Chapter 3
Hacía bastante tiempo que en el pueblo del Sur no se realizaba una batalla juicio, antes cuando alguien era condenado a muerte podía librarse de su destino si lograba vencer a uno de los guerreros que el jefe del pueblo, en este caso Sesshomaru eligiese para la pelea. Este tipo de batallas se habían suprimido porque los guerreros dejaban de lado la vigilancia del pueblo del Sur solo por entrenarse para las famosas batallas, poniendo en riesgo la seguridad del pueblo y por consiguiente de todos los que en el habitaban.
Sesshomaru cambió de idea cuando desde una de las ventanas de su casa vio a la joven intentando luchar, le había salido bien la jugada pero solo había sido suerte o eso es lo que creía el demonio. Antes de ver eso el escuchara los gritos de Rin y Shippo diciendo que la joven solo los había acompañado hasta ahí y que era un forastera. A el no le cabía duda de que los niños no mentían pero no tenía ninguna intención de salvar a la joven, ella misma se había metido en el problema y ella tendría que salir de el.
Cuando vio que todos la empezaban a rodear, para aliviar las tensiones que sabía que se estaban generando en el pueblo decidió que lo mejor sería darles después de mucho tiempo una batalla juicio, de todas formas no tendría porque preocuparse porque esa joven no iba a salir viva de la batalla, ya que era una lucha a muerte.
En la habitación en la que se encontraba Kagome, se abrió la puerta dejando pasar la claridad. Bankotsu al ver a la joven sentada en el suelo entró y se colocó delante de ella, ella levantó su cabeza dejando ver sus ojos irritados.
- Sabes en qué consiste lo que va a suceder?- le preguntó Bankotsu, al ver que no respondía, entendió que eso era un no- se realizara una batalla juicio en ella debes luchar contra un guerrero si lo matas ganas y quedarías libre pero bajo el dominio de Sesshomaru y si no logras vencerlo… también estarás libre- Kagome al escucharlo sonrió un poco- no creas que es ese tipo de libertad, si pierdes quiere decir que has muerto porque la batalla acabará cuando uno de los dos muera
- Tendré algún arma?
- No, pero tu enemigo si
- "Viva la justicia"- pensó Kagome
- Dentro de tres horas empezará la batalla.
Bankotsu se fue dejándola sola otra vez en esa habitación. Kagome no deseaba matar a nadie para salir viva de la batalla pero y si no le quedaba mas remedio?
Un joven de cabellera negra corría por todo el pueblo del Norte en busca de su protegida, ya que no la daba encontrado, ya le había preguntado a medio pueblo y nadie sabia donde podía estar. Decidió ir junto a una de sus amigas que de seguro estaría en la plaza del pueblo vendiendo flores como de costumbre.
Tan pronto como llegó a la plaza la vio al lado de un puesto de flores. Ella tenía el pelo castaño, era una joven seria y responsable, si alguien sabia donde estaba Kagome esa era Sango, su mejor amiga.
- Sango, sabes donde está Kagome?- la joven al verle le sonrió y ante su pregunta negó con la cabeza- estas segura?- Inuyasha la miraba como si quisiese descubrir en sus ojos la mentira.
- Inuyasha, has ido a la alameda?
- Si, ese ha sido el primer sitio al que he ido pero no estaba allí, luego la he buscado por el pueblo y por los alrededores, en el lago, en las ruinas, en la montaña, ya no me queda ningún sitio en el que buscar- le decía preocupado
- No te preocupes, ya sabes como es Kagome, simplemente debió salir a pasear para escaquearse de sus responsabilidades y el tiempo se le ha pasado rápidamente, seguro que cuando menos te lo esperes ya está de vuelta en casa.
- Eso espero- dijo Inuyasha, antes de irse, Sango lo había reconfortado un poco pero seguía preocupado tenía una mala sensación que no se le daba quitado.
Kagome terminó de comer lo que le habían dado y se levantó del suelo, pronto vendrían a buscarla para la batalla. Bankotsu a parte de comida le trajo ropa nueva para ponerse para la batalla, había sido muy considerado con ella incluso había llegado a animarla para que ganase. Se quitó su ropa y se puso unos pantalones piratas verde oscuro y una camiseta roja de manga corta que tenía varios cordeles que se ataban alrededor del brazo. Lo único que no se cambió fueron sus sandalias rojas, que siempre utilizaba cuando entrenaba.
El pelo se lo ató en una coleta alta y cuando estaba ya preparada la puerta se abrió y fue conducida por unos guardias hasta donde la gente estaba agolpándose por ver lo que allí iba a suceder.
La batalla se realizaría en una gran explanada, en la que había un lago. En una de las zonas había un palco en el que estaba sentado Sesshomaru y desde el cual la miraba desafiante, a su lado estaban los pequeños Shippo y Rin que por lo que pudo ver estaban preocupados, Bankotsu también estaba allí.
El pueblo entero estaba a la espera de que la pelea comenzase, todos la miraban curiosos y la mayoría murmuraba a cerca de su aspecto débil pero hermoso.
Ella se encontraba en el centro esperando a que su rival apareciese, de entre toda la gente se adelantó un hombre de unos 30 años con el pelo negro, serio y con una espada atada a su cintura; por lo que pudo escuchar por los ánimos de la gente se llamaba Suikotsu.
- La batalla va a tener lugar entre Kagome, acusada de secuestrar a dos niños y Suikotsu general del equipo de defensa número 9 de nuestro pueblo, ya ganador en otras ocasiones de 15 batallas juicio.- Bankotsu estaba presentando la batalla tal y como se tenía la costumbre hace años - Los contrincantes pueden empezar.
Tan pronto como Bankotsu dijo que la batalla empezaba Suikotsu se acerco a toda velocidad a la joven y le asestó un puñetazo en la cara que la derribó desplazándola varios metros por el suelo. Suikotsu al darle el puñetazo se sacudió las manos y sonrió pensando que la batalla ya estaba ganada. Iba a sacar la espada para atravesar a Kagome y terminar la batalla pero antes de que lo hiciese se dio cuenta de que la joven no estaba en el suelo donde la había dejado.
Miró a su alrededor consternado por la ausencia de la muchacha y la encontró a su espalda con los brazos cruzados a la espera de que el atacase, eso lo enfureció, esa chiquilla le había tomado el pelo.
Suikotsu volvió a repetir la primera acometida con su brazo derecho pero esta vez Kagome casi sin moverse esquivo su puñetazo, luego el lo intentó con el izquierdo pero el resultado fue el mismo.
Kagome aún no había realizado ningún ataque pero no era porque no se viese con fuerzas suficientes para hacerlo era porque estaba claro que ella iba a ganar y de paso le iba a demostrar a Sesshomaru que no era débil.
Suikotsu incluyó a su serie de puñetazos algunas patadas pero Kagome las bloqueaba con sus brazos y no le causaban daño alguno. La gente que miraba lo que sucedía poco a poco empezó a animar a Kagome en lugar de a Suikotsu y esto enfadó al guerrero, su orgullo estaba herido.
Ya era hora de que Kagome hiciese algún ataque así que se posicionó al lado del guerrero e hizo un falso ataque con los brazos, que el guerrero esquivó pero no se dio cuenta que Kagome colocando una mano en el suelo se impulsó para darle una fuerte patada en el mentón. Suikotsu salio volando y cayó en el lago.
La gente aplaudió a la muchacha que ante los aplausos se sonrojó, Bankotsu incluso le llegó a silbar y Sesshomaru miraba atentamente a la joven que estaba peleando, por lo poco que pudo ver ella era una caja de sorpresas.
Del lago salió un mojado y aturdido Suikotsu que como pudo se arrastró hasta sacar todo su cuerpo del lago. Se levantó y sacó la espada, dispuesto para empezar la verdadera batalla. Kagome al verle sacar por fin su espada se alegró, quería terminar pronto con aquello.
Iracundo Suikotsu se abalanzó hacia Kagome atacándola con la espada, los primeros ataques los esquivo con facilidad pero tras una serie de acometidas, Kagome se estaba cansando y no podía bloquear los ataques con los brazos si no quería acabar herida. Suikotsu era muy hábil en el manejo de la espada y ella estaba ya cansada, tenía que actuar rápido si quería salir viva de ahí.
Se alejó corriendo de Suikotsu para recuperar el aliento, el guerrero le dio el tiempo suficiente para descansar pues mientras ella se alejaba de el, el prefirió dar las gracias al público. Cuando el guerrero volvió a hacerle caso a Kagome se acercó hasta ella que se quedó quieta, algo que a el le pareció raro, y no solo al él sino a todos los presentes. Kagome se había rendido?
Estaban muy equivocados, cuando Suikotsu pensó que era hora de cortarle la cabeza a la joven esta saltó y se posó encima de la espada. El abrió los ojos asombrado por lo que había hecho Kagome parecía que bailaba con el viento. Suikotsu retiró la espada y Kagome un momento antes de que lo hiciese se impulsó otra vez haciendo una pirueta en el aire y posándose en el suelo a espaldas de su rival.
- Lo siento - dijo Kagome al colocarle dos dedos en el cuello y presionar lo suficiente para dejarlo inconsciente.
Suikotsu se precipitó boca abajo al suelo, la gente empezó a gritar el nombre de Kagome y los familiares y amigos de Suikotsu se quedaron en silencio mirando al cuerpo inerte de su familiar y amigo.
Bankotsu no se levantó de su asiento y eso quería decir que la batalla aún no había finalizado. Kagome no entendía porqué si su rival estaba ya inconsciente en el suelo.
- La batalla ya ha terminado, el no puede seguir luchando- dijo Kagome colocándose delante del palco.
Sesshomaru susurró algo ininteligible a Bankotsu, este al momento se levantó y se dirigió a todo el pueblo.
- La batalla ha finalizado, la ganadora es Kagome que a partir de ahora servirá a nuestro señor- Kagome escuchaba en silencio- como el guerrero Suikotsu no está muerto nuestro señor quiso que se aplicase la ley de los tres golpes, que dice que si uno de los guerreros deja K.O al otro en tres o menos golpes, se eximirá al ganador de mancharse las manos con un rival tan débil.
Kagome se alegró al escuchar eso, no había tenido que matar a nadie para ganar, y eso la hacía feliz. Cuando Bankotsu se sentó dos chicas que parecían sirvientas de Sesshomaru se acercaron a ella y la agarraron una por cada brazo llevándola hacia la casa, pero antes de alejarse pudo ver como un guerrero que había visto animar a Suikotsu se acercaba a el llorando y en un movimiento rápido de su espada le atravesaba el corazón, un amigo del derrotado tuvo que matarlo por ordenes de su señor, lo que el decía era la ley y la ley había que cumplirla fuese justa o injusta.
Una lágrima se deslizó por el rostro de Kagome al ver esa triste imagen, Sesshomaru era un ser detestable, quizás su destino no fuese tan malo por ser la sagrada, tendría la oportunidad de matar a ese ser tan cruel.
