Queridos lectores!.. Aquí les traigo el tercer capítulo! muchas gracias por sus mensajes, me alegro que hasta ahora la historia sea de su agrado y se derritan con Scorpius tanto como yo =3 ... Un saludo grande! Nos leemos pronto! ...
Capitulo 3: Pensaba en ti.
Ya era de noche, y Rose, cumpliendo su labor de prefecta, hacía su última ronda nocturna junto a su compañero Michael Brown. El chico castaño la miraba con unos ojos negros más grandes de lo normal, lo cual la extraño bastante. La pelirroja intentó evitar corresponderle la mirada, no le interesaba saber la causa de esa expresión, la chica últimamente nunca estaba con buen humor. Hacía ya más de una semana de su pelea con Albus, y desde entonces que no hablaban. Como mucho, de vez en cuando, cruzaban alguna mirada, y a pesar de que estaba enojada con él, la entristecía su distancia.
- No has mencionado nada acerca de la reunión- le dijo Michael para romper el silencio.
Rose se tensó, y se puso muy nerviosa. Unas horas atrás habían tenido una reunión con la directora MacGonagall, en la que estaban citados los profesores, el personal del castillo y los prefectos. La pelirroja físicamente estaba allí, pero su mente estaba dividida ente los exámenes que se aproximaban, en su primo Albus, y, aunque en contra de su voluntad, desde lo ocurrido el primer día de clase, no dejaba de pensar en el prefecto de Slytherin, que se encontraba a unos metros... Malfoy... Scorpius Malfoy. En el despacho de la directora se limitó a asentir, pero en verdad no había escuchado nada, al terminar tampoco habló con nadie, se dirigió en silencio para realizar la ronda nocturna.
- No hay nada que decir- dijo algo cortante, ahora que el chico hablaba de aquello de una manera tan misteriosa le había intrigado, pero sin revelar que ella no había prestado atención.
- Que raro- se extrañó el muchacho, parándose en seco para poder mirar bien a su compañera.
Rose, que no se percató de aquello, siguió caminando, por lo que tuvo que retroceder unos pasos.
- ¿Qué tiene de raro?- le preguntó, intentando que el chico se dejara de preguntas y le cuente lo que le era de sumo interés.
- A ti no te gustan los bailes- le respondió con naturalidad- no sabía que un baile de máscaras era la excepción a la regla- Michael volvió a retomar la caminata, pero Rose ya no podía, había quedado estupefacta con la noticia. ¿Un baile? , ¿Por qué MacGonagall querría hacer un baile?
La pelirroja, al reaccionar se apresuró para alcanzar al chico.
- Lo que me sorprendió fue la razón- dijo ingeniosamente para sonsacar la información.
- Y, bueno, veintiséis años de la muerte del antiguo director es una fecha bastante significativa- el castaño le sonrió- Lumus - exclamó apuntando con su varita a un rincón, examinó bien los rincones y luego volvió la vista a su compañera- juraría que vi a alguien.
- A lo que me refería es que yo lo hubiera hecho a los treinta- agregó la leona, sin darle importancia a lo anterior y retomando el antiguo tema de conversación.
- Si, yo pensé lo mismo- el joven asintió repetidas veces- pero ya oíste lo que dijo MacGonagall, que quería que todos los hijos Potter estuvieran, y como James se egresa este año...- añadió con desgano, el león altanero no era del agrado del señor prefecto, y era algo natural, uno arrogante y con un afán de quebrantar las reglas, y el otro, el prefecto perfeccionista. Rose se limitó brindarle una sonrisa afirmativa.
Terminaron su tarea en silencio, solamente volvieron a hablar cuando llegaron a los dormitorios y se saludaron cordialmente.
La pelirroja se desplomó en su cama, sin tener la fuerza necesaria como para ponerse el pijama. "Un baile", se repetía en la cabeza mientras intentaba dormirse, "y de máscaras". Michael había acertado al decir que a ella no le gustaban los bailes, aunque este podía resultar interesante. Al ser de máscaras no se iba con una cita previa, sino que allí mismo se veía con quien bailar y pasar el rato. Bueno, el nerviosismo de buscar pareja no iba a pasarlo, si en la noche no se le acercaba ningún muchacho nadie lo notaría, y no pasaría vergüenza.
Intentó despejar su mente y sumergirse en un sueño profundo. Se adentró en un salón, decorado con velas, esculturas de hielo y arañas de cristal. Todos vestían elegante, los varones túnicas de gala en colores oscuros y las chicas vestidos largos en colores pasteles, todos adornando sus rostros con delicadas máscaras haciendo juego con los atuendos. Nadie era conocido, puesto que sus caras estaban ocultas, pero pudo encontrarse a sí misma bailando en el centro, haciendo mecer lentamente un vestido largo color crema, con un cinto dorado enmarcando su cintura. Estaba siendo guiada por un esbelto muchacho de túnica negra, a quien no pudo verle el rostro, tan solo el cabello, que era del color del sol. Se obligó a despertare.
- Rubio- dijo incorporándose abruptamente- debía de ser una mera coincidencia, una mala jugada de su inconsciente- es una casualidad, no era Malfoy... yo no soñé con Malfoy...
Tras el exabrupto, la chica Weasley no logró volver a dormirse. Dio vueltas en la cama por dos horas, pero cuando sus párpados lograban unirse, para conciliar nuevamente el sueño, la imagen del rubio enmascarado aparecía, ante lo que volvía a despertarse.
El mal humor ya comenzaba a asomarse, por lo que decidió dirigirse sigilosamente hacia los jardines para no despertar a sus compañeras de habitación, Sam y Ann nunca le perdonarían que interrumpieran su descanso.
-La prefecta deambulando en los jardines por la noche, genial- susurró, con fastidio, mientras salía de la sala común. No soportaba romper las reglas, pero si se quedaba más tiempo en esa habitación terminaría volviéndose loca, quizás un poco de aire la tranquilice.
Se sentó en el suelo, algo húmedo por el rocío, a unos metros del Sauce Boxeador. Contempló como el inmenso árbol se movía cada vez que un ave se aproximaba. Sonrió al ver esa escena, se vio reflejada en ese inmenso árbol, cuando Scorpius se acercaba, sea cual sea la razón, ella reaccionaba bruscamente; sin duda esa serpiente la ponía nerviosa.
De repente vio a lo lejos un destello brillante, los reconoció como los rayos del Sol, pero al mirar con mayor detenimiento,se dio cuenta de que lo dorado, allí en el horizonte, era una cabellera rubia. Se levantó del suelo, sacudiendo su uniforme, para poder ver de quien se trataba, como prefecta no podía pasar por alto esa falta.
- Aunque yo también estoy en falta- se dijo para sí, mientras se acercaba hacia donde estaba esa cabellera, y en ese instante pudo notar que esa persona lucía un elegante pijama color verde.
- Un momento- la pelirroja se paró en seco- pijama verde, cabello rubio- la chica miro sospechosamente- Malfoy- al darse cuenta se dispuso a regresar a su habitación, pero estaba demasiado cerca, y el chico ya se había percatado de su presencia.
Scorpius se acercó, y ella pudo notar nerviosismo en sus ojos. Se miraron unos instantes, era incómodo estar allí en silencio, lo normal era que al primer contacto visual comenzaran a insultarse.
- ¿Insomnio Malfoy?- le cuestionó, mirándolo de forma acusadora.
- Emmm- titubeó, y seguido de esto comenzó a sudar.
¿Qué rayos le sucedía a Malfoy?, se preguntó Rose, mientras seguía mirándolo extrañada.
- ¿Tu te encuentras bien?- le pregunto mirando el piso...
¿Por qué no la miraba a los ojos?, cada vez la pelirroja entendía menos la reacción del chico.
- No podía dormirme, y decidí salir a caminar- le respondió- Pero tú no me has respondido- le recordó secamente.
- Rose, yo... te - Scorpius logró mirarla- ... se me era imposible dormir- logró articular.
Ahora era la chica la que se preguntaba si la serpiente se encontraba bien, pero preocupación por él era algo que nunca expresaría.
- ¿No te preguntas por qué?- Scorpius la miró fijamente mientras sus mejillas comenzaban a arder.
- No soy una persona curiosa- mintió la chica, en realidad se moría por saber- ... pero ya que te mueres por decirme ... - añadió, mostrándose desinteresada.
- Yo ... Pensaba en ti- la serpiente se deslizó más cerca de la pelirroja, la cual aún estaba atónita por lo recientemente declarado.
¿Malfoy estaba pensando en mi? se preguntó. No logro hallar reacción, ese chico era el único que podía dejar sin palabras a la sabelotodo. Se miraron intensamente, ella estaba inmóvil, ahogada en ese océano gris, y él esperaba nerviosamente alguna palabra de la boca de la leona, ya que no fue capaz de agregar nada.
El Sol comenzaba a salir, y ambos vieron como Hagrid se aproximaba con un enorme balde, por lo cual ya era hora de marcharse antes de ser descubiertos.
- Ya debemos irnos- le sonrió Malfoy- nos veremos en clase- se despidió amablemente.
Ella tan solo se dio vuelta antes de ser vista por el semigigante y retornó a su habitación, con la imagen de Scorpius impregnada en su mente. Él pensaba en ella, ¿cómo era posible?, nunca aclaró de qué manera, pero en la forma en que lo había dicho, existía tan solo una explicación: Scorpius gustaba de ella. El tan solo pensarlo la perturbó, y sintió un fuerte nudo en el estómago.
- Debe de ser sorpresa y ... asco- dijo con una mueca en el rostro, mientras se tocaba el vientre- Si de seguro es eso- se aseguró sentándose en uno de los sillones de la Sala Común.
- Últimamente se te da por hablar sola- dijo un joven castaño entre risas.
- ¡James!- bramó asustada- ¿¡Qué hacías fuera del castillo!?- le reprimió con voz autoritaria.
- Tranquila prefecta- la calmó su primo brindándole unas palmaditas y luego sentándose frente a ella- aparte que yo sepa tú no estás en tu cama- James le guiñó un ojo de complicidad.
- Yo estaba tan solo en la Sala Común, no merodeando por los pasillos- mintió.
- Ya, ya ... - parloteó James, posando los pies sobre la mesita ratona que estaba en medio de ellos.- Olvídate que eres prefecta por un rato- le dijo estirando los brazos y dando un gran bostezo.
- De acuerdo- accedió vagamente, sin darle importancia, retomando sus pensamientos en unos peculiares ojos grises.
-¿Has hablado con Albus?- le preguntó cambiando de tema- se lo ve muy molesto- James se extrañó ante la poca atención de su prima, por lo que la zamarreó para captar su atención.
- ¡AUCH!- exclamó apartando los brazos del chico- ¡ya te escuché!, está molesto porque le hable mal de Scorpius- le respondió con molestia.
- Siempre la misma historia- dijo con naturalidad- creo que nunca aprenderá el pequeño... Bueno... me iré a mi habitación, te veo en el almuerzo- se despidió el castaño, ante lo cual tan solo se limitó a saludar con la mano.
Si bien lo único que deseaba era estar sola, la conversación con James no había sido del todo irritable, puesto que le habría dado una gran idea... primero, tendría que arreglar las cosas con Albus, y por medio del mismo descubrir las intenciones de la serpiente rubia.
Subió hasta su habitación para higienizarse y luego ir a la biblioteca como todas la mañanas. Sus compañeras la miraron extrañadas, cuando la chica salió del baño, habían notado la ausencia de Rose.. La pelirroja notó cómo la miraban, y esta no contaba con el humor como para entablar una conversación con ellas, pero sus amigas no la dejarían ir sin una explicación.
-¡Ya no me miren así!- bramó furiosa.
- Entonces dinos dónde estuviste y por qué traes ese mal humor- le retrucó Samantha, señalándole su cama- Siéntate y habla- le indicó autoritariamente, pero con una dulce sonrisa dibujada en su rostro.
Rose la obedeció, y luego de cruzarse de piernas, se dispuso a narrar, aunque sin estar segura de querer ser completamente honesta con ellas.
- En realidad, es simple, volví de hacer la ronda nocturna con Michael, me acosté y no pude conciliar el sueño, por lo que salí a los jardines, y sin darme cuenta se me fue toda la noche- la pelirroja trató de endulzar su voz, para que no reparen tanto en el mal humor que llevaba, y menos que pregunten el origen.
- ¡La prefecta Rose Weasley rompiendo las reglas por un simple insomnio!- exclamó Ann divertida, posando sus bellos ojos miel sobre los de la pelirroja- Claro Rose, nos vamos a creer eso- finalizó la rubia.
- Bueno tenía muchas cosas en la cabeza, exámenes, y una cosa que nos dijo MacGonagall en una reunión que tuvimos- les confesó, si las distraía con la noticia del baile no tendría que contarles lo de Scorpius, ni el sueño ni la realidad.
- ¿Qué cosa?- le preguntó Sam curiosa, esa chica era el chisme andante, no podía evitarlo.
- Sean pacientes, la directora lo anunciará en el desayuno- les dijo para acrecentar el interés de sus amigas.
- ¡Vamos Rose!, tu sabes que no soy paciente- sentenció Sam, moviendo sus rulos negros con nerviosidad.
- Dale Rosie- le suplicó Anne, enterneciendo su cara, acompañada de sus infantiles trenzas.
- De acuerdo- resongó Rose, pero por dentro vitoreaba, había conseguido lo que quería- Habrá un baile de Navidad en honor a los veintiséis años de la muerte de Dumbledore- les contó con serenidad.
Ante la noticia sus dos amigas gritaron de la emoción, y aunque le alegraba el hecho de haber despistado a estas, esos aullidos le acrecentaban el mal humor.
- Que emoción- dijeron al unísono, impregnadas de alegría.
- Si, si...- asintió vagamente Rose.
- Oh amiga- Samantha se sentó junto a ella y la abrazó por los hombros- se que no te gustan los bailes, pero verás que son fascinantes, quien dice, y quizá el corazón vallado de mi amiga sea conquistado- le dijo con una sonrisa pícara.
- ¡Que romántico!- gritó Anne con los ojos brillosos- Me pregunto quién nos invitará- la rubia iba por toda la invitación dando pequeños saltitos.
- Nos será con una cita previa- les aclaró Rose, haciendo que la atención de las otras dos chicas vuelva plenamente a ella- va a ser una fiesta de máscaras, por lo que allí mismo los varones se armarán de valor e invitarán a una chica- dijo con algo de fastidio, pues contarles eso le hizo acordar a su sueño.
- Es aún más romántico- dijo Ann, que parecía estar elevada- sin saber quién es capaz todas las rivalidades y prejuicios entre casas desaparezcan- la rubia comenzó a girar con sus brazos extendidos.
Ann era demasiado romántica para el gusto de Rose, había momentos en que no toleraba tanta dulzura, pero no pudo hacer oídos sordos a lo último que la rubia había dicho, y ese océano gris se apoderó de sus pensamientos nuevamente.
- Ya debo irme a la biblioteca- anunció cortando la conversación- lo único que les pido es que no digan nada, ya la directora lo anunciará en el desayuno- les pidió, tomando sus libros- nos vemos en clase- dicho esto, y sin esperar respuesta, salió de su habitación.
Una vez ya en la biblioteca, se centró en un informe de pociones que debería entregar la semana entrante. El profesor Not les había enviado a investigar sobre la poción de Amortentia, y el día en que entregasen el informe iban a realizarla. A pesar de que era su materia favorita, le había dado un fuerte dolor de cabeza esa tarea, ya que esa poción le parecía de lo más tonta. Habiendo tantas necesidades en el mundo, perdían el tiempo con una poción de amor, últimamente todo lo referido a ese sentimiento la hacía enfurecer.
Se acarició el entrecejo, tratando de disipar el dolor, y cuando levanto la vista del pergamino vio al rubio, sentado allí, muy relajado a su parecer. De seguro que él se tomaba en chiste lo de esa mañana, lo miró furiosa al pensar eso.
- Deja de mirarlo que lo notará- se dijo en voz baja, pero era imposible obedecerse, quería observar cualquier expresión, reacción en él que pudieran darle alguna explicación a lo ocurrido.
Luego de un tiempo volvió a poner su atención en sus deberes, aunque de vez en cuando miraba de reojo a la serpiente. Una de esas veces, notó como el chico guardaba sus pergaminos y su tintero, y entonces recordó que tenía clases de Transformaciones. No notó lo rápido que el tiempo había pasado, y lo poco que la mañana le había rendido, tan solo había podido finalizar el informe de pociones, cuando ella acostumbraba a finalizar dos o tres. Esa poca concentración se debía al cansancio, trató de convencerse mientras se dirigía a clase, después de todo no había dormido en toda la noche.
Vio a Michael aproximarse, por lo cual apresuró el paso, no tenía ganas de conversar con él, en realidad, con nadie. El castaño, sin darse cuenta del poco interés de su amiga, la llamó, por lo que, con fastidio, Rose se detuvo.
- Por un momento creí que me ignorarías- le expresó algo agitado, tras haber corrido a su encuentro.
- Imposible- respondió con sarcasmo- ¿Que quieres?- le preguntó sin disimular su fastidio.
- Mal humor ¿eh?- le dijo, reparando en el tono de Rose- yo tan solo venía a decirte si querías ir al baile conmigo- le pidió con nerviosismo.
- Pero... si tu sabes bien que no es con una cita previa- se extrañó Rose.
- Sí, lo sé, pero como somos prefectos sería buena idea estar juntos para controlar la fiesta- las mejillas del chico comenzaron a tornarse de color rojo. En ese momento la imagen de un rubio colorado surco por su mente, y se maldijo por eso, su amigo estaba poniendo una excusa para estar con ella y lo único en lo que pensaba era en esa serpiente.
- Para eso están los profesores- le retrucó- mejor vayamos como está previsto- prosiguió , sin ocultar su mal humor- Ahora vayamos a clase- le dijo, queriendo retomar su camino.
- Si, entiendo- expresó en esas palabras con una ínfima tristeza- Debo ir a buscar mis libros, nos vemos allí- con esto último dio media vuelta y se fue.
Rose sospechaba que Michael sentía algo más que amistad por ella, pero aunque ambos fueran muy similares, nunca lo vio como algo más. Le parecía alguien apuesto, sin duda lo era, sumamente inteligente, responsable, dulce y atento, pero siempre lo había considerado un buen novio para sus amigas, o para alguna de sus primas, pero no para ella. En realidad, se dio cuenta de que no había ningún muchacho en su mente, nadie a quien esperar en la fiesta de mascaras. Pero al pensar en eso, recordó nuevamente su sueño; allí si había alguien, alguien que sacaba en ella una sonrisa nunca antes vista, que la hacía sentir feliz, hermosa, y querida. " Pero fue un sueño" pensó, mientras se detuvo a mirar por uno de los ventanales los jardines. Y tan solo eso sería, porque el otro protagonista no era, ni sería, lo que allí se mostraba. Y ella estaba convencida de que nunca lo miraría como en su sueño, era imposible, una leona jamás se dejaría embelesar por el veneno de una serpiente.
Cuando estaba a punto de entrar a su clase lo vio pasar por el umbral junto con Albus. Su primo hablaba muy alegre, pero Scorpius, al ver a la pelirroja, su serenidad se interrumpió y su rostro se torno de un color rojo, como ya era de costumbre. Rose no daba crédito a lo que veía, pero creyó que todo eso era un juego del Slytherin para confundirla y hacer alguna de las suyas. Pero esa retorcida serpiente no le haría bajar la guardia.
El profesor Zabini apresuró la entrada de los alumnos. Al ingresar al aula vio que Michael no se encontraba, y eso la preocupó, el chico no era una persona impuntual, y mucho menos alguien que faltase a clase. Vislumbró con culpa al lugar vacío, y pudo ver como un castaño la fulminaba con la mirada. Era Roger Smith, el mejor amigo de Michael, y al ver esa expresión en su rostro, adivinó que éste ya sabría del rechazo.
- ¿Por qué Smith te mira con esa cara?- le dijo Sam algo extrañada, mientras se sentaba a su lado.
- Luego te cuento, ahora presta atención que el profesor dará inicio a la clase- le dijo en susurros, mientras Zabini ya se había posicionado en frente de la clase. La pelinegra se limitó a asentir y a sacar los libros.
Una idea surcó por la mente de Rose mientras respondía un cuestionario. Estaba dispuesta a contarle a sus amigas sobre Michael, lo incómoda que se sintió, y la culpabilidad que le generó haber rechazado al muchacho, pero al momento de confesarles el sueño con Malfoy, y su posterior charla con él, se acobardó y no pudo. Era raro, nunca les ocultaba nada a sus amigas, pero se le hacía imposible hablar de Malfoy en voz alta.
- ¿En qué parte del libro encontraste la cinco?- le susurró Sam, rompiendo la calma y los pensamientos de la pelirroja.
- ¿Todavía vas por la cinco?- Rose rodó los ojos, Sam sí que era lenta en las tareas pensó, y se sintió superior, ya que ella iba por la pregunta veinte- En la página treinta, tercer párrafo- le respondió finalmente.
Al cabo de media hora, Rose había terminado las cuarenta preguntas, por lo que el profesor la dejó retirarse. Era una oportunidad perfecta para dormir una siesta antes del almuerzo, sino no aguantaría todo el día. Pero su plan fue frustrado al ver salir a Albus y a Scorpius. No podía desperdiciar la oportunidad de hablar con su primo. Corrió a su encuentro, y con una fulminante mirada, le indicó al rubio que se largase. El chico, tras mirarla nervioso, resopló con fastidió y dejó al par de primos solos.
- Lo siento- se apresuró a decir Rose- Slytherin es tu casa, y por mucho que me cueste, lo acepto- la leona lo miró con súplica, y puedo notar la sorpresa del chico que se hallaba en frente.
-No tendría que costarte, a mi no me cuesta entender como mi prima ama estar en Gryffindor, y no es porque yo quiera estar allí, sino porque sé que ese es tu lugar, ahora tu entiende cual es el mío- Albus seguía firme, pero la pelirroja sabía que él no estaría mucho más tiempo enojado, y menos si ella ya se había disculpado.
- Y supongo que ese lugar es Slytherin- añadió la chica con una sonrisa, diría cualquier cosa con tal de recuperar su amistad.
- ¿Entonces lo entiendes? - le preguntó con sorpresa, mientras una enorme sonrisa comenzaba a dibujarse en su rostro.
- Sí, claro- mintió la pelirroja, fingiendo alegría. Albus la abrazó efusivo, a él tampoco le gustaba estar distanciado de ella.
- Ahora que todo está aclarado entre nosotros...- comenzó a decir mientras se separaba de los brazos de su primo- quisiera saber... - la chica no estaba del todo segura de como hablaría de Scorpius con su primo sin pelearse nuevamente con él- ... quiero saber si... si alguna vez te has peleado con Malfoy por mí; digo, el de seguro me insulta todo el tiempo- finalizó Rose, y se sorprendió al ver la sonrisa divertida de su primo.
- No, él nunca te ha insultado, para nada- le respondió Albus, negando exageradamente con la cabeza- Me sorprende que con lo inteligente que eres no te des cuenta de tantas cosas- rió Albus.
Rose lo miró extrañada, pero no fue capaz de responder. Él estaba en frente de ella, diciéndole indirectamente que él sabía algo que ella no, pero no se atrevió a preguntar, quizá le asustaba demasiado la respuesta.
-Nos vemos luego- se despidió Albus dándole un beso en la mejilla.
Ella se dirigió hacia la Sala Común en busca de sus amigas , en intentó ocupar sus pensamientos en alguien que no fuera Scorpius Malfoy... pero se le fue imposible.
