CAPÍTULO 3: RETORNO

Su mano seguía con destreza los movimientos que, sobre el papel, dejaban el rastro de tinta que daba forma al nombre del próximo criminal. Ryuk, sorprendido, se levantó de la cama y se acercó al escritorio de la joven. –Vaya, vaya… Así que por fin te has decidido a usarlo. Como si su oído no hubiese percibido las palabras del shinigami, Misa continúo mirando la tele a la vez que escribía los nombres que aparecían en ella.

– ¡Venga ya! ¿Piensas seguir ignorándome de por vida?

Misa se giró sobre su silla y le miró por un rato. Cuando Ryuk pensó que se quedaría así eternamente, la humana le desconcertó, emitiendo un hilo de voz que parecía costarle la vida. Como si sus cuerdas vocales estuviesen oxidadas.

– ¿Pretendes que olvide que fuiste tú quien escribiste el nombre de Light?

La sequedad de sus palabras le mantuvo callado unos minutos, como si detrás de sus extraños ojos algún tipo de maquinismo estuviera eligiendo la respuesta más adecuada.

–Creo que incluso le hice un favor… Que un humano no muera si su shinigami no lo mata no significa que este no sufra si alguien tan loco como Matsuda le dispara.

Una imagen terrible cruzó el rostro de Misa.

– ¿Qué Matsuda hizo qué?

El shinigami lejos de querer explicárselo se dio cuenta de que el tema se desviaría mas aún si no se le ocurría algo en ese momento.

–Dejó de ser divertido, Misa –La seriedad se apoderó del divertido tono de voz que caracterizaba a Ryuk. Ni siquiera él mismo sabría decir si fue obra de una actuación para llevarse a la chica a su terreno o realmente, se sentía algo arrepentido. –Lo habían descubierto, lo iban a meter en la cárcel. ¿Qué iba a hacer mientras tanto? Estaba vinculado a él y su condena posiblemente fuese de una cifra eterna… ¿Tendría que esperar a su lado? Cien años en una habitación con barrotes de hierro son muchos incluso para un shinigami.

–Podrías simplemente haber matado al equipo de policía.

–Eso habría sido decantarme por un bando. Él sabía que…

– ¡Me da igual lo que él supiera, Ryuk! –Misa apretó los puños, hincándose con odio las uñas en la palma de la mano. –Si lo que quieres es divertirte conmigo, puedes ir matándome a mí también. No voy a hacer nada que te satisfaga. Las pupilas de Ryuk se dilataron como muestra de su impresión. ¿Cuándo había madurado tanto? El shinigami rió, siendo el primero de su especie en comprender lo difícil que era para un humano vivir con tan solo medio corazón.


El frío, instalado en la ciudad, iba recorriendo cada una de las calles provocando esporádicos estornudos, escalofríos repentinos, y rojas puntas de nariz. Matsuda estaba a punto de entrar al edificio, no sin antes girarse para aspirar profundamente y llenar sus pulmones de aquel aire tan agradable. Un golpecito suave sacudió su nariz. Haciéndolo estornudar. Las calles no tardarían en estar cortadas por la nieve. Empujó la puerta con la mano que tenía libre y lo que vio a continuación lo dejó congelado por unos instantes: Subiendo las escaleras que conducían al cuartel, se encontraba Yamamoto* con el mismo periódico que él mismo había comprado para enseñárselo a sus compañeros. No podía permitir que fuese él quien diese la noticia. Corrió hasta alcanzarlo y zarandeó su hombro para que se diera la vuelta.

– ¿Qué… Qué pasa?

Matsuda sonrío ampliamente, mostrando sus perfectos dientes como fichas de dominó.

– ¿No has escuchado que te ha llamado el de recepción?

Tras un momento de incredulidad y un Yamamoto camino a la recepción, Matsuda dejó escapar una risita infantil y continuó corriendo, subiendo las escaleras de dos en dos. Matsuda sostuvo el periódico con ambas manos, extendiéndolo ante su pecho. La mandíbula de sus compañeros fue descendiendo a medida que leían el titular que ocupaba toda la portada. Lejos de ser una coincidencia, el ordenador dio el aviso de una llamada. Todos sabían quien era y que iba a decir. El cerebro de los policías actuó por libertad propia e hizo que las bocas de estos se moviese a la vez, pronunciando las mismas palabras. Las voces del equipo y Near se fusionaron en una:

KIRA HA VUELTO


La calzada ya quedaba cubierta por una fina capa de nieve. La luna comenzaba a hacerse ver, ocultando los últimos rayos de sol. Con ellos, los últimos coches se dirigían a sus casas después de un duro día de trabajo. Dimitri caminaba por la acera, sumergido en sus pensamientos. Después de haber realizado unas llamadas y haber movido unos pocos hilos, había dado con la dirección del apartamento de Misa. Las múltiples ideas que se le ocurrían para presentarse ante ella divagaban por su cabeza, como propagaciones que quedaban en un segundo plano en cuanto a la verdadera razón por la que iba a verla.

Tengo que contarle mi historia, tiene que ser consciente del año que hizo , pensó. Tiene que pedirle perdón a Dios

El joven siguió caminando, sin embargo, a cada paso que daba, más ideas evadían su mente junto con la excitación de llevarlas a cabo.

No, no es cosa de pedirle perdón a Dios. Estoy seguro de que una chica tan guapa no sería capaz de asesinar sin pestañear si no… ,

Dimitri tragó saliva antes de atreverse a decirlo en voz alta.

–La famosa Misa Amane, está poseída –murmuró, sintiéndose cada vez más seguro de lo que decía.

Misa escuchó el sonido del timbre y extrañada, dobló cuidadosamente las cinco hojas que Light le había dejado para seguir con su plan y las guardó entre su pecho y el sujetador. Aquello le hizo preguntarse una vez más que haría cuando esas hojas se gastaran. Abrió la puerta y se encontró con la versión más seria de Dimitri. A Misa no le sonaba de nada, a pesar de haber coincidido con él en el entierro de Light. Pronto se sorprendió pensando lo mono que era, y quizás su antigua Misa se hubiese aventurado a decirle que con una sonrisa estaría aún más guapo. Sin embargo, ahora no tenía tiempo ni ganas para esas tonterías inmaduras.

– ¿Quién eres? –preguntó disfrazando su alma muerta con una voz melodiosa.

El chico miró al cielo y se santiguó.

–Perdóname.

Misa no tuvo tiempo para mostrar confusión pues Dimitri ya se había adelantado a golpearle, desvaneciendo su realidad.

*Yamamoto: Este personaje no es mío, no se da a conocer ni en el manga ni en el anime, sin embargo si que es obra del autor de Death Note. Lo presentó en un one-shot que realizó algo después de acabar con la serie. Es un policía que se unió al cuartel japonés después de dar por cerrado el caso Kira. El creador lo inventó para que, para variar, Matsuda tuviese a alguien con quien meterse xDD.