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Capítulo 3

―Lo siento, Abarai-kun, pero debo levantarme― susurró Inoue moviéndose con lentitud para no despertar a Renji.

Fue a su habitación, tomó un baño y se cambió para un nuevo día en la Mansión de Abarai. Esa mañana iría Love, para hacer un trabajo con el pelirrojo.

Seria las 10 de la mañana cuando Inoue se vio atajada por Renji en la cocina, que buscaba una sal de uvas para la resaca.

―Abarai-kun, le hice un jugo para la resaca―Inoue sonriente le extendió un vaso de un color grana. Renji lo vio con asco, era rojo con miles de semillitas y olor espantoso

―Deja de decirme Abarai-kun, Renji está bien, llevamos 4 años juntos, no eres mi sirvienta Orihime, eres mi compañera― dijo saliendo de la cocina, Inoue se sonrojó, antes de seguirlo―Dame el jugo, ― escuchó desde el comedor.

―Sí, ―se acercó con el vaso, unas fuertes pisadas se escucharon en la entrada principal―

― ¿Cómo se levantó el príncipe pelirrojo? ― Gritó Love, a un Renji algo atontado

Desde el pasillo del segundo piso, eran observados por Rukia, los miraba en detenidamente.

―Ha sido… suficiente… tiempo― dijo en un susurró, levantó la vista y entró a la habitación, agarró la mochila que tenía sobre la cama, volvió al pasillo.

Escuchó los gritos de Renji y un tipo al que decía el pelirrojo llamaba "bastardo", quizás lo había visto antes pero no lo recordaba. Rukia se había mantenido agachada en el barandal de las escaleras observándolos, Renji al estar frente a la puerta volteo hacia arriba en dirección al cuarto de Rukia, pero siguió detrás de Love, inmediatamente después. Orihime los estaba despidiendo, cerró la puerta cuando los dos hombres estuvieron en el automóvil mercedes del moreno, al girar Rukia estaba vestida como modelo, se miraba bellísima, otra totalmente.

―Estas… estas hermosa― dijo llevando sus manos a la boca

Orihime se sorprendió al verla, parecía una top modelo, siempre la había visto en bata o su ropa usada, pero ahora su cabello negro trenzado por un lado, agarrado con un listón morado, las ojeras vestían sus hermosos ojos, su pálido rostro se veía cansado.

Llevaba con ella una mochila en la espalda, vestía un hermoso blusón que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, color azul, una chaleco blanco, y botas blancas de piso, su mechón ocupaba el mismo lugar de siempre. Se colocó frente a Inoue.

― ¿Qué sucede? ―

―Buen día, Rukia-san que hermosa te ves ―

―Buen día― abrió la puerta

― ¿A dónde vas? ― dijo Inoue preocupada― ¡Espera!

―A la biblioteca― respondió Rukia, señaló el camino, la cara de Rukia era tierna pero sus ojos vacíos―

―Es decir, ¡qué vas a salir fuera de la mansión!―

―Sí…― dijo sin más, ―Estoy… cansada

― ¿Cansada? ¡Un momento Rukia!― Inoue, no lo entendió pero entender a Rukia era difícil

Rukia abrió la puerta y camino lenta, Orihime salió atrás los pasos de Rukia.

Cuando Love y Renji salían de la propiedad del Rojo, en el carro del primero, vieron a Lisa, entrando a la mansión.

― ¿A dónde va? ― dijo Renji

―No sé, a tu casa, ― dijo Love― ¡que no es obvio! ― se rió Love

― Tonto― Renji lo miró mal― ¿Qué va hacer en mi casa? ― Confuso ―

―Ni idea― dijo Love ― quizás quiere aprender a cocinar con tu chica― refiriéndose a Orihime.

―Mmm no sé―

Rukia estaba detenida con Inoue frente a ella. Rukia la miraba como bicho raro. Inoue sonreía de forma nerviosa, Renji le había pedido que vigilara y cuidara a la morena. En eso se escuchó el pitido del carro de Lisa. Rukia pasó de Inoue. Caminó hacia el auto y Lisa abrió.

―Entra, ¡adelante! ―

―Buen día― dijo Rukia al entrar al auto―

―Espera Lisa-san―Orihime corrió hacia el auto―

―No te preocupes, dile a Renji que yo me la lleve― arrancó el auto llenando de polvo a Orihime.

―Pero… pero, se va a enfurecer― Las chicas estaban rumbo a la salida de la propiedad

Esperaba el autobús que lo dejaría cerca de la universidad, no sabía realmente cómo llegar, Yoruichi con su inescrutable amabilidad se empeñó en hacerle un mapa de colores y animalitos, había tenido que salir corriendo de ese lugar, se volvía loco, eran peor que su papá, mejor dicho era como tener a dos padres pero a estos no les podía soltar un golpe, por eso la mejor opción…huir.

A unas cuadras de la tienda, un autobús se acercaba, debía cruzar la avenida principal para llegar a la parada. Espero unos minutos, abordó el transporte, caminó por el pasillo hasta ubicar el asiento vacío en la parte trasera del autobús, sacó su mp3 y se colocó los audífonos. Tardó alrededor de 20 minutos en llegar a su destino.

La universidad a la que asistiría era enorme, tardó una hora en encontrar el edificio donde se matricularía para su carrera, tendría que iniciar las clases el siguiente mes.

Al llegar al edificio de servicios estudiantil, lo recibió una mujer de edad mayor, que le pidió sus datos generales para su carnet de estudiante. Lo mandaron con el doctor del edificio para su examen médico, el doctor Ishida Ryuken, lo atendió. Un hombre de cabello blanco y lentes, su bata blanca, pantalones color gris y camisa azul cielo, hacían su conjunto, una mirada desdeñosa se ponía frente al peli naranja.

―Así que Kurosaki…―

―Sí― Respondió el peli naranjo

―Kurosaki Ichigo― El hombre lo miraba constantemente esto ponía Ichigo a la defensiva―

― ¿Edad? ―

―22 ―

―Tienes 22 años―

―Eso dije― no le gustaba repetir las cosas―

―Procedencia―

―Karakura, Osaka―

―Hmm… interesante― el doctor se detuvo para mirarlo directamente, A Ichigo le pareció extraño el hombre―

―Eres el hijo del idiota de Isshin, ¿no es así? ―Ichigo lo miró más ceñudo que nunca―

―Claro que sí y de la encantadora Masaki―

―…―El peli naranjo no contestaba,

―Vaya, vaya. Supongo que sigue siendo tan molesto como siempre― El hombre sacó un cigarrillo y lo encendió― Espero no tener que lidiar contigo como con tu padre― Lo vio de forma rígida

―Se supone que en esta área no se fuma― Ichigo hablo, tenía expresión de desconfianza ―

―Esta es mi área aquí mando yo― dijo el doctor, mientras tiraba en cerillo al cesto de la basura―

―Hmm―

―Bueno, el caso es que esta una gran coincidencia― revisó el formulario frente a él―

―Con esto vuelves a servicios estudiantiles― El tipo extendió el papel para Ichigo

―Gracias― Ichigo, tomo sus cosas, enseguida salió del consultorio―

―Ha sido un placer Kurosaki― El doctor lo miró como si fuera un posible candidato para experimento

Caminó de vuelta a servicios a estudiantes y ahí le hicieron su expediente y con eso finalizaba su día en la universidad. Ahora sólo debía regresar para la ceremonia de bienvenida en un mes.

Había estado en la universidad alrededor de tres horas, entre matricularse y buscar horarios, salones a los que asistiría a clases, 4 en total.

Al salir de la universidad caminó sin rumbo fijó sólo para conocer la zona.

―Sólo espero no perderme― se dijo así mismo, se colocó los audífonos de nuevo, siguió caminando. Ubicó una parada de autobús.

Anduvo para esperar transporte, había un par de chicos y chicas a los que les preguntó sobre alguna plaza comercial cercana, las chicas emocionadas, se le quedaban viendo. Uno de los chicos con mirada encrespada le dio indicaciones. El otro chico lo miraba con cara de desconcierto y murmuró a su compañero.

Ichigo agradeció y se recargó en uno de los pilares cercanos, sentía la mirada de los dos chicos y eso era un fastidio. Cerró los ojos y sintió que le jalaban la chamarra, abrió los ojos y una de las chicas que antes coqueteaba con los otros chicos estaba a su lado con una sonrisa de oreja a oreja. Ichigo se quitó un auricular.

―¿sí? ― esperaba que la joven tuviera una buena razón para sacarlo de su estado de comodidad y placer musical

―Me preguntaba si… me puedes dar tu número celular― dijo la chica―Por favor―Ichigo confuso le respondió

―Disculpa, yo no tengo móvil todavía― Obvia mentira, pero no quería ser descortés―

―De acuerdo, entonces ― la chica sacó de su bolsa una pluma y un papelito y escribió―Este es el mío, cógelo― Ichigo se quedó sorprendido

― No, no es necesario, gracias― dijo sin relacionarse mucho, la chica le agarro la mano y dejo el papelito en ella

―Llámame para cualquier cosa― la mirada de la chica era insinuante, el peli naranjo la vio volver a su lugar, el colocó el auricular de nuevo entonces vio un autobús, uno de los chicos le hizo una seña, leyó los labios de este y decía

― "Ese es el que debes tomar" ― Ichigo asintió y se orilló para hacer la parada, sacó el dinero para su pasaje y buscó el asiento más recóndito ahora esperaría hasta la plaza Sorano Garden.

Mientras el autobús hacia su recorrido se fijaba en cada cosa por el cristal, cuando el autobús se acercó a la zona comercial, hizo la parada caminó hasta encontrar un teléfono público y llamó a casa de Urahara.

―Yoruichi-san sólo quiero avisar que vine de compras, comeré en la calle.

―Ichigo, te fuiste sin tu tía, eres malvado, Ichigo-kun te castigaré cuando regreses― La mujer se escuchaba berrinchando

―Claro, lo que digas, nos vemos― Ichigo colgó― ¡esa mujer me harta!―

Caminó adentrándose en la plaza, había gente por donde quiera, tiendas de mascotas, comida, ropa, joyas y perfumes.

Pensó varias veces en lo emocionadas que estarían sus hermanas al ver esas mascotas.


Esa mañana se le había perdido en la gran biblioteca pública. Primero no pensó en dejarla sola, pero llegó un momento en que tanto libro de sólo letras le aburrió, si no poseían dibujos pervertidos, a color, entonces no le interesaban. Así que decidió sentarse y verla desde lejos, parecía perdida entre tanto libros, pero cada hora que pasaba, era más intrigante conocer sobre ella, no podía creer que Renji, no supiera ni su apellido,

― ¿Quién eres? ¿De dónde? ¿Qué pasó para que Renji te encontrara como lo hizo? ― De lo que Lisa si estaba segura es que ella no pertenecía a la calle. ― ¿Quién eres tu realmente?

Rukia, buscó entre los libreros, caminó por la gran biblioteca, se sentó cerca de unas ventanas que mostraban un hermoso jardín de flores naranjas y amarillas. Así aprovecharía más la luz solar, empezó a leer, sin darse cuenta se había alejado de Lisa, pero no se preocupó.

Cuando Lisa se percató que Rukia no estaba donde se había quedado, empezó a buscarla, la mujer de lentes tampoco se preocupó demasiado, ella ¿a dónde podía irse? Lo meditó y al recordar que no sabía nada, empezó a buscarla de verdad.

Pasaron 20 minutos, no la encontraba, salió de la biblioteca para buscarla en los jardines, pero nada de la morena.

― ¿Dónde te metiste? ― Lisa, la buscaba sin suerte.

A la pelinegra le dio hambre, su estómago rugió, lo acaricio. Dejó los libros en la mesa, salió de la biblioteca. Caminó mirando a todos lados, observaba como la gente se reía, abrazaba, peleaba.

―Pelear es más fácil que amar… Odiar también, todo es tan innecesario― se decía Rukia.

Las amigas se abrazaban, algún chico y chica tomados de la mano, chicos populares en grupo con sus mochilas, mujeres con sus hijos e hijas entre las flores y el pasto, con cestas de comida y lo que se llama día de campo. Perdida entre sus pensamientos.

Un brazo se estiró para atrapar el chaleco blanco que se movía lentamente, Rukia, sin ninguna respuesta agresiva, volteo, Lisa tenía una mirada tétrica. Rukia, parpadeo, sin explicación alguna, por esa clase de mirada.

― ¿Qué demonios? ¿Dónde estabas? ― pregunto casi sin aliento

―Tengo hambre― respondió sin temor―

― ¿Hambre? ― Lisa puso sus manos en la cintura, ― ¡qué rara eres!― respondió, ― ven, vamos cerca hay una plaza, vende un sushi delicioso

―Sushi…― Rukia escuchaba atenta

―Sí, esos rollos de arroz con de alga rellenos, sake, ¡vamos! ―

―Además hay ricos dulces― continuo

― ¿dulces? Sí, vamos― Rukia siguió caminando, pero Lisa la detuvo de nuevo

―Chica rara, por esta dirección― Lisa señalo el otro lado, Rukia dio la media vuelta, para seguir caminando.

―Hmmm… parece que no sabes nada―


―Gracias, señora― Respondió amablemente, el chico dejó su mochila a un lado y se sentó para disfrutar de los rollos rellenos de verduras que había pedido como entremés, mientras esperaba su Ramen.

En la mesa cercana a la ventana del restaurante, miranba atento los pergaminos que adornaban el lugar, degustaba los rollos de vegetales, observó que había unas fotos del Kabuki que decoraban ese lugar, era pulcro, de pronto su mirada que bailaba por ese lugar se detuvo en un par de chicas, una que parecía estar pegada a la botella de sake, parecía graciosa con caras que hacía, cómo si regañara a la otra que no alcanzaba a ver. Continúo comiendo.

Rukia se encontraba observando a Lisa, pegada a la botella de sake, estaba bebiendo y parecía que no le hacía nada. Tenían un Sushi como para cinco personas, Lisa se mofaba de Rukia, parecía que esta última estudiaba como hacer las cosas, cuidadosamente, tomo los palillos y cogió un rollo, untó un poco de wasabi. Lo metió a su boca y mastico lentamente, tragó y cogió otro.

―Te gustó, chica anormal― reía escandalosamente Lisa

―Sí, pero ya lo había comido…una vez― Rukia fijó su mirada como si estuviera recordando cosas, pero esta parecía que no había emoción

― ¡En serio! No parece, ― decía escandalosamente, Rukia salió de su trance y seguía comiendo tranquilamente sin ser perturbada por el entusiasmo de Lisa, terminaron de comer y Lisa de beber, pagó la cuenta y salieron del lugar.

Lisa empezó a caminar, pero al no sentirse acompañada, volteo a ver, Rukia esta se había detenido, estaba a unos metros de ella.

― ¡Apúrate! ―

―Aquí nos separamos― dijo Rukia, a una sorprendida Lisa

― ¿Eso es lo que deseas? ―Preguntó la pervertida

―Sí, ― Lisa deseaba que le explicará que ella dijera más

― Entonces esto es todo― habló con familiaridad

―Hmm…― Rukia movió la cabeza

―Pero, tienes ¿Dónde ir? ¿Qué vas hacer tu sola? ― Lisa tenía que asegurarse antes de darle libertad

―Realmente no me importa, ya lo solucionaré― dijo Rukia

―Bien, entonces que así sea―

―Gracias por lo de hoy―dijo Rukia, hizo una reverencia.

―Oye Rukia, ¿Quién eres en verdad? ― preguntó antes de que ella caminara

―Soy… eso no importa― respondió empezó a caminar a lado contrario de Lisa―

Había pagado su cuenta y fascinado por la comida, decidió ir a ver la ropa. El peli naranjo estaba buscando en unos anaqueles unas camisas de manga corta, el calor seria fuerte ese verano, buscaba algo de su gusto, así que miró detenidamente, moviendo cada camisa que llamaba su atención, encontró una en color azul marino, la llevó frente a uno de los espejos para verse.

―Esa no se te verá bien― escuchó, mirando hacia los lados, ― con tu cabeza de zanahoria, ese color no te favorece

― ¿Quién está ahí? ― dijo el naranjita, la dueña de esa voz, salió entre la ropa que colgaba de unas perchas. Ichigo la miró con disgusto, ― ¡qué demonios te importa!―

―Es cierto, no me importa― dijo ella pero lo dejaba inquieto

―Entonces no opines― dijo él, dejando la camiseta sobre un aparador. Siguió mirando la ropa. La mirada inquietante de la chica lo seguía,

La chica se quedó parada mirándolo. Movió la cabeza hacia un lado, mirando fijamente al naranjita. Ichigo miraba de reojo, era pálida.

― ¿Quieres dejar de mirarme? ― Dijo Ichigo,

― ¿Por qué? ― respondió ella

―Porque es molesto.

―Nunca había visto a alguien con el cabello naranja, ¿eres gay? ―Los colores subieron al rostro del naranja

―¡¿Gay, yo? No, no soy gay―dijo alzando la voz―No seas molesta, no te metas en a las cosas de otros.

―Tus cejas están juntas, tienes ese gesto de criminal―La indiferente e insensible Rukia

―Deja de observarme, las mujeres no dicen esas cosas― la miro inconforme con sus opiniones

―Realmente tus cosas no me importan, eres fastidioso, eres odioso y tienes mal gusto― la chica dio media vuelta y desapareció,

― ¿Qué? ―cuando ya no la vio, ― ¿Quién se cree? ―caminó por donde ella estuvo pero realmente había desaparecido.

Desilusionado por no encontrar algo de su gusto. Siguió en búsqueda de ropa pero esa tienda no le agradaba mucho. Continuó hacia otra tienda de ropa de hombres para seguir buscando y en una perfumería la vio, de nuevo, estaba sentada y frente a ella una perfumista le ofrecía fragancias, ella probaba unos perfumes en su piel.

―Ese no te queda― se escuchó detrás de ella― El de lilas es mejor para ti― Ella lo ignoró.

―Su novio tiene razón― dijo la perfumista, al mirar a Ichigo con el ceño fruncido y el rebelde cabello naranja la mujer sonrió nerviosa.

―Él entrometido― señaló Rukia sin mirar a Ichigo― yo clienta, sándalo por favor―

―Enana, insolente― dijo Ichigo, ― Eso no es mi novia― dijo Ichigo a la perfumista―

―¿Se le ofrece alguna fragancia natural o perfume comercial?― Una chica se le acercó al naranjita―

―No, gracias― dio la media vuelta y salió del lugar.

―Esta fragancia me gusta, ―

― ¿Cuál? ―

―Esta ― dijo Rukia, en el frasco se leía "lilas lavanda"―

―Vaya al final, escogerá el de lilas― dijo la perfumista―

―Y este― agregó Rukia―

―Tradicional bambú― dijo la mujer, ― serán 8300 yenes, por favor― Rukia abrió su mochila y saco un monedero sacó unos billetes y pago con 10000 yenes.

Rukia cogió la bolsa con los perfumes. Caminó, a unos metros fuera de otro comercio, estaba el chico de ceño fruncido y cabello naranja. Caminó tranquila sin apresurar el paso. El miraba una tortuga del mostrador en una tienda de mascotas.

―Morirá ― dijo la peli negra

―¿Eh? ―Ichigo no lo podía creer la chica rara estaba detrás

―…― ella no perdía de vista del pequeño bola blanca que estaba en la vitrina, se acercó al vidrio y puso su mano sobre el cristal.

―Tu entrometida― dijo el imitándola―Yo interesado―

―Teñido, delincuente juvenil― dijo ella sin mirarlo― Eso jamás será mi novio― lo imitó Rukia, pero sin denotar importancia volvió a verlo fijamente, Ichigo se puso nervioso, raro en el por lo general ignoraba.

― ¿Qué tanto ves? ― dijo el hombre joven―

―Nunca había visto eso, ―señaló el cabello del chico―

―Arg…―

― Sólo a un pelirrojo― Rukia, abrió su bolsa y sacó su celular. Ichigo la observó.

Por primera vez en 10 meses, volvería a encenderlo. Obviamente, el celular no sirvió. Se dio la media vuelta y caminó hasta una tienda.

―Vaya que esta loca―Ichigo siguió su camino.

Continuará

Saludos

Gibybluu, , Saku-nee... Gracias por su apoyo!