Aquí está, ¡el momento que todos han estado esperando! Esta será la última parte, así que ¡espero que sea a su gusto!
Descargo de responsabilidad: Ni Fairy Tail ni la historia me pertenecen, sus propietarios son Hiro Mashima y Kayla the kawaii gurl respectivamente, solo soy responsable por la traducción.
En serio, gracias Happy
Parte III
"Natsu."
Silencio fue la única respuesta que obtuvo, así que Lucy lo intentó otra vez.
"¡Natsu!"
El ronquido que le respondió la hizo arrugar la nariz en irritación. Debería haber sabido que tendría que recurrir a esto. Suspirando, levantó la mano que no estaba atrapada entre ella y su compañero de cama para apretar la nariz del dormilón asesino de dragones, cerrando sus fosas nasales. Empezó a contar hasta diez en su cabeza y como esperaba, para cuando llegó a cuatro el hombre de cabello rosado estaba farfullando y tratando de sentarse.
Ella observó ligeramente entretenida como él giraba bruscamente la cabeza, sus ojos oscuros buscando al responsable del ataque que había sufrido mientras dormía, antes de finalmente posarse sobre ella. Sus labios se curvaron en una sonrisita cuando él entrecerró sus ojos en irritación, levantando una ceja para pedir una explicación
"Perdón. Tengo que ir al baño y tú te negabas a moverte."
Él hizo eco de su anterior suspiro cuando ella se sentó y echó sus piernas a un lado, preparándose para levantarse. Ella sintió su cuerpo caer en el colchón tras ella y soltó una risita al escuchar su disculpa murmurada. En unos pocos segundos, él estaba de nuevo roncando, mientras que ella estaba de pie y moviéndose por el pasillo hacia el baño.
Después de hacer sus necesidades, suspiró en satisfacción y decidió hacer un desvío durante su trayecto de vuelta a la habitación para pasar por la que era su parte favorita de la casa últimamente. ¿Cuál sería, dices?
Bueno, la cocina, por supuesto.
Ella sintió una sonrisa extenderse por su rostro cuando finalmente llegó a su destino; el refrigerador. Abriéndolo, tuvo que cerrar los ojos y darles un minuto para ajustarse a la luz brillante que iluminaba el oscuro cuarto. Una vez que la comida finalmente llegó a foco, Lucy no pudo evitar lamerse los labios al pensar en todas las posibilidades que tenía para elegir.
Sus ojos reposaron sobre la enorme olla colocada en la parte baja. Su estómago gruñó y ella sintió a su hijo dando una rápida patada en aprobación. "Ya lo sé pequeño, ya lo sé."
Tan cuidadosamente como podía, Lucy se estiró y asió la olla, levantándola y sacándola del refrigerador para ponerla en una encimera cercana. Silenciosamente, removió la tapa e instantáneamente frunció el ceño al ver su contenido. No quedaba mucho de la ridícula cantidad de chili que había hecho, pero eso era de esperarse. Entre su últimamente potenciado apetito y el de Natsu, estaba más bien sorprendida de que siquiera quedara algo.
Encogiéndose de hombros, reunió lo que quedaba en un tazón y lo puso en el microondas para calentarlo. Mientras esperaba a que su comida estuviera lista, puso la olla,ahora vacía, en el fregadero adyacente y lo llenó con agua y jabón. La lavaría en la mañana. Eso, si Natsu se lo permitía.
Volviéndose hacia la máquina, abrió la puerta justo antes de que sonara, sonriendo al sacar el tazón y tomar silenciosamente una cuchara. Se había vuelto muy buena en detener el microondas justo antes de que sonara la alarma. Natsu tenía un oído increíble, y ya que había estado haciendo una tonelada de misiones últimamente, ella no quería despertarlo. La última cosa que Happy necesitaba era dos padres malhumorados en casa.
Encontrando lo que estaba buscando, lentamente se dirigió hacia su pequeño comedor. El olor proveniente del tazón en sus manos era absolutamente delicioso. Tomando una más bien grande cucharada, ella prácticamente embutió la cosa en su boca, gimiendo en apreciación cuando las varias especias tocaron sus amígdalas. Antes, Lucy no podía soportar el sabor, mucho menos el olor de la comida picante. Sin embargo, ahora, la adoraba absolutamente.
"Cielos pequeño. Es obvio que tienes el apetito de tu padre." Ella sintió a su bebé moverse una vez más y sonrió mientras continuaba comiendo su chili, su mente empezando a divagar.
Distraídamente frotando su estómago, pensó en el día en que le había dicho a Natsu sobre la próxima nueva adición. Tan pronto como despertaron en la mañana siguiente, Natsu había insistido en que fueran al gremio para dejarles saber a todos las grandes noticias. En realidad, el mago de fuego había querido regodearse en la cara de Gray de que no solo había conseguido una novia antes que él, también iba a tener un hijo primero. Naturalmente, una pelea se formó después de eso, pero Lucy había estado tan feliz por las reacciones de todos que ni siquiera le había importado.
Todos en el gremio estaban eufóricos por las noticias, especialmente Mirajane, quien prontamente se desmayó cuando Lucy confirmó que no era una broma. El chillido de alegría que salió de la mujer después de eso fue tan ruidoso que probablemente fue escuchado hasta en Enca.
Sorprendentemente, Levy no se había regodeado en la cara de Lucy por tener razón. En vez de eso, la chica de cabello azul prontamente se había posesionado del título de madrina, inmediatamente iniciando una guerra entre ella y las otras mujeres del gremio. Desafortunadamente, ese era un asunto que aún no había sido resuelto. Por el momento, su hijo no nato tenía cinco madrinas y dos padrinos hasta que todos pudieran llegar a un acuerdo. Aunque probablemente, eso no iba a suceder.
Metiendo la última cucharada de comida en su boca, Lucy se reclinó y puso ambas en su estómago, frotando pequeños círculos para calmar al bebé. Frunció el ceño al escuchar los ronquidos de Natsu llegar hasta la cocina, El pobre hombre estaba agotado y no había nada que ella pudiera hacer para ayudarlo. Desde que había anunciado su embarazo, no había estado en misiones más extenuantes que archivar libros o papeleo en el gremio. Natsu, mientras tanto, había estado haciendo una tonelada de misiones de buena paga con cualquiera que estuviera dispuesto a ir con él. A menudo llegaba a casa agotado o extremadamente herido, más a menudo que no ambas. Ella detestaba que eso sucediera, y le decía como se sentía sobre ello, pero Natsu solo sonreía y frotaba su estómago. Todo era por ella y el bebé, él siempre le decía.
En su noveno mes, Lucy se sentía como que estaba a punto de estallar. Se suponía que descansara en cama hasta que el bebé llegara, pero Lucy siendo Lucy no estaba dispuesta a siquiera escucharlo. Estaba decidida a al menos mantener la casa limpia, pero por desgracia, su esposo era tan terco como ella y aparentemente su hijo también lo era, considerando que debería haber nacido hace una semana. Lucy no podía sacar la sonrisa aniñada de su rostro al recordar su último pensamiento.
Sí, de hecho Natsu ahora era su esposo. Ella ya no era Lucy Heartfilia, sino Lucy Dragneel.
Cuando le había dado las noticias a Natsu, él había insistido desde el minuto que entraron a la cama esa noche en que deberían casarse. Lucy sorprendentemente no pensó que importara. Ellos ya estaban apareados, así que ¿cuál era el punto en casarse si prácticamente ya lo estaban? La respuesta que él le dio solo le recordó por qué se enamoró de él en el primer lugar. Él lo quería, porque sabía que ella también lo hacía. No podía negar que había estado planeando su boda desde que era una niñita, así que cuando el insistió en que ella tuviera su día especial, ella no pudo resistirse más. Con la ayuda de su nakama, ese semana se casaron en una ceremonia que solo podía ser de las proporciones de Fairy Tail. Era un día que ella nunca olvidaría.
Una punzada de dolor la llamó a la realidad por un momento.
Moviéndose en la silla, ella frotó su estómago con un poco más de fuerza para reducir la tenue presión que estaba sintiendo. Bajando la mirada al tazón vacío, sus cejas se fruncieron en confusión a qué podía haberla causado. ¿Quizás había comido demasiado rápido? No era una ocurrencia poco común esos días, pero no había sentido nada como eso antes. Tal vez era una contracción falsa. Su doctor había dicho que era posible que experimentara eso por estar con una semana de atraso pero que no se preocupara.
Ella esperó por unos minutos para ver si lo sentía de nuevo. Cuando nada sucedió, se levantó de su asiento en la mesa y depositó su tazón en el fregadero. Probablemente solo era cansancio, algo que era demasiado común últimamente. Lentamente, se contoneó por el pasillo hacia su habitación. Todo lo que necesitaba era dormir un poco, eso era todo. Estaría como nueva en la mañana, lista para preparar el desayuno de sus chicos.
Hm. En realidad, unos panqueques de jalapeño no sonaban tan mal.
Horas más tarde, Lucy encontró sus ojos abriéndose de nuevo contra su voluntad.
La sensación incómoda que había sentido durante su comida nocturna había vuelto a toda potencia, y esta vez no era por haber comido en tiempo record. Miró al reloj a su lado y frunció el ceño cuando registró los números. Apenas eran las cuatro de la mañana; ni siquiera había estado durmiendo por tres horas.
Lentamente, trató de sentarse en la cama,pero una sensación extraña en su estómago la detuvo en frío cuando se sintió sentada sobre lo que parecía ser un charco. ¿Había tenido un accidente? No, no había sentido ganas de ir al baño. Sus ojos se ampliaron al darse cuenta de lo que había sucedido.
Mierda, se le había roto la fuente.
"¡Natsu!"
Ni siquiera esperó a que le roncara una respuesta, sino que lo golpeó en la cabeza. Instantáneamente estaba despierto, su cabeza girando bruscamente como horas antes, pero esta vez ella no lo encontraba divertido.
"¡¿Qué demonios Lucy?!" Él miró al reloj y luego volvió sus ojos hacia ella. "¡Ni siquiera te estaba abrazando esta vez!" Él pausó repentinamente, su mano tocando las cobijas entre ellos con una expresión ligeramente sorprendida en su rostro. "¿Te orinaste en la cama?"
Quería estrangularlo entonces, pero desafortunadamente para él, ella estaba entrando en shock.
"Se me acaba de romper la fuente, tonto."
"¿…Qué?"
Finalmente se dio por vencida y extendió una mano para agarrar su camisa, sacudiéndolo de adelante hacia atrás mientras le gritaba su anterior respuesta de nuevo. Todo el color se drenó de su rostro antes levantarse de la cama y empezar a correr en círculos. En ese momento, Happy decidió entrar flotando somnolientamente al cuarto.
"Ne… ¿qué está pasando?"
Natsu dejó de buscar lo que sea que estaba buscando por el tiempo suficiente para gritar. "¡El bebé ya viene!"
"¡Ayyyeee!"
Happy se estrelló de frente contra la puerta al tratar de salir apresuradamente de la habitación. Sacudiendo la cabeza, lo intentó de nuevo y esta vez lo logró, gritando que iba a apresurarse y dejarle saber a los demás lo que estaba sucediendo.
Para entonces, Lucy se había calmado lo suficiente para pensar claramente y recordar su plan. Sus contracciones estaban empezando al parecer, aún no había tenido otra, pero ya que había roto aguas, tenía que llegar al hospital tan rápido como fuera posible. A su desgracia, su esposo estaba ocupado corriendo por ahí como un pollo sin cabeza.
Respirando profundamente para calmarse, se levantó de la cama y se puso unos pantalones limpios, en vista de que había arruinado los que tenía. Una vez que se había cambiado, con calma extendió un brazo para agarrar del lado de la cama la maleta que habían preparado para esta situación. Tan pronto como Natsu se acercó lo suficiente, ella lo golpeó con la maleta.
"¡Natsu! ¡Cálmate!" Él se paralizó por el tiempo suficiente para que ella empezara a darle órdenes. Necesitaba que él se calmara para que ella también lo estuviera. El golpe que acababa de darle parecía haber funcionado, al menos por el momento. "Trae tu abrigo y vámonos."
Ella empezó a contonearse por el pasillo con una mano en su estómago y se sorprendió al encontrar a Natsu ya esperándola en la puerta con su abrigo en mano. Olvidaba lo rápido que podía ser a veces.
Gentilmente, él tomó la maleta de su mano y le puso el abrigo antes de ponerse su propia chaqueta junto con su siempre presente bufanda. Una vez que estaban apropiadamente abrigados, él la tomó en sus brazos. Ella estaba a punto de preguntarle qué estaba haciendo cuando él súbitamente se disparó a toda velocidad por las calles, haciéndola gritar tan fuerte que probablemente despertó a toda la vecindad.
Y ella que quería mantener la calma.
X-X-X
"¿Tienes algún seis?"
"…Ve a pescar."
Natsu suspiró al bajar su mano de cartas, sus ojos cansados observando cautelosamente el reloj en la pared.
"Natsu, cariño, descansa un poco. No creo que el bebé venga pronto."
Él apartó la vista para mirar a su esposa, frunciendo el ceño al verla con detenimiento. Se veía mucho más agotada de lo que él creía poder llegar a estar. "Yo debería estar diciéndote eso." Una pequeña sonrisa agració sus labios al reclinarse en su cama del hospital, su propia mano de cartas yacía olvidada sobre sus piernas. "Descansaré cuando el bebé llegue."
Suspirando él se levantó de la cama y se estiró, su espalda traqueando en varios lugares.
Habían estado allí por ya casi seis horas, y parecía que se quedarían otras seis. Su hijo aparentemente era testarudo, lo cual podía decir honestamente que había heredado tanto de Lucy como de él.
Para ser sincero, cuando Lucy le había informado de que su fuente se había roto, él no había pensado que estarían allí por tanto tiempo. Bueno, ahora que lo pensaba, supuso que no estaba realmente seguro de lo que había esperado para empezar. Este era el primer nacimiento que iba a presenciar.
La enfermera había venido antes con el doctor y les habían informado que Lucy aún no estaba lo bastante dilatada para tener al bebé. Al ver la expresión de dolor en el rostro de su esposa, Natsu había preguntado cuán dilatada tenía que estar y casi se desmayó cuando el doctor le mostró una gráfica. Todo lo que podía pensar después de eso era que debía doler horrores, y que Lucy probablemente estaba enojada con él por hacerla pasar por eso.
Él se volvió hacia ella para verla masticando un poco de hielo en esfuerzos de enfriarse y distraerse del dolor. Hasta ahora había estado rechazando la medicación para el dolor, y Natsu no podía entender por qué. Si su cuerpo estuviera tratando de ajustarse para permitir que algo del tamaño de una sandía saliera por un agujero del tamaño de un guisante, el estaría gritando como loco para que le dieran un poco de alivio. Por ello, él verdaderamente admiraba a la maga celestial.
"¿Por qué me estás mirando así?"
"¿Estás segura de que estás bien? ¿No necesitas nada para el dolor?"
Su rostro se contorsionó en lo que solo podía ser breve agonía mientras el monitor tras ella se iluminó con movimiento. Aparentemente había tenido otra contracción, y parecían estar haciéndose cada vez más frecuentes. Al ver la expresión preocupada que él estaba seguro estaba sobre su rostro, Lucy lo tranquilizó y puso una mano sobre la curva de su estómago. "Estoy bien cariño, en serio. No te preocupes. ¿Por qué no vas a ver cómo están Mira y los demás?"
Él le envió otra mirada, pero ella lo tranquilizó de nuevo, poniendo su mano sobre el casi oculto felino acostado a su lado en la cama. "Ve, no te preocupes. Tengo a Happy aquí conmigo para hacerme compañía. Además, si algo sucede estoy segura de que una enfermera irá a llamarte." Él estaba a punto de rehusarse cuando ella lo miró con una expresión que prometía dolor si no se movía.
Rápidamente le dio un beso en la frente antes de reluctantemente salir del cuarto y dirigirse por el pasillo hacia la sala de espera.
Tanto como odiaba admitirlo, necesitaba levantarse y caminar un poco, aunque fuera solo por no perder la cabeza. Por lo general detestaba los hospitales; el olor de los enfermos mezclado con los varios productos de limpieza siempre hacia que su nariz sufriera. El olor de Lucy lo había ayudado con eso, pero ahora que estaba lejos de ella no había nada que lo bloqueara. Bueno, excepto café.
Entrando a la sala de espera, se detuvo al examinar las varias personas que ocupaban las sillas. Mirajane, Gray, Juvia, Erza, Levy, Gajeel, Wendy y el Maestro todos se sentaban en diversos niveles de consciencia y él tuvo que sofocar una risa a verlo. Aparentemente no fue muy exitoso, ya que Mira fue la primera en notar su presencia por el sonido de su resoplido.
"¿Ya llegó el bebé?"
Los demás parecieron despertar un poco más cuando Natsu sacudió la cabeza y se dirigió hacia donde estaba la cafetera. Hombre, detestaba el sabor, pero era lo único manteniéndolo despierto y cuerdo por el momento.
"Geez flamita, ¡ese niño realmente debe parecerse a ti! ¡Sí que es testarudo!"
Natsu no pudo evitar reírse al sentarse en una de las sillas vacías y tomar un sorbo del vil líquido en sus manos. Todos a su alrededor, ahora despiertos y alertas gracias a su entrada, empezaron a charlar mientras su mente divagaba.
Hace un par de años, él nunca habría pensado que estaría en esta posición. Había pensado que aún estaría vagando por alguna parte, buscando a la única familia que pensó tener, su padre adoptivo Igneel. Pero no, allí estaba sentado en una sala de espera de un hospital con su familia extendida esperando a que su propia familia se hiciera un poco más grande. El pensarlo puso una sonrisa estúpida en su rostro, en la cual su casi hermano/rival no pudo resistir comentar.
"¿Por qué la sonrisa espeluznante?"
Natsu levantó la mirada para encontrar los ojos de todos sobre él, y balbuceó lo primero que le vino a la mente
"Gracias chicos."
Al ver las miradas de confusión, se decidió a explicarles. "Bueno, um… sí. Por ser mi familia y eso, y ayudar con la mía." Era cierto. Él ya había pensado en todos ellos como algún tipo de familia, pero con el anuncio de que tenía un hijo en camino y las reacciones de todos, la idea de que todos eran una gran familia fue cementada. Todos habían sido tan útiles y solidarios, no podía imaginar ser parte de cualquier otra familia.
El silencio que le respondió fue un poco incómodo. Abrió sus ojos, no sabía cuándo los había cerrado, para encontrar al Maestro de pie frente a él. "Lucy y tú son parte de Fairy Tail mi niño, y eso significa que son familia, así que no hay necesidad de que nos agradezcas por nada."
Natsu estaba a punto de abrir la boca y responder cuando fue interrumpido por una enfermera que parecía aparecer de la nada.
"¿Señor Dragneel? Tu esposa te está llamando. Ya es la hora."
Sus ojos se ampliaron y buscaron un reloj. Cuando finalmente vio uno, se dio cuenta de que ya había pasado más de una hora. ¿Cómo había pasado tan rápido? Sacudiendo la cabeza, se levantó y se disparó por el pasillo, escuchando los ecos de su familia animándolo tras él. Prácticamente derrapó para detenerse frente al cuarto de hospital antes de entrar de bruscamente.
"¡Natsu!"
Instantáneamente estaba al lado de Lucy, sosteniendo su mano mientras ella jadeaba y lo miraba con sus grandes ojos bien abiertos. Inmediatamente se congeló al darse cuenta de que esto realmente estaba sucediendo. Realmente estaban a punto de ser padres.
"Bueno Señora Dragneel. Necesito que empieces a pujar a mi señal y te detengas cuando te lo diga. ¿Estás lista? Entonces, ¡Puja!" Él observó en asombro como Lucy contraía cada músculo en su cuerpo, especialmente en su mano, haciendo lo que el doctor le instruía. Al escuchar un débil 'pop', estaba seguro de que ella se las había arreglado para romper sus dedos. "Está bien, ¡detente! Buen trabajo Lucy, lo estás haciendo muy bien. Ok, ¿lista para hacerlo de nuevo? ¡Puja!"
Nuevamente, Lucy hizo lo que el doctor le instruyó y Natsu no pudo contener el suave gemido que se le escapó cuando ella apretó aún más que antes. ¡Maldición, su esposa era fuerte!
Todo lo que sucedió después era un borrón en su memoria. Estaba medianamente consciente de que el cuarto estaba un poco hacinado, de que Happy estaba flotando detrás de él. Lucy estaba jadeando y gritando, principalmente gritándole a él, pero el doctor y las enfermeras no parecían sorprendidos. Antes de que lo supiera, Lucy estaba haciendo el último esfuerzo y el doctor se apartó, con la cosa más hermosa que había visto en su vida moviéndose y llorando en sus manos.
"¡Es una niña!"
El sollozo ahogado que vino de Lucy lo sacó de su trance, y él se volvió hacia ella para verla mirándolo con lágrimas en sus ojos. "Una niña…" Él observó cómo trajeron a su hija y la colocaron en los temblorosos brazos de Lucy. Lloraba, y estaba cubierta en sangre, pero a él no le importaba eso. Lo único que le importaba era que estaba saludable, y que por fin había llegado al mundo.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Lucy puso sus labios contra los suyos, su felicidad evidente en el beso. Se apartó y él vio que ella estaba llorando, su felicidad visible y tan radiante como el sol. No fue hasta que ella levantó su mano libre para acariciar su mejilla que él se dio cuenta de que también estaba llorando.
"Te amo."
Él la besó de nuevo antes de apartarse y descansar su frente contra la de ella mientras miraba al milagro en sus brazos. "También te amo."
Antes de que lo notara, las enfermeras se habían llevado a su hija para limpiarla y lo estaban sacando del cuarto para atender a Lucy. Euforia lo recorrió mientras corría por el pasillo, casi derribando una enfermera o dos antes de detenerse frente a los rostros ansiosos de todos.
"¡Tengo una niña!"
El rugido que estalló causó que muchas personas pausaran lo que estaban haciendo para mirarlos. A Natsu no le importó, tampoco a su nakama, que se estaba moviendo a rodearlo con felicitaciones y palmaditas en la espalda. "¡Vamos chicos, tienen que verla!"
No hubo vacilación cuando todos se dispararon tras él por el pasillo.
X-X-X
Un rato más tarde todos estaban apilados en el cuarto de hospital haciendo ruidos de asombro y ternura al ver a la nueva adición de la familia Dragneel. Se pasaron a la ahora dormida niña entre ellos, Mira acaparándola por más tiempo, antes de devolvérsela a su madre.
"Oh Lucy, ¡es preciosa! ¿Cómo le van a poner?"
Tanto Natsu como Lucy se paralizaron tras la pregunta de Wendy, inseguros en cómo responder. "Mm… en realidad, todavía no hemos pensado en eso, para ser honestos. Natsu y yo pensamos que iba a ser un niño, así que no nos molestamos buscando nombres de niña." Hubo un suspiro colectivo ante el cual los dos solo se encogieron de hombros.
"¡Oh, ya sé! ¿Qué les parece Nashi?"
Todos los ojos estaban puestos sobre Happy, pero sus ojos estaban fijos sobre su 'hermanita' en los brazos de Lucy.
"¿Nashi? ¿De dónde lo sacaste?"
Happy miró a Gray, una sonrisa en su rostro. "Bueno, ella es parte de Natsu y parte de Lucy, ¿cierto? ¡Solo combiné sus nombres y resultó Nashi!
Se hizo silencio mientras todos procesaban la simple respuesta de Happy.
Los ojos de Natsu estaban fijos sobre su hija mientras examinaba el nombre en su cabeza. "Nashi Dragneel…" Lucy levantó la mirada y él sonrió. "¿Sabes? Creo que me gusta." Lucy estaba a punto de responder cuando el pequeño bulto en sus brazos se movió y bostezó antes de abrir los ojos.
Grandes ojos marrones los miraron, y Natsu notó por primera vez desde que la habían limpiado que tenía un poco de cabello rosado en su cabeza. Ella realmente era una mezcla de ellos dos, con el cabello de su padre y los ojos de su madre. Lentamente, él vio una sonrisa formarse en el rostro de su esposa.
"Nashi suena perfecto."
Natsu sintió su característica sonrisa abriéndose paso por su rostro al extender una mano y acariciar con un dedo el rostro de Nashi.
"Bienvenida al mundo pequeña Nashi."
Pocas horas más tarde todos habían vuelto al gremio y Natsu estaba a solas con su familia. Lucy estaba durmiendo en la cama, claramente agotada por los eventos del día. Acurrucado contra su pierna estaba Happy, quien también estaba dormido, su cola agitándose suavemente. Él sonrió ante la escena, cuando un movimiento en sus brazos lo hizo bajar la mirada justo cuando Nashi soltó un enorme bostezo. Al parecer también heredó eso de él.
"Está bien, supongo que también debería dejarte descansar."
Silenciosamente caminó hacia la cuna y la bajó gentilmente, pausando con sus manos en el marco para mirarla mientras se dormía. Aún no podía creer que Lucy y él eran padres. Que tenían una hija. Parecía que ayer algo así habría sido solo un sueño lejano.
Se volvió a mirar desde donde estaba parado a su pequeña familia, a Lucy, Happy, y la adición más reciente, Nashi. Natsu tuvo que retener la risa a pensar que todo había empezado con una simple frase de Happy. Lentamente extendió una mano y acarició afectuosamente al Exceed en la cabeza, causando que lo mirara en somnolienta confusión. "¿Natsu?"
"Gracias Happy."
"¿Por qué?"
"Por todo."
Happy lo miró por un segundo en desconcierto antes de sonreír cansadamente y colocar su cabeza en su previa posición de descanso mientras Natsu también subía a la cama, envolviendo un brazo alrededor de Lucy.
Natsu estaba seguro de una cosa y solo una cosa al lentamente entrar en la tierra de los sueños. No había forma en que la vida pudiera ponerse mejor.
Eso era, por supuesto, a menos que decidieran darle a Happy otro hermanito o hermanita.
NA: Bueno, ¿qué les pareció? Esto salió mucho más largo de lo que planeé originalmente pero eh, ¿qué se le puede hacer? Me gustaría agradecerles a todos, a cada uno de ustedes que ha comentado, seguido y agregado a favoritos esta historia. Originalmente había planeado que fuera solo un one-shot, sin intención alguna para hacer una segunda parte, mucho menos una tercera. Pero gracias a ustedes y su apoyo, me inspiré para convertirlo en algo más. Una vez más, me gustaría agradecérselos, ¡y decirles que los amo! ¡Hasta la próxima!
NT: Gracias por acompañarme en por primera vez terminar una historia (traducción o no), espero que la hayan disfrutado mucho y si les gustó, intenten leer Rosas Flameantes o futuros proyectos de Fairy Tail, tal vez también los disfruten. De cualquier manera felices vacaciones para quienes estén descansando del colegio y para los que no, no pierdan la esperanza. Los quiero chicos, me encantaría leer sus comentarios para ver que les pareció la historia y la traducción.
