¡YAHOI! Bueno, no sé si alguien se acordará ya de esta pequeña historia que empecé allá por las navidades del 2014 para la actividad navideña de cierto forín. Aun así espero que os guste.
Disclaimer: InuYasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi.
La atrapada
Apenas pudo esconder su nerviosismo durante la cena. Apenas prestó atención al juego de mesa que alguien había sacado para estar entretenidos durante la sobremesa mientras picaban dulces, polvorones, mazapanes y turrones varios. Su mente se encontraba ausente, concretamente pensando en el momento en que atraparía a Papá Noel para sonsacarle todos sus secretos. En cuanto lo consiguiera, dar con el reino de las hadas sería un juego de niños.
Le faltó tiempo para correr a ponerse el pijama y lavarse los dientes antes de acostarse. Shippō estaba tan o más emocionado y nervioso que ella si cabía. Entre los dos dejaron la pila del cuarto de baño hecha un asco.
Mientras tanto, abajo en el salón los demás recogían la mesa. Naomi, Sōta y Kagome estaban en la cocina fregando los platos y cacharros utilizados para que así quedara lo menos posible a lavar para el día siguiente.
—Bueno, supongo que nos toca en breve—dijo Miroku, doblando el mantel que habían utilizado durante la cena. InuYasha terminó de colocar todo y asintió con un gruñido de molestia.
—Lo que se hace por amor. —Miró de reojo para Sessōmaru, quien decidió ignorarlo cual león que ignora a las hormigas que pisa.
—Chicos—los tres se volvieron al oír la voz de Sango desde las escaleras—creo que ya se han ido a la cama. —No hizo falta que dijera más. Sesshōmaru cogió un traje de Papá Noel y se metió en el baño del piso de abajo para cambiarse; al tiempo que InuYasha y Miroku, con ayuda de Sango y Kohaku, metían todos los regalos en un enorme saco de color rojo. Como se las arreglaba Sesshōmaru todos los años para subir semejante carga al tejado y no matarse en el intento era un misterio para todos los presentes.
En cuanto Sesshōmaru salió del baño con el disfraz puesto, los demás empezaron a charlar animadamente, fingiendo que no pasaba nada extraño para que Rin y Shippō no sospecharan nada.
Por fuera de la casa, Sessōmaru estaba trepando por una de las cañerías exteriores hacia el tejado. Una vez arriba miró con una ceja alzada para el complicado aparatejo que se le había ocurrido construir a Rin. Cada año lo sorprendía más su viva imaginación.
Sacudió la cabeza con una pequeña sonrisa (que por suerte nadie vio) y empezó a andar, intentando por todos los medios evitar caer en la trampa de Rin. Claro que era algo complicado cuando también tienes que intentar ser lo más silencioso posible, no fuera a ser que Rin y Shippō se despertaran, y entonces sí que se armaría la marimorena.
Desde abajo, Sōta y Kohaku vigilaban toda la operación. Habían ido a observar por orden de la señora Higurashi, preocupada esta por la integridad física del cuñado de su hija.
—¿Por qué lo hará—preguntó Kohaku.
—Supongo que porque quiere a Rin.
—Aun así, me parece absurdo.
—Es absurdo.
—¿Entonces? Absurdo y Sesshōmaru no casan en la misma oración.
—Pregúntaselo a él en cuanto baje de ahí.
—No quiero morir.
—Pues no preguntes. Ni te lo plantees. —Kokahu suspiró. Su amigo tenía razón. Era mejor ver, oír y callar. Al menos cuando de Rin y Sessōmaru se trataba.
Arriba en el tejado, Sesshōmaru había conseguido superar la mitad de la barrera impuesta por Rin (con saco y todo a la espalda), y ya se las creía felices. Ahora, pensó él, quedaba lo más fácil. Levantó una pierna y la pasó por entre las cintas con mucho cuidado. Levantó la otra en cuanto el pie tocó suelo sólido.
Pero no contaba con que la hebilla del traje de Papá Noel se enredara con algo. Algo invisible que lo hizo perder el equilibrio. Intentó mantener la calma y tratar de buscar el origen del nudo para deshacerlo, pero no vio nada. Se revolvió, hasta que se dio cuenta de no había sido una buena idea.
Las cintas y cuerdas de colores lo apresaron cuales serpientes y lo hicieron caer con gran estrépito sobre el tejado. Sōta y Kohaku soltaron una exclamación de sorpresa y pánico al ver caer al hombre. Los de dentro de la casa salieron corriendo a ver qué pasaba…
Incluidos Rin y Shippō.
La adolescente sonrió, feliz, al ver que ese año al fin había logrado su propósito.
—¡Rin, mira! ¡Es… es…
—¡Es Papá Noel!—Los demás miraban incrédulos la escena de un adulto vestido de Papá Noel colgando cual muñeco de trapo de un tejado—. Sabía que poner hilo de pescar era buena idea. ¡No se ve y por tanto no se puede esquivar!
—La leche que le dieron. —Pensaron todos al oír a Rin.
—¡Vamos, Shippō! ¡Vayamos a por él!—El resto se miraron entre ellos con cara de póker.
¿Y ahora qué hacemos?
Fin La atrapada
Antes de nada aviso de que el siguiente es ya el último capítulo. En su día fue planeado para ser un short-fic y me mantengo.
Bueno, después de tanto tiempo imagino que ya nadie o casi nadie se pasará por aqui, pero espero que si alguien lo hace haya disfrutado leyéndolo tanto como yo escribiéndolo. Uno de mis placeres secretos es poner a Sesshômaru en ridículo xDD.
*A favor de la campaña con voz y voto, porque dar a follow o favorito y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
