Cambio

Bella se despertó al día siguiente con un horrible y fuerte dolor de cabeza, fruto de los varios ataques de ansiedad que tuvo el día anterior y por la noche, hacía que se despertara de repente empapada en su propio sudor e hiperventilando y tardaba una hora en poder recuperar el sueño. Se sentó en la cama y se masajeo la sien, como cada mañana, se dio la vuelta y miró por la ventana y como casi cada mañana el cielo tenia pinta de que iba a llover, otra cosa es que lloviera, soltó un refunfuño y se preparó para ir a trabajar. No tardo mucho ya que siempre tiene como manía dejar las cosas preparadas la noche anterior, solo tuvo que vestirse y asearse antes de bajar a desayunar con la mochila con el uniforme y su bolso.

Al bajar no esperaba encontrarse con Charlie, en esa casa Bella era la que madrugaba y era algo que como todo humano sensato odiaba pero acabo acostumbrándose después de 3 años. Se dirigió a la cocina para desayunar. Tenía un ritual como para todo; primero el zumo de naranja y a continuación un poco de chocolate con pan, cada mañana el mismo desayuno, Bella se sorprendía de que no se hubiera aburrido aun de el ya que llevaba más de 20 años desayunado lo mismo menos cuando no tenía tiempo. Al acabar, cogió su paraguas, la bolsa y la mochila y se puso en marcha no antes de acordarse de algo que le revolvió el estómago.

Edward.

Meneó la cabeza para intentar alejar a su superior de la mente algo inútil por su parte, no era demasiado buena no haciendo caso a cosas de gran importancia. Se subió al coche y puso rumbo a lo que posiblemente sería un inferno asegurado. Al llegar se dirigió a su taquilla donde se cambió de ropa y se colocó su uniforme y entonces puso inició a rutina diaria cuando no la necesitaban para algo más serio.

Las habitaciones 301-366 eran todas individuales, nueve de las cuales eran suites y solo una supersuite. Bella fue asignada a las habitaciones 301, 302, 356, 355 y 366, la supersuite. Los pacientes que Bella visitó estaban en perfectas condiciones; solo tenía que cambiarles el suero, darles sus medicaciones correspondientes, excepto la señora Price quien tenía la tensión baja y Molly Thompson; una niña de 9 años con una pancreatitis aguda ingresada hace dos noches.

De camino a la supersuite Bella lo vio. Se quedó estática durante unos momentos hasta que reacciono al ver que buscaba algo con la mirada. O a alguien. A ella. Intentó buscar un sitio donde esconderse lo más rápido que pudo pero no le dio tiempo y tuvo que "desaparecer" creando una cortina con su largo pelo castaño y agachando la cabeza haciendo que leía algún informe y rezo y pidió que Edward pasara de largo. Pasaron 3 minutos de los cuales a Bella le parecieron horas, empezó a sentirse incomoda sin saber porque y entonces lo comprendió. No se sentía incomoda si no observada.

Se dio la vuelta y ahí estaba Edward con los brazos en jarra mirándola de una forma que no llego a comprender muy bien; con una pizca de diversión derrotada por enfado y sorpresa. Bella le dedicó una pequeña pero torpe sonrisa. — ¡Sorpresa! Me has encontrado…— Estúpida. No había otra forma de describir como se sentía. Estúpida y preocupada. Edward simplemente negó con la cabeza y le indico que lo siguiera con el dedo índice algo que Bella estaba algo rehacía pero no podía negarse ni reclamar.

Recorrieron toda la planta hasta el ascensor y fueron a la planta donde el despacho de Edward estaba situado. Bella podía notar la tensión mientras subían con el ascensor a la planta, fue un viaje silencioso y bastante incómodo. Por suerte suya, ya habían llegado a su despacho, la luz entraba por las rendijas de la persiana dando un aspecto de misterio a la habitación. Su despacho olía a legía y a tiritas, el despacho de Edward siempre olía a legía, tiritas y a productos de limpieza. El suelo podría servir de espejo, y me alegraba usar shorts por debajo del vestido de enfermera.

—Siéntate Bella—dijo Edward mientras se sentaba en la silla de su escritorio. Bella no sabía porque la había llevado a su despacho, ayer ya le echo la bronca y esperaba que solo fuera a decirle que no se preocupara, que por suerte todo acabo bien para Tylor. Pero no, Bella sabía perfectamente que no era así y esa información hizo que su corazón se acelerara más de lo habitual, otro ataque. —Quiero dejar claro que no te despediré, aun sabiendo el grave incidente que ocurrió ayer. Podríamos avernos despistados y haber cortado una artería o algo mucho pero…—Su voz se volvía más dura y fría.

— ¿Pero qué…?— dijo Bella con la voz temblorosa, los peros jamás da igual la situación, jamás eran buen augurio.

—Pero no podemos pasar el incidente por alto. —Su voz aún tenía dureza y frialdad pero al decir aquello no la miro a la cara, bajo los ojos como si realmente sintiera haber dicho eso. Bella sabía a quienes se refería con ese plural.

—Edward… Ellos… ¿Ellos lo saben? — Edward asintió sin aún dirigirle la mirada. Ellos eran los superiores de su superior. Los jefes de todo. Estaba perdida.

— Lo siento Bella. Estas en una cuerda floja, fue algo muy grave y que prefieren que no se repita. Ahora te preguntare que paso exactamente. —La voz de Edward sonaba más relajada y podía apreciar que Bella estaba al borde de un ataque, no quería presionarla mucho. Bella lo miro con pavor, sudor empezaba a recorrerle la sien, entonces su boca se abrió levemente dejando escapar un leve suspiro acompañado de un gemido que parecía decir "No". —Bella necesito saber que paso… Necesitan saber que paso. Si no les doy una respuesta clara y con sentido me temo que… que tendrán que despedirte.

Eso sí que no. Eso era más que sucio, era chantaje. Bella frunció el ceño, su mente se vio dividida en dos; una quería contárselo todo a Edward, ya no lo aguantaba más, necesitaba ayuda pero la otra… la otra le decía que era mejor perder el trabajo que perder su libertad al ser encerrada en algún lugar mientras le hacían extrañas pruebas. Bella sabía qué lado iba a ganar. Miro a Edward y su ansiedad se transformó en rabia. Empezó a negar con la cabeza y finalmente dijo: No.

—Bella esto es serio, necesito saber qué paso…—Edward sabía que Bella prefería perder su trabajo a decirle lo que fuera que fuese lo que ocurrió ahí dentro. —Mira… hagamos una cosa, me dices que es eso que tanto te preocupa y yo me inventare alguna excusa para mis superiores y así podrás conversar el trabajo. ¿Te parece?

A Bella aquello le pareció más que tentador, abrió la boca y en ese mismo instante que la abrió se imaginó a sí misma en un laboratorio perdido en la mano de dios, tal vez hasta en el área 51, con tubos por todas partes y más de 30 científicos y médicos observándola. Edward vio aquel gesto y por un momento se esperanzo en que funcionara pero Bella empezó a negar con la cabeza otra vez—No.

Edward se desesperó y decidió empezar a jugar sucio. — Pues, si no me lo dices tú… tendré que hablar con Charlie.

Al principio Bella no comprendió eso pero después vio a Edward estirando su mano hacia el teléfono marcando unos números; número que Bella sabía que eran el teléfono de su casa. Empezó a desesperarse, no había forma de parar esto, había pensado en abalanzarse sobre él y arrancarle el teléfono de la mano pero sabía de sobras que eso no sería buena idea, tendría que confiar en Charlie. Bella seguía sumergida en su pánico y nerviosismo cuando volvió en sí al escuchar la voz de Edward.

—Muy bien, a las nueve—colgó —Tu padre ha accedido a decirme que ocurre y que conste que no me pienso tragar lo de la fobia al agua Bella. Esta vez no.

Bella empezó a sentirse fuera de sí otra vez, mareada pero aun así logro asentirle a Edward. En menos de un segundo se dio cuenta de que tal vez Charlie la delataría a las autoridades o tal vez no, tal vez solo estaba exagerando y Charlie sabía que hacia—No…no me encuentro muy bien.

—Pues tomate el día libre, además no pones muy buena cara. Debes de estar incubando algo—Dijo examinado la cara de Bella a lo lejos, ella asintió y se fue del despacho peor de lo que había entrado.

—Bella, en una buena te has metido—Esas fueron las palabras de recibimiento—Tendré que inventarme algo que decirle. Me oyes, ¿Bella?

—No me siento muy bien. Me duele la cabeza y el cuerpo entero— Bella estaba recostada en la pared y no era capaz de sentir sus piernas lo que provocó que empezara a resbalarse poco a poco.

—Vamos—Charlie la cogió en brazos llevándola a baño y la sentó en el retrete. Le observaba llenar la bañera con agua fría ¿acaso tenía fiebre? ¿Sabía él lo que ocurría o cómo hacer que parara? Entonces empezó a desnudar a Bella, varios días atrás incluso años atrás esto hubiera matado a Bella de vergüenza pero ahora mismo no sabía ni cómo había llegado a casa sin desmayarse. Empezó a sentirse acalorada, como sí tuviera mucha fiebre y una extraña sensación de ahogo la cual no sabía que la estaba causando, tal vez su tráquea se había contraído. Entonces recordó que había sentido esa misma sensación de ahogo dos veces en toda su vida, ese mismo año solo que esta era la peor de todas. Charlie la llevó a la bañera y metió en ella a Bella.

En cuanto sintió el contacto del agua contra su piel fue como si todo se quedara quieto, ya no sentía calor, ni si quiera frio a pesar de que el agua debía de estar helada pero la sensación de ahoga iba en aumento—Pa-papa…— bella empezó a hacer ruidos extraños con la garganta y no paraba de abrir y cerrar la boca buscando oxígeno, entonces se percató de la cara de Charlie llena de lágrimas.

—Bella voy a sumergirte, aguanta la respiración. ¿Vale?

No pudo asentir, solo cogió una bocanada de aire (con mucha dificultad) y Charlie la sumergió. En el agua estaba mucho más cómoda, no sentía dolor, ni si quiera esa horrenda sensación ahogo hasta que el oxígeno que antes le había contado inhalar salió de su cuerpo en forma de burbujas pequeñas y esa sensación volvió. Bella intento salir a la superficie pero vio a Charlie (de una forma distorsionada) con las manos en su cuello impidiéndole salir a la superficie.

Bella frunció el ceño extrañada, empezó a ponerme asustarse, la sensación de ahogo que había dejado atrás volvía con más fuerza. Movía los brazos hacia Charlie pero no se movían con decisión, se sentía débil y sus brazos no le hacían caso. Bella abría y cerraba la boca mientras sentía la misma sensación de ahogo unido a un dolor en los costados de mi cuello. Entonces decidió sumergir uno de sus brazos y empezó a inspeccionar la zona donde le dolía, pudo palpar unas pequeñas branquias que se cerraban y se abrían, fascinada y extrañada sintió de repente un dolor devastador en las piernas así que dirigió la mirada al final de la bañera y unas pequeñas gotas rojas bailaban hasta volverse una neblina roja. Sangre. Las encías también empezaron a dolerle en gran intensidad. En los huecos de los dedos también y las uñas era un dolor palpitante. No había ningún lugar que se salvara de no sufrir algún tipo de dolor. Soltó un grito dejando escapar alguna que otra pequeña burbuja de oxígeno y no pudiendo salir, desesperada, su cuerpo empezó a tragar agua. Era su fin.

En ese instante, se dio cuenta de que si no respiraba por la nariz, seguiría ahogándose. Le pareció estúpido pero no le quedaba otra, aspire con cuidado bajo el agua y era como estar en el exterior. El dolor en los pulmones desapareció, el de las piernas era un dolor palpitante pero soportable y el ahogo desapareció. Dejó de mover los brazos para apretar los de Charlie quien la soltó al instante. Entonces Bella se percató de todo, su cuerpo ya había completado la transformación. Empezó a examinar su cuerpo para ver cambio empezando por sus manos donde tenía unas pequeñas membranas. Sumergió las manos y se sorprendió por esa extraña sensación pero agradable era como tener aletas en las manos. Podía sentir sus branquias cerrarse y abrirse y su cola moverse de arriba abajo. Era todo extraño, una perspectiva diferente de la vida. Mucho más interesante.

—Creo que ahora será un poco más complicado darse un baño—dijo Charlie, Bella lo escuchaba distante pero a la perfección, parecía que sus oídos ahora eran algo más sensibles que el de los humanos. Bella le sonrió en respuesta y en ese momento noto unos dientes que no eran los suyos, tocándolos con la mano se dio cuenta lo afilados que estaban y lo largos que eran respecto a los dientes humanos. Charlie se movió y desapareció volviendo a aparecer con un espejo situándolo encima de Bella para así poder observar su reflejo.