay, no es justo!-

Y el Dios de los Mares se alejó aún enfurruñado, con Ann riéndose de su comportamiento. Kanon los observó alejarse y finalmente se acercó al resto de sus compañeros.

-¿Qué quería Poseidón contigo?-le preguntó Saga.

-Quería que usara la escama de Dragón Marino para la reunión-

-¡¿En serio?!-exclamaron más que sorprendidos tanto los santos como los generales marinos.

-¿Y aceptaste?- preguntó Aioria.

-¡Nah! No me gusta vivir del pasado- contestó Kanon encogiéndose de hombros.

-Es una lástima, a veces se te extraña en el fondo del mar-comentó Bian.

-Sí, nuestras noches bohemias no son lo mismo sin ti-coincidió Eo- Nadie iguala las bromas que se te ocurrían cuando ya estabas pasado de copas-

-Como se ve que no conocen a Milo- dijo MM entre risas.

-Y por cierto que hoy estás más serio de lo normal, Milo- Aioria volteó a ver a su amigo, quien estaba cruzado de brazos y con una mueca en el rostro.

-Es que sigo molesto porque no me dejaron preparar la reunión- murmuró el santo del bicho, digo, de Escorpio, con cara de niño enfurruñado- ¡Y yo tenía muy buenas ideas!-

-No puedes culpar al Patriarca por pensar que traer a una conejita de Play Boy adentro de un pastel no era lo más conveniente- le espetó Shaka seriamente.

-Sí, bicho, y lo de las bailarinas exóticas que le propusiste después era demasiado- agregó el santo de Leo viéndolo con una enorme gota en su cabeza.

-Ni siquiera me dejaron servir mi preparado especial- se lamentó Milo con cara triste- ¡Y es todo un clásico!-

-Un clásico que te causa amnesia por lo menos por las 12 horas siguientes y te deja con una resaca incomparable a la mañana siguiente-comentó Shura, quien iba llegando de regreso con los santos faltantes, todos ya con sus armaduras.

-¿Sigues molesto porque la última vez que te lo tomaste quisiste bailar flamenco y terminaste cayéndote por las escaleras?- le preguntó Aioros con una sonrisa burlona.

-Ni siquiera me acuerdo de haber hecho eso, pero a ustedes nunca se les olvidará, ¿verdad?- les reprochó el español a sus compañeros viéndolos con mala cara.

-Nop, y menos con todas las fotos que tenemos de ese inolvidable momento- se burló MM sonriendo cínicamente, con lo que los demás dorados terminaron por soltar la carcajada.

-Se ve que Athena y la señorita Hilda se esmeraron para esta reunión- opinó Aldebarán en cuanto dejó de reír y viendo hacia la mesa del banquete- De seguro que servirán platillos exquisitos- agregó con mirada soñadora.

-Espero que también se hayan esmerado con las bebidas-comentó Camus con seriedad- Un banquete de gala no está completo sin un buen vino-

-Ah… sobre eso, Camus…- por alguna razón, Milo comenzó a reír nerviosamente a la vez que algunas gotitas aparecían en su nuca y en las de varios de los presentes- Puedo asegurarte que servirán sólo lo mejor de los vinos franceses-

-No me gusta el tono en el que lo dices- murmuró el santo de Acuario viéndolo inquisitivamente.

-Camus, como santo dorado tú harías cualquier cosa por tu Diosa, ¿no es cierto?- le dijo Aioria en tono conciliador y también sonriendo con nerviosismo.

-Mas les vale que no estén tratando de decir lo que creo- amenazó el francés viendo a sus compañeros con una de sus bellas miradas de hielo.

-Athena necesitaba un buen vino, tal y como tú dijiste, Camuchis- se explicó el escorpión dorado- Y todos sabemos que tú eres el experto en vinos del Santuario, pero como no estabas…-

-¡Milo, dime que no asaltaron mi cava!- rugió el aguador dorado con cara angustiada.

-Camus, recuerda que juramos servirle en todo lo que pudiéramos a Athena- le recordó Aioros.

-¡Una cosa es ofrecerle mi vida y otra muy distinta es darle mis botellas de vino!- sentenció furioso el aguador dorado (NA: Tengo un amigo que piensa de modo muy similar u_u)

-No te enojes, Camus-intentó calmarlo Milo, pasando un brazo alrededor del cuello del francés- Piensa que era una emergencia, además, te aseguro que nadie tocó tus reservas especiales-

-¿Lo juras?- el de Acuario observó seriamente a su amigo.

-Por la cabeza de mi osito Teddy- aseguró Milo con expresión solemne, poniendo su mano derecha sobre su corazón.

Bueno, total que los santos y los generales siguieron conversando por un rato más, pero de Hermes y Odín no se veían ni sus luces.

Después de un buen rato de espera, Saori, Flear, Ann y Julián se encontraban sentados a la mesa platicando sobre cualquier trivialidad para pasar el rato; la mayoría de los guerreros ya se habían sentado en las escalinatas más que aburridos; y en cuanto a Hilda… bueno, era la única que seguía de pie y a punto de hacer un canal porque no dejaba de dar vueltas por todo el lugar.

-¡No van a venir!- exclamó la sacerdotisa deteniéndose bruscamente- Hermes no debe haberlo encontrado, nunca debí haber confiado en ningún Dios Olímpico, ¡ellos son los principales culpables de todas mis desgracias!-

-¿Deberíamos hacer algo para tranquilizarla?- preguntó Ann viéndola desde lejos.

-¡Nah! Por más que le digo que Hermes cumplirá lo que prometió, ella no quiere creerme- Saori se limitó a encogerse de hombros sin prestarle mayor atención a la princesa asgardiana.

-¿Y si Hermes de verdad no puede convencer a Odín de que viniera?-cuestionó Flear preocupada.

-No te preocupes- la tranquilizó Julián- Estamos hablando del Dios más astuto, mañoso y cínicamente adorable que existe-

-Creo que pondré eso en mis tarjetas de presentación- dijo entonces alguien que acababa de aparecer sentado justo al lado de Poseidón.

-¡¡Hermes!!- exclamaron los Dioses y Flear al notar la presencia del mensajero de Zeus.

-¿Y bien? ¿Dónde está Odín?- lo interrogó Hilda, acercándose rápidamente a él- ¿Lo convenciste de venir a hablar con nosotros?-

-Calma, señorita- la tranquilizó el joven Dios poniéndose de pie- Odín está admirando su estatua en Asgard y, aunque dice que lo hace ver gordo, sé que en realidad está bastante complacido con ella. En unos segundos lo traigo aquí, sólo quería ponerlos sobre aviso, nos vemos- dijo antes de desaparecer de nuevo sin dejar rastro.

-¡Ya oyeron! ¡Todos moviéndose que Odín ya viene!- alertó la reencarnación de Athena a los demás- ¡¡Recuerden que todo debe salir bien!!-

Los meseros de inmediato pusieron manos a la obra para tener listos los platillos y las bebidas en cuanto llegara el invitado de honor, mientras que todos los guerreros se levantaban con algo de desgano para irse a formar a sus puestos.

-¿Por qué demonios tenemos que estar todos aquí?-preguntó Ikki estirándose con cara aburrida.

-Somos los santos de Athena y aún cuando estamos en tiempos de paz, si otros Dioses vienen a su Santuario debemos estar al pendiente de ella-explicó Shiryu.

-¿Y esa no es tarea de los chiflados de oro?-insistió el fénix, logrando que doce miradas asesinas se posaran sobre él.

-Athena quiere que todos ustedes estén presentes por ser sus leales protectores, así que deberían sentirse orgullosos por eso- les recordó Shion seriamente al notar la tensión entre los jóvenes- Además… causen el mínimo alboroto, ¡y les juro que desearán nunca haber regresado del Inframundo!- los amenazó viéndolos con unos ojos que daban miedo, haciendo temblar a más de uno.

-Shion, no te pongas tan tenso que no hay necesidad de amenazas-aseguró Dohko dándole unas palmadas en el hombro al carnero mayor y riendo nerviosamente.

-Dohko, si algo sale mal, Hilda nunca dejará en paz a Athena, ¡y ella se desquitará con nosotros!- explicó el Patriarca respirando hondamente- ¿Sabes lo que eso significa?-

-¡Menos quincena!- exclamaron Ikki y Kanon al mismo tiempo y con caras asustadas.

-¡Menos permisos!- agregaron Hyoga y Milo con expresiones similares.

-¡¡Más trabajo!!- gimieron aterrados todos los santos.

Y así, todos los guerreros atenienses sin excepción se apresuraron a ponerse lo mejor que pudieron, quedando tan firmes y bien presentables como los famosos guardias ingleses.

-Debo aceptarlo, Shion, aún sabes cómo motivar un trabajo bien hecho-reconoció el santo de Libra tras parpadear un par de veces, viendo sorprendido la reacción de los jóvenes.

-Lo sé, soy simplemente genial- se alabó el peliverde sonriendo tras darle la espalda a los muchachos.

Pero el Patriarca ya no tuvo mucho tiempo para ufanarse de sus métodos de convencimiento porque, de pronto, todos pudieron sentir un poderoso cosmos acercándose y en menos de un pestañeo, Hermes ya se encontraba de nuevo allí, pero esta vez acompañado por un hombre alto, de cabello largo y negro que llevaba amarrado en una coleta baja. Su rostro era bastante serio y, aunque quizás en otro momento su piel hubiera sido muy blanca, ahora se veía algo bronceada. Lucía además una barba de candado y la cuenca cerrada de su ojo izquierdo estaba cubierta por algunos cabellos que caía sutilmente sobre su rostro, mientras que su ojo derecho, de un pálido color azul, miraba atentamente a cada uno de los presentes. Sin duda era alguien que inspiraba respeto sólo por su rostro y su porte… aún cuando fuera de bermudas, con una amplia camisa de manta blanca y un enorme cuervo negro sobre cada hombro.

-Espero que lo que tengas que decir sea importante- le dijo el recién llegado a Hilda, viéndola seriamente- Estaba pasando unas hermosas vacaciones en las playas de Cancún-

Hilda trató de decir algo, pero las palabras simplemente no salían de su boca debido al nerviosismo que estaba sintiendo por la presencia de su Dios.

-¿Y bien?-insistió la deidad nórdica.

-Odín- intervino Saori, parándose delante de Hilda y haciendo una ligera reverencia ante el Dios- Hilda sólo desea poder hacer las paces contigo y por ese motivo nos pidió que la ayudáramos a organizar algo con lo que pudiera complacerte. Espero que tu nueva estatua te haya gustado y además hemos preparado para ti un fabuloso banquete-

-Así que tú eres la actual reencarnación de Athena- dijo Odín analizando a la pelimorada con la mirada- Cómo se nota que te encanta meterte en asuntos ajenos, y por cierto…- el Dios nórdico hizo aparecer una pequeña factura en una de sus manos con un simple chasquido de dedos- Esto es para ti-

-¿Qué es esto?- interrogó la Diosa pelimorada con muchos signos de interrogación sobre su cabeza a la vez que tomaba la factura en sus manos.

-La cuenta de lo que se invirtió para cubrir los daños que tus santos de bronce causaron en Asgard, así como lo de la reposición de mis bellísimos zafiros y la reparación de mi armadura; la última persona que la utilizó me la dejó muy magullada- explicó el supremo Dios del norte fulminando con la mirada a cierto Pegaso, que se limitó a sonreír nerviosamente a la vez que pasaba saliva con dificultad- ¿Acaso se tiró a un barranco con ella o qué demonios hizo?- cuestionó exaltado.

-Pues mire que eso no sería ninguna novedad- murmuraron varias voces al mismo tiempo, ganándose que Seiya volteara a ver a sus compañeros con malos ojos.

-¡Feh! Como sea, la cuenta también incluye el nuevo aditamento que le puse a mi armadura para que ya nadie pueda andarla usando además de mí- agregó Odín negando con el rostro.

-¿En dónde consigo uno de esos?- preguntó de inmediato Aioros, con lo que sus compañeros voltearon a verlo con algunas gotas en sus rostro- ¿Qué? Termina siendo fastidioso que otra persona ande poniéndose la armadura por la que tanto tuviste que entrenar para usarla-

-La verdad, eso es cierto- coincidió Camus con expresión reflexiva.

-¡Maestro!- lloriqueó Hyoga con carita abatida.

-No sé de qué se quejan ustedes 2- intervino Dohko- Al menos nadie ha usado una parte de sus armaduras para deslizarse por las escaleras de las 12 casas, ¡¡3 veces!! ¡Fue un logro pulir el escudo de Libra después de eso!- exclamó a la vez que le dirigía una mirada de fuego a su respectivo alumno.

-¡Le digo que yo no les di su escudo a Ikki, Hyoga y Seiya ese día, maestro!- se defendió Shiryu con cara de cachorro abandonado.

-Y nosotros no fuimos los de la idea- se defendió el fénix bien quitado de la pena- Pero Milo nos retó diciendo que él y Aioria lo habían hecho muchas veces de más chicos y tuvimos que responder a su desafío-

Dohko volteó a ver con mirada asesina a los santos de Escorpio y Leo, que simplemente le sonrieron con sus mejores caras de niños buenos y con muchísimas gotitas en sus rostros, mientras que Shion se golpeó la frente con la palma de la mano al escuchar semejante cosa.

-Ejem, en fin- Odín volvió a tomar la palabra sin dejar de ver a los santos con muchas, MUCHAS gotas en su cabeza- Pensaba enviarle esa factura directamente a Zeus, pero ya que se presentó la ocasión de verte, Athena, pues aprovecho la oportunidad- explicó con una fría sonrisa en el rostro.

-Cof, cof, bueno, ¿por qué no mejor pasamos a la mesa y hablamos tranquilamente?-intervino Ann al ver que la reencarnación de Athena parecía haber quedado sin habla (NA: ¡Milagro! O.O)

-¿Y tú eres…?- interrogó el Dios nórdico viendo atentamente a la joven inglesa.

-Soy Ann Stevens, actual reencarnación de Anfitrite- se presentó ella.

-¿Anfitrite?- exclamó Odín sorprendido para luego recorrer el lugar con la mirada, hasta que su ojo quedó fijo en la mesa, donde Julián seguía sentado, viendo fastidiado hacia otra dirección- ¡Ja! ¡¿Entonces ese mocoso es Poseidón?!-

-¡¿A quién le dices mocoso?!- protestó el señor de los Mares levantándose de un brinco de donde estaba.

-Odín, por favor- intervino Flear parándose entre ambos Dioses- Hemos trabajado arduamente con el único propósito de agradarte y…-

-Esa, mi querida niña, es una gran mentira- la interrumpió el supremo señor nórdico- Lo que ustedes quieren es que les regrese a los Dioses Guerreros, quienes murieron porque tu hermana se dejó engañar por un Dios de quinta-

Julián estaba a punto de decir algo, pero Hilda fue mucho más rápida.

-Sé que cometí un error, Odín- aceptó con humildad la joven- Y por mi culpa, excelentes jóvenes murieron combatiendo. Quizás yo no los merezca de regreso conmigo, pero tu pueblo los necesita, te necesitan y… ¡¡soy humana, caray, no es mi culpa haber quedado en medio de los planes del imbécil de Poseidón!!-

-¡¡Oye!!- protestó molesto el Dios de los Mares.

-¿Sabes, Hilda? En realidad tienes razón- reconoció Odín- No fue sólo tu culpa todo el embrollo y los habitantes de Asgard no tienen por qué pagar por los platos rotos. En cuanto mis vacaciones terminen, procuraré poner más atención a sus necesidades y en cuanto a los Dioses Guerreros…- todos los presentes lo observaron expectantes- No pienso regresártelos-

-Pero… pero… ¡¿por qué?!- gimió Hilda abatida.

-No los supiste valorar antes, ¿por qué debería dártelos de nuevo?- preguntó Odín sentándose despreocupadamente en uno de los asientos.

Hilda se quedó de piedra ante semejante contestación y Flear también se veía bastante abatida, pero para su sorpresa, Hermes se comenzó a reír entretenido a la vez que se dejaba caer en un asiento y al mismo tiempo que Saori y Ann se sentaban a su lado, suspirando con expresión resignada.

-Se los dije- comentó el mensajero de Zeus, viendo con una sonrisa burlona a las Diosas.

-Sí, tenías toda la razón- admitió Saori en tono de derrota.

-¿De qué hablan?-preguntó Odín viéndolos más que confundido y con un signo de interrogación sobre su divina cabeza.

-Aposté con Athena y Anfitrite que tú no podías regresar a los Dioses Guerreros a la vida y acabo de ganar- explicó el Dios del Comercio y demás con una gran sonrisa.

-¡Momento!- lo calmó Odín- ¡Claro que podría hacerlo! Es sólo que no quiero-

-No te preocupes, Odín, es obvio que no todos los Dioses pueden regresar a la vida a sus guerreros caídos- le aseguró la reencarnación de Athena.

-Es verdad, sólo que pensamos que como Zeus pudo hacerlo, para ti no sería ningún problema- agregó Ann tranquilamente.

-Yo les dije que no apostaran sobre algo tan obvio- exclamó Julián sirviéndose una copa de vino.

-¡¡¿Qué?!!- rugió Odín- Les digo que yo sí puedo hacerlo. ¡Es lo más sencillo del mundo para mí!-

-¿Y por qué no lo haces entonces?- lo cuestionó Hermes viéndolo perspicazmente.

-¡Porque no quiero!- sentenció el Dios nórdico.

-Sí, claaaaaro- Hermes y los 3 Dioses reencarnados vieron a su invitado con caras escépticas.

-¡¡Les digo que sí puedo!!-

-Pues demuéstralo entonces- sugirió Julián.

-¡¡No voy a hacerlo!! ¡¡Yo no tengo nada que demostrarles!!- declaró Odín.

-Es verdad- reconoció Hermes- Además, de cualquier forma no probarías nada reviviendo a 8 guerreros, cuando mi papá solito revivió a 5 generales marinos, 108 espectros, 3 angelitos y a todos los santos de Athena-

-No cabe duda de que mi papá es genial, no hay Dios alguno que se le compare- festejó la reencarnada Diosa de la sapiencia.

-¡Ja, no me has reír! ¡¡Soy igual o más poderoso que el engreído de Zeus!!- le espetó Odín molesto.

-Pero no puedes regresar a la vida a 8 guerreros- murmuró Julián lo suficientemente fuerte como para hacerse oír y viendo al Dios nórdico con una sonrisa burlona.

-¡¡¡QUE SI PUEDO!!!- rugió Odín aún más molesto.

Los 4 Dioses griegos lo vieron burlonamente, dejando en claro que no le creían nadita y haciendo que el supremo Dios del Norte comenzara a ponerse rojo furia, aunque no tardó en serenarse, al parecer luego de haber contado mentalmente hasta algún número muy elevado.

-¿De verdad creen que con un truco tan ridículo van a conseguir que haga lo que ustedes quieren?- les espetó a los Dioses griegos viéndolos con una sonrisa desdeñosa- No sacrifiqué uno de mis ojos para obtener la ancestral sabiduría que una chiquilla malcriada, un mocoso hiperactivo y una pareja de inmaduros jamás podrán burlar en toda su patética vida, por muy inmortales que sean-

-¡Oiga! No le hable a Saori de esa manera- protestó Seiya con cara molesta ante la manera en que el Dios nórdico se había referido a la pelimorada.

-Es verdad- lo secundó Saga seriamente- Esta reencarnación de Athena será mimada y caprichosa, ¡pero sigue siendo nuestra Diosa y no nos parece que hablen mal de ella en nuestra presencia!-

-¡Cierto! Y sólo nosotros podemos quejarnos de ella- declaró el escorpión dorado.

-¡Milo!- protestó Saori viendo con malos ojos al santo de Escorpio.

-¡Oh, si la estoy defendiendo!- protestó el peliazul con cara de niño regañado.

-De cualquier forma, lo cierto es que es el colmo que estando en tierras griegas les venga a hablar de un modo tan grosero a nuestros Dioses, por mucho que usted sea una deidad suprema en el norte-intervino Krishna seriamente.

-¡Sí!-coincidió Eo- ¿Y a quién le importa que el señor Poseidón y la señora Anfitrite aún sean inmaduros en sus actuales reencarnaciones? ¡Sus discusiones le han dado más sabor a nuestras vidas!- aseguró logrando que el resto de los generales asintiera mostrando su apoyo y al mismo tiempo que enormes gotas aparecieron sobre las cabezas de Julián y Ann.

-¿Y fui yo quien empezó con las provocaciones?- se quejó Odín airado y viendo seriamente a los guerreros.

-Athena y Poseidón son afortunados al tener unos guerreros dispuestos a salir en su defensa incluso en situaciones como esta- comentó de pronto Hermes con un suspiro consiguiendo que el Dios nórdico volteara a verlo- Sin duda deber ser genial tener en tus filas hombres tan leales y dispuestos a darlo todo por ti. Eso es algo que todos en el Olimpo sabemos reconocerles, no sólo a los santos de Athena, sino también a los guerreros de Poseidón, Hades y Artemisa. ¡Oh! Pero ahora que lo pienso, ¿acaso no fue que los Dioses Guerreros de Asgard murieron combatiendo porque creía que lo hacían en tu nombre, Odín?- cuestionó el mensajero clavando la mirada de sus ojos celestes en el ojo del creador de las runas.

-¿Y qué con eso?- interrogó el Dios nórdico con frialdad.

-Nada, nada. Sólo digo que esos jóvenes también son admirables- se explicó el joven Dios del Comercio encogiéndose de hombros- La verdad es que no entiendo cómo es que no los quieres de regreso, digo, yo vi a mis hermanas abogando por sus santos y sus ángeles ante mi padre para que les devolviera la vida, ¡hasta mis tíos le pidieron ese favor para sus guerreros! Y tú simplemente estás dispuesto a perder a unos valerosos guerreros que de estar vivos te servirían con total fidelidad-

Odín se quedó viendo fijamente al mensajero de Zeus con expresión reflexiva y al final suspiró a la vez que esbozaba una ligera sonrisa.

-Debo aceptarlo, Athena- le dijo a la pelimorada viéndola de reojo- Fue una buena estrategia tuya el pedir la ayuda del Dios de la Elocuencia-

-¿El Dios de la Elocuencia?- exclamó Saori con cara de fingida sorpresa- Pensé que habías dicho que Hermes era sólo un mocoso hiperactivo-

-No es algo que no me hubieran dicho antes- comentó el mensajero sonriendo entretenido.

Odín sonrió con más ganas al escucharlos y finalmente suspiró resignado a la vez que volteaba a ver a Hilda con total seriedad.

-Tienes 5 minutos para darme un argumento válido de por qué devolverte a los Dioses Guerreros, así que ve empezando- le ordenó sin quitarle la mirada de encima.

Por supuesto que Hilda no perdió tiempo y de inmediato comenzó a decirle a Odín todas las razones que se le ocurrían para convencerlo. Ya saben, cosas como que si los Dioses Guerreros eran aún muy jóvenes y merecían una segunda oportunidad para conocer el mundo, que si Asgard necesitaba toda la ayuda posible por estar situado tan lejos de todo y cerca de nada, que si ellos no tenían por qué pagar por las tarugadas de Poseidón, que si la vida era el regalo más maravilloso que un Dios podía otorgar, etc., etc., etc.

Flear, por su parte, procuraba completar las ideas de su hermana para hacer más sólidos sus argumentos; Ann y Saori habían movilizado a los meseros para que le sirvieran algo de comer a Odín y así este le diera más tiempo a Hilda; y Julián se encargaba de mantener llena la copa del Dios.

Finalmente, luego de que Hilda y Flear hubieran agotado todos y cada uno de sus argumentos y justo cuando la primera estaba a punto de quedarse afónica por todo lo que había hablado en tan poco tiempo, Odín se quedó reflexionando sobre lo que las chicas le habían dicho a la vez que saboreaba una copa de vino tinto.

-Permíteme aclarar algo, Hilda, ¿me estás diciendo que total que los Dioses Guerreros vuelvan a la vida no te importaría que ellos ya no estuvieran a tu servicio?-le preguntó viéndola fijamente.

Hilda se quedó unos instantes en silencio, sopesando todo lo que aquella pregunta podía significar.

-Pues… sí, de verdad me gustaría que ellos estuvieran con vida, aún cuando ya no estuvieran conmigo-declaró con sinceridad.

Odín observó atentamente a su sacerdotisa a la vez que degustaba el vino. Todos los presentes lo veían expectantes esperando que diera alguna respuesta.

-¿Sabes?- le dijo finalmente, dejando la copa en la mesa- Debo aceptar que me sorprendió ver el cariño que los santos y los generales marinos tienen por sus respectivos Dioses, por más… "peculiares" que sean. Me pregunto si los Dioses Guerreros también sentirán algún afecto por ti, que siempre fuiste mi vocera ante ellos y todo el pueblo de Asgard, y bueno, ya que dijiste que no te importa que ellos regresen aunque no estén a tu servicio, creo que tendré oportunidad de comprobarlo-

-¿Qué quiere decir con eso?-lo interrogó Hilda con tono preocupado.

-¡Oh, es algo sencillo, pequeña! Verás, pienso regresar a los Dioses Guerreros a la vida… pero ellos no recordarán que alguna vez fueron guerreros a mi servicio- explicó el señor del Valhala con una sonrisa y sirviéndose una nueva copa de vino.

-¡¿Qué?!- exclamaron atónitos todos los presentes, viéndolo confundidos.

-¡Así es! No pienso dejarles más recuerdos que su nombre y así será labor tuya convencerlos de que regresen contigo, lo cual a su vez me permitirá evaluar qué tan bien haces tu trabajo como mi sacerdotisa- declaró Odín tomándose su bebida de un solo trago y logrando que todos se le quedaran viendo con varios signos de interrogación sobre sus cabezas.

-No tienes nada mejor que hacer, ¿verdad, Odín?- le reprochó la reencarnación de Poseidón viéndolo con una gotota en su nuca.

-¡Oh! Pero si no estoy pidiendo nada del otro mundo- respondió el aludido sin inmutarse- Sólo tiene que buscar a los Dioses Guerreros y convencerlos de que vuelvan con ella-

-Espere un momento- intervino Hilda- ¿Por qué tengo que buscarlos? ¡¿Dónde los piensa dejar?!-

-Si te lo dijera, no sería divertido- contestó su deidad con una peculiar y maliciosa sonrisa- Tú misma dijiste que son jóvenes y deberían poder conocer el mundo, ¿no? Pues les voy a dar la oportunidad de que lo hagan-

-¡Ay, no!- musitó la princesa de Asgard palideciendo ligeramente.

-¡Ay, sí!- insistió Odín- Mi decisión está tomada: ¡El juego de encuentra y convence a los Dioses Guerreros está por comenzar!-