HOLA MIS AMADOS LECTORES
*Recibiendo miradas asesinas*
Sí, lo sé…
SOY HORRIBLE! Porque llevo meses sin actualizar, entiendo que me odien. Pero tengo que tomar con calma las ideas que me llegan a la cabeza. En fin, espero que les guste el capítulo!
COMENCEMOS YA!
.
Capítulo 3: Insatisfacción.
.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
.
Se podría decir, que el grito fue escuchado por todo Tokyo, pero no pueden culpar a Oyamada Manta por su sorpresa.
Después de un largo período lejos de su mejor amigo debido a los estudios, el pequeño había decidido ir a visitarlo. Nadie le había recibido, así que se había adentrado a la pensión buscando a Yoh, pero jamás pensó encontrarse con tal escena.
Anna se encontraba cambiándole las vendas a Asakura Hao, el hermano gemelo de su amigo, y que, por poco termina matando a todos los humanos.
—¿Quieres callarte? Tus gritos son molestos —La rubia frunció el ceño, irritada por el chillido de Manta mientras terminaba de desinfectar el corte en la zona del cuello del shaman.
—¿Q-Q-Q-Qué…? —Tartamudeó—. ¡¿QUÉ RAYOS HACE HAO AQUÍ?!
El castaño de cabellos largos rodó de ojos.
—¿No es obvio? Estamos cuidando de él.
El pequeño se giró al ver a Yoh en la entrada de la habitación con una sonrisa.
—Hola, Manta. Hace mucho que no te veía.
—¡¿ES LO ÚNICO QUE DIRÁS?!
—¿Qué otra cosa podría decirte? —Se encogió de hombros al sentarse al lado de su hermano, quien frunció el ceño.
—¡PERO ÉL QUISO MATARTE! —Lo señaló.
—No apuntes así, enano cabezón —Le regañó Anna—. Es de mala educación.
—¿Cómo pueden estar tan relajados? —Se preguntó en voz alta.
—Es lo mínimo que podemos hacer, Manta —Se rio el de cabellos cortos—. Después de todo, fui yo quien le causó estas heridas —Señaló el profundo corte que terminaba de envolver suavemente su prometida.
—Al menos el de su cara ya no está —Comentó la itako al agarrar a Hao suavemente de la barbilla y girar su rostro para que Yoh observara el rostro sano de su hermano.
Yoh ensanchó su sonrisa.
—¡Tienes razón! ¡Qué bien! —Hao omitió comentario ante el entusiasmo de su hermano.
—No puedo creer lo relajado que sigues siendo, Yoh-kun…—El menor susurró mientras se revolvía el cabello, desesperado.
Hao sonrió con malicia. El solo imaginarse la reacción de los demás, de Tao Ren y el resto, sería un gran espectáculo.
¡Y qué decir de la familia Asakura!
—Ya que estás aquí, Manta… Trae un poco de té y galletas —Ordenó la rubia.
—¡¿Qué?! ¡¿Por qué yo?! ¡Soy un invitado!
—Pues agradece que te dejamos entrar. Ahora ve.
El menor gruñó y se fue gruñendo, seguido de Yoh y Amidamaru.
Hao los vio irse en un aire decepcionado. Su hermanito estaba escapando de su entrenamiento y estar con su mejor amigo. Giró nuevamente la cabeza para toparse con los ojos dorados de Anna, quien le devolvió la mirada.
—Veo que extrañabas al enano —Alzó una ceja, clara señal de diversión.
—Su té es mucho mejor que el de Yoh —Se recostó al encender la televisión.
El castaño tuvo que darle la razón, el té del joven de cabellos cortos sabía a agua caliente con césped. Sonrió al colocarse de pie.
—Más vale que salgas a hacer algo útil —Le advirtió la itako.
—Iré a calentar un poco. No puedo dejarme estar.
—Bien. Pero lleva a Yoh contigo, cree que podrá escapar solo porque está Manta. Está muy equivocado.
Hao sonrió cuando se ató el cabello en una coleta alta. Salió de la habitación y caminó hacia la cocina. Sus pasos se volvieron lentos al oír que los demás no se molestaban en disimular que estaban hablando de él.
—Yoh, te mató una vez. Puede volver a hacerlo.
—Vamos, Manta. Te estás preocupando mucho —Yoh se rio—. Hao no ha estado planeando nada malo.
—¿Cómo puedes saberlo? —Le recriminó.
"Joven Manta." Intervino Amidamaru. "Si me permite opinar, Hao no ha hecho nada sospechoso. Ha ayudado en todo lo que Anna-dono ha pedido. Y se ha sumado de vez en cuando en los entrenamientos con Yoh-dono."
—… Pero, ¿no te parece extraño?
—Mm… La verdad no —Yoh volvió a reírse—. De hecho estoy muy feliz.
Hao suavizó su mirada al leer los pensamientos de Yoh.
—¿Feliz? ¿Por qué estarías feliz?
—Pues, Hao y yo somos hermanos, ¿no?... Me hace muy feliz que pueda compartir tiempo con él como familia. Es extraño, porque es la primera vez que hago algo como esto, pasar tiempo con un integrante familiar además de Anna.
—… Yoh-kun —Musitó Manta, sorprendido por sus palabras.
—Bueno, si quieres pasar más tiempo conmigo…—Decidió intervenir el amo de fuego al adentrarse a la cocina.
Manta pegó un respingo. Yoh le sonrió y Amidamaru se apartó un poco. Este último había advertido su presencia, mas no había dicho nada al respecto.
—Será mejor que comiences a entrenar antes de que Anna intervenga.
—… Ooh —Susurró Yoh con una mueca de derrota. Suspiró—. Está bien. Vámonos ya.
Hao sonrió y salió de la pensión, siendo seguido por Yoh tras haberse despedido de Manta. Así, ambos comenzaron a correr.
.
.
.
—… ¿Anna-san?
La rubia se llevó otra galleta a la boca, sin mirar al pequeño. Amidamaru lo miró, nuevamente preso gracias al rosario de Anna, esta vez por mil ochenta.
—¿Estás segura que Yoh-kun estará bien?
—Hao no lo ha matado aún, ¿por qué lo haría ahora? —Lo miró de reojo—. Cuando llegó aquí, estaba muy grave, pero Yoh decidió cuidar de él. Deberías respetar su decisión como el amigo que eres para él.
Manta hizo una mueca. ¿Por qué Anna estaba tan calmada en toda esta situación? Hao podría deshacerse de Yoh con solo chasquear los dedos, y no deseaba eso. No podía creer lo poco que le importaba a la rubia.
—¿Tú no dirás nada, Amidamaru? —Trató de buscar algo de apoyo en el espíritu.
"Lamento decirlo, Manta-dono. Pero yo concuerdo con las palabras de Anna-dono."
El menor estaba boquiabierto.
—¡NO PUEDO CREERLO! —Gritó, molesto.
—No hagas escándalo y haz la cena.
—¡¿Cómo puedes estar tan tranquila?! ¡A ti no te importa lo que pueda ocurrirle a Yoh!
Anna se giró abruptamente ante esas palabras, lanzándole una mirada asesina al pequeño, quien se estremeció al ver los flamantes ojos de la itako llenos de ira.
La rubia se tragó toda la bilis que quiso escupir, se levantó y abandonó la habitación.
—Yo haré las compras y la cena —Musitó antes de coger su bolso y desaparecer al doblar a la esquina.
.
.
.
—… ¿Puedes recordarme cómo terminamos así? —Preguntó Yoh con una nerviosa sonrisa.
Hao miró mal a su hermano que yacía sentado en el césped, hizo una mueca y estrujó su cabello mojado.
—Ofrecí amablemente a incrementar tus poderes espirituales sin la necesidad de tu espíritu acompañante, pero te pusiste idiota, quise rostizarte, corriste hacia las regaderas del parque y llegamos a esto.
Yoh se carcajeó con ganas. Tenía las puntas del cabello quemadas y su ropa desgastada por haber tomado el pelo de su hermano mayor. No logró salvarse aunque había activado el sistema de regadío en el parque. Pero su risa murió cuando Hao extendió su mano para ayudarlo a levantarse. Contempló el momento como algo verdaderamente inusual, aunque no pudo evitar sonreír y aceptar el gesto. Hao no le había tomado importancia, es más, ni siquiera había notado lo que había hecho.
—Veo que solo se encargan de arruinar cosas.
Ambos se giraron para ver a Anna cargar unas bolsas con comida mientras caminaba hacia ellos.
—¿Anna? ¿Desde cuándo sales a comprar…?
—Más vale que no termines la oración si quieres postre esta noche —Amenazó tétricamente su prometida con una afilada mirada.
El castaño de cabellos cortos palideció.
—Sí, Annita…
Hao omitió comentario y le quitó a la rubia una de las pesadas bolsas que cargaba para comenzar a caminar. Anna le entregó el resto de las cosas a Yoh para que las llevara, para así finalmente encaminarse los tres a su hogar.
—¿Te encuentras bien? —Yoh notaba que había cierto malestar en la itako, su forma de caminar, sus ojos, todo le indicaba que algo andaba mal con ella.
—Estoy bien.
—Anna, puedes hablar conmigo de lo que sea —Le sonrió con afecto.
La rubia contempló la amorosa curva de los labios de su prometido con melancolía, después miró de reojo a Hao.
—Si quieren hablar en privado, puedo adelantarme —Ofreció Hao.
—¿De qué serviría? Si le cuento a Yoh, aún tú estando lejos, leerías su mente.
—No es como si pudiese evitarlo, Anna.
—Lo sé, por eso no me molesta que tú lo oigas.
Hao detuvo sus pasos, al igual que su hermano y la itako. Contemplaron en silencio el atardecer. Los gemelos Asakura no pudieron evitar sonreír al contemplar cómo el sol comenzaba a desaparecer lentamente y el cielo anaranjado se entremezclaba con tonos morados y azules.
Anna alzó una ceja, analizando el rostro de cada uno.
—Yoh —Le llamó. El shaman le había oído, pero no apartó sus ojos del paisaje—. Hao —A diferencia de su hermano, el de cabellos largos se giró para mirarla directamente a los ojos—. Quiero saber cómo lidiarán esto una vez que todos se enteren. Tus amigos —El de cabellos cortos borró su sonrisa y miró el suelo—… Y tus padres.
El amo de fuego se tensó.
—No dudo que si quisieras, los rostizarías a todos. Pero sabes que Yoh no quiere eso.
Yoh parpadeó, sorprendido. Miró rápidamente a Hao, quien miraba vacíamente a un lado.
—¿Hao?
El aludido cerró los ojos unos segundos, tratando de apartar la migraña que le había sacudido de golpe ante las preguntas de la rubia. Odiaba admitirlo, pero se había estado preguntando eso desde el segundo día que llevaba viviendo con su hermano y su prometida.
Abrió los ojos, decidido.
—Le diremos, pronto.
Yoh abrió más los ojos. Anna asintió.
—De acuerdo. Si es lo que quieres—Entrecerró los ojos—... Pero si intentas lastimar a los Asakura, te recuerdo que ellos son como una familia para mí —Le amenazó.
—Lo sé —Contestó simplemente para seguir caminando.
Ninguno siguió tocando el tema.
.
.
.
Anna llenó los pequeños pocillos con el arroz que había preparado mientras Hao se servía un poco de té.
—Compré unos bollos —Le informó la itako.
Eso captó la completa atención del shaman de fuego, mas no dijo nada.
—Si quieres, puedes comerlos.
Hao sonrió suavemente.
—Si te soy honesto, adoro los dulces. Pero no me permito disfrutarlos muy seguido.
Hao entrecerró los ojos, presionando sus labios.
Ohachiyo…
Recordaba vagamente compartir dulces con su ese demonio que pudo haber sido su amigo para siempre.
—Creo que lo noté con solo ver tu cara. En fin, son tuyos.
—… Gracias.
Anna formó una diminuta sonrisa en sus labios.
—¿Dónde está Yoh?
—Con Manta.
—Típico —Rodó de ojos— Pero esto es beneficioso —Se limpió las manos y lo encaró.
Hao notó la penetrante mirada de los ojos ámbares de la joven, por lo que se giró a verla.
—Hao.
—Anna.
—¿Qué harás una vez que sanes por completo?
Hao no pareció inmutarse por la pregunta. Su corazón se estremeció al notar un deje de preocupación ante la idea de que él pudiese irse.
—¿No quieres que me vaya?
Anna alzó una ceja, escéptica.
Hao sonrió.
—Solo bromeo —Negó con la cabeza al reírse suavemente— Honestamente, no sé qué hacer —Confesó— Podría simplemente irme, pero no sé qué camino tomar, solo seguiría vagando hasta que anunciaran nuevamente el regreso del torneo de shamanes.
—¿No quieres quedarte con Yoh?
—Yoh se las arreglará sin mí —Se encogió de hombros— No necesita de mí.
—Entonces evita que te siga queriendo —Le ordenó. Hao la miró un poco sorprendido—. Jamás compartió de esta forma con su familia, y ahora tú llegas y lo haces. Yoh te quiere, te aprecia mucho. No quiere recordar que lo mataste una vez, de lo que eres capaz de hacer. Porque quiere darte una segunda oportunidad, una que en mi opinión, no mereces. Pero aun así, se te fue dada —Cerró con fuerza sus manos—. No quiero que lastimes a Yoh de esta manera, no se lo merece. Y tú lo sabes muy bien…
Anna calló lentamente al ver el rostro de Hao. El shaman miraba el suelo como si estuviese siendo regañado por su madre, sin embargo la expresión pensativa de su rostro dejaba mucho que desear.
—No te angusties, Anna —Finalmente sonrió al mirarla a los ojos— Me iré apenas tenga la oportunidad.
Dicho esto, el joven se retiró de la cocina para anunciar que la cena ya estaba lista.
Anna se acarició la sien derecha.
Por alguna razón…
La respuesta de Hao no la había dejado satisfecha.
.
Continuará…
.
No ODIEN a Anna, de lo contrario pagarán con creces e_e
Nah, pero enserio. Entiendan, ella solo desea lo mejor para Yoh. Él es feliz con su hermano, pero las consecuencias de su lazo son grandes. Cómo lidiarán con los problemas que se vienen adelante?
En fin, espero que les haya gustado!
Nos leemos!
Rossana's Mind.
Reviews?
