DRABBLE TOUKEN
ESPERANZA-parte 1/2
-¡Vete ya! ¡Si tu primo desea tomar leche tú se la das!- grita una mujer ya entrada en edad.
-P-pero...- tartamudeando un pequeño indefenso intenta reprimir la furia de la mayor que está cayendo directamente sobre él.
-¡Mamá quiero lecheeee!- reclama otro niño gordito mientras le tira el plato donde hace unos momentos residía su cena a la cabeza del menor.
Prácticamente a patadas el niño es echado de la vivienda.
El joven de apenas diez años se llama Kaneki Ken y es constantemente maltratado por su tía, siendo esclavo de las exigencias y deseos de su primo. Se quedó huérfano cuando su madre murió por sobrexplotación laboral hace 2 años. Nunca tuvo padre y desconocía esa rama de su familia por lo que tuvo que ser acogido por la hermana de su madre. Al principio no le fue mal, pero pasado unos meses le empezaron a aislar y su vida paso a ser un auténtico infierno. Hacía tiempo que no le dejaban comer con ellos y mucho menos viajar o realizar otras actividades "familiares". Su única escapatoria era leer.
Ahora caminaba por las frías calles de Tokyo en plena noche, sin abrigo alguno con el cubrirse y mojándose de pies a cabeza puesto que al poco de salir se había puesto a llover fuertemente. Todo esto tan solo porque a su "querido primo" -nótese la ironía- le había entrado el antojo y le apetecía tomarse un vaso de leche para cenar. Probablemente pillaría como mínimo un resfriado por el último capricho de su primo.
¿El chico los odiaba? Ni él mismo lo sabía. Su único objetivo era pasar el menor tiempo posible en aquella casa.
En otras ocasiones había sido peor, por ejemplo le había tocado pasar la vergüenza de encontrarse en uno de esos días en pleno verano, con un calor de los que te dan ganas de tirarte a la piscina a cada momento, y tener que llevar puesta una bufanda y manga larga para esconder los moratones de la noche anterior, o tener que decirle a la profesora que las heridas se las había hecho porque se había caído por las escaleras de su casa, a pesar de que vivían en un bajo. ¿Excusas? De todo tipo ¿Razones? Siempre la misma.
Otro más. La gente que transitaba por las calles no parecía percatarse de que un chico de apenas de 10 años estuviera caminando solo a aquellas horas por lo que aquel fue el quinto empujón que recibía en el corto trayecto. Cuando llegó a la pequeña tienda vio un gran cartel que decía "CERRADO".
Kaneki no sabía qué hacer. Se sentó en un banco que se situaba en frente del establecimiento y se frotó los brazos para intentar entrar en calor. Al chico le era imposible dejar de temblar incontrolablemente. No había más tiendas de conveniencia como aquella en su barrio e irse a otro era impensable; ya había tardado demasiado en llegar hasta allí, si tardaba más o no llevaba el pedido...no quería ni pensar en lo que le podría hacer su tía.
Miró alrededor y se percató de la presencia de un local abierto. Había acudido un par de veces a esa cafetería con Hide, un compañero de clase que insistía en estar con él continuamente. Si no fuera por el hecho de que son hombres y niños, todo el mundo pensaría que estaba perdidamente enamorado de Kaneki.
El gerente siempre les trataba bien y nunca había comentado nada sobre sus heridas o sobre todas las veces que había ido a comer allí cuando se suponía que debía estar en casa de su tía, es más, alguna que otra vez le había servido una porción extra de comida o un poco más de la bebida que tomase. ¿Allí tendrán leche?-Pensó el pelinegro- no tenía nada que perder por comprobarlo, la verdad es que no tenía nada en absoluto.
Al entrar sonó la campanilla de la puerta por lo que el gerente se volvió a mirarlo. Puso una mueca de tristeza pero no dijo nada ni hizo comentarios. Lo extraño de la situación es que no se encontraba solo. Sobre la barra se encontraban dos niños, algo menores que Kaneki y que parecían hermanos, bebiendo de lo que parecía un tazón humeante de chocolate recién hecho. No les pareció agradar su presencia allí.
-¿P-perdone t-tendría una botella de leche, p-por favor?
-Claro hijo, espera un momento aquí voy adentro a por ello.
Ni que decir tiene que al momento se produjo un silencio incómodo entre los jóvenes tan solo interrumpido por el sorber del chocolate de los hermanos. ¿Qué harían ellos allí? ¿Les pasará lo mismo que a mí?- Kaneki no dejaba de preguntarse qué les había llevado a estar en aquella cafetería.
-H-hola- saludo el pelinegro
-Hola.
El mundo de aquel niño cambió un poco ese día, justo en el instante en que la chica pronunció esa palabra.
Su mundo se iluminó. Su mundo se llenó de color. Su mundo dejó de ser tan negro y tan malo. La mirada de aquella niña había provocado en él un sentimiento indescriptible. Esta era triste pero comprensiva, como si estuviera batallando sola contra el mundo entero pero queriendo formar parte de él. Le había calado hasta el fondo.
Después de que el gerente regresase y le diese la botella se marchó del local. Al salir de la tienda se preguntó si tal vez no fuera él la persona más desdichada, ni la más maltratada, ni la más herida. En los ojos violáceos de aquella chica vio reflejado su propio ser y pensó que no estaba tan solo. Algún día alcanzaría la felicidad, o al menos una parte de ella. Porque ese día descubrió la esperanza.
Y por esa esperanza no notó el frío que hacía aquella noche.
Y por esa esperanza no le importó tanto el resfriado que tendría al día siguiente.
Y por esa esperanza no se sintió tan miserable cuando su tía le gritó ni tampoco cuando comenzó a levantar la mano en su dirección.
Por esa esperanza... Vio todo un poquito mejor.
Hiiiiii! n,n
Aquí estoy otra vez con un Drabble un poco largo n,nU
En un principio pensé en hacerlo oneshot pero después me dio pereza n,nU lo que si va a haber va a ser una segunda parte que subiré en los próximos días Yaaaaai n,n Esta primera ha sido desde un punto de vista centrado en Kaneki, pues luego ¿adivinan cuál Touka? XD (no he podido evitar hacer el chiste)
Gracias a y a Souch por sus reviews n,n Además de agradecer a todos los que le han dado como favorito, están siguiendo o simplemente leen este fic n,n
Arigatouuuu Minnaaaa
¿Reviews?
Byeeeeee
**ni los personajes ni el mundo de Tokyo Ghoul me pertenecen, son propiedad de Sui Isida
