Grojband no es de mi propiedad. Los personajes pertenecen a sus respectivos creadores.
¡Hola! Pasen y disfruten: :3
Halloween 3
Morfeo ya la estaba guiando por el gran y maravilloso mundo de los sueños, muy poco le faltaba para quedarse súpitamente dormida, y ese era su objetivo; Por desgracia, los próximos 3 días compartiría habitación y no podría controlar a las bestias que tenía por compañeras, a las cuales llamaba "Newmans".
-¡En serio, chicas! Estuve hablando con él y era súper agradable.- Contó Carrie mientras Laney fruncía el ceño aún con los ojos cerrados, y las gemelas veían a la peli-azul con atención. Las 3 sentadas en la cama de frente.
-Bueno y... ¿Tiene hermanos?- Preguntó Konnie, y después las tres rieron Así que hablaban de un chico. Bueno, si investigaba Lenny le debería un favor.
-¿De quién hablas, tu novio?- Preguntó sin descaro. Cuando las palabras dejaron de fluir de su boca se arrepintió de ello. Había sido tan directa, parecía que ella le interesaba algo de ellas. Se sonrojo de la vergüenza y desvío la mirada, claro, las miradas de la chica no ayudaban.
-Eh... No...- Contestó Carrie levantando una ceja.- Es un primo lejano al cual no conocía.-
-Oh...- Tenía que encontrar una forma de irse de ahí sin parecer aún más rara.- Iré a ver a... ¿Los chicos? Sí ellos.- Ante esto, se levantó de la cama y se dirigió a la puerta de mosquitero que cerraba la cabaña.
-¡Espera, Laney!- Gritó Kim justo cuando ella tocó el pequeño pomo de la puerta de madera, que cubría la de mosquitero. Ella maldijo en voz baja.
-¿Qué?-
-¿Quieres quedarte a maquillarte?- Rodó los ojos cuando las tres le mostraron pintauñas y maquillajes variados. Su vergüenza había desaparecido, y se había convertido en un sentimiento de desespero.
Salió de la cabaña después de ese gesto, ya no le importaba si se había visto mal, lo único que ella quería hacer era dormir y no podía hacerlo. Caminó por el terreno de tierra que se combina con algunas plantas y hojas secas que caían de los árboles, después llevó sus brazos a su lado contrario, tratando de que aquella sensación de frío desapareciera. Con la mirada buscó la cabaña 2 y al divisarla abrió la puerta de mosquitero, sabiendo que la de madera estaba abierta.
-No saben chicos, allá están...-
-¡Bebe, bebe, bebe!- Gritaban los tres chicos, sí, tres (Después de todo, Lenny también es un chico) Alrededor de Kin que tomaba lo que parecía ser una botella de soda de uva, tan sólo soportando la botella con sus labios, aun siendo de tres litros.
Cuando Kin terminó de tomarse el refresco, dejó salir una bocanada de aire dando a entender que había terminado y estaba satisfecho.
-¿Pero qué...?- Laney volvió a ser interrumpida por el estómago de Kon. Sus tripas hicieron eco por toda la cabaña, y de repente, sus mejillas se inflaron.
-¡Corran!- Gritó Corey en un intento desesperado de salvarse. Todos corrieron a cubrirse a excepción de Laney pues no sabía a donde. Sabía lo que seguía, lo sabía.
Puso sus brazos frente a ella formando una "X" para tratar de cubrirse y casi rezando que fuera suficiente. No lo fue.
El eructo que dejó salir Kon fue tan fuerte y estruendoso que Laney salió de la cabaña por el impulso. Al salir en contra de su voluntad y tropezó con las escaleras, haciendo que cayera de espaldas, causando en ella un fuerte dolor en la cabeza por el golpe que recibió al terminar de rodar por lo mismo.
Se quedó un tiempo acostada en el suelo de tierra, esperando a que alguien la ayudara, pero al no ocurrir sólo esperó a que el golpe dejara de ser tan fuerte. Se levantó y se sacudió un poco la ropa. Avergonzada miró a su alrededor y la vergüenza se apoderó de ella al darse cuenta de que era el centro de atención de la gente que había salido a disfrutar del ambiente. ¡¿Y cómo no serlo?! ¡Ni siquiera ella creía lo que acababa de pasar, y peor, que nadie la ayudara!
-Te dije que corrieras.- Advirtió Corey asomándose por el portal de la puerta. En Laney creció una pequeña rabia, y más al ver cómo la gente la mirada. Lo vio de mala manera e hizo un pequeño puchero, donde dejó salir un gruñido tratando de que el enojo desapareciera, pero no pasó.
Se fue aun sabiendo que algunas personas la observaban. Tratando de huir y calmarse, se introdujo en el bosque, del lado contrario de la zona central por donde habían estado antes.
-¿Qué le pasa?- Preguntó Corey cuando vio que los gemelos se acercaban. Los mencionados se vieron entre sí y se encogieron de hombros.
-Mujeres.- Contestaron a coro.
Laney caminó un rato hasta asegurarse de que estuviera lo suficientemente lejos para no encontrarse con nadie. Se sentó debajo de un árbol y disfrutó las brisas. No era de las chicas que lloraran, y no lo haría en ese momento. Sacó su celular y buscó un buen juego, pero entre ese tiempo una oleada de aire muy intenso la azotó y varias hojas y ramas cayeran. Se levantó de mala gana ¡¿Qué acaso jamás estaría en paz?!
Ya estaba cansada de todo eso, iría a su habitación y se encerraría hasta que el campamento terminara. Se levantó y volvió a sacudirse. Vio a su alrededor y no supo por dónde había llegado, no tenía miedo, sólo era de buscar por los lugares. Levantó su brazo y observó su reloj, faltaban 15 minutos en que la cena empezara y el cielo ya estaba muy oscuro. Prendió la lámpara de su teléfono para ver sus pasos. Caminó y cuando divisó un edificio levantó la vista.
Se topó con un gran edificio de madera, rodeado con muchos bloques de cemento, como si alguien quisiera que lo que estuviera adentro no escapara. El gran edificio de dos pisos era rodeado por unas rejas que parecían típicas de un cementerio, y estás mismas se movían de un lado a otro por el viento, causando un sonido tétrico. Esa escena le parecía tanto a…
-Blood…- Murmuró para ella misma, pero se dio cuenta de que una voz masculina había hecho coro con la suya. Aunque el lugar era muy terrorífico, no se asustó, y volteó sobre sí misma para ver a quien pertenecía esa voz.
Un joven de su edad salió de entre el bosque. Era un joven muy guapo y castaño, sus ojos y varios otros factores en los que te fijas cuando ves a una persona por primera vez, no se le podían ver por la oscuridad.
El chico salió de ahí tratando de limpiar su cabello algo largo de las hierbas caídas.
-¡Aah!- Gritó el chico a todo pulmón al ver a Laney. Laney se sobresaltó de tal manera que saltó sobre sí misma y el chico cayó de espaldas.- Oh…- Murmuró al darse cuenta de lo que había pasado.
-¡¿Qué te pasa?!- Gritó Laney llevando su mano a su pecho, tratando de controlar su corazón. Se acercó a él y le ofreció la mano para que se levantara, él la aceptó.
-¡Perdón! Pero al ver un lugar tan terrorífico y una chica llena de tierra y además pelirroja en la entrada, daba miedo.- Contestó con una sonrisa bromista.
-Auch. ¿Debería ofenderme?- Preguntó Laney con gracia y el chico rió.
-Nah, muy mis cosas.- Contestó y le ofreció la mano.- Derek, pero prefiero "Der"-
-Laney, pero prefiero "Laney"- Dijo aceptando su mano. Él sonrió.
-Bueno, "Laney pero prefiero Laney" ¿Qué hacías por aquí?- Ella suspiró
-Investigando.- Mintió.- ¿Y tú, Derek pero prefiero Der?-
-Igual.- Contestó.- Escuché que dijiste "Blood" ¿Ya la viste?-
-Obvio. ¿No se te hizo cliché?-
-Sí, por eso acepté venir. Un campamento de "terror" después de ver una película de un campamento de verdadero terror… Suena emocionante.- Ambos rieron
-Y luego dicen que da muchísimo miedo, a mí no me dio tanto.-
-Ni a mí, no me asusto muy fácil.- Laney lo vio con una ceja levantada.- Bueno, bueno, ¡Sólo pasó está vez!- Gritó y Laney rió
Ella siguió riendo al punto donde la risa se le contagió a Derek, pero otra ráfaga típica de un día ventoso de otoño, hizo que las rejas volvieran a sonar, interrumpiendo su momento de risa. EL lugar se volvió aún más terrorífico, así que se vieron entre sí.
-Deberíamos de…- Der señaló el bosque y un pequeño camino de tierra. Laney asintió con la cabeza y ambos se dirigieron al campamento juntos.
Llegaron entre risas y bromas al campamento, debía admitirlo, ver por fin gente y luz la reconfortaba. No había tanta gente caminando por ahí, eso se le hizo extraño y vio su reloj.
-La cena comenzó hace diez minutos…-
-Con razón.- Indicó Derek.- Iré a buscar a mis…- Hizo una pausa, por lo que Laney esperó a que dijera "amigos".- A la gente con la que vengo.- Dijo. Laney se sorprendió un poco. Derek era un chico guapo y simpático, ¿Por qué no tendría amigos?
-Está bien… ¿Te veo en la cafetería?-
-Claro…- Contestó metiendo sus manos a las bolsas del pantalón.
Se fue caminando hacia el lugar donde se encontraban las mayorías de las cabañas, Laney lo vio y habló:
-¡O-Oye, Der!-
-¿Eh?- Preguntó a la distancia
-¡Estaré por allá con mis amigos…! Por si quieres pasarte…- Ofreció algo avergonzada. Él sonrió.
-Sí. Sí estaría bien…- Contestó. Se despidieron con la mirada y con una sonrisa entre sí.
Corey estaba sentado con los gemelos, y para su desgracia, Los Newmans. ¿Por qué no podían tener más mesas desocupadas? ¡Arrg!
Claro, esa no era su mayor preocupación; Laney no aparecía por ningún lugar, y ya estaba arrepentido. Después de que se fue, se quedó pensando porque había reaccionado así y al descubrirlo, se sintió lo suficientemente mal como para comprarle su cena. Y ahora, el pobre peli-azul estaba viendo el plato lleno de comida y frente a él un espacio vacío.
-¡Yo que sé, Konnie!- Gritó Carrie y volteó a verla. El chico iba a decir algo como: "Ya cállate, Beff" -pero una chica se acercó y apuntó el lugar de Laney
-¿Está ocupado? Es que no tengo donde…- No la dejó terminar.
-Lo está.- Contestó Corey, llamando la atención de toda la mesa.
-¿En serio? Llevo un rato aquí y no he visto a nadie…-
-No importa, lo está. ¿Qué no ves el plato?-
-Pues sí, pero si te haces un poco a la derecha habría espacio para...-
-No, está ocupado.-
-¡Pff! Idiota.- Murmuró la chica y se caminó unas mesas más adelante, donde se sentó mientras los chicos de ahí la saludan felizmente.
-Esa chica me agrada.- Dijo Carrie llenándose la boca de comida, y Corey sólo se dispuso a arremedarla de mala gana.
Las puertas de la cafetería se abrieron y por ella entró la pelirroja. Se encontraba llena de tierra y algo despeinada, cosa suficiente para que a Corey se le cayera la mandíbula, ¡¿Dónde se había metido para estar así?! Ella los buscó con la mirada, poniéndose un momento de puntas para poder divisarlos mejor. Cuando los encontró sonrió y los saludó al compás que se acercaba a ellos.
-Hola.- Saludó con una sonrisa, sorprendiendo a los cuatro chicos. No parecía enojada.- ¡Uh, uvas! Recitó mientras robaba un par de la bandeja de Corey
-¡¿Dónde estabas?!- Preguntó Corey y después tomó un mechón de su cabello.-¡Estás despeinada, y sucia!-
-Auch.- Al decir esto se sentó en su lugar.- ¿Es para mí?- Preguntó señalando la comida
-Sí, pero ese no es el punto, ¿Dónde estabas?-
-Pues...- Hizo una pausa y sonrió.- ¡No saben lo que encontré! Detrás de las cabañas hay un lugar súper tétrico y espeluznante. Parece una cabaña grandísima, como una cabaña central donde están los consejeros y así, pero está rodeada de cemento. Como si algo estuviera dentro de ahí y no quisieran que escapara.- Contó con una sonrisa. Algunos parecían asustados al escuchar eso.
-Nah, es irreal.- Dijo Lenny, pero más que una afirmación, sonaba como si tratara de convencerse a sí mismo. Estaba asustado.
-¡Te lo juro! Es más, después de la fogata vamos y...- Laney fue interrumpida, pues aquel chico castaño se sentó junto a ella, estando casi completamente apretados y juntos. Todos se confundieron lo suficiente como para quedársele viendo. Se confundieron más al ver que él y Laney estaban mejilla con mejilla y ella no reaccionaba mal. Las chicas suspiraron y los chicos levantaron una ceja.
-No creo que sea buena idea.- Habló el chico, metiéndose en la conversación.
-¿Por?- Preguntó Laney
-No es taaan terrorífico, y descubrí que sólo es una antigua cabaña que se quemó.-
-Puede, pero eso no quita que sea tétrico, y raro. Además que esas rejas no son típicas ¿Sabes?-
-Sí, pero…- El castaño fue interrumpido
-¿Se puede saber quién eres tú?- Preguntó Corey de mala gana, no era normal que esa pasara
-Oh.- Derek parecía avergonzado pero a diferencia de otros, no le importó y sonrió amablemente. Ante esto las tres Newmans suspiraron y Corey chasqueó la lengua. ¡Sólo él podía hacer eso! Bueno, por lo menos Laney no hacía caso, y sólo seguía comiendo tranquilamente.- Me llamo Derek, pero prefiero Der.-
-Eso no responde nada.-
-Eh… ¿Me llamo Derek?- Dijo ahora confundido, las chicas volvieron a suspirar cuando sonrió
-Pff… Pues muy listo no es.- Le murmuró a Laney, ella lo vio y le dio un pequeño golpe en el brazo
-Cállate.- Parecía enojada, pero la conocía lo suficiente como para saber que quería reír. Sonrió.- Pues bueno, él estaba por el bosque y me lo topé, así que lo invite a venir.- Dijo sencillamente.
- Espero que no les moleste.-
-Claro que no, ¡No pienses eso!- Dijo Carrie y Lenny veía la escena.- ¡Quédate cuanto tiempo quieras!-
-¡Ja!- Burló Lenny en voz baja, pero Laney lo escuchó
-¿En serio? ¡Gracias!- Agradeció con tono de niño pequeño por lo que ella sonrió feliz. Vamos que si le gustaba, pero al parecer no era la única, pues las gemelas la veían mal.
Yo soy Konnie, será bueno que lo recuerdes.- Se presentó la rubia y después le guiñó un ojo. Laney tomaba jugo y al ver la escena rió tanto y tan fuerte que parte del jugo salió de su nariz. Aunque lo intentaran no podía dejar de reír y al ver la cara de Corey, se moría de vergüenza, pero pronto su amigo se puso a reír con ella, aunque no tenía muy en claro si era con ella o de ella. Pronto todos se unieron a la carcajada y todas las demás mesas los veían raro.
-¡Jajaja! ¡Por Dios, Laney! ¡¿No se te salió el cerebro?!- Burló Lenny entre risas
-¡Por lo menos tengo uno!- Las carcajadas aumentaron, incluyendo a Derek y Lenny.
-¡Muy bien, pequeños, en diez minutos empieza la fogata! ¡Los esperamos allá!- Gritó Melissa con una sonrisa que casi pasaba por una real, claro, si ellos no supieran como es en realidad.
-¿Cómo puede haber gente tan falsa?- Preguntó Laney al peli-azul ya tranquila, al igual que todos los demás. Él se encogió de hombros.
-Ni idea.- Contestó y tomó el último bocadillo de su bandeja, después se levantó y miró a toda la mesa.- ¿Entonces qué? ¿Vamos a la fogata?-
-¡Sí, vamos!- Respondió Kin emocionado, se notaba que el nerd nunca había salido de campamento. La mayoría de las veces eran aburridas.
-No lo sé… Tal vez sea mejor ir a ver…- Hablaba Kim pero vio los pequeños ojos de Kin que eran adornados con esos lentes, tan esperanzados y felices. Suspiró y sonrió.- Ir a ver la fogata.- Completó por lo que Kin sonrió y los demás bufaron.
-¡Sí! ¡Sí! ¡Gracias, Kim!- Agradeció a punto de abrazarla, pues se encontraba justo frente suya. Al darse cuenta de lo que iba a hacer, se retiró sonrojando a la pelinegra.
-Pero yo quería mostrarles… ¡Bah! ¡Da igual! ¡Vamos después!- Dijo la pelirroja al ver la mirada asesina de Kin, no le daba miedo, pero lastima sí que le daba.
Se levantaron todos y recogieron un poco la mesa, y ahora, Laney se encontraba recogiendo algunas cosas mientras sus amigos la esperaban en la puerta. Derek se acercó:
-Laney, te sorprendería lo falsa que llega a ser Melissa.- Le murmuró muy cerca de ella, se confundió y lo enfrentó con la mirada.- Tenemos que alegarnos de la cabaña.-
-¿Qué? ¿De qué hablas?- Vio a su alrededor y la tomó de los hombros, los gemelos y Corey los observaban desde lejos, con incógnita.
-Escúchame.- La vio a los ojos.- He venido muchas veces a este lugar y llevarlos ahí es mala idea. ¡Qué tú hubieras ido fue tonto!- No actuaba como siempre, como el chico mente de niño que conoció. Parecía asustado. Desesperado. Tenía algo raro.
-A ver, Derek, tranquilo… ¿A dónde has ido para qué estés así? ¿No dijiste qué sólo investigabas?- Preguntó Laney algo preocupada por su repentino cambio. El chico miró a su alrededor y ella hizo lo mismo, ambas miradas se dirigieron a la ventana, por donde se acercaban los consejeros.
-¡Sí, mentí, pero…! ¡No vayan, no te lo puedo decir! ¡NO, NO, NO!- Lo último lo gritó tan fuerte que Corey se acercó y lo separó de su amiga. Laney se había asustado un poco, pero el pequeño empujón de Corey la devolvió a la realidad.
-¡Muy bien ¿Qué pasa aquí?!- Pronto los gemelos se acercaron y al ver la mirada de Derek se asustaron un poco. Se escucharon los pasos de alguien y pronto una rubia se mostró en la puerta.
-¡Mocosos, deberían estar en la fogata…!- Bajó el volumen de su voz pero pronto se volvió a poner firme.- Derek, te llaman.-
-¿E-eh? ¿P-para?- Parecía nervioso, incluso paralizado de miedo.
-Al parecer no hiciste la tarea de la cual estabas encargado.- Dijo fríamente
-¡No, no, Melissa, por favor!- El chico estaba aterrorizado, y eso hacía temer a los otros cuatro jóvenes. Corey hizo un poco más atrás a su amiga, tomándola de los hombros, para que se alegara de Derek.- ¡Melissa, ya no quiero, ya no quiero! ¡No quiero que…!- El chico comenzó a llorar y no alcanzó a terminar la frase. A Melissa le brillaron los ojos de la ira. Corrió hasta Derek y le dio una cachetada tan estruendosa que él cayó al suelo. Laney se llevó las manos a las bocas y los otros chicos veían con los ojos abiertos.
-¡¿Qué te pasa?!- Gritó Kon poniéndose firme, y rápidamente sus amigos lo apoyaron. Los vio con mucho más enojo que antes, y los cuatro retrocedieron unos pasos.
-¡Largo! ¡Largo! ¡Lárguense!- Gritó con tal fuerza y agudeza que sintieron sus tímpanos casi a estallar. No lo pensaron dos veces y salieron corriendo, dejando a Derek ahí.
Salieron corriendo y se detuvieron a unos cuantos metros de la fogata luego se vieron entre sí.
-¡¿Qué diablos pasó allí?!- Gritó Kin algo asustado
-Pues no sé pero estoy a punto de un infarto.- Contestó Kon
-Creo que deberíamos volver por Derek…- Susurró Laney y los tres la voltearon a ver
-¡¿Estás loca?!-
-¡Chicos, parecía asustado!-
-¡Pues yo lo estaba más!- Apuntó Corey
-¡A ti no te golpeó Melissa!-
-¡Pero estaban a punto de golpearte, temía que te hicieran daño!- Corey al decir eso se calló al instante y bajó al mirada. Laney se sonrojó y buscó algo en lo que centrar su mirada. Los gemelos los vieron y se sonrieron entre sí, y después se alejaron sin decir nada a los lugares que Kim y Konnie les habían separado. Laney se odiaba a sí misma por sentir esas estúpidas mariposas en su estómago después de aquella situación, pero era casi imposible evitarlo.- Digo, eres mi amiga y… Bueno, me preocupo, Lanes. Me importas.-
-Oh… Eh… Jejeje.- Las palabras de Corey habían sido un flechazo a su corazón. Ya no le importaba el lugar, la situación, o cualquier otra cosa. Quería besarlo. Quería confesarse.- C-core… Yo… Tú…- Por alguna razón, Corey sintió como si su estómago se encogiera y su corazón latiera mucho más rápido. Como si estuviera esperando algo por lo cual fue paciente durante años. Como si por fin un sueño se cumpliera.- ¡Argh! ¡Lo que trato de decir es que…!-
-¡Vamos chicos, acérquense!- Gritó un hombre con uniforme de consejero desde la fogata. Tanto como Corey y Laney sintieron una gran decepción por no haber terminado esa frase.
Se acercaron algo enojados, ya casi olvidando por completo a Derek, pues tenían otros pensamientos en sus cabezas. Se sentaron en unos asientos que parecían troncos de árbol cortado en dos. Se sentaron en el mismo asiento al lado de Carrie y Lenny.
-Bueno chicos, como es Halloween nos han autorizado contar historias de terror.- Algunas personas sonrieron, y entre ellas Laney.- Pero, contaremos las autorizadas por el sindicato, y no las que ustedes tienen en la cabeza.- Se escuchó un gruñido general de decepción, pero algunos suspiros de alivio por lo que supusieron que era porque entre todos se conocían entre sí, y sabían de lo que algunos eran capaces.
-¡Por favor, sólo una!- Rogó un chico y otros más se le unieron
-Lo siento, chicos, pero en verdad no puedo.- Contestó el chico, y ahora que lo notaban era el mismo que se presentó con Trina y Mina
-¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!- Rogaron todos los presentes mientras aplaudían y chocaban sus pies con el piso a un son predestinado que inventaron todos al unísono después de tres o cuatro aplausos.
-Bien, bien. Tranquilos, por favor.- Pidió.- Bien… ¿Quién quiere empezar?- Varios levantaron la mano y algunos se escondían entre sus amigos o pareja, sabiendo que alguna historia dejaría traumas permanentes.- Veamos… Veamos… ¡Tú!- Apuntó a un pelinegro, él se acomodó y sonrió macabramente.
-Pues mi historia es muy interesante, y posiblemente real…- Empezó el chico, pero una gran carcajada lo interrumpió. Fue una carcajada macabra y sorpresiva, cosa que asustó a más de uno, e hizo que los dos amigos se vieran entre sí. Las miradas pasaron al dueño de las carcajadas, un pelinegro con aires de emo.
-¿"Posiblemente real"?- Dijo riendo como un loco.- ¡Posiblemente real, escuchaste!- Gritó dándole pequeños golpecitos en el brazo al tipo de su lado, el cual sólo se hacía más hacia el lado contrario.
-T-Tú… Tú no estás en este campamento…- Murmuró el consejero, el chico rió.
-Oh, claro que lo estoy. Sólo que soy bueno en ser invisible.-
-Pues no se nota.- Susurró Laney a su amigo, el cual reiría si el ambiente no fuera tan tétrico.
-Les platicaré una historia…- El chico se cruzó de brazos
-¡Ah, no! ¡Es mi turno!- Protestó el otro castaño.
-Creo que me lo cedes…-
-¡No lo hago!-
-Lo harás. Si no, lo que pronto pasará será tu culpa, y créeme, no podrás vivir con ella.- El castaño parecía querer decir algo más, pero no lo hizo.
Si ven algo inusual avisen, pronto subiré el siguiente. Saludos :D
