Capítulo 3

-Bella! Vas a llegar tarde!- Me gritó mamá desde la cocina.

Salí del baño con una toalla envolviéndome el cuerpo y otra en la cabeza. Desde que le dije a mi madre que el viernes iba a salir con mis ex compañeros de la escuela se puso como loca. Insistiéndome toda la semana en que me comprara un vestido bonito para la reunión. Me negué rotundamente, no iba a gastar plata en un vestido que iba a usar solo una noche. Aunque la verdad es que quería verme bien. No había visto a mis amigas por años y quería agradarles. Me puse lo mas lindo que tengo: un pantalón blanco, una remera musculosa gris con brillos y unas Converse.

Cuando Alice pasó a buscarme, pensé que vestida así estaba fuera de lugar, y no me equivoqué. Cuando llegamos el lugar estaba lleno, y creo que el 80% de las chicas del lugar tenían puesto vestidos y tacos. Pero en el momento en que vi a Brittany, me arrepentí de haber ido en zapatillas. Ella estaba estupenda. Su pelo rubio suelto, un vestido de seda verde oscuro, de esos caros con la espalda descubierta y tacos de 12cm. Me reconfortó un poco ver a Rosalie, vestía masomenos igual que yo, pero a ella parecía no importarle en absoluto.

-Bella, Alice, aquí estamos- Nos grito Brittany entre toda la gente, agitando su brazo para que la veamos. Estaban parados alado de la barra.

-Ay amores, cuanto las extrañe- Nos abrazó a las dos. Me di cuenta que Brittany ya estaba un poco tomada. No solo por su aliento, sino por las cosas que hacía. La estoy observando ahora, mientras ella cuenta una anécdota del secundario muerta de risa a nuestro grupo de amigos y a su prometido, Edward. Él no estaba muy cambiado, solo un poco más alto y tenía un poco de barba. Ellos 2 hacían una gran pareja. Los eran altos y muy bonitos.

Cuando Brittany pidió otra ronda de tragos, no me negué en agarrar el vaso que ella me ofrecía. Me prometí a mi misma que esta noche iba a estar feliz, esta noche me voy a tragar todas mis penas.

Ya pasadas las 2, estábamos casi todos bailando en la pista, amontonándonos en la gente. Y algunos, me incluyo, estábamos pasados de alcohol. Divise a Rosalie sentada en la barra fumando, recuerdo que me dijo que el alcohol no era lo suyo, y que dejo de tomar hace 2 años. Pero parece que remplazó ese vicio por la nicotina. Ese era el quinto o sexto cigarrillo que le vi en la mano, ¿o era el octavo?

Me senté junto a ella abanicándome con la mano y pidiéndome un trago. Note que el barman me guiñaba un ojo mientras me lo entregaba. Rosalie se rio.

-No es un mal candidato- Dijo dándole una pitada a su cigarrillo.

-No es lo que busco- Dije tomando mi trago mientras miraba a Alice bailar muy pegada con un chico- ¿Por qué no viniste con tu novio Rose?- Realmente trate de acordarme el nombre, pero no hubo resultado.

-Él también tiene amigos-

-¿Y no te molesta que salga sin ti?-

-Claro que no, confío en el. Y el también en mi-

Me pedí otro trago. No me molestaba que a Rose le vaya tan bien en su relación, al contrario estaba feliz por ella. Pero ver a todas mis amigas felices con sus parejas, sin contar a Alice, aunque ella podría conseguir un novio tan solo chisquiando los dedos, me hizo sentirme inútil. Cuando estaba a punto de tomarme el trago, Rosalie me lo saco.

-Creo que es mucho por hoy-

-Así es como ahogo mis penas- Dije si pensar, ya ni siquiera sabía lo que decía.

-No seas dramática-

-Si vivieras mi vida, entenderías- Dije agarrando devuelta mi trago.

-No eres la única que tuvo problemas Bella- Dijo dando otra pitada al cigarrillo- Míralo a Edward- Dijo escupiendo el humo hacia el costado. Pero en el momento en que dijo eso, me di cuenta que se arrepentía de haberlo dicho.

-¿Qué?- Dije dejando mi trago en la mesa.

-Nada Bella, vuelve a tu trago-

-Rosalie, ¿Qué has dicho?- Insistí, y el mareo empeoró.

-Lo que escuchaste- Dijo apagando el cigarrillo en el cenicero- Edward no la paso tan bien después de graduarse.

-¿Y como sabes eso?-

-Yo nunca perdí el contacto con el, era mi mejor amigo en la secundaria y lo siguió siendo después, ¿ya te olvidaste?- Dijo divertida.

Y la verdad es que si, me había olvidado. Edward y Rosalie se llevaban muy bien. Me acuerdo que a Brittany eso no le gustaba para nada. Siempre se enojaba con Edward cuando lo veía hablando con Rosalie a solas. Yo nunca entendí como Brittany no confiaba en Rosalie. Y una vez se lo dije:

-Míralos- Me dijo mientras caminábamos hacia el patio, viendo a Edward hablando con Rose.

-Britt, confía en Rosalie, ellos son amigos-

-¿Qué locuras dices Bella? Es obvio que no. Siempre supe que Rosalie sentía algo por Edward, desde el día en que se lo presente. Zorra teñida!

Pude haber defendido a Rosalie en ese momento.

-¿Y que cosas le pasaron a Edward?- Sentía que la cabeza me iba a explotar, necesitaba otro trago, pero me había quedado con la duda. Y si tomaba otro poco alcohol antes de que me lo dijera, lo más probable era que no lo recuerde. Rosalie se rio y prendió otro cigarrillo.

-Tal vez, cuando estés sobria te lo cuente. O cuando tu amiga no te esté llamando- Su mirada se poso en la pista.

Pude ver entre la gente a Brittany bailando mientras me llamaba. Quería que vaya con ella. Su baile era muy provocador para cualquier hombre, moviendo las caderas para todos lados y agarrándose la cabeza.

-Siempre queriendo llamar la atención, como en la secundaria- Dijo Rosalie- No queriendo que nadie la opaque. Se ve que los años no le quitaron esa escencia.

Si me ponía a pensar, podría notar que Rosalie y Brittany no se agradaban, y que nunca se han agradado. Pero esta noche no estaba para eso. Le pedí otro trago al barman y fui junto a Brittany.

-Comparte un poco zorra- Dijo Brittany riendo y sacándome el trago y tomándoselo todo de un tirón- Acompáñame afuera, necesito aire- Agarró mi mano fuimos afuera.

La verdad es que yo también necesitaba aire, me estaba descomponiendo ahí adentro. El viento frío pegando en mi cara me alivio demasiado.

-Sabes Bella, yo nose que haría sin ti, eres la mejor amiga del mundo!- Gritó mientras estiraba los brazos hacia arriba. Se tambaleó un poco, entonces la sostuve para que no se cayera. La agarré por la cintura y ella pasó su brazo por mis hombros. Gracias a sus tacos altos, las dos nos caímos. La ayude a pararse. Yo estaba borracha, pero mi amiga me superaba, bastante.

-Estúpidos tacos- Se los sacó y los revoleo.

-Brittany, creo que necesitas irte a tu casa- Dije agarrándome la cabeza,

-Bella bella, diviértete un rato quieres, yo no me voy hasta que amanez..- Se interrumpió a ella misma, vomitando todo lo que había consumido esta noche. Yo le sostenía el pelo, deseando que esto termine y poder irme a mi casa.

Esta escena me hizo acordar a cuando teníamos 17, una noche ella me insistió para que la acompañara a la fiesta de un amigo de Zac, su novio en ese momento, y yo como buena amiga acepté. Brittany había tomado tanto tanto, que terminó vomitando atrás de un árbol, conmigo sosteniéndole el cabello. Recuerdo que Zac estaba muy molesto con ella. Le gritaba, diciéndole que era una borracha de mierda, que la hacia quedar mal enfrente de sus amigos, y que no quería estar mas con ella. Ella también le respondió mas enojada, diciéndole que era un deportista estúpido, que tomaba esteroides y que no la satisfacía para nada en la cama. Esa noche ella se quedo a dormir en mi casa y yo la consolé.

-Brittany, ven aquí, nos vamos para casa- Dijo una voz masculina detrás nuestro. Era Edward, tenía las llaves de su auto en una mano y el abrigo en la otra.

-Cariño, no me siento bien- Dijo ella acercándose a el

-Ya lo se- Dijo Edward resignado. Como si tuviera cansado de cuidar siempre a su prometida cuando estaba borracha- Vamos al auto.

Empecé a caminar devuelta hacia el Bar cuando alguien me llamo.

-Isabella!- Era Edward- Gracias.

Lo estuve mirando un buen rato, estaba mareada, muy mareada. Le hice una seña con el pulgar, diciendo que no pasaba nada.

-¿Estás bien?- Me preguntó.

-Si claro- Dije tratando de convencerlo. Lo que menos estaba era bien. Edward sin creerse lo que le dije, se despidió y se fue.

Vi que se había olvidado de agarrar los zapatos de Brittany, los agarré y empecé a seguirlo para dárselos. Cuando vi que el coche ya arrancaba, me rendí. Se los daría mañana, o pasado, o cuando se me fuera la futura resaca que iba a tener. Me senté en la calle y saqué el celular de mi bolsillo trasero del pantalón, que me sorprende no haber perdido. Llamé a Alice, para decirle que estaba afuera y preguntarle si me podía llevar a mi casa. Me dijo que estaba en el departamento de un chico que había conocido en el Bar, y que pensaba que ya me había ido. No la moleste mas le colgué. Después llame a Rosalie, que no me respondía el celular. Genial, pensé. Voy a tener que tomar un taxi a esta hora, sola. Eso era algo que no me daba tranquilidad. Justo cuando había caminado 3 pasos, sonó mi teléfono. Era Brittany.

-Brittany ¿llegaste bien a tu casa?- Le atendí

-Um Bella, soy Edward-

-Edward?- Dije sorprendida- ¿Qué pasa?

-Brittany me dijo que dejó sus zapatos ahí, ¿tú los tienes?-

-Si yo los tengo, no te preocupes- dije cerrando los ojos. El mareo era insoportable, tuve que apoyarme en la pared.

-¿Dónde estas? Voy a buscarlos-

-No hace falta, yo puedo dárselos mañana-

-Ella los quiere ahora, sabes como es- Dijo bromeando- Entonces ¿Dónde te encuentras?

-Justo donde nos encontraste- Era la verdad, no me había movido de ahí.

A los 20 minutos llego Edward agradeciéndome por lo de los zapatos, le agradecí. Yo ya no estaba en mis casillas, necesitaba acostarme donde sea y dormir. Edward se ofreció a llevarme, creo que negué un par de veces, pero alfinal termine subiendo

-Bella, no te duermas, necesito saber donde queda tu casa- Su voz masculina me orientó, estábamos cerca de mi departamento. Espero no despertar a mi madre, no se que me diría si me encontrara en este estado. Cuando llegamos, Edward estacionó el auto enfrente de mi edifico, me despedí y abrí la puerta, pero en cuanto puse un pie en la cerámica me caí. Edward bajó y vino a mi lado, ayudándome a levantar. Me agarró por la cintura y yo le agarré el cuello. Al segundo nos estábamos besando. No se como, y tampoco se quien empezó, pero no parábamos de hacerlo. Después de ese momento, los recuerdos se vuelven borrosos. Me acuerdo de estar abriendo la puerta para entrar al edificio, al conserje saludándome. También de besarme con Edward en el ascensor, estar tratando de abrir la puerta de mi departamento mientras Edward me agarraba por detrás y besaba mi cuello. Y lo último que tengo en la cabeza es estar en mi habitación desabrochándole la camisa a Edward.


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Gracias a las pocas personas que leen, espero que les guste :)