Hola!! siento la tardanza con este capítulo; no acababa de gustarme cómo había quedado; pero bueno, éste es el resultado, y espero que os guste!!
CAPÍTULO 3: El bosque encantado.
A cabo de varios minutos consiguieron salir del bosque, descubriendo, con asombro, que se encontraban en el lugar de partida.
- ¡No lo entiendo! – Dijo exaltada Nami – hemos caminado en línea recta todo el tiempo; ¿cómo podemos estar aquí de nuevo? – Luffy se partía de la risa.
- Menos mal que eras tú la que guiaba, Nami, que si llega a ser Zoro aparecemos en Arabasta – comentó, sin parar de reír.
- SUUUUPEEEERRRR!! – gritó Franky de repente, mientras hacía bailecitos raros.
- ¿Qué es tan "super"? – preguntó Usopp molesto, aunque estaba contento por haber salido del bosque sano y salvo.
- Pues había pensado que podríamos hacernos una idea de cómo es el bosque desde las alturas, por encima de las copas de los árboles; pero – señaló enérgicamente a las mismas – ¡¡estos árboles son enormes!! ¡No soy capaz de ver dónde terminan!
- ¡Qué buena idea, Franky! – dijo Luffy con los ojos iluminados. Acto seguido alargó ambos brazos y se agarró a una rama que estaba a varios metros de altura; al grito de "gomu gomu no rocketto" despegó del suelo, siendo impulsado hacia la copa de los árboles. Pero justo cuando llegó a esa altura, algo le hizo frenar, y cayó al suelo. Todos le miraron; él volvió a intentarlo, esta vez agarrándose a una rama más alta; pero de nuevo, cuando llegó a la copa de los árboles no pudo continuar, y cayó.
Sentado con las piernas y brazos cruzados miró extrañado hacia el cielo.
- No lo entiendo, no soy capaz de subir más.
Brook, que hasta ese momento no había dicho nada, dio un gran salto y comenzó a subir ayudándose de las ramas; cuando estaba a punto de llegar a la copa del árbol, lanzó su bastón, comprobando que a partir de una altura no podía pasar ni el más mínimo objeto. Recogió el bastón y descendió.
- Está claro; este bosque está embrujado.
Nami, Usopp y Chopper ahogaron un grito. Luffy, tras la nueva información, tenía aún más ganas de saber qué pasaba.
- Deberíamos ir al pueblo a preguntar. Tal vez la gente de aquí sepa algo – dijo Sanji, encendiendo un cigarro. Esa isla no le daba muy buena espina, y estaba preocupado por la seguridad de "sus chicas", así que quería zanjar ese asunto cuanto antes.
Le hicieron caso, y se dirigieron al pueblo. Entraron en el bar del día anterior, para regocijo del cocinero, pues quería ver de nuevo a la camarera. Grande fue su desilusión al encontrarse sólo con el viejo camarero.
- ¿Y la dulce dama que estaba ayer aquí? – preguntó, recorriendo con la vista toda la taberna.
- Hoy no ha venido a trabajar. Es muy extraño, pero no sé dónde está. – dijo el camarero, sorprendido por la repentina pregunta.
- En realidad no es eso lo que queremos saber – comenzó Nami, haciendo a un lado al rubio – Hemos observado que alrededor del pueblo hay un inmenso bosque; ¿sabéis qué hay tras él?
- No tenemos ni idea – respondió el camarero – cuando llegamos aquí, hará unos 10 años, construimos este pueblo en la zona desértica junto al mar. Entramos varias veces en el bosque, pero nunca conseguimos entender por qué volvíamos siempre al mismo sitio. Con el paso del tiempo comenzaron a surgir varias leyendas: algunos afirmaban haber visto criaturas mágicas, como los unicornios; otros decían que los árboles les habían atacado. Habladurías, en mi opinión. – Dicho esto se acercó más a los piratas, y en un susurro continuó hablando – No, yo creo que este bosque oculta algo, algo que podría cambiar el mundo tal y como lo conocemos.
Luffy estaba maravillado con la idea de nuevas aventuras. Decidieron volver al barco y contarle lo que habían averiguado a Robin, pues tal vez ella supiera algo.
--o--
En algún lugar de Grand Line…
- ¡Comodoro! ¡Comodoro, señor! – un soldado se paró ante él, colocando su mano derecha sobre su frente, en señal de saludo.
- ¿Los han encontrado?
- Aún no, señor. Después de que salieran de Water 7 no volvimos a tener noticias de ellos. La siguiente isla en la que se deberían encontrar es la Isla Gyojin, pero no hemos recibido ningún informe al respecto.
- ¿No han pensado en la posibilidad de que tengan una brújula eterna?
- Sí, señor. Hablamos con el Vicealmirante Aokiji, quien fue el último en verles, pero está convencido de que seguirán la ruta con el Log Pose.
- ¡Entonces búsquenlos por esa zona! No pueden haber desaparecido así como así. Ahora retírese, soldado.
- Sí, señor.
Cuando el soldado desapareció de cubierta, el hombre suspiró, dejando salir una gran bocanada de humo de la boca. Otra vez se le escapaba de las manos…Monkey D. Luffy…
Escuchó los pasos de la teniente, que se detuvieron cuando llegó a su lado.
- Comodoro Smoker, ¿sabe dónde se puede encontrar la banda de Sombrero de Paja?
- Si lo supiera, ahora mismo estaríamos persiguiéndolos, Tashigi. – Smoker se levantó. – Tal vez hayan dado con ese lugar; si es así, puedo despedirme de ese maldito crío y toda su banda.
La teniente, por su parte, se aferró con fuerza a la barandilla en un intento de controlar su frustración.
- Roronoa…Zoro, te atraparé.
--o--
De vuelta en el barco de los Sombrero de Paja, la banda al completo se encontraba en la cocina, comiendo.
- ¿Así que un bosque embrujado? – preguntó Zoro, una vez que les explicaron lo que había pasado.
- No suena muy creíble…me decanto más por la posibilidad de que estén ocultando algo – opinó Robin.
- Ya, pero ¿quién? ¿Alguna organización secreta como la de Cocodrilo? – esta vez fue Nami quién habló.
- Quién sabe.
- Deberíamos irnos de esta isla cuanto antes; no tiene nada que ver con nosotros.
- ¿Qué dices, Sanji? – Protestó Luffy – ¡Seguro que encontramos algo interesante!
- ¡No digas tonterías! No sabemos quién está detrás de todo esto ni cuáles son sus intenciones. ¡Podríamos meternos en un lío si intentamos averiguar algo! – Dijo Usopp.
- Jo, sois un rollo – Luffy hizo un puchero.
- De todos modos, la última decisión la toma el capitán de la tripulación – dijo Robin, mirando de reojo a Zoro. Éste asintió.
- En ese caso… – el moreno miró a todos sus camaradas: Nami, Chopper, Usopp y Sanji no estaban muy dispuestos a resolver el misterio. Franky parecía tener ganas de acción, y sabía que Robin y Zoro apoyarían su decisión. Y Brook…bueno, quién sabe en qué estaría pensando el esqueleto. – ¿Tú qué opinas? – preguntó a la morena.
- Tal vez en otras islas encontremos más información. Está claro que los aldeanos no saben nada, así que poco más podemos hacer aquí.
- ¡Entonces decidido! ¡¡Iremos a otras islas y resolveremos este misterio!!
Nami miró el Log Pose en su muñeca. El camino hacia la próxima isla ya estaba grabado en él, así que no había necesidad de demorarse más. Pero había algo que le extrañaba.
- Brook, estás muy callado. ¿Pasa algo?
El esqueleto se sorprendió al oír su nombre.
- Oh, nada. Es solo que me parece extraño que en aquel bar hubiesen tantos carteles de "se busca" en la pared, como si temieran que alguno de esos piratas apareciera y les atacara sin que les diera tiempo a identificarle; sin embargo, en todo el pueblo nos han tratado como si estuvieran acostumbrados a los piratas, aunque nosotros éramos los únicos, al menos estos dos días.
Los demás le miraron, pensando detenidamente en sus palabras.
- Anoche, cuando ese hombre intentó atacar a la chica, nadie salió en su defensa. Y eso que entre varios podrían haberlo detenido, teniendo en cuenta que el tío iba como una cuba, pero, ¿por qué después siguieron hablando y bebiendo, como si nada hubiera ocurrido? – Dijo Usopp. – Reaccionaron como si estuvieran acostumbrados a eso, como si no les importara lo que le pudiera pasar a esa chica.
- Ni siquiera el viejo de hoy parecía preocupado porque la camarera no hubiera aparecido en todo el día – dijo Sanji.
- Y cuando preguntamos por el bosque, nos contestó con tranquilidad, como si le hicieran esa pregunta a diario. ¿Quién puede permanecer tan sereno mientras dice que al lado del pueblo puede haber criaturas peligrosas, o algo peor? – ahora habló Nami. Aquel comentario de Brook les hizo despertar un creciente interés por lo que estaba pasando.
- Es como si todo eso ya lo tuvieran preparado – comentó Zoro en tono pensativo – como si…
- Como si estuvieran interpretando un papel – todos se giraron, mirando a Robin. – puede ser que sean los mismos aldeanos los que ocultan algo.
De repente, Luffy le dio un golpe a la mesa con el puño, sorprendiendo a los demás.
- Claro…ahora lo entiendo – su voz sonaba preocupantemente seria. De pronto su mirada cambió, transformándose en una de furia – ¿Cómo no iban a tener nada de comer en un bar? ¡¡OCULTAN LA CARNEEEE!! ¡¡LA QUIEREN SOLO PARA ELLOS!!
Zoro, Sanji, Usopp y Nami cayeron hacia atrás, produciendo un ruido sordo.
- ¡¡PERO MIRA QUE ERES IDIOTA!! – dijeron a coro.
- Oh, hablando de carne, Sanji, ¿cuándo comemos?
- ¡¡Acabamos de comer, merluzo!! ¡A ti lo que te pasa es que tienes el cerebro lleno de carne!
- ¿y qué hay de malo en eso? La carne es buena, te fortalece; por eso los golpes en la cabeza no me hacen nada jajajaja – dijo, golpeándose la cabeza para dar más énfasis a sus palabras.
- ¡Qué tonto que llegas a ser! – dijo irritada Nami, dándole una colleja. – Entonces, ¿al final qué vamos a hacer?
- ¡Pues está claro! Ir a la siguiente isla, que seguro que tienen carne – recibió otra colleja de la pelirroja, aunque no se inmutó – y buscaremos a la tía ladrona para que se una a la tripulación.
- ¿Aún sigues con esas? – Dijo Usopp – ya tenemos bastantes líos sin saber dónde estamos como para ir en busca de una asesina.
- ¿Qué pasa, Usopp? No tendrás miedo… – comentó Robin.
- ¡Pues claro que no! ¡No es la primera vez que me enfrento a un asesino sanguinario!; recuerdo que hace unos años, en una de mis grandes aventuras, me enfrenté a un hombre que se hacía llamar a sí mismo "la muerte", medía 3 metros y usaba un enorme garrote con pinchos para despedazar a sus víctimas; le ataqué con todas mis fuerzas, aunque claro, ¡¡él no era rival para el gran Capitán Usopp!!
- ¿En serio? ¡¡Eres increíble, Usopp!! – le decía Chopper, maravillado, como siempre, por las historias que contaba el mentiroso.
Nami se levantó y se dirigió a la puerta, mientras Usopp seguía contando historias que en la vida pasarían bajo la atenta mirada de Luffy y Chopper, que le animaban a seguir con sus relatos. Sanji trató de seguirla, murmurando algo sobre no dejar sola a su Nami-swan, pero acabó tropezando con algo.
- Pero qué…. ¡oye, idiota, quita tus mierdas de en medio! – le dijo a Zoro, pues había tropezado con sus espadas.
- ¿Qué has dicho? – el aludido frunció el ceño.
- Lo que has oído; ¿ahora encima de idiota eres sordo, marimo?
- Mejor ser sordo que un estúpido calzonazos como tú.
- ¡Repítemelo si te atreves, chulito de mierda!
- ¡¡Las veces que necesites, cejas diana!!
Nami cerró la puerta tras ella, sin volverse a mirar la escena a la que tanto estaban acostumbrados en ese barco: Zoro con sus espadas, Sanji con sus patadas, y destrozando todo cuanto se encuentre en su camino. La pelirroja sonrió: las cosas volvían a ser como antes. Había temido que aquella isla acabara con el optimismo y la despreocupación de sus camaradas, aunque sabía que esto sólo era el principio.
--o--
El sonido de un Den Den Mushi la sacó de su sueño.
- ¿Diga?
- ¿Dónde te has metido? – la voz al otro lado sonaba desesperada.
- No he salido de la casa en todo el día.
- Pues quédate allí, no salgas. Esos piratas han estado haciendo preguntas.
- ¿Ah sí? – se sentó en la cama en la que se encontraba. – ¿Qué clase de preguntas?
- Obviamente relacionadas con el bosque.
- ¿Les has dicho…?
- Sí, que hay criaturas peligrosas. – le interrumpió la otra voz con urgencia – Pero también preguntaron por ti. Ándate con ojo, tal vez sepan algo.
- Lo dudo; no hay manera de que lo sepan.
- Aun así no te arriesgues a que te vean de nuevo – la voz del hombre se convirtió en un susurro – oye, esto es muy peligroso; quiero ayudarte, pero si no me dices lo que pasa…
- No necesitas saber más. – su voz sonó tajante.
- Bien. Sólo espero que no te equivoques. Aunque parecen buena gente, no hay que olvidar el enorme precio que tienen sus cabezas. No sé qué buscas de ellos…
Sonrió.
- Es lo bueno de vivir el momento: nunca sabes qué te vas a encontrar; no busco nada en concreto, pero sé que encontraré algo.
- Eres demasiado rara… Pero espero, por tu bien, que sepas lo que haces. Cuídate.
Colgó el auricular, aún sonriendo.
- Imbécil…si crees que no sé que les has dado una pista…bueno, esto hará el juego más interesante. Veremos cuánto aguantan estos piratas.
--o--
- ¿Qué haces, Nami? – Robin se acercó a ella, quien miraba hacia el cielo.
- Pienso en esta isla; es curioso que no haya oído hablar de ella antes. Ya sabes que todo lo paranormal atrae a los piratas como la luz a las moscas.
- Tengo la sensación de que pronto descubriremos este misterio – dijo la morena, sonriendo. – ¿Has conseguido cartografiarla?
La pelirroja asintió.
- Al menos hasta llegar al bosque. Pero estoy contenta por haber encontrado esta isla. Eso hará que los chicos se relajen y dejen de pensar en la próxima.
- ¿Te refieres a la Isla Gyojin? – Nami volvió a asentir. – Tengo entendido que tuviste que trabajar con hombres-pez. No debe ser agradable encontrarse con más de esa especie.
- Supongo que es el sacrificio que tengo que hacer; están bastante ilusionados con llegar allí.
La arqueóloga no dijo nada, aunque comprendía lo que la pelirroja sentía. Pasaron varios minutos en silencio, escuchando las olas que chocaban contra el barco, y los gritos que salían de la cocina. Nami observó a la morena, sus ojos reflejaban curiosidad.
- Robin… ¿Te parece que Zoro es gay?
La mujer la miró sorprendida; no entendía a santo de qué le preguntaba eso a ella.
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Oh, sólo quería escuchar una segunda opinión. Te habrás dado cuenta de que no suele mostrar interés por las chicas; es más, aquella vez en los baños de Arabasta no recuerdo que aprovechara para mirarnos a Vivi y a mí. – A Nami este hecho le parecía extremadamente sospechoso – ¡Debe ser gay! ¡No hay otra explicación, que a mí los chicos no se me resisten! – comenzó a reír, bajo la atenta mirada de Robin. – pero dime, ¿qué piensas tú?
La morena miró hacia el frente, donde se extendía el mar más allá de lo que su vista lograba alcanzar.
- Pienso que es por su timidez. – Comentó –, o tal vez porque respete la intimidad de las mujeres, o porque está tan centrado en su objetivo de ser el mejor espadachín que no piensa en nada más. Pero estoy convencida de que no podría resistirse a los encantos de una mujer. – concluyó, con una sonrisa pícara. La navegante sonrió.
- ¿Hay algo que no me hayas contado? – como respuesta sólo recibió una sonrisa aún mayor. – Será mejor que marchemos ya, no tenemos nada que hacer en esta isla. – Nami se dio la vuelta, dirigiéndose hacia la cocina. Entró y, deteniendo la pelea entre Zoro a Sanji a base de capones, les ordenó ir a sus puestos para zarpar de inmediato.
Y así, con el viento a favor, dejaron atrás aquella isla, algunos deseando no volver a verla, otros esperando encontrar más pistas, pero todos ellos con una sensación extraña al mirar de nuevo hacia el bosque.
El bosque…
Había algo en el bosque.
Zoro, Nami, Robin y Franky se acercaron más a la borda, tratando de distinguir aquella forma que salía de entre los árboles. Bañada por la luz del sol, una chica miraba en dirección al barco; los cuatro se inclinaron un poco más, tratando de verla mejor. En ese momento, la joven pareció haberse percatado de su mirada, y se escondió rápidamente en el espeso bosque.
Se dieron la vuelta, apoyándose en la madera del barco.
- ¿Quién sería esa chica? – preguntó Nami, con gesto pensativo.
- Una muchacha a la que ayudamos anoche. En ese momento estaba borracha – contestó Zoro.
- Es como si se hubiera asegurado de que nos marchábamos, ¿no? Al menos a mí me dio esa impresión – comentó Franky, cruzándose de brazos. Los otros dos asintieron.
Robin, quien había permanecido callada, se alejó de allí yendo hacia la proa.
- ¿Y a ésta qué le pasa? – preguntó Nami, más para sí misma que para los dos chicos.
Pasaron las horas, pero no había ningún rastro de una isla cerca. Nami no notó cambios de presión en la atmósfera, así que supuso que se encontraban entre un grupo de islas que compartían el mismo clima. Miró a la brújula de su muñeca, soltando un grito de sorpresa.
- ¡¡Estamos yendo mal!! Rápido, Franky, ¡gira 30 grados a estribor! – el peliazul obedeció sin preguntar, siguiendo las instrucciones de Nami. La pelirroja estaba convencida de que el viento los había arrastrado poco a poco en la dirección equivocada. En unos segundos corrigieron el rumbo, y ella suspiró, ahora tranquila.
Aun así, mientras comía no dejaba de mirar hacia el Log Pose y la proa del barco, asegurándose de que iban por el camino correcto.
Al día siguiente, al amanecer, llegaron a la siguiente isla. Al contrario de la anterior, ésta estaba abarrotada de gente, sobre todo pescadores. Todos miraban a los piratas, entre asustados y curiosos. Los Sombrero de Paja sonrieron: esa sí era una actitud normal al ver un barco pirata. Atracaron en el puerto y bajaron a tierra firme, pero Usopp decidió quedarse junto con Brook, vigilando el barco.
- Aquí hay mucha gente y saben que somos piratas. No sabemos lo que podrían hacerle al barco – argumentó. Mientras, el esqueleto decía que llamaría demasiado la atención en aquel lugar.
Los demás salieron del puerto, adentrándose en la ciudad. Nami estaba maravillada, pues había un montón de tiendas y planeaba visitarlas todas.
La calle estaba repleta de gente, así que pasaban bastante desapercibidos, aunque eran conscientes de que algunas personas se quedaban mirándolos. Pero en general, pasaban al lado de los piratas sin siquiera mirarlos: hablaban de sus cosas, miraban hacia los escaparates, sonreían…
Robin se dio la vuelta, casi por inercia. Había vuelto a ver esa sonrisa; una sonrisa que juraría haber visto también adornando el rostro de aquella camarera en la anterior isla. Una sonrisa que le recordaba a ella…
--
Pues hasta aquí el cap. 3!! Dentro de poco nos meteremos con la acción.
Jhon I "El Bronceado ": Muchas gracias por el review!! el ZoRo es la mejor pareja jeje; un beso!
Claudia1542: No te puedo aclarar mucho sobre lo del documento, pero se explicará a medida que se avance con la historia; pero bueno, se supone que la Marina no tenía idea de lo que contenía ese documento, pero como ya dije, se explicará todo Sobre lo de que Robin llama a sus nakamas por sus nombres, tuve mis dudas sobre cómo escribir eso; hasta donde vi de Thriller Bark llama a Luffy, Chopper, Usopp y me parece que a Nami por sus nombres, pero no vi cómo se dirigía a los demás, así que decidí que, de momento, llamara a Zoro por su cargo, aunque tb espero el momento en que le llame por su nombre jeje. Muchas gracias por tus palabras, espero que sigas comentando así!! un beso!!
Tsuki: pero si tú ya lo leiste...xD bueno, mejor que lo leas de nuevo, porque he cambiado varias cosas jeje ah, y recuerda que Zorro es mío!! tú quédate con Tres-kun xD ya hablaremos por MSN, muxu asko!!
Ivette: muchas gracias!! si algo pretendo en este fic es poner el lado más cómico de Nami (no me gusta nada en japonés, demasiado gritona xD), espero conseguirlo! Muchas gracias por tu comentario, un beso!
