Abraxas
Las luces siguen prendiéndose y apagándose en la estación "Furia y Sangre 32". En las paredes hay tableros negros como la obsidiana que contrastan con el blanco intenso de las paredes. Estos titilan con luces rojas. Algunas pantallas de los tableros de los cuartos están encendidas con el anuncio de Falla Gravitacional. Hay algunos chisporroteos de cables y luminarias dañadas y el aire enrarecido huele a putrefacción y muerte.
- Seguro que la comida del pecio se hechó a perder. – murmura el hermano Shiro tratando de contener su humano nerviosismo. Aunque carentes de miedo, los Marines Espaciales tienen esos sentimientos que pueden ser mortales en algunos casos y vitales en otros.
- Es lo más probable hermano… ahora silencio. – ordena Numitor observando a todos sus hermanos. – Desde aquí nos separaremos. De acuerdo con los datos del Librarium esta es la Zona de la Barracas. Hermanos Aar, Laguz y Kardan , ustedes y sus equipos cubrirán el Pasillo 3 frente a la sala de Ingeniería 2. Hermanos Ailex, Malus y Butch, ustedes y sus equipos se adelantarán conmigo hacia la sala de Ingeniería 1 cerca al Generador de la estación. El "Escuadrón Zombi" nos aguarda ahí. Vamos. Que el Emperador los proteja.
Todos parten hacia las posiciones designadas. Saben que un encuentro armado con la Inquisición es duro, pero su condición de Marines Espaciales no les permite el fallo en sus principios. Primero está la humanidad y si la Inquisición intenta atentar contra ella, ellos son el enemigo.
En el Pasillo 3 la gravedad les juega una mala pasada a "Los Condenadores", "Guardianes de Iax" e "Hijos de Acastos", los cuales casi no se han podido mover de su posición. Se suponía que debían tomar la zona existente entre las Barracas y la Armería y cubrir la entrada del Laboratorio 1, pero el peso de sus cuerpos les ha impedido moverse.
En la zona de Ingeniería 1, Numitor y las "Águilas Negras" avanzan con la alta gravedad sobre ellos. El Sargento Aar decide avanzar también para obtener una zona privilegiada de tiro tras en derruido Generador. El Sargento Malus y sus "Invasores" tienen más suerte al moverse y consiguen una mejor posición para colocar su lanzamisiles cubriendo la puerta de salida de la enorme habitación.
El Sargento Marcus mira a sus hermanos moviéndose cerca de ahí y hace una señal de listos. El Capitán Numitor corresponde la señal. El hermano Bado avisa de algo que detectó con su Auspex.
- Hermanos, algo se acerca por nuestro frente, a la una y a las dos en punto… Son enormes.
- Seguro que son Quimeras. – dice el Sargento Ailex acariciando sus bombas de fusión.
- Tranquilos Hermanos. – ordena Numitor con seguridad. – Prepárense para repelerlos en cuanto están cerca.
El Sargento Marcus enciende su baliza de teleportación y la planta junto a un boquete que está en la pared que le sirve de cobertura. Acaba de ver a un enorme Quimera adentándose en el Pasillo 2.
En el Pasillo 1 la gravedad vuelve a jugar una muy mala pasada y los Marines ahí destacados no se pueden mover mucho. La unidad del Sargento Kardan ni siquiera se ha movido por el increíble peso. A lo lejos se escucha el inconfundible sonido de un TBT Rhino que viene desde el Laboratorio 1.
- Maldición… esos traidores trajeron Hermanas de Batalla.
- Que el Emperador nos guarde de sus hijas.
En el Pasillo 2 el aire se arremolina y un sonido de estampido llena el ambiente. Una enceguecedora luz surge de la nada y llegan teleportados los Hermanos Exterminadores de la "Escuadra Valius" al mando del Sargento Hunter. De inmediato este divisa al Quimera que se acerca por el Pasillo 2 y ordena:
- En el nombre del Emperador ¡Fuego!, ¡Muerte a los Traidores!
En el acto, los Lanzamisiles Ciclón y los Bolteres de Asalto rugen y destrozan el lateral del Quimera y lo hacen estallar. El sonido se siente en todo el pecio.
Pero de la nada, unos acólitos salen de la entrada del Laboratorio 1 y con una increíble velocidad cargan contra la unidad de Exterminadores. Les lanzan unas botellas con líquido incendiario que lo único que logran es enfurecer a los veteranos. A la cabeza de estos un sacerdote fánatico grita:
- ¡¡Muerte a los enemigos del Emperador!!
- ¡¡Calla traidor!! – grita Hunter blandiendo su espada de energía y acabando con 2 acólitos. - ¡Odio a los niños de iglesia!
Los demás exterminadores aplastan a otros 6 acólitos, pero su fanatismo es tal que desarman a uno de los vetarnos y lo hacen caer estrepitosamente dejándolo inconciente.
Los Marines en la boca del Pasillo 3 por fin pueden colocarse en una buena situación de tiro, pero solo para ver que un TBT Rhino Negro con Flores de Lis en los laterales les obstaculiza la visión de las hermanas de batalla las cuales les disparan e inutilizar a tres miembros de "Los Condenadores". El Sargento Kardan observa la terrible lucha entre el "Escuadrón Valius" y los acólitos armados con eviceradores y espadas sierra.
- ¡Manténganse firmes! – ordena Kardan tratando de tranquilizar a los Marines Espaciales restantes en un intento por organizar una sólida base de disparo contra ellas.
- ¡Ríndanse de una vez! – dice una voz femenina desde el tras del Rhino. – No podrán con nosotras.
Esa era la voz de una Hermana Superiora. Su devoción se siente en la voz.
- ¡Jamás! – grita el sargento Butch furioso y disparando su pistola bolter – Ven por nosotros si puedes.
En la zona del Generador, el Capitán Numitor de siente mucho más liviano. La gravedad ha disminuido y aprovecha para encender su baliza de teleportación. Todo está listo para asaltar a los Inquisitoriales caídos.
Nuevamente el aire se arremolina en el pasillo contiguo al la sala del generador. El estampido sónico y una brillante luz llena el lugar. La escuadra de Exterminadores "Gaius" al mando del Sargento Mainard aparecen con sendos Cañones de Asalto y con una mirada limpia al Quimera.
- ¡¡Muerte a los Traidores!! - grita el Capitán Numitor encendiendo sus retroreactores seguido del Escuadrón "Águilas Negras". Los "Hijos de Acastos" corren hacia la puerta y colocan sus armas en posición para cubrir a sus hermanos. El "Escuadrón Zombi" corre hacia el cuarto del reactor para apoyar a "Los Invasores" en su tarea de cubrir a su capitán del fuego del Quimera.
- ¡¡Vuelen ese vehículo!! – grita el Sargento Mainard. Los Cañones de Asalto disparan su lluvia de uranio empobrecido contra el frente del Quimera y lo hacer reventar convirtiéndolo en una ruina humeante.
-¡Cielos! ¿qué diablos son esas cosas? – dice el Sargento Ailex al ver a unos seres mitad humanos y mitad máquinas. Sus brazos tienen uno apéndices metálicos que chisporrotean con cada espasmo. Tres de estos caen al suelo y comienzan a retorcerse entre chisporroteos y convulsiones hasta que se dejan de mover. Los demás siguen a vanzando lentamete hacia los Ultramarines de Asalto y su Capitán.
- Son engendros inquisitoriales conocidos como Arco flagelantes… ¡Vamos Ultramarines, no conocemos el miedo! – grita el Hermano Capitán Numitor al ver detrás de estas monstruosidades al Inquisidor y su séquito.
-¡¡Coraje y Honor!! – gritan los hermanos del escuadrón "Aguilas Negras" cargando contra estos Flagelantes biónicos. La carga es tan brutal que se llevan por delante a estos monstruos en un instante y se ponen frente a frente con el inquisidor y sus extraños seguidores.
En el Pasillo 2, los acólitos y los exterminadores continúan en un terrible combate cuerpo a cuerpo. El Sargento Hunter y sus compañeros terminan de aplastar a los fanáticos y a su sacerdote en una sangrienta carnicería que ha teñido de rojo las paredes del pecio, pero otro de sus integrantes ha quedado inutilizado.
- Quédense aquí. – ordena el Hunter a sus camaradas heridos – Volveremos por ustedes.
El resto de la escuadra "Valius" camina hacia la una escuadra de Tropas de Asalto Inquisitoriales que intenta atacar a la escuadra "Gaius" a distancia con sus rifles infierno.
El Capitán Numitor se encara con el séquito del Inquisidor que en vano intentó afectarlos con alguno de sus extrañps poderes psíquicos. La carga es realmente sangrienta y acaban con todo el séquito del Inquisidor y lo dejan solo y herido.
El Inquisidor cae en manos del furioso capitán de los Ultramarines que lo levanta del suelo con una sola mano y comienza a estrangularlo.
Las escuadras "Valius" y Gaius de exterminadores se acercan hacia las tropas de Asalto Inquisitoriales, pero nuevamente la gravedad les juega sucio y lentifica su movimiento, pero no su letal precisión.
-¡¡Fuego!! – gritan los dos sargentos al unísono y destrozan casi toda la escuadra de traidores. Los restantes, acobardados por el fuego de los exterminadores, se retiran. Los veteranos, satisfechos por la labor realizada, comienzan a retroceder para apoyar a sus hermanos.
- ¡¡Vamos!! – grita el Sargento Kardan desde su posición, pero por alguna extraña razón fallan en los disparos. Al parecer la gracia del Emperador las protege de todo mal. El joven sargento se piensa de que tal vez están dirigiendo sus armas contra la facción equivocada...
- Señor… lo va a matar. – dice el sargento Ailex tratando de refrenar a su capitán. Este lo escucha y suelta al Inquisidor que cae al suelo. Trata de tomar aire mientras se coge la garganta.
- ¿Cómo se atreve…?
- ¡¡Cállate traidor!! – grita Numitor - ¿cómo se atreven a atacarnos?
El inquisidor se aterra al ver la furia mostrada por el enorme Marine Espacial. Entonces baja la voz y dice:
- Lamento el mal entendido. Soy el Inquisidor Abraxas y estamos en una misión secreta para destruir las instalaciones que los alienígenas pudieran reutilizar.
- Alienígenas ¿qué alienígenas?
- Tau… ya que están aquí y nos atacaron ya no es necesario esconderles los motivos de nuestra misión.
Los Marines de Asalto ayudan a los secuaces del Inquisidor a levantarse. El Capitán Numitor calma su furia al ver la sinceridad que muestra el Inquisidor. Este toma su comunicador y ordena:
- Hermana Superiora, cese el fuego contra los Marines Espaciales.
- Ultramarines, cese de acciones. Cancelen el Protocolo 25.
Al otro lado del pecio, las partes en conflicto cesan los disparos al momento de oír las órdenes de sus respectivos líderes. Las Hermanas de Batalla comienzan a retroceder por donde vinieron mientras que los Marines Espaciales ayudan a sus hermanos heridos.
Numitor y Abraxas llegan hacia el puerto 6 donde una Thunderhawk Inquisitorial aguarda.
- ¿Qué más me puede decir de los Tau en Pelusa? – pregunta Numitor.
- Como usted sabe capitán, los Tau han estado expandiendo su imperio por el lado Este de los dominios del Emperador. Esta expansión los ha traído aquí, al sistema Pelusa. Su objetivo es de colocar balizas para que sus refuerzos lleguen. De acuerdo con nuestras indagaciones hay 3 de dichas balizas en operación en la superficie del planeta. La Guardia Imperial asignada a nosotros ya está ahí junto con algunos capítulos de Marines Espaciales tratando de ubicar dichos puntos y acabarlos, con eso se desbarataría su plan y aplacaríamos su expansión.
- ¿Y que pasaría si fracasáramos en este intento?
- Estoy autorizado por un Edicto Inquisitorial a realizar un Exterminatus.
- ¿Cómo?, pero hay muchos habitantes del Imperio aquí… ¿Qué será de ellos?
- Me han informado que usted ha ordenado una evacuación de las ciudades importantes y ha organizado una defensa con los supervivientes en el sector Darentian. Su Capellán y Bibliotecario están aguardando sus instrucciones.
- Ellos ya están enterados, pero me parece exagerado un Exterminatus.
- Lamentablemente hemos detectado un fuerte indicio del Caos, además de Necrones y otras criaturas que ensucian los dominios del Emperador.
El Hermano Capitán Numitor mira a través del escudo de vacío del puerto. Pelusa V comienza a asomarse por el lado izquierdo. Se siente confundido y molesto. ¿Acaso es el único modo de acabar con las amenazas de los alienígenas y traidores?, ¿acaso no habría otra forma para no destruir a miles de personas fieles al Emperador?
- Se lo que piensa capitán, se que no le agradamos en lo más mínimo, pero usted sabe como evitar este procedimiento. Incluso usted está dispuesto a realizar un Exterminatus en caso de una desgracia ¿no es así?
- No lo negaré, pero no sin antes sacar a todos los inocentes del planeta.
- El amor que tiene por los civiles de este lugar puede debilitar su juicio.
- ¡Patrañas!, es ese sentimiento por nuestros semejantes lo que en realidad hace fuertes a los Ultramarines. Es lo que nos diferencia de varias autoridades y, sobre todo, de ustedes los Inquisidores que ven Traición y Herejía en todas partes.
- Creo que esto está fuera de la discusión. Por ahora debemos de volar esta estación para que los Tau no se aprovechen de ella.
Pasan alrededor de dos horas. Marines e Inquisitoriales colaboran para colocar cargas de demolición C-4 en todo el pecio y activan los dispositivos de tiempo.
- Las cargas de demolición están colocadas. – comunica el sargento Marcus a través de la radio.
- Entendido. Vuelvan inmediatamente. – ordena Numitor pensando en la discusión que tuvo con el Inquisidor Abraxas.
El Sargento Mainard camina hacia su capitán. Su enorme armadura de exterminador no pasa desapercibida por Numitor.
- Hermano Capitán. – dice Mainard – No se que habrá hablado con el Inquisidor. Solo le quería decir que nosotros lo seguiremos siempre, incluso hasta el mismo infierno.
- Gracias Mainard. – responde Numitor – Ustedes son unos grandes guerreros y creo ser indigno de guiarlos. La fe ciega no es buena, pero al menos sé que puedo confiar en ustedes sin dudar.
Mainard sonríe al igual que su capitán. Jamás había visto sonreír a un superior en toda su carrera. Será por qué la discusión con el Inquisidor le ha demostrado que sus creencias sobre la humanidad son las correctas.
El "Escuadrón Zombi" hace su aparición por la puerta de del puerto espacial. Junto con ellos llega también "Los Guardianes de Iax".
- Todo listo, Hermano Capitán. – dice el sargento Kardan deteniéndose frente a Numitor. Este asiente con la cabeza y suben a la cañonera Thunderhawk. Esta cierra su puerta frontal y despega.
El capitán sube al segundo piso de la nave. Mientras lo hace ve como los tecnomédicos atienden a los marines heridos. Termina de subir y el Sargento Aar lo recibe:
- Señor, los tecnomédicos acaban de informar que las heridas de nuestros hermanos no son graves. Pueden volver a ponerse en acción en algunas horas.
- Excelente. – dice Numitor – Prepárense entonces para el descenso en Pelusa V. Nuestro destino es el sector Darentian. Nuestros hermanos aguardan ahí.
A lo lejos, un brillo enceguecedor seguido de un estruendo anuncian el final de la estación "Sangre y Furia 32". La superficie de este ahora planeta maldito los aguarda.
