Perdónenme por la tardanza prometo subir más seguido ahora que ya me acostumbré a trabajar y estudiar al mismo tiempo =)
La casa de los gritos
Había estado buscando a Lupin durante el día para darle su poción, pero cuando por fin lo había encontrado, Remus había salido corriendo hacia el Sauce boxeador. Maldita sea, ese camino lo conocía y bastante bien. No podía ser buena señal que Remus Lupin se dirigiera a la casa de los gritos. Espero que el otro profesor se internara en el túnel y entró detrás de él.
Remus parecía bastante apurado, pues jamás se dio cuenta de su presencia en lo mínimo. Esperó el momento adecuado afuera del cuarto a donde había ingresado. Cuando observó la escena, por un momento se le paró el corazón. Potter estaba dentro con Sirius Black. La leona y el Weasley también se encontraban acorralados. Tenía que intervenir, pronto.
La leona le reclama la lealtad a Remus.
- ¡Es un hombre lobo! Por eso ha faltado a clases. -le decía a Harry.
- ¿Desde hace cuánto lo sabes?- Lupin se acercaba peligrosamente a ella. Tomó la varita sin pensarlo dos veces. No quería matar a Lupin, pero si la lastimaba no tendría más remedio.
-Desde que el profesor Snape nos dejó un escrito.- le respondió la Leona. Si sabía desde ese momento, ¿Por qué seguía cerca de él?
Remus comenzó a hablar con ellos. No sentía ninguna aura asesina de parte de él, solo de Sirius. Esperaría un poco más el momento adecuado.
Después de eso, el Black comenzó a decir incoherencia; algo sobre Peter Pettigrew. Si esperaba más, corría el riesgo de que el demente asesino matara por accidente a alguno de sus alumnos. Por fín llegaba su momento de actuar.
-¡Expelliarmus!- bien, la única varita presente de ambos magos adultos había salido volando. Estaban desarmados. - la venganza es dulce. Tenía ganas de atraparte.
- Severus- le llamó Remus. Claro, ¿ahora esperaban misericordia suya? No, estaría feliz de mandar a Sirius de regreso a Azkaban y a Lupin a algún lunar lejos de Hogwarts.
-Le advertí a Dumbledore que estabas ayudando a un amigo a entrar al castillo y ahora aquí está la prueba. - Se iba a divertir mandando a Remus al tribunal.
- Brillante, Severus. Una vez más pusiste tu penetrante mente a trabajar y, como de costumbre, sacaste una conclusión errónea. - Black ni siquiera tenía derecho a hablarle. Tratando de dañar a Potter y todo.
Le amenazó con su varita. Estaba harto de las tonterías de esos dos. Había tenido que pasar toda su juventud atormentado por el cuarteto patético dirigido por Potter, y al final había perdido a Lily. No iba a perder con ellos otra vez. Le recordó a Sirius que los dementores le esperaban en el castillo y ver su cara de terror hizo que bajara la guardia durante un momento.
El hechizo de Harry le dio de lleno en el pecho, y lo dejó inconsciente. Lo último que escuchó antes de perder el conocimiento, fue el grito ahogado de la Leona con su nombre. No se escuchaba nada mal, si tan solo no fuera en esas condiciones.
Enserio, si Voldemort no mataba a Harry, un día de estos él mismo lo haría.
