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Disclaimer: Los personajes son de Masashi-sama y
la historia es una adaptación del anime Brothers Conflict.
¡Disfruten la lectura!
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COMPETENCIA ENTRE HERMANOS
• Kakashi •
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El constante golpeteo en mi puerta me levantó adormilada. Posiblemente el ajetreo de la boda, y la pequeña mudanza, agotó mi cerebro por lo que no recordé que estaba en un lugar nuevo; con la pijama de verano atendí sin preguntar quién o sobre qué era. Restregué los ojos un poco antes de darme cuenta de quién estaba del otro lado.
—Llegaremos tarde, vístete. —Ordenó Sasuke-kun apartando sus ojos de mí rápidamente.
Abrí los párpados tanto como el ardor invadió mi rostro y cerré la puerta de un golpe. Apreté los párpados, sacudí la cabeza y corrí al baño para cambiarme esperando olvidar que uno de mis hermanos me vio con blusa de tiras y short de algodón.
Tras pocos minutos, abrí la puerta con los pulmones llenos de aire para contener el ardor. Para mi alivio él ya no estaba tras la puerta, pero eso no evitó que me sienta abochornada por mi comportamiento tanto al cerrarle la puerta sin saludar, como el despertar tarde para ir a clases y arruinar su buen gesto de llevarme. Tomé la mochila, mi bolso con el atuendo de Karate y bajé por el ascensor sola; la tranquilidad ayudó a calmarme. Por un segundo pensé en ir a la cocina por algo para desayunar, pero era realmente tarde y sin demoras salí de casa ya que ahora vivía más lejos del instituto. No vi ni oí a alguien en el camino. Para mi sorpresa Sasuke-kun me esperaba todavía en la entrada.
— ¿Qué esperas? —Dijo de mala gana y con una corta reverencia entré al auto después de dejar mi mochila y el bolso en el asiento trasero.
El camino tardó veinte minutos, poco a pesar del tráfico, pero lo suficiente como para que ambos recibiéramos una llamada de atención; eso me hizo sentir peor. Traté de disculparme con él durante clases, pero sólo conseguí que me evitara todo el tiempo. Ino-san y Nagato-kun me dijeron que no debía darle tanta importancia a ello, pero yo quería agradecerle el traerme y disculparme por la reprimenda de la maestra. Para la hora de salida lo vi subir a su auto y decidí que sería mejor disculparme al llegar a casa.
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Lo que Hinata no vio fue que el auto de Sasuke se parqueó a unas cuadras para verla practicar como hacía un par de veces al mes. Pensó muchas veces en inscribirse, pero él ya sabía artes marciales y fingir no era algo que se le diera bien o que quisiera empezar a aprender. Maldecía el tenerla de hermana, pero aunque ella lo viera de esa manera encontraría la forma de que no fuera así.
—Eso es de acosadores. —Dijo una voz adormilada a lo que Sasuke volteó molesto. —Tengo pereza de tomar el bus. ¿Me llevas? —Sasuke chasqueó la lengua y le lanzó las llaves.
—Espera en el auto y no molestes. —Shikamaru levantó la mano para no darle importancia y desapareció por la puerta principal.
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Salí poco antes de las seis de la tarde rumbo a la parada de buses para ir a la librería. Necesitaba de un libro de historia para un deber y aunque podía hacerla en la biblioteca del instituto, preferí adquirir el ejemplar y hacer la tarea en casa; por si uno de mis hermanos necesitaba de mi ayuda en algo. Entré a la librería de la calle Suna no solo por el libro de historia, sino por algo más. Porque, verán. Últimamente he descubierto un mundo muy hermoso llamado manga shoujo... ¡Pero no se lo he dicho a nadie!
Yo sé que no hay nada malo en ellos, pero aún así siento que es mi secreto. Leer sobre parejas que te derriten el corazón por diversas situaciones me hace sentir emocionada.
Con el libro adecuado de historia en la mano pasé a la sección de manga para ver si estaba el nuevo ejemplar de la única historia que me atrapó, o por algún otro que llame mi atención, pero en una de las secciones encontré un rostro familiar. Al inicio creí haberme equivocado, pero cuando él levantó la mirada de ese particular libro y reflejó alegría en sus ojos yo sonrojé al leer la portada del mismo; el mejor vendido en la parte de... de...
—Hinata, hola. —Me dijo al acercarse.
—Ka... Kakashi-san. —Él miró el libro oculto con mis brazos frente a mi pecho y luego volteó en dirección a la sección de adultos.
—Así que también llamó tu atención esta novela. —Manifestó levantando el librito con la portada de "Haciéndolo en el paraíso". Abrí los ojos de par en par y, con el rostro casi en llamas, negué de un lado a otro sin conseguir expresar una sola sílaba coherente. La mano de Kakashi-san en mi cabeza me calmó. —Tranquila, fue una pequeña broma. —Apartó la mano de mí y me pareció verle sonreí avergonzado tras la máscara. —Seguro ibas camino a la sección de manga shoujo. —Asentí levemente y él tomó el libro de historia que tenía en mis manos; así como una de mis mochilas.
Pagó en caja aún cuando le indiqué que no era necesario, pero insistió.
—Acompáñame a la cafetería. —Dijo— Te invito un helado.
—No quisiera interrumpir tu trabajo, Kakashi-san.
—No, para nada. No tengo horario fijo y, además, te lo debo.
Sonreí y lo acompañé hasta una cafetería a la que había querido entrar hace mucho tiempo, pero mis amigas me habían dicho que era solo para parejas. El recuerdo me sonrojó, pero lo olvidé casi de inmediato cuando vi un par de familias sentadas en las esquinas. —No. Mejor un rollo de canela. —Expresó él cuando le pedí al camarero una pequeña taza de café, yo sonreí por recordar mis gustos de lo s que platicamos el día anterior.
—Kakashi-san. —Inicié mientras esperábamos la orden. — ¿Qué libros has escrito? ¿Ese... Ese que tenías en la mano... Era uno? —Dije con la mirada en la mesa y el ardor sutil en mis mejillas.
—En realidad no soy escritor, Hinata. —Respondió y levanté la mirada asombrada. — Sí... El término adecuado para mi profesión es editor. —Levanté las cejas y el camarero llegó con mi postre. —Trabajo para la casa editorial Hokage desde que salí del colegio. Mi carrera universitaria la hice en literatura.
—Impresionante.
—Gracias. —Le di una probada al postre que me sacó una sonrisa por lo delicioso que era. Ahora tenía una razón para visitar este lugar sin bochornos injustificados.
—Pero... ¿Por qué dijiste que eras escritor? —Pregunté— ¿Acaso eso es lo que realmente te gusta...? Oh, lo... Lo siento. No quería decir algo inoportuno.
—No lo hiciste. —Contestó con agrado. —En realidad al inicio sí quería, pero me di cuenta que soy mejor diciendo cómo hacer uno que escribiéndolo. Desde entonces le he tomado mucho cariño a lo que hago. —Sonreí y tomé otro bocado.
—Entonces por eso sabías que... —Cerré mi boca con la cuchara al darme cuenta que dije aquello en voz alta.
—... ibas a la sección de manga shoujo? —Terminó— No. Eso más bien fue una corazonada. ¿Qué historia sigues?
—Pues... Se llama El mundo todavía es hermoso. —Kakashi-san llevó la mirada hacia arriba por unos segundos.
—Si no me equivoco, Obito está a cargo de la mangaka. —Dijo casi como para sí mismo, pero en un tono que yo claramente pude escuchar. — ¿Cómo lo descubriste?
—Eh... Acompañé a una amiga una vez hace unos meses y, pues, mientras ella preguntaba por un ejemplar yo, bueno... —Simplemente fue el primero que vi y tuve la suerte de enamorarme de la historia rápidamente. La razón me pareció vergonzosa y terminé por cerrar la boca con un bocado del postre. Sonreí sin saber como explicarme mejor y creo que él igual.
Pasamos poco más de media hora charlando sobre sus proyectos. Me dijo que como tiene amigos editores de mangakas, entre ellos la historia que sigo, me conseguiría gratis los ejemplares posteriores del shoujo. Traté de indicarle que no era necesario, pero persistió. También supo comentar que él, en efecto, trabaja con escritores de varios géneros, pero que el mejor —hasta la fecha— es un hombre de nombre Jiraiya cuyos ejemplares ero... ero... Bueno, para adultos, resultaron ser un éxito. Noté lo mucho que le apasiona su trabajo al hablarme y aunque traté de prestar toda mi atención en él y no ser tan obvia, descubrió que observaba su mascarilla cada cierto tiempo preguntándome cuando se curaría del resfrío o de lo que tuviera.
—Quieres saber por qué uso esta mascarilla, verdad. —Bajé la mirada avergonzada. —No estoy enfermo si eso te relaja un poco.
—Que... Que bueno. —Supe decir aliviada. —Pero... ¿Entonces por qué...? —Su celular sonó y respondió de forma corta a una voz de mujer mandona y furiosa. Cortó luego de unos minutos y suspiró. — ¿Sucedió algo malo?
—No, pero temo que regresarás sola; me necesitan en la oficina.
—No te preocupes, Kakashi-san. He vivido en esta ciudad toda mi vida. Estaré bien. —Sonreí, tomé mi bolso de su hombro para caminar hasta la parada de buses y me despedí con la mano hasta que ya no pude verlo de pie frente a la cafetería.
De camino a la mansión me encontré con Ino-san en una de las paradas y aunque pasaba de las siete y media, logró convencerme para que baje y cene en su casa. Con ella, el tiempo suele perderse un poco porque los temas de conversación siempre son entretenidos y para cuando miré el reloj, pasaba de las once. —Seguro se te quedó en el casillero o en el dojo. —Me dijo para calmarme cuando descubrí que mi celular no estaba entre mis cosas. —Llama desde aquí.
—Aún no me lo aprendo. —Respondí cuando, amablemente, me ofreció su teléfono para avisar en casa dónde me encontraba.
—No creo que se preocupen. Les dijiste que sabes artes marciales, no. —Asentí mientras bajabamos las escaleras— Bien. Entonces saben que puedes cuidarte sola. No creo que sean unos locos sobreprotectores. —Me despedí de la señora Yamanaka y subí al taxi que llamaron para mí.
El auto me dejó en la entrada y el portero me saludó de manera simple, me dijo que mis hermanos me buscaban y le agradecí la información. Descubrí la puerta del garaje abierta y como no había visto la casa en su totalidad me tomé el atrevimiento de entrar por allí. Me asombró ver unos cuantos autos de lujo; aunque no debí ya que era de esperarse que mis hermanos manejen vehículos de ese tipo. El único que reconocí fue el auto de Sasuke-kun, pero habían tres más: uno rojo, uno plateado y uno blanco; en la esquina estaban dos bicicletas: la mía y otra de color gris; y una moto.
"¿Mmmh?" El alboroto de voces graves me llamó desde una puerta, la abrí y descifré un un pequeño pasillo que conectaba el garaje con la lavandería de un lado y la cocina del otro. Crucé a la derecha y el sonido de la sala se volvió más inquietante. Entré sin causar ruido alguno y el grito desde el balcón me hizo brincar.
— ¡Por qué no han llamado a la policía! —Exclamó Shi-san bajando las escaleras.
—No se puede hacer nada hasta no pasadas las cuarenta y ocho horas de desaparecida la persona. —Respondió Toneri-san.
Itachi-san y Sasuke-kun estaban en una esquina platicando de forma tensa, pero desde mi posición me era imposible saber de qué charlaban, pero Sasuke-kun se veía realmente molesto. —No te daré las llaves, no insistas. En el estado de preocupación en el que te encuentras, manejar te podría causar un accidente.
— ¡No tengo ni una foto para el cartel, de veras! —Exclamó Naruto-kun desde el balcón segundos después; Menma-kun lo tomó del cuello de la camiseta y lo zarandeó un poco diciéndole que se calme porque lo tenía harto.
—Llamemos a nuestra madre para pedir su número de celular. —Comentó Gaara-san con un suave tono de angustia en su voz. De la puerta ubicada en el ventanal que comunica con el jardín, entró Shikamaru-san con un cenicero en la mano.
—Creo que es momento de llamar a los hospitales y la morgue. —Sugirió Shino-kun.
— ¡Cállate, Shino! —Bramó Kiba con severa preocupación. El tema me inquietó cuando descubrí que faltaba Konohamaru-chan y me acerqué a Kakashi-san que estaba de pie cerca de la mesa del comedor; pasaba su mano por el cabello de manera reiterada.
— ¿Sucedió algo malo, Ka...? —Dejé la pregunta a medias cuando vi a Konohamaru-chan salir del baño.
— Hinata. —Expresó él al verme detrás suyo. Su voz atrajo las miradas del resto de mis hermanos como un rayo. No tardaron en exclamar mi nombre de diversas formas; hasta con la mirada. Un gran número de ellos corrió en mi dirección con los brazos abiertos, pero Kakashi-san los detuvo colocándose delante de mí.
—No la atosiguen y dejemos que nos explique. —Dijo calmado, pero más de la mitad de mis hermanos arrugó la frente en su dirección. Él los ignoró y volteó hacia mí también. —Nos tenías preocupados. ¿Dónde estabas?
—Yo, eh... Yo estaba con una amiga que encontré en el bus y, pues, me invitó a cenar en su casa así que yo... Yo... Oh, no... —En ese momento me di cuenta que el alboroto era por mí.
— ¡Avisa para la próxima! —Me regañó Kiba-kun.
—Los celulares son para usarlos, tonta. —Agregó Sasuke-kun.
—Lo... ¡Lo lamento tanto! —Expresé apenada con una gran reverencia. —Yo no... Yo no estoy acostumbrada a que las personas se preocupen por mi paradero y, bueno, pues... Lo siento tanto. Discúlpenme.
—Lo aceptaré si te pones de rodillas. —Dijo Menma-kun e Itachi-san lo reprendió.
— ¡NEE-SAAAAAN! —Gritó Konohamaru-chan, se abrió paso entre todos para abrazarme de la cintura con fuerza.
—Lo bueno es que ella ya está en casa, sana y salva. —Dijo Gaara-san con una diminuta sonrisa.
—Creo adecuado que, de ahora en adelante, tenga tu número de celular. —Señaló Toneri-san con su teléfono en la mano.
—Soy el mayor aquí, así que el número sólo lo tendré yo. —Dijo Shi-san, a lo que Kiba-kun gritó un por qué. —Porque soy el mayor. —Respondió.
—Esa fue una respuesta estúpida. —Acotó Sasuke-kun.
—Me parece extraño que tú no lo tengas, Sasuke. —Dijo Shikamaru con un bostezo de camino a la escalera. —Estás en el mismo salón que ella. —Levantó la mano y desapareció rumbo a su habitación según yo.
—Sí, idiota. ¿Por qué no lo tienes? Yo tengo a todo mi curso. —Agregó Naruto-kun moviendo su celular con una sonrisa muy inocente. —¡Ay, maldición! —Hasta que Sasuke-kun lo golpeó en la nuca.
—Será apropiado que todos la agreguemos para evitar inconvenientes. —Sugirió Itachi-san. —Podrías decirnos tu número. —Me dijo con cortesía. Yo asentí y dicté los números en voz alta sin renegar porque había sido error mío el preocuparlos. Todos, con excepción de Shino-kun no dudaron en agregarme.
— ¿Qué demonios? ¿Lo tienes sin batería o qué? —Dijo Kiba-kun. —Estoy marcando y me envía a buzón. —Shi-san, Sasuke-kun y Naruto-kun también dijeron lo mismo. Tuve que disculparme una vez más y decirles que lo había extraviado. Konohamaru-chan se alejó de mí y me sonrió.
— ¡Compartiremos el mío, nee-san!
—Esas cosas no se comparten, tonto. —dijo Kiba-kun.
—No será que lo ocultas porque tienes fotos indecentes en él... hermanita.
— ¡Pa... Para nada, Menma-kun! —Contesté con un suave rubor. Sasuke-kun trató de darle un golpe en la nuca como a Naruto-kun, pero él lo esquivó con gracia y velocidad.
—Me pregunto si será este. —Dijo Kakashi-san después de todo el alboroto. Yo sonreí de lado a lado y lo tomé sin olvidar dar las gracias con entusiasmo. Antes de que pudiera preguntarle de dónde lo sacó, abrió los labios para, seguramente, decirme que lo olvidé en la cafetería o en la librería, pero varios de mis hermanos preguntaron a coro por qué lo tenía él. —Nos vimos en la librería por la tarde. —Respondió en dirección a ellos antes de mirarme y continuar. —Lo olvidaste en el mostrador cuando compramos el libro de historia. Al regresar al trabajo la cajera me dijo que te había visto conmigo y que en las cámaras mostraba como lo dejabas allí mientras me pedías que desistiera de la invitación a la cafetería. —Sonreí agradecida y noté un ligero toque de culpa en sus ojos al decirmelo. Traté de expresar que el error fue mío por despistada, pero otro de nuestros hermanos nos interrumpió.
—Espera, espera. —Dijo Kiba-kun con el ceño fruncido. — ¿La invitaste a una cafetería?
—Sí, Kakashi. Cuéntanos por qué vas solo por allí con nuestra hermanita. —Agregó Shi-san con un tono de voz diferente y una ceja alzada.
—Yo no los vi en la cafetería. —Dijo Naruto-kun confundido.
—Obvio que no, idiota. Quería privacidad. —Señaló Menma-kun con los brazos cruzados y una extraña mirada en sus ojos. —¿Qué planeabas hacerle, Kakashi?
—Le daré aviso a mis amigas del jardín que te encuentras bien. Hasta mañana. —Dijo Shino-kun sin que nadie se despida con excepción de mí.
—Basta con esos comentarios, Menma. —Regañó Shi con un tono maduro, pero él soltó un "ja".
—Mira quien lo dice, hermano mayor.
—Oe, Menma, no te pases. —Sugirió Naruto tomándolo del brazo, lo que hizo que cerrara la boca, pero la discusión sólo continuó cuando Kiba expuso el decirle a Mikoto-san sobre la altanería de Menma-kun.
Un suave toque en el hombro atrajo mi atención y descubrí a Kakashi-san escapando del alboroto rumbo a la cocina; me llamó con un gesto de la mano. Miré a mis hermanos discutir por algo que involucró palabras sobre Mikoto-san, mi número de celular, sobrenombres y algo de una visita nocturna inapropiada. Cuando la puerta de la cocina se cerró, encontré a Kakashi-san sirviendo un poco de agua en dos vasos; uno me lo pasó a mí.
—Aprende a ignorarlos cuando se comporten de esa manera, porque lo hacen con frecuencia. —Tomé un poco de agua aceptando su comentario. —Más todavía contigo aquí. —Curvé las cejas por las palabras, pero no le pregunté porque llevó la mano a su mascarilla para beber agua; sin embargo antes de quitársela, dejó el vaso sobre el mesón y sacó del bolsillo de su chaqueta el nuevo ejemplar del manga que le platiqué en la cafetería; mi asombro se mezcló con una gran sonrisa de emoción. —En efecto, Obito tiene a cargo a Shiina-san.
—Pero... Pero todavía no se publica. —Dije casi sin aliento para contener las ganas de gritar.
—Esta noche pasará en imprenta y mañana saldrá a venta. No pasa nada con que lo leas unas horas antes que los demás. —Levanté la mirada y las palabras de agradecimiento se esfumaron de mi garganta cuando un llamativo lunar en su barbilla se acaparó mi atención. Sonrió de forma sutil y volvió a cubrir su rostro sin tomar una sola gota de agua. —Tengo la corazonada de que la tarea de historia no las iniciado, verdad. —Reaccioné con un simple gesto de la cabeza. —Será mejor que vayas a tu alcoba a terminarla. —Realicé una pequeña reverencia con las mejillas rosadas y di media vuelta hacia la puerta, pero él me detuvo con la voz. —Considero que mejor vayas por la puerta del garaje para que ninguno te detenga por el camino.
—S... Sí, por supuesto. Descansa, Kakashi-san. —Abandoné la cocina por la puerta que me dijo sin mirarlo por la vergüenza que me causó el quedarme viendo su lunar; que me pareció de lo más sexy.
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Kakashi suspiró levemente al verla desaparecer de la cocina con ese aire tímido.
— ¿Dónde está? —Preguntó Toneri al entrar en la cocina con premura.
— ¿Quién? —Respondió con las manos en la chaqueta.
— ¡Hinata, quería preguntarte si...! ¿Y Hinata? —Interrumpió Kiba al entrar.
— ¡Nee-san, yo...! —Siguió Konohamaru. — ¿Y nee-san?
—Estaba cansada y se fue a dormir. —Respondió Kakashi abriéndose paso entre los tres para salir de la cocina.
—Allí está nuestro hermano mayor, el pervertido. —Dijo Menma sentado en el sofá con las piernas cruzadas y los brazos extendidos en el respaldar. — ¿Acaso la llevaste a la cafetería como en el capítulo siete del libro que está en tu bolsillo? —Naruto y Gaara sonrojaron al descubrir que Menma ya había leído el ejemplar erótico que ellos muchas veces intentaron, pero que no conseguían concluir por el bochorno. Toneri movió la cabeza de lado a lado en reprobación, e Itachi junto al resto simplemente guardaron silencio porque ya conocían la actitud de Menma.
— ¿Pervertido? —Dijo Konohamaru con los ojos abiertos de par en par.
—Vete a dormir. —Dijo Sasuke adelantándose a Itachi.
—Debemos dejar de reñir frente a Hinata-san. —Dijo Gaara. —Eso nos coloca en una mala posición delante de ella.
—Yo la quiero tener debajo de m...
— ¡Menma! —Gritó Shi y Kiba al mismo tiempo que Naruto cubría los oídos de Konohamaru, Sasuke chirrió la mandíbula.
—Habrá que especificar reglas de convivencia cuando ella se encuentre fuera de casa para evitarle incomodidades. —Dijo Kakashi con un tono cansado, pero serio.
Todos afirmaron en silencio. Luego posaron las miradas en Menma y este soltó un "Me da igual" antes de retirarse a su habitación. Shi y Naruto lo siguieron rápido despidiéndose para dormir, seguidos de Kiba y Konohamaru. Cuando la sala estuvo silenciosa, sacó del bolsillo el ejemplar de su escritor y miró la portada por unos cortos segundos. Abrió el libro en una página específica y releyó por quinta vez la escena desde que la había ido irse de la cafetería rumbo a casa.
"... Ella tenía ese toque dulce de las fresas tanto en su personalidad como en los labios. Su cabellera le daba un aire juvenil y de realeza que me distraía cuando lo movía con la mano al verme por fugaces minutos acompañada de una sonrisa. Sin duda esa noche mi imaginación la llevaría a mi habitación una vez más con menos que nada en su cuerpo y yo estaría gustoso de recorrerla con fervor. No había que ser un genio para saber que bajo su vestimenta había un cuerpo de curvas perfectas que llamaba al mío a gritos. Me sentía hambriento y, al mismo tiempo saciado. Me sentía joven a su lado, pero estaba claro que yo lucía mayor a pesar de estar casi a la par en edad; aunque eso no parecía importarle a mi cabeza que tramaba como seducirla para terminar en la cama y demostrarle que toda la experiencia que había reunido por años la dejaría en un estado de éxtasis que sólo la haría pedir a gritos, una y mil veces, que la pe..."
Cerró el libro de golpe y suspiró.
—Te pareces a la chica del libro... —Murmuró camino a las escaleras para quedarse a pasar la noche en la mansión.
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Este puede ser un personaje obvio para quien vio el anime o jugó el otome de BroCon (Abreviatura de las fans para referirse al juego cof-que-no-jugué-y-solo-leí-la-sinopsis-cof). Nuestro serio y pervertido segundo hermano tendría el papel de Hikaru. Sólo que aquí no lo disfrazaré de mujer... xD
Besos y abrazos en papel... :3
