— Señor Karofsky, hay alguien que quiere verle - Dave gruñó. Estaba hasta el tope de trabajo -.
— Olga, por favor, no tengo tiempo para ver a nadie que no haya pedido visita... - la puerta del despacho se abrió de golpe y Dave se levantó dispuesto a echar a patadas a la persona que había irrumpido ahí dentro-.
— ¿Ni siquiera si esa persona es tu hermano? – su rostro se suavizó y los dos hermanos se fundieron en un abrazo cariñoso -.
— Yura, ¿qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste? Debiste avisarme... – éste aún lo estaba abrazando. Lo había echado tanto de menos, sobre todo después de la muerte de su madre. Pero, a pesar de todo, Dave siempre se mostraba bastante alejado de todo el mundo. Cada vez que le preguntaba sobre alguna cosa, solo decía que no quería abrumarlo con los negocios, que quería ver cómo vivía feliz. Realmente lo era pero quedaba esa espinita clavada.
— No quería que enviaras a todo tu sequito de guardaespaldas, prefiero viajar sin mucho equipaje.
— ¿Y Nadia? – aunque se veían poco, siempre estaba pendiente de él y sabía que estaba muy enamorado de su novia -.
— En el hotel, molida por el cambio de horario - Dave negó un poco decepcionado -.
— Hermano, ¿cómo que en un hotel? – el benjamín se encogió en hombros -. ¿De verdad que he sido tan mal hermano que no me quieres visitar en casa?
— No es eso... - Yura estaba algo resentido y lo sabía -. Hemos venido unos días; Nadia tiene vacaciones esta semana y quiero aprovecharlo para invitarte a un evento muy importante para ella. Sabes que ella estudió fotografía y estuvo trabajando en una película… Es una cosa independiente, el director es nuevo y está esperando conseguir éxito en Estados Unidos. Si ven a alguien tan importante como tú en el estreno, seguro lo tomarán más en serio – el pequeño cogió un sobre del interior de su chaqueta -. Se llama Historias de Lima. El guion y la dirección son de Blaine Anderson, el novio de Finnick. ¿Recuerdas que te hablé de él? - Dave perdió toda sonrisa que pudiera mostrar. Yura hablaba de ese tal Finnick como si fuera un dios pero eso era lo de menos: conocía a Blaine, su Blaine -.
— ¿Blaine Anderson? - Yura asintió -.
— Es nuevo y también es de Lima. ¿Lo conoces? Finnick me llegó a contar que Blaine había tenido un amorío con un tal Dave pero la verdad es que no pensé en ti. Ya sabes, hay muchos Dave en el mundo…
— No creo poder asistir. Sebastian acaba de anunciar su compromiso… ¿te llegó la invitación? - Yura asintió sin saber que su hermano se había escudado en el trabajo -.
— Hermano, nunca te he pedido nada. Nos vemos una vez al año y me alejaste de tu vida… ¡y ni tan siquiera estoy seguro del motivo! Te lo pido por Nadia, ella quiere que esa película triunfe. Por favor —Dave calmó el temblor de sus manos. La idea de ver a Blaine, ya era una tortura -…
— Bien, iremos al estreno - el rostro de Yura se iluminó y le sonrió -.
— ¡Sabía que lo entenderías! Muchas gracias, Dave - estaba metiéndose a la boca del lobo, estaba a punto de ponerse en las garras de Kurt y Blaine -.
Kurt arqueó su espalda necesitado, alzando más su trasero mientras sus manos, atadas con una corbata, le impedían moverse con libertad.
— Bas... – gimió guturalmente al recibir una nalgada y una mordida en su hombro derecho como respuesta. Eso, provocó que sus jadeos se entrecortaran con pequeños pero pequeños sollozos, llenos de éxtasis - ¡Bas...!
Blaine miró a su amigo con pena pero no era quién para juzgarlo. Tras masturbarse un par de veces, entró dentro de Kurt de una sola estocada; observó deleitado como la espalda se arqueaba sensualmente y su interior oprimía su polla placenteramente. Con un par de besos en la nuca y la espina dorsal de Hummel, movió sus caderas rápido y furioso, tratando de recrear las acciones de Smythe. Aunque ambos sabían que no era lo mismo, que jamás lo sería, eso no les impedía intentarlo. No tardaron más de unos cuantos minutos. Las embestidas de Blaine trataron de complacer a Hummel hasta que el actor se corrió, gimoteando simultáneamente el nombre de la persona que tanto amaba como si de verdad creyera que era él, y no Blaine, quien le penetraba.
Cuando Anderson abandonó la entrada y se corrió sobre su espalda, se dejó caer al lado del diseñador. Luego, le quitó la venda que cubría los ojos azules y empezó a lamer las gotas de sudor que perlaban su rostro.
Se abrazaron instintivamente, dejándose llevar por la sensación de plenitud que precedía al dolor y la lástima por sí mismos.
— ¿Qué tal estuve? - Kurt arqueó una ceja con una sonrisa divertida en la cara, ante la inocencia que su amigo le ofrecía -.
— Haces honor al cómo te fantaseaba a los diecisiete - ambos rieron. Al acabar, se besaron una, dos, hasta tres veces, saboreando esa familiaridad que compartían, en cada roce –. Gracias, lo necesitaba.
— Lo sé. Sam me llamó cuando estabais en San Petersburgo - Kurt frunció los labios y arrancó otra risa estridente de Blaine -.
— ¿Y eso no cuesta una fortuna? ¿O es un tipo de comunicación especial de larga distáncia para geeks?
— Ya que soy solidario y prefiero tener a Sam como amigo por unos años más, escojo la segunda - bromeó, a lo que Hummel le regaló un golpe en el brazo -. ¿Tan mal fue? Solo me contó que os encontrasteis…
— ¿Quién dice que me fue mal? - Blaine encogió de hombros - De hecho, me fue estupendamente. Ahora sé que Smythe está felizmente comprometido con un tipo frígido y sin gracia, el cual, todas sus virtudes son las toneladas de dinero en las que está sumido. Y su despampanante personalidad, ¡por supuesto! ¿Y cómo olvidar que es un conde? - escupió Kurt venenosamente, clavando las uñas en la espalda de Blaine. El moreno optó por aguantar el dolor y no quejarse, consciente de que su amigo necesitaba su ayuda -.
— Tú puedes regresar con él, Kurt - el actor levantó el rostro y lo miró como si hubiera perdido la cabeza -. No mató a tu hermano y de todos modos, no es que Cooper te cayera tan bien…
— Eso no me hizo desearle la muerte. Al menos, no en serio. Todos los hermanos siempre se sacan de quicio el uno al otro - Blaine le dio la razón -. Y no, no mató a mi hermano pero mató a un casi hermano, un amigo y si no lo hizo él, contribuyó a la acción. Se merece todo lo malo que pueda pasarle y más.
Anderson frunció el entrecejo y agarró el rostro de Kurt el cual solo dejaba ver dolor y traición. Ninguno de las dos se había marchado, estaban tan frescos como el día en el que todo se rompió. Al igual que él.
— Sé que no puedes perdonarlos, Kurt. Y aunque ya sabes que yo ya lo hice... - Hummel levantó de nuevo una ceja - es solo una acción parcial. No los quiero volver, aunque eso me autodestruya pero, sobre todo, no quiero que te vengues - el actor se quiso soltarse de su agarre pero Blaine no no lo permitió, obligándolo a que le mirara -. En serio, Kurt. Si lo haces, entrarás en el mismo círculo vicioso que ellos. Hay que intentar ser felices o lo más felices que podamos.
— No puedo prometértelo - musitó Kurt liberándose, por fin, de las manos de Blaine y de su mirada profunda -.
— ¿Por qué? ¿Es que ya has empezado a hacer algo? – el castaño se tensó y Anderson suspiró suspirar - Solo... no hagas algo demasiado estúpido, ¿sí? Antes no lo habría ni pensado pero ahora son capaces de matarte. ¿Entiendes?
— Tendré cuidado - el joven director asintió y le besó cansado, el cabello revuelto -. ¿Blaine? – el aludido murmuró algo soñoliento como respuesta pero Kurt lo dejó dormir, no sin antes besarle en los labios. Tal vez no era una buena idea decirle que había manipulado a Finnick para que adelantara la fecha de su compromiso; o que lo había convencido de que la presencia del hermano de Yura podría ayudar a que la cinta de Blaine, se hiciera un hueco en América.
Finnick estaba nervioso y es que quería que, tanto el debut de Blaine como su compromiso, fueran perfectos.
Ya había notado - por la efusividad que mostró su prometido la noche anterior - que escoger el "Kyoto Grand" como sede de la fiesta y hospedaje, fue un gran acierto. Blaine le había dicho, entre beso y beso, lo feliz que le hacía recordar detalles como sus orígenes euroasiáticos o que quedaran tan cerca del paseo de la fama, como para recorrerlo como un grupo de admiradores … y como admiradores, incluía a Mike Chang, Sam Evans e incluso al mismo Kurt (aunque este no lo fuera tanto).
— ¡Gracias a los dioses que llegaste antes, Yura! Necesitaba algo de apoyo moral – suspiró mientras paseaban por los jardines del hotel, con los diseñadores de espacios yendo y viniendo por todas partes -. Ya sabes... Mike y Brandon son geniales pero todos son amigos de Blaine.
Una limosina se estaciono frente al hotel. Dave lo miró desde la ventanilla: era un lugar bonito pero nada del otro mundo. Yura había insistido bastante para que llegara un día antes del estreno y, como hermano que era, no tenía ningún motivo para negarse a ello. Bastante distanciados estaban como para que su relación terminara por romperse. Aún así, no podía creer que todo esto sucediera en medio de su encuentro con Blaine.
— ¿Por qué estamos en este hotel? - Trent no estaba muy contento con la noticia de encontrarse de nuevo con Blaine. Estaba enfadado y triste y Dave intentaba quitarle sus temores -.
— Yura insistió en ello. Parece un bonito lugar, la verdad… hemos reservado todo el penthouse - salieron del automóvil, dándose cuenta de la conmoción que había en el lugar. Todo el personal del hotel parecía estar esperándole -.
El penthouse era bonito y amplió. Dave y los suyos fueron escoltados por el botones del hotel. Allí, los escoltas de los Karofsky se separarían del jefe para ir al piso de abajo, reservado previamente.
— Informe a mi hermano, Yura Karofsky, que hemos llegado al hotel, por favor – el botones asintió y los dejó solos. Trent caminó hacia la terraza para abrir el ventanal y ver todo el paisaje. Parecía más tenso que nunca así que David se acercó a él y le abrazó fuertemente -. Deja de pensar en eso. No voy a correr detrás de él, como tu imaginas.
— Es el amor de tu vida. Creo que tengo derecho de estar celoso y nervioso.
— Puede que esté casado y con hijos - Bromeó provocando la risa en Trent -.
— Eso no te ha detenido antes - Dave le dio un suave beso en la mejilla. Todo sería una terrible pesadilla -.
Un golpe proveniente de la puerta los alertó. Yura entro la mar de contento y a continuación, abrazó a su hermano y a Trent, por ese orden.
— Pensé que no cumplirías tu promesa de venir… aunque debí imaginar que un pez gordo se aproximaba. Todo en el hotel parece marchar como un reloj suizo.
— Siempre cumplo lo que prometo. ¿Y Nadia? - Yura estaba estúpidamente feliz por tener a su hermano en el estreno -.
— Ya viene. Le pedí que fuera a por Finnick para que lo conocierais. ¡Es un tío genial! Sé que te va a caer de maravilla.
Unos segundos después, hubo otro golpe de puerta. Dave estaba que trinaba: no quería conocer al novio de Blaine y tampoco sabía si podía controlarse. Yura estaba en su nube de felicidad cuando su pareja y Finnick entraron a la habitación y, para desagrado del mayor de los Karofsky,el novio de Blaine era un hombre tremendamente atractivo.
— Finnick, éste es mi hermano, Dave Karofsky - el muchacho puso una sonrisa de oreja a oreja pero, lejos de ganarse la simpatía del mafioso, éste, estaba pensando realmente si cortar su mano o dejarla estar -.
— Nick – corrigió a Yura dando un apretón bastante fuerte a su hermano -.
— David, es un honor tener a un hombre tan influyente como tú, con nosotros. Estoy seguro que a Blaine le encantará saber que alguien de tan gran estatus, ha venido a su estreno - sonrió tras soltarse de la mano de Karofsky, decidido a rodear a Yura con uno de sus brazos -. Mi hobbit es un chico bastante talentoso; hasta Yura y Nadia lo han comprobado - sacudió al menos de los Karofsky, sonsacándole una sonrisa - pero está algo preocupado en que su primera película taquillera no sea tan buena como el resto, claro. Aunque no es algo que le haya importado mucho hasta ahora...
— Conocemos a Blaine, tiene una gran imaginación y un talento impresionante, ¿verdad, Dave? - Trent intentaba calmar las cosas y es que podía notar como Dave estaba a punto de estrellar al tal Finnick en una de las paredes -.
— Sí, lo conocemos. ¿Lleváis mucho tiempo estando juntos? Yura me ha dicho que eres actor pero me imagino que tienes otros negocios.
— Ah, sí. Blaine me había dicho que había salido contigo - miró a David, impresionado - también que fue a la escuela contigo, joven Nixon - sonrió a Trent - y que Kurt fue pareja del señor Smythe. Es algo tan increíble que si Blaine no lo hubiera confirmado, me hubiera costado creer -negó con suavidad -. Y de hecho, soy el productor de Blaine. Financio sus trabajos desde que empezó su carrera como director independiente. Además, llevamos de pareja casi el mismo tiempo. Cumplimos tres años el día del estreno mismo - confesó orgulloso -. Será una noche muy especial por lo que me gustaría dejar claro que están más que invitados a la celebración posterior a la proyección de la película. Será aquí mismo.
— Es sumamente interesante, Nick – dijo Dave en un tono irónico -. Estoy encantado de conocerte pero, si nos disculpas, Trent y yo queremos ponernos al día con mi hermano y su hermosa novia - Dave quería borrarle la estúpida sonrisa, de un puñetazo; destrozarle el cuerpo a base de golpes y luego, enterrar su despojos en el desierto de Las Vegas. Tres años. Blaine se había estado retozando con aquel pendejo, durante tres años.
— ¡Por supuesto! Hasta luego, Enano - se despidió de Yura y Nadia, revolviéndole el pelo y, a Nadia, con un beso en la mejilla. Cuando acabó, hizo un ademán hacia Trent y Dave y salió del penthouse -.
— Eso fue un poco rudo, Dave - Yura le reprendió en cuanto Finnick se marchó -.
— Yura, compréndelo. Tu hermano está celoso - Dave miró a Trent -. Cree que ese amigo tuyo le está arrebatando tu cariño - los ojos de Yura se iluminaron con candidez y sonrió a su hermano -. Vamos, dejemos eso de lado y hablemos de vosotros – el mayor sabía que a Trent, todo eso le estaba costando horrores pero agradecía tenerlo a su lado -.
— Yura y yo estamos muy contentos de teneros aquí. Es maravilloso que compartáis todo esto con nosotros… no sabéis lo que significa para la película que una persona tan poderosa como tú, Dave, esté interesado en verla - Dave terminó de servir unas copas de vino mientras escuchaba a Nadia -.
— Bueno, pero aún no nos habéis dicho de qué va la película - Trent miró a la pareja. Se veían tan felices que les daba un poco de envidia verlos así -.
— Pues, es una historia de amor, drama y acción… no os contaré toda la historia o arruinaré la película - antes de empezar, Nadia intercambió un par de sonrisas cómplices con Yura -. Bueno, todo comienza con Maximillian Ivankov, un joven que había heredado su puesto como jefe de una familia de la mafia Rusa en Ohio. Tenía unos negocios ilegales encubiertos por sus familiares, durante generaciones pero que a él no le gustaban para nada. Y es que su mayor deseo era tener una vida tranquila y sin remordimientos. En una ocasión, Grant - su mano derecha y mejor amigo - le informó de ciertos problemas que habían tenido con la familia Dekker, lo cual extrañó a Maximillian porque eran clientes frecuentes con los que jamás habían tenido problemas de ningún tipo. Grant le informó que el jefe de la familia, Mike, había dejado su puesto por problemas de salud y que había puesto a su hijo mayor, llamado Cory, como sustituto. Aún reticente de la idea que tuvo Grant para escarmentar a los Dekker, Max acabó por aprobarlo y dio luz verde para raptar al hijo menor de los Dekker como amenaza por no haber pagado. En ello, también tuvieron que llevarse a Darren, el menor de los Bommer – y familia amiga de los Dekker - porque ambos nunca se separaban. Aunque Maximillian, en realidad, tenía verdaderos problemas con Matt, el mayor de los Bommer, porque este había contribuido en la muerte del padre de Grant. A pesar de que no había pruebas concluyentes, todas las pruebas apuntaban a él...
Se quedaron helados. Dave no podía creer que Blaine le hiciera eso. Era su historia, su maldita historia en el cine. Ahora lo veía todo claro: Kurt les había tendido una trampa. ¡Estaban en el jodido estreno de una película en la que se contaba su historia! Esa era su venganza… seguro que luego, con todo lujo de detalle, darían a conocer los nombres de quienes se habían basado para la historia.
— Te ves fatal, hermano - no podía hablar, siquiera. Necesitaba encontrar a Kurt Hummel y darle una lección -.
— Es el jet lag, Yura - Trent se apresuró a responder -.
— Creo de deberíamos descansar un poco – el benjamín no dejaba de observar a su hermano -.
Cuando Yura y Nadia se marcharon, Dave cogió el teléfono del hotel exigiendo al personal del hotel, que buscaran a Kurt Hummel y que lo llevaran a una de las salas de conferencias con cualquier pretexto. Trent miraba en silencio como daba órdenes y llamó a dos de sus hombres para pedir armas para su jefe. Nunca se estaba demasiado preparado cuando se trataba de Kurt Hummel. No esperaba una lucha con armas y cuchillos pero no estaba de más.
Llegó a la sala de conferencias custodiado por dos de sus hombres. Había pedido total privacidad así que la sala estaba a oscuras, con gruesas cortinas cubriendo las paredes. La figura de Kurt Hummel estaba frente a él, dándole la espalda.
— Bonita trama la de su película - le dijo para llamar su atención -.
— Gracias. Fue complicado pensar como malmeter, teniendo en cuenta de que sois casi tan ricos como la Reina de Inglaterra - Hummel le encaró con una sonrisa altanera, cruzado de brazos y con sus ojos brillando de puro odio y desagrado -. Años sin verte, David. La vida te ha tratado bien... lo digo, no sólo porque nadas en mucho más dinero del que recuerdo sino que, además, has logrado que tus negocios sean limpios tras chantajear al senador de aquellos años. Hasta puedes permitirte irte con cuanto chico bonito se te cruza en el camino pero usando a Trent como tapadera; así puedes aparentar ser un hombre respetable. No esperaba más de ti – relató venenoso -.
— Gracias. Viniendo de ti, es un halago. Mira que enredar a mi hermano, a ese idiota de Nick y a tu jefa en esto... Tienes una mente retorcida, Kurt. Pero, lamentándolo mucho, te informo de que esa película nunca se verá a la luz.
Los ojos de azules parecieron oscurecerse pero relampagueando mientras su rostro se ensombrecía.
— Hazlo, Karofsky. Hazlo, que tan pronto como des la orden, encontrarás a tu querido Michellin hecho trocitos, sobre una bandeja de plata.
— ¿Crees que me asustas? No voy a marchar como tú dices. Si tocas a Trent, tu rubio de bote se muere y, créeme, no será una muerte agradable. Te recomiendo que te dejes de niñerías y aceptes de una vez de que tienes un verdadero obstáculo que no puedes saltar.
— Tu, estúpido asesino – Kurt intentó darle una patada a Dave pero éste lo evitó -. ¡Tú, escoria humana! No te conformas solo con matar al hermano de Blaine y dejar a mi cachorro como un cascarón vacío, no… ¡Ahora también quieres hacer su futuro miserable! – vociferó mientras le propinaba golpes y patadas a diestra y siniestra, a su vez que evitaba con destreza, los que Karofsky devolvía -. ¡Que haga el ridículo frente a todo Hollywood en su debut! Precioso… ¿pero a ti te importa? ¡Claro que no! No te importó el ayudar a Sebastian a acabar con su hermano por más que os los rogamos. ¿¡Cómo te va a importar que Blaine sea el hazme reír de todo el mundo!?
Dave le dio tal bofetón que lo hizo caer al suelo. A pesar de ser hábil, Karofsky era más grande y más fuerte.
— No voy a seguir tus juegos mentales. Esto se acaba aquí y ahora - Hummel se levantó de golpe dándole un puñetazo. David, por su parte, aprovechó para golpear el estómago de su contrincante, dejándole sin aire -. Puedes intentar destruirme pero antes de que eso suceda, terminaré con todo lo que es importante para ti: tu padre, tu novio, Blaine… no me importa qué es lo pienses de mí y menos, si arruino su debut. Eso no saldrá a luz.
— Vete a la mierda — exclamó el joven diseñador, lanzándose hacia él. De repente, cuando oyó que su teléfono móvil sonaba, cesaron sus golpes. En cambio, escupió dirección al oso y miró la pantalla. Al ver quién era, respiró profundo y cambió el tono de su voz, esperando que no lo delatara -. ¡Hey, cariño! ¿Qué qué...? – dirigió una mirada llena de odio hacia Dave -. No, Blaine, no te desesperes. Es solo un malentendido con la productora. ¿Hablaste con Finnick? - el silencio se alargó mientras los labios de Kurt formaban una fina línea blanca. Esa, se rompió cuando el hobbit terminó de hablar -. Shhh, calma, Bilbo. Todo está bien, iré de inmediato. Solo... sigue junto a Finn. No pasa nada. Si...te amo. ¡Ciao!
Hummel miró a Dave con auténtico odio. Decidió quitarse un zapato y lo lanzó hasta el más grande, golpeando su rostro.
— Ojalá mueras de la forma más triste y dolorosa que exista, Karofsky... – escupió mientras salía de la sala de juntas con una marca roja en la mejilla y sin un zapato. Era un oso estúpido, un imbécil y un malnacido. Había hecho su movimiento mucho antes de esa "junta". Sabía que no merecía el perdón de Blaine; no si ese insensible tenía la intención de pasar por encima de él como si nada se lo impidiera.
Dave cogió su teléfono y marcó de memoria un número.
— Ya podéis dejar de vigilar a Evans, eso será para otra ocasión - no quería arruinar la carrera de Blaine pero no tenía alternativa -. ¿Cómo se te ocurrió, precioso? Eso tan peligroso para los dos -murmuro -…
He aquí el tercer capítulo. Espero que les guste.
