Capitulo 3: Separación Inevitable.


(Edward)

Ya había pasado una semana desde que Bella llegó desde el hospital, tuvo que quedarse unos días en cama y yo estuve con ella en todo momento para lo que necesite. Fue la semana más feliz pero también la más incómoda que vivido pues Tanya venía cada día y me miraba demasiado, cada vez que hablaba conmigo (que eran pocas) me tomaba de la mano y se sonrojaba, por mi la ignoraría pero soy un caballero y lo único que hago es alejarme.

-Edward-me llamó mi padre, yo alcé la mirada del libro que siempre leía antes de dormir.

-¿Sí, papá?-él entró en mi cuarto y se sentó en una esquina de mi cama.

-Hay algo de lo que debo hablarte, hijo-lucía entre feliz y preocupado-la semana pasada mandé un demo de esa canción que tocaste para tu madre con el piano a la prestigiosa escuela de música de Londres, esa a la que con tanto anhelo querías ir ¿recuerdas?-yo asentí sin entender muy bien que quería decirme-bueno… ayer recibimos una carta de ellos y… ¡Te aceptaron!-yo me quedé con la boca abierta procesando poco a poco la información luego solté un grito de jubilo y abracé a mi papá.

-¿En serio, papá? ¿Es verdad?-Carlisle asintió igual de emocionado, empecé a saltar en la cama de felicidad, Esme entró al cuarto y me miró con una sonrisa, yo me lancé a sus brazos-¡Me aceptaron, mamá! ¡Me aceptaron!-ella rio y me dio vueltas en el aire.

-Tranquilo, Edward-dijo mi papá sentándome en sus piernas-te esperan en un mes allá, en dos semanas irás a Londres y te quedarás con los abuelos.

-¿Con los abuelos?-estaba más emocionado aún, hace dos años que no veía a mis abuelos.

-Mañana le daremos la noticia a los demás ahora…-me ayudó a tumbarme en la cama y mi mamá me cubrió con las sabanas-descansa, nos veremos en la mañana-ambos me dieron un beso en la frente y salieron del cuarto. Me acurruqué en mi cama y sonreí, estaba feliz pero había algo que estaba pasando por alto y no estaba seguro de que era. Me desperté tarde la siguiente mañana, la luz entraba a raudales por la ventana y yo me cubrí con la almohada para protegerme del brillo solar, debí de haberme asegurado de cerrar las cortinas en la noche.

-Buenos días, dormilón-reconocería esa voz en cualquier parte, sonreí y me sonrojé.

-Buenos días, mi Bella.

-Carlisle me mandó a despertarte, dijo que tenías algo importante que decirnos-yo volví a sentir la emoción en mi cuerpo, escuché como ella cerraba las cortinas y salí de debajo de la almohada, ella me miraba con una sonrisa.

-¿Podrías decirles que ya bajo?

-Claro-me dio un beso en la mejilla que tomó por sorpresa y salió casi corriendo del cuarto, me sonrojé y sonreí como tonto. Me di una ducha rápida, me cambié y bajé a la cocina donde todos desayunaban.

-Ahí estás-dijo Esme apenas me vio entrar, me sonrió con emoción-chicos, escuchen, Edward tiene algo que decirles-todos se quedaron en silencio.

-Bueno… mi papá me dijo ayer que… bueno…-suspiré-¡Me aceptaron en la escuela de música de Londres!-se escucharon varios gritos y Alice se lanzó a mi cuello medio asfixiándome.

-¡Eso es genial!-gritó-¿Cuándo te irás a Londres?

-En dos semanas, me quedaré con los abuelos-Rose sacó a Alice y me abrazó.

-¡Felicidades, Edward!-yo le sonreí.

-¡Así se hace, Edward!-dijo Jasper dándome palmaditas en el hombro.

-¡Ese es mi hermano!-exclamó Emmett revolviéndome el cabello, yo me reí, Liz y Héctor también me felicitaron cálidamente.

-¡Debemos celebrar!-gritó Alice emocionada hacia mamá-¿Qué les parece hoy en la noche que viene Tanya a presentarnos a sus hermanos?-todos asentimos emocionados, yo sonreí contento hasta que percaté de un detalle y fruncí el ceño.

-¿Dónde está Bella?-todos se quedaron en silencio.


(Bella)

Estaba sentada en el piso del planetario, abrazaba con fuerza mis piernas y lloraba en silencio, Edward iba a irse a Londres ¡En dos semanas! Quien sabe por cuanto tiempo se iría ¿Y si se olvidaba de mí? Volví a llorar, había tenido que sufrir por la ausencia de mis padres pero con Edward había sido más llevadero, ahora tampoco lo tendría a él y el dolor que sentía en el pecho era insoportable.

-¿Bella?-me paralicé totalmente al escuchar su voz.

-Quiero estar sola-dije con voz ahogada.

-¿Qué sucede, Bella?-me preguntó acariciándome el cabello, yo lo abracé llorando-¿Qué va mal? ¿Por qué lloras?

-Tengo miedo, Edward-sollocé-miedo de que te vayas a Londres y me olvides y me dejes de querer-él se quedó en silencio y luego me abrazó con fuerza.

-Óyeme bien, Bella, nunca te dejaré de querer, jamás podría olvidarme de ti-besó mi frente-pídeme que me quede y yo lo haré-negué con la cabeza.

-Jamás te pediría eso, Eddie-murmuré-tienes que ir y cumplir tu sueño.

-No importa la distancia, Bella, no te dejaré de querer-yo me dejé consolar por él, pasamos mucho rato así, disfrutando de la compañía del otro.

-¡Edward, Bella!-Alice entró en el cuarto, nosotros nos levantamos del piso y la miramos desde la baranda-Tanya y sus hermanos llegan en una hora ¡A cambiarse!-yo suspiré pesadamente, Edward hizo una mueca de fastidio y nos sonreímos con complicidad. Bajamos a alistarnos para la visita, entré en mi cuarto y vi que Rose había dejado la ropa en la cama, me di una ducha relajante y me cambié. Me puso una falta un poco antes de la rodilla suelta, una blusa azul claro y unas ballerinas azules a juego, me peiné, me coloqué una vincha blanca y salí. Edward estaba esperándome ahí, vestía unos jeans con un polo verde que combinaban con sus ojos, me sonrió radiante al verme.

-Te ves muy linda-dijo sonrojándose, tomó mi mano y la besó (haciendo que me sonrojé hasta límites insospechados) y bajamos. Alice (que llevaba un bonito vestido celeste) hablaba con Jasper en el mueble; Rosalie (que llevaba una combinación de pantalón y polo muy bonita) ayudaba a Emmett a poner la mesa; Carlisle, Héctor, Liz y Esme estaban conversando algo apartados; y Edward y yo nos sentamos en el mueble más apartado.

-¿Estás más tranquila?-me preguntó, yo asentí con la cabeza aunque era mentira, él tomó mi mano entre las suyas-no importa ni la distancia ni el tiempo, Bella, jamás me olvidaré de ti, lo juro-yo lo abracé y justo en ese momento sonó el timbre.

-Te quiero, Edward-le susurré.

-Yo también, Belly-me contestó.

-Edward, Bella, vengan-nos llamó Alice, nosotros nos acercamos a todos.

-Hola a todos-dijo Tanya-ellos son mis hermanos, Kate, Irina y James.

-Un gusto-dijeron los tres. Kate era una niña muy linda con el cabello rubio dorado, sus ojos iguales a los de sus hermanos, azules y sonreía con dulzura. Irina era igual que Kate solo que su cabello era rubio platino y traía una mueca de disgusto. James tendría un año más que nosotros, era lindo con rayos castaños en su rubia cabellera.

-Chicos nosotros somos Rosalie, Emmett, Edward, Bella, Jasper y yo, Alice-dijo la enana señalando a cada uno de nosotros y ellos nos sonrieron tenuemente- ellos son Carlisle y Esme, ellos son nuestros padres y Liz y Héctor, nuestros tíos de cariño.

-Siéntense, chicos-dijo Carlisle, Kate e Irina se sentaron a lado de Rosalie; Emmett y Jasper en el suelo; Alice se acomodó en las piernas de Jasper. Edward se sentó en un sillón personal y fruncí el ceño al darme cuenta que Tanya se sentaba disimuladamente en el brazo del sillón. Yo me senté en otro sillón, James se sentó a mi lado y sonrió.

-¿Tú eres Bella, verdad?-preguntó con voz suave.

-Sí, un gusto, James-saludé, él sonrió más.

-El gusto es mío-contestó. Estuvimos conversando vario rato, me sorprendió lo mucho que me divertí hablando con él, era un chico en extremo divertido y gracioso.

-Hey, James, mañana iremos a la Push ¿Quieres venir? Tus hermanas ya dijeron que si vendrían-preguntó Rose, él vaciló.

-Sí, ven, será divertido-dije yo, él se sonrojó levemente y asintió-traeré jugo ¿Quieres?-volvió a asentir, yo me levanté del mueble y fui a la cocina, ahí estaba Edward sirviéndose un jugo, yo le sonreí y me acerqué a él.

-¡Edward! ¿Te diviertes?

-Si, claro-contestó con sarcasmo y yo lo miré confundida.

-¿Qué sucede?

-¿Te diviertes mucho con James?-preguntó molesto, yo me quedé con la boca abierta y sentí como la ira y la comprensión caían en mi, aunque la ira ganaba, claro.

-¡No te atrevas a insinuar que me gusta, James!-le espeté, él me miró con rabia, cogí un jugo de la mesa y volví a la sala-toma, James-traté de controlar mi temperamento-nos vemos mañana en la Push, buenas noches-subí las escaleras totalmente airada, entré en mi cuarto y lancé un portazo poniendo el seguro. Me puse la pijama aún muy enojada y me senté en el sillón del balcón y me dediqué a mirar el patio echando chispas. Mi mamá siempre me decía que era demasiado temperamental para mi edad, suspiré y sentí como las lágrimas iban cayendo de mis ojos a la vez que una fuerte lluvia empezó a caer, genial, pensé con sarcasmo pero no me moví de donde estaba. No había querido pelearme pero ¡Era un tonto! ¿Cómo pudo siquiera pensar que me gustaba James? No lo conocía de nada además yo lo quería a él ¡Hace poco había estado llorando porque se iba y ahora creía que me gustaba otro!

-Bella-cerré los ojos con fuerza, había olvidado que Edward tenía llave del cuarto.

-¿Qué quieres?-le pregunté sin mirarlo.

-Yo, Bella… lo siento…-balbució, yo volví a sentir la ira.

-¡Y un demonio que lo sientes, Edward!-le grité diciéndole una frase que una vez le escuché a mi mamá gritarle a mi papá cuando llegó tarde del trabajo-¡Déjame sola!

-¡Bella, yo…!

-¡Déjame sola!-le grité-¡Vete, Edward!-sin darle tiempo a contestar bajé por la escalera personal que iba del balcón al patio pero lluvia + equilibrio malo + yo = desastre; me resbalé en uno de los escalones y rodé escaleras abajo, en algún momento me di un fuerte golpe en la cabeza y perdí la conciencia escuchando mi nombre en un grito.


(Edward)

-¡BELLA!-grité asustado al verla caer, bajé de dos en dos los escalones y la tomé en mis brazos, tenía sangre en el cabello.

-¿Bella, Edward, dónde están?-escuché el llamado alarmado de mi mamá.

-¡Ayúdame!-grité llorando, todos aparecieron en el cuarto.

-¡Oh, por Dios, Carlisle!-gritó horrorizada, mi padre parecía en shock pero bajó rápidamente la escalera.

-¡Llévenla al hospital!-gritó Liz, mi padre cargó a Bella, Esme salió corriendo y Héctor bajó con una manta para cubrirla, mi papá y yo cruzamos el jardín a toda velocidad hacia el garaje. Esme nos esperaba con el carro ya listo, se pasó al asiento de atrás y Carlisle le pasó a Bella con cuidado, yo me senté en el copiloto y nos fuimos rápidamente. Mi madre sollozaba en el asiento trasero apretando un paño contra la cabeza de Bella, yo estaba aturdido, asustado, aterrorizados y solo podía pensar en su nombre: Bella. Bella. Bella. Mi padre llegó en minutos al hospital, gritó para que traigan una camilla, sacó a mi ángel del asiento trasero y la puso en la camilla que trajo la enfermera. Corrimos a su lado luego se metieron a una salada y la enfermera nos dijo que podíamos ir a la sala de espera, Esme y yo nos sentamos en las sillas y mi madre me atrajo a su lado.

-Ella estará bien-me susurró, yo rompí en llanto oculto en su pecho, ella me tuvo abrazado todo el tiempo que estuvimos ahí. Luego de que a mi me parecieron muchísimas horas apareció Carlisle, estaba calmado.

-Se recuperará-nos dijo-tuvo suerte de que la trajimos rápidamente, le hemos puesto siete puntos pero no quedará cicatriz, ahora la trasladan a un cuarto ¿Quieren verla?-nosotros asentimos, Carlisle nos dirigió a su cuarto, entramos y me recordó a la última vez que estuve ahí cuando enfermó solo que ahora era mucho peor. Bella estaba conectada a varios aparatos y tubos, en su cabeza tenía un gran vendaje blanco, su cara tenía un raspón y es brazos moretones, yo no pude controlar el llanto y me abracé a Esme-ella no despertará hasta dentro de unas horas, yo me quedaré aquí a cuidarla, ustedes vayan a la casa con las noticias que deben estar todos muy preocupados-mi mamá me tomó en brazos y miré a Bella sobre su hombro hasta que desapareció. Todos estaban ahí (incluso Tanya y sus hermanos), mi madre se dirigió hacia ellos en cambio yo me fui directo a mi cuarto.

Tomé un baño caliente para quitarme todo el frío pero no pude relajarme, me puse el pijama, coloqué un CD de música clásica en mi radio y me eché en mi cama. Las lagrimas nos tardaron en aparecer, me sentía horrible, no podía evitar pensar que era mi culpa si yo no hubiera sido tan idiota, tan celoso, nada de esto hubiera pasado, pude haberla perdido y esa idea solo me hizo llorar más.


(Bella)

Escuché voces a mi alrededor cuando me desperté, no tenía ni idea de donde estaba ni recordaba ni que había sucedido, me dolía el cuerpo muchísimo y sentía punzadas en la cabeza. Las voces alrededor se iban definiendo cada vez más.

-¿Pueden callarse?-dijo una voz a mi lado-la despertarán.

-Lo siento, Edward-dijo otra voz. Edward, ahora recordaba. Escuela de música. Reunión. James. Cocina. Balcón. Escaleras. Abrí los ojos poco a poco, el blanco del cuarto me hizo darme cuenta que estaba en un hospital, bajé la mirada y vi quienes se encontraban ahí; estaban Alice, Rose, Jazz, Emmett, Esme y Edward a mi lado.

-Ya la despertaron-dijo Edward con fastidio mirándome con atención luego bajó la mirada.

-¡Bella!-exclamaron Rosalie y Alice a la vez con lágrimas en los ojos.

-Bella, me alegro tanto de que estés bien-me dijo Esme con ternura.

-Es genial que estés bien, Bella-dijo Jasper y los demás asintieron.

-No te esfuerces, cariño-me dijo Esme y yo le sonreí-bueno, chicos, vamos afuera para que descanse-salieron en fila india dejándonos a Edward y a mi solos.

-Bella, yo… lo siento mucho…-comenzó pero lo corté.

-La que debería disculparse soy yo, Edward-le dije y él me miró sorprendido-no debí gritarte ni salir corriendo sabiendo que llovía y que soy torpe.

-No fue tu culpa, Bella-dijo él tomando mi mano-fue mi culpa, solo mi culpa-se puso a llorar y yo lo abracé consolándolo.

-No fue culpa de nadie, Edward-le susurré con cariño-te quiero a ti, solo a ti-le dije sonrojándome.

-Yo también, Belly-dijo él sonriéndome.

-Edward ¿Qué día es?-tenía la sensación que había dormido demasiado, su mirada se tornó triste.

-Viernes 16, Bella-yo me sobresalté.

-¿Me han tenido dormida casi dos semanas?-él se revolvió algo incómodo.

-Bueno, tenías que descansar mucho, tuvieron que operarte a los dos días de tu ingreso porque encontraron un sangrado en tu cerebro y tenías que descansar mucho y como no querían que te doliera nada te han mantenido dormida-me explicó.

-¡Edward, faltan dos días para que te vayas!-jadeé, él bajó la cabeza abatido.

-Lo sé… pero yo no puedo irme, yo…

-Debes ir-le dije a pesar del dolor casi físico que sentía en mi corazón-es tu sueño, Edward.

-Pero, Bella… yo…-negué con la cabeza.

-Yo estaré bien-él me miró con ojos llorosos y yo le sonreí como pude, él me devolvió el gesto.

-¿Me prometes que siempre sonreirás así?-yo asentí reteniendo las lágrimas.

-Es una promesa-él me miró y se inclinó para posar sus labios sobre los míos con dulzura. Los días siguientes pasaron muy rápido y de repente Edward entraba en mi habitación con su ropa de viaje, él tenía que ir ya y los demás irían en un rato.

-¿Cómo te sientes?-me preguntó.

-Mejor-le contesté sentándome en la cama, él se apresuró a acomodar mis almohadas, yo le sonreí-¿Te irás pronto?-él asintió con la mirada baja, yo tomé su rostro entre mis manos y le sonreí-no estés triste, volveremos a vernos-él me abrazó.

-Toma, Bella-sacó de su bolsillo una pequeña grabadora-dentro he dejado un mensaje para ti y he grabado tu canción de piano favorita, escúchalo, por favor-yo asentí, él me dio un suave beso que me aterró porque sabía a una despedida-nos veremos muy pronto, Bella.

-Pronto-susurró, él sacó algo de su bolsillo.

-Es una promesa-dijo él y abrió la mano. Era un precioso collar de corazón con un aro rodeándolo, Edward abrió el aro que tenía su propio collar y lo separó del corazón. Se inclinó hacia mi y me colocó el corazón; yo tomé el aro y se lo puse-Escúchame bien, Bella, el día que este aro vuelva a cerrarse alrededor del corazón será el día que estemos juntos para siempre-me sonrió con los ojos llorosos-Porque ese es el destino de los que se quieren ¿no? Están juntos para siempre-yo asentí sintiendo como una lagrima rodaba por mi mejilla-nos veremos pronto, mi amada Bella-volvió a besarme, luego me abrazó, me miró unos segundos y salió del cuarto.

Empecé a llorar en silencio cubriéndome el rostro con la almohada, me calmé y me quedé apoyada en la cama mirando hacia la nada. Mi mirada se encontró con la grabadora que me dio Edward, respiré hondo, la tomé y presioné play.

"Bella, soy yo-decía-ahora estoy en tu cuarto y te estoy dejando un mensaje en secreto, también te dejo una sorpresa para cuando llegues a casa-adivine la sonrisa en sus palabras-Hay algo que quería decirte… bueno, sabes que me gustas y que te quiero, pero es más que eso… tal vez soy muy joven para decirle pero… creo que es amor, estoy enamorado de ti-mi corazón palpitaba fuertemente-te juro que pronto estaremos juntos, mi amada Bella, ¿Me prometes que me dirás tus sentimientos cuando nos veamos? Porque nos volveremos a ver, lo prometo… te amo, Bella."

Yo me quedé fría ¿Me amaba? ¿Él… me… amaba… a… mi? La puerta se abrió y vi a Esme entrar, ella me miró unos segundos y sonrió al ver la grabadora.

-Vamos a dar un paseo-me dijo guiñándome un ojo, yo me bajé de un salto de la cama.


(Edward)

Cerré la puerta del cuarto y me recosté sobre ella controlando a duras penas mis ganas de llorar, salí del hospital y entré al carro donde Liz me esperaba para llevarme al aeropuerto. Miré por la ventana y toqué mi collar, lo haría por ella, sería el mejor por ella, para que esté orgullosa de mi y siempre podamos estar juntos. Cuando llegamos al aeropuerto vi a mi familia junto a Jacob y Tanya.

-¡Oh, Edward!-se lanzó a mis brazos sollozando-voy a echarte mucho de menos.

-Yo también, peque, cuídate mucho y cuida de Bella-le pedí y ella sonrió.

-Me harás falta, Edward, cuídate-Jasper también me abrazó.

-Tú también a mi, hermano, cuida de la enana-él se rio entre dientes. Rose lo empujó a un lado y me dio un fuerte abrazo.

-Te deseo lo mejor, Edward, sé que lo lograrás-yo le sonreí-y regresa pronto.

-Gracias, Rose-Emmett me sacudió el pelo y me abrazó.

-Cuídate, Eddie-yo hice una mueca.

-Tú también, grandulón-él se rio.

-Espero que te vaya bien, Edward-me dijo Jacob.

-Gracias, Jake, cuídate-nos sonreímos.

-Buen viaje, Edward-dijo Tanya y me abrazó, yo me sorprendí y me separé incómodo.

-Edward, es hora-dijo mi padre, yo asentí y caminé con él y Héctor hacia el mostrador donde tenía que mostrar mi pasaporte, Carlisle se agachó a mi lado-cuídate mucho, hijo, obedece a tus abuelos en todo y sé el mejor-yo le sonreí y lo abracé.

-Te quiero, papá, dale un beso a mamá-él asintió, Héctor mostró su pasaporte, él me iba a llevar hasta la casa de mis abuelos, me esperó y yo suspiré.

-¡Edward!-giré la cabeza rápidamente, Bella venía corriendo hacia mi, mi madre venía detrás y sonreía, yo me acerqué a ella sonriendo. Ella se lanzó a mis brazos y yo la aferré fuertemente, luego nos separamos y me miró sonriendo, tenía la grabadora en su mano y la alzó-yo siento lo mismo que tú, príncipe Edward-grabó con lágrimas en los ojos, sacó el casete y me lo dio-llévalo contigo ¿si?-yo asentí y ella sonrió.

-Nunca dejes de sonreír-le dije y ella asintió.

-Es hora de irnos-dijo Héctor, yo asentí y abracé a mi mamá.

-Te quiero, mamá-le susurré.

-Yo también, mi pequeño-me di la vuelta y me despedí de todos con la mano, ellos me respondieron de la misma manera y yo les sonreí afectuosamente, Bella lloraba mirándome.

-Nos volveremos a ver-grité hacia Bella, ella asintió, yo volví a despedirme con la mano y les sonreí, apenas me giré la sonrisa se resbaló de mi rostro y las lágrimas empezaron a caer. Juro que los volveré a ver, familia, juro que volveré por ti, Bella.


Letty Malfoy.