#Locura#

Mi nombre es Kanon...

Mi nombre es Kanon...

Mi hermano gemelo es Saga...Saga de Géminis...

Mi hermano se llama Saga...y él me ha encerrado aquí...

Ha sido él...

Ha sido él...

Y mi nombre es Kanon...

¿Cuatro noches? ¿Quizás cinco? No lo sé...ya he perdido la cuenta...

Sólo sé que mi nombre es Kanon...y que Saga me ha condenado a morir.

No tengo fuerzas...sólo sed...La lluvia de ayer no fue suficiente para saciarme la sequedad que está tomando mi cuerpo...¿Fue ayer? Tampoco lo sé...

Sólo sé que el hambre me está matando...y que esta maldita humedad que ha calado en mis huesos me está robando la cordura y el poder.

¿Tuve algún poder divino alguna vez? Quizás también lo soñé...

Pero lo intentaré de nuevo.

Abandono el absurdo balanceo que mi cuerpo hecho un ovillo y abrazado con su propio tacto está meciendo mi mente, y me alzo.

Lo volveré a intentar...porqué alguna vez sentí correr el poder dentro de mí...

Son sólo rejas...las debería poder forzar. Abrir. Romper. Separar...

Debería poder hacerlo...

Me agarro a ellas, y lo intento con las pocas fuerzas que me quedan. Una y otra vez.

Una y otra vez...

Una...y otra...vez...

Mis manos duelen. Escuecen. Resbalan sobre el acero que empiezo a creer divino...

Sangre.

En mis palmas. En mis dedos desollados...Sangre que lamo como si fuera un salvaje intentando aplacar su sed...

Pero no soy un salvaje.

Mi nombre es Kanon...y no quiero enloquecer.

Sólo beber otra vez. Sólo comer...

No...no puedo más...Me rindo.

Siento que mis piernas se doblan, que el agua vuelve a lamerme el esqueleto, que las manos me escuecen al hundirse en este maldito charco de sal que tengo como suelo...y entonces la veo...

¿Es una ilusión?

Una lubina. Pequeña. Atrapada en el mismo charco que me apresa a mí.

Quiere escapar...Regresar al ancho mar. Ser libre.

Y yo necesito vivir.

Mi nombre es Kanon y no soy un salvaje...pero hoy voy a traspasar el límite de la necesidad.

No sé cómo lo hago, pero la apreso con mis ensangrentadas manos. La golpeo contra la roca...le arranco la cabeza de cuajo...

La devoro.

Sabe a sangre. A la suya. A la mía.

Sabe a locura...sólo mía.

Pero aún sé cuál es mi nombre...y gracias a ti, pequeña y condenada lubina, mañana quizás aún lo recordaré.

###

Soy Saga...Caballero de Oro de Géminis.

Soy poderoso, lo sé...y me siento así.

Todos me respetan...todos me adoran...y se siente bien. Demasiado bien.

Y quiero más.

Mucho más.

Siento el poder recorrer mis venas, y la adicción a su hirviente sensación se está tornando insaciable.

Quiero más...

Antes me hubiera conformado...pero osaste entrar en mi mente...y ahora...hoy...te lo agradezco, mientras de lejos te observo apagarte cada día un poco más.

Muere...desaparece...libérame de tu maldita sombra.

Y déjame ser lo que sólo yo puedo ser.

Yo y nadie más.

En la sala Patriarcal un bebé llora...Y Shion le mece entre sus ancianos brazos.

Eres anciano, Shion, demasiado anciano...y yo soy joven. Insultantemente joven.

Y poderoso. Deberías saberlo, viejo Shion...

Mi nombre es Saga...y tú me otorgaste el poder de Géminis...

Y hoy me siento exultante. He profanado tu sagrado Star Hill, viejo...

...y ni te has dado cuenta de ello.

Estás viejo, y hoy yo lo sé.

La sagrada daga reluce entre mis manos. Alumbra mi ambición. Seduce mi cordura...la apresa y la aleja de mí...

Pero no me importa...no estoy loco porqué aún sé quién soy.

Soy Saga de Géminis, y mi nombre será el último al que rogarás antes de morir.

Yo lo sé.

Esta daga lo sabe.

Pero ahora empieza a temblar entre mis manos...a escocerme la piel con el tacto de su ardiente metal...

¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué la sostengo en mis manos? ¿Cómo ha llegado a mí?

¿Y qué hago frente a la cámara Patriarcal?

Un bebé llora...Athena llora, y el Sumo Patriarca Shion seguramente la mece entre sus brazos...

Soy Saga de Géminis, el más poderoso de todos los Caballeros que algún día completarán esta divina orden.

Sirvo al Santuario. Sirvo a Shion...y oculto la daga a esperas de devolverla a su lugar.

¿Pero dónde?

Mañana se la entregaré al Patriarca...él sabrá qué hacer.

Mientras me siento frente a la gran puerta, y la custodio. Debo protegerles...al Patriarca...a Athena...a ambos.

Cierro los ojos y me abandono a mis pensamientos, y a un irracional sueño.

Un maldito sueño que sólo me trae aroma a mar. A sangre y locura...

Kanon...Kanon...Kanon...

Cierro los ojos con más fuerza, y algo duele.

Algo gotea.

Mi mano se ha cerrado con demasiada fuerza entorno a algo hiriente.

Una daga...