Quedó divino este capítulo, solo voy a decir eso, ahre.
Omega02
Capítulo 2.
La lluvia no había cesado ni cuando entraron al estacionamiento de un bonito y enorme edificio. Apenas el auto se apaga dos puertas se abren, mientras un omega saca sus cosas del cálido interior del auto un alfa va a abrirle la puerta a su bella hermana, quien se abraza así misma al sentir el frío del exterior.
Los tres hermanos se apresuran a entrar en el elevador, al cual hacen subir hasta el piso número 5. Luego de eso fue cuestión de encontrar el departamento 51 y entrar para recibir el cálido y fuerte apretón de su madre y el para nada silencioso saludo de su padre.
Aunque antes de unirse a la fiesta, fue directo al baño para hacer de las suyas.
Dejar su cabeza fría es un ejemplo.
— Jo-der… —Exhala aire.
Saca la nota de su bolsillo y la desdobla, al tiempo que con la otra mano encuentra su celular y lo desbloquea al deslizar el pulgar por abajo hacia un lado. Paciente, presiona con la yema la parte de contactos y luego agregar nuevo. Lo primero que quiere hacer es agregar al tal Sinbad…
Quizá por azares del destino, justo su celular comienza a vibrar en su mano. Nervioso Judal comprueba que el número, marcado arriba como desconocido, es exactamente el mismo que tiene en el papel.
Con el corazón a mil se queda mirando fijamente el aparato, como si de repente lo desconociera. Deja que el papel caiga hasta el suelo y toma el aparato con ambas manos, de repente las manos le tiemblan.
El insistente sonido termina luego de unos tres minutos, sacando por fin a Judal de su vergüenza quien, rápidamente, regresa la llamada y se pone la bocina cerca del rostro.
— ¿Ho…la?
— ¡Judal! Je, tu voz suena distinta por aquí.
— ¡Holaaa, Sinbad! —Que estúpido tono. Muy agudo, y ruidoso… Demasiado ruidoso para estar en el baño. Se encoge un poco y se sienta sobre el retrete. — ¿Sinbad, verdad? ¿Lo dije bien? Tienes un nombre bastante peculiar. Y tu voz es… es igual.
— ¿Y qué me dices tú? ¿Judal? ¡Para tener un nombre japonés tienes un inglés bastante fluido!
— ¿Mi nombre? Mis padres son japoneses, pero yo nací aquí. —Explica, y Sinbad se ríe como si hubiera dicho un chiste. Sus mejillas se encienden y sus largas orejas se ponen tiesas. Qué risa tan atractiva… — Y-Y-Y dime, ¿tú de dónde eres? —Se anima a preguntar, en parte para olvidar su reciente vergüenza y en parte por curiosidad, que ese acentillo…
— ¿Por qué, mi inglés es tan malo?
— No, no. —Suspira, otro intento más por quitarse los nervios. — Solo tienes una forma peculiar de acentuar la g. Como un…
— ¿Francés?
— O italiano. ¿Eres italiano?
— Non, chérie, je suis de la france. ¡France!
— Oh vaya, ¿en serio? —Mira por el rabillo del ojo la brillante pantalla de su celular. — ¿Nativo?
— Nacido en Francia. —Asiente la voz desde el otro lado luego de otra risa, que hizo callar a Judal. — ¿Estás en tu cuarto?
— ¿Qué quieres hacer? —La pregunta se le va, ni siquiera la pensó.
Está claro que lo malinterpretó, y ahora el silencio entre ellos es de parte del francés y no del estadounidense, quien avergonzado se muerde el labio, pinchándose sin querer con uno de sus colmillos.
Susurra un 'Au' y entreabre los labios. Se pasa la lengua por el labio inferior y se lleva consigo la sangre. Menos mal que el veneno es voluntario, que si no sería la forma más estúpida de suicidarse.
— ¿Así que eres travieso? —Dioses, su tono…
— De-Debo irme.
Vuelve a tomar el celular con ambas manos y presiona con el pulgar, algo fuerte, para colgar la llamada.
Huele a durazno aquí dentro.
Deja el celular al borde del lavamanos y suspira. Se levanta y se pone de cara al espejo, tocándose el labio inferior. Genial, tiene una marca pequeñita del pinchazo, pero su labio entero está rojo…
Abre la boca y se acerca al espejo para ver su boca, especialmente sus colmillos. Muchas veces leyó sobre supuestos vampiros, pues eran una leyenda muy clásica pero popular entre los humanos desde hace muchísimo tiempo. Y sí, le han dicho muchas veces que sus colmillos tienen más similitud a los de un vampiro que a los de un reptil terrestre puesto que, los de las serpientes de la Tierra.
Irónicamente no sabe mucho sobre sus primas de la Tierra, pero comparte similitudes… Algunas. Pocas. Bueno, la muda de escamas, todavía recuerda su primera muda de escamas. Fue… agotador.
Jamás en su vida bebe tanta agua como cuando está en muda de escamas.
Pasa la lengua por el colmillo derecho y luego la chista. Acaba de darse cuenta de que está sonrojado. Y acaba de ver a través del espejo que cierta culebrilla curiosa lo mira desde la puerta abierta del baño.
— ¿Conoces eso de la privacidad? —La reta con la mirada a través del espejo, pero la cara de tipo duro se va por una mueca de vergüenza cuando Hinata hace el gesto de olfatear el aire.
— Judal, tú… ¿Tienes novio?
— ¿Quién, él? —Otra voz lo hace ponerse recto de inmediato. Ahora se trata de Sousuke, quien curioso se asoma por encima de la cabeza de Hinata. — Uff, tienes razón. —Arruga la nariz, encendiendo así más las mejillas de Judal por lo que significa. — ¿Por qué no lo olí antes? Es tan fuerte que seguro llega hasta la… —Lo deja sin mencionar, pero su sonrisa habla.
— Mente fría, hermanito~
— ¿Tienen aromatizantes por aquí? —Lo que menos necesita es que su madre se acerque. — Que delicado aroma…
— Es Judal.
— ¿Judal? Oh. —Sorprendida, la omega se cubre la boca con una mano, y luego suelta una risita que termina con la paciencia de Judal, quien molesto y sonrojado se acerca a la puerta con la intención de cerrarla.
— ¡Salgan!
.
Obviamente no podía pasarse toda la fiesta encerrado en el baño.
Luego de un rato de tranquilizarse y acicalarse frente al espejo decide salir, no sin antes guardar el celular en el bolsillo de su pantalón. Baja un poco su bonito suéter mientras camina por el corto pasillo hasta la sala, justo a tiempo para partir la tarta.
No se mencionó su penosa situación, y eso está bien. Ni siquiera en la despedida hubo algún comentario o chiste al respecto. Y a solas con Sousuke otra vez solo quedaba una cosa pendiente, y eso era limpiar.
O simplemente sentarse a ver cómo Sousuke limpiaba, porque a Judal no le gusta eso. El pelinegro mayor iba de aquí para allá metiendo en una bolsa negra los restos de refresco, platos y envolturas a parte del evento familiar, pero parecía contento.
Nadie puede estar triste luego de recibir un bonito reloj, una corbata nueva y una botella de vino espumoso. Además de tarta para mañana y la siempre necesaria visita de unos padres amorosos.
Cuando el mayor cierra la bolsa da por terminada la limpieza, y Judal se levanta del sofá para estirarse con pereza. Ya eran las 11 y era la hora perfecta para irse a dormir, pero antes debe atener algo.
En todo el encuentro, su celular no ha dejado de vibrar en su bolsillo.
Así que tras un par de buenas noches Judal se retira finalmente a su habitación. Antes de meterse a la cama se asegura de que la ventana esté cerrada y corre la cortina, pues el sol mañanero no le gusta nada. Finalmente se acerca al ropero y abre la puerta más grande, luego comienza a desvestirse hasta la desnudez no sin antes sacar el celular del pantalón para tirarlo sin cuidado sobre la cama.
La oscuridad en la habitación no le impide nada ver su figura en el espejo de la puerta del ropero, y por un momento se queda a simplemente observarse.
Quererse a sí mismo no es malo después de todo.
Finalmente toma un pantalón de pijama cualquiera de su colección y se viste para dormir. Cierra la puerta del ropero y se acerca a su mesita de noche para abrir el primer cajón y sacar una liga del interior. Por último en su ritual nocturno ata su cabello en una coleta y luego se sienta sobre la cama para trenzar su cabello con paciencia. Con una segunda liga da por terminado el ritual y se tumba finalmente sobre el suave colchón.
Para mantener su calor, se echa la cobija encima y perezosamente acomoda su cabeza entre dos almohadas.
Y a punto de quedarse dormido, el celular vibra una vez más. Indeciso de si contestar o no frunce un poco las cejas, pero finalmente decide hacerlo. Palpa el suave lugar en busca del celular y lo desbloquea.
De 15 mensajes 3 vienen del mismo número, el cual todavía no tiene registrado pero reconoce los primeros tres números.
Antes de contestar cualquier cosa, anota el contacto como nuevo y teclea rápidamente Sinbad. Hecho esto se dispone a leer los mensajes.
Sinbad
21:06 Hey, ¿está todo bien?
21:23 No sé si algo de lo que te dije te molestó.
22:30 Perón por haber dicho que eras travieso, no fue mi intención insinuar nada.
No se contiene para rodar los ojos, parece que es algo paranoico.
Justo en ese momento otro mensaje más llega.
22:34 Si veo tu conexión es que todavía no me has bloqueado~
Ladea su cabeza y acaricia su mejilla contra la almohada un poco. Luego se da la vuelta para quedar bocabajo y acomoda una almohada bajo sus codos para ponerse cómodo.
Comienza a escribir una respuesta.
Judal: ¿No estas exagerando? Estaba en una fiesta.
Sinbad: ¿Te gustan las fiestas?
Judal: Claro, me divierto.
Sinbad: :o
Podríamos ir a una. Trabajo en una discoteca los fines de semana.
¿Te apetece ir?
Una fiesta en una discoteca. Suena clásico y divertido, pero el mundo estaba corrompido y ahora con la inseguridad de los alfas fuera de control un omega como él no estaba seguro en un sitio así.
Pero él no es un bonito gatito al que le han quitado las garras ni un pajarito gris que no sabe volar.
Judal: Claro. ¿Dónde es?
Envíame la dirección.
Sinbad: [ Dirección adjunta ]
¿Te apetece?
Da un vistazo rápido a la dirección, y revisa algunas cuantas fotos por internet. Parece un buen sitio. Y también vende comida rápida. Le convence. Pero antes de cualquier cosa…
Judal: ¿Hay reglas sobre omegas y alfas?
Sinbad se tarda un poco en responder.
Sinbad: Algunas, pero generales. ¿Eres un omega, cierto?
Eres tan beau en la cafetería, pero no pareces un alfa. Llevabas una gabardina muy pesada pero pude ver algo de tu figura cuando te levantaste para irte.
Judal: Sí, soy un omega, ¿Qué con eso?
Gracias, tampoco estás mal para ser un humano.
Por alguna razón, se sintió bien leer que lo considera guapo. La atracción es mutua.
Sinbad: Hay que decir todas las verdades.
La única regla es que nadie haga alborotos, que los alfas y humanos arreglen sus problemas territoriales afuera, pero un omega puede ir de "caza" tranquilamente.
Creo que eso es bueno.
Junta sus tobillos en el aire.
Judal: ¿Conoces a muchos omegas?
Sinbad: Ah, no muchos… Hey, la luz del celular me cansa. ¿Puedo llamarte?
Judal: Claro.
Ni bien envió el mensaje, su celular comenzó a vibrar un poco más fuerte entre sus manos. Por alguna razón se asusta, e incluso se sobresalta, pero apenas espabila contesta la llamada.
— ¿Estás mejor?
— Sí. —Responde la voz del otro lado, parece tranquilo. Pero algo curioso…
Judal escucha agua de fondo, incluso pudo escuchar el sonido del agua al moverse dentro de un recipiente grande.
Decide ignorarlo, pero su curiosidad ahí está.
— ¿Entonces que día quedamos?
— Trabajo ahí los viernes y sábados. Pero abren todos los días.
— ¿Entonces tienes dos empleos?
— Tres en realidad. — Wow. — ¿Te apetece el domingo? No tengo trabajo ese día.
— No tengo auto, ¿pasas por mí?
Lo escucha suspirar, pero este suspiro es distinto. Parece el suspiro de alguien aliviado.
— Envíame tu dirección.
— Pasa por mí a las 11. Luego de la llamada. —Promete Judal y lentamente se da la vuelta para quedar bocarriba. Se entretiene mirando el techo, y el poster de Adam Sandler que tiene pegado allá. — Sinbaaaaad. —Lo llama. — ¿Por qué me llevaste chocolate? Solo había pedido agua.
— Yo… no se mucho de reptiles, pero sí que el frio les enferma. No sentí que el agua fuera suficiente. ¿Te molestó que lo pagara yo?
¿Lo pagó Sinbad? Eso no lo sabía. No sabe que decir al respecto.
— No, para nada, me gustó la estrella que dibujaste con espuma… o lo que sea que haya sido lo blanco. — Así que mejor no mencionarlo.
Pero debería agradecerlo al menos.
— ¿La leche?
— ¿Eso era leche? —Enarca una ceja, curioso. — Pensaba que la leche era líquida sin más.
— Si la bates por el tiempo suficiente no.
— ¿Es la estrella de David, cierto?
— Ah, la conoces. ¿Judío?
— No, solo la conozco. ¿Tú?
— Tampoco, pero me gusta. Tiene 6 puntas.
Se sienta sobre la cama para acomodar una almohada a la altura de su espalda baja, y luego vuelve a tumbarse otra vez.
— ¿Solo te gusta porque tiene 6 puntas? A mí me gusta la estrella de ocho puntas. Siento una conexión extraña. —Murmura. — Entonces, ¿no has conocido a muchos omegas? —Se siente, pero la curiosidad es mayúscula.
— No, a pocos. Uno de mis amigos es un alfa, me ha presentado a algunos cuantos pero jamás he hablado tanto con alguno. Además, nunca había visto a uno de la raza serpiente.
¿Intenta hacer que se sienta especial?
Otra vez se escucha el agua, como si alguien se levantara de una bañera. Pero hace rato Sinbad le dijo que la luz del celular le molestaba, ¿se estaba bañando a oscuras o era una excusa?
Ahora es evidente que el humano está intentando algo con él.
Por alguna razón eso, lejos de hacerle enojar, le gusta. Es interesante. Con los alfas jamás es así, simplemente se reconocen con la nariz y van al asunto…
Los humanos tienen un cortejo interesante.
¿A Sinbad le gustará su voz? ¿Por eso pidió otra llamada?
— Eres guapo, Sinbad.
— Me da gusto que pienses eso. —Desde otra casa, a unos kilómetros de ahí, Sinbad se echa una toalla al hombro y sale finalmente de la bañera. No se bañaba, simplemente se relajaba con el agua. Tiene el cabello recogido para que no se mojara, simplemente era un momento entre el agua y él. — Ya dije que también me pareces atractivo.
Abre la puerta del baño y mira perezosamente la puerta del frente, la cual abre luego para entrar a su habitación en cueros y con un charco de agua siguiéndolo a cada paso.
— Sobre tu pregunta de hace unas horas… Tengo que decir que sí, soy travieso. —El tono de Judal se escucha más aterciopelado.
Sinbad sonríe a la oscuridad.
— ¿Sí?
— Pero alguien con un trasero tan bonito como tú no puede ser perfecto. De repente pierdo interés… —Sinbad lo nota, el falso tono de pena.
— Espera, ¿me viste el culo? —Estalla en una carcajada, que si bien sonroja a Judal y lo hace gruñir bajito no va a rendirse en su cometido. — Travieso y pervertido, además de sexy. Yo sí creo que alguien como tú es perfecto. —Ya no puede permanecer serio, la sonrisa no se le va de los labios mientras habla. — Ahora dime, ¿a qué te refieres con que si hay bonito culo no hay perfección?
Lo escucha tragar. ¿Lo puso nervioso?
— Vamos, ¿de cuánto es?
Es su turno de tragar saliva, la sonrisa casi se le va...
Así que a eso se refería.
De cualquier modo, la confianza vuelve pronto a él.
— ¿De 13, 15? —Puede sentir que en su tono hay nerviosismo y vergüenza, así como curiosidad. — ¿Quizá 18?
— Wow, wow, wow. —Genuinamente sorprendido, suelta otra risa un poco más nerviosa. Pues qué lanzado era el chiquillo… — ¿Tanta curiosidad tienes?
— ¡Sí! —Bueno, eso solo lo evidencio más. Ahora parece ansioso.
— Está bien. Te diré.
Pero termina la llamada con una sonrisa traviesa y se sienta sobre la cama. Tranquilamente pasa la toalla por su cabello y separa un poco las piernas. Luego se tumba sobre la cama, sin molestarse en cepillar antes su cabello, y pasa su mano suavemente por su abdomen desnudo y todavía húmedo.
Tiene el celular todavía en la mano izquierda.
Por otro lado, de vuelva en el departamento de Judal, cierto omega estaba de lo más avergonzado bajo la manta. ¡Avergonzado y molesto! Sentía que Sinbad se había burlado de él, pero realmente estaba molesto porque se avergonzó y no pudo conseguir lo que quería.
Pero unos minutos más tarde, la pantalla de su celular se enciende y el aparato vibra segundos después. Era un mensaje, y en la pantalla de bloqueo puede leer que se trata de Sinbad.
Sinbad: [ Archivo adjunto ]
Ansioso, desbloquea rápido el celular y echa un vistazo.
A Judal se le acelera la respiración.
Con un demonio, el humano era perfecto.
.
Se puso intenso (?) Nada más bonito que una pareja sexualmente compatible, sí señor. Y sí, por si no quedó claro Sinbad le manó sus nudes a Judal porque es un alma generosa (?)
¡Y bueno, segundo capítulo arriba! Todavía no me queda clara el día para actualizar, pero será algo que arregle luego con alguna encuesta. ¡Muchas gracias por leer! Ayudaría mucho moralmente recibir algún comentario~
¡Nos leemos luego!
