DISCLAIMER:

Esta historia está basada en el cuento "EMBRUJO", que se publicó en la revista "ROMANCES", del mes de julio de 1951, escrito por la autora CARMEN G. GONZÁLEZ DE MENDOZA, conocida también, como MARIA DEL CARMEN GARRIDO (wikipedia)

Los personajes del manga y anime "INUYASHA" pertenecen a RUMIKO TAKAHASHI.

De la colección de revistas "ROMANCES" de mi Abuela, esta segunda adaptación, que espero que les guste...

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Kagome había decidido permanecer una temporada en París, un par de semanas, antes de decidir si viajar a Italia o a España, en unas nuevas propuestas de trabajo, decidida a tomarse unas vacaciones, después de trabajar tan arduamente todo ese tiempo.

Bankotsu había sido su asiduo acompañante, visitando con ella otras ciudades de Francia y Europa, cómo un par de turistas, incluso consiguiendo que Jakotsu sé diera tiempo de estar con ellos, a pesar de tener muchísimos trabajo por un evento tan esperado, cómo lo era la "Semana de la Moda" en París, en especial la temporada Otoño- Invierno, al que se daban cita, lo mejor de la sociedad femenina tanto de Francia, cómo de las principales capitales del mundo.

Había decidido no contarle nada a Bankotsu, de aquella última noche en el teatro, cuando Sesshomaru la había llevado al Hotel, pues no tenía caso preocuparlo por el carácter de su amigo, del que ya no quería pensar demasiado, pues aunque no podía olvidar su mirada, su hermoso rostro y la forma de sus labios a pesar de la tela de sus guantes, ella no veía ninguna esperanza de que él lograra fijarse en ella de otra manera a cómo lo hizo esa noche, en que le dejó claro, que él odiaba a las mujeres.

No era Gay, de eso si estaba segura, pues tantos años conviviendo con compañeros de escena que sí lo eran, había afinado su percepción.

Simplemente era un rencor enorme hacía algo que lo había herido profundamente.

Sé lo habían vuelto a encontrar, en otras ocasiones, de manera "casual", cómo aquella vez en el restaurant de la Torre Eiffel, tratándola con total cortesía y galantería, cómo si esa noche no hubiera existido, confundiendo aún más.

_ ¿Kagome…? imouto-chan, te estoy hablando…

Jakotsu la sacó de sus pensamientos, volviendo a la realidad mientras caminaban…

_ ¿Qué te pasa, querida? ¿te encuentras bien?...

Bankotsu de inmediato tomó sus pequeñas manos, preocupada por lo disipado de su carácter.

_ Me encuentro bien, ustedes dos, dejen de preocuparse cómo si me fuera a derrumbar en cualquier momento… estoy bien…

Bankotsu, trataba de leer su mirada, aun preocupado, pues jamas dejaria que ella volviera a estar triste.

Una vez había sido más que suficiente…

Pero Jakotsu jalo a su amiga, hacia él, abrazándola con mucho amor, cómo si fuera un pequeño niño encariñado con su hermana menor...

_ ¡Bueno! le digo a Bank-nii, que aun no tengo musa, diseñe hermosos conjuntos, elegí a hermosas modelos que los lucirán, pero aun no encuentro a mí Musa, a la que cierre mí desfile, en una espectacular pasarela… y estaba pensando que Tú serías perfecta…

Kagome lo miró sorprendida, borrando de un zarpazo las preocupaciones anteriores, metiendo unas ganas enormes de salir huyendo de ahí, sin mirar atrás…

_ ¿¡QUE!?... Debes esta loco, y-yo no… yo no podría…

El rostro de Kagome era un poema, y ambos hermanos sonreían divertidos y enternecidos, pues a pesar de sus veintisiete años, de tener más de diez actuando en los mejores escenarios del mundo, de ser reconocida cómo una gran Diva, podía sufrir terror escénico, por salir solamente a modelar un diseño en una pasarela.

_ ¡Vamos Kagome! esa seria la unica manera de que yo pusiera los pies en el debut de mí hermano, ya sabes, mi trabajo con las Modelos no es verlas, más bien desnudarlas…

Los tres rieron con fuerza, pues conocían lo conquistador que solia ser Bankotsu.

_ ¡¿Siii?!... di que ¡sí!... vamos querida… yo sé que amas a tu querido Jako-nii… cierra el desfile… ¡Por favor!...

En plena vía pública, Jakotsu le rogaba cómo si fuera un niño berrinchudo, pidiéndole que le comprara algún dulce, y Bankotsu solo los miraba, desternillado de risa.

_ ¡Esta bien, esta bien!... pero porfavor ya no alces la voz…

_ ¡ARIGATO!

Y Jakotsu la abrazaba feliz, alzandola y dando vueltas con ella, mientras besaba ambas mejillas.

Todo una semana estuvo asistiendo a los ensayos, alargando su estancia una semana más, lamentándose de haber aceptado, pues Jakotsu había sido hasta ese momento, el jefe más exigente que había tenido hasta ese momento, dándose cuenta de los intrincado que era preparar un evento de esa magnitud, admirando cada vez más, mientras él se disculpaba con ella, después de terminar cada noche, al borde de las lagrimas sobrecargado de trabajo y estrés, siempre con la cinta métrica sobre su cuello, bocetos, telas o un cojincillo con alfileres, seguido de sus modistos, viendo que todo estuviera bien, detallando y dando los últimos toques.

Sesshomaru le había mandado un nuevo ramo de flores, con la misma escueta tarjeta, donde solo venia escrito su nombre de manera elegante, haciéndose presente, aunque no intentara avanzar más allá de eso.

Cómo si ella se pudiera conformar solo con su nombre…

Sesshomaru había querido volver a Japón cuanto antes, recluirse de nuevo en su palacio allí, cerca de las montañas y los bosques de siempre, harto de tanta frivolidad, dándose cuenta de que aún no estaba preparado mentalmente, para volver al "mundo", y menos después de conocerla.

_ No quiero que te vayas… no estuviste durante la fiesta de los Darsier, quiero que esté en la "Semana de la Moda", para que vuelvas a dar la cara en sociedad… Vamos, quiero que me acompañes…

Sabía Sesshomaru, que no podía negarle nada a Izayoi por lo que restaba de su vida, así que después de gruñir suavemente, en señal de derrota, salió de ahí, dejando a Izayoi bastante feliz.

La locación estaba bellamente decorada, simulando hermosos jardines invernales, estancias elegantes de los antiguos palacios de la nobleza europea.

Por la oscura pasarela, desfilaron las más bellas, famosa y cotizadas Top Models del planeta, luciendo los más bellos modelos de las firmas de moda, que esa noche mostraban al mundo sus nuevas creaciones.

La novedad ese año, sería Jakotsu Yoshida, que hacía su debut Diseñador independiente, después de trabajar varios años, para Dior, Chanel y Versace, y que cerraria el desfile con sus magnifica colección Otoño-Invierno.

La musica comenzo, mientras las luces bajaron, hasta dejar cómo foco central, solamente el escenario, sobre el que comenzaron a desfilar las bellas Modelos femeninas y masculinos.

Sesshomaru estaba casi a punto de marcharse a mitad del evento, pensando que había sido demasiado, hasta que noto en la carpeta de programa el nombre de Jakotsu Yoshida, hermano y amigo de Bankotsu, decidiendo quedarse por educación, apoyando a su amigo en su debut.

No podía negar que sus trabajos eran bellísimos, usando sedas japonesas y muchos elementos, que enriquesian sus modelos, dando un toque tradicional a sus prendas, que eran hermosas obras de arte.

Para el gran final, seria el turno de los diseños de gala, en que los hermosos vestidos de noche y de novia serán mostrados.

Las luces nuevamente se apagaron, dejando ver la silueta de una mujer a contraluz, seguida de tres más altas.

El dulce sonido de la flauta comenzó a sonar, y la figura comenzó a avanzar, mientras la luz de escenario, comenzó a enfocando su rostro, abriéndose poco a poco mientras avanzaba dejando ver por completo a Kagome.

Lucia bellisima, etérea, dejando a todos mudos con su belleza, mientras caminaba paso a paso, de manera lenta, con un hermoso vestido color plata, bordado completamente de hermosos cristales, cubierta con un velo transparente, de pies a cabeza, ricamente bordado también, y que las tres modelos que iban tras de ella, sostenían en sus manos, para evitar que arrastrara.

Su piel se veía blanquísima, bajo la luz del reflector, dentro de su papel, con el rostro serio, inmutable, deteniéndose para ser admirada, mientras todos los demás modelos, desfilaban tras de ella, cerrando el desfile.

Ella regresó tras bastidores, para volver al escenario, acompañada de Jakotsu, que saldría a recibir todos sus aplausos.

Sesshomaru había quedado mudo, enderezandose en su asiento cuando la vio, sin reconocerla por un momento, hasta que sintió su aroma en medio de todos, el mismo de cada ramo que le enviaba, en el que mandaba a poner cada flor a la que ella olía.

Parecía una diosa, adornada bellamente, y pro primera vez, desde que la conociera, su admiración fue total, olvidando sus rencores y sus fantasmas, dedicándose solamente a adorarla, por ese breve instante.

Todos se habían puesto de pie, cuando Jakotsu avanzó por la pasarela, con Kagome colgada de su brazo, pues realmente había sido una gran noche para el diseñador, cerrando con broche de oro.

_ ¿Ella es la cantante, verdad? ¿Kagome LeBlanc?...

Sesshomaru solo asintió, sin demostrar los qe pasaba por su mente, pues su madrastra tenía la habilidad de leerlo mejor que el mismo, disimulando su sorpresa tras su máscara de indiferencia.

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_ Princesa Izayoi, Lord Sesshomaru, que bueno que hayan podido venir al debut de mí hermano en la "Semana de la moda"...

Bankotsu iba acompañado de una hermosa chica, de la que no valía la pena ni aprenderse el nombre, pues seguramente se trataba de otra conquista de una noche.

_ Yoshida san, el éxito de tu hermano ha sido arrasador… no esperaba ver desfilar a Kagome LeBlanc, cómo su musa…

_ Bueno Princesa, Kagome es amiga de la familia, y aprovechando que se quedó unos días de vacaciones en París, luego de su presentación en el Teatro… ¿Van asistir a la fiesta que ofrecerán por el triunfo de Jakotsu? sería un honor que ambos nos acompañarán…

Cómo Izayoi tenía muchas ganas de conocer a Kagome, aceptó de inmediato sin siquiera consultarle a Sesshomaru, que fingió algo de desagrado, pero que por dentro esperaba no tener que aceptar por su cuenta.

Mientras se vestía Kagome pensaba en el tirón que había sentido su alma, tan particular, tan único y especial, que sabía exactamente a qué se debía, y no tardaría en darle la razón a sus instintos, pues vería a Sesshomaru una vez más, antes de irse de París.

Los fotógrafos recibieron a los hermanos Yoshida, Bankotsu y Jakotsu, que iban del brazo de la Diva Kagome LeBlanc, ingresando al salón donde se estaba celebrando el cóctel party, mientras los invitados aplaudían entusiasmados por el triunfo del Diseñador, menos uno, y no precisamente porque estuviera incómodo con el éxito de su amigo.

Después de fotografías y breves entrevistas con reconocidas revistas de moda, Bankotsu se encargó de presentar a Kagome con todo mundo, dejando de lado a la cita con la que había asistido esa noche, después de asaltarla en el pequeño cuarto del conserje, perdiendo su entusiasmo de inmediato cuando la chica se atrevió a decirle que lo amaba, después de 24 horas de conocerla.

_ Lady Izayoi, permítame presentarle a la señorita Kagome LeBlanc…

Kagome se inclinó respetuosamente, honrado su presencia con las tradiciones japonesas.

_ El gusto es mío… deje decirle, que soy una gran admiradora suya, y me hubiera encantado asistir a su puesta en escena aquí en París, ya que Bankotsu no ha dejado de halagar su trabajo, tanto, que incluso mi Hijo a podido tener el honor de verla.

Toda la noche habían conversado las dos damas, cómo dos viejas amigas, sin que pasara desapercibido para Sesshomaru, que solo se había acercado momentáneamente, fingiendo indiferencia cómo siempre, apartándose, aparentemente interesado por otra mujer, una que no conocía Kagome.

_ Bueno, ¿y qué planes tiene Señorita Kagome?...

_ Pase unas deliciosas semanas de vacaciones aqui en Paris, pero estoy pensando viajar a España o a Italia y estudiar unas ofertas de trabajo, aunque siendo honesta, ninguna me convence del todo.

_ Yo he invitado a Kagome, que parta con Jakotsu y conmigo a Japón, pues tiene años sin pisar su tierra natal, y que se tome un par de meses de vacaciones, antes de aceptar una oferta que no le agrade del todo.

_ ¡Es una magnifica idea!, de hecho, me encantaría que los tres, pasarán unas semanas en nuestras tierras de Hokkaido, será mi cumpleaños de Luna Nueva y me gustaría que todos asistieron, pues procuraré que sea una gran celebración.

Bankotsu la miró intensamente, con una triste sonrisa en sus labios, dejando intrigada a Kagome, que no entendía a qué se refería con sus palabras.

_ Sera un honor para nosotros estar ahí, y sé que Kagome estará gustosa de acompañarnos también.

Kagome sonrió asintiendo, mientras internamente le gritaba a su amigo, pues había puesto de nuevo, palabras en su boca aceptando un compromiso, del que no estaba muy segura, ya que la presencia de Sesshomaru estaba de por medio.

Escondido entre la gente, Sesshomaru había estado al pendiente de cada palabra, disgustando con su Madrastra por hacer ese tipo de compromisos, pero al mismo tiempo satisfecho, pues en la lejanía de sus tierras, sería solo para él, para cumplir su venganza…

De esa manera, después de algunos días, Kagome, junto con su Doncella y Kaede sama, habían viajado a las lejanas tierras de Hokkaido, en compañía de Bankotsu y Jakotsu, que había decidio tomarse unas vacaciones, harto de tanta atención de los medios.

Habitando bajo el mismo techo, que el singular príncipe, que desde un principio había llamado su atención.

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Sesshomaru sama, hacía una vida muy singular.

La trataba con el mismo respeto de siempre, pero con una indiferencia más marcada que nunca.

Ahí en sus dominios, se le acentuó ese gesto altanero que siempre mostrará, y sin quererlo, le había tocado presenciar cuando regañaba a algún criado.

¿Porque se comportaba así? ¿Que clase de pensamientos oscuros, vagaba por su mente, que lo obligaban a aparentar el papel de alguien malo, cuando en realidad no lo era? ¿en realidad no lo era?...

La verdad es que daría un par de años de vida por desentrañar su complicada psique.

Con los hermanos Yoshida y la princesa Izayoi, dejaba un poco de lado, su serio gesto, aunque con Kagura, la chica, con que lo viera en la "Semana de la Moda", se comportaba igual, con el mismo frío y humillante desdén.

¿En verdad odiaba a todas las mujeres?.

A Kagome le parecía estar viviendo un cuento de hadas, pues era atendida cómo una princesa, además la magnificencia y el esplendor de aquel hermoso Palacio, que estaba bellamente decorado y amueblado, en el que que se perdía cada día, recorriendolo, maravillandose por los espaciosos y continuados salones, de suelos encerados, de hermosa y fina madera, nunca había visto nada parecido, los hermosos candelabros de cristal y oro que pendía sobre el techo, pinturas de antaño y actuales, donde los mejores artistas habían plasmados los hermosos paisajes de Hokkaido y los rostros de los habitantes, de ese lejano palacio.

Todo era bello, deslumbrante y digno de admiración, y en cada objeto en cada mueble, en cada adorno, imperaba el buen gusto y la distinción de la Princesa Izayoi, aquella Dama de edad indefinible, simpática y bondadosa, de suaves y aristocráticos modales, en la que había encontrado una amiga, leal y maternal.

Casi no había amanecido ese día, y ya casi estaba deseando que llegara la noche, para poder asistir a la hermosa fiesta, con la que Dama, habría de nuevo sus salones, y que prometía ser deslumbrante, celebrando el cumpleaños de Luna Nueva, del que no había podido preguntar nada a Bankotsu.

Por la noche bajo la escalinata, acompañada de Jakotsu y quedó muda del asombro, ante la elegancia y la presencia de distintas especies youkais, humanas y hanyous presentes.

Arrogantes y apuestos caballeros, en sus elegantes trajes de etiqueta, tanto tradicional cómo occidental; hermosos peinados, refulgente joyas que brillaban bajo la elegante luz, que gritaban la extravagante elegancia y belleza de las féminas presentes.

La música de una bella orquesta, se escuchaban en el fondo, que alegremente se combinaba entre las pláticas y el tintineo de las copas de cristal.

Kagome, miraba disimuladamente de un lado a otro, mientras internamente agradecia haberse puesto en las manos de Jakotsu, ya que su outfit inicial, era por lo visto bastante sencillo a comparación de la gala que ahí imperaba.

Y en verdad ese día Kagome, se veía especialmente atrayente y elegante, con un hermoso vestido blanco, con escote en la espalda y vaporosa falda de gasa, usando unas de las pocas joyas costosas que tenía, pues en realidad no eran de su ambición.

Y a pesar de sentirse recargada, era de una exquisita sencillez a comparación de las asistentes, sobresaliendo, cómo un valioso diamante, en medio de las muchas gemas de refulgentes colores.

El principe Daiyoukai, que desde un extremo del salón la contemplaba absorto, hubo de confesarse, vencido, que no había conocido mujer tan bellamente subyugadora.

No podía apartar, apartar la mirada de Kagome, mientras iba bajando paso a paso la escalera, tomada del brazo de Jakotsu, sin poder evitar detenerse en los sensuales labios, que sonreían seductores, sonrisa de escenario, con el hechizaba a todo el que la miraba.

No dejo parte de su cuerpo sin observar, y un intenso escalofrío recorrió su cuerpo, haciéndole estremecer casi dolorosamente, al cruzar su mirada con la de ella, sintiendo los acelerados latidos de sus corazón, se descontrolaba, de manera inquieta.

Algo oscuro se despertó en su alma, inquietante, desconcertante, que le hacía desear tener a la efímera criatura entre sus brazos, y estrecharla dolorosamente, tomado de la estrecha cintura, recorriendo su cuerpo, devorando su cuello, sus hombros desnudos y sus apetitosos labios, que tanto le atraen, yendo más allá, haciéndola suya.

Frena rápido, y asustado, sus pensamientos, guardando la compostura, bebiendo de un trago el whisky que esperaba en su mano, evitando con el ardor de su garganta, el ardor que crecía en su cuerpo… Desea contener el pensamiento, pero su imaginación se levanta desafiante, deliciosa, logrando imponerse, sin lograr entender, qué era ese deseo asfixiante que tenía él, el youkai que odiaba a las mujeres y que desde que se muriera su hermano, no había logrado sentir excitación por ninguna.

No quiere analizarlo, y tomando un nuevo vaso de Whisky que le ofrece su sirviente, se aleja de ahí, rompiendo el magnetismo en el que está sumido, dándole la espalda y caminando hacía el otro extremo, seguido de Jaken, furioso consigo mismo por darse cuenta de cómo está sucumbiendo al embrujo de esa mujer…

Kagome, disimuladamente, no había quitado la vista de él, perdida en sus ojos dorados, dándose cuenta de las extrañas reacciones marcadas en su rostro, mientras la gente a su alrededor seguía cómo si nada, cómo si ninguna de los dos existiera.

No entiende porque huye, y nota en su corazón un malestar hondo, una sensación extraña y aguda, que le produce un fuerte dolor físico, presagiando tal vez, los sufrimientos futuros en los que estaría atrapada si no huía ella también.

¿Pero qué podría hacer?... ya era algo tarde…

_ ¿Qué tanto piensa la más bonita de la fiesta? si ya te aburriste de estar con Jakotsu, puedes venir de mí brazo.

_ ¡Bank nii! que gracioso eres, obviamente Kagome no esta aburrida…

Y señala disimuladamente hacía la dirección por donde avanzaba Sesshomaru.

Bankotsu abrazo a Kagome, por los hombros, y desde su altura miro a Jakotsu preocupado, pues temían por el corazón de la que querían cómo una hermana.

_ Seguramente ya haz tomado de más… siempre te pones de lo más ansioso, cómo si fueras un tonto muchacho…

_ No me regañes, imouto-chan, tu sabes que mis intenciones son más que honestas…

Y Jakotsu volteaba los ojos, mientras bebía su champagne, haciendo reír a Kagome, contentos de haberla sacado de la tristeza de su mente.

_ Son los peores por juzgar tan a la ligera, ¿Bailamos?...

Sé inclinó, caballero y teatral frente a su preciosa amiga, mientras Jakotsu la empujaba disimuladamente para que acepte, después de darse cuenta de que la mirada de Sesshomaru, a lo lejos, no se despegaba de ellos dos.

Un hermoso vals, suena cómo antaño, y en la pista de dorada madera, bajo la araña de cristal y luces, que daba un ambiente mágico, daba vuelta con su amigo, sonriendo con las mejillas encendidas, ante las ocurrencia de aquel que quería cómo a un hermano, mientras la gente que los veía, pensaba que eran una hermosa pareja de humanos.

Ve nuevamente a Sesshomaru Taisho, con el mismo gesto duro, observar disimuladamente, decidiendo averiguar algo de él, mientras bailaba.

_ Qué extraño es tu amigo el Príncipe… me desconcierta su actitud, es inquietante y de presencia imponente, algo terrible…

La mira Bankotsu, con una luz de alegría en su pupilas y contestó risueño:

_ No lo creas, Kagome chan, Sesshomaru a pesar de ser un youkai, es cómo cualquier otro individuo, con los mismo defectos y virtudes que los demas… _ titubea un poco, pensando si es el momento de revelar los secretos que un día su amigo le hiciera en secreto _ Con la diferencia de que esta un poco amargado, por no sé qué motivos… Pero la princesa Izayoi, que lo adora, siempre ha dicho que es el más bondadoso y amable del mundo, y yo cómo su amigo, confio en él de la misma manera en que confío en mis hermanos o en ti; pero sospecho de debió de ser algo muy fuerte y muy intenso que le sucediera desde antes de… mmm, porque incluso hizo que terminara con Kagura, aborreciendo con todo su ser y tolerando solo porque su madre fue dama de compañia y mejor amiga de la Princesa Izayoi.

Y Yo cómo su amigo, puedo decir, que es el más leal y atento, orgulloso, responsable y arrojado, harías bien en conocerle, es un gran ejemplo para cualquiera.

Kagome inflo sus mejillas, en un gesto infantil, pues entre sus palabras venía la indirecta para ella, tomándole el pelo por un segundo.

Pero se quedó pensando en que había sido acertada su intuición, pues Sesshomaru había tenido en su vida una mujer que lo había hecho sufrir, aunque en su opinión Kagura no encajara en la imagen que tenía de la "despiadada" que se atrevió a jugar con el corazón de tan magnifico principe.

Todo eran incógnitas y misterios alrededor de Sesshomaru.

La pieza musical finalizó y se dejó guiar por Bankotsu, hasta la elegante mesa donde aguardaban Jakotsu, que platicaba con una amigas youkais, que había encontrado en la fiestas y que hablaban sobre su debut en París.

La Princesa Izayoi, acompañada de su doncella y de Kagura recorría las mesas, agradeciendo la asistencia y atendiendo a los invitados cómo la etiqueta lo requería.

_ ¿Sé divierte mí querida niña?...

_ Mucho Princesa, permítame decirle que todo es hermoso y de exquisito gusto y que además usted es la perfecta anfitriona.

Y se ruborizo inocentemente, demostrando que eran honesta sus palabras, y aunque sé sintiera un poco decepcionada por la actitud esquiva de Sesshomaru, había disfrutado con sus amigos y con la que había sido la primera fiesta de Gala, a la que se había atrevido a asistir.

_ El joven Yoshida es un excelente acompañante, algo coqueto para mí gusto, pero ya que veo que él le tiene un respeto fraternal, le recomiendo que intente conocer a mí Hijo.

Kagome se sonrojo aun más, mientras Jakotsu y Bankotsu sonreían divertidos y Kagura hacía un gesto amargado en su rostro.

_ Ojala pueda tener el privilegio de escucharla cantar una pieza en mí honor, tal vez me escucho demasiado ventajosa para lo que dictan la normas, pero seria algo muy especial, para mí cumpleaños de Luna Nueva. Además si logra hacer bailar a mí Hijo seria aun mejor…

Y siguió caminando, después de sonreírle maternalmente, dejando a sus amigos algo tristes, sin entender aún a qué se refería con cumpleaños de Luna Nueva.

_ Luna oscura, la ultima Luna, desde que murió su Pareja, ella se hubiera consumido muriendo tiempo después debido al vínculo que compartían, pero cómo había hijos de por medio no es así. Pero por desgracia el único hijo que tuvo con el gran Inu no Taisho murio, ella vivirá su última etapa, la luna oscura, cuando el ciclo lunar termina y comienza a renacer de nuevo, ella ya quiere reunirse con los suyos.

Kagome sintió que se le rompía el corazón, imaginando la soledad de Izayoi a través de los siglos, sin el amor de su vida, consolandose y saliendo adelante por sus hijos, pero al final rompiéndose ese último vínculo, quedando Sesshomaru solo, pues no era más que su madrastra.

_ No tienes porque ponerte triste, ya son muchos años vividos, para ellos la muerte solo es una transición, algo añorado incluso, por el deseo de ver más allá a los seres queridos que han ido dejando en el camino, además antes de que eso pase, hará todo lo posible por dejar unido a Sesshomaru, así no estará solo.

Pero el último gesto que hizo Jakotsu, dándole a entender que se refería a su palabras, pasó desapercibido por su amiga, intentando comprender las palabras de sus amigos.

_ Vamos a pasear a los jardines, sirve que decides qué canción cantaras…

Y mientras atravesaban el salón, pasaron al lado de Kagura, donde sin ocultar su voz, jura y perjura que ella no era ninguna candidata para aspirar a ser la mujer de Sesshomaru, solo era un elemento decorativo, una boba muñeca, figurín de caja musical que solo era parte del entretenimiento.

Ya quería Jakotsu regresar y decirle un par de palabras, mientras Bankotsu abrazaba por los hombros a Kagome y llegaban al jardín.

_ Kagura cree que todo esto es una fiesta para seleccionar a la futura Señora del Oeste, es una idiota…

Una de las amiga de Jakotsu, Sango Seeng Ho, que iba acompañada de su novio, bebía su copa de champagne y le daba otra a Jakotsu para que tranquilizara su "ira".

_ Pero que ridiculez… y que falta de tacto, esto para mí es triste, me hubiera gustado no enterarme del significado de la fiesta…

Kagome también bebía de su copa, aunque con moderación, ya que jamás se había considerado buena bebedora.

_ Alégrate… no sé si ellos ya te explicaron, pero esto es una celebración, no es algo que deba ser triste…

Sango tomaba su muñeca sonriendo graciosamente.

_ Honrala con una de tus mejores canciones… ¿que te parece "Habanera"? es sensual...

Jakotsu emocionado comenzaba a dar sugerencias…

_ Mejor "Oh mio Babbino Caro" es tierna…

Siempre Bankotsu viéndola cómo una niña…

_ Pues yo opino que "Il dolce suono", es genial…

Todos trataban de distraerla del mal trago, más que nada los hermanos Yoshida, pues sabían de su fragilidad que no aparentaba.

_ Creo que tengo las canciones perfectas, una será en honor a Kagura…

Y sonrió Kagome de un modo, gracioso dándoles a entender a sus amigos, que de la triste Kagome de antaño no quedaba nada, solo los malos recuerdos.

No habían notado que Sesshomaru estaba cerca de ellos, intrigado por las palabras de Kagome y al mismo tiempo conmovido, pues había sentido empatía con él, pero de inmediato se marchó de ahí, pues él no ocupaba nada de ella.

Jakotsu le dio las indicaciones al Director de la Orquesta Sinfónica que armonizaba la fiesta en esa ocasión, y tomó el micrófono en el lo que se preparaban.

_ Buenas Noches, Damas y Caballeros presentes en tan especial y hermosa celebración en Honor a la Princesa Izayoi.

Todos los presentes aplaudieron homenajeando a la festejada, mientras Izayoi, tomada del brazo de Sesshomaru, se acercaba al centro.

_ Princesa, en honor a su invitación y celebrando su cumpleños, la Diva Kagome LeBlanc ha preparado un corto programa en el que interpretara un popurri de tres de las más hermosas canciones para usted… Así que para comenzar, por favor demos la bienvenida a nuestra talentosa "Muñeca de Aparador", a nuestro bello "Figurín de Caja Musical"...

Y mientras todos aplaudían, comenzaron a reír divertidos al entrar Bankotsu, junto con el novio de Sango Seeng, Miroku Asami, sosteniendo y alzando a Kagome de los brazos semi extendidos y de la breve cintura, donde ella completamente rígida y con el rostro imperturbable, fingía ser una delicada muñeca.

Sesshomaru, no pudo evitar una breve y pequeña sonrisa y más al notar que su Madrastra reía divertida y Kagura refunfuñaba, mientras fingían darle cuerda en su espalda y la orquesta entonaba la hermosa melodía de "Les Oiseaux dans la charmille" y Kagome con la hermosa voz de soprano dulce comenzaba a entonar las bellas notas imposibles y armónicas de la canción, mientras con movimientos marcados y rígidos, cómo los de una muñeca de cuerda, movía sus brazos y jugaba con el abanico en su mano, haciendo sonreír a todos con lo gracioso de su acto, deleitandolos con su voz.

Apretó, levemente, de manera inconsciente el brazo de Izayoi, inquieto por el embrujo de su canto de sirena, pero ella disimuladamente y de manera maternal, posó su delicada mano en el brazo de él, tranquilizando, así tenía que ser, ese día era de ella y no tenía porqué pensar en venganzas, sin que ella sospechara nada de lo que pensaba hacer.

Kagome fingió que se acabó la cuerda y la Orquesta comenzó con otra hermosa melodía, también de "Les contes de Hoffmann", y Kagome, entrando en nuevo papel, seria y enamorada, interpretó "Belle nuit", mientra Izayoi recordaba viejos tiempos al lado de su amado Touga.

Pero cuando Kagome interpretó la tercera parte "La Canción de la Luna" de Rusalka, apretó el brazo de Sesshomaru emocionada y lo miró al rostro, recordando en él con más fuerza a su amado, emocionandose hasta las lagrimas, sonriendo feliz, mientras veía a la hermosa joven interpretar la dulce canción que hacía siglos había escuchado por primera vez, pensando en él, cómo una promesa de volver a sus brazos, un secreto que solo ella conocía, conmovida porque en esa ocasión especial, cuando estaba a un año de volver a su amado, la volvía a escuchar…

Luna, que con tu luz iluminas todo

desde las profundidades del cielo

y vagas por la superficie de la tierra

bañando con tu mirada el hogar de los hombres.

¡Luna, detente un momento

y dime dónde se encuentra mi amor!

Dile, luna plateada,

que es mi brazo quien lo estrecha,

para que se acuerde de mí

al menos un instante.

¡Búscalo por el vasto mundo

y dile, dile que lo espero aquí!

Y si soy yo con quien su alma sueña

que este pensamiento lo despierte.

¡Luna, no te vayas, no te vayas!

Todos aplaudieron cuando la Diva terminó de cantar, pero ella señaló a la Princesa Izayoi, dirigiendo sus miradas a ellos dos, aplaudiendo también, mientras Izayoi, secando sus ojos y sonriendo, agradecida inclinando su rostro con gracia a todos.

La fiesta continuó, y mientras Kagome platicaba con Sango y Miroku, feliz de haber hecho nuevas amistades, Sesshomaru se acerco a ella, imponente y serio cómo siempre.

_ ¿Quiere concederme este baile?...

Murmuró en tono serio, y Kagome que estaba de espalda, giró en redondo al sentir el escalofrío en su espalda por su presencia.

Y con secreta alegría y sorpresa que disimulo, acepto tomando su mano y avanzando con él al centro de la pista, sin dejar de ver su orgulloso rostro, mientras los demás no dejaban de murmurar a su paso.

Tomó su mano y sujetó su cintura y la condujo con habilidad por la pista al ritmo de la hermosa melodía interpretada por la Orquesta, intentando ella, no posar su rostro sobre él.

Hasta Sesshomaru llegaba el aroma sutil y exquisito, deliciosamente femenino del perfume de la joven, embriagando junto con el roce de aquella piel que sentía bajo la delicada tela de su vestido, apretandola, en un movimiento instintivo, contra él.

_ Esta maravillosa esta noche, Kagome…

Susurro contra su oído, mientras ella sentía su cálido aliento bajar por su cuello, su interior explotar en un millón de mariposas y sus piernas dudar si seguir bailando o no.

No bien hubo pronunciado esa frase y Sesshomaru se estaba mordiendo la lengua, pues aunque sabía que era cortés dirigir una galantería a su pareja de baile, esa frase había salido del corazón… ¡y era demasiado!.

Kagome volteo a mirarlo a los ojos, con el rostro sonrojado y sonrió de manera transparente, agradecida y feliz, pensando en lo difícil que era seguirle el paso a su personalidad, pues ahora era el hombre amable del que hablaba su amigo.

_ ¿De veras Príncipe? se agradece el cumplido… es usted muy galante.

_ No me hagas mucho caso, he bebido más de la cuenta esta noche, y por lo tanto…

Ahí estaba de nuevo el "ogro" que pretendía ser con ella.

_ Pense que era abstemio.

Contestó Kagome con indiferencia, usando a su favor un comentario que había hecho anteriormente y sonreía adorablemente a los invitados que bailaban junto a ellos, entre ellos a Izayoi en brazos de Jakotsu.

Entonces él no pudo evitar mirarla arrobado por la luz de felicidad en su rostro, y todo su cuerpo vibraba extrañamente al sentir tan cerca su cuerpo, aquella figura de mujer, de mirada inocente, y belleza ideal

Sé sentía completamente trastornado por su presencia y a punto estuvo de expresar todo lo que su alma sentía en esos momentos, pero su mandíbula apretada con rencor, impedía que sus labios se abrieran, traicioneros, dejando salir lo que su corazón deseaba en esos momentos.

Siguió bailando en silencio, hasta que terminó la balada y noto el leve suspiro de cansancio físico que ya comenzaba a sentir Kagome, después del ajetreo, pidiéndole que la acompañara al jardín a sentarse.

Puso sus hombros el grueso y cálido abrigo de piel de chinchilla que el mayordomo le ofreció al salir y caminaron entre el iluminado jardín cubierto de nieve, que al lado de él, Kagome pensaba que lucía completamente diferente a comparacion de cuando había salido con sus amigos.

Sé sentó al lado de ella sobre los bancos de mármol que habían dispuestos alrededor de una hermosa hoguera sobre una romántica y arabesca estructura de metal, en la que los invitados podían calentarse al pasear por el jardín.

Sesshomaru encendió un cigarrillo, encontrandole gusto esa noche, y después de arrojar el blanco humo por sus hermosos labios, preguntó.

_ ¿Cansada?.

_ Bastante, he bailado y disfrutado tanto.

Le dijo mirándolo al rostro feliz de ser el centro de su atención en esos momentos.

_ No conmigo; ha estado tan solicitada que caso no consigo que me otorga uno de sus minutos esta noche.

_ ¿De que se queja, Sesshomaru sama, si hasta apenas hace un momento me lo pidió?...

_ Bueno, entonces perdón por eso…

Arrojó el cigarrillo a la hoguera y volteo a mirarla, mientras ella absorta en las llamas frente a ella.

Le vencía su encanto y recurriendo a toda su fuerza de voluntad, quiso imponerse al encanto con toda su entereza y dominio que poseyera siempre.

Pero era en vano, y perdido en la imagen de su piel reflejando el fulgor del fuego y sus labios ya sin maquillaje, besados por la suavidad de su abrigo, busco sus ojos azules, perdiéndose en su mirada, tomándola de sus brazos, sin poder escapar del momento.

_ Me trastornas Kagome, me envuelves con tu embrujo y voy a besar esos labios que me están provocando.

Kagome entreabrió su boca, con la mirada sorprendida por las palabras de Sesshomaru, cerrando los ojos vencida en cuanto los labios de él, tocaron los suyos.

Fue un beso largo, intenso y húmedo, que hizo estremecer al unísono aquellos dos corazones sedientos de cariño, que estaban saboreando aquel momento mágico, su minuto de amor.

Las voces de un divertido grupo que se acercaba rompió el encanto, separándose Kagome bruscamente, recomponiendose ambos y dandose cuenta de que eran sus amigos, los que habían interrumpido sin querer.

_ Espero que no estemos molestando…

Jakotsu se acercó a su amiga, guiñandole un ojo disimuladamente, mientras Bankotsu sonreía s Sesshomaru, mientras Kagura se soltaba de su brazo, con un gesto de burla y dura expresión.

La Magia se había roto, y ante ella estaba de nuevo Sesshomaru, que había encendido un segundo cigarrillo.

_ Sesshomaru kun, ya que hoy estás de humor para bailar, tienes que "hacerlo" conmigo…

Y miro a Kagome al decirlo, usando un tono que daba a entender otra cosa.

_ Y lo haré encantado, vamos si gustas antes de que termine la noche.

Y después de dirigir unas cuantas palabras más a sus amigos, se despidió inclinándose formalmente, dejándolos en el jardín.

En nada se parecía al apasionado ser de hacía unos momentos, sintiéndose terriblemente decepcionada, furiosa y burlada, apretando los puños disimuladamente, dentro de las bolsas, mientras veía la sonrisa de triunfo de Kagura.

Sé quedó con sus amigos junto a la hoguera, escuchandolos en silencio mientras platicaban animadamente, intentando no molestarla.

Pero Bankotsu se había sentado a su lado en silencio, fumando también y ofreciéndole un cigarro.

_ Podrás creerme o no… pero él siente más de lo que aparenta y quisiera admitir…

Kagome quería decir que no, pero la interrumpió.

_ No me interrumpas… y no lo niegues. No te rindas imouto chan, porque tu lo adoras y él te corresponde y es lo mejor que pudo suceder aunque no lo creas así…

Kagome no podía creer las palabras, mientras sus mejillas ardían sonrojadas y los demás guardaban silencio, pendientes de las palabras de Bankotsu.

_ Te equivocas nii-san, Sesshomaru es incapaz de amar… él así lo dijo.

Jakotsu la abrazo cariñoso, refugiandola en sus brazos, mientras Miroku y Sango se acercaba abrazados.

_ La que se equivoca eres tú, Kagome chan; él es algo extraño, no lo niego, pero con un corazón noble dentro del duro exterior y yo que lo conozco sé que te quiere y que para salir huyendo espantado fue capaz de tomar nuevamente la mano de Kagura.

Kagome sonreía dulcemente, mientras seguía viendo el fuego.

Era tan difícil de creer.

+O+O+O+O+O+O+O

Una hora después, la fiesta había terminado en el pequeño salón del segundo piso, donde estaban los aposentos personales, Kagome se despedía de Izayoi, abrazándola con cariño de hija, mientras besaban sus mejillas y se desaban buenas noches, agradeciendo la Princesa el dulce detalle que había tenido para con ella.

Todos se dirigieron a sus habitaciones, pero Sesshomaru, la retuvo suavemente, impidiendo que se marchara.

_ Kagome…

La miró fijamente, con la misma mirada que en el jardín.

_ ¿Sé ha divertido?.

La soltó y trató de recuperar el rictus serio, haciendo tiempo con una pregunta tan escueta.

_ Mucho Príncipe, jamás había asistido a una fiesta tan elegante…

Sesshomaru la miro con sorpresa, ¿cómo era posible eso? ella era una mujer famosa, que había recorrido medio mundo, le parecía inconcebible su admiración, aunque las fiestas de su madrastras fueran fastuosas, ella seguramente tuvo más oportunidades de conocer otras fiestas iguales o mejores

_ Sé me hace increible, y muy absurdo de su parte que asegure eso, señorita…

_ ¿Con sus palabras, quiere decirme que estoy mintiendo?...

_ Si, tal vez eso quiero decir…

Contempló Kagome sus glaciales pupilas, llenas de desdeñoso desdén, tan diferentes a la mirada con la que la había atrapado.

_ Dígame, Príncipe, ¿qué motivos le he dado yo para que me odie asi?...

Ambas miradas se enfrentaron desafiantes y Sesshomaru se extrañó de que adivinara sus pensamiento con ruda franqueza, ¿pero en realidad la odiaba?.

_ ¿Odiarla dice?, a usted, aunque se quiera, no sé le puede odiar, Kagome… usted nació para ser amada.

Sé acercó a ella, hasta que sus labios rozaron su negro cabello, tomándola del rostro y alzandolo para alcanzar sus labios.

_ Eso no, príncipe, usted, aunque quiera no me vuelve a besar…

Pero él no escuchó sus palabras y la abrazo contra su cuerpo intentando arrebatar de sus labios, aquello que le prohibian.

_ Déjame besarte, muñeca preciosa.

Pidió ebrio, apresando sus muñecas con una mano, intentando atrapar su rostro esquivo, queriendo arrinconar entre una pared.

Kagome lo miro nerviosa y sorprendida, sí que su voz emitiera ningún sonido, por la actitud arrasadora de Sesshomaru.

Él la pegó más contra su cuerpo, sintiendo cada redondez, cada músculo de ambos, mirando fijamente, posesivamente.

_ Kagome… Kagome… ¿que es lo que hay dentro de mí? ¿qué es lo que siento en mí alma? no sé si te amo o te… ¡aborrezco!...

Tras decir aquello, la soltó brusco, haciéndola trastabillar, dándose la vuelta, acercándose al ventanal, dandole la espalda, aprovechando Kagome, para huir a su habitación, sorprendida, confundida, asustada.

Pero se detuvo en un último momento, dandole la espalda también.

_ Por más que quiero, no logro entenderlo… Buenas noches Sesshomaru sama…

_ Es lo mejor Kagome, porque si lo hicieras... Buenas noches…

Y sin intercambiar una palabra más, Kagome abandonó rápidamente la estancia…

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Hola! gracias por leer…

Y antes que otra cosa, perdon por tardar tanto en publicar, pero bueno tal vez no sirva de mucho una explicacion, pero es que la verdad me he visto sumida en demasiados deberes…

Pero aquí estoy sin falta, y no la dejare empezada, lo prometo…

Gracias por su reviews pues a pesar de tener solo dos capítulos, parece que gusto…

Dejen sus comentarios y opinen al respecto!

Un abrazo supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén…

P.D. Escuchen las hermosas obras que aquí recomiendo y deseo de corazón que las disfruten tanto cómo yo… aun asi, imagenes en las que me inspire para este capítulo y la música recomendaba, la subire en mi perfil de FB, en el que pueden mandar solicitud que con gusto aceptare...

YOI MINO ;)