Hola a todos! Gracias por vuestros reviews, me hacen muy feliz :D Y desde luego, las críticas son bienvenidas, me ayudan a mejorar ;) Os dejo con el capítulo 3, mi favorito de los que hay hasta ahora. Espero que lo disfrutéis!
—Tú amas a Barney Stinson. —Repitió Ted boquiabierto—. Sigues haciéndolo.
—Qué… ¿Qué dices? —Balbuceó Robin, ladeando la cabeza para evitar que viera como se sonrojaba—. Sabes que lo mío con Barney se acabó hace tiempo. No digas tonterías.
—Robin, soy un romántico empedernido, te aseguro que las miradas enamoradas no pasan desapercibidas a mis ojos. Tú estás enamorada de Barney: crees que él es tu hombre.
El labio inferior de Robin temblaba, a causa de los nervios y las fuertes emociones a las que de repente se había visto sometida. ¿Era cierto? ¿Amaba a Barney?
—No —se respondió en voz alta—. No es eso, Ted. No hablo de Barney. Hablo de… Familia. Una familia propia. Y está claro que Barney no podría formar parte de ella. Odia las relaciones comprometidas.
—Pero no niegues que te gustaría que tú y él…
Robin negó con la cabeza con énfasis.
—Te aseguro que no. Barney es solo un amigo.
Decidida, volvió a entrar al bar McLaren. Ted suspiró, dudando de si creerla o no.
—Entonces, ¿Quién es el hombre que quieres que sea el padre de tus hijos? —le preguntó a la mujer mientras iban a sentarse con Marshall y Lily.
—Aún no le he conocido.
En ese mismo instante, Barney irrumpió al bar, seguido de un apuesto hombre que miraba a Robin con una sonrisa radiante.
— ¡Hey! —Saludó Barney a gritos, haciéndose un hueco en la mesa—. ¿Te acuerdas del reto, Scherbatsky?
— ¿Qué reto? —preguntaron Lily y Marshall con curiosidad.
Robin puso cara de enfado.
—Ningún reto. ¿Se puede saber qué estás tramando, Barney?
—Oh, vamos. No niegues la evidencia: quieres ser madre. ¡Y yo te hago el trabajo sucio! Te he buscado el padre perfecto.
Barney señaló al hombre que la acompañaba, que saludó a Robin con la mano. Ella le miró por unos instantes y lo comprendió. El mundo se le cayó a los pies. Había sido una estúpida. Estaba claro que Barney no se había planteado ni por un momento crear una familia con ella. Solo quería… Jugar.
Furiosa, dio un golpe en la mesa y salió del local sin mirar atrás.
— ¡Espera, Robin! ¡Matthew quiere conocerte! ¡Tengo que cumplir mi reto! —gritó Barney en tono jocoso. Robin cerró la puerta de un golpe mientras sentía que las lágrimas empezaban a brotar.
Poco después, una mano le cogió el brazo para detenerla. Por un momento tuvo esperanzas de que fuera el rubio, pero era Ted.
—Oh, Ted —exclamó con un sollozo—. Era cierto. Maldita sea, tenías razón. Quiero que el imbécil de Barney sea el padre de mis hijos.
Ted la miró comprensivamente y la estrujó en sus brazos.
—Por un momento, cuando se inventó aquel estúpido reto… Creí que era él quien quería cumplirlo. Qué estúpida, estamos hablando de Barney Stinson… Y encima me busca pareja… —se desahogó Robin.
—Está bien, relájate. Los dos sabemos que bajo esta… Coraza inmunda de Barney, hay un pequeño corazoncito. Estoy seguro de que algo sensato tendrá guardado para ti —la consoló Ted.
— ¿Tú crees? No, no es verdad. Barney no…
—Cálmate.
—No… No se lo cuentes a nadie, ¿De acuerdo? —Pidió Robin—. Ni siquiera a Marshall.
—Está bien.
—Voy a descansar. Gracias, Ted.
Robin se fue antes de que él pudiera contestar. Por el camino, iba tramando un plan. Un plan absurdo, pero que era su única esperanza…
