Ginny weasley y la profesora gritona

Disclaimer: todo pertenece a J. K. Rowling.

Esta historia participa en el minireto de enero de La copa de la casa del foro La noble y ancestral casa de los Black.

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–¡Para hacer el ejercicio correctamente debéis prestar mucha atención a lo que os voy a explicar a continuación! –Comenzó su clase la profesora Sproud.

–Sí, pero podría explicarlo sin gritar ¿no? –Se quejó ginny al oído de Demelza.

Su amiga le sonrió antes de contestarle con calma.

–¡La profesora Sproud no está gritando, Ginny!

Ginny se llevó una mano a la cabeza ¿por qué había hecho eso demelza? ¿no se daba cuenta de que la profesora la escucharía si gritaba de esa manera en clase? Se acercó más a su amiga y respondió.

–Claro que está gritando, y tú también, habla más bajo, que nos va a oír.

Demelza se echó a reír discretamente.

–¿Qué estuviste haciendo anoche? –Esta vez el sonido fue muy bajito, pero aun así a Ginny le retumbó en la cabeza.

–Estuve con Zabini. Estuvimos bebiendo y luego. . . ya sabes.

–Pues ahí tienes la razón de por qué te parece que todos gritamos tanto. ¡Tienes una resaca!

Demelza había subido ligeramente su tono de voz y la cara de Ginny se contrajo en una mueca que la hizo reír aún más.

Ginny se vio obligada a admitir que su amiga tenía razón. Zabini y ella se habían pasado con la bebida y ahora se encontraba peor que nunca, con un dolor de cabeza inmenso y unas ganas de asesinar a la chillona (aunque solo para sus oídos) profesora Sproud. Solo quería que aquella clase terminara de una vez, así que cuando la profesora anunció/gritó

–¡Podeis empezar!

Ginny echó mano de su planta sin pararse a preguntar a demelza qué era lo que tenían que hacer con ella. Había entendido algo de transplantar ¿no? Así que sacó la planta de su maceta observándola por primera vez. Su cara se puso pálida al comprender lo que había hecho, pero ya era demasiado tarde, la maldita mandrágora había comenzado a chillar y su dolor de cabeza subía de nivel a cada segundo, inversamente proporcional a los puntos de Griffindor que la profesora Sproud estaba haciendo bajar mientras le gritaba, esta vez de verdad.