Buenas gente! Soy Germán, también conocido como "el hombre al que le gusta Toothcup pero como desdentao es un dragón no ofrece muchas posibilidades para un lemon o historia de amor" y bueno, os traigo el tercer capítulo de mi fic pensamientos, este capítulo será más largo, ya que el anterior fue algo más corto. Disfrutadlo, muchísimas gracias a todos los que me dejan una review :) Os aviso de antemano, que este capítulo puede ser el último en un par de semanas, o unos cuantos días, ya que empiezo mis estudios en breve. Todo el tiempo libre que me quede lo dedicare a escribir este fic, y, de esa manera, escribir capítulos antes de comenzar los estudios e iré subiendo uno cada semana mientras escribo poco a poco el siguiente. Disfrutad c:
Capítulo 3: El Snoggletog
Una semana había pasado respecto a lo ocurrido anteriormente, todo el mundo comenzaba a decorar sus casas para el Snoggletog, arrojaban nieve sobre sus tejados (aunque no era necesario) preparaban las comidas típicas, y, lo mejor, los regalos. Según una leyenda Thor baja cada año a dejar regalos a los vikingos luchadores y con espíritu. También, Bocón tenía mucho trabajo, era la única época del año que no se fabricaban armas, se fabricaban abrigos de piel. El grupo se unía todas las noches en el campo de entrenamiento, para pasar un rato agradable, todos disfrutaban, nadie hablaba de Hipo, y eso era extraño conociendo a los 3 imbéciles que siempre hablaban.
Por otro lado, Estoico se mantenía ocupado con su pueblo, ayudaba a los necesitados y conseguía recursos para decorar las casas, después de todo, no era gratis. Todo iba genial, y, además, los dragones no atacaban en esa época del año, nadie sabía porque, pero no robaban nada, ni tampoco destruían nada.
Pero, aun que todo pareciera correcto, alguien seguía teniendo pesadillas, y no era otra que Astrid, quien estaba yendo a ver a Gothi, acompañada de Patapez, como le había prometido.
"Vaya, ¿así era la torre de Gothi antes?" Pregunto Astrid asombrada, viendo la nueva torre hecha de piedra y acero.
"No, en un ataque hace bastante fue destruida por un Furia Nocturna, así que, aprovechando, le construyeron una nueva en vez de reparar la vieja." Explico Patapez.
"Entiendo." Dijo Astrid. "Vamos." Añadió entrando a la torre.
Lo primero que descubrió al entrar en la sala de Gothi es que estaba repleta de frascos y un pequeño caldero, Gothi les invito a pasar con gestos.
"Gothi, veras, he venido a verte por un problema que he estado teniendo estas últimas semanas." Dijo Astrid. "He estado teniendo pesadillas desde la muerte de Hipo…" Añadió esto último con pésame.
Gothi empezó a garabatear en el suelo, Astrid se quedó quieta en el sitio mientras que Patapez leía, o, más bien, veía, lo que estaba dibujando.
"Veamos: Las pesadillas son producidas por un malestar mental, sin embargo, con un tratamiento adecuado se puede liar." Dijo Patapez y Gothi le golpeo con su bastón. "Solucionar, no liar." Añadió sobándose la cabeza.
"Y… ¿me lo podrías recetar?" Pregunto Astrid.
Gothi empezó a garabatear en el suelo otra vez.
"El tratamiento eres tú misma, la única manera de superar eso es aceptarlo y enfrentar a tus miedos en las pesadillas que tienes, solo cuando lo hayas superado dejaras de tener pesadillas, y, por lo tanto, dejaras de sentirte mal por Hipo." Dijo Patapez traduciendo.
"Entiendo…" Dijo Astrid. "Pero, Gothi, fue mi culpa…" Añadió triste.
Gothi arqueo un ojo y volvió a dibujar.
"No ha sido culpa tuya, ha sido culpa de su familia y los 3 imbéciles con los que te juntas." Al leer eso Patapez se mosqueo, Gothi dibujo rápidamente. "Oh, yo no soy uno."
"Gothi, pero, ese idiota estaba enamorado de mí, intentaba impresionarme."
Gothi volvió a dibujar.
"Tú nunca te metiste con él ni te reíste cuando ocurrían desgracias y su padre le regañaba, los únicos que se reían eran esos 3, lo que le hacía estar triste y pensar que quizás debería cambiar. Si el realmente estaba enamorado de ti, no haría tal cosa tan loca como enfrentar a un Furia Nocturna, sabiendo que iba a morir. Ese chico era muy listo, el más listo de vuestra época, dudo que fuese tan iluso de esa manera, si murió es porque ese Furia Nocturna le encontró a él, no al revés." Patapez termino de traducir y respiro fuertemente, había estado hablando todo ese tiempo casi sin respirar.
"Tienes razón, Gothi." Dijo Astrid. "Debo aceptarlo, no fue mi culpa. Gracias, me has ayudado mucho." Añadió enérgicamente.
Ambos se fueron mucho más contentos, después de todo, Patapez se había hecho amigo de Hipo y le dolía que hubiese muerto.
"Bueno, Patapez, muchísimas gracias." Dijo Astrid abrazando a Patapez. "Me largo, esta noche tengo que preparar mi casa para el Snoggletog, y ayudar a mi madre con la cena."
"Adiós, Astrid, yo tengo que hacer lo mismo."
Ambos se despidieron y se fueron a sus respectivas casas.
"¡Mama, ya estoy en casa!" Grito Astrid desde la entrada.
"Hija, hazme el favor de ayudar a tu padre con la decoración de la casa." Dijo La madre de Astrid desde la cocina. "Esta en el tejado." Añadió, Astrid asintió.
"Vale, mama." Dijo saliendo de la casa.
Ese día era muy especial para Astrid, ya que decorar su hogar era algo que le fascinaba, y, aparte, pasaba un buen momento con sus padres, que raras veces podía tener.
Terminaron muy tarde, estaba realmente oscuro, la cosa había quedado fantástica, Astrid admiraba la decoración desde la entrada de la casa. La nieve adornaba el tejado de manera que parecía que estaba por caerse toda la nieve al suelo, las paredes adornadas con hojas frescas y verdosas, y, lo que ella llamaría su "obra de arte" era un muñeco de nieve con su casco vikingo, y, en vez de tener nariz, tenía muchos palos clavados en la barbilla, como si fuese una barba.
"Se ha quedado perfecto." Dijo Astrid a sí misma. "Vamos al acantilado." Añadió decidida.
Astrid le aviso a sus padres que iba un rato al acantilado, antes de que siquiera pudiesen contestar ya estaba en camino. Cuando llego, todo estaba en silencio, con un manto de brillantes estrellas justo en frente de sus ojos. Ella se tumbó justo al borde, donde le encantaba, y se relajó, pensando sobre la gran cantidad de cosas que ocurrirán este año, y demás.
En este estado de relajación, pudo escuchar un ruido, un ruido familiar, pero, que no había escuchado en mucho tiempo.
Un potente rugido se escuchó no muy lejos de ahí. Astrid, abrió los ojos como platos.
"¡FURIA NOCTURNA!" Grito Astrid alarmada.
Todo el pueblo dejo lo que estaban haciendo y prepararon sus armas, Astrid solo miraba con los ojos abiertos y la mandíbula haciendo presión intentando ver el Furia Nocturna. No hubo suerte. Pero, justo cuando estaba por rendirse, ahí lo vio, una sombra en el manto de la noche perfectamente camuflada, invisible, si no fuera por la luz de las estrellas. Intento perseguirle, pero, ya se había ido.
"¡Ya se ha ido!" Grito Astrid, esta vez no tan fuerte. "Bajad las armas, ya no está." Añadió bajando a su pueblo.
Todo el pueblo se relajó, y volvió a sus quehaceres, Astrid volvió a casa, subió a su cuarto, e intento dormir, reflexionando sobre lo ocurrido hace nada.
2 Semanas mas tarde..
Astrid se encontraba en su cama, contenta. ¿Por qué? Ya no tenía pesadillas. Las palabras de Gothi la hicieron reflexionar y se dio cuenta. Esa misma noche era la fiesta anual del Snoggletog, así que tenía que prepararse, pero, había algo que le aterraba, y era que todos tendrían pareja, menos ella, o al menos, eso creía. Se levantó de la cama, se vistió y se fue a la arena de entrenamiento, Bocón les quería a todos para darles clases con un nuevo dragón: El Furia Nocturna. Esto sorprendió levemente a Astrid, ¿Había conseguido atrapar a un Furia nocturna? No, eso era imposible. ¿Se lo había encontrado herido? Podría ser, el caso es que tenía curiosidad, y, aparte, iba tarde.
Cuando llego, todos estaban ahí, esperándola, claro, no se habían quedado de brazos cruzados, eran vikingos, y un poco imbéciles, se divirtieron como pudieron. Cuando Astrid paso, Bocón los mando callar y formar.
"Bueno, chicos." Dijo Bocón paseándose, y vio a los gemelos emocionados. "Antes que nada, no, no tengo un Furia Nocturna." Dijo, y los gemelos bajaron sus cabezas decepcionados.
"¿Entonces como nos darás clases?" Pregunto Mocoso.
"Os informare." Dijo Bocón. "Sabemos muy poco de los Furias nocturnas, pero, lo que sabemos, nos viene bien." Añadió.
"Perfecto, pero nunca aparece uno desde hace semanas." Dijo Patapez. "Creo que será innecesario."
"Siempre puedes aprender algo nuevo que te sirva." Dijo Astrid. "Quien sabe, mañana puede venir todo un grupo a atacarnos, nos vendrá bien esto."
"Así se habla, Astrid." Dijo Bocón. "Bueno, lo primero que os tengo que contar es respecto a su ataque. Tienen las llamadas ráfagas de plasma, son bolas de fuego mezcladas con el mismísimo trueno, que viajan a gran velocidad, y que prende algo fácilmente."
"¿Y porque no hacemos edificios de piedra?" Pregunto Patapez.
"Erróneo, lo prende todo y poseen una capacidad de destrucción increíble." Dijo Bocón. "Una ráfaga de esas te puede romper los huesos si te acierta bien." Añadió.
"Entiendo…" Dijo Astrid. "Un momento, ¿y los escudos?"
"Los rompe, son inútiles." Dijo Bocón. "Si una de esas ráfagas choca con algo medianamente resistente, explota, y eso te mata de inmediato. Por eso nunca debéis tener un escudo a mano cuando un Furia Nocturna se encuentra por ahí."
"Bueno, sigamos. Velocidad: Rompe la barrera del sonido." Dijo Bocón, impresionando a Astrid y a Patapez.
"¿Eso es mucho, no?" Pregunto Mocoso.
"Recordáis el sonido que hace un Furia Nocturna cuando está atacando?" Pregunto Bocón, todos asintieron. "Ese es el sonido de un Furia Nocturna rompiendo el sonido. Va tan rápido que es imposible de atrapar. Además, aunque vaya a esa velocidad, tiene una precisión brutal. Podria ser capaz de acertar con una de esas bolas a un conejo a 1 kilómetro de distancia."
"Como mola." Dijeron los hermanos al mismo tiempo.
"Datos: No tienen puntos ciegos, la cola es muy fuerte, atraparlo con cuerdas en esa zona no servirá. Siempre atacan de noche, se camuflan perfectamente, solo pueden ser vistos si hay muchas estrellas. No sabemos cuál es su forma ni la manera en que vuela." Mientras Bocón decía esto todos alucinaban, y Patapez lo apuntaba.
"Y bueno, todo eso son los datos. Ah, y el más básico, si encontráis a uno, escondeos y no hagáis ruido, si tenéis suerte no os verá." Dijo Bocón finalizando.
"Espera, me ha quedado una duda." Dijo Astrid. "¿Fuerza de mandíbula? ¿Límite de llamaradas?"
"No lo sabemos, nunca ha aterrizado en tierra firme. Siempre ataca bajo la oscuridad, acabando nuestros edificios. Nunca roba comida y nunca se deja ver. Y no tiene límite de llamaradas, y si tiene, ten por seguro que son más de 20." Finalizo Bocón. "Bueno, esto es todo, pasadlo bien esta noche, chicos." Añadió y se fue.
"Como se nota que el Furia Nocturna es el dragón más fuerte de todos." Dijo Mocoso. "Nadie ha visto siquiera uno. Podríamos decir que Hipo fue el primero." Añadió entre risas.
"Me pregunto cómo será…" Dijo Patapez. "Seguro que tiene una forma muy aerodinámica, porque si no, no me explico cómo puede alcanzar la velocidad del sonido." Patapez se montaba sus cosas que nadie entendía, solo Astrid, porque solo se necesitaba algo de inteligencia para entenderlo.
"Pues a mí lo que más me intriga son sus bolas destructivas. Son azules, no rojas como la mayoría, eso dificulta el verlas por la noche." Dijo Astrid.
"Es que es un rayo mezclado con fuego, por eso son azules. "Dijo Chusco.
"Tiene razón por una vez, según el libro es el hijo maldito del rayo y la mismísima muerte, tiene sentido." Dijo Mocoso.
"No se vosotros, pero yo prefiero estar hablando si estamos sentados." Dijo Brusca. "Vamos a donde siempre." Añadió.
"Buena idea." Dijo Patapez. "¿Qué os pasa hoy? Estáis pensando, eso no es normal en vosotros." Añadió Patapez riendo.
Todos se fueron, según ellos al "lugar de siempre" es el sitio donde cenaban cuando estaban como aprendices, pero, han estado yendo juntos por tantos días que lo llaman el lugar de siempre. Cuando llegaron, todos cogieron sus asientos, los gemelos uno al lado del otro, Patapez y Mocoso en un tronco pequeño y Astrid en un taburete pegado a la pared, por lo que se podía apoyar.
"¿Con quién vais a ir al baile esta noche?" Pregunto Astrid entre risas. "Yo paso, la verdad es que aburre." Añadió.
"Nosotros no vamos, preferimos hacer otras cosas como una fosa para jabalís." Dijeron los gemelos. "Es más divertido."
"Yo tampoco voy, nadie se merece que le acompañe." Dijo Mocoso presumiendo. "Excepto tu..." Añadió mirando pícaramente a Astrid.
"Prefiero ir con un trol antes que contigo." Dijo Astrid simulando arcadas.
"Yo tampoco voy." Dijo Patapez. "Mi padre necesita que arregle algo en mi casa."
"¿En serio no vais ninguno?" Pregunto Astrid sorprendida. "Menos mal, pensé que iba a ser la única." Añadió tranquila.
"Podríamos hacer algo guay, como… prender fuego a algo, no sé." Dijo Chusco.
"Me acabas de dar una gran idea." Dijo Patapez. "Podríamos hacer un árbol casero de Snoggletog y prenderle fuego a medianoche." Concluyo triunfal.
"'¡Es una gran idea!" Dijo Astrid emocionada. "Podríamos hacerlo al lado de la tumba de Hipo, ya sabes, para que no este solo." Añadió.
"¡Sí!" Grito Brusca. "Chusco y yo encendemos el árbol, vosotros lo haréis."
"¿Por qué nos toca a nosotros la peor parte?" Se quejó Mocoso.
"Porque fue idea mía." Dijo Chusco. "Mate haque."
"Es al revés, idiota." Dijo su hermana. "Hate maque."
"Vaya 2..." Dijo Astrid. "Está bien, esta noche, cuando empiece el baile, nosotros vamos a la tumba de Hipo, hacemos el árbol todos juntos y lo prendemos TODOS JUNTOS."
"Vale…" Dijeron todos, unos más emocionados y otros menos.
Siguieron hablando hasta que se tuvieron que ir a… no lo sé, cosas de vikingos…
En la noche…
Todos se estaban preparando, los gemelos llevaban madera, Mocoso y Patapez, las hojas, y Astrid se las había ingeniado para coger una antorcha de larga duración. Todos fueron al punto de encuentro: la tumba de Hipo, decidieron plantar el árbol justo encima de la tumba, les pareció un detalle bonito. Todos llegaron con los materiales, se saludaron y se pusieron manos a la obra.
"Bien. Chusco, Brusca, cavad un hoyo y empezad a poner los troncos rectos, firmes, y tapad el agujero." Dijo Astrid, estos se pusieron manos a la obra. "Patapez, Mocoso, buscad palos pequeños por los alrededores, yo iré a por un pequeño cuchillo." Añadió, Patapez y Mocoso se pusieron a trabajar mientras Astrid le pedía a Bocón un par de cuchillos fino.
Cuando Astrid volvió, se quedó sorprendida, los gemelos habían montado la base del árbol y Patapez y Mocoso habían reunido suficientes palitos.
"A este paso acabaremos en 3 segundos." Dijo Astrid sonriendo. "Bien. Tomad estos cuchillos y haced agujeros por todo el árbol. "Añadió dándole 2 cuchillos a los gemelos.
"¿Y nosotros?" Pregunto Mocoso.
"Coged los palos y metedlos en los agujeros." Dijo Astrid. "Voy a ir a por sillas, una mesa y algo de comida." Añadió. Astrid se veía muy ilusionada con lo que estaban haciendo.
Cuando volvió, se dio cuenta de que las ramas ya estaban colocadas de manera que si mirabas de abajo a arriba, parecía realmente un pino, sin hojas, claro.
"Bien, de mientras traigo la comida quiero que pongáis las hojas en las ramas." Dijo Astrid, todos la miraron confundidos. "En las ramas suele haber pequeños pinchos, pegadlas ahí." Añadió y se fue.
La comida no fue difícil de obtener, todo el mundo estaba bebiendo o bailando, pero nadie estaba comiendo, así que cogió todo el plato de pavo y se lo llevo, también agarro algunas cosillas más, como velas y algo de sopa también. Salió corriendo sin que nadie la viera y llego a duras penas, cuando llego, sus amigos la ayudaron, cogieron los platos y los pusieron sobre la mesa, Astrid coloco las velas y las sillas.
"Se ha quedado fabuloso." Dijo Astrid admirando su trabajo. "Bien hecho chicos." Añadió y término de colocar algunas hojas que faltaban.
"Al fin hemos terminado." Dijo Patapez orgulloso. "Bueno, ¡tomad asiento y vamos a comer!" Añadió entusiasmado.
"¡Bieeen!" Gritaron todos, se sentaron y comieron bajo la única luz de las estrellas y unas cuantas velas.
"El pollo esta riquísimo." Dijo Chusco con la boca llena. "¿De dónde lo has sacado?"
"De la fiesta." Dijo Astrid con una sonrisa y dio un bocado. "Si esta bueno, sí." Añadió sorprendida por el fabuloso sabor.
"La sopa esta perfecta." Dijo Brusca. "Calentita, como a mí me gusta." Añadió.
Todos se estaban inflando, comieron de todo, bueno, mejor dicho, de los dos únicos platos que había, pero era suficiente.
"Esto deberíamos repetirlo todos los años." Dijo Mocoso con la boca llena. "Es genial." Añadió y trago.
"Si, pero el año que viene haremos nosotros la comida." Dijo Astrid tragando un trozo de pollo. "Y así tendremos más platos y podremos comer más, no podemos robarlo todo de la fiesta." Astrid trago un poco de sopa.
"Mi madre es la que ha hecho el pavo." Dijo Patapez. "Le puedo pedir que haga otro para nosotros, pero le tendremos que conseguir nosotros el pavo, claro."
"Yo puedo hacer unas tortillas." Dijo Astrid. "Mi madre me enseño, son geniales."
"¡Nosotros haremos ponche!" Dijeron los gemelos mientras masticaban.
"Yo traeré el mantel y todas esas cosas de la mesa." Dijo Mocoso. "Y aprenderé a hacer sopa, esta riquísima." Añadió mientras tomaba algo de sopa.
"Perfecto, pues el año que viene lo mismo." Dijo Astrid.
Y ahí se quedaron toda la noche, disfrutando como buenos amigos, pero, el mejor momento, el esperado, llegaba ahora. Todos habían terminado de comer, no había sobrado nada, pero los chicos tampoco se veían muy hambrientos, todos estaban saciados.
"Bueno chicos." Dijo Patapez. "Prendamos el árbol." Añadió levantándose.
Todos se levantaron y entre todos agarraron la antorcha, se acercaron al árbol, decididos a prenderlo, justo cuando estaban a punto…
"Esperad." Dijo Astrid alarmada, escuchando un sonido.
En ese momento, una ráfaga de plasma incendio rápidamente el árbol, todos admiraron la escena, ignorando completamente que un Furia Nocturna estaba cerca.
"Vaya…" Dijo Chusco. "Es hermoso." Concluyo su hermana.
"Definitivamente, esto hay que hacerlo todos los años." Dijo Astrid impresionada.
Y ahí se quedaron, tumbados, admirando como su creación se quemaba bellamente.
"Un momento." Dijo Mocoso asustado. "Chicos, un Furia Nocturna acaba de prender nuestro árbol."
"Si, pero…" Dijo Astrid pensando. "¿Por qué no se ha derrumbado el árbol? Bocón dijo que lo destruía todo, no importaba si era resistente, de piedra o madera."
"No lo se, pero ha hecho el trabajo por nosotros." Dijo Patapez. "¡Gracias señor Furia Nocturna!" Añadió bromeando.
No les importo, siguieron admirándolo, y se quedaron dormidos, cansados por todo el trabajo que habían hecho, pero todos tenían una sonrisa, había merecido la pena, y, además, lo habían hecho con Hipo, a su lado, para que no tuviese que pasar esta celebración solo. Aun así, Astrid creía que estaba vivo, y, sobretodo, que no estaba solo, ¿Verdad?
Bueno, que os ha parecido? Algo más largo como os prometí. Por cierto, espero que no me hayáis odiado mucho si teníais hambre xD. Espero que os haya gustado, dejadme una review como siempre para saber vuestra opinión del capítulo. Gracias por leerlo :) No habrá capitulo hasta 2 semanas supongo, pero, a partir de ahí, espero subir uno cada pocos días, por lo explicado al inicio.
Un saludete ^^
