Ya era el día de la última clase del año, faltaban pocos días para salir de vacaciones.
Ahora mismo estaban en clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, el profesor hablaba con voz cansina. 'Se parece a Binns' había dicho Sirius una vez.
La clase era compartida con los Slytherin, eso era lo peor para James y Sirius.
Los únicos que ponían atención eran Lily, Remus y el tal 'Severus Snape' de Slytherin.
"Luego le pasaré los apuntes a James y Sirius... o Remus lo hará" pensó Lily, se habían hecho muy amigos de Remus.
El profesor explicaba el Encantamiento de Lengua Atada, su monotonía aburría a los chicos.
-Muy bien chicos, me gustaría verlos practicar la mayoría de hechizos aprendidos alrededor del año –dijo con cierta chispa de alegría en su voz.
De repente, los niños reemplazaron sus caras somnolientas por unas llenas de emoción, levantando la mano.
-Un Slytherin y un Gryffindor –dijo, unas muecas se dibujaron en la mayoría de caras de los niños.
-Todo un reto –susurró James, para Lily, Sirius, Remus y Peter
-Así es –susurró, al igual que James, Sirius.
Lily estaba algo asustada, haber peleado con James, Sirius, Remus o Peter, ¡o con un Gryffindor! no la hubiese alarmado tanto, pero... ¿con un Slytherin? La aterraba.
-No quiero pelear con nadie –susurro con miedo a los dos chicos.
-Tranquila –le dijo James.
-Bien, McLaggen y Gallagher, acérquense –llamó la profesora– Sólo hechizos de desarmes, eh –dijo seria.
Varios rayos de colores salieron de sus varitas mientras decían palabras un poco complicadas y movimientos de muñeca. Llamaron a varios estudiantes más: Smith, Gooding, Rush, Wood... hasta que con un fastidio la profesora dijo:
-Potter, Snape –Los aludidos miraron al frente, James con una sonrisa traviesa.
Lily abrió los ojos con sorpresa, preocupada. Sabía que ellos tenían cierto roce de enemistad.
-Bien, saluden... Perfecto, ¡que comience el duelo!
-¡Tarantallegra! –Gritó Snape.
El niño de los ojos color avellana reacciono rápidamente, tratando de evitar el rayo que venía hacía el, gritó:
-¡Protego!
El rayo de luz reboto a su creador haciéndolo bailar por un par de minutos, el hechizo no era tan potente, los ojos oscuros del niño eran el reflejo de la ira que sentía.
Los alumnos soltaron una carcajada, James sonrío con suficiencia, blandiendo su varita grito un hechizo que hizo que hizo que Snape perdiera el equilibrio y cayera.
-¡Paren! –gritó la pelirroja de ojos verdes, el profesor se había quedado dormido– James, es suficiente.
-Quítate, Lily –dijo James, con paciencia.
-No, James –dijo con furia, no le gustaba ver a personas sufrir, por más que una de ellas fuera un Slytherin. Sirius susurró algo como 'Cabeza roja con mal temperamento'.
-¡Por favor! –le dijo James con el ceño fruncido, mirándola.
-¡Lo estás avergonzando!
-Oh, ¿ahora estás de parte de él?
-¡Nunca dije eso! ¡Tú eres mi amigo!
Snape se había parado y había empuñado su varita, apuntando a Lily para que de una vez lo dejara matar a Potter.
-¡James! –gritó Sirius, él había visto a Snape lanzar un hechizo.
James, con sus reflejos, vio que el hechizo se dirigía a Lily, así que hizo lo que cualquiera hubiese hecho: empujó a Lily -haciéndola caer- y recibió el hechizo él.
Lily observo a un James desmayado, y con su cara del mismo tono de su cabello saco su varita y se dirigió a Snape hecha una furia
-¿QUÉ HAZ HECHO, IDIOTA? -Grito, sus ojos verdes empañados de lágrimas reflejaban veneno puro.
-¡Evans, Snape! –gritó, furioso, el profesor de DCAO– ¿¡Qué está pasando aquí!?
"Que gran momento para despertar, eh" pensó Lily.
-Snape hizo que James se desmayara. –explicó Sirius, serio.
El profesor se fijó en James, tirado en el suelo, desmayado.
-¡Snape, castigado! –gritó más (si es que se podía) furioso que antes– ¿No entienden que eran solo encantamientos de desarme? ¡no queríamos heridos! Señor Black, lleve al señor Potter a la enfermería. Señorita Evans, acompáñelo.
Sirius asintió.
-Ese Snape, es un idiota, cuando lo vea... -gruñía Sirius molesto, frente la ala de la enfermería, la señora Pomfrey los había obligado a salir.
-Tranquilízate, Sirius. –dijo Lily, le hartaba ver que él estaba histérico.
Aunque no lo demostrase, ella también lo estaba: le debía la vida a James, pensó, Bueno, tampoco hay que exagerar... El solo me "salvó" de haberme desmayado, no es para taaanto...
Pero sí lo era. Lily se fue todo el camino hacia la enfermería derramando unas cuantas lágrimas mezcladas entre furia y pena, no pudo creer que James hubiese hecho lo que hizo, la salvó de un hechizo de Snape. Bueno, de todas maneras Sirius lo iba a matar cuando lo viese, y es probable que James también, así que ella no tiene por qué arriesgarse.
Sí, tenía que arriesgarse. Quizás que hechizo le lanzó Snape, ella estaba muy furiosa con él.
Venganza. Fue la única palabra que le vino a la mente: 'venganza', pero... ¿cómo?
-¡No me quiero tranquilizar! –gritó Sirius.
-Bien, no te tranquilices... Quiero saber que le harán a Snape.
-¿A qué te refieres? –dijo curioso.
-¿Me vas a decir que no estás planeando una gran broma contra él por hacer que James terminara en la enfermería?
-Ah, eso. Claro que se nos ocurrirá algo, pelirroja, ¿por qué preguntas?
-Quiero ayudar. –dijo con una sonrisa traviesa
