Otro capitulo más, como dije anteriormente, lo subiré rápidamente ya que esta completo y actualizare en las noches que es cuando estoy en la casa :)
Fioreeh-VCC: Acá tienes la explicación ;)
Ningún personaje es mio.
Todo lo subrayado está en español en el original.
Todo lo que este en negrilla y cursiva son pensamientos profundos del personaje.
Capítulo 3
—No sé. —El vampiro negó con la cabeza. —Esto es, creo que lo sé pero no puedo estar seguro. —Era más alto que Blaine pero no por mucho, con un delgado y musculoso cuerpo de nadador, y corto cabello castaño. Sus ojos eran azul pálido, brillaban con intensidad, y sus rasgos eran tan delicados que casi eran lindos. Blaine podía ver por qué Thad pensó que el chico era gay incluso si él no fuera vampiro. Había algo acerca de él, no es que él fuera femenino ni nada como eso, era más como… Blaine realmente no sabía qué era. Como no sabía lo que había sucedido cuando el vampiro lo había tocado.
—Será mejor que me des algunas respuestas rápidas, cabrón —le dijo con un tono amenazador. —No me conocen por mi jodida paciencia.
El vampiro separó sus manos. —¿Qué es lo que deseas saber? —Él tenía un ligero acento que Blaine no determinó de qué lugar, y su voz era melodiosa y suave.
—Sabes lo que quiero saber —dijo con frustración. Pero él no se permitía hablar de lo que había sucedido cuando el vampiro lo había tocado. Eso había sido extraño y tan jodidamente increíble. Todo en lo que podía pensar era en agarrar al chico y besarlo, eso no tenía sentido, eso era una locura ¡él era un jodido chupasangre! Pero su pene no parecía saber eso, aún estaba duro como una roca debajo de sus holgados jeans.
—¿Por qué mentiste por mí? —El vampiro preguntó tranquilamente. —No hay otros de mi Sangre en el área—Podría sentirlos si estuvieran.
Blaine se tensó nervioso. Él mismo no sabía por qué le había mentido a la manada para salvar al vampiro. Solo que él tenía que tener un tiempo a solas con él para descubrir qué infiernos había sucedido. —¿Por qué admitiste ser queer*? —él se oyó preguntar, contestando una pregunta con otra pregunta.
El vampiro se encogió de hombros con un fluido movimiento que era extrañamente gracioso. —Porque lo soy. ¿Por qué negarlo?
—Porque admitirlo puede hacer que te maten, al menos por aquí. —Blaine negó con la cabeza ante la ingenuidad del vampiro.
—¿Es por eso que tu pretendes no serlo? —El vampiro elevó una de sus delgadas cejas hacia él.
Blaine se tensó. —Yo no soy un jodido mamon.
El vampiro frunció el ceño. —Perdona, pero mi español no es de lo mejor y estoy inseguro de tu dialecto. ¿Acabas de decir que no eres un chupador de penes?
—Bastante cerca. El punto es que no soy un jodido marica y será mejor que recuerdes eso.
El vampiro dio un paso hacia él. —Todo lo que puedo recordar es la manera en que me sentí cuando te toqué.
Blaine quería retirarse un paso, pero podía verse como si estuviera cediendo terreno. Siguió ahí. —¿Qué diablos me hiciste?
—¿Así que tú también lo sentiste? —El vampiro lo veía esperanzado.
—Infiernos, sí, sentí eso. Era como si alguien enviara mil voltios directo hacia mi pene.
—Eso fue lo que yo sentí. Pero más. —El vampiro dio otro paso hacia adelante. —Soy Kurt. ¿Cuál es tu nombre?
—¿Por qué necesitas saber mi nombre? —Blaine cruzó sus brazos sobre su pecho, aún sin querer ceder terreno.
El vampiro dio otro paso al frente. —Porque quiero saber el nombre de mi futuro amante.
—¿Quién jodidos eres para hablar así? Te acabo de decir que no soy gay.
—Sé lo que dijiste. Pero no te creo. —Kurt sacó sus manos. —¿Puedes tocarme de nuevo?
Blaine vio la mano, era delgada y blanca, diferente de su callosa palma. Él nunca podía quitarse toda la grasa de trabajar en la tienda de su papá, pero la mano del vampiro parecía que nunca hubiera trabajado, ni un solo día de su vida. Probablemente no lo había hecho. Vestido de esa forma, probablemente le habían dado todo en una jodida charola de plata. Pero aunque tratara de distraerse nada borraría el hecho de que él estaba temblando porque quería demasiado hacer contacto con el otro hombre.
—Por qué… —Se aclaró la garganta. —¿Por qué quieres tocarme?
—Sabes por qué. —Kurt movió su mano unos centímetros hacia adelante. —Solo estréchala—eso debe ser suficientemente seguro. Necesito ver si se siente de nuevo. Necesito estar seguro de que es real.
—¿Es real qué? —Blaine preguntó, pero él ya había levantado su propia mano como si alguna fuerza invisible la moviera, y estrechó la del vampiro.
Kurt agarró su mano firmemente y sintió eso de nuevo, el disparo de la onda eléctrica recorriéndolo, la abrumadora necesidad que amenazaba derribarlo. —¡Dios!— Abrió sus labios diciendo una plegaria o una maldición y repentinamente estaba sobre el vampiro.
Al menos, tuvo la serenidad de no hacerlo en el claro. Jaló a Kurt por la parte de atrás del cuello y logró que ambos entraran en las sombras de la exuberante vegetación. Entonces empujó al otro hombre contra una palma y llevó sus labios sobre los rojos y llenos labios de Kurt para un beso.
El vampiro se derretía contra él, correspondió al beso con hambre mientras Blaine cedía. Él abrió los labios y Blaine aceptó la invitación, empujando su lengua dentro de la boca del otro hombre y lo lamió hambrientamente. Chupó la lengua de Kurt hasta que el vampiro gimió, notó con la parte de su cerebro que aún funcionaba que Kurt sabia delicioso. Su boca era caliente y sabía a especias y ligeramente a cobre. Blaine no sabía lo que era pero era bueno, malditamente bueno. Y se sentía tan correcto ser besado por él -ser besado por otro hombre. No había labios pegajosos por el lápiz labial en el camino y el cuerpo contra el suyo era caliente, duro y musculoso y no suave y manejable. Las manos del vampiro que estaban en su cintura eran firmes y demandantes, jalando a Blaine incluso más cerca así que sus duros ejes se frotaron juntos a través de la tela de sus pantalones hasta que él sintió que iba jodidamente a explotar.
Dios, tan bueno… ¡tan jodidamente bueno! No podía tener suficiente. Necesitaba más…más…
El pensamiento fue interrumpido abruptamente cuando el vampiro mordió su lengua.
—¡Ouch! —Blaine se apartó, el hechizo se quebró. —¿Que infiernos?
—Perdóname. —Kurt señaló su boca. —Mis colmillos salen cuando me excito. Eso fue un accidente.
—¿Tus colmillos? —Blaine lo veía estúpidamente, aun sintiéndose extrañamente atontado por el intenso encuentro.
—Puedes verlos. —Kurt abrió la boca y señaló donde sus dos caninos se alargaban considerablemente. Pasó la rosada punta de su lengua sobre ellos en un perturbadoramente erótico gesto.
Sus colmillos -oh mi Dios, sus colmillos. No solo he besado a otro tipo, sino que he besado a un jodido vampiro. El pensamiento lo regresó a la realidad y dio un inestable paso hacia atrás. Kurt se adelantó y estiró su mano para estabilizarlo, pero Blaine se alejó del toque justo a tiempo, trastabillando como un hombre borracho.
—Por favor… —Kurt se veía herido. —Sé que esto debe ser un impacto para ti— lo es para mí también. Pero debes ver que hay algo entre nosotros, una atracción que supera nuestras diferencias, no importa lo grandes que puedan ser.
—No veo ni una jodida cosa. —Blaine seguía alejándose. —No sé qué sucedió, lo que me hiciste, pero sé que no va a suceder de nuevo.
—No a menos que deje que suceda. —La voz del vampiro era suave…rogando. —Por favor, te he buscado toda mi vida. Tú eres mi Coeur de Sang.
—No soy tu nada, —Blaine dijo, tratando de sonar más seguro de lo que se sentía. —Yo…Yo no sé nada de ti y tampoco quiero saberlo. Ve a joder fuera de aquí. —Señaló vagamente. —Vete y hazlo antes de que la manada regrese.
Al mencionar la manada una expresión de preocupación llenó la hermosa cara del vampiro. —No deseo dejarte. Tú pareces estar… inestable.
—Estoy bien. —Blaine se enderezó y tomó una profunda respiración. —Mira, quiero decir, que salgas de aquí. No seré capaz de mantenerlos lejos de nuevo.
—Entonces puedo irme. Pero…ni siquiera sé tu nombre. —Kurt lo veía suplicante. —Por favor…
—Skulls. La manada me llama Skulls.
—¿Y ese es tu nombre verdadero? —Esos pálidos ojos parecían atravesarlo.
—Blaine. —No sabía por qué dijo eso, por qué le había dado al chupasangre algo de información personal, pero él no pudo evitarlo. —Blaine Anderson.
El vampiro inclinó la cabeza elegantemente. —Kurt Hummel. A parte de lo que pasó entre nosotros esta noche, quiero que sepas que estoy agradecido de tu intervención. Ellos pudieron haberme matado.
—Sí, ellos pudieron. Y ellos aún pueden si no te vas de una jodida de aquí. —Blaine frunció el ceño, sus hombros hundidos. Ya estaba hormigueando por alcanzar a Kurt de nuevo, sabiendo lo mal que era eso. Por favor vete. Vete mientras aún pueda dejarte.
Quizás el vampiro oyó su no hablada suplica. De cualquier manera él dio un paso hacia atrás preparándose para partir. Pero entonces él giró la cabeza, vio a Blaine a los ojos. —Si me necesitas, si hay algo que pueda hacer para compensar tu bondad, si… si quieres verme de nuevo como yo ya estoy anhelando verte, por favor ven a buscarme. Me estoy quedando en la cochera de la casa número 1536 en Bougainvillea Drive in Coconut Grove.
Blaine lo vio fijamente. —¿Me estás dando tu lugar de descanso diurno? ¿Sabes lo estúpido que es eso?
Kurt le dio otra penetrante mirada. —Si tú vas a matarme al menos te veré antes de morir. Hasta luego, Blaine Anderson. —Se giró y comenzó a moverse su camisa blanca, pantalón marrón y su cabello castaño eran solo un borrón bajo la luz de la luna hasta que repentinamente se había ido.
Blaine sacudió la cabeza sintiéndose confundido. Era como si alguien lo hubiera golpeado en la cabeza con un jodido bate, solo que el golpe en la cabeza usualmente no te causa una enorme erección.
¿Qué jodidos acaba de suceder? No sabía lo que había sucedido pero no se iba a quedar ahí para averiguarlo, a la distancia se oía los aullidos de los lobos, llenos de decepción e ira. Genial. Thad, ese jodido idiota, finalmente había decidido abandonar la búsqueda del imaginario grupo. No puedo dejar que me vean de esa forma. Nadie puede saberlo. ¿Saber qué? Blaine mismo aún no estaba seguro. Pero él no podía quitarse la sensación de que si los otros lobos lo veían, ellos podrían saber lo que había estado haciendo. Infiernos, el olor del maldito vampiro probablemente estaba sobre él. Era una fuerte y limpia fragancia con un toque de calidez. Él estaba caliente en mis brazos, Blaine pensó mientras el salía al borde del parque. Nunca pensé que un vampiro podría sentirse caliente. ¿No se suponía que ellos eran fríos y estaban muertos? Pero Kurt se había sentido vivo entre sus brazos, muy vivo.
Eso también lo confundía.
El viaje a casa no aclaró la cabeza de Blaine, como esperaba que pudiera ayudar el sentir el viento en su cara mientras llevaba su motocicleta a su casa. Se sentía más turbado mientras dejaba la motocicleta a un lado del estacionamiento de la Chop Shop. Se había mudado de la casa de su papá, hace un par de años cuando había empezado a hacer sus propios trabajos y ahora tenía un departamento arriba de la cochera. Eso lo mantenía lo suficientemente cerca del negocio para poder ayudar, y lo suficientemente lejos de casa para no tener un encontronazo con el viejo todos los días.
—Llegaste temprano. —La voz lo sobresaltó y casi tumba la motocicleta en el concreto manchado de grasa.
—Dios, Elaine, advierte antes de que salgas de tu jodido escondite. —Giró la cara hacia su madrastra quien le fruncía el ceño y tenía una mano en su cadera.
—Lenguaje, Blaine. ¿Qué te he dicho? —Ella dio un paso al frente y su expresión cambió de irritación a preocupación. —Hey, ¿todo está bien, Blainy? Estás más blanco que un papel.
—¿Quieres decir, más blanco que lo normal? —Trató de reírse y no pudo. Esa era una vieja broma entre ellos—la bronceada piel de Elaine con un tono dorado oscuro de la piel latina hacia que la suya se viera pálida. La piel de Kurt era más blanca que la mía, era lo suficientemente pálido para hacerme ver oscuro. Blaine empujó el pensamiento precipitadamente, preocupado de que su madrastra pudiera ver algo en su cara.
—¿Qué sucede? —Ella se acercó y acunó su mejilla. —Dime qué sucede. ¿Alguien te lastimó?
Blaine se encogió de hombros nervioso. —Sabes, nada fuera de lo ordinario. Sebastian me pidió que me encargara de la manada esta noche, él tenía asuntos familiares y Thad soltó mierda por eso. Lo siento, sabes lo que quiero decir.
Elaine frunció el ceño. —¿Sebastian de nuevo, huh? Blaine… —Ella hizo una pausa, mientras buscaba las palabras correctas. —¿tú sabes que él nunca va a sentir por ti lo que tu sientes por él, verdad? he visto la manera en que él actúa cuando ustedes dos están juntos, pero eso es todo, una actuación. Él es lo suficientemente listo para saber que él es más fuerte contigo que sin ti, así que te da solo lo suficiente para mantenerte cerca—
—¿De qué estás hablando? —Blaine se sacudió de la mano de ella. —¿De dónde viene eso?
—Eso viene de mi corazón, mi hijo. —Ella lo vio con tristeza. —He estado pensando que debí decirte algo durante mucho tiempo y ahora que te vi aquí viéndote así—
—Sebastian no es el problema, ¿está bien? —el bufó. De cualquier manera, no esta noche. —Es…alguien más.
—¿Quién? —Había un tono maternal en su voz que Blaine encontró difícil rehusar. Elaine era una de esas raras hembras que tenían un gene dominante were, lo que quería decir que ella podía cambiar con la luna igual que los were machos, pero era incapaz de tener hijos, que era lo que ella siempre quiso intensamente. Quizás esa era la razón de que ellos se hubieran acercado tanto después de que su padre se casara con ella justo un año después de que se mudaran a Miami. Dios sabe que ella significaba más para él que su real madre, que los había abandonado en el minuto en que ella descubrió que su esposo y su hijo se llenaban de pelo cada luna llena. Por alguna razón Elaine siempre parecía ver dentro de su corazón, ella tenía razón ahora.
—Mamá, por favor… —Él casi nunca le llamaba de esa forma, incluso cuando lo sentía fuertemente. Pero las palabras eran un ruego… No me preguntes. No puedo hablar de eso,aún no. Quizás nunca.
—Correcto, Blaine. —Ella asintió, como si ella hubiera oído las palabras no dichas. —Pero debes saber que si quieres hablar estoy aquí. Y que no te juzgaré no importa lo que digas.
Una abrumadora ola de alivio lo inundó. —Gracias. Recordaré eso.
Ella retiró su negro cabello de los ojos con una mano. —Hazlo. Regresaré a los libros—Juro que tu padre arruinaría este lugar sin mí. —Era una queja común y así pudieron regresar a territorio familiar.
Blaine le dio una débil sonrisa. —Sí, él es afortunado teniéndote explotando sus bolas.
Ella levantó una ceja hacia él. —Lenguaje, Blaine.
—¿Qué? Bolas no es una palabra grosera. ¿Preferirías que dijera cojones?
—Una mala palabra, es una palabra no importa el idioma en que la digas —Elaine dijo firmemente. Ella le dio una penetrante mirada. —¿Irás a la cama ahora o saldrás de nuevo?
—¿Saldré? —Por un momento la idea de encontrar a Kurt era tan fuerte que apenas y podía moverse. Él recordó la dirección perfectamente, estaba impresa dentro de su memoria. Coconut Grove estaba cruzando la ciudad pero eso no le importaba. Él podría regresar a su moto y estar ahí en veinte minutos, tocaría en la puerta de la cochera de la casa y Kurt lo dejaría entrar. Y entonces ellos podrían seguir en donde lo habían dejado. Dios, el sabor de su boca…su piel tan suave, tan caliente… No, puedo pensar de esa forma. Ni siquiera puedo hacerlo de nuevo. ¡Está mal!
—Sí, ¿saldrás de nuevo? Sabes, ¿con tu manada? —Elaine le frunció el ceño. —¿Seguro que no quieres hablar, Blaine? No pareces el mismo esta noche.
—Uh, no. No gracias. —Él negó con la cabeza, tratando de pensar bien. —Creo que solo… solo pasaré un poco de tiempo trabajando aquí. Tengo trabajo pendiente que necesito terminar en la siguiente semana y apenas y lo he empezado.
—Correcto, si estás seguro. —Ella le dio una mirada de preocupación.
—Sí, estoy seguro. Pero de cualquier manera gracias… Mamá. —Le sonrió y algo en su expresión debió de tranquilizarla porque ella finalmente dejó el asunto.
—Bien, te amo, Blaine. —Acercándose ella le dio un rápido beso en la mejilla. Su nariz se arrugó ligeramente y ella le dio una larga mirada. —Ten una buena noche.
—Tú también. —Se inclinó sobre su motocicleta pretendiendo ajustar algo y cuando levantó la cabeza ella se había ido.
Dado que él dijo lo que haría, Blaine se dirigió a su pequeño cubículo que había convertido en su lugar privado de trabajo durante los últimos años y se puso en cuclillas sobre la media construida motocicleta. Usualmente eso era lo que lo calmaba -el intrincado trabajo nunca fallaba en aclarar su mente y ayudarlo a enfocarse. Pero esta noche no lo ayudó. Nada ayudaba.
Sin importar cuanto se concentrara en la motocicleta que él estaba construyendo, cada vez que Blaine cerraba los ojos veía al vampiro. Veía a Kurt. Con su cabello castaño, labios rojos y esos penetrantes ojos azul pálido. 'Vamos encuéntrame', la imagen en su mente le murmuró. 'Te necesito. Eres mi Coeur de Sang'. Lo que infiernos signifique eso. Blaine no tenía ni idea pero de algún modo las palabras se repetían en su cabeza y no lo dejaban en paz.
*Queer: La palabra queer tradicionalmente ha significado en inglés "extraño" o "poco usual," pero su utilización en referencia a la comunidad gay, lesbianas, bisexuales y transexuales ha modificado la definición y aplicación originales. Su empleo se considera polémico, al reclamarlo algunos del grupo LGBT como una forma de autoafirmación. El término aún se considera ofensivo o despectivo por una parte de la comunidad, y para otros es un término que sirve para describir una orientación sexual, y /o identidad de género o expresión de genero que no se conforma con la sociedad heteronormativa.
