Harry Potter
&
Sakura Cardcaptors
DarkAnnaSujimotto
3
El callejón Diagon, Gringotts
y la Pesadilla
El tiempo había pasado volando y ya era el martes, Sakura y Hermione estaban de camino a la casa de Tomoyo, la noche el Domingo, Sakura le explicó sus motivos a Tomoyo de utilizar su chimenea y ésta se sintió muy complacida por servirle de ayuda a su amiga, por eso Daidouji esperaba con ansias verla, a ella y a la alumna llamada Hermione Granger.
-Sakura ¿de verdad que no es ningún problema para tu amiga Tomoyo? -le seguía preguntando Hermione a Sakura, cuando ya estaban a dos casas de la de Daidouji.
-Ya te he dicho que no Hermione, para Tomoyo, esto no representa ninguna carga, todo lo contrario, se la pasará grabandonos, a ambas...-le dijo Sakura, con miles de gotas en su cuello, imaginandose la escena donde Tomoyo estaría filmandolas.
-¿Qué quieres decir con, "grabandonos" Sakura? -empezó Hermione a ponerse nerviosa.
-No te asustes, que Tomoyo no es una de esas locas que andan vistiendo y filmando a todo mundo a su conveniencia, grabar a nuestros amigos y a mí, es su hobby...-le tranquilizó Sakura.
-Ya me siento más aliviada...-dijo Hermione, mientras su vista se desviaba hasta la casa por la cual estaban pasando, tenía un enorme y hermoso jardín, y unas verjas que protegían la propiedad, se podía observar un camino de cemento que llevaba a enorme casa que se vislumbraba al final, y en la entrada había un enorme portón y en el centro cerrado en un circulo había una enorme D, al abrirse la D se partía por la mitad, a un lado de la pared, había un intercomunicador, reconoció Hermione, deteniendose junto a Sakura, quien también observaba la enorme mansión.-Esta casa se ve que es enorme...
-Y lo es...-murmuró Sakura, pulsando un botoncito rojo en el intercomunicador.
-¡¡Sakura!! pero ¿qué haces, por dios? -preguntó alarmada, Hermione.
-Pues llamo para avisarles que estamos aquí y que nos cedan el paso...-contestó Sakura, hasta que del otro lado del intercomunicador se escucho una voz de comando que decía...
-Esta es la residencia Daidouji ¿a quién buscan o que desean? -dijo la voz femenina en tono autoritario.
-No...nosotras nada...Sakura debemos llegar a casa de tu amiga ya...-dijo Hermione, que no sabía que Tomoyo se apellida Daidouji.
-Pero...si es esta...-dijo Sakura, mirandole con infinita inocencia...-Soy Sakura Kinomoto, vengo a ver a Tomoyo...-sonrió Sakura, observando a la pequeña camára que salió del intercomunicador.
-Se...Se...Señorita Sakura ¿porque no dijo quién era antes? -dijo la voz femenina, nerviosa.
-Por nada, por favor, dejanos pasar, queremos ver a Tomoyo, vengo acompañada de otra amiga mía, su nombre es Hermione Granger, ahora la camára se fijaba en Hermione y esta retrocedia, un poco asustada.
-Muy bien, pasen adelante...-dijo la voz y el portón se abrió lo suficiente para que ambas pasarán.
-Debo de estar soñando o tome mucho té ¿de verdad está es la casa de tu prima y amiga, Sakura? -seguía atónita Hermione.
-Sí, yo también puse ese rostro cuando vine por primera vez, confirme varias veces la direción y el número de la casa y resultó ser siempre está, aunque en un principio estaba incómoda con tantos lujos, pero termine acostumbrandome a verlo...-decía Sakura, mientras ambas subian los escalones de piedra que llevaban a la puerta principal, antes de siquiera tocar el pomo de la puerta, esta se abrió.
-Bienvenidas sean...-dijo una señora de algunos cuarenta años, saludando con una leve inclinación a las chicas...-Señorita Sakura, hacía tiempo que no la veía...-dijo complacida la señora.
-Hola señora, McKentire, Hermione ella es el ama de llaves de esta casa, Ivy McKentire, Ivy ella es mi amiga, Hermione Granger...-les presentó Kinomoto.
-Mucho gusto...-dijeron ambas.
-La Señorita Tomoyo esta en la habitación del piano...-le dijo la Sra. McKentire a Sakura e inmediatamente se marchó a la cocina.
-¿No se supone que deba llevarnos? -preguntó enarcando una ceja Hermione.
-No me gusta que me guien de un lado para otro cuando ya me sé el camino, por eso no lo hace...-contestó Sakura, subiendo unas escaleras en forma de caracol, en el techo de ese enorme vestibulo, se podía apreciar una lampara del siglo XIX, cuando subieron hasta el final, Sakura la guió por un largo y amplio pasillo, y entro en la tercera puerta, con mucho sigilo.
Le hizo una seña de que mantuviera silencio a Hermione y esta asintió, aún sin entender, cuando Sakura terminó de abrir la puerta, Hermione pudo observar a una hermosa joven, de cabellos largos y plomizos cayendole como una cascada por la espalda, tenía la piel nívea, haciendola parecer de porcelana, sus dedos largos y finos, tocaban con mucho sentimiento el piano de color negro que había en una esquina, en contraluz a un ventanal, Hermione no podía verle los ojos ya que ésta los tenía cerrados y además tenían un ángulo de lado de ella.
Cuando termino de tocar las últimas notas, Sakura aplaudió, lo mismo hizo Hermione, sorprendiendo a la joven en el piano.
-¡¡Sakura!! que susto me han dado ¿Cuándo llegaste, cuanto tiempo tienen allí? -dijo sorprendida Tomoyo, volteando su hermoso rostro hacía ellas, con una sonrisa en sus labios y se puso en pie...-Mucho gusto, yo soy Tomoyo Daidouji y soy la prima y amiga de Sakura, se presentó.
-Yo soy Hermione Granger, alumna del colegio Hogwarts de magia y hechicería, mucho gusto...-hizo lo mismo Hermione.
-No tenemos mucho tiempo de estar aquí, pero Tomoyo, debemos usar la chimenea, antes de que se nos haga más tarde...-dijo Sakura, sonriendo.
-Muy bien, allí está...-señaló Daidouji la chimenea en ladrillos rojos, que estaba incrustada a la pared de esa habitación.
-Muy bien, ahora...-dijo Sakura...-¡¡Tomoyo!! no hagas eso que me apena...-a Kinomoto empezaron a subirsele los colores.
-Pero Sakura ¡¡Es que te ves divina!! -dijo con estrellitas en sus ojos Tomoyo, con una cámara (¿De donde la saco? ..!) mientras Hermione observaba a esa joven extrañada y con miles de gotas en su cuello, había notado que Tomoyo tenía los ojos color amatista.
-¡¡¡Y tú también estás divina!!! -empezó Tomoyo a grabar a Hermione.
-Por favor no, detente, no me gusta que me graben...-dijo Hermione haciendo ademanes con la mano y el rostro rojo como tomate, igual Sakura.
-Jojojojojo, está bien, pero sólo por ahora...-sonrió Tomoyo, con la risa maquiávelica marca Daidouji.
Mientras Hermione pensaba que esa joven tenía problemas para reirse.
-Bueno, debemos irnos ya Sakura...-dijo Hermione.
-Muy bien, vamos...-dijo Sakura.
-Mmm, éste...a mi me gustaría ir...-dijo timidamente Tomoyo.
Sakura se detuvo y observó a Hermione, que estaba sacando una pequeña bolsita que tenía en el bolsillo de su abrigo.
-Por mi no hay ningún problema, pero sucede que las personas sin magia, los muggles no pueden ir al mundo magico...-dijo Hermione, apenada, la chica, aunque medio rara, le había caído bien.
-Hermione, por favor, a mi me gustaria que Tomoyo fuese con nosotras ¿si? ¿si? -súplicaba Sakura, con su rostro consternado.
-Lo siento, Sakura, pero es que no la puedo ingresar al mundo magico sino tiene poderes...-dijo bajito Hermione.
-Al menos dejame intentarlo, algo de la magia de Sakura debe de haberse pegado a mí en todo el tiempo que hemos estado juntas...-dijo Tomoyo, con mucha seguridad.
-No es por parecer pesada pero...-empezó Hermione, pero al observar el rostro de Sakura, con la expresión de perrito abandonado, prefirió decir otra cosa...-Si no funciona y terminas llena de hollín y polvo, no me culpes...-se rindió la prefecta, con una sonrisa.
-¡¡Eso!! aunque no me gustaría que quedarás llena hollín o de polvo, Tomoyo...-dijo Sakura, acercandose a la chimenea.
-No te preocupes, tengo fe...-suspiró Tomoyo, colocandose un abrigo con capucha de color azul cielo.
-Muy bien, Sakura ya sabes el procedimiento, pero usted no Tomoyo...-dijo Hermione, mirandola.
-No me llame de usted, que me imagino tenemos la misma edad, llameme por mi nombre, Tomoyo...
-Es...esta bien, pues a mi llamame, Hermione, nada Srita, o jovencita Granger, que de eso tengo suficiente en el colegio...-rió Hermione...-Bueno el procedimiento es, ¿ves esta bolsita? contiene los Polvos Flu, son unos polvos que nos permiten viajar a través de las chimeneas, tomas un poco y te colocas dentro de la chimenea, los tiras a tus pies y dices alto y claro al sitio a donde deseas ir, que en esta ocación será al callejón Diagon.
-Muy bien...-memorizó Tomoyo.
-Muy bien, primero tú Sakura, recuerda que tienes que decirlo alto y claro, y no te muevas del sitio en donde aparezcas...-dijo Hermione, tendiendole la bolsita a Sakura para que tomara los polvos flu, esta tomó un puñado en la mano derecha y se coloco dentro de la chimenea, nerviosa.
-¿Callejón Diagon, verdad? -pregunto la ojiverde una última vez.
-Sí, el callejón Diagon...-respondieron al unísono Tomoyo y Hermione.
-Muy bien, ¡¡al callejón Diagon!! -dijo Sakura cuando soltó los polvos flu, una llamarada de color verde esmeralda la envolvio, tragandosela y en un instante la llama desaparecio.
-Madre mía...-soltó Tomoyo de la sorpresa.
-Bueno, es tu turno, Tomoyo...-le dijo la castaña.
-Es...esta bien...-dijo la amatista, tomando un puñado de polvos flu y haciendo lo mismo que Sakura, dijo...-¡¡Al callejón Diagon!! y otra llamarada esta vez de color azul hielo, envolvio a Tomoyo y en un instante ya no estaba allí.
-Pero que demonios...-dijo Hermione, sorprendida de que la amatista hubiese desaparecido, pero si era una muggle no podía desaparecer entre los polvos flu, a menos que ella...que ésta tuviese...Sin pensarlo más, tomo un poco de polvos flu, se coloco dentro de la chimenea y repitió las mismas palabras que las otras, en una fracción de segundos, estaba en el bar, el Caldero Chorreante.
-Hermione, aquí...-le hizo una seña Sakura, desde una esquina, estaban en compañia de Tom, el dueño y cantinero del bar.
-Aquí están sus amigas, Srita. Granger, saludos al joven Potter de mi parte, fue un placer señoritas...-dijo Tom, marchandose a atender a los clientes.
-Sí, gracias Tom, muy bien chicas, por aquí...-las guió Hermione, las llevó a través del bar hasta un pequeño patio cerrado, donde no había más que un cubo de basura y hierbajos.
-Hermione ¿que sitio es ese que dejamos atrás? -preguntó Sakura.
-Ese es el Caldero Chorreante, es el bar más famoso entre los magos y brujas, muy bien ahora, tres arriba y dos horizontales...-decía Hermione mientras con su varita le daba tres golpes a unos ladrillos...-Mejor hechemonos un poco hacía atrás...-dijo retrocendiendo.
Para sorpresa de Sakura y Tomoyo el ladrillo que Hermione, había tocado se estremeció, se retorció y en el medio apareció un pequeño agujero, que se hizo cada vez más ancho. Un segundo más tarde estaban contemplando un pasaje abovedado bastante grande, un paso que llevaba a una calle con adoquines, que serpenteaba hasta quedar fuera de la vista.
-Chicas, bienvenidas al callejón Diagon...-sonrió Hermione al notar el asombro en los rostros de Sakura y Tomoyo, se habían quedado con la boca abierta...-Venga vamos, debemos ir a Gringotts, las jalaba Hermione de las manos.
-¿Grin que? -preguntó anonadada Tomoyo.
-No Grin que, es Gringotts el banco de los magos y brujas, si la pared debe cerrarse, otro mago o bruja la volverá a abrir si necesita venir a comprar algo...-le dijo Hermione a Sakura, quien había volteado el rostro para ver la entrada a ese pasaje.
Mientras iban caminado, pasaron por varias tiendas, la tienda más cercana, era donde habían calderos de todo tipo y colores, que colgaban en una puerta y el sol le arrancaba destellos plateados, rojizos y dorados, rápidamente Tomoyo y Sakura leyeron lo que decía el rótulo sobre los calderos: Calderos - Todos los Tamaños - Latón, Cobre, Peltre, Plata - Automáticos - Plegables...
-Sí, necesitas uno, pero debemos ir a Gringotts primero...-le dijo Hermione.
Pasaron por una tienda donde desde adentro se podía escuchar el ulular de las lechuzas, la tienda tenía por nombre El emporio de las lechuzas. Color pardo, castaño, gris, blanco y las más recientes, negro y azul marino . Pasaron por el frente de algunas tiendas que vendían ropa; otras, telescopios y extraños instrumentos de plata que Sakura y Tomoyo nunca en toda su existencia habían visto. Escaparates repletos de brazos de murciélagos y ojos de anguilas, tambaleantes montones de libros de encantamientos, plumas y rollos de pergamino, frascos con pociones, globos con mapas de la luna...
-Muy bien damas, éste es el banco Gringotts...-les dijo Hermione, habían llegado a un enorme edificio tan blanco como la nieve, que se alzaba sobre las pequeñas tiendas. Delante de las puertas de bronce pulido, con un uniforme carmesí y dorado, había...
-Hermione ¿eso es lo que creo que es? -le susurró aterrorizada Sakura.
-Sí, es un gnomo...-le contestó Hermione en voz baja, mientras subían por los escalones de piedra blanca. El gnomo era tres cabezas o más, más bajito que las chicas. Tenía un rostro moreno e inteligente, una barba puntiaguda y, Sakura y Tomoyo pudierón notarlo, dedos y pies muy largos. Cuando entraron las saludó. Entonces encontraron otras puertas dobles, esta vez de plata, con unas palabras grabadas encima de ellas.
"Entra desconocido, pero ten cuidado
Con lo que le espera al pecado de la codicia,
Porque aquellos que cojen, pero no se lo han ganado,
Deberán pagar en cambio, mucho más,
Así que si buscas por debajo de nuestro suelo
Un tesoro que nunca fue tuyo,
Ladrón te hemos advertido, ten cuidado
De encontrar aquí algo más que un tesoro."
-No se si se los había dicho, pero para entrar a robar aquí, hay que estar o muy demente, o muy desesperado...-les susurró Hermione...-Sino, vuelvan a leer eso...
-Con un aviso asi, creo que quedo claro...-murmuró Tomoyo.
Dos gnomos las hicieron pasar por las puertas plateadas y se encontraron en un amplio vestíbulo de mármol. Un centenar de gnomos estaban sentados en altos taburetes, detrás de un largo mostrador, escribiendo en grandes libros de cuentas, pesando monedas en balanzas de cobre y examinando piedras preciosas con lentes. Las puertas de salida del vestíbulo eran demasiadas para contarlas, y otros gnomos guiaban a la gente para entrar y salir. Las tres chicas se acercaron al mostrador.
-Buenos días...-dijo Hermione a un gnomo desocupado...-Me gustaría sacar dinero de la cuenta número 127 a nombre de Hermione Granger y abrir una cuenta nueva.
-Muy bien ¿tiene la señorita Granger su llave? -preguntó el gnomo, observando fijamente a Hermione.
-Aquí tiene...-dijo Hermione pasandole la llave.
-¿A nombre de quién será la otra cuenta? -preguntó observando a las tres.
-A nombre de Sakura Kinomoto...-contestó Hermione, con determinación.
-¿Kinomoto? -preguntó incrédulo, el gnomo.
-Sí ¿ocurre algo malo, con mi apellido, Sr.? -preguntó Sakura, temerosa y extrañada a la vez.
-Nada malo sucede, sólo que ya tenemos un a cuenta nombre de Sakura Kinomoto, esa cuenta lleva allí más de dieciséis años...-respondió el gnomo, mirando fijamente a Sakura...
-¿Queeeee? pero si apenas me acabo de enterar que soy bruja...-dijo confundida y extrañada Sakura.
-Lo siento Sr. debe de ser un error, es la primera vez que Sakura viene al mundo magico...-salió Hermione a aclarar el asunto.
-No es ningún error...-dijo el gnomo, sacando un polvoriento libro...-Aquí esta la cuenta, fue creada hace ya diecisiete años atrás por...lo siento el nombre esta borrado, pero dice aquí que dejo la llave a cargo de nosotros para que el día que Sakura Kinomoto viniera se la entregaramos...
-Pero...-empezaron las tres chicas, estaban totalmente sorprendidas en especial la aludida.
-Entonces solitcíto que se me entregue la llave...-dijo con voz entrecortada Sakura.
-Muy bien, dejeme ver...-dijo el gnomo mientras se bajaba de su taburete y buscaba en unos cajones que habían debajo del mostrador...-la llave de la cámara trescientos tres, aquí está...-dijo mientras le extendía la llave a Sakura.
-Mu...muchas gracias...-dijo Sakura, medio atontada todavía.
-Por favor, firme aquí, al firmar indicara que le hemos entregado la llave a la persona correcta...-dijo el gnomo, mientras Sakura tomaba una pluma y escribia su nombre...-muy bien, Hoopkirk...-llamó a otro gnomo y este guió a las chicas hacia una de las puertas de salida del vestíbulo.
Mientras le seguían, Hermione preguntaba...
-Sakura ¿en tu familia hay magos o brujas, que han estudiado en Hogwarts o alguna otra escuela de magia? -preguntó, aún no creyendose lo que había pasado.
-Que yo sepa no, mi padre tiene magia y mi hermano y como ya debes saberlo, también Kero esta hecho de magia, pero que yo sepa, ninguno de los dos (su padre o Touya) ha venido a Hogwarts, si hubiese sido así, me imagino que me hubiesen enviado cuando cumplí los once, para empezar desde el principio o me hubiesen hablado del colegio antes...-dijo Sakura, mordiendose levemente el labio inferior.
-Pero Sakura, tal vez, los antepasados de tu padre o de tu madre, eran magos y brujas más poderosos, que sí fueron a Hogwarts...-expuso Tomoyo.
-Sí, también es problable Tomoyo, pero ¿cómo explicas que crearan una cuenta a mi nombre dos años antes de yo nacer? si en ese entonces en la familia de papá, sólo quedaban mis abuelos paternos y nunca dieron muestras de poseer magia, además papá me comentó que mi llegada al mundo para ellos (los abuelos paternos) fue toda una sorpresa...-respondió a su vez Sakura.
-También es cierto...-murmuró Tomoyo.
-¿Y la familia por parte de tu madre, Sakura? -preguntó Hermione, Sakura le había contado lo de la muerte de su mamá y todas las cosas de su vida, omitiendo lo de las Clow Card ahora Sakura Cards, la verdadera identidad de Yukito y Kero, el verdadero poder de su padre, también omitiendo a Eriol Hiraguizawa y obvio omitiendo a su primer amor de infancia, Shaoran Li.
-La familia por parte de mi madre, no quedan muchos, mi abuelo y mi tía Sonomi, la mamá de Tomoyo, la verdad es que mi madre y la Sra. Sonomi eran primas, pero siempre andaban juntas y la Sra. Sonomi protegía a mi madre de todo mal, por eso decían que eran hermanas, y Tomoyo y yo también nos hemos criado así, pero no creo que mi madre hubiese tenido magia, porque sino ¿porque no evitó la muerte? -dijo esta vez, con un deje de tristeza en su voz, la Cardcaptor.
-Sakura, hay algo que debes entender, no hay ningún hechizo que traiga a los muertos a la vida, ni ninguna poción que te retenga en este mundo cuando es la hora de partir, me imagino que habéis escuchado de la famosa Piedra Filosofal (ó Piedra del Hechicero, según sea en vuestro país), que te daba el elixir de la vida eterna y todo lo que desearas...-dijo Hermione, mientras Sakura y Tomoyo asentían...-En nuestro primer año en Hogwarts, mis amigos Harry, Ron y yo, tuvimos que salvar susodicha piedra, que se encontraba escondida en el colegio, el conocedor de la Alquimia y creador de la piedra, se llamaba Nicolás Flamel, era uno de los mejores amigos que el director de nuestro colegio tenía, la mando a destruir, dijo que ya no deseaba más eso, era mucho pesar y dolor ver a sus amigos envejecer y morir, y ellos seguir allí, sólos, por eso el y su esposa decidieron darle la piedra a Dumbledore, para que la destruyera...-hizo una pausa tomando un respiro...-Harry le dijo que su amigo, Nicolás, iba a morir, Dumbledore sólo le contestó que ellos se habían quedado con un fragmento de la piedra para poner sus asuntos en orden y que su muerte seria como irse a la cama después de un día muy largo y que la muerte no es el fin, sino el comienzo de una nueva aventura...-finalizó.
-¡¡Vaya!! es...eso es...increíble...-dijo Tomoyo, emocionada.
-Pero...-empezó Sakura.
-Escucha, nisiquiera esa piedra tan maravillosa podía darte la felicidad, recuerda bien esto Sakura, en el mundo magico y en el mundo normal, no hay nada que traiga muertos a la vida y si lo hacen, estos regresan siendo seres malvados, corrompidos por el odio, la maldad y la codicia, no hay nada que retenga a una persona a este mundo cuando le ha llegado su hora Sakura, recuerda siempre esto que te he dicho...-le dijo Hermione, sabiamente.
En eso Hoopkirk les abré la puerta. Sakura y Tomoyo (especialemente la primera) olvidaron por unos segundos de que habían estado hablando, ambas esperaban encontrarse con más mármoles, estaban sorprendidas. En el sitio donde habían entrado era un estrecho pasillo de piedra, iluminado con antorchas. Se inclinaba hacia abajo y había unos raíles en el suelo. Hoopkirk silbó y un pequeño carro llegó rápidamente por los raíles. Las tres subieron junto a Hoopkirk y el carro se puso en marcha.
-Les recomiendo desde ahora que no hablen, por favor...-fue lo último que dijo Hermione antes de ponerse de un color verdoso, Tomoyo se puso más pálida y Sakura tenía el estómago revuelto.
Fueron rápidamente a través de un laberinto de retorcidos pasillos. Sakura observó al gnomo Hoopkirk, aparentemente el carro, tenía mentalidad propia o algo similar, ya que Hoopkirk no lo manejaba.
A Sakura y a Tomoyo le escocían los ojos de las rafágas de aire frío, Sakura los mantuvo abiertos, pero Tomoyo los cerró al igual que Hermione, en una ocasión a Sakura, le pareció ver un estallido de fuego al final del pasillo y se dio la vuelta para ver si era un dragón, pero era demasiado tarde. Iban cada vez más abajo, pasando por un lago subterráneo en el que había gruesas estalactitas y estalagmitas saliendo del techo y del suelo.
Al fin el carro se detuvo ante una pequeña puerta , Tomoyo se sostuvo de las manos de Sakura, ya que las rodillas le temblaban, igual a Hermione, parecía que a Sakura, no le había causado ningún efecto, aparte del revoltillo que tenía en el estómago.
Hoopkirk se acercó a la puerta negra y abrió la cerradura, mientras la puerta se abría, una oleada de humo amarillo las envolvia, cuando se aclaró, Sakura y Tomoyo estaban jadeando, mientras Hermione entraba con una pequeña bolsita en la mano y le hacía señas a las otras dos para que entrarán.
-Sakura, esto es un sickle -explicó mostrandole una pequeña moneda de plata.-Esto es un galeón...-dijo Hermione, mostrandole unas monedas de color oro...-Diecisiete sickles forman un galeón...-estas son las knuts...-mostrandole unas pequeñas monedas de bronce...-veinte knuts forman un sickle ¿verdad que es fácil?
-He entendido, si a eso te refieres...-dijo Sakura, observando las pilas y montañas de monedas que habían en esa camára.
-Los bancos de nosotros, los no magos, deberían ser como estos...-murmuraba Tomoyo, con gracia.
-Sí, así no habrían tantos robos, ni nada parecido...-corroboró Sakura, sonriendo.
-Bueno...-dijo Hermione volviendose a Hoopkirk...-Llevenos ahora por favor a la cámara trescientos tres...-dijo mientras las tres se subian en el carro y volvian a sentir ese mareo y el estómago revuelto, en pocos minutos, que a las chicas le parecieron milenios, llegaron a la cámara señalada.
Esta a diferencia de las demás, tenía la puerta de color dorado, con ribetes de color rosa, tenía varios rubíes y gemas preciosas incrustadas en la puerta, de un lado el sol, del otro las estrellas y entre las dos más arriba estaba la luna, cuando Hoopkirk quitó la cerradura, se escucho como si un mecanismo hubiese sido puesto en funcionamiento, al instante la puerta se abrió, causando que la luna que estaba en medio de los otros dos signos y más arriba se dividiese, cuando la puerta se abrió totalmente, los ojos de las tres chicas, estaban fuera de sus órbitas.
-Madre santísima...-fue lo que dijo Hermione, cuando pudo volver a hablar.
-Te apoyo...-corroboró Tomoyo, anonadada.
Sakura lentamente se acercó y entró, encontrandose con la habitación llena de galeones, knuts y sickles, la habitación no tenía un rincón si tener monedas, adentro a diferencia de las otras cámaras, las paredes no eran grises y opacas, estas estaban pintadas, la que quedaba de frente de color dorado, las paredes de los lados, de color plateado y el techo de un color rosa suave, Sakura no cabía en sí del asombro, ni las otras dos tampoco.
-Sakura, sea quien sea que te haya creado esta cámara, se esmeró mucho en mandarla a hacer...-dijo Tomoyo, Hoopkirk, quien estaba cerca y escucho dijo:
-Disculpe mi intromisión, pero esta cámara la hizo el mismo que creó la cuenta de la señorita, quiero decir, que esa persona no mando a que nadie lo creara, lo hizo por si mismo o por si misma...-opinó Hoopkirk, saliendo de la estancia.
-Pero entonces...-se mordió el labio Sakura.
-Bu...bueno, Sakura, ven, te...tenemos que tomar el dinero para comprarte las cosas...-entrecortadamente dijo Hermione, todavía impactada.
-Ti...tienes razón, ayudame Hermione...-le pidió Sakura, mientras éstas tomaban el dinero necesario, Tomoyo se acerco a las puertas que confinaban ese lugar, con el dedo índice de su mano derecha, tocó el borde de una de las mitades de la puerta, notando con mucha sorpresa que eso, no era pintura como habían creído en un principio.
-Mmm, ch...chicas...-titubeó Tomoyo, llamando a las otras dos.
-Con esto será suficiente Sakura ¿que sucede Tomoyo? -preguntó Granger, acercandose a la amatista, lo mismo hizo Sakura.
-¿Qué pasa, Tomoyo? -preguntó Sakura, un poco preocupada.
-Sucede que esto, no es pintura...-dijo casi sin voz, Tomoyo.
-¿Cómo que no es pintura? entonces ¿qué es? -volvió a preguntar Sakura.
-Es cierto, esto no es pintura...-dijo Hermione, pasando sus dedos por la superficie de la mitad de la puerta y con una cara entre sorpresa e incrédulidad...-esto...esto es oro, Sakura...las puertas estan hechas de oro real y aparentemente de piedras preciosas reales también...-causando con sus palabras que el poco aplomo que le quedaba a Sakura, por todas esas sorpresas, se le fuera para los pies.
-¿Oro? ¿Oro, campante y sonante, no están bromeando? -dijo Sakura, pálida, todavia sin creerlo.
-Es oro, tocalo, notarás la diferencia...-le dijo Tomoyo, con varias gotas de sudor perlando su frente a causa de la sorpresa.
-Es cierto pero ¿quién sería capaz de hacer tal cámara solamente para mi? -dijo Sakura, angustiada de no saber.
-No lo sé Sakura, pero prometo investigar en Hogwarts si ha estudiado alguien con el apellido Kinomoto allá, aunque...bueno, vayamos a comprarte las demás cosas, no quiero que también nos salga con que el suelo que pisamos, también es de oro...-dijo Hermione, saliendo de aquella hermosa cámara, detrás de ellas, venían Sakura y Tomoyo.
Hoopkirk, cerró la puerta de la cámara y se subió al coche, guiandolas a la salida del laberinto de cámaras subterráneas.
Hermione no podía imaginar, cuanta razón tenía, acerca del suelo de la cámara de Sakura...
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Mientras que en la misma ciudad de Londres, en Grimmauld Place, el joven Potter estaba preocupado, pero a la vez muy feliz.
-No me lo puedo creer, entonces ¿No hablaremos con Hermione hasta que estemos en el Expreso de Hogwarts? -preguntaba en ese momento, Ron Weasley a Harry.
-Exacto, aunque quisiera saber, que tanto hace en Japón...siento mucha curiosidad...-dijo Harry mientras enfocaba su atención en el juego de Ajedrez en el que Ron ya le llevaba cinco ganadas y dos perdidas.
-Enseñandole a esa alumna que entrará nueva me imagino...-suspiró Ron, mientras su caballo se comía a un alfil de Harry.
-Por cierto Ron ¿no deberías estar estudiando? digo claro, ya que eres un Prefecto...-se burló Harry...-¿No que los prefectos tienen que tener buenas notas siempre?
-Ah, ya cállate Harry, aunque la verdad, aun sigo sorprendido, pensé la verdad que tú serías el prefecto, no yo...-dijo Ron, decaído, ser prefecto no le gustaba mucho.
-Bueno...pero fuiste tú, así que...-rió Harry, aunque en lo más recóndito de su mente, sabia que era el quien iba a ser prefecto, pero Dumbledore no lo nombró, porque pensó que el (Harry) ya tenía demasiadas responsabilidades, como para agregarle una más.
-Ya te estas pareciendo a Hermione, Harry, creo que pasar tanto tiempo con ella, te ha pegado algo de su manía...-se burló Ron esta vez.
-No lo creo, sólo pienso que deberías, no he dicho que lo hagas, no te estoy obligando a punta de varita...-rió Harry, moviendo, mientras Ron se comía a un peón.
-Eres pesimo al Ajedrez, Harry...-suspiró Ron.
-Ni que lo digas amigo...-corroboró Potter.
En eso se escucha la voz de la Sra. Weasley llamar a Ron...
-Regreso enseguida Harry...-dijo el pelirojo y se marchó.
-"No te elegí como Prefecto, porque pensé que ya tenías demasiadas responsabilidades, como para agregarte una más..." esas fueron las palabras de su director, antes de que él (Harry) levantara la cabeza y observase como una perlada lágrima se perdía en la blanca barba de Dumbledore...-"Estaba muy molesto con Dumbledore al principio, pero después que me calme, me di cuenta de que sólo estaba preocupado por mi, también se que debo decirle a ambos lo de la profecía..." -pensó Harry, observando la puerta por la cual había salido Ron...-"Se que debo decirles en algún momento lo de la profecía, pero no me siento preparado para ver los rostros de Ron y Hermione llenos de angustia y terror, no quiero preocuparlos, también está este sueño que llevo teniendo desde hace varios días, se repite constantemente..."
-Harry, oye Harry, reacciona...-le decía una chica de cabellos pelirojos y ojos azules al joven Potter.
-¿Eh, que? Ah, Ginny, eres tú ¿qué sucede? -preguntó Harry, saliendo del torbellino de pensamientos.
-Mamá dice que bajemos a comer...-dijo Ginny Weasley...-Oye ¿estás bien? te notó un poco pálido...-preguntó la joven mientras ambos bajaban las escaleras.
-Sí, estoy bien, Ginny, sólo que estaba muy perdido en mis pensamientos, nada más...-sonrió Harry, ambos entraron en la cocina, donde estaban todos reunidos, tomaron sus asientos y se dispusieron de disfrutar aquella deliciosa comida.
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-Muy bien, lo tenemos casí todo, sólo falta la varita y las túnicas...-dijo Hermione, con varias bolsas en las manos...-Y por supuesto, la mascota que tendrás en Hogwarts.
-¿Qué mascota tienes tu, Hermione? -preguntó Sakura, con varias bolsas por igual.
-Tengo un gato llamado Crookshanks -contestó la castaña, guiando a las otras dos a una tienda que llevaba por nombre Ollivander, era estrecha y de mal aspecto. Sobre la puerta, en letras doradas, se leía: «Ollivander: fabricantes de excelentes varitas desde el 382 a.C.». En el polvoriento escaparate, sobre un cojín de desteñido color púrpura, se veía una única varita.
Cuando entraron, una campanilla resonó en el fondo de la tienda. Era un lugar pequeño y vacío, salvo por una silla larguirucha donde Tomoyo y Hermione se sentaron a esperar. Sakura se sentía algo extraña, como si hubieran entrado en una biblioteca muy estricta. Se tragó una cantidad de preguntas que se le acababan de ocurrir, y en lugar de eso, observó las miles de estrechas cajas, amontonadas cuidadosamente hasta el techo.
-Buenas tardes -dijo una voz amable.
Causando que Sakura, Hermione y Tomoyo, dieran un salto de susto y sorpresa.
Frente a ellas estaba un anciano; sus ojos, grandes y pálidos, brillaban como lunas en la penumbra del local.
-Bu...buenas tardes, Sr...-dijo nerviosamente Sakura.
-Ah, sí -dijo el hombre de ojos pálidos...-Sí me preguntaba...-hizo una pausa...-Bueno eso no importa, veamos cual será tu varita...-dijo sin mucho más el Sr. Ollivander...-Muy buenas tardes, Srita. Granger...-le saludo...-también a usted señorita...
-Daidouji, Tomoyo Daiduoji...-se presentó la amatista.
-Señorita Daidouji, muy bien, Srita. Kinomoto...-dijo el Sr. Ollivander, mientras buscaba entre las miles de cajas que estaban allí decía: Cada varita Ollivander tiene un núcleo central de una poderosa sustancia mágica, Sakura. Utilizamos pelos de unicornio, plumas de cola de fénix y nervios de corazón de dragón. No hay dos varitas Ollivander iguales, como no hay dos unicornios, dragones o aves fénix iguales. Y, por supuesto, nunca obtendrás tan buenos resultados con la varita de otro mago o bruja.
-¿Cómo sabe el nombre de Sakura? -le preguntó muy bajito a Hermione, Tomoyo.
-No lo sé...-dijo Hermione, poniendo a trabajar su cerebro.
-Muy bien, por favor, Srita. Kinomoto, pruebe está. Madera de haya y nervios de corazón de dragón. Veintitrés centímetros. Bonita y flexible. Cógela y agítala.
Sakura un poco sorprendida de que aquel señor supiera su nombre tomó la varita, sintiendose un poco tonta, la agitó causando que un cristal que había sobre el mostrador explotara...
-Yo lo siento, no quería...-empezó Sakura, pero el Sr. Ollivander, le quitó la varita de inmediato, colocandole otra...-Arce y pluma de fénix. Diecisiete centímetros y cuarto. Muy elástica. Prueba...
Cuando Sakura la agitó, varias de las cajas amontonadas salieron disparadas en varias direcciones.
-No, no, pruebe está...-dijo Ollivander...-Ébano y pelo de unicornio, veintiún centímetros y medio. Elástica, vamos, agitala, agitala...
Al agitarla, varios estuches vacíos empezaron a flotar, lanzandose sobre Hermione y Tomoyo...
-No, no...podría ser...pero...-decía entre dientes el Sr. Ollivander, desapareciendo entre los pasillos de miles y miles de varitas, apareciendo un instante después con un estuche de color verde oscuro, que tenía por diseño varias flores de cerezo de color rosa suave...-Pruebe está por favor...
Cuando Sakura tocó la varita. Sintió un súbito calor en los dedos. Levantó la varita sobre su cabeza, la hizo bajar por el aire polvoriento, y una corriente de chispas rojas y doradas estallarón en la punta como fuegos artificiales, arrojando manchas de luz que bailaban en las paredes.
-Oh bravo, bravo, al fin, su varita le ha escogido, maravilloso y curioso a la vez, muy, muy curioso...-dijo el Sr. Ollivander, mientras tomaba la varita y la volvia a poner en su caja, aún murmurando...-Maravilloso y curioso a la vez...
-Hmm, perdone, pero ¿que es tan maravilloso y curioso a la vez? -preguntó Sakura.
Ollivander fijó su mirada pálida en la verde de Sakura y dijo...
-Srita. Kinomoto, recuerdo cada varita que he vendido, aunque no lo parezca, y resulta que su varita es de veintiocho centímetros, madera de cerezo, núcleo de pluma de alas de ángel, pétalo de cerezo y pluma de fénix, flexible y elástica, combinación muy buena para Transformaciones y Encantamientos...-murmuró...-No son combinaciones muy cómunes, normalmente solo es un sólo núcleo, experimenté hace muchos años atrás y hice cuatro que fueron las únicas con tres núcleos; y resulta que de esas mismas alas de ángel se dieron tres más aparte de la de usted, con dos complementos diferentes por supuesto, pero la última vez que di una varita con el mismo núcleo que a usted fue a una jovencita hace muchísimos años atrás ya, era muy parecida a usted, la verdad no recuerdo muy bien su nombre, pero, podemos esperar grandes cosas de tí, Sakura Kinomoto, ya que esa jovencita tenía grandes poderes y si tu posees a la hermana gemela de aquella varita, tienes el mismo poder que aquella jovencita, ella logró mucho aquí en el mundo mágico, tenía poderes extraordinarios, increíbles y poco comúnes, deseados por Aquel-que-no-debe-ser-nombrado, ten cuidado, pequeña Kinomoto...-fueron las últimas palabras del anciano antes de devolverle la cajita donde estaba la varita.
Sakura pagó siete galeones de oro por su varita, y salió seguida de Tomoyo y Hermione...
-Bien, ahora si que estoy realmente confundida, nunca había escuchado de que existiera una joven que poseyera poderes deseados por Voldemort...-dijo Hermione, taladrandose el cerebro.
-Es extraño, ese señor me da escalofríos...-dijo Sakura, entrando junto a las demás en una tienda que llevaba por nombre Madame Malkin, túnicas para todas las ocasiones
Madam Malkin, era una bruja sonriente y regordeta, vestida de color malva...
-¿Hogwarts, querida? -preguntó la mujer cuando Sakura empezó a hablar...-Si tengo varios aquí la verdad, enrealidad un joven se está probando ahora.
En el fondo de la tienda, un joven de rostro pálido y puntigudo, de cabellos rubios platinos estaba de pie sobre un escabel, mientras otra bruja le ponía alfileres en la larga túnica negra. Madame Malkin guió a Sakura a otro vestidor, al de damas, tomaron las medidas rápidamente y le entregaron sus túnicas a Sakura.
-Muy bien, ahora falta tú mascota...-murmuró Hermione, dirigiendose las tres al Emporio de las Lechuzas...
Al cabo de unos diez minutos, Sakura salia con una hermosa lechuza macho de color negro como la noche, con pequeñas manchitas blancas en las alas, tenía una mirada ambarina, decidida, esa mirada que le recordaba mucho a alguien de su infancia...
-Es una lechuza muy bonita...-dijo Tomoyo, encantada.
-Sí, es cierto...-dijo Hermione, apoyandole.
-Te llamaras, Xiaolang Sheng...-dijo Sakura, sonrió un poco nostágica. Mientras Tomoyo sólo le miraba con un poco de tristeza.
Mientras las tres caminaban en direción a la pared por donde habían entrado, sin querer chocaron con dos personas, especifícamente, Sakura y Hermione...
-Lo siento, disculpame...-dijo el chico con el que tropezó Hermione, cuando ambos se observaron, Hermione lo miró con incrédulidad y extrañeza, y el joven cambio su tono amable y gentil, a un tono duro, frío y altanero.
-Pero si es el hurón...-dijo Hermione, poniendose en pie.
-Sí es la sangre sucia ¿dónde dejaste al par de gays, Cara partida Potter y Comadreja Weasley? -dijo sarcástico el joven de ojos grises metalicos.
-¿Y tu dónde dejaste a tus gorilas? ¿en el zoo? -preguntó de igual modo, Granger.
-No es de tu incumbencia, y dile a tu amigo Potter, que se ande con cuidado, las cosas no le resultarán tan fáciles esta vez, vengaré lo que le hizo a mi padre...-dijo Draco Malfoy, observando a la amatista, que observaba esa conversación extrañada y la castaña que estaba sobre su amigo...-Veo que a diferencia de ti, estas jovencitas andan con clase y estilo...-se burló Malfoy.
-Srita. ¿está bien? -dijo el joven educadamente, que tenía a Sakura sobre si.
-Sí, lo siento joven...-dijo Sakura, poniendose en pie.
-No, no hay problemas...-dijo el joven, con el cabello rubio y largo, atado en una colita, de ojos azules metalicos.
-Hurón, huroncito, ten cuidado o el Señor Tenebroso, vendrá a por ti...-dijo fríamente Hermione.
-Te crees la gran cosa porque andas con ese cara partida Potter ¿eh? maldita sangre sucia...-escupió Malfoy, al instante recibió un puñetazo en pleno rostro.
-Querido primo, se que tu y yo somos personas de sangre limpia, pero eso no te da poder para insultar a los mestizos ¿sabías? -dijo el joven de cabellos rubios y largos, de ojos azules metalicos.
-Eliefes...Es...está sangre...digo está mestiza, es de la cual te he hablado...-dijo Malfoy, pasandose una mano por la zona adolorida.
-Hmmm, Hermione Granger, el cerebrito de Hogwarts y mejor amiga de Harry Potter y Ron Weasley...-dijo el joven llamado Eliefes, observando detenidamente a la chica...-Muy interesante, bastante interesante...-dijo el joven, alzandole el rostro con un dedo bajo su mentón...-Eres orgullosa, y valiente, por eso estás en Gryffindor, estás dispuesta a ayudar a quien lo necesite, coraje y valor, junto a tu orgullo, son tus mejores armas, Granger, no lo olvides...-dijo Eliefes...-Draco, vamonos...-y el joven empezó a caminar.
-¿Qué tipo de nombre es Eliefes? -preguntó Tomoyo, bajito a una sorprendida Hermione, pero el joven, aunque lejos, puedo escuchar la pregunta.
-Mi nombre es Eliefesias Matthew Malfoy, conocido mejor en mi familia como Elie, Eliefes y otras maneras más, un placer...-dijo el joven acercandose, besando la mano de Tomoyo, gesto que le recordó mucho a alguien del pasado.
-Mi...mi nombre es Tomoyo...Tomoyo Daidouji...-dijo la chica, levemente sonrojada.
-Un placer...-repitió la misma acción con Sakura y Hermione...-Perdonen mi descortésia, pero hay veces en las que mi primo me hace salir incluso de las clases de ética, ahora con su permiso, Draco, debemos marcharnos...-dijo Eliefesias, caminando calle abajo.
-Mi primo no estará en Hogwarts para defenderte, Cerebrito Granger...-dijo fríamente Draco...-A ver si esos artefactos muggles hacen algo contigo, porque la verdad...-se burló el, pasandose una mano por el rostro y observando a Granger despectivamente.
-¡¡¡Draco!!! deja de estar parloteando estúpideces y ven...-se escuchó la voz de Eliefes, a lo lejos.
-Ya voy, ya voy...hasta Hogwarts Granger, señoritas...-dijo Draco, despidiendose de Tomoyo y Sakura, y siguiendo a su primo calle abajo.
-No lo soporto, ¡¡¡No lo soporto!!! -dijo Hermione, apretando los labios y observando en direción por donde se habían marchado los primos Malfoy.
-¿Quienes eran ellos? -preguntó una medio atontada Sakura.
-El de ojos grises y de enorme ego, es Draco Malfoy, el favorito de Snape y enemigo a muerte de todos los que no sean de Slytherin, odia más a los Gryffindors que a nadie más, en especifíco, Harry, Ron y yo, somos parte de la gran comitiva a la que el siente odio, recuerda que te hable de él...-contestó Hermione, volviendo a emprender el camino hasta la pared...-Pero ese joven Eliefesias Matthew, no se nada de él, la verdad no sabía que en la familia Malfoy hubiesen algunos de ellos educados, y mucho menos sabía que el tenía primos o algo parecido...-decía mientras se abría paso entre la muchedumbre.
-¿Qué significa eso que el te llamo? debe de ser algo muy malo, porque el primo le pego duro...-dijo Tomoyo, colocandose a un lado de Hermione.
-Es cierto, el tal Draco tenía la nariz roja, no sangro, pero si que le dejo la cara roja el joven Eliefesias...-dijo Sakura, colocandose al otro lado de Hermione.
-Eso que el me llamo, "Sangre Sucia" es como los ignorantes de "Sangre Limpia" como se denominan algunas de las familias de larga tradición mágica como lo es la de Malfoy, así es como nos llaman a los que somos de padres muggles en donde no han habido magos o brujas nunca, claro no es algo agradable, y tampoco es algo que se dice en una conversación civilizada, solamente ese asqueroso hurón me ha dicho así, pero algún día, hasta algún día, lo voy a agarrar y lo voy a desnucar...-dijo entre dientes Granger, sumamente enojada...-Sus otros comentarios ya no me afectan, la verdad es que uno se acostumbra de que te digan lo mismo, pero siempre que me dice esas dos palabras, me enojo bastante...-bufó Granger.
-Jejeje, es...es evidente...-dijo nerviosa Sakura, con miles de gotas en su cabeza.
-Bueno, ahora vayamos a casa, tenemos hambre y además tienes que probar hechizos con tu varita...-se calmo Hermione.
-Pero dijiste que no se podía usar mágia fuera del colegio...-dijo extrañada Sakura.
-Ahora en sexto si se puede, por supuesto con mucho cuidado, yo puedo hacer magia, desde sexto en adelante podemos usar la magia en casa, y me imagino que tienes un permiso especial gracias a Dumbledore para que éstes más preparada...-dijo Hermione, volviendo a abrir la pared, y entrando al Caldero Chorreante, hecharon polvos flu y estuvieron de nuevo en la residencia Daidouji.
-Al fin me sentaré...-suspiró alegremente Sakura, dejandose caer en un sillón que había a un lado de la chimenea...-Me duelen los pies...
-Bueno, descansemos un rato...-dijo Hermione, sentandose en otro sillón.
-¿Porque no almuerzan aquí? después de todo Sakura, Touya está en el hospital y tu padre en la universidad hasta tarde hoy...-dijo dulcemente Tomoyo.
-Me parece buena idea...-sonrió la ojiverde.
-Yo también estoy de acuerdo, creo que si empezaramos a caminar a tu casa, me caeria antes de terminar de salir de aquí...-dijo Hermione, sonriendo.
-Bueno...-dijo Tomoyo riendo...-Iré a avisar que agreguen dos platos más...-dijo la amatista saliendo de la estancia, dejando a las dos brujas solas.
-Oye, Sakura...-dijo bajito Hermione, tan bajito que Sakura pensó que lo había imaginado...-Sakura...-dijo un poco más alto.
-¿Eh? ¿qué sucede, Hermione? -preguntó la ojiverde, recostando su cabeza en el espaldar del sillón.
-¿Tomoyo tiene poderes mágicos? -preguntó cautelosamente.
-¿Qué? no, no que yo sepa, y si los tiene no me lo ha dicho...-dijo Sakura, un poco distraída...-¿porque la pregunta? -dijo mirandola fijamente y extrañada.
-Es que...-empezó Hermione, en eso entra Tomoyo.
-Dice Ivy, que bajemos a comer...-sonrió la amatista al notar como Sakura era la primera en salir.
-Vaya, ella si que tiene deseos de comer...-sonrió nerviosamente Hermione, no sabía si la amatista había escuchado a través de la puerta.
-Algo natural en ella...-rió Tomoyo, guiando a Hermione al comedor.
Antes de bajar las escaleras, Hermione le detuvo jalandola de la mano...
-Tomoyo ¿puedo preguntarte algo?
-Sí, por supuesto Hermione...-sonrió la chica.
-Espero que no te moleste pero ¿tienes poderes mágicos? -dijo Hermione, fijandose municiosamente en la expresión de Tomoyo.
-¿Yo? ¿poderes mágicos? que más quisiera...-rió por lo bajito...-No, no los tengo.
-¿No sabes si en tu familia han habido magos o brujas? -insistió Hermione.
-No, no que yo sepa ¿porque lo preguntas? -dijo extrañada Daidouji.
-Por...por nada en especial...-dijo Granger fijando sus ojos miel en los amatistas de ella...-Sólo que me pareció extraño que entrarás al mundo mágico, sin tener poderes...-suspiró.
-No lo se, tal vez sólo tuve suerte...-respiro un tanto ¿aliviada? Tomoyo.
-Bueno eso no importa ya, vayamos a comer...-sonrió Hermione, para romper la tensión que se había formado entre ambas.
-Sí, vamos...-y Tomoyo guió a Hermione al comedor, donde Sakura les esperaba.
Aunque el aire que había soltado Tomoyo, momentos atrás como de alivio, fue percibido por Hermione...
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Ya había caído la noche en Londres y todos en Grimmauld Place estaban ya acostados, los próximos días serían muy agotadores porque terminarian de pintar la casa de los Black y se acercaba la partida hacía Hogwarts, Harry y Ron dormían la misma habitación que el verano anterior, con mejoras por supuesto, las paredes estaban pintadas de un verde musgo del lado de Harry y de un color rojo como su cabello el lado de Ron, que estaba decorado con su equipo favorito Los Chuddley Cannons, el lienzo blanco de estaba anteriormente Phineas, había sido arreglado, ya que el lienzo estaba desgastado, la madera del piso había sido pulida, estaban los armarios de Harry y Ron, cada uno en una esquina, arriba de ambos, estaban las jaulas de Hedwig y Pig, estás no estaban esa noche allí porque Fred y George habían utilizado a Pig para enviarle un mensaje a Lee Jordan, el mejor amigo de ambos en Hogwarts y Harry y Ron, habían utilizado a Hedwig para que le llavara unas cartas a Hermione.
Todos dormían, y Harry aunque en la situación que se encontraba de ser asesino o ser asesinado por Lord Voldemort le hacía sentir como si hubiese comido algo vivo y saltara en su estómago, una sensación para nada agradable, se sentía feliz, sí feliz, feliz de saber que sus amigos estaban sanos y salvos, saber que aunque por poco no lo cuenta, su padrino estaba bien, lo único que no le había agradado era que esa tarde su profesor menos apreciado había aparecido por allí, por supuesto que nos estamos refiriendo a Severus Snape, fuese como fuese, Harry seguía pensando que Snape seguía siendo un mortífago, aunque estuviese del lado de Dumbledore aparentemente, aunque por su ayuda habían salvado a Sirius, a sus amigos y a el mismo, pero aun desconfiaba de él.
No podía dormir, Harry escuchaba los ronquidos de su amigo Ron y recordó su encuentro esa tarde con Severus Snape...
------Flash Back------
-Oye Harry, dice Lupin que vayas a la cocina, necesita hablar contigo...-dijo Fred, abriendo levemente la puerta de la habitación en la que Harry y Ron jugaban unas partidas de Gobstones.
-¿A mi sólo? ¿estás seguro, Fred? -preguntó Harry, un poco sorprendido.
-Sí, dice que te apures por favor...-dicho esto Fred Weasley, cerro la puerta y bajo las escaleras.
-Regreso enseguida Ron o eso espero...-dijo Harry, poniendose en pie, pesadamente.
-Bien, en lo que vas, empezaré a escribir una carta para Hermione, si uno no le escribe, no sabemos de ella y así habla de nosotros...-dijo Ron un poco molesto porque Granger casí no había mandado cartas ese verano.
-Sí, buena idea, haré lo mismo cuando suba...-corroboró Harry, extrañado por igual de que su amiga, no escribiese mucho ese verano.
Harry bajo inmediatamente las escaleras, entrando en la cocina, encontrandose con un silencio sepulcral, cosa rara, ya que normalmente, la señora Weasley, hablaba con Tonks y Ginny a esas horas, y Sirius, Lupin, el señor Weasley, Ojoloco Moody, Bill, Charlie y otros miembros de la Orden estaban tomando té, y hablando de cosas de la Orden, allí estaban todos los mencionados con anterioridad, menos Tonks.
-Ginny, salgamos de aquí...-dijo la señora Weasley, un poco tosca, tomando a su hija por los hombros y sacandola de allí.
En la estancia quedaron Lupin, Ojoloco, Bill, Charlie, Sirius, el señor Weasley y Harry ahí se fijo, en la figura vestida de negro, con el cabello grasiento y piel cetrina, Severus Snape, estaba en el Cuartel General.
-¿Me...me mandaron a llamar? -preguntó dudoso Potter.
-La verdad es que sí, Harry...-dijo Lupin...-Severus...-dijo mirando a Snape...-desea decirte algunas palabras y hacerte una pequeña prueba de Oclumancia...
-No se para que quieren seguir con esto, además Harry ya no está teniendo sueños extraños ni nada parecido ¿porque tienes que seguirle dando clases tú? ¿porque no Dumbledore? -escupió Sirius, observando con sumo odio a Snape.
-A mi me da el mismo placer que a ti, tener que darle clases a Potter, además el director está realmente ocupado es estos momentos como para encargarse de él...-dijo pausadamente Snape, como si decir aquellas palabras le causara un gran placer.
-¡¡¡Maldito!!! -e inmediatamente Sirius levantó la varita contra Snape, pero éste ya le estaba apuntando al corazón de Sirius.
-Por favor, Sirius dejalo, no pasa nada, enserio...-dijo Harry, tratando de calmar a su padrino, aunque sus verdaderos deseos eran hecharle un maleficio a Snape que lo dejara idiota para el resto de su vida.
-Si Black, escuchalo, matarte no me dara ningún placer, no obtendré ninguna ganancia, ya que, Dumbledore está buscando todas las evidencias contra Pettigrew, y está obteniendo que limpien tu nombre...-dijo Snape, sosteniendo fuertemente su varita...-Potter, me imagino que has estado prácticando Oclumancia ¿verdad? -dijo haciendo una mueca.
-Sí señor...-dijo Harry, su odio era tal, que deseaba pulverizar a Snape en un segundo.
-El director desea que retomemos la clase, aunque por supuesto no es de mi agrado y yo me encargare de verificar si has estudiado como es debido, preparate ¡¡Legeremens!!
Snape como la primera sesion de esa torturante clase lo ataco antes de que Harry se hubiese preparado, incluso antes de reunir alguna fuerza de defensa, la cocina dio vueltas ante sus ojos y desapareció; por su mente pasaban imágenes y más imágenes a enorme velocidad, como una película parpadeante bastante intensa...
Harry se vio a si mismo con siete años, observando como a Dudley le regalaban una bicicleta nueva y se moría de celos...Tenía once años y de la chimenea empezaron a caer centenares de cartas dirigidas al señor H. Potter, la llegada de Hagrid, se vio con el sombrero seleccionador, su primera pelea con el espectro de Voldemort, de allí se vio a si mismo con doce, siguiendo a las arañas, luchando contra el basilisco, en tercero, enfrentando a los dementores, en cuarto, la sorpresa de ser elegido, su riña con Ron, las enseñanzas de Hermione, las pruebas, y la muerte de Cedric, de allí las imágenes saltaron al año pasado, al Ministerio de Magia, observo con horror como los cerebros ataban con sus tentáculos a Ron y se pegaban a su cuerpo, observo como Hermione caía por causa de un hechizo lanzado por Antonin Dolohov, observo a Sirius pasar a través del velo y quedarse allí, después la pelea con Voldemort y por último la conversación con Dumbledore, como un chispazo, la cara de Lord Voldemort fue su última imágen, antes de pensar rápidamente.
-"Es...esto...no...quiero seguir viendo...esto..." -se dijo Harry...-"¡¡¡No quiero ver más esto!!!"
Entonces Harry notó una punzada reconocida para él en la rodilla derecha. La cocina, junto a los demás habían vuelto a aparecer, hay Harry se fijo que había caído al suelo apoyado en esa rodilla.
-Bueno Potter, te has esforzado, es...es evidente, aunque no lo suficiente, me has dejado indagar mucho...¿Has soñado últimamente con el Ministerio de Magia otra vez, Potter? -preguntó desdeñosamente Snape.
-N...no señor, no lo he hecho...-contestó Harry, fríamente, poniendose en pie.
-¿Porque entre tus recuerdos está lo ocurrido en el Ministerio? -volvió a preguntar Snape, frotandose levemente la muñeca.
-No...no lo se, señor, tal vez porque es un suceso reciente...-contestó Harry, observando fijamente a Snape.
-Muy bien Potter, una última vez, antes de marcharme...-Snape levantó su varita en alto y dijo...-contaré hasta tres, uno...dos...tres...¡¡Legeremens!!
Y ante Harry volvieron a desplazarse más imágenes, su reciente pelea con Dudley, sus sueños en el cementerio, en ese momento la imágen de él y Hermione caminando por las orillas del lago de Hogwarts en su cuarto curso, paso como una rafága...
-"¡¡No puedes ver esto!!!" -pensó Potter, mientras lentamente, empezaba a vaciar todos sus pensamientos y mandarlos bien lejos, olvidandose de que alguna vez poseyo sentimientos, dejando su cerebro literalmente vacío, evitando así que Snape viera alguno de sus recuerdos más preciados.
-Mejor, mucho mejor...-dijo con desprecio Snape, al notar como la mente de Harry se cerraba y no le permitía ver nada más...-Bien Potter, si sigues así, me imagino que no tendremos que pasar mucho tiempo prácticando esto que nos desagrada a ambos, empezaremos en el segundo mes de clases, el primer lunes, será igual que la vez anterior una vez por semana.
-¿Satisfecho, Snape? -dijo fríamente Sirius, obervando fijamente a Snape.
-Todavia no, no lo suficiente, y espero Black que si sepas mantenerte está ocación en casa mientras lo demás trabajamos...-rió con esa mueca de siempre Snape...-Ahora me retiro.
Y Snape fue seguido a la salida por Ojoloco Moody quien al cabo de un rato, regreso...
-Oye Harry ¿cómo te encuentras? -preguntó preocupado Lupin, sentando a Harry en una silla.
-Sólo un poco débil, nada más...-trató de sonreír el joven Potter, pero le salió una mueca.
-¿Quién se cree él, para decirme esas cosas?, ese Quejicus...-masculló Sirius, observando a Harry...-¿No te metió extrañas ideas en la cabeza?
-No, sólo vi recuerdos...-le tranquilizó Potter.
-Más le vale, ese tipo me pone de malas, voy a darle de comer a Buckbeack...-dijo tajantemente Black y con una bolsa en la mano, subió las escaleras.
-¿Qué le pasa? -preguntó extrañado Harry a Lupin.
-Alomejor cree que debió detener a Snape, pero no lo hizo...-contestó Remus.
-Pero...Snape no me hizo nada, que yo sepa...-renuentemente dijo Harry.
-Sí, pero el cree que estás tan débil a causa de que el no detuvo a Severus, eso es todo, no te preocupes, ahora termina de comerte ese trozo de chocolate y vete a la cama, debes recuperar fuerzas...-dijo Lupin, entregandole un trozo de chocolate.
-Gracias...-murmuró Potter, mordisqueando un poco el chocolate...-Me...me voy a mi habitación, con permiso...-dijo Harry, poniendose en pie y tragándose de un bocado el chocolate.
-Cualquier cosa que necesites Potter, sólo grita...-dijo Ojoloco Moody, tomando un trago de su petaca.
Harry solamente asintió y subió las escaleras. Al llegar a su habitación compartida con la de Ron, se quedo varios minutos observando la puerta y sin verla a la vez, hasta que reaccionó y entró, Ron estaba acostado en su cama, observando el techo que tenía una foto de los Chuddley Cannons amplificada.
-Harry ¿estás bien? -preguntó Ron, incorporándose en la cama.-¿Es cierto que Snape estaba aquí? -preguntó frunciendo el ceño.
-Sí, él...él estaba aquí...-contestó Potter, sentandose en su cama, observando a su amigo...-Dumbledore quiere que me vuelva a dar clases de Oclumancia...-finalizó con pesadez.
-¡¡¡¿¿¿Qué???!!! ¿Dumbledore se ha vuelto loco? pero espera...si quiere que retomes las clases de Oclumancia eso quiere decir que has tenido sueños extraños otra vez ¿cierto? -preguntó observando a Harry, entre asustado y extrañado.
-No, no he vuelto a tener sueños, al menos, no por ahora, yo...yo he prácticado mucho la Oclumancia y por eso no he tenido nada, pero desde que llegue aquí, me he descuidado un poco nada más...-contestó frustado Potter.
-Pero ¿porque no te da las clases Dumbledore? -preguntó extrañado Ron...-Digo, aunque tampoco te dio esas clases de Oclumancia el año pasado, me preguntó porque...-murmuró Ron...-Me parece muy extraño, porque es evidente que Dumbledore quiere protegerte y según tengo entendido, Dumbledore es muy bueno es eso de Oclumancia y Legere...Legere eso...-terminó Ron.
-Legeremancia Ron...-sonrió...-La verdad...la verdad es que...-empezó a bajar el tono de voz...-"No puedo, no puedo decirle que Dumbledore me explicó el porque no me dio clases de Oclumancia, no quiero imaginarme la cara de Ron si quiera si me atrevo a decirle algo así..." -pensaba internamente Potter...-Bueno sabes que Dumbledore está muy ocupado con eso de la Orden y Voldemort, no puede repartirse tanto tiempo entre el Ministerio, Hogwarts, la Orden, el mundo mágico y yo, no me importa ya que me enseñe Snape, aunque te digo que es bastante desagradable...-le dijo.
A Harry no le gustaba mentirle a su mejor amigo, pero tampoco se sentía preparado para ver su expresión de horror al saber lo de la profecía y el porque Dumbledore lo evitó el año pasado.
-Bueno...tienes razón Harry, pero sigo pensando que Snape sólo trata de abrir un poco más tu mente, diga lo que diga Hermione...-refunfuñó.
-Bueno, bueno, vale, tal vez sea cierto lo que dices Ron, pero no tenemos pruebas...-dijo pausadamente, estaba empezando a pensar de que le valía seguir vivo, si por su vida, sus seres queridos morirían, mejor acababa con eso de una buena vez y evitaba la muerte de sus amigos y demás.
-Hey, oye, oye, no te pongas a pensar cosas extrañas ¿eh, Harry? nadie se va a morir, si en tal caso fuera, el único que moriría aquí sería Voldemort...-dijo con un leve temblor Ron, aún no se había acostumbrado muy bien a decir el nombre.
-No...no pensaba...-empezó.
-Soy tu amigo y te conozco y esa mirada que tenías hace rato es de ¿porque no finalizar con mi vida ahora, y ahorro todas esas muertes en vano, que morirán sólo por mi? etc, etc, bla, bla, bla...-sonrió Weasley.
-Yo...bueno...-decía entrecortadamente Harry, sorprendido de que Ron acertará tan bien, cuando lo normal eran uno de tres sus aciertos.
-Es es la misma expresión que tenías cuando saliste de la enfermería el año pasado, cuando Hermione y yo nos estabamos recuperando, saliste con una mirada en la que se leía en letras grandes ¿Porque sigo vivo? -le miro Ron, con tristeza y pesadez...-Amigo, por algo estás vivo, no te récrimines por ello...-sonrió.
-Has estado pasando mucho tiempo con Hermione ¿verdad? -sonrió Harry, entre incrédulidad y burla.
-Bueno...la verdad es que fue ella quién notó esas cosas en tus ojos ¿oye, me puedo acercercar para leer que dicen ahora? -preguntó riendo.
-Estás loco...creo que por eso somos amigos...-y ambos rieron...-Oye no hemos acabado esa partida de Gobstones ¿terminamos?
-Me preguntaba cuando lo dirías...-y ambos empezaron a jugar.
------Flash Back Ends------
Después de eso, al rato Ron le recordó hacer la carta para Hemione, más tarde vinieron los gemelos a pedirle prestada a Pig a Ron y más tarde ellos enviaron a Hedwig con las cartas para Hermione y después se fueron a dormir.
La verdad es que si se había dormido, pero había tenido un sueño con Voldemort y eso lo había espantado, tal vez por eso no podía dormir, trató de recordar el sueño, mas bien la pesadilla...
Había soñado que...
------Remember Dream------
Él estaba corriendo en un bosque de noche, no sabía el porque ni como estaba allí, tampoco el porque corría, pero sentía que si no lo hacía, su vida acabaría, vio a dos figuras a ambos lados de él, pero no supo identificarlas, pero no pensó mucho en eso, siguió corriendo, preguntandose donde estarían Ron y Hermione, corrió llevandose por delante, ramas, piedras y enredaderas en el piso, se había detenido en seco, había llegado a un peñasco, abajo se podía observar algo enorme que se movia, era un agua de aparente color negro, a lo lejos divisó el castillo de Hogwarts, donde con extrañeza recordo, habían estado luchando, de repente Hogwarts desapareció bajo unas enormes llamas de color verde, escuchaba gritos de auxilio y de piedad, escuchaba muchas voces lanzando diferentes hechizos, cuando volvió a mirar a su alrededor, esas dos figuras estaban allí todavía, una de esas figuras parecía humana, sólo que tenía alas y no supo identificar de que, a su otro lado, estaba lo que parecía una pantera o un león con alas también, cosa que le extraño bastante, cuando fue a retroceder, chocó contra algo o alguien, quién rió con una risa malvada.
-Al fin te encuentro, Potter...-dijo con un tono de alegría aquella voz...-¿Pensaste que escaparías? te dije que tomaría venganza por lo de mi padre, te dije que me las pagarías...-Draco Malfoy, estaba delante de Harry, apuntandole directamente al pecho, con una sonrisa sárdonica en el rostro y sus ojos grises, fríos como metal, tenían un brillo asesino.
-¿Dónde están Hermione y Ron? -dijo Harry, levantando la varita, Malfoy no podría hacer nada contra él, mientras tuviera su varita en mano claro.
-¿Cerebrito Granger y Comadreja Weasley? están, mmm, como decirlo, muertos, están bien muertos, tengo el honor y el placer de decirte que murieron sin dolor alguno, El Señor Tenebroso, los mató con el mismo hechizo que a tus miserables padres, y es el mismo camino que correras tú...-sonrió Draco...-Para que veas que si somos misericordiosos, te reunirás con ellos en las puertas del infierno.
Ron y Hermione ¿Muertos? no, no, no, eso no era posible, ellos...ellos...ellos prometieron reunirse con el a las orillas del lago negro, solamente...solamente tenía que deshacerse de Malfoy y bajar, y ellos estaría allí para luchar junto a él, ellos, lo habían prometido.
-¡¡¡Mentiroso, Ron y Hermione están con vida!!! -gritó Harry, apretando fuertemente la varita y apuntandole al pecho de Malfoy.
-¿Eso crees? pues anda, creetelo, cree que ellos siguen con vida, buscalos, buscalos donde sea que creas que estén, pero no los encontraras, están muertos, muertos Potter, ahora dime ¿que harás? ya no tienes ni a Granger ni a Weasley, tampoco a Black, ni a ese medio lobo Lupin, no tienes a nadie, nisiquiera a Dumbledore ¿qué harás, Potty, Potter? -rió burlescamente Malfoy...-Si quieres saber que sentí al ver caer sus cuerpos inertes al suelo te diré, sentí una enorme emoción, placer y alegría, al fin me había deshecho de dos de mis más odiadas personas.
-¿Emoción, dices? ¿Placer? ¿Alegría? -escupió Harry, con rabia...-No me cabe duda, eres un mortífago, igual que tu asqueroso padre, no me sorprende, en lo absoluto...-le observó con ira Harry...-Vas a pagar por la muerte de Ron y Hermione, ¡¡¡Crucio!!! -sintió como si algo maligno se desprendiera de él, rabia, odio, venganza y entraban en el cuerpo de Malfoy, que no pudo hacer nada contra el hechizo y callo de rodillas al suelo, chillando de dolor, cayó al suelo retorciendose como una serpiente, Harry no hizo el intento de detenerse, más bien, le daría la muerte más dolorosa a Malfoy, pero alguien apareció delante de él, una chica, según pudo distinguir, por un instante le pareció que era Hermione, pero ella se acercó rápidamente a él y notó que no era ella, la chica le dijo...
-Vamos Harry, tenemos que combatir contra los demás, no podemos...no podemos dejarnos vencer ahora...-dijo la chica, jalandolo de la mano...-Deja ya de torturar a Malfoy, los demás vendrán a por él, vamonos...
No podía distinguir bien a la chica, pero no era una voz de alguien conocido, las dos criaturas extrañas habían desaparecido de su lado, ya no estaban por ninguna parte, cuando intentó preguntarle su nombre, una explosión delante de ellos se hizo presente y al instante, sentía como le escocia la cicatriz, Voldemort lo tenía tomado del cuello, apuntandole con su varita.
-Buenas noches, Harry Potter, Avada Kedrava...-dijo la voz emocionada de Lord Voldemort.
Lo último que Harry vio, fue una luz verde cegadora y escucho a alguien gritar su nombre a voz de pulmón...
------Remember Dream Ends------
No quería, no quería creer que sus amigos de siempre fuesen a morir, era tan sólo un sueño, pero los sueños que él tenía, o se habían hecho realidad, o se harían muy pronto, o estaban sucediendo y aparentemente, no eran ni la primera ni la tercera, más bien la segunda...
Sintió esa angustia en el corazón, no quería pensar en ello, mejor, mejor se ponía a analizar el sueño...
1: ¿Porque el estaba en un bosque y lejos de Hogwarts?
2: ¿Qué demonios eran esas dos figuras que le acompañaban?
3: ¿Malfoy era un Mortífago? Por supuesto, no había duda.
4: ¿Quién era la chica que lo había llamado?
5: ¿Qué había querido decir Malfoy con que no tenía ni a Sirius, ni a Lupin, tampoco a Dumbledore ¿ellos también morirían?
6: ¿Qué quería decir la chica desconocida con eso de que los demás se encargarían de Malfoy? ¿Quienes eran los demás? ¿No que estaban todos muertos?
7: ¿Porque las dos figuras extrañas desaparecieron al llegar la chica?
8: ¿El colegio desaparecería para siempre? Ya que el lo vió incendiarse en unas llamas de color verde.
9: ¿Porque se habían separado, Ron, Hermione y él? ¿Porque no estaban juntos? ¿Porque acordaron verse a la orilla del lago del lado del peñasco?
10: ¿Él moriría en definitiva o pasaría algo extraordinario y lo salvaría?
Diez preguntas, sin respuestas, muy angustioso la verdad, pero al menos tenía el cerebro menos cargado y menos preocupado, no pensaría mucho en ello y prácticaria más la Oclumancia, porque no quería que Voldemort viera su pesadilla y supiera su mayor temor...
Después de vaciar su mente y de dar un par de vueltas en la cama, Harry se durmió...
------Continuara------
Ejem, ejem, la verdad es que me ha salido el capitulo, ejem, un...un "poquito" extenso ¿verdad? ya esta bien, esta bien, no me miren mal, me salió bastante extenso, es que estoy inspirada.
Saludos a todo mundo que me lee y que me deja reviews y tambien al que me lee y no me deja reviews, ¿cómo están? espero que todos estén muy bien, de salud, de familia, de colegio y universidad, hasta que les esté yendo bien con la relación del novio/a en fin ¿Qué les ha parecido el capitulo? ¿bien, mal, a la basura, a la recomendada? ustedes diganme que no me ofendo XD, muy bien ahora con el capitulo.
¿Con quien más podía encontrarse Granger en el callejón Diagon que con el desagradable Malfoy? Uyuyuy pero que puñetazo le pegó el primo por irrespetuoso (¡¡¡Pegale más duro, mi Eliefes, para que aprenda!!!) como habrán notado, he agregado a esté personaje que es primo de Malfoy, (muy educado por cierto) que será uno de los puntos claves en está historia ¿será bueno, será malo, será ambas cosas? ya veré. Y el enigma de que la varita de Sakura haya sido de alguien muy parecida a ella ¿saben quien es? si no lo saben, pronto lo sabrán, los poderes que fueron deseados por Lord Voldemort, también los tiene Sakura ¿cuales serán? también está el caso de la cámara de Gringotts, madre mía todo de oro sólido, y rubíes, diamantes, ¿quién la habrá creado? mmm, más adelante, más adelante.
¿Qué habrá querido decir Eliefes con sus palabras a la atónita Hermione, será algún enigma para que ella lo descubra o simplemente un consejo? ¿Qué será, que será?
Acerca de lo que dijo el Sr. Ollivander de que creó cuatro varitas, es para que no hayan confusiones, la primera varita fue la que le vendió a aquella jovencita; después esta la de Sakura, y las otras dos, el las había creado hacía mucho tiempo ya, pero sólo hizo cuatro, porque requería mucha más mágia y tiempo crear varitas tan poderosas, las tres restantes las guardo porque tenía la esperanza de que esas varitas escogieran a alguien, y por lo visto así fue, la última varita de esas, le fue entregada a Sakura ¿quienes tendrán las otras dos? buena pregunta, aún no hay respuesta y no lo sabrán, hasta uno o dos capitulos más adelante por cierto ¿notaron que las varitas tienen un núcleo totalemente distinto a las normales? se enterarán el porque, próximamente.
Hermione se encuentra raro de que Tomoyo haya ido al mundo mágico, porque la chica es una muggle ¿o no? será que tiene mágia, y si es así ¿porque lo oculta? también nos encontramos con la escena de Harry vs Snape en Oclumancia, no se preocupen chicas, Harry no tendrá que pasar mucho tiempo tomando clases de "Pociones Curativas Extra" con Snape (Para aquel que no entendió lease el 5to libro...Es broma, es la excusa que Harry tiene que dar a todo mundo, por que no puede andar divulgando que está tomando clases de Oclumancia, porque Lord Voldemort está indagando en su mente), si también pronto sabrán como es que Sirius está vivo, tranquilas, que eso viene por ahí.
Y por último La Pesadilla que mal no, ¿Ron y Hermione morirán en verdad?, ¿Que habrá pasado con Sirius, Lupin y Dumbledore? ¿Malfoy morirá a causa del hechizo torturador Cruciatus y cómo Harry pudo hacerla? ¿Quién era la chica que detuvo a Harry? ¿Y quienes eran esas figuras al lado de Harry, que nunca hablaron ni dijeron nada? ¿Hogwarts quedara en cenizas? ¿Yo acabare de hacer esto? ¡¡Sí, lo haré!!
Avances De Nuestro Próximo Capitulo...
Hola amigos, soy Goku...-Alto, alto, alto, lo siento la Intro equivocada, lo siento, lo siento (¿Qué hacía Goku de Dragon Ball, aquí .!) Bueno aquí les va...
En el capitulo anterior de X-Men...-¡¡¡Oye Yukito, parale el coche al tipo que es de X-Men además está atrasadoooo!!! -grita Dark.
-Sí está bien, Darkita pero...¿Qué coche? -pregunta Tsukishiro, con una sonrisa nerviosa en sus labios y miles de gotas por su cuello, a su lado había una maquina remolcadora de coches.
-¡¡¡Yukito, quiero decir que lo detengas y saques el Cd, es el equivocado!!! -volvió a gritar Dark, causando que sobre su casa, pasaran volando miles de aves y que Yukito saltara del susto.
-Muy bien, ya está ¿y cual coloco? -preguntó Yukito, parado frente a una montaña de Cd's.
-Coloca el que dice lo que pasará en el próximo capitulo...-suspira Dark, un poco roja de tanto gritar.
Pasan varios minutos hasta que Yukito dice...
-Oye Darkita, no hay ningun Cd que lleve por nombre, "el que dice lo que pasará en el próximo capitulo"...-dijo con miles de Cd's en la mano.
-¡¡¡¡YUKITO!!! -gritó Dark, irritada.
Rápidamente se ve a Yukito, salir corriendo del lugar a toda velocidad gritando algo acerca de una loca demente o algo así...
-Bueno...-respira agitadamente Dark...-En el próximo capitulo...
Por fin Sakura irá a Hogwarts, pero se sentirá un poco triste de dejar a su hermano, a su padre y a Yukito al igual que a Yue, ya que ambos siguen siendo uno, las chicas, acompañadas de Tomoyo, van al andén nueve y tres cuartos, sorprendiendo una vez más a Hermione al está ingresar a la plataforma del tren, allí se encontrarán con Harry y Ron, y con varias personas más, algunos desagradables conocidos y otros muchísimo más agradables del pasado ¿imaginan quienes serán? pongan a trabajar ese cerebrito vuestro, llegarán a Hogwarts y veremos de ahí en adelante que pasa...
Sin más se despide...
DarkAnnaSujimotto
Ja ne!!
