Principios de obviedad
Ó, como Naruto intenta sobrevivir a una nueva vida
Días Tres y Cuatro
...
...
...
Entre las muchas cosas que podían acaparar la cabeza de un adolescente, está por supuesto la necesidad imperiosa de encajar, o cuando menos no sentirse tan arrebatadoramente invisible. Por que eso es pecado, está prohibido. Y definitivamente alguien como Naruto no puede pasar desapercibido, más allá de su físico su… particular forma de ser no se lo permite.
Uzumaki Naruto es de adolescentes que cuando eran pequeños el mundo entero se derretía a sus pies, sus sonrisas, sus gestos y todos buscaban que siempre fuera feliz, como un imán de buenas atenciones. Luego fue un niño vivaz, alegre, impulsivo e hiperactivo. Y la verdad, ahora en la adolescencia, pisándole los pies a la adultez no es que haya cambiado demasiado.
Pero Naruto siempre se supo apuesto, su singular cabello rubio y sus ojos eran algo que era difícil dejar pasar desapercibido, era atento, alegre y aunque a veces aún era hiperactivo. Naruto se destacaba por nunca faltarle compañía, por tener buenos amigos, una que otra chica que suspiraba por él y creía firmemente que esa popularidad desmedida no existía.
Hasta que fue a su primer día de clases, que oficialmente era el segundo día en el Colegio, por que bueno, el primer día se había fugado. Todos eran atractivos, de sonrisas estupendas y cabellos que parecían peinados por estilistas, con accesorios que adornaban la vestimenta y los distinguían. Naruto sentía que era otro mundo, que todos eran demasiado bellos y que su corazón latía acelerado cada que una muchacha bonita pasaba junto a él.
—Oh, ¿has visto a Uchiha?
—Ayer no, pero lo vi en las vacaciones. En una cena que hubo en París hace unas semanas.
Las muchachas conversaban entretenidas, y Naruto perdía su mirada entre esas faldas cortas y esas piernas largas y torneadas. Luego sacudía su cabeza y se convencía de que no debía ser tan obvio.
—¿Es difícil ser el nuevo?— Justo mientras guardaba un par de cosas en el casillero sus ojos se posaron sobre ese muchacho de aspecto relajado y cabello negro, que indudablemente le recordó algo.
—¿Cómo sabes que soy nuevo?
—Por que babeas como idiota por cada chica bonita que ves.
—¿Y?— Naruto frunció el ceño. –No es un pecado ver chicas bonitas.
—Lo es, si una de ellas es la hija del ministro.
Naruto recuerda en ese instante que no está en cualquier colegio y que su padre lo mata si le hace algo a la hija del ministro, cuando él está entrando en el mundo de la candidatura, pero el muchacho frente a él solo sonríe burlón, antes de cerrar el casillero y estirar un poco su mano.
—Soy Sai.
—Naruto.
Es un leve contacto antes de que el muchacho le enseñe donde es su primera clase, y que por supuesto Naruto descubra que no le va a gustar la clase de Inglés, por que justo en la parte de atrás se encuentra Uchiha Sasuke, asiente mientras escucha a un muchacho hablar constantemente sobre algo mientras gesticula con sus manos.
Naruto siente un vórtice de mala suerte que lo absorbe.
—Oh, mira. Tenemos matemáticas y física juntos. Supongo que nos vemos más tarde entonces.
—Eh, si. Muchas gracias.
Sai le extiende el horario de clases que le había prestado, y Naruto lo toma de regreso un poco hueco todavía. Es horrible ser el nuevo. Que todos se conozcan y tú seas el único que haga la diferencia. Pero Naruto sonríe, ingresa tranquilo, muy lejos del lugar donde se encuentra ese Uchiha casi en uno de los puestos de en media, en la columna del otro lado del salón.
En una ocasión, antes de que el profesor llegara, Naruto gira y ve los ojos de Sasuke sobre él, entonces frunce el ceño y prefiere fingir que busca algo en la maleta. Naruto no entiende por que se ha grabado tan bien el nombre de Sasuke en su cabeza, cuando ni siquiera se han hablado decentemente una sola vez.
Dos horas más tarde, Naruto ya no presta atención a las clases, se la pasa con la mirad pegada en el celular, habla con sus antiguos amigos, todavía aferrado a su antigua vida. No es como si le costase hacer amigos, es solo que aún se muestra renuente.
—…De acuerdo, armen grupos de tres.
La voz de la profesora y Naruto recuerda que está en literatura. Mira a su alrededor y usa su mejor recurso, una de esas bellas sonrisas, mira a la muchacha junto a él y empieza a ser sociable.
—Hola, ¿te parece si hacemos grupo?
Ella lo mira primero con un deje de molestia que luego pasa a estupefacción cuando ve su rostro y parece sonrojarse ante la sonrisa de Naruto, pero inmediatamente sacude su cabeza y suelta un exhalación ligera, con una sonrisa divertida en los labios. –Vaya que eres bonito, nuevo.
—Soy Naruto.
—Yo Tenten, mucho gusto.— Un leve asentimiento y la muchacha señala al chico detrás de ella, tan sutilmente que Naruto recién nota su presencia. –Supongo que ya estamos completos, Gaara también estará.
—Hola.
Pero el mencionado Gaara solo respira hondo y desvía su mirada hacía la ventana, apoyando la quijada sobre su mano y absorto en algún pensamiento que hace Naruto arrugar el entrecejo y pensar en lo mucho que le ha desagradado ese gesto.
—Oye…
—Déjalo— Tenten coloca una mano sobre su brazo, antes de que diga algo imprudente. –Él suele ser así de callado. Pero es un excelente estudiante.
Con el pasar de las horas, Naruto se va a haciendo de diferentes definiciones para la gente de aquel lugar, no solo son diferentes, son extraños, cada uno parece ir en su propio mundo, donde solo un grupo selecto y exclusivo de personas puede ingresar. Y ese mundo o es muy superficial, o muy indiferente. Y posee incesantes variaciones. Naruto odia las cosas complicadas, es un muchacho simple, de accionar simple.
Por eso cuando va entrando en la oficina de la coordinadora académica teme por que hallan descubierto su falta del día anterior. Pero la mujer le sonríe, le hace un par de preguntas, es amable, bonita e inteligente al parecer. Naruto logra sentirse cómodo con ella.
—Bueno, así que pensando en que necesitas un guía, decidí pedirle a un estudiante del último año, igual que tú, para que te enseñe el lugar, ¿no hay problema?
—Por supuesto que no. Me encantaría.
Y Naruto en ese instante piensa que si se trata de una chica bonita, mucho mejor.
Pero la guía será hasta el día siguiente. Y a Naruto no le queda más que esperar.
…
…
…
…
—¿Eres bueno en matemáticas?
—No lo suficiente en realidad— Admite Naruto mientras Sai le habla en susurros y Sasuke desarrolla un ejercicio en la pizarra, con una facilidad pasmosa. –Al menos no tan bueno como él.
—¿Uchiha?— Sai ríe bajito. –No te acomplejes. Los Uchiha son buenos para todo. No hay nada que no puedan hacer. Quizá por eso no me simpatizan. Tienen un aire de superioridad extremista.
—¿En serio? Pues no lo había notado.
El sarcasmo de Naruto provoca la risa de ambos sin embargo antes de que puedan pasar desapercibidos el maestro desde su puesto en el escritorio los mira fijamente.
—¿Qué les parece tan divertido señores?
—Nada profesor— Naruto levanta un poco la mano. –Disculpe.
Y para ese momento Uchiha ya ha terminado, entrega el marcador con cuidado y vuelve a mirarlo de aquella manera, esta vez con el ceño fruncido como si tuviera ojos en la nuca y hubiera podido notar sus risas. Pero Naruto solo levanta un poco mejor la cabeza, mira el ejercicio y finge que copia lo desarrollado por Sasuke, como si no notara su mirada, como si en realidad no le importara.
…
…
Tercer día de la bitácora
El espécimen parece vivir en una sociedad similar a sus características.
Pero él parecer ser el líder de esa sociedad, tal vez por que es increíblemente reconocido por todos.
Me da mala espina.
…
…
...
...
Para el siguiente día Naruto está emocionado, ha olvidado un poco lo mucho que le disgusta estar en un Colegio al que no fue notificado que iría, sino hasta un día antes, sigue extrañando a sus amigos, pero hoy tiene la certera ilusión de conocer a una linda chica que le enseñe toda esa institución. Con un perfume dulce y agradable, de piel linda y cabello sedoso.
Oh, Naruto tiene tantas ilusiones…
—Buenos días— Ingresa en la oficina de la mujer que lo atendió el día anterior y ella le sonríe complacida.
—Oh, Naruto que bueno que ya estás aquí— Ella camina hacía él con una sonrisa y justo frente ella está una bella muchacha de falda relativamente corta y cabello hermoso. –Te presento a Hyuuga Hinata, ella será tu guía el día de hoy.
Los sueños de Naruto han sido cumplidos.
Hinata es bella, y al parecer un poco tímida cuando entrelazadas sus manos y ella se sonroja, con la mirada un poco baja y esa sonrisa pequeña que lo ha hecho sonreír un a él un poco más.
…
…
…
…
—¿Y cuánto tiempo tienes estudiando aquí, Hinata?
—Bueno…— Hinata es menuda, relativamente baja pero con un aire de princesa que no se lo quita nadie, Naruto lo ha notado desde el primer momento. –En realidad desde que tengo memoria— Y por supuesto tiene una sonrisa hermosa. –He pasado toda mi vida estudiantil aquí, desde la guardería.
Naruto pocas veces nota las cosas, pero nota en Hinata un ego casi nulo. Y ese aire de princesa con el que la ha clasificado es por lo delicada que se muestra, parece frágil y su piel es tan bonita que Naruto no puede evitar pensar que chicas como ellas solo se las veía en la gran pantalla. Tiene las manos pequeñas y su voz es suave y ligera. Es tan educada que place consentirla. De pronto Naruto se da cuenta que la está contemplando como una hermana pequeña a la que hay cuidar y quiere golpearse con algo en la cabeza. ¿Es idiota o que le pasa? Hinata sería una novia perfecta, pero por algún motivo, Naruto solo puede pensar en que ella es tan linda… Que nadie está al nivel que ella merece.
—Naruto…— De pronto la voz de ella suena muy cerca y su ceño está fruncido —¿Te encuentras bien?
—Si, si lo siento. Creo que me distraje un momento.
Hinata asiente, prefiere ahorrarse los problemas. Y Naruto se siente como idiota, por hacerla sentir incómoda ante su mutismo. Por eso sonríe. Están por los canchas de entrenamiento de los equipos y Naruto de pronto reacciona, le encantan los deportes, cualquiera está bien para él, tiene esa capacidad de acoplarse fácilmente a todo lo que requiere esfuerzo físico, así le toque mucho esfuerzo la disciplina del juego.
—¿Cuántos equipos hay?
—Los suficientes. La mayoría de estudiantes lo hace por diversión, más no por que sean equipos realmente importantes para ellos.
La ilusión de Naruto muere, era de suponerlo.
Hijos de gente tan importante y con tanto dinero, no tendrían sueños de convertirse en jugadores profesionales más que como pasatiempo.
—Aunque hay uno muy bueno de tenis y natación. Si quieres puedo llevarte a que conozcas a los capitanes ¿estás interesado?
—Mmh… Tal vez otro día.
Hinata asiente tranquila, mirando en su agenda los lugares que ha anotado para enseñarle y a Naruto eso le parece tierno, un poco controlador, pero tierno al fin y al cabo.
—Hinata— Naruto no tiene mucho tiempo desde que lo conoció, pero ya puede reconocer su voz y simplemente se tensa un poco al escucharlo –Neji te está buscando desde hace un buen rato.
—¿Neji?— Hinata no parece ajena a la confianza con la que Uchiha le habla y él parece no haber reparado en la presencia de Naruto –Oh, si hoy tenía mi cita médica.
Sasuke asiente y cuando la muchacha gira hacía Naruto, él recién parece notar que se encuentra ahí.
—Lo siento mucho, Naruto. Creo que tendremos que seguir con la guía mañana. Tengo una cita médica y mi primo quedó en acompañarme.
—Está bien, Hinata. No hay problema.
Le sonríe tranquilamente y ella se sonroja como al principio, baja un poco la cabeza y muerde su labio inferior antes de girar y marcharse de ahí. Naruto pierde su mirada en ella por un segundo. ¿Qué podría llevar a Hinata al médico? Su mente divaga entre cosas sin sentido cuando siente la mirada de Sasuke y escucha una exhalación sutil, sobre esa sonrisa descarada que Uchiha ahora tiene en los labios.
—…Idiota.
Esta vez Naruto no piensa dejar las cosas tranquilas.
—¿Se puede saber que diablos te pasa conmigo?
—¿Tienes que ser tan vulgar todo el tiempo?
—¿Vulgar?— Naruto ríe abiertamente. —¿Qué eres una chica?
—No necesito serlo para resultarme incómodo que hables de manera tan… popular.
Y Naruto sabe perfectamente que Sasuke no toma esa palabra precisamente como algo bueno. En ese momento recién nota que Uchiha carga la ropa ciñendo su delgadez. El pantalón y la camisa que no le quedan holgados de ninguna forma y deja entrevé lo alto, delgado y algo fornido que es. Sasuke refleja una presencia que Naruto desprecia. De niño arrogante y poderoso. Naruto puede ser un poco caprichoso, engreído de vez en cuando, pero odia a la gente que siente superior y trata de imponerse ante él.
—Púdrete Uchiha, me tiene sin cuidado lo incómodo o cómodo que te sientas.
—No entiendo como alguien como tú puede ser el hijo de un hombre que aspira ser presidente— Los ojos de Naruto se abren más de lo normal, se encuentra estupefacto. Más allá que eso, sorprendido. –No sé que futuro es el que nos espera.
Naruto aprieta sus puños, un dolor en el estómago de solo pensar en su padre. En esa imagen que debe mantener. Un vistazo al futuro lo sacude en ese instante, su vida no cambia solamente durante la candidatura de su padre, cambiará de ahora en adelante, si gana Naruto será juzgado como el hijo de un presidente de Japón, su figura será una imagen atada a la que su padre deje en el país a partir de ese día.
Justo en ese instante, siente la libertad escapársele de las manos.
—¿Qué te pasa idiota?— Sasuke lo trae a la realidad, tiene el ceño fruncido y parece enojado —¿Se te murieron las pocas neuronas?
—Déjame en paz, Uchiha.
Camina hacía algún lugar lejano de las pocas personas que ya conoce por el lugar. Hoy su mente ha volado más tiempo de lo normal, su adolescencia está sufriendo un golpe duro en el orgullo, en su futuro y la dignidad que tenía. Se sienta en algún lugar alejado a mirar el cielo, con sus piernas cerca del pecho, pensando que las cosas estarían mejor si nada hubiera cambiado.
Naruto ese día, no vuelve a las pocas clases que le faltaban para terminar el día.
…
…
Curiosamente esa noche, mientras Naruto practicaba como encestar un poco, en el jardín trasero de la casa, Minato ha aparecido, con una de sus sonrisas calmadas y ropa ligera, ha sentido que lo observaba desde hace un buen rato, hasta que finalmente se ha acercado para robarle el balón, y jugar un rato con él, como no lo hacía en años. Desde hace mucho tiempo.
Minato siempre ha sido un buen padre, pero su nuevo propósito lo ha tenido lo suficientemente ocupado. Naruto goza de ese momento y lo aprecia bastante, cuando se sienta en el frio cemento descansar y Minato parece verdaderamente cansado.
—Viejo ¿hace cuánto no haces deportes?
—¿Cómo que viejo?— Minato golpea un poco la cabeza del menor y sonríe. –Pero la verdad creo que tengo un año o dos sin hacer ejercicio como se debe.
Es de noche, y por un instante hay silencio que es cómodo. Naruto es de esos adolescentes que no es capaz de expresarse correctamente cuando sus padres toman riesgos, se lo consultan y esperan que de su opinión. Y es que Naruto aún no mide lo lejano y difícil que eso parece ser, en ocasiones como esas prefiere callar y dar monosílabos por que siente que aún no puede opinar. Por que desconoce, y no sabe de sacrificios.
—Papá— Pero esta vez es diferente, esta vez está involucrado y su vida está dando un vuelco de ciento ochenta grados —¿Estás seguro de querer hacer todo esto?
—¿Todo esto?— Minato fija sus ojos en él y entiende –Oh, te refieres a la candidatura.
Escucha a su padre suspirar, mirar el cielo oscuro y por un instante eso le recuerda a él y su mañana solitaria con sus pensamientos enredados.
—Es lo que quiero hacer, Naruto. Y he luchado muy duro por esto.
—Mamá me contó que este viernes es tu presentación y candidatura oficial.
Minato asintió, con una expresión tranquila. –Espero que estés ahí.
—Lo estaré— Admite antes de sucumbir ante sus propias acciones y abrazar a Minato con fuerza. –Da lo mejor de ti, papá. Sé que llegaras muy lejos.
Minato sonríe ampliamente, acariciando el cabello de su hijo, sintiendo como de pronto los papeles se han cambiado y ahora es el hijo quien apoya incondicionalmente al padre y confía en él. De pronto siente que su familia es lo más importante. Y está internamente agradecido por ello.
…
…
Cuarto día de la bitácora
Sería conveniente que el observador desviara su atención un instante y apoyara a sus iguales.
Hoy descubrí que mi padre me necesita, más de lo que puede expresar.
…
…
Fin del Tercer y Cuarto día
…
…
Sé que he demorado un poco en actualizar y por eso el capitulo un poco más largo de lo habitual. Recuerden que vamos por días, así que démosle su tiempo a la trama para que desarrolle la historia de nuestro SasuNaru xD
Muchas gracias a todos los que han puesto la historia en Favoritos, y por supuesto a los que dejan sus comentarios. ;)
Y ahora, la respuesta a los review anónimos:
Sam: Muchas gracias por tu comentario, y espero que este capitulo te haya gustado de igual forma. ;)
Mónica: Muchas gracias por la bienvenida, y si, se siente genial estar de regreso. Espero que este capo también te guste, intente actualizar un poco antes, pero me resulto imposible, tenía el capo a la mitad y la verdad ayer estuve ocupada. Muchas gracias por el review.
Bueno ahora si, me despido. Se cuidan~
