Hay tantas razones para amar como combinación de colores.

"El azul es el principio masculino, fuerte y espiritual. El amarillo es el principio femenino, suave, alegre y sensual. El rojo es materia, brutal, pesado y siempre el color que debe ser peleado y derrotado por los otros dos" - Franz Marc (1880 – 1916), pintor.

"Todos los colores coincidirán en la oscuridad" – Francis Bacon (1909-1992), pintor.

Sai ha descubierto muchas cosas, aprendiendo más este año que en toda su vida, o mejor dicho lo que no había sido enseñado antes estaba siendo asimilado actualmente.

La reconstrucción de la Aldea iba bien encaminada, las estructuras empezaban a tomar forma y la vida comenzaba de nuevo, la destrucción quedando en el pasado y el sol incidiendo en la tierra aportaba con su calidez la seguridad de un nuevo mañana.

La risa de los niños nunca le pareció tan agradable como en ese momento.

-Sai, vamos a entrenar todos juntos, te esperamos en los campos de entrenamiento. –Sakura se le acerco al verlo caminar con la mirada perdida en medio de la calle, se veía deslumbrante, feliz, enamorada.

-De acuerdo, Fea. –Contesto sonriente. La chica solo sacudió su cabeza en signo de rendición, no le quedaba de otra que aceptar que nunca podría quitarle la costumbre de ese odioso apodo.

-Kakashi –sensei dijo que sería a las tres de la tarde pero llegare como a las cuatro. –Le guiño uno de sus preciosos ojos verdes al marcharse.

Sonriendo llego hasta uno de los pequeños restaurantes que había logrado ponerse en pie, un poco tosco pero con un aire familiar lo convirtió en un sitio popular rápidamente.

-Bienvenido, Sai –kun. –La conocida voz femenina de Shiori lo recibió junto con sus vistosos ojos rojos, vestía una camisa sencilla de color blanco y unos pantalones negros, zapatos y su bandana ninja azul.

-Hola. ¿Trabajas aquí? –Pregunto con curiosidad al seguirla hacia una mesa.

-Sí, los dueños son amigos de mi familia pero solo es por ahora en la tarde tengo una misión. –Comento emocionada.

-Espero que te vaya bien.

-Gracias. ¿Dime, qué deseas ordenar?

Después de una deliciosa comida, Sai tuvo tiempo suficiente para merodear por los alrededores para observar a los aldeanos realizar sus tareas, estaba algo ocioso por lo que decidió ponerse a pintar.

El primer boceto es de Kakashi envestido con las ropas del Hokage porque está seguro será nombrado como sucesor, quizás no pronto ya que Tsunade –sama quiere acomodar todo al día antes de retirarse, Naruto seguramente pondrá el grito en el cielo cuando se entere.

Antes de comenzar a colorearlo los gritos de entusiasmo de un grupo de niños llama su atención, baja de un salto del techo donde se encontraba para ir a investigar, no muy lejos descubrió aquello que lo distrajo.

Un hombre de mediana edad se encontraba pintando un mural en la pared de un pequeño conjunto de casas, el paisaje relataba la batalla que se libro contra el monstruo que casi destruye todo, incluyendo a muchos ninjas resaltando por supuesto a tres en especial.

Lo que lo impresiono es que todo estaba hecho con diferentes tonos de azul y aun así podía diferenciar con facilidad cada detalle.

Los pequeños estaban divirtiéndose de lo lindo.

Entusiasmado decidió poner en práctica esa misma idea solo necesitaba un modelo, mientras caminaba por la aldea buscando algo que lo inspirara escucho voces alteradas.

-Bastarda, nadie te quiere. –palabras hirientes acompañadas de risas burlonas.

Al asomarse puede reconocer el largo cabello castaño de Shiori en medio de un grupo de adolescentes aparentemente mayores, la niña tenía la vista en el suelo y los puños apretados firmemente a un lado del cuerpo.

Dudo si debía intervenir pero antes de decidirse un cuerpo cayó cerca de ellos, se sorprendió al descubrir a Sasuke Uchiha de pie frente al grupo, los chicos posiblemente pensaron lo mismo porque retrocedieron un paso alarmados.

-No es forma de tratar una niña. –Solo esa frase basta para que el grupo se dispersara, Sasuke intimidaba mucho a los aldeanos con o sin intención, el rinnegan permanecía activo en su ojo izquierdo permanentemente.

-Hum. Muchas gracias, Sasuke –sama. –Shiori hace una nerviosa reverencia antes de sonreírle sinceramente –Sai –kun.

-¿Te encuentras bien, Shiori?

-Si, Sasuke –sama me ayudo. –Respondió nuevamente entusiasmada, sonrío dulcemente al despedirse.

-Te agradezco que la ayudaras. –Sai descubrió interesante que ya tenía un modelo.

-Ella estaría más contente de que hubieras sido tu el que acudiera a su auxilio. –Aun con su voz monótona pudo distinguir una leve acusación.

-Tienes razón. –Aun sin poder distinguir claramente las emociones de Sasuke se quedaron en un tenso silencio, poco después el joven Uchiha decidió encaminarse sin un rumbo fijo y Sai por curiosidad lo siguió.

-¿Qué quieres? –Pregunto cortante al encontrarse ya en la montaña de los rostros de los Hokage.

-Nada. –Sasuke solo arqueo una ceja ignorándolo, una vez tomada su decisión se sentó en la baranda para observar los rostros de los grandes héroes de la aldea.

Sin molestar, el artista simplemente saco su bloc y comenzó a delinear el paisaje poniendo especial atención a cada detalle casi a último momento incluyo a su acompañante, reviso su caja de colores vacilando sobre cual elegir, recientemente había adquirido un nuevo libro "Todo sobre los colores" donde explicaban el significado de cada uno y que sentimientos transmitían.

Un gran descubrimiento para Sai, los colores expresan sentimientos e ideas por eso las publicidades son realizadas en base a la "psicología del color".

Sus dedos se detuvieron sobre el marrón: Seguridad, Constancia y fiabilidad, reflexivo. Eran las palabras asociadas a ese tono particular a veces llamado también "café o castaño" recordó, sus ojos volvieron al dibujo y de nuevo a la caja.

Si, ese color coincidía con Sasuke Uchiha.

La tierra firme, constante, nutritiva, variable pero al mismo tiempo igual, la madera que formaban las casas también eran marrones por lo que podrían simbolizar el hogar.

Mientras coloreaba degradando u oscureciendo el tono meditaba, no conocía demasiado a Sasuke apenas lo que reportaban los informes que manejaba como miembro ANBU y todas aquellas historias que escuchaba de Naruto puesto que Sakura se entristecía al nombrarlo.

Lo veía como la tierra con sus muchas capas, cada una más profunda que la anterior, misterioso pero a la vez le recordaba un poco la fragilidad de la madera porque no importa lo fuerte que esta sea, la lluvia, el sol, los insectos (los sentimientos) hacen mella en ella, debilitándola y dejándola como una rama quebradiza como él tras los golpes de la vida.

Sasuke es una persona frágil.

-¿Y Sakura? –No tiene necesidad de hablar porque disfruta del silencio pero al pronuncia el nombre de la chica puede ver ese brillo en sus ojos negros.

-Bien. ¿Qué dibujas? –Pregunta de regreso por educación.

Por toda respuesta gira el bloc para mostrarle, una de las cejas del muchacho se arquea con curiosidad sin mostrar mayores sentimientos.

-Adiós.

Se sentía como un alma en pena merodeando por cualquier sitio, no es que no tuviera nada que hacer ya que si tenía: Al levantarse debía acudir al cuartel para la asignación de su ronda de reconocimiento, después regresaba para ayudar a la construcción de las casas y finalmente presentar el informe de todos los avances, solo entonces era libre y por no decir menos ocioso.

-¡Necesito que hables conmigo, Sasuke –kun! Puedo entender tus silencios y de verdad que no me importan pero a veces solo a veces quiero escuchar tu voz, que confíes en mí. –Se asomo al escuchar la exaltada voz de su compañera, en un pequeño callejón descubrió a Sakura en su pose de enojada –manos en las caderas, cuerpo rígido y ceño fruncido –y a Sasuke con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón y un gesto molesto.

-No es el lugar. –Comento suavemente antes de desaparecer.

-¡No te vayas! –Grito Sakura casi teniendo una rabieta, su ira se volcó en la persona que oso interrumpirlos. – ¡Sai!

-Vamos a caminar. –Ofreció intimidado, no comprendía el problema pero Shikamaru le había recomendado permanecer en silencio cuando una mujer estuviera enojada así la ira no fuera contra él. – ¿Qué ha sucedido?

-Sasuke –kun no habla conmigo. Es decir, si me habla pero no me dice cómo se siente, cuáles son sus sentimientos, que le preocupa…

-¿Y por qué no le hablas tu? –Se sentaron en unas bancas en medio de la plaza, aprovechando saco su inseparable cuaderno para colorear, su hobby ahora era parte de su vida.

-¿A qué te refieres?

-Tal vez Sasuke solo quiere escuchar tu voz. –Dejo que la idea entrara a la mente de la chica para ser analizada.

Sakura es rojo, quizás algunos pensaran en ella como rosado, por su cabello pero no, rojo vivo, rojo ardiente, rojo cálido.

Fuego, calor, vida, amor, violencia, guerra. Sakura podía ser tan confusa como todas las emociones juntas, violenta, explosiva, leal, llena de calidez y de amor, porque si tenías suerte de ser considerado una persona valiosa para ella por seguro daría la vida por ti.

Ella es poderosa, es fuerte, valiente y un poco impulsiva, la sangre forma parte de su vida, para sanar o para hacer sangrar, siempre roja, vida o muerte.

Hermosa como las rosas, solo puede florecer con la mejor tierra y ahí es donde se complementa con el hombre que ama.

Sasuke es tierra firme, reflexivo, es madera para formar un hogar, una balsa, un sustento de firmeza mientras que Sakura es sangre adaptable, impulsiva, llevadera de vida, de calor.

-Creo que tienes razón, es difícil para Sasuke –kun decir sus sentimientos pero me preocupa que guarde todo dentro suyo, algunas heridas necesitan sangrar para poder sanar. –Musita unos segundos después –Creo que todos nos olvidamos del entrenamiento de hoy hasta Kakashi –sensei, de todas formas creo que Tsunade –sama lo llamo a una reunión.

-Aun es tiempo para descansar. –Dijo permitiendo que la chica hablara tranquilamente, un momento después la vio sonreír ampliamente, se levanto para despedirse con un movimiento de su mano.

Solo faltaba esperar para ver cuántas mezclas serían capaces de crear.

Caminando en dirección a su hogar se cruzo con la pequeña Shiori llena de vendas, recordando que le había comentado de su misión se acerco a saludarla, quizás algo fue mal.

-Sai –kun. –Dijo sonriendo alegremente.

-¿Cómo te fue en tu misión?

-La cancelaron de repente, parece que hay problemas en el exterior con muchos bandidos. –A pesar de la explicación no comprendía del todo la razón para cancelar si no mal recordaba ella era Chunnin, por su rango debía ser capaz de manejar esas situaciones sin problemas.

-Shiori. –Un hombre obeso, barbudo de cabellos blancos y ojos rojos se acerco a ellos, vestía ropa formal remarcando su alto nivel social.

-Uh. Padre. –Sai procuro no mostrar sorpresa al escuchar el tono cortante en la voz de su amiga que además se notaba sumamente incomoda –Este es mi amigo Sai –kun, él es mi padre Kotaro Nakamura.

-Uno de los señores feudales del país del fuego. –Remarco arrogante para vergüenza de su hija –Shiori, vamos.

-Disculpa por esto, Sai –kun.

-Tranquila. ¿Qué te parece si mañana te enseño a dibujar un poco? –Ese ofrecimiento fue suficiente para que le mostrara una enorme sonrisa de felicidad.

-Me encantaría. –Replico con un sonrojo leve en sus mejillas.

Hizo una nota mental sobre investigar a su joven amiga, concentrándose en otras cosas estaba orgulloso de sus progresos con los colores mejorando poco a poco se entretenía y guardaba preciosos tesoros de sus amigos.

Al anochecer paso por delante del improvisado puesto de ramen detallando una cabellera rubia alborotada acompañada de una joven de melena negra con una voz dulce y tímida, pensó en unírseles cuando se vio abrazado bruscamente.

-¡Gracias, Sai! –Confundido procuro separarla levemente de su cuerpo –Tu consejo me ayudo, después de irme pase por la oficina de Tsunade –sama y ahí estaba Kakashi –sensei, nos reuniremos mañana temprano pero eso no era lo que te iba a decir, cuando volví a casa adivina ¿quién me abrió la puerta? -El chico negó ante la abrumadora avalancha de palabras – ¡Sasuke –kun! No sabía que hacia ahí, me quede sin palabras y de repente sale mi padre y me dice que me apure a entrar que vamos a cenar y… Sasuke –kun se quedo. –La felicidad de Sakura era palpable casi podías sentir físicamente el aura a su alrededor bailar de alegría –Cuando se fue mi madre me ha contado que Sasuke –kun llego a buscarme después de nuestra discusión pero como no estaba se iba a ir, y papá le dijo que se quedara a esperarme por eso estaba en la casa. –Sakura estaba repitiéndose intentando convencerse de todo lo sucedido –Aun tenemos una conversación pendiente sin embargo no importa estoy muy feliz.

-Me alegro. –Fue lo único que se le ocurrió para contestar, de algo estaba seguro y es que le gustaba ver a sus amigos felices.

Kakashi es gris.

Sasuke es marrón.

Sakura es rojo.

Naruto es naranja.

¿Y él de qué color es?

Uno vocecita infantil hubiera contestado a esa interrogante con un "blanco", porque se tiñe de todos los colores aprendiendo de cada uno.