Nota: Hola! Realmente me encanto hacer a Yamamoto, no sé por qué, pero fue el que más inspiración me dio :D

Gracias por sus Reviews a angelacorus y a Guest (en la app no aparece nombre, solo dice invitado)

Sin más a leer…

Yamamoto

Cuando la vi en mi puerta, con los ojos rojos, el rostro empapado por el llanto, su mirada triste y su maleta, solo unas palabras se me vinieron a la mente "maldito Gokudera". La hice pasar, hablamos, yo la escuché mientras ella me explicaba todo entre sollozos. Yo solo la abracé, la sostuve en ese momento tan doloroso, era lo único que podía hacer.

Cuando la veía mientras dormía, con su rostro tan calmado, el deseo que había enterrado hace mucho tiempo surgió devuelta, para solo traerme más tormento.

Me había prometido no interferir en su relación, en hacerme a un lado, ¿todo fue en vano?

Me gustaría que no fuera así, porque su felicidad es lo más importante para mí, por eso ahora que la tengo voy a darle la felicidad que Gokudera no pudo darle.

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Ya hace tres semanas que está en mi casa, los dos hacemos casi todo juntos, vamos a comprar, preparamos la comida, limpiamos la casa, miramos películas juntos y salimos a pasear juntos. Todo estaba perfecto, hasta que me di cuenta cuando dejó de ver la pantalla del televisor y miró su celular, de pronto tu rostro estaba rosa y en tus labios se formó una sonrisa.

—¿sucedió algo? — le pregunte mientras paraba la película.

—¡Hayato me mandó un mensaje diciéndome que quiere encontrarse conmigo-desu! — dijo Haru sonriente, eso hizo que mi pecho se oprima y sienta un terror que jamás pensé sentir. Realmente no quería perderla.

—¡Genial! — conteste con una sonrisa de lo más boba — ¿cuándo se van a ver?

—Mmm no lo sé, me dijo que yo decida el día —

—jajajaja me alegro por ustedes — le dije sonriente, mentira, no me alegro ¿se puede ser más hipócrita?

¡No!, no voy a permitir que él la aleje de mi lado, puede que suene egoísta, pero Gokudera perdió la oportunidad de estar a su lado, ahora es mi turno. Y es una oportunidad que no voy a dejar pasar, le sonrío y reanudo la película.

Tengo que pensar que hacer para que no vuelva a su lado.

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Decidió que el mejor día para encontrarse sería un domingo y a eso de las tres de la tarde se reunió con él. No quise seguirla, si lo hacia lo más seguro es que Gokudera se diera cuenta. Espere paciente y dos horas después regreso.

Cuando paso por la puerta pude ver su ceño fruncido, su rostro reflejaba la duda, suspiro y me miro. Ella sonrió y en ese momento sentí como toda la habitación en la que estábamos se iluminaba, me dijo "Estoy de vuelta" y yo le contesté "Bienvenida" y a pesar de que no sabía que era lo que hablaron, estuve más tranquilo cuando vi cómo se tiraba en el sillón y prendía la televisión. Ya no pedía permiso cuando se adueñaba del control remoto o cuando sacaba las cacerolas y se disponía a cocinar, prendía las hornallas y cuando ya tenía todo sobre la mesada para empezar, se asomaba por la puerta de la cocina y me llamaba.

Y yo me sentía a gusto con todo eso.

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La segunda vez que le mando un mensaje para que se encuentren, los dos estábamos almorzando en un restaurante de comida típica italiana, irónico ¿no?, le gusta la comida italiana y está enamorada de un italiano (bueno, mitad italiano). Me dijo que se iban a encontrar en el mismo bar que la otra vez, no me atreví a preguntarle si se iban a reconciliar, simplemente no pude, quería seguir fingiendo algo que realmente no éramos.

Esta vez se juntaron un sábado y cuando regreso, como la otra vez, tenía el ceño fruncido y una expresión de duda y desconcierto. Tampoco pregunte ese día que es lo que había pasado, solo esperaba a que ella me lo dijera.

Nunca lo hizo y así paso el tiempo, ya habían pasado dos meses y ella se instaló en mi casa como si fuera a vivir en ese departamento para siempre.

Obviamente esa idea no me desagradaba, realmente quera tenerla en mi casa.

En mi vida

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Hasta ese momento, solo cruzaba las palabras necesarias con Gokudera y solo hablábamos de trabajo. Todo empeoro el día en el que él trajo las cosas que ella había dejado en su casa, cuando abrí la puerta con solo los pantalones puestos y nada que me cubra el torso, fue un verdadero poema ver su rostro con una expresión entre consternación y enojo (más acercado a pura ira). Apretó la caja que sostenía en las manos y comenzó a temblar, por un momento sentí su rabia, pero intente ignorarlo, cuando le pregunte que quería, me entregó la caja y se fue por el pasillo con la cabeza gacha y sus ojos sin despegarse del suelo.

—¡hahi! ¿quién era Takeshi? —me preguntó, parándose justo atrás mío y un escalofrió me recorrió por la espalda cuando sentí su respiración. Nunca nos dimos cuenta, pero de un día para el otro nos llamábamos por nuestros nombres y no nos avergonzaba mostrar una que otra parte de nuestro cuerpo. Una mañana me levante, me saque la remera para estar más cómodo, me vio y no dijo nada. Otra mañana llego a la cocina con una remera demasiado grande y algo descolorida que le llegaba hasta la mitad de los muslos y sin nada más abajo de eso, que su ropa interior. De hecho, cuando se agachaba o alzaba los brazos me quedaba embobado viendo sus piernas y como sus nalgas estaban cubiertas con esa ropa interior de encaje.

Esta decidido, soy un pervertido.

—Gokudera te trajo esto — le conteste a la vez que me daba la vuelta y cerraba la puerta. Baje la vista y pude ver como sus pechos se movían al ritmo de su respiración. Ella solo miraba la caja, estaba tan concentrado en el sube y baja de sus pechos que no me di cuenta cuando ella agarro la caja y se la llevo.

Los días pasaron y con Gokudera hablábamos mucho menos de lo que lo hacíamos antes, el no dijo nada al respecto de que Haru esté en mi casa. Creo que él no se quiso dar cuenta de que esa dirección que le dio era de mi casa, porque él sabe muy bien en donde vivo.

Era un jueves a la noche, los dos estábamos sentados frente al televisor y con dos cajas de pizza en el medio de los dos, cuando sonó su celular, escuche como al atender saludaba a Gokudera, sonrió y solo contestaba con varios "si". Ya no quise saber más nada, miré para la pantalla y subí el volumen para no escuchar la vos de Haru, realmente estaba molesto y me sentía con la loca necesidad de hacer un berrinche solo para llamar su atención.

A los pocos minutos se paró atrás de la televisión y la desenchufo, la mire más enojado que antes, pero mi enojo no era nada comparado con su cara de furia. Y por alguna extraña razón que desconozco, esa noche termine durmiendo en el sofá, ¿cómo demonios termine en el sofá, si mi cuarto esta vacío?

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Íbamos por los seis meses y ella ya se había adueñado de toda mi casa, en el baño había tantos productos para mujeres que de solo contarlos me daba dolor de cabeza, de a poco la decoración de la casa paso, en su mayoría, a ser de colores rosa y pastel, ella me elegía los trajes cuando me los ponía para ir a trabajar y se apropió de tres de mis camisas y los usa para dormir.

Justo ese domingo en el que decidió salir a encontrarse con Gokudera, había comenzado a llover con tanta fuerza que me asuste, y temí a que le pasara algo malo. Se podía apreciar el silencio abrumador y cuando el reloj marco, exactamente, una hora desde que salió por la puerta, del reloj salió un pajarito y de su pico salió algo parecido a un "cu-cu". Mire irritado el dichoso reloj, que tanto le gustó cuando lo vio en esa feria del centro de la ciudad y lo compro sin siquiera preguntarme que opinaba de que un pajarraco este, a cada hora, haciendo "cu-cu cu-cu". Al cabo de diez minutos, en el que miro con una ola asesina al maldito reloj, me doy cuenta que me encanta como revoluciono toda mi vida y realmente ahora no se si podría vivir sin que ella este a mi lado. Sin pensármelo dos veces agarro mi saco y un paraguas y salgo corriendo a la calle, no tardo ni cinco minutos en encontrar la cafetería (cuando a la segunda salida me dijo la dirección, realmente me quede sorprendido por lo cerca que esta de casa), cuando miro por los grandes ventanales del lugar la veo sentada en una mesa de dos, Gokudera está sentado frente de ella y la agarra la mano mientras le dice algo. Ella solo agacha la cabeza y como si supiera que estaba ahí, mira para los ventanales, nuestros ojos se encuentran y me regala una sonrisa.

A los segundos la veo salir de la cafetería, se para debajo de mi paraguas y sin preguntarme me agarra de la mano y nos dirigimos a nuestra casa.

Notas finales: Estoy pensando en hacer una continuación de este fic pero con Tsuna y un OC.

Ciao ciao