CAPITULO 3: 16 AÑOS DESPUÉS.
((Tachán, tachán... aquí vuelve la Lily-locura de escribir a 2 voces.
Como desde ya digo que esta vez la historia va de 2 personajes básicamente, vamos a ponerlo desde sus puntos de vista. Así que comenzamos presentando a la chica y luego... pasamos al chico y de ahí en adelante, comenzaremos a ponerles por el nombre en vez de 'chica' y 'chico'. OK.
Por cierto, pido perdón de antemano por el retraso que va ha haber, pero estoy haciendo 3 fics a la vez y no puedo ponerme en el pellejo de todos los protas a la vez, así que este voy un poco más lenta. Así que pido un poco de comprensión aunque sé que os morís de ganas de saber cómo sigue. Lo siento.))
Voz de 'Chica'
"¡Viola!" Se oye gritar en un bosque cerca de la carretera a La Push en el tramo entre esta y Forks. "¡Por amor de dios, Viola Cullen, vuelve aquí ahora mismo!"
"¡Nessy, no lo quiero repetir más!" Grita Bella a grito pelado. "¡Volved a casa ahora mismo, las dos!"
Es apenas un movimiento rápido y el coche tiene que parar para no pillar a la persona en medio de la carretera.
"¿Intentando escapar, señoritas?" Pregunta Emmet con una sonrisa en los labios.
"¡Tío Emmet, por dios!" Le dice Nessy.
"¡Papá, no nos des esos sustos!" Le dice la rubia que va junto a ella.
"Mamá os andaba buscando, os habéis dejado el almuerzo de Nessy en casa." Nos dice levantando el morro del coche por los bajos para darle la vuelta. "Venga, a casa, que no se os haga tarde para llegar a clase..."
Ya veis, esto es mi vida normal de adolescente.
Me llamo Viola, Viola Cullen, soy parte de la familia Cullen formada por mi padre Emmet Culle, mi madre Rosalie Hale, mis tíos Jasper por parte de mamá y Alice su esposa y Edward con su esposa, tía Bella que son los padres de la prima Nessy y el primo Carlie, que ahora está en Europa de viaje de estudios con unos amigos de la familia, el abuelo Carlisle y la abuela Esme.
Hasta aquí todo muy normal si no fuese porque todos en la familia no aparentan su edad. ¿Qué abuelo aparenta tener apenas 25 años mientras tu abuela anda a la zaga y tus tíos e incluso tus padres aparentan tener alrededor de 17 años o así?
Demencial ¿verdad?
O lo sería si no fuese porque mi familia guarda un enorme secreto.
Y el secreto es... que son vampiros.
Sí, no habéis oído mal, vampiros, con todas las letras; enseguida te haces a que ellos beban sangre mientras tú comes comida de 2 platos y postre, y luego estoy yo, soy alta, guapa... de pequeña pensaba que era por mis padres, herencia familiar, todos en la familia parecen modelos dignos del Vogue, hasta que me di cuenta que ninguno envejecía lo más mínimo.
Era raro, pero una vez te enteras que la sangre no es de nadie como tú sino de animales o bancos de sangre en el caso de Nessy, todo va bien. Por cierto, Nessy también come como yo, vamos al instituto ¿qué esperabais?
Y hablando de instituto... hoy comenzamos en un instituto nuevo.
"Y si tenéis problemas, hablad con el conserje." Nos dijo tía Bella. "O la psicólogo, son amigos de Jake y nuestros."
"Habla por ti, Bella." Le dijo mamá.
"Rose, van a ir a las clases de Ballet de Holly." Le dijo Bella. "Son amigos."
"Claro, cielo." Le dijo papá sonriéndole. "No te preocupes, la chica es una muñequita, seguro que no sabe ni cómo hacer un arañazo."
"Que no, que no me acaba de..." Comenzó mamá.
"Hasta luego..." Les dijimos las dos.
"Dios, que plomazo." Dijo Nessy.
"Oye, Ness." Le dije. "¿Seguro que todo va a ir bien?"
"¡Claro!" Me dijo. "Tía, tenemos 16 años, tenemos estilo, somos jóvenes y tenemos una marcha que ni en la gran ciudad. Ya verás, lo vamos a clavar."
(Salto espacio-temporal)
"¿Aún sigues pensando que todo va a ir bien?" Le pregunto a Nessy mientras aparcamos en el parking del nuevo instituto y veo todo en negro, no literalmente, pero... desde luego una rubia y una castaña clara, ambas pálidas son como un copo de nieve en medio de ese océano de personas cobrizas y morenas con ojos oscuros en contraste con nuestros ojos color miel claro rayando a dorado y azul claro.
"Claro..." Dice sin mucha convicción. "Es... tan solo piensa que son muy hospitalarios."
(Salto espacio-temporal)
Voz de 'Chico'
"Oh... mamá..." Le digo a mi madre. "¿No es suficientemente malo ya que me vean como al hijo de la psicóloga y el conserje?"
"Señorito, esas no son formas de hablarles a tus padres." Me dijo papá mientras mamá me atusaba un poco más la ropa.
"¿Y el almuerzo?" Pregunta mamá. "Embry, os dije que lo cogieseis... Yo tengo que llevarle estos bálsamos a tu madre..."
"No te preocupes, ya vamos nosotros tres solos, tú ve y llévalo." Le dijo papá.
"Pero yo quiero con mamá..." Le dijo Tasha (de Natasha) que tenía 14 años pero que iba a un curso superior con su hermano que había repetido un año gracias al accidente que tuvo que le hizo estar en casa durante los exámenes de medio curso y que hizo que tuviera que repetir.
"Está bien..." Dijo suavemente sin demasiada convicción. "Vale, os veré allí." Dijo ya sonriendo. "Alexander, pásate por mi despacho, te daré el almuerzo ¿vale?"
"Oh, mamá... ¿no podéis darme simplemente un poco de pasta y me saco una lata?" Le dije.
"No, las latas no son sanas." Me dijo. "Aunque tu padre diga lo contrario." Afirmó mirándole de reojo y haciendo que sonriese de esa manera que anticipaba un beso a escondidas entre los dos.
Bueno, al menos eso no se podía negar, mis padres estaban mega-unidos y en casa había siempre ese ridícula aura de amor que llenaba todo y te hacía sentir bien.
Mamá llevaba una dieta algo estricta, aunque según papá antes comía menos, había temporadas, antes de que fuese a pasarse una semana fuera que se alimentaba básicamente a base de hierbas y como mucho algo de pollo desgrasado y a la plancha sin nada más; pero claro, mamá era una bailarina. Según papá, ella lo había acabado dejando cuando nací, nadie la había obligado, pero ella había decidido pasarse de los escenarios a tras los focos preparando a las chicas de la reserva y de ciudades cercanas para que algún día fuesen bailarinas también, y la verdad... ¡daba risa verlas moverse tan amariconadamente!
La de tardes que nos habíamos pasado mis amigos y yo riéndonos de ellas sin que se enterasen nuestros padres, porque otra cosa no, pero tío Jared, tío Paul, tío Sam y sobre todo las tías Emily, Rachel y Kim eran realmente duras con nosotros si nos oían reírnos de las chicas que hacían ballet con mamá.
Oh, cierto, no me he presentado, me llamo Alexander Call, mi padre se llama Embry y mi madre Holly, y tengo una hermana pequeña a la que paso 2 años y que se llama Natasha, un nombre horrible, creo que se lo pusieron en honor a una bailarina famosa de ballet, así que le llama todo el mundo solo Tasha.
En la escuela no me iba mal, tengo mis amigos, saco unas notas más o menos normales... todo sería guay si no fuese porque llevo la misma etiqueta desde que empecé: el hijo de la psicóloga escolar y el bedel.
Y aún así, soy el as de la clase, lo paso bien, en serio. Me encanta hacer reír a la gente, y soy un as de los deportes, claro que, todos mis amigos son muy buenos. Además, tío Quil, tío Jake y papá nos han enseñado a Jay y a mí a montar y desmontar trastos, y sabemos arreglar vehículos también.
Y sí, aunque me duela reconocerlo, también sé algo de ballet y tocar el piano de casa. Vale, tengo que reconocerlo, me gustan algunas piezas, me encanta la Para Elisa de Bethoven, algo de Schubert y sobre todo, me vuelve loco La cabalgata de las Valkirias, oh, y una pieza llamada Lux Aeterna de la obra Réquiem for a dream de Clint Mansell, oh, Blasphemy de Immediate Music. Vale, estas dos últimas no son clásicas, pero molan también porque se le parecen; aunque esto no lo voy a reconocer ni bajo tortura.
Cada mañana voy a clase con mi hermana y mis padres puesto que trabajan allí también, en la puerta nos separamos y papá va a trabajar, mamá también, mi hermana se va con sus amigas y yo con los míos.
Y esta mañana, como siempre, pasa lo mismo.
"Eh, Alexander." Me llama papá para pasarme una moneda. "Pero no se lo digas a tu madre ¿vale? Ya sabes cómo se pone con lo de la comida saludable."
"Secreto de chicos." Le digo sonriendo puesto que mi hermana se ha ido.
"Pero vete a por lo que te haya traído ella ¿vale?" Me dice antes de desaparecer por la puerta señalándome con el dedo acusadoramente.
Claro, bueno, papá es más razonable, tenemos ciertos... secretillos de hombres, es decir, hacemos cosas a espaldas de mamá y Tasha y luego cubrimos las apariencias.
"No me digas, otra vez te toca manzana o zanahoria." Me dice el primo Jay.
"Sí, pero papá me ha vuelto a dar para una lata." Les dije.
"Tío, eso de que tu madre sea una maniática de la vida sana es una mierda." Me dice Jason, mi mejor amigo junto a mis primos.
Si ellos que no son de la familia supiesen... no solo mi madre es rara, es... vale, tiene una obsesión por la vida sana algo extraña, pero aunque ella se mate con comida de conejos, al resto nos alimenta bien, nos da carne, verduras, cereales... nos tiene consentidos como una buena madre.
Además, está el problema de mi padre.
"Eh, adivina qué." Dice de pronto Kevin mirando a un lateral. "Alguien se ha perdido."
Con más curiosidad que ganas, sigo su mirada para ver un coche que parece sacado de algún sueño de un adicto al motor del que bajan un par de 'blanquitas'.
"Eh, no os riáis, que mi madre es igual que esa." Les dije señalando a la rubia más clara.
"Vamos tío, no me digas que no cantan más que si llevasen neones." Me dijo el primo Jay.
"A que te meto un puño..." Le dije.
La verdad es que llevaba razón, pero al no ser yo igual de moreno que ellos sino un poquito más pálido, sabía lo que era que se metiesen con uno por ser 'rostro pálido', había oído cómo se metían cuando éramos pequeños con mi madre por ser tan pálida.
"Vale, pasemos del tema." Dijo Kevin. "Pero no niegues lo evidente."
"Que sí, tío, que lo que tú digas." Le dije para pasar del tema.
Esperaba poder pasar del tema pero por desgracia, no habría esa suerte, las dos blanquitas vinieron a clase, pasaron ante todos y se sentaron en las filas donde había hueco, por desgracia separadas.
"Perdona, esto… ¿te importa dejarnos juntas?" Le dijo la de los rizos cobrizos extra-largos.
"Pues se siente pero no." Le dijo Martha.
"Por favor." Le dijo la misma chica. "Es que somos primas y…"
"Mira, blanquita." Le dijo Hannah, la mejor amiga de Martha. "¿Nos ves cara de ONG o qué? No vamos a cambiar de sitio para dejaros juntas solo porque seáis primas."
"Pero…" Dijo la chica de rizos.
"Déjalo, Ness." Le dijo la rubia suavemente. "Es… da igual. No merece la pena, ya… ya nos veremos luego."
"Pero Vi, es…" Le dijo la de rizos.
"De verdad, no pasa nada." Le dijo la rubia sonriendo. "¿Nos vemos en el cambio de clase?"
"Claro." Le dijo ella.
Por desgracia, se sentó a mi otro lado, cosa que daba igual puesto que tenía a mis amigos delante, al lado y detrás así como en diagonal hacia el mismo lado, de hecho, apenas noté su presencia hasta la hora de gimnasia que las volví a ver.
"Va, chicas a bádminton y chicos baloncesto…" Dijo la profesora. "Vamos, vamos…"
La verdad es que nunca había visto algo igual.
"Ay, ay, ay…" Murmuré al verlas vestidas con un chándal rosita de marca la rubia y la otra con unos pantalones de chándal de marca y la camiseta que cantaba a los 4 vientos 'soy cara, soy cara, soy cara'.
"Tío, son como las rubias esas de las pelis." Dijo el primo Seth mirándolas con nariz un poco arrugada. "¿Alguna idea de qué hacen aquí? Apestan."
"Si quieres saberlo acércate." Le dije. "Pero como te metas con ellas llamándola a una apestosa creo que te van a dar un tortazo."
"No, no." Me dijo. "Créeme, cuando digo que apestan es… apestan." Añadió susurrando y haciéndose pinza y mostrándome un colmillo un poco más marcado que el del resto de alumnos, como los míos y como los del resto de primos que eran como nosotros.
"¿Qué dices?" Le dije susurrando sorprendido. "¿De verdad crees que…?"
"Créeme, mi madre y la gente de la escuela de tarde son como radares." Me dijo. "Podría identificar a uno de ellos incluso con desodorante. ¡Reconozco al resto incluso con desodorante y colonia!" Me dijo medio indignado.
"Vale, tranquilízate." Le dije.
El primo Seth, como el resto de sus hermanos salvo por Sue-Leah iban a lo que entre nosotros llamábamos 'la escuela de tarde' y que para el resto de gente era simplemente el centro internado de los tíos Clearwater que había fundado la tía Laki. Incluso yo iba de vez en cuando, mamá no acababa de aprobarlo, pero papá decía que si alguien podía mantenerme en forma era la tía Laki, que estaba como una cabra y que si no moría en el intento, sería el más fuerte de la clase, tras Seth, claro, pero él era superdotado, tenía 16 y venía con los de 17, como su hermana que…
"Disculpa, tengo que encargarme de volver a marcar el territorio." Me dijo. "¡Eh, Kyle, esas manos lejos de mi hermana!"
Al momento, ambos hermanos estaban peleando.
Aún podía recordar el día que Seth le metió un balonazo al primer novio que tuvo su hermana hacía cosa de 2 años, casi le voló la cabeza y un día el bueno de Rusty, otro de los alumnos de la 'escuela de tarde' que iban a nuestro instituto por la mañana solo para tener las asignaturas normales de cualquiera, con el que su hermana había estado saliendo apenas 3 días, apareció con una paliza de campeonato, y eso que ellos se curaban casi al instante.
Sin lugar a dudas, todos los primos Clearwater eran duros, incluso Sue-Leah, que jugaba a fútbol con nosotros cuando nos faltaba uno y que entrenaba todos los días con el resto en la 'escuela de la tarde', el único que se salvaba algo era el primo Remo, era más calmado, pero ojo con meterte con él porque los músculos no eran de adorno y sabía muy bien cómo usarlos para que solo te diese un golpe y te dieses cuenta que al próximo te jugabas la vida, como su hermano gemelo Rómulo, al que todos llamábamos Kitsune solo que a unos nos dejaba y a otros lo lamentaban, y con eso lo decía todo, por suerte el resto de primos de su familia eran más tranquilos y normales.
"Vamos, deja tranquila a tu hermana." Le dije cogiéndole de atrás. "Tenemos que seguir hablando. Y estoy seguro que sabrá valérselas sola."
"Haz caso a Alexander." Le dijo Sue-Leah divertida. "Y deja de alejar a los chicos de mí o la próxima vez que hagamos la vertical le diré a Zeros que te dé de verdad."
"Eh, Zeros es más amigo mío que tuyo." Le dijo él mientras tiraba para separarles y el profesor nos reñía. "Odio que mi hermana que no es como nosotros le baste con hacer así y tenga a cualquier tío a sus pies." Dijo chascando los dedos e intentando golpear un balón que le quité.
"Tranquilízate, lo de reventar una pared con un medicinal no sería disimular lo que somos." Le advertí cogiendo el balón medicinal para evitar que la mandase con la velocidad que la hubiese mandado de haberle golpeado. "Y sí, tu hermana ha crecido de muerte y con una madre como la tuya lo raro hubiese sido que hubiese sido diferente."
"Pero no es… especial." Me dijo.
"Algo tiene que serlo para sobrevivir en la otra escuela, y sobre todo para lidiar con vosotros, que es la única chica." Le dije divertido.
"Eh, ya conoces a mi madre." Me dijo sonriendo. "Hasta el agente Swan le ha pedido ayuda para los suyos alguna vez."
Hombre, en la reserva estábamos muchas personas fuertes, dentro y fuera de la reserva, pero su madre junto a su padre eran los únicos de todo el país que tenían una escuela para los de nuestro tipo, y además… creo que pocos había que se atreviesen a meterse con la cabeza de la 'Alianza del Norte', alfa entre los alfas y por lo que había oído a otros profesores de la escuela, no era la primera ni sería la última vez que la tía Laki doblegaba a algún hijo de la luna díscolo que se atrevía a pensar que era especial y causaba problemas.
Todo un referente, pero… su padre tampoco se quedaba atrás. Era más joven que mi padre pero había conseguido llegar a ser el beta por derecho propio de la 'Alianza', y no solo por estar casado con su alfa, había pocos entre los nuestros que se atreviesen a chistarle. Muchas veces venía por casa, y papá y el resto pasaban bastante tiempo juntos, y a mamá le caían muy bien los Clearwater, lo que para ser tan diferentes tía Laki y mamá era curioso. Tía Laki le intentaba enseñar a mamá a defenderse y le recomendaba ejercicios a la vez que la acompañaba a veces a correr para mantener la forma y la fuerza en las piernas y mamá le enseñaba a cocinar y nunca se molestaba cuando tía Laki se metía con ella diciéndole que era una blandita sino que le sonreía agradablemente.
Entonces me sacaron de mis pensamientos con un volantazo de bádminton.
"Lo siento." Me dijo la chica rubia viniendo a cogerlo.
"No pasa nada." Le dije. "Tienes un brazo fuerte."
"Es… lo siento." Repitió antes de irse corriendo.
"¿Y ahora qué?" Dije.
"Pues…" Me dijo Moisés.
"Bueno… fin de la clase." Dijo el profesor tocando el silbato. "Y chicos, no seáis guarros, lavaros cuando salgáis que luego asfixiaréis a la clase."
"Sí, señor Karlson." Le dijimos todos.
"Pues venga, a las duchas." Nos dijo. "Venga, venga, no seáis remolones…"
"Venga, no seáis remolones…" Nos vaciló la prima. "Y hermanito, lávate esos alerones, que luego cuando hacemos la vertical cantan que no veas."
"Lo que te van a cantar van a ser a ti las orejas del tirón que te voy a meter como sigas hablando de eso por ahí." Le dijo su hermano.
"Hey, no te molestes con ella, que encima es mayor que tú." Le dije divertido.
"No sabes la suerte que tienes de ser tú el mayor, tío." Me dijo. "Al menos a ti tu hermana te hará caso por ser mayor."
"Un año solo." Le dije levantando un dedo.
"Claro, como tú es al revés…" Me dijo.
"Oye, necesito que me hagas un favor." Le dije. "Tengo que ir a coger la comida al despacho de mamá, pero… ¿te importa sacarme hoy también la lata? Te paso el dinero." Añadí.
"Claro, como siempre." Me dijo. "¿Qué te habrá puesto hoy?" Me dijo bromeando. "¿Manzana y zanahoria?"
"No te pases, que bien que te gusta la tarta de verduras que hace." Le dije con ironía.
"Sí, porque la de mi madre sabe a verdura y siempre se le quema un poco." Afirmó suspirando. "Tío, yo te cambiaba mi madre por la tuya para que nos hiciese pasteles a nosotros."
(Salto espacio-temporal)
"Hola, mamá." Le dije entrando tras llamar a su despacho para encontrarme a papá allí con ella mientras ella estaba rosa en las mejillas y tenía las manos como si se hubiese estirado la ropa. "Y papá."
"Hey." Me dijo papá. "Espero que no estés aquí por tus padres ¿hum?" Me dijo bromeando. "Aunque si tienes que hablar con mamá de chicas os dejo."
"Venía por la comida." Le dije. "La cojo y me voy, así podéis seguir haciendo manitas sin que me den arcadas. Puedo volver cuando acabe las clases de laboratorio. Y papá…" Les dije mientras cogía la bolsa de papel de la mesa de mamá y le daba un beso de saludo. "Procura no cansar mucho a mamá, hoy tiene un grupo de clases." Afirmé antes de cerrar la puerta tras de mí.
"Eh, no ha sido mi culpa." Oí decir a papá.
"¿Te parece bien que me vacile hasta nuestro hijo?" Le dijo mamá con su voz tope-suave que casi no se oía.
"Hum… si quieres hacemos otro más." Le dijo papá mientras me alejaba haciéndola reír como una tonta como si le estuviese haciendo cosquillas.
De ahí pasé sonriendo y dándome cuenta que si mis padres estaban comiendo juntos en el despacho de mamá, eso significaba que no vendrían por la cantina y no me verían comiendo lata y tirando algo de mi bolsa de comida sana a la basura.
"Tío, no te vas a creer lo que me ha pasado." Le dije a mis primos.
"Seguro que no es ni la mitad de malo que lo mío." Afirmó Seth enterrando la cara en los brazos.
"¡Eh, canijo!" Oí una voz familiar a nuestras espaldas.
"Primos." Les saludé mientras le frotaban la cabeza a Seth como si fuese un crío, eso que solo nos pasaban 8 años aunque parecía que eran 10.
"Qué hay, chaval." Me dijo Kitsune divertido.
"Eh, largaros ya." Les dijo Seth. "No podéis comer aquí."
"Hermano, este sitio es comunal." Le dijo Remo, el punto de cordura de los dos.
"Pues largaros, me estáis abochornando." Les dijo.
"¡Oh, nuestro hermanito!" Dijo Kitsune abrazándole la cabeza y frotándole el pelo con un puño bromeando y con un tono de voz alegre y algo alto. "Venga, va, dínos su nombre. ¿Quién es la afortunada?"
"¡¿Quieres callarte de una vez?" Le dijo Seth zafándose de él.
"Eh, dejarlo ya." Les dije divertido. "Estamos entre gente normal."
"Puff… yo creo que se confundieron en las cunas." Dijo Remo. "Según Jake dice que lo lógico sería que tú fueses hijo de papá y Seth de el tuyo."
"Sí, y el mío dice que vosotros sois unos demonios." Le dije bromeando también y cogiéndole a Kitsune una de sus tajadas de carne para cambiársela por pollo y que al instante volviese a estar como siempre con un solo gesto.
"Muy buena, chaval." Me dijo Kitsune. "Pero hasta que me la puedas dar una vez te faltan años luz."
La verdad es que aunque eran gemelos, esos dos eran totalmente diferentes, según todos, de pequeños habían sido idénticos por fuera, salvo por que los ojos de Remo eran marrón dorados y los de Kitsune verde, hasta que llegaba el plenilunio que cambiaban para demostrar su 'especialidad'. Pero ahora, Kitsune se había teñido de moreno y tenía el pelo más corto y de punta con espuma mientras Remo lo llevaba en melena salvaje y escalada y de su blanco natural.
Quitando a sus caras que eran idénticas, no podían ser más diferentes, eran parecidos de carácter, pero Kitsune era alocado que intentaba reprimir para comportarse sin que pareciese tener demasiado éxito y Remo era calmado divertido.
"¿Qué habéis venido a hacer aquí?" Les pregunté cuando se calmaron las cosas un poco.
"Pues la verdad es que hemos venido a comer y recordar viejos tiempos." Dijo Remo.
"Cuando nosotros estábamos aquí era… eh, en cierto modo era divertido." Me dijo Kitsune.
"¡Kitsune!" Gritaron unas chicas de último año y alguna del nuestro y poco más jóvenes.
"Hey." Les dijo guiñándoles un ojo.
"¿Tenéis alguna noticia de la ciudad?" Le dije a Remo.
"Nada nuevo." Afirmó. "Aunque va a haber un concierto, y la mañana estrenan una peli en el cine, ya sabes, como es día del espectador es más barato."
"Pues mola." Afirmé. "Eh, igual podíamos irnos todos una noche." Les dije a mis primos y amigos.
"Imposible." Me dijo Seth. "Ya sabes que tenemos entreno. Mamá te romperá las piernas si intentas escaquearte."
"Pero podríamos ir de noche." Le dije. "La luna fue hace una semana y media."
"Sí, y qué." Me dijo. "Admítelo, soy como un crío a ojos de mamá."
"Pero eso es porque te niegas a ser lo que somos." Le dijo Kitsune que por fin se había librado de su corte de admiradoras. "Ya sabes, si te encarases a algún frío… no digo matarlo, pero al menos darle una buena tunda."
Claro, se me olvidaba que no había nadie más 'anti-fríos' que ellos, en la escuela no podían pasar nadie que hubiese tenido trato con fríos en unas… medio día, y eso lavándose bien y echándose algo de colonia.
"Por cierto, hemos olido por aquí algo que…" Dijo Kitsune susurrando. "¿Todo bien por aquí?"
"Pues no, han venido dos nuevas." Dijo su hermano con el mismo tono. "Apestan."
"Hum…" Dijeron los gemelos mirándose.
"¿Queréis que nos ocupemos nosotros de enseñarles a esa 'novatas' que no tienen que pisar nuestras tierras?" Le dijo Kitsune para que todos casi-le-gritáramos un '¡NO!' muy airado.
"Vale, vale." Dijeron. "Por cierto, esta tarde va a ser divertido."
"¿Y eso?" Les dije.
"Pues…" Dijo Kitsune.
