Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi


Cada sentimiento tuyo lo guardo en mi corazón.
Cada sonrisa la guardo en mi mente.
Cada momento a tu lado, lo atesoraré por siempre.

Eric I. Franicevich


Capítulo II: Atracción.

Parte 1

Por Monikawaii

Akane se preparaba para casarse por segunda vez, esta vez lo haría bien, quería una ceremonia, no muy grande pero sí bonita. La vez pasada no sucedió como deseaba.

Las cosas entre ellos habían cambiado tanto desde su primer matrimonio, el cual no fue todo flores, de hecho habían pasado tantas cosas que eran difíciles de olvidar y perdonar. Pero no había nada de qué arrepentirse, él era el hombre de su vida, el único. Por eso estaba, una vez más, casándose con él en este momento. Muchos recuerdos vinieron a su mente, cosas buenas y malas. Un momento en especial llegó a su cerebro, que la hizo inmensamente feliz: su primer beso.


La ley de la atracción había funcionado para ellos desde el primer momento que se vieron. Él notó, en su torpeza, que ella era una chica amable, la única que lo trató con amabilidad desde que tenía recuerdo. Y la vio como un hombre ve a una mujer, fue sin intención, tampoco entendía la razón, sólo que se sintió atraído por ella y su agradable sonrisa, aquella que le inspiraba paz y tranquilidad. Aunque después del primer encuentro las cosas se complicaran.

Ya había pasado un tiempo después de ese incidente, dos años para ser exactos, en el que se vieron en todo su esplendor. A pesar de que las cosas seguían siendo difíciles, ellos se convirtieron en muy buenos amigos, pero con un sentimiento implícito que, una gran parte del tiempo, se encontraba oculto.

Se acercaba el Tanabata. Akane estuvo esperando que llegara ese día durante mucho tiempo atrás, se había enterado por medio de un folleto, que en el barrio vecino de Nakano se realizaría el festival especial por el día de los enamorados, con muchos fuegos artificiales y comida, pero lo más atrayente era que iba a ser muy grande, por lo que podría perderse más fácilmente y así esquivar a quienes los estuvieran siguiendo para molestarlos. Deseaba pasar ese día con él.

Se sentía nerviosa, no sabía como lo invitaría, las palabras no le saldrían tan fácilmente, pero debía hacerlo. Estaba casi segura que él aceptaría, las cosas entre ellos ya no eran como antes, ese miedo al rechazo que los caracterizaba, se iba desvaneciendo con el tiempo. Jusenkyo los había marcado. Ahora se podían ver más muestras de afecto entre ellos, tanto, que en ocasiones regresaban de la escuela tomados de las manos.

La primera vez ella tomó la iniciativa, pensando en el día que regresaron de Ryugenzawa, después de la confusión con ese muchacho Shinnosuke. Y él no la rechazó, ese día fue el punto clave.

No sucedía a diario, pero sí de vez en cuando. Unas veces ella empezaba y otras veces él. No decían nada, era mejor así; y sus manos terminaban el trayecto totalmente mojadas por el sudor, y aunque cada vez que lo hacían se podía presenciar ligeros rasgos de nerviosismo y timidez, no importaba. Era su momento. Un momento que compartían sólo los dos, como cómplices. Era la ley de la atracción adaptada para ambos.

Se lo diría ahora, antes de llegar a la escuela. Akane se aseguró de despertar a su prometido más temprano con la excusa de ir a correr con él, quien aceptó a regañadientes.

Salieron desde casa hacia la escuela más temprano de lo acostumbrado.

– Oye…Ranma…

Se pudo ver un tremendo bostezo saliendo de la boca del muchacho.

– ¿Qwe pawsa Akwane?

Sacó el folleto del festival, un ligero sonrojo cubrió sus mejillas.

– Bueno es que yo…tengo…esto. Y…quería saber si tu…bueno

Ranma no comprendía lo que la chica trataba de decirle. Se percató del folleto que Akane tenía en sus manos. Él había recibido uno el día anterior mientras fue a comprar unos encargos para Kasumi. No lograba recordar que decía.

Una bicicleta cayó encima de él.

– ¡Airen! ¿Qué hacer ahí abajo!

– ¡Eso es lo que me pregunto!

– ¡Ay!, seguro la chinita viene a fastidiar –la peliazul dijo bastante molesta

– Shampoo no venir a hablar contigo Akane, no ponerte celosa –y abrazó a Ranma

– Mi amor, Shampoo venir a invitarte, dentro de tres días ser algo importante para nosotros.

– Ah, ¿si?... oye Shampoo, suéltame –estaba incómodo

– ¿Si? ¿Y qué se supone que es dentro de tres días? –Akane lucía furiosa. Su prometido no hacia nada por quitársela de encima.

La amazona miró a Akane sonriendo.

– Akane con lo violenta que ser, no percatarse de que siete de julio ser día de los enamorados –sacó un micrófono

– ¡Es el día que Ranma y Shampoo consumar su amor!

– ¡Qué!

– No Akane, no se de qué diablos está hablando –Ranma trató de defenderse.

– Shampoo invitar airen a pasar la velada de festival en Nakano.

– ¿Nakano?

– ¡Cómo que en Nakano! –gritó Akane.

No era posible, ¿por qué a Shampoo se le ocurrió lo mismo que a ella? Sintió unos brazos fuertes detrás de ella.

– ¡Oh Akane Tendo, vendrás conmigo al festival de Nakano, dentro de tres días Altair y Vega (1) se unirán, el río fluirá y nuestro amor florecerá…–Kuno había llegado.

Una patada lo mandó hacia los cielos.

– ¡Qué se ha creído ese pervertido! –Ranma había intervenido.

Él ya no podía evitar esconder los celos que tenía, cada vez que alguien tocaba a su prometida.

– ¡Y tu qué! ¡Así que pensabas ir con Shampoo! ¿verdad? –Akane le reclamó furiosa

– Claro que mi Ranma ir con Shampoo, él prometerlo.

– ¡Por supuesto que no! ¡No seas boba!

– ¡No te creo! ¡Eres un idiota!

Ambos estaban ignorando a la chica de cabellos lilas.

– ¡Claro pues! ¡Decidiste ir con Shampoo antes de que yo te invitara!

– ¡Y tu cuando me invitaste!

Ranma se dio cuenta, su prometida aún tenía ese papel es sus manos, Shampoo también se percató. Ya recordaba, era un folleto del festival de Tanabata que iba a realizarse en Nakano, lo que trataba de decirle antes de que la amazona apareciera, era eso. Días antes también lo intentó, pero no pudo, la vio tartamudear y luego cambiar de tema rápidamente en tres ocasiones.

– Oigan…

Shampoo cansada de que la ignoraran, abrazó al chico de la trenza con mucho más fuerza.

– Akane ya no poder invitar a airen porque él ir con Shampoo.

– ¡Y quién dijo que yo lo invitaría!

– ¿Ah, si? ¡Pues yo tampoco quisiera tener una cita con una niña marimacho y fea!

– Jajaja, ¿ves Akane? ¿Por qué mejor no botar ese folleto que tener en manos?

La amazona se burló, luego se acercó peligrosamente a él y lo besó en la comisura de los labios. Ocurrió tan rápido que lo único que el muchacho pudo hacer es girar un poco su rostro.

Akane no cabía en su furia y en su tristeza. No lo creía, Shampoo no había hecho eso, no de nuevo. Una vez más había tenido que robarle un beso a su prometido.

Lo mandó a volar hacia el norte y a la amazona hacia el sur.


Ranma regresó una hora después a clases, furioso con Akane. Aunque su acostumbrada bocaza había tenido que hablar por él, de nuevo.

¿Por qué tenía que reaccionar tan violentamente? Shampoo tenía siempre que arruinarlo todo. Lo había besado una vez más y en frente de ella. Justo cuando Akane quería tener una cita con él, el día de Tanabata. Y él quería ir con ella.

Pero le había dicho fea marimacho. Al final, siempre terminaba diciéndole cosas que no eran ciertas. A pesar de que ella no lo escuchaba y se anticipaba a cosas que él no había hecho. Igual acababa hiriéndola.

Antes de que Akane lo golpeara, vio que tenía lágrimas en los ojos. Su cabello corto se movía y la forma de su rostro cambió. Y aún así lucía hermosa. Le gustaba enojada, contenta, triste, seria, celosa. En todas sus emociones era bella, incluso más que Shampoo y Ukyo. Se sentía atraído hacia ella. Por qué diablos no podía demostrárselo en frente de sus autoproclamadas prometidas. Peleaban porque él también era un cobarde por no dejar las cosas en claro.


Akane no le dirigió la palabra en toda la tarde, regresaron juntos, pero le pareció que él tampoco tenía intenciones de disculparse.

Se puso su gi para ir a entrenar, deseaba descargar algo de su ira contenida.

– Idiota, idiota… ¡Idiota! –golpeaba el muñeco de paja que llevaba una trenza igual que Ranma.

El muchacho hace un rato que la observaba, le atraía verla molesta entrenando con ese gi. De hecho, esa era la forma de Akane que le agradaba más, no mintió cuando le dijo que el traje en el que se veía mejor era con ese, esa vez que fue prometido de Nabiki. Por eso disfrutaba de hacerla enojar, para verla así, con el ceño fruncido y gritándole. No es que fuera masoquista, sólo que ninguna otra chica era como ella.

De pronto ella paró, agachó la cabeza y encerró su mano en un puño.

– Idiota…–dijo casi en un susurro.

¿Qué debía hacer? ¿Estaba triste? ¿Iba a llorar?

Pero ella seguía furiosa con él.

¿Y si le pidiera perdón?

No, eso no. Ella también lo había golpeado, pero…

– ¡Qué crees que haces! –el grito de Akane lo sacó de sus cavilaciones. Le dio una patada directo a sus piernas, haciéndolo caer.

– ¡Qué te pasa Akane!

– ¡Cómo que qué me pasa! ¿¡Acaso estás espiándome!

– ¡Ja! ¡Cómo podría espiar a una chica como tu!

La muchacha sonrió sarcásticamente.

– ¿Entonces que hacías ahí parado, justo detrás de la pared donde entrenaba?

Él giró su cabeza enojado y luego contraatacó.

– Y dime tu ¿por qué estás tan enfadada golpeando a un muñeco que lleva una trenza?

– ¡No estoy enfadada! –le gritó

– ¡Y por qué gritas! ¿Sigues molesta por lo de Shampoo?

– ¡Claro que no! No me interesa en absoluto lo que hagas con esa china ¡Eres un estúpido sin reflejos, siempre dejas que ella te haga todo lo que quiere!

– ¡No fue mi culpa!

Si, claro. Por supuesto que había sido su culpa, él ni se molestaba por quitársela de encima. Ya se estaba cansando de discutir sobre eso.

Ranma esperaba la respuesta de la chica, pero hace un rato que se quedó en silencio. Sacó un papel de su bolsillo. Era el folleto del festival de Tanabata en el barrio de Nakano. Akane lo tiró a la basura antes de irse de la clase y él lo recuperó y se lo guardó.

– ¡De dónde sacaste eso!

– De la basura. Es una suerte que no lo hayas roto.

– ¡Devuélvemelo! ¡Es mío!

– Si lo tiraste, ya no es tuyo

Le sacó la lengua y puso un dedo debajo de su ojo derecho, su rostro adquirió rasgos de burla.

– No te lo daré, niña boba

– Ahora verás

Akane saltaba, lo perseguía, trataba de golpearlo y él la esquivaba con facilidad. Acercó su rostro al de ella.

– ¿Acaso pensabas invitarme?

Lo sintió tan cerca que se sonrojó. Esquivó su mirada.

– ¡Qué te importa, dámelo!

– Claro que me importa, estoy involucrado

– Eres un presumido, ¡ya basta, devúelvem...

– Sí iría contigo –lo dijo de sopetón

La chica de cabellos cortos cayó hacia delante de la impresión, pero unas manos grandes la agarraron de la cintura, evitando que cayera.

Volteó a verlo. Él acababa de percatarse de lo que había dicho y además de cómo la sostenía en ese instante. Su cara se sintió caliente.

Ella asintió contenta.


Se sentaron frente al estanque. Los rodeaba un aire de romanticismo y un aura llena de felicidad.

Observó la mano pequeña de ella al lado de la de él. Quiso rodearla.

– ¡Ranma!

Era su padre.

– ¿Eh? ¿Qué pasa papá? –al parecer no se había percatado de lo que iba a hacer con Akane.

– Toma, aquí está tu mochila, ¡nos vamos ahora mismo de viaje de entrenamiento

– ¡Qué! ¡Pero no puedo irme ahora!

– ¡Es una orden que te da tu padre! No me contradigas.

Lo mojó con agua fría y se lo llevó en los hombros.

Una voz femenina gritaba mientras se alejaba.

– ¡Ranma! –gritó Akane, estaba tan ensimismada de que probablemente él no estaría ese día con ella, que recién se enteraba de lo sucedido.

– ¡Regresaré Akane! ¡No te preocupes!

Y desaparecieron

¿Qué diablos le pasa al tío Genma?

– ¡Vuelva aquí, Saotome! –Soun salió corriendo

– ¡Dígame qué significa este papel!

Era una deuda. Era obvio que no regresaría en algún tiempo.


Continuará...


Notas: El capítulo me salió bastante largo, por eso lo dividí en dos partes. Espero que les haya gustado ¡Comenten, opinen, critiquen, motívenme!

Mis agradecimientos a Sandy, Jorgi, Rusa (no te preocupes, sigues siendo la pervertida No 1 del foro, aunque Akane trate de quitarte el puesto, jajajja) y a Massy13 (trataré, en serio que lo haré, de no hacerte sufrir, avisaré si no puedo actualizar), que me comentaron en capítulo anterior.

(1) Vega y Altair son dos estrellas visibles en el Japón, que se observan sólo una vez por año, el 7 de julio, para ser precisos. El día que se celebra el Tanabata, que es el día de los enamorados por allá. Ya explicaré eso luego, en el siguiente episodio.