Disclaimer:Ninguno de los personajes me pertenece son todo obra de la cabecita pensante de JK Rowling, aunque debería haberse centrado también en personajes molones como Fabian y Emmeline :)
- ¿Visteis cómo me miraba? Baila además maravillosamente bien y es taaaaaaan guapo- Marlene suspiró y miró al infinito soñadora
Fabian puso los ojos en blanco y volvió a la lectura del libro de Pociones Avanzadas. Pero era imposible concentrarse en el maldito Jugo de Bellota con le nombre de Tiberius McLaggen pronunciándose cada cinco minutos.
Habían pasado casi diez días desde la fiesta de bienvenida y Marlen seguía reacia a cambiar de tema. No era que estuviese celoso, menuda tontería, pero todo de lo que se hablase demasiado acababa cansando. Excepto los artículos de broma, aquel tema era incansable para él y su hermano. Esperaba que en poco tiempo les anunciasen una salida a Hogsmeade para que pudiesen ir a Zonko y ver qué había nuevo en el mercado. Siempre conseguía meter un buen número de artículos haciendo una especia de contrabando junto con otros mejorados por ellos mismos.
- Y el pobre es tan tímido que ni siquiera se ha atrevido a venir a pedirme salir formalmente…
Gideon negó con la cabeza y se giró hacía su hermano esperando su reacción que se reflejo en los puños crispados nada mas oír la palabra "salir". Fabian levantó la cabeza y sostuvo la mirada a su hermano para que se diese por aludido y hablase con Marlene de una vez. Pero Gideon haciendo caso omiso de sus inquisitivas miradas movió los labios formando la palabra "tú". Ambos sabían perfectamente el patrón de conducta de Tiberius respecto a las chicas, se camelaba a la victima dándole todas las expectativas que se le pueden dar a una mujer hasta que se liaba con ella o incluso se la beneficiaba para luego dejarla nadando en un mar de excusas pasando a la siguiente. Era un proceso muy parecido al que seguía su hermano, pero con Luck al menos todas tenían claro lo que había. Él siempre iba de frente y todas con las que se enrollaba sabían de antemano que al día siguiente o incluso aquella misma jornada se iría con otra, aún así era sorprendente las cantidad de alumnas de todos los cursos que suspiraban por él. Las chicas eran unas masoquistas. En cambio Tiberius era más retorcido y siempre dejaba a las chicas sintiéndose mal, quedando él como un chico bueno y caballeroso.
Y ahí estaba Marlene, como si le hubiesen puesto un muro de tres metros que le impidiese ver lo que estaba pasando. Tal como Gideon había afirmado, todas las tias cuando se obsesionan se vuelven tontas, ciegas y sordas. Pero a ver quién era el valiente que hacía entrar en razón a la chica que andaba en el séptimo cielo además de tener un carácter bastante fuerte, y eso era quedarse corto.
Marlene siguió parloteando, repitiendo una y otra vez cada detalle del dichoso baile que se podía resumir en: bla bla bla. Era absolutamente insoportable, y llegó un momento que Fabian no lo soportó más y se levantó de sopetón.
- Voy a por un libro
Y con ese escueto anuncio dejó a ambos componentes restantes de la mesa que no tardaron mucho en volver a sus actividades anteriores. Ella a contarle sus penas y él a asentir mientras fijaba la mirada en la Gryffindor de al lado. Sin pensar mucho, Fabian se dirigió hacía la sección de Historia de Magia. Tan ensimismado estaba murmurando maldiciones sobre toda la familia McLaggen que no se fijó en la figura que estaba agachada a la altura de la última estantería con varios volúmenes esparcidos a su alrededor. La caída fue increíble. El libro de Historia de Hogwarts decidió ponerse en su camino haciéndolo resbalar, intentó agarrarse a una estante tirando todo el contenido sobre la figura del suelo para después caerse de culo de una forma, francamente, muy poco glamurosa.
- ¡Pero tú eres retrasado o qué! ¡Acababa de ordenarlo todo!
Fabian se frotó sus doloridas posaderas intentando asimilar lo que acababa de pasar y por qué había una chica chillándole. Cuando se centró vio que era nada más y nada menos que la morena que había conocido en la sala de adivinación. Solo que en ese momento no parecía la chica nueva y perdida, preocupada por el grito del pelirrojo; sino que tenía los ojos inyectados en sangre y unas claras intenciones de aniquilarlo.
Desde que estuvieron haciendo predicciones, más que acertadas por su parte, y Gideon los interrumpió de manera tan descortés, no la había vuelto a ver más que de refilón en clase. Por supuesto que se había enterado de todo lo acontecido en el despacho de la jefa de Gryffindor, para ser exactos en cinco versiones distintas que incluían peleas en el barro de Courtney Fortenberry y la morena, gritos y acusaciones de mayor y menor calibre y muchas omisiones e inserciones de personajes. Pero la conclusión siempre era la misma: Haley salió indemne con un cambio de cuarto que, más que nada, la favorecía. Muchos eran de la opinión que eso último era gracias a la arpía, es decir, Courtney Fortenberry, lo que Fabian se creía totalmente. Pero las causas de ello eran desconocidas, aunque básicamente sería por celos. No estaba muy claro si por, casi, haber besado a Luck o lo que era más interesante, envidia porque muchos afirmaban que Tiberius salió en ayuda de la morena sin motivo aparente. Pero como todo en aquel colegio, nunca podías estar totalmente seguro.
Fabian levantó las manos en son de paz.
- Lo siento, yo no pretendía…
Pero la chica hizo caso omiso a sus excusas y siguió despotricando que con esos gilipoyas rondando por ahí no iba a acabar nunca. Menos mal que Sirius Black y James Potter aparecieron de la nada con una pila de volúmenes cada uno. Normalmente el chico no se alegraba demasiado de verlos porque solían ir seguidos de problemas, pero esa vez le sonaron como una campana salvadora.
- ¿Cómo vas chica muggle? Porque aquí traemos más…- Sirius se paró a mitad de frase y observó boquiabierto el desastre que tenía delante.
- ¿Qué ha pasado?- Inquirió James con sus gafas a la altura donde las llevaba siempre el profesor Flitwick.
La chica señaló acusadoramente al pelirrojo que seguía en el suelo temiendo por su vida.
- ¿Prewett? Oh, vamos, seguro que ha sido sin querer. Él es un adorador de libros, nunca les haría daño- lo defendió Sirius después de soltar una carcajada- Que te ayude a ordenarlo y en paz. ¿Te parece bien, socio?
Fabian asintió rápidamente y miró a la chica deseando que se hubiese tranquilizado. Está desde que habían pronunciado su apellido lo había estado observando escrutadoramente hasta que su cerebro cantó Eureka.
- Así que aparte de predicciones sobre colas de rata sabes manejarte con los libros. Vaya, vaya, nadie lo diría después del otro día. Socio- pronunció aquella última palabra con un tono claramente burlón.
Bueno, que le iba a hacer, eso era lo que pasaba cuando hacías negocios con Black y Potter. Porque los artículos de broma no se metían por si solos en el castillo y aunque su mente fuese brillante, aún no era bueno maquinando planes criminales de contrabando. Claro que esos dos se llevaban una parte del beneficio y tenían un gran descuento en los artículos que quisieran. Para qué mentir, se los llevaban totalmente gratis.
- ¿Os conocíais de antes? Y pensar que parecía tonto cuando lo cambiamos por un knut- Potter le dio un codazo a Black riéndose sin disimulo.
Fabian tardó un poco en captar a lo que se refería James para ponerse luego a juego de los colores del uniforme de sus compañeros. La morena por su parte los fulminó de una manera que entraría perfectamente dentro de la expresión "matar con la mirada".
- Por Merlín chica muggle, no pierdes el tiempo ¿eh?- comentó Sirius sin inmutarse.
Aquello ya debió de colmar la paciencia de la Hufflepuf que parecía a punto de saltarles a la yugular.
- - ¡Mi nombre es Haley, joder!
Los dos Gryffindors se dieron cuenta de que se habían pasado y decidieron poner pies en polvorosa tras el comentario de Black de "Os dejamos solos, parece que molestamos" que le mereció un misil en forma de libro que esquivó con un solo movimiento, parecía tener bastante práctica en ello, dejando a Fabian a su suerte con la Hufflepuf hecha un basilisco.
La chica, que se llamaba Haley como acababa de descubrir, empezó a recoger los libros esparcidos por el suelo dejándolos en su sitio de una forma poco delicada, como si estuviese pegando golpes a un saco de boxeo. No era muy tranquilizador. Fabian se quedo absolutamente quieto, intentando pasar desapercibido, porque no quería ser el blanco de ninguno de los libros que la chica tenía en las manos. Él no era tan bueno esquivando libros como Black.
- ¿Piensas ayudarme o necesitas una invitación?- bufó la chica en su dirección
El pelirrojo dio un respingo y se puso manos a la obra. Estuvieron en silencio un buen rato que a Fabian se le hizo eterno. Por un lado no quería decir nada por si fastidiaba más las y cosas, por otro sentí la imperiosa necesidad de hacer reír a la morena que parecía tensa, muy tensa. Bueno que más daba, de perdidos al lago.
- Así que te has presentado voluntaria para ordenar libros, que caballeroso, digo, damesco por tu parte…
Había titubeado un poco y las manos les temblaban incontrolablemente pero se sintió satisfecho. Era un gran tema para comenzar una conversación afable sin cosas volantes ni miradas asesinas. Pero todo su sentimiento de orgullo se vino abajo cuando la chica se giró hacía él y levanto una ceja escéptica que quería decir: ¿En serio esa soberana gilipollez acaba de salir de tu boca?
- Es mi misión en la vida- murmuró tras mirar hacia le techo con exasperación.
Pudo sentir en su mente ese "meec" que suena en los concursos de muggles que veía el marido de Molly cuando algún estúpido hacía una cagada al contestar. La verdad, ahora que se paraba a pensarlo, nadie en su sano juicio se presentaba voluntario a ordenar libros y si además lo sumaba a que Black y Potter también estaban metidos en el ajo solo quería decir una cosa: estaba cumpliendo un castigo. Lo cual, para ser sinceros, lo sorprendía en sobremanera. Porque quería decir que en diez días la chica se había metido en dos líos. ¡Por Merlín!, era más de lo que él había hecho en varios cursos. La miró de arriba abajo. Una de dos, o su apariencia engañaba o tenía un imán para que los problemas fuesen a ella. Sea como fuere a él le gustaría descubrirlo. Además que le picaba muchísimo la curiosidad por saber lo que había pasado en el despacho la profesora McGonagall. Decidió volver a arriesgarse, aunque su vida corriese peligro. Ya que si Fabian Prewett tenía un posible defecto era ese, le encantaban los cotilleos. Era una cosa que parecía venir de la familia de su madre y que compartía con Gideon y Molly. Y la verdad que rumores en Hogwarts nunca faltaban.
- Así que, el otro día hubo una pelea de barro entre tú y Courtney Fortenberry en el despacho de Mcgonagall- Haley se volvió hacia él como un resorte con cara de sorpresa- No por nada, pero es que es la fantasía de mi hermano Gideon desde siempre. Y la verdad que no sabía como pedirte que me dieses un autógrafo para él.
La expresión de la Hufflepuf fue unos segundos totalmente indescifrable hasta que soltó una carcajada después de negar con la cabeza.
- Ahora entiendo porque toda mi sala común me miraba con esa cara estos días atrás, malditos rumores.
No se lo podía creer, lo había conseguido. Y tenía el tema justo donde el quería.
- Entonces, ¿He de entender que los rumores son ciertos?- preguntó
- ¿De verdad piensas que McGonagall permitiría algo así?- inquirió Haley
- Bueno- Fabian bajó la voz y se acercó a la oreja de la chica- no sé si lo sabías, pero se dice por ahí que es una viciosilla.
Haley estalló en carcajadas, seguramente imaginándose a la susodicha en alguna situación comprometida. Hasta que la bibliotecaria vino con cara de malas pulgas y la hizo callar amenazándola con hacerla trabajar más horas. La morena, en cuanto esta se dio la vuelta, le hizo una mueca y comenzó a imitarla con bastante éxito. Fabian no pudo evitar a su vez reír ganándose otra mirada de advertencia.
Una vez recompuestos, retomaron su interesantísima actividad que debería estar catalogada como abuso infantil. Cuando por fin terminaron y Haley le contó lo acontecido aquel fatídico día de la fiesta de bienvenida, aparecieron de nuevo Black y Potter como si los hubiesen llamado con una campanilla, gracias a Rowenna, sin ningún libro más en las manos.
- ¡Por fin! Terminamos una jornada de duro trabajo. Qué chicos, ¿Habéis hecho cosas interesantes?- preguntó Sirius con una sonrisa picara.
Haley fue a decirle algo, seguramente nada amable, cuando Emmeline Vance y Dorcas Meadowes aparecieron y la llamaron para ir a cenar. Con un gesto de cabeza y una larga mirada de odio al Gryffindor desapareció de la biblioteca mientras este le gritaba:
- Hasta mañana chica muggle
- Siento ser indiscreto. Pero, ¿Qué es lo que habéis montado esta vez?- preguntó Fabian que no había podido preguntarle a la chica. Después de su conversación sobre lo ocurrido con Tiberius había hecho nota mental de intentar descubrir que narices se traía aquel sujeto entre manos, porque se jugaba la varita a que no era nada bueno. Aunque la chica no le había dado más importancia.
- Bueno…- James esbozó una sonrisa misteriosa
- Es una larga historia- terminó Sirius por él la frase de forma enigmática.
Nota de autora: Bueno, al parecer mi musa ha decidido volver a trabajar y como siempre que escribo de Fabian el fic me sale solo.
Lo primero quería agradecer a Kaochi todos los consejos que me da, por aguantarme cada vez que se me acaban las ideas y por revisarme los capítulos.
Espero que este capítulo os haya gustado tanto leerlo como a mi escribirlo
